lunes 15 de septiembre de 2008

Videncia: proteccion de magia blanca

CONTRA TODO TIPO DE MAL


Amuleto protector de la noche

Baño con clavo molido

Baño de limpieza

Contra la brujería

Defiéndete del mal

Desarrolla tu fuerza interior

Destruye el mal de ojo

Escudo protector

Honrar a los muertos ¡NUEVO!
Limpia tu aura

Limpieza energética

Para la claridad interior

Protege tu casa

Purifica tu casa





• Cristales
• Bendición de la sal y el agua
• Protecciones varias



























CARGA DE LOS CRISTALES DE CUARZO
-Limpieza del cristal-
• Colocarlo dentro de un recipiente de Agua Salada (preferiblemente marina) previamente preparada y bendecida mágicamente, durante 24 horas.
• Enterrarlo en tierra (también preparada) durante tres días.
• Ponerlo en agua corriente de arroyos, cascadas o ríos durante 3 días.
-Activación del cristal-
• Exponer el cristal por 3 días a la luz del Sol, de la Luna y de las estrellas nocturnas.
• Exponerlo a tormentas eléctricas, aguaceros o temporales donde la atmósfera esté muy cargada de energía.
• Colocarlo dentro de una Pirámide orientada N-S por tres días.
• Cargarlo con colores.
• Situarlo en lugares Sagrados y energéticamente activos.
• Llevarlo encima durante 30 días.
-Programación del cristal-
• Realiza durante 9 días la siguiente práctica: Sostener el cristal en el entrecejo, sobre el corazón y sobre el sexo, para que se programe según la voluntad de “Las Tres Fuerzas”. Que sea “Tu Dios” quien te diga cual es la Función de tú Cristal.
-Consagración de tú cristal-
• Utiliza un método Ritual o de Magia Ceremonial para consagrar los Cristales.
• Realízalo mediante el poder del Espíritu sobre los cuatro elementos. (Utiliza incienso)
-Peculiaridades importantes-
• Colócalo en Agua Bendita durante una noche a la semana.
• Nunca prestes tus cristales. En todo caso regálalos.
• Si se pierde o se ROMPE, CONSULTALO...
-Exorcismos y consagraciones-
Sal: “In isto sale sit sapientia, et ab omni corruptione sevet mentes nostros et corpora nostra, per Hochmael et in virtute Ruach Hochmael,recedant ab isto fantasmata hilae ut sit sal coelestis, sal terrae e terris salis, ut nutrietur bos triturans et addat spei nostrae cornua auri volantis. Amén.
Agua: Fiat firmamentum in medio aquarum et separet aquas ab aquis, quae superius sicut quae inferius, et quae inferius sicut quae superius ad perpetranda miracula rei unius. Sol ejus pater est, Luna mater et ventus hanc gestavit in utero suo, ascendit a terra ad coelum et rursus a coelo in terram descendit. Exorciso te , creatura aquae, ut sis mini speculum Dei vivi in operibus ejus, et fons vitae, et abllutio peccatorum. Amén.
-Al mezclarlas (Sal y Agua)-
“In sale sapientae aeternae, et in aqua regenerationis, et in cinere ge germinante terram novam, omnia fiant per Elohim, Grabiel, Raphael et Uriel, in saecula et aeonas. Amén.
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CONSAGRACION DE LA SAL Y DEL AGUA
Apuntando a la Sal: “ Yo te exorcizo, criatura de la tierra, por el Dios Viviente (+), por el Dios Santo (+), por el Dios Omnipotente (+), para que puedas ser purificada de todas las influencias malignas en el nombre de Adonai, Señor de los Angeles y Hombres...”
Extendiendo la mano sobre la Sal: “Criaturas de la Tierra, adorad a vuestro Creador. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Yo te Consagro (+) al servicio del Cristo y de su Obra. Amén...”
Apuntando al Agua: “Yo te exorcizo, criatura del Agua, por el Dios Viviente...Etc.”
Extendiendo la mano sobre el Agua: “ Criaturas del Agua, adorad a vuestro Creador. En el Nombre del Padre, que decretó un Firmamento en medio de las Aguas, del Cristo, su Hijo y nuestro Salvador, y del Espíritu Santo, Yo te consagro (+) al ser vicio del Cristo y de su Obra. Amén...”
Arrojando la Sal en el Agua: “Te rogamos, Oh Dios, Sr. Del Cielo y de la Tierra y de todo lo que existe en ellos tanto visible como invisible, que extiendas la mano derecha de tu Poder, sobre estas criaturas de los elementos y las Santifiques en tu Santo Nombre. Concede que esta Sal pueda hacer la Salud del Cuerpo y esta agua la Salud del Alma, Para que todas las influencias negativas del mal puedan ser barridas por el Cristo Nuestro Salvador y su Poder. “!!Criaturas de los Elementos, Yo Proscribo el mal que existiese a vuestro alrededor y hago caer sobre vosotros el Conjuro de la Santa Iglesia de Cristo...!!”
“Padre Nuestro que desde los Cielos del Espíritu nos cobijas en el Amor de tu CORAZON. Santifica nuestro Verbo para que seamos dignos mensajeros de TU NOMBRE. Danos tu Luz para que podamos instaurarnos sobre el AMOR y la JUSTICIA en el perfecto equilibrio de la CONCIENCIA. Hágase tu Voluntad en tu plan de Evolución para todos los Seres y cúmplase la Ley única del AMOR. Concédenos el pan de tu SABIDURIA; a través de nuestro trabajo diario en el Sendero hacia Ti. Haznos dignos de conquistar tu PERDON y que éste lo reflejemos en las ofensas con las que nos purifican nuestros hermanos. Danos la firmeza y la VOLUNTAD necesaria para soportar los vientos de las Pruebas y Dolores por la Humanidad que no te siente todavía y líbranos del Mal de la Gran Ilusión y del engaño de los Sentidos.
¡Que así sea¡
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EL RITUAL
Siempre hemos encontrado en la historia de la humanidad rastro de espiritualidad y misticismo y , por consiguiente de Ritual. El Ritual es la representación de fórmulas mágicas, y de gestos no menos mágicos, que dan la posibilidad a quienes los practican de estar en condiciones de recibir un secreto o revelación. Toda espiritualidad contiene uno o varios rituales, como ocurre con todas las religiones (cristiana, judía, etc) y, de la misma forma, también posee un núcleo oculto o mensaje secreto para la mayoría, destinado sólo a los Iniciados y que es la dimensión esotérica de la religión. En el judaísmo este ocultismo es la Cábala, en el cristianismo, el Evangelio de San Juan es claro exponente de esa dimensión. A este aspecto oculto de la espiritualidad le damos el nombre de núcleo porque, sin duda, es el corazón de la misma, donde encontramos los misterios mas elevados y las explicaciones más convincentes. Sin embargo, ello no puede se revelado a todo el mundo: “No arrojéis perlas a los cerdos” decía Cristo haciendo alusión a la enseñanza oculta.
Un ignorante no puede someterse sin riesgo a experimentar con la Ciencia de la Química; de igual forma que un no iniciado no podrá acercarse sin peligro a las verdades, sistemas y prácticas de la Alquimia, la Magia o la Invocación. Aprender el Ritual no es tarea rápida, sino que precisa dedicación y trabajo. Es un Arte que necesita su tiempo, en el que la experimentación por si mismo es la mejor forma de captar su autentica significación, y servirá de cimiento para los futuros trabajos del mago.
El Ritual está lleno de poder y belleza, de luces, vestiduras, movimientos concertados, fuertes invocaciones y símbolos que son exponentes de la ciencia oculta; todos ellos son elementos que varían según la tradición a la que pertenezcan (egipcia, celta, cabalística, etc.)
La parte más significativa del Ritual es, quizás su “intención”. Los Rituales no están destinados para la diversión del individuo, sino para el esclarecimiento interior del mismo, permitiendo a la vez la unión con la divinidad, ya que de alguna forma, el mago se convierte en canal de manifestación de los dioses con quienes está trabajando dentro del Ritual, y que se encuentran también dentro de él mismo. La fuerza o el poder de esta manifestación superior, estará condicionada por el matiz de la personalidad del oficiante y de los que estén trabajando con él. Por eso mismo es importante buscar mas armonía y equilibrio dentro de sí, mantener una disciplina diaria, encontrando niveles internos nuevos y más profundos, tener la capacidad de no alejarse de los dioses de los demás – ya que toda tradición puede ser válida -, el único criterio es que sea aprendida y utilizada dentro de un camino de luz y amor.












EL ÉXITO COMIENZA CON EL PENSAMIENTO
Si piensas que estás vencido, lo estás.
Si piensas que no te atreves, no lo harás.
Si piensas que te gustaría ganar,
Pero no puedes,
No lo lograrás.
Si piensas que perderás, ya has perdido.
Porque en el mundo encontrarás,
Que el éxito comienza
Con el pensamiento del hombre.
Todo está en el estado mental.
Porque muchas carreras se han perdido
Antes de haber corrido
Y muchos cobardes han fracasado
Antes de haber su trabajo empezado. POEMA DEL
Piensa en grande y tus derechos crecerán.
Piensa en pequeño y quedarás atrás. DR. CRISTIAN BERNARD.
Piensas que puedes y podrás.
Todo está en el estado mental.
Si piensa que estás aventajado, lo estás
Tienes que pensar bien para elevarte.
Tienes que estar seguro de ti mismo
Antes de intentar ganar un premio.
La batalla de la vida no siempre la gana
El hombre más fuerte, o el más ligero,
Porque tarde o temprano, el hombre
Que gana, es el que cree poder hacerlo.
He empezado este apartado de auto defensa con esta poesía, porque muchas veces nuestros enemigos somos nosotros mismos y no ningún agente externo y además poderoso. Una vez aclarado esto comenzaremos a enseñaros algunas conjuraciones y oraciones para protegernos y proteger nuestro entorno. Por supuesto una autodefensa es el ritual de destierro del pentagrama que se incluye en el apartado prácticas...
EL PODER OCULTO DE LA PROTECCIÓN
La primera conjuración y la más importante es la dada por el maestro de maestros Jesús de Nazaret: EL PADRE NUESTRO, y su significado oculto o esotérico.
PADRE NUESTRO: Por que tú eres el padre de todas las criaturas.
QUE ESTÁS EN LOS CIELOS: Porque tú estás en lo más alto y noble de mi ser.
SANTIFICADO: Porque tú estás en mi entrecejo y le darás a mis ojos espiritualidad y luz de sabiduría.
SEA TÚ NOMBRE: Porque tú estás en mi laringe creadora y le darás a mi lengua, la virtud de despertar tu amor en todos los corazones.
VENGA NOS TU REINO: Ven a mi corazón, porque de el hice tu altar y de mi alma tu templo, y de mi amor tu hogar.
HÁGASE TU VOLUNTAD AQUÍ EN LA TIERRA COMO EN LOS CIELOS: He aquí la sierva del señor, y haga en mi tu voluntad (alma humana).
EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA, DÁNOSLO HOY: Señor concédenos, todas las necesidades espirituales y materiales
PERDONA NUESTRAS DEUDAS, ASÍ COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES: Divino maestro, tú que viniste al mundo a lavar nuestras almas con tu preciosa sangre, y con tu pasión y muerte a enseñarnos a perdonar a los que nos han ofendido.
NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN Y LÍBRANOS DE TODO MAL Y PELIGRO; AMÉN: Divino Rabí; si estamos contigo nos libraremos de las tentaciones y de todos los peligros, no permitas que nunca jamás nos apartemos de ti. AMEN.
ORACIÓN A LA DIVINA MADRE ISIS “ virgen”
¡ Oh Isis !, Madre del cosmos, raíz del amor, tronco, capullo, hoja, flor y semilla de todo lo que existe.
A ti fuerza naturalizante te conjuramos.
Llamamos a la reina del espacio y de la noche, y besando sus ojos amorosos, bebiendo el rocío de sus labios, respirando el dulce aroma de su cuerpo, exclamamos: ¡ oh Nuit !, Tú eterna deidad del cielo, que eres el alma primordial, que eres lo que fue y lo que será.
Isis, a quien ningún mortal ha levantado el velo, cuando tu estés bajo las estrellas irradiantes del nocturno y profundo cielo del desierto, con pureza del corazón y en la flama de la serpiente, ¡ te llamamos ! RAM-IO; RAM-IO; RAM-IO: mantralizar.
CONJURACIÓN DE LOS CUATRO (del sabio Salomón)
Caput mortum imperet tibi dominus per vivun et devotum serpentem!
Cherub imperet tibi dominus per Adan Jotchavah!
Aquila errans, imperet tibi dóminus per alas tauri.
Serpens imperet tibi dóminus tetragramaton per Angelum et leonem.
Michael, Gabriel, Raphael, Anael, fluat udor per espiritum Elohim.
Maneat terra per Adan Jot-Chavah. Fiat firmamemtum per iahuvehu – Zabaoth.
Fiat judicium per ignem in virtute Michael.
Ángel de los ojos muertos, obedece o disípate con esta agua santa. (+)
Toro alado trabaja, o vuelve a la tierra si no quiere que te aguijonee con esta espada. (+)
Águila encadenada, obedece a este signo, (+) o retírate ante este soplo (+).
Serpiente movible arrástrate a mis pies o serás atormentada por el fuego sagrado y evapórate con los perfumes que yo quemo.
Que el agua, vuelva al agua, que el fuego arda, que el aire circule, que la tierra caiga sobre la tierra, por la virtud del pentagrama que es la estrella matutina y en nombre del tetragrama que está escrito en el centro de la cruz de luz. AMEN, AMEN, AMEN.
(para más información se traduce del Latín al Español)
Cabeza de muerto, que el señor te ordene por la viva y debota serpiente.
Querubín, que el señor te ordene por Adán Jot-Chavat.
Águila errante, que el señor te ordene por las alas del toro.
Serpiente, que el señor tetragranmaton te manda, por el Ángel y el León.
Michael...
Fluya la humedad por el espíritu de los Elohin,
Permanezca en la tierra por Adan-Jotchavat.
Hágase el juicio por el fuego en virtud de Michael.
CONJURACIÓN DE LOS SIETE (del sabio Salomón)
¡ En nombre de Michael !, Que Jehová te mande y te aleje de aquí Chavajoth.
¡ En nombre de Gabriel !, Que Adonai te mande y te aleje de aquí Bael.
¡ En nombre de Raphael !, Desaparece ante Elial San Gabiel.
¡ Por Samael Zebaoth y en nombre de Elohin Gibor, aléjate Andrameleck !.
¡ Por Zachariel et Sachiel-Melek obedece Sanagabril !.
En el nombre divino y humano de Schadday, y por el signo del pentagrama que tengo en la mano derecha, en nombre de Ángel Anael, por el poder de Adán y de Eva que son Jotchavah, retírate Lilith, déjanos en paz Nahema.
Por los santos Elohin y en nombre de los Genios Cashiel, Sehaltiel, Aphiel y Zarahiel al mandato de Orifiel; retírate Moloch, nosotros no te daremos nuestros hijos para que los devores. AMEN, AMEN, AMEN.
Las conjuraciones son las oraciones que sirven como defensa para los esoteristas prácticos contra las fuerzas negativas. Las que siguen a continuación, son muy cortas y sencillas de recordar.
CONJURO DE LAS SIETE POTENCIAS
Es para conjurar en caso de peligro. Debemos hacerlo siempre que necesitemos ayuda de los maestros en cualquier aspecto nos ayudarán a nivel astral; También cuando vayamos a hacer una práctica mágica.
Mueri Siranga, Mueri Siranga, Mueri Siranga.
Siete potencias, siete potencias, siete potencias.
Siete maestros, siete maestros, siete maestros.
En el nombre del Cristo, por la majestad del Cristo, por la gloria del Cristo. Ayudadme, ayudadme, ayudadme.
Esta conjuración no tiene nada especial a la hora de recitarla. Se puede y se debe recitar varias veces: por lo menos tres veces en caso de que lo hagamos antes de una práctica; y en caso de peligro se recitará hasta que este desaparezca.
HIMNOS VESPERTINOS DE PLEGARIA Y ACCIÓN DE GRACIAS
Que las bendiciones de lo alto fluyan y embellezcan al Amor humano, que por gratitud enviamos a vosotros los Ángeles del día.
Aceptad nuestro amor y oraciones de gratitud y ayudadnos a vivir y a trabajar de tal modo que siempre y día tras día vuestras huestes nos encuentren cada vez más con vosotros.
Imploramos esta noche vuestra tutela para todos; estad con los niños, los ancianos y los enfermos.
Rodead sus lechos con las alas de la vida y la paz.
Protegedlos, os rogamos, hasta la aurora y que, al volver una vez más el sol a darnos vida, calor, y luz, volvamos a empezar nuestra obra con salutaciones y alabanzas a aquel que es Padre de todos nosotros.
Que muy juntos todos sus humanos y angélicos hijos trabajen en su nombre para alcanzar el glorioso día en que nuestro mundo y el suyo reine sólo su voluntad. AMEN.
La noche nos congrega al cerrar nuestro terrenal día, y ahora aquí nos congregamos, nuestra angélica hueste, para ofrendarte nuestro Amor y gratitud, para darte las gracias por tu servicio.
Que aquellos que trabajan siempre, noche y día, derramen sobre ti múltiples bendiciones, te envíen su Amor y gracia sobrehumanos, que su compasión y vida te colmen hasta que rebosantes corrientes de Amor caigan de ti hasta nosotros y retornen otra vez a ti, uniendo nuestros corazones con vínculos fraternos, enlazándolos con lazos de amor divino.
Te rogamos que siempre respondas a nuestra llamada, porque siempre estarán para ti abierto nuestros corazones.
Acercaos más, benditos mensajeros de Dios.
Queremos oír a Dios en el batir de vuestras alas.
En silencio y serenos de corazón y mente te saludamos al cerrarse el día.
Que Él te envuelva en sus brazos hasta que su esplendor y júbilo brillen en ti.
Bendito seas, permanece con los niños esta noche.
Permanece con los ancianos y enfermos.
Que cada lecho tenga su ángel guardián para que todos duerman en paz y despierten a tiempo de sentir la presencia del guardián, aún con ellos. AMEN.
INVOCACIÓN PROTECTORA
Siéntate en una posición confortable con tu columna recta. Mantente calmado y despeja tu mente de cualquier pensamiento. Inspira profundamente e imagina un rayo blanco de luz entrando por la parte superior de tu cabeza. Espira lentamente.
Imagina esta luz blanca rodeando ahora todo tu cuerpo y un segundo rayo de luz blanca que surge de la región de tu corazón. Este segundo rayo de luz se una con la primera luz y rodean completamente tu cuerpo y la habitación en la cual te encuentras.
Acepta la presencia de esta luz protectora. Intenta no pensar sobre ella, simplemente concéntrate en tu respiración y en la presencia de esta luz.
Di para tus adentros o en voz alta ESTOY COMPLETAMENTE PROTEGIDO Y EQUILIBRADO CON ESTA LUZ BLANCA. SÓLO MIS MAESTROS, GUIAS, MENSAJERO Y LAS ENTIDADES QUERIDAS QUE DESEAN MI BIEN SON CAPACES DE INFLUENCIARME AHORA.
Mientras inspira, di, LA LUZ Y LA POSITIVIDAD DEL UNIVERSO SE VUELVEN PARTE DE MI CONCIENCIA Y ME PROTEGEN.
Mientras exhalas, di, ME ESTOY FUNDIENDO CON LA DIVINIDAD Y LA ENERGÍA DE MI ALMA ESTÁ PROTEGIDA.
EJERCICIO DE PROTECCIÓN
Siéntate cómodamente o acuéstate, vestido con ropa ligera y sin zapatos. Respira profundamente durante un par de minutos.
Inspira profundamente y mientras exhalas, visualiza un círculo de energía en forma de luz blanca sobre tu cabeza. Percibe cómo esta energía se mueve en sentido de las agujas del reloj mientras va descendiendo por tu cuerpo.
Este círculo de luz blanca adopta ahora la forma de un embudo y parece como un sacacorchos mientras desciende lentamente por tu cuerpo. Observa cómo ciertos fragmentos de energía negativa son expulsados de tu aura mientras continua su descenso.
Imagina a este campo de energía moviéndose finalmente hasta los pies. Ahora percibe una banda dorada de energía ascendiendo desde tus pies hacia la cabeza. Mientras esta asciende, deja una fina coraza alrededor de tu aura. Esta es una cubierta protectora que sólo deja pasar energía positiva a tu campo áurico.
Permanece cinco minutos con esta última visualización. Ahora haz unas pocas respiraciones profundas y relájate.
EJERCICIO PARA EQUILIBRAR TU PROPIA ENERGÍA PROTECTORA
Viste ropa ligera y no lleves joyas. Siéntate en una posición cómoda con tu columna recta. Relájate y despeja tu mente de todo pensamiento.
Coloca las palmas de tus manos sobre tus muslos de una forma confortable, sin ejercer presión sobre los muslos. Inspira profundamente e imagina un rayo de luz blanca entrando en lo alto de tu cabeza. Espira lentamente.
Imagina esta luz blanca rodeando ahora todo tu cuerpo y un segundo rayo de luz blanca que surge de la región de tu corazón. Este segundo rayo de luz se une con la primera luz y rodean completamente tu cuerpo y la habitación en la cual te encuentras.
Acepta la presencia de esta luz protectora. Intenta no pensar en ella, simplemente concéntrate en tu respiración y en la presencia des esta luz.
Di para tus adentros o en voz alta, ESTOY COMPLETAMENTE PROTEGIDO Y EQUILIBRADO CON ESTA LUZ BLANCA.
Mientras inspira, di, LA LUZ Y LA POSITIVIDAD DEL UNIVERSO SE VUELVEN PARTE DE MI CONCIENCIA.
Mientras espira, di, ME ESTOY FUNDIENDO CON MI SER Y LA ENERGÍA DE MI ALMA ESTÁ PERFECTAMENTE EQUILIBRA.













Este amuleto es muy útil para aquellos a quienes les da miedo la oscuridad o tienen temores al dormir por lo peligros que les puedan sorprender.


Se necesita:
• un trozo de corteza de sauce
• una tela natural negra (lino, algodón, seda, ...)
• aguja de coser e hilo negro
• una vela blanca


Preparación:

A realizar un sábado en tu hora mágica.

Coge la corteza de sauce y sitúala en el centro de la tela negra. Después envuélvelo a modo de bolsita y cóselo con el hilo negro. Una vez que ya hayas acabado sitúa la bolsita en frente de la vela blanca y enciéndela. Después di tres veces:
"que este amuleto me proteja de las energías negativas de la noche. Así sea"

Cuando hayas terminado apaga la vela y coloca la bolsita debajo de tu almohada. Entonces ya no deberás tener miedo a nada.























Este tipo de ritual es muy sencillo y económico y le permitirá crearse una barrera de energía positiva que impida la entrada de la energía negativa de los que le rodean. Su duración es de 24 horas, así que generalmente se usa cuando sabemos que vamos a entrar en contacto con la negatividad de algún modo.


Se necesita:
• una jarra de agua hirviendo
• un pellizco de sal
• la especia clavo molido


Preparación:

A ser posible a realizar en tu hora mágica, pero no es imprescindible.

Horas antes de entrar en contacto con las energía negativas (ya sea una conferencia, un familiar muy negativo, un entierro, etc.) bañarse en clavo de la siguiente manera.

El día anterior habremos realizado la mezcla como se indica: verter en un recipiente el agua hirviendo de la jarra y el clavo molido. Revolver durante un rato hasta que la mezcla parezca uniforme.

Al día siguiente verter en la mezcla la sal y revolver hasta que se disuelva. Después llenar la bañera de agua y verter la mezcla. Mantener el baño durante siete minutos y después secarse al aire para no retirar la capa protectora. Si lo deseas puedes realizar una oración de protección para reforzar la barrera.


No realizarlo las personas con problemas de piel.













Este es un baño orientado a limpiar tu espíritu para elevarlo y protegerlo de energías negativas.


Se necesita:
• siete claveles blancos
• agua bendita
• colonia de uso corriente


Preparación:

Este baño se realizará todos los días, durante una semana completa.

Prepárate un baño de agua caliente o fría según te guste más.

Después vierte en el agua un vasito de la colonia que escogiste, los pétalos de los siete claveles blancos y unas cucharadas del agua bendita (cuanta más, mejor). Revuélvelo todo de manera que todo el agua se impregne bien de la mezcla y después introdúcete dentro.

Una vez ya en el agua, sería bueno que realizaras algún tipo de oración sincera y profunda con la que te sientas cómodo. Realízala tres veces. Si no sabes de ninguna que te convenza puedes probar a encontrar alguna aquí.

Mantente en el agua de siete a diez minutos y después sal y déjate secar al aire.




















Este es un ritual muy poderoso para romper la brujería que nos pudiera haber hecho alguna persona, consciente o inconscientemente a través de ataduras amorosas que impiden que se rompa una relación o que no permiten que se desarrolle normalmente, envidias y maldiciones, etc... Además permite que todos los deseos de maldad sean devueltos con más fuerza a quien los ha emitido. Se recomienda realizar después de este ritual una limpieza de aura.


Se necesita:
• 1 kg. de sal gorda
• tres cabezas de ajo
• tres velas blancas
• una foto/gráfico de un ser de luz que aprecies
• tijeras
Preparación:

Puede realizarse en cualquier momento.
En un cubo con bastante agua vierte toda la sal. Remueve hasta que te quede una mezcla uniforme.
Después sitúa en el fondo del cubo las tijeras abiertas.
Pon la foto/gráfico del ser de luz debajo del cubo.
Rodea el cubo con las velas blancas y los ajos, y déjalo todo reposar sin tocarlo todo un día.

Al día siguiente enciende las velas y reza siete veces la oración al ser de luz que has escogido. Si no sabes ninguna puedes escoger una de las que incluimos en nuestro apartado de Oraciones e Invocaciones.

Después a modo de bautizo, mientras dejas que se consuman totalmente las velas, vas cogiendo el agua del cubo en un vaso y la vas esparciendo en gotitas de agua por toda la casa, especialmente en la puerta de entrada y en ti mismo y los seres queridos, creando así una barrera infranqueable para el mal o la maldad.

Si es posible utiliza toda el agua que has preparado en el bautismo, si es demasiado, no te preocupes y deshazte de la sobrante tranquilamente.









Cuando hablamos del mal, nos estamos refiriendo a todas las energía negativas que alguien pueda estar transmitiéndote, consciente o inconscientemente. Es además perfecto para aquellos que sean vulnerables al mal de ojo, o crean que alguien con mucha envidia y mala fe pretende dañarlos. Por supuesto puede utilizarse en la casa, negocio o sobre la persona o cosas afectadas.
Se necesita:
• incienso sándalo o loto
• una vela blanca
• una oración de protección
Preparación:

Podrás realizarlo en cualquier momento y en cualquier lugar, cuando y donde lo necesites.

El elemento clave de este ritual será la runa bjarka. A continuación te enseñamos cómo es (Si te interesa saber algo más de las runas pulsa aquí):
Apréndetela de memoria, pues tendrás que dibujarla con el dedo como te explicaremos más adelante. Los símbolos han sido desde muy antiguo sintetizadores de sabiduría y poder, por eso en este caso utilizamos una runa tradicionalmente escogida como protección frente al mal.
Antes de nada, comienza por encender la vela blanca y el incienso que has escogido
Después realiza de corazón la oración de protección que hayas elegido para el ritual.
Ahora viene lo más importante, así que tómate todo el tiempo que necesites para realizar lo que a continuación de comentamos: deberás dibujar con el dedo el símbolo que te hemos descrito, en la frente, si es para una persona; o en el marco de la puerta de entrada si es para una casa, un negocio, etc... Para dibujarlo con el dedo, harás los trazos siempre de arriba hacia abajo, emulando traer la energía divina a la tierra.
Como te habrás dado cuenta el símbolo quedará totalmente invisible a los ojos de los demás, pero eso no debe preocuparte porque la energía de todos los planos sabe que está ahí, así que ya puedes estar tranquilo.

Ahora ya puedes apagar la vela y el incienso, terminando de nuevo con la oración con la que empezaste.



Este es un ritual que te ayudará a sacar a la luz toda la fuerza que llevas dentro. Es especialmente útil para aquellos momentos en los que te sientas bajo de energía, que algo te bloquea, o si eres una persona llena de miedos y dudas. También es muy útil para la timidez.
Se necesita:
• un trozo de papel blanco y un lápiz
• dos velas blancas
• cuatro velas violetas
• una vela astrológica
• una vela dorada
• incienso
Preparación:
A realizar los martes en cualquiera de las horas mágicas del planeta Marte.
Lo primero que debes hacer es escribir en la hoja de papel lo siguiente:
"Yo soy una persona de fuerza.
Poseo grandes posibilidades que sólo esperan la señal para hacerse patentes.
Por eso a través del poder transmutador del fuego saldrá a la luz todo mi potencial"
Después dobla el papel y sitúa las velas como indica el gráfico:


1 = vela astrológica

2 = vela dorada

3 = velas violetas

4 = velas blancas

5 = incienso

A continuación enciende el incienso, y deja que se consuma durante unos instantes. Después comienza por encender las velas blancas, las violetas encendidas en el sentido de las agujas del reloj, y finalmente la dorada y la vela astrológica. Una vez que ya estén encendidas todas coge el papel donde has apuntado el propósito y quémalo con la vela dorada. A continuación di en voz alta y con total firmeza cuatro veces:
"La fuerza de mi interior crecerá cada día, estando disponible para lo que yo necesite"


Después apaga todas las velas excepto las violetas que dejarás consumirse totalmente. Cuando se consuman, tu fuerza interior comenzará a brotar.



Este ritual es específico para romper el mal de ojo que puedan haberle echado a alguien, por lo tanto sólo será eficaz en casos verídicos del hecho.


Se necesita:
• 9 granos de sal gorda
• 9 hojas de olivo
• un mechón del pelo de quien está hechizado
• uña del dedo anular izquierdo de la mano y el pie de quien está hechizado
• agua bendita o sagrada


Preparación:

Antes de llevar a cabo este ritual deberás limpiar tu espíritu con el ritual de Baño de limpieza.

Después, en un miércoles al amanecer, corta el mechón y las uñas que te hemos indicado y sumérgelos en un vaso con agua bendita.

Realiza la señal de la cruz tres veces sobre el vaso diciendo:
"Yo, por mi divina presencia, disuelvo y destruyo el poder del ojo malvado,
e invoco a los ángeles y arcángeles para que lo lleven a cabo. Amén"
A continuación vierte en el vaso la sal y las hojas de olivo y escóndelo en una habitación que esté en dirección norte. Deberás dejarlo allí totalmente a oscuras hasta el viernes a la medianoche. Justo después de las doce de la noche, vierte todo el contenido del vaso en un río, en el mar o en un lago donde corra el agua (no vale un lugar de agua estancada).

Ahora ya estará roto el hechizo.














En este caso vamos a aprender un hechizo que te creará una coraza de luz a tu alrededor para protegerte de cualquier intención dañina. Es un ritual sencillo y económico que podrás realizar siempre que te apetezca e incluso hacerlo para otras personas.


Se necesita:
• una vela blanca
• incienso sándalo


Preparación:

Puedes realizarlo en el momento que quieras.

Lo primero que tienes que hacer es encender el incienso y rodearte de su humo. Después enciende la vela blanca y comienza con alguna oración o invocación que te guste.

Después con los ojos cerrados visualiza una luz que viene del cielo y se dirige hacia la vela. Tómate el tiempo que necesites para ello. Cuando la vela esté conectada con la energía celestial visualiza como de ahí se expande la luz hacia a tí o imagina a la persona a quien quieres hacérselo.

Poco a poco ve visualizando que la energía celestial que llega a ti a través de la vela va formando a tu alrededor un aura dorada o blanquecina que forma una especie de coraza donde todo lo negativo que la toca se desintegra. A la vez ve diciendo cuantas veces sientas:
"El señor me rodea con luz, amor y protección. Dentro de esta esfera
de amor estoy a salvo de todos los que tratan de dañarme".
Cuando hayas terminado de visualizar la esfera y de orar lo que consideres necesario ya estarás protegido y podrás apagar la vela y el incienso.

Recuerda que puedes hacerlo cuantas veces quieras, de manera que si lo haces a menudo irás reforzando el escudo.










Este ritual está preparado para que elimines toda la energía negativa que pueda existir en tu aura, tanto la proveniente de tu interior como la proveniente de tu exterior. Limpiar el aura es muy importante ya que favorecerá que todo lo bueno que la vida quiera darnos venga a nosotros sin problemas y en grandes cantidades, además favorece las buenas relaciones y una buena impresión de nosotros mismos a los demás. Si quieres ampliar información sobre lo que es el aura y cómo poder verla no te olvides de visitar nuestra sección de Saber místico.


Se necesita:
• incienso de loto, sándalo o de iglesia.
• piedra amatista pulida (no en bruto)
• una vela blanca
• preparado de agua de rosas (se explica en el ritual)


Preparación:

Tendrás que realizarlo en tu día y horas mágicas

Este ritual es muy interactivo y por ello requerirá que estés desnudo. Si tienes algo de pudor puedes estar con una bata o algo que te cubra que sea fácil de quitar. Recuerda que es necesario que estés desnudo porque para limpiar tu campo magnético necesitamos que nada obstruya la limpieza, y hacerlo sobre la ropa podría disminuir sus efectos.

El preparado de agua de rosas se hace de la siguiente manera: consigue agua que no sea del grifo (manantial, río, mineral, etc...) y también con varios pétalos de cualquier rosa menos la amarilla. Un día antes de que hagas la limpieza debes verter el agua en una jarra con los pétalos de rosa y un poco de sal. Si dispones de miel, también unas gotitas serían fantásticas para la mezcla, pero si no puedes conseguirla tampoco pasará nada. Déjalo así durante 24 horas antes del ritual.

El ritual consta de tres fases muy importantes: una de purificación a través del aire con el incienso, otra de purificación a través de la tierra con la amatista y otra de purificación a través del agua con la mezcla de rosas. El fuego está presente como testimonial a través de la vela blanca.

Lo primero que debes hacer es encender la vela blanca.

Después enciende el incienso y comienza a pasarte el humo que sale de él por TODO tu cuerpo. Recuerda que tu campo magnético recorre todo el cuerpo, así que procura que no se te escape ninguna parte. Mantén el humo entre uno y tres centímetro de distancia con respecto a tu piel. Te recomendamos que comiences en las plantas de los pies y vayas subiendo hacia la cabeza. Mantente varios segundos en cada una de las zonas ya que la limpieza lleva su tiempo. Recuerda que puedes usar cuantas barritas de incienso necesites.

Cuando hayas terminado la limpieza a través del incienso, déjalo en el incensario de manera que se siga quemando todavía mientras dura el ritual. Después coge la piedra amatista y frótala por todas las partes del cuerpo como si fuera jabón de baño. Tómate varios instantes para cada zona.

Cuando hayas terminado la limpieza a través del elemento tierra, deja la amatista cerca del incienso que debe seguir encendido. Entonces es cuando recurriremos a la mezcla de agua de rosas. En este sentido deberás ir mojando con ella todas las partes de tu cuerpo y dejando secarte al aire. No te cortes en pasarte bastante mezcla. Para tu comodidad si quieres puedes hacer varias tandadas de esparcirte el agua por el cuerpo para no encharcarlo todo.

Cuando hayas terminado, apaga el incienso y la vela. ¡Ya tendrás el aura totalmente reluciente!

































Este es un sencillo baño para conseguir limpiar todas las energías negativas que estén pegadas a nuestro sistema energético o aura. Es muy útil para ser utilizado después de haber estado en contacto con gente desagradable o situaciones estresantes y deprimentes. Este baño recompone tus energías y eleva tu espíritu hacia esferas más elevadas. Si quieres ampliar información sobre lo que es el aura y cómo poder verla no te olvides de visitar nuestra sección de Saber místico.


Se necesita:
• un puñado de salvia
• un puñado de romero
• un puñado de lavanda


Preparación:

Lo primero que debes hacer es preparar una infusión con las plantas que te pedimos. En un cazo con agua abundante pon a hervir la salvia, el romero y la lavanda hasta que consideres que las plantas han soltado todo su jugo.

Después cuela el agua para que te quede sin los restos de las plantas y deja que se enfríe lo suficiente como para que puedas tocarla sin quemarte.

Ahora esta infusión mágica la puedes utilizar de dos maneras diferentes:
1. En el baño: llena la bañera de agua caliente como para darte tu tradicional baño. Después vierte en el agua, el agua mágica que acabas de preparar. Puede verter también jabones y sales de baño, pues no son incompatibles. Debes estar como mínimo diez minutos.
2. En la ducha: dúchate normalmente, pero al terminar, utiliza el agua mágica que has preparado vertiéndotela por el cuerpo desde el cuello hasta los pies.

Después sécate con mucho cuidado, sin arrastrar la toalla por el cuerpo, sino presionándola sobre él. Y verás ¡qué bien te sientes!









Este ritual es muy interesante para adquirir mayor claridad en las meditaciones. Puedes realizarlo cuantas veces quieras, pero te recomendamos que si eres alguien que medita mucho al menos lo hagas una vez al mes.


Se necesita:
• siete velas pequeñas correspondientes a los siete chakras (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, violeta, y blanco o dorado)
• una vela astrológica
• un trozo de papel
• incienso de sándalo o loto
• cerillas de madera


Preparación:

Sitúa en una mesa y en forma de círculo las siete velas correspondientes a los siete chakras en el siguiente orden: arriba comienzas con rojo y en el sentido de las agujas del reloj continuas con naranja-amarillo-verde-azul-violeta y terminas con el blanco o dorado. Y finalmente en el centro coloca tu vela astrológica.

Después di:
"comienzo esta ceremonia para traer claridad a mis meditaciones"

A continuación enciende el sándalo. Después ve encendiendo las velas comenzando por la roja y terminando por la blanca o dorada a medida que vas diciendo en cada una de las velas que enciendes, lo siguiente:
"invoco a la energía X (X= roja, naranja, amarilla, ...) para que traiga luz a mis meditaciones"

Tómatelo con calma y ve sintiendo lo que dices. Cuando hayas terminado, enciende tu vela astrológica y di:
"esta vela representa mi cuerpo, mi mente y mi alma. En ella están reunidas las energías
de las siete velas y al encenderla traigo toda la luz que necesito a mis meditaciones"

Después tendrás que dejar que se consuman todas las velas.







Este ritual conocidísimo es realmente útil para defender tu hogar de las malas energías, espíritus negativos, mal de ojo, y cualquier cosa negativa que pueda dañarlo.


Se necesita:
• una cinta de raso o seda amarilla, una roja, una violeta, una verde y una blanca.
• agua bendita o sagrada para ti.
• laurel, romero y olivo
• mirra en incienso


Preparación:

Se realizará un lunes antes de que anochezca.

Lo primero que tienes que hacer es encender la mirra.

Después coge el laurel, el romero y el olivo y átalos con las cintas de colores.

A continuación pasa el ramo que acabas de construir por el humo del incienso durante 7 minutos y después rocíalo abundantemente con agua bendita o sagrada para ti.

Una vez preparado y consagrado el ramo, golpea todas las paredes de tu casa con él y di de corazón:
"Todo lo malo que hay en esta casa desaparece para siempre con la ayuda de los buenos espíritus que darán a partir de ahora protección, paz y prosperidad a los habitantes de este hogar. Cierro así para siempre el camino de esta casa a las malas energías. Amén"
Cuando se haya terminado, se colocará el ramo en la entrada de la casa. Se podrá repetir cuando se tenga la sensación de que sus efectos están disminuyendo.











El siguiente ritual es de limpieza de energías negativas, mal de ojo, mala suerte, etc. que pudiera estar aposentado en tu casa. De esta manera purificaremos el ambiente negativo transmutándolo por uno positivo.


Se necesita:
• un vaso por cada habitación de tu casa. Se incluyen los pasillos y los baños.
• agua bendita. Si no se dispusiera de ella, también es válida agua del río o mineral
• una vela blanca por cada una de las habitaciones de tu casa. Se incluyen pasillos y baños.
• cerillas de madera
• a ser posible sal marina, pero si no, vale la sal fina de cocinar.
• barillas de incienso sándalo.


Preparación:

Llena los vasos con el agua que tengas disponible y después echa bastante sal en ellos, permitiendo que se disuelva adecuadamente. Después coloca el vaso con la mezcla en cada una de las habitaciones, pasillos, baños y cocinas de tu casa. No debes dejar ningún espacio de tu casa sin el vaso con agua y sal.

A continuación has de situar cerca de los vasos de agua una vela blanca que irás encendiendo a medida que las vas incorporando a todas las habitaciones de tu casa. No te olvides de ningún rincón o espacio, pues se trata de limpiar la casa al completo.

Cuando ya estén todas las velas encendidas en sus respectivos lugares, enciende una varilla del incienso de sándalo y comienza a expandir el humo que vaya soltando por las paredes de cada una de las habitaciones y lugares de la casa. Tómate todo el tiempo que consideres necesario, porque esta parte del ritual es esencial. Si es preciso, y como suele suceder, quema varias varillas en el proceso de recorrer toda la casa con el humo del sándalo. Procura que no quede ningún rincón sin haber estado expuesto, al menos un minuto, al incienso.

Cuando hayas terminado, enciende una varilla de incienso y sitúala en lo que consideras el centro de la casa y déjala hasta que se consuma. Después tendrás que ir apagando las velas una a una. Mientras lo vas haciendo deberás recitar la Oración de la mano poderosa, teniendo en cuenta que cuanta más fe pongas en ella, mejor será la limpieza. Recuerda, una oración por cada vela y por lo tanto por cada rincón de tu casa.

Cuando se haya terminado el incienso, podrás retirarlo tranquilamente, sin embargo los vasos con el agua y la sal deberán permanecer en el lugar donde los dejaste durante al menos 3 días, máximo 7. Al cabo de ese tiempo tira el agua con la sal dándole gracias por haberte ayudado.

Ahora tu casa ya está reluciente y libre de toda negatividad. Puedes hacer este ritual siempre que te parezca oportuno.

Videncia : MAGIA EXPERIMENTAL

MAGIA EXPERIMENTAL

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN 9
PRIMERA PARTE
LA MAGIA VULGAR
I. CONTACTAR CON LOS ESPIRITUS 13
II. PORQUE FUNCIONA LA MAGIA 22
III. LA ANATOMÍA OCULTA 31
IV. EL TRUCO DEL BILLETE DE CINCO LIBRAS 42
V. EXCENTRICIDADES OCULTAS 48
VI. EL ORO Y LOS FANTASMAS 58
VII. LA MAGIA Y LA MENTE 66
VIII. PLAN BASICO DEL MUNDO 78
SEGUNDA PARTE
LA MAGIA ELEVADA
IX. DIMENSIONES EXTRAÑAS 83
X. MEDITACIÓN 91
XI. RITUALES 99
XII. BÚSQUEDA DE MILAGROS 106
XIII. UN TEMPLO EN LA MENTE 115
XIV. FORMAS DIVINAS 121
XV. CONJUROS 128
XVI. MAGIA CEREMONIAL 135
XVII. LA ÓPTICA Y LAS ILUSIONES 141
XVIII. INVISIBILIDAD RITUAL 145
APÉNDICE I.- ESCALAS CABALÍSTICAS DE COLORES 153
APÉNDICE II.- COMO RECOBRAR LA VISIBILIDAD 154
APÉNDICE III.- GUIA PARA PRONUNCIAR LAS INVOCACIONES ENOQUICAS 155


INTRODUCCIÓN
A lo largo de los años he leído innumerables libros sobre magia y ocultismo... y no puedo recordar ninguno que no me dejase con la leve sensación de que le faltaba algo.
Llegué finalmente a la conclusión de que lo que echaba de menos era convencimiento y compromiso. Pocos autores han sido lo suficientemente osados como para afirmar rotundamente su creencia personal en que la magia funciona... y han sido menos aún los que tuvieron el valor de exponer en términos sencillos qué es lo que ocurre cuando se embarca uno en un experimento de magia. En este libro he intentado evitar los dos errores... y, de pasada, me ha permitido comprender mejor por qué se producen con tanta frecuencia.
En primer lugar, hablar de magia en la era de los ordenadores electrónicos le hace sentirse a uno como un imbécil: parece ir en contra del sentido común, de todo lo que hemos aprendido, de todas las cosas reales, prácticas y meritorias que nos rodean. Así pues, y sintiéndose uno un imbécil, afirma que la magia existe y se pregunta si no habrá sufrido alucinaciones o si no será todo producto de la casualidad. Y como ha decidido explicar en términos sencillos qué es lo que ocurre, se ve privado del manto protector llevado por la mayoría de los magos: el aura de un oscuro misterio.
Una vez que se pone en práctica, la magia no es ni tan espectacular ni tan llena de hechizo como puede parecer a primera vista: consiste en gran medida en un duro esfuerzo y en repetición. Los resultados se producen sin teatralidad alguna. Esto puede parecer desilusionador, pero siempre lo será menos que intentar hacer algo sin obtener el menor éxito.
MAGIA EXPERIMENTAL
He intentado reducir al mínimo la teoría; pero no se puede ignorar totalmente. Cuando llegue a los capítulos más teóricos y especulativos, dígase conmigo: es agradable saber lo que se está haciendo, además de cómo hacerlo. Eso no quiere decir que se deba aceptar como un dogma ni tan siquiera el mínimo de teoría expuesto en esta obra. Las únicas vías hacia la verdad que conozco son la experiencia y la meditación. Medite sobre las teorías y extraiga sus propias conclusiones. Pruebe a realizar los experimentos y aprenda de sus propios errores.
Algo que va a descubrir muy rápidamente es que, en todos los experimentos de magia, la sugestión y la autosugestión desempeñan un importante papel. Lo digo de antemano, no sea que se sienta tentado de rechazar por esta razón todos mis planteamientos. Antes de hacerlo, intente duplicar los efectos mágicos recurriendo únicamente a la sugestión. Verá como no puede.
Otro descubrimiento que efectuará rápidamente es que buena parte de las técnicas mágicas consisten en manipular la imaginación. Eso quizá le haga sentir de nuevo la tentación de rechazar sin más todo el sistema. Lo único que puedo hacer es manifestarle mi creencia personal de que la imaginación es quizá la función más infravalorada de la mente humana, y sugerirle que no se apresure a formular ningún juicio antes de probarla.
Una última advertencia. En determinados capítulos, sobre todo en los dedicados a la magia vulgar, podrá observar que mi enfoque es ligero e incluso algo frívolo; esto se debe a dos razones: la primera es que estoy cansado del estilo rígido y grandilocuente adaptado por la mayoría de los autores que escriben sobre el tema y que me imagino que ustedes, también lo estarán; la segunda consiste simplemente en que la magia vulgar puede resultar también divertida.
La magia vulgar seguirá siendo divertida, y la alta magia segura, mientras se esfuerce por recordar que está manipulando un sistema sumamente potente.

Primera Parte
LA MAGIA VULGAR
I. CONTACTAR CON LOS ESPÍRITUS
La magia funciona; pero la cantidad de fallos es muy elevada y el éxito resulta algunas veces una experiencia aterradora. Los distintos sistema o métodos -pues hay más de uno- exigen un estudio cuidadoso y un esfuerzo monumental. Cada uno debe coincidir si merece la pena realizarlos, aunque de cuando en cuando se obtienen recompensas o éxitos de direcciones imprevistas.
Se puede, por ejemplo, hacer aparecer un billete de cinco libras mediante magia. El método para realizar este truco exige un mínimo de cuatro meses de estudio diario y un mes de práctica igualmente diaria. Una simple asistenta puede conseguir las cinco libras en menos de una semana limitándose a fregar suelos.
Pero en lo que difiere un mago de una asistenta es en los beneficios adicionales que alcanza: su fuerza de voluntad y su capacidad de concentración se ven considerablemente ejercitadas; mejora su capacidad de visualización; su comprensión del universo y de sí mismo se hace un poco más profunda, y es probable que su billete de cinco libras le proporcione mayor satisfacción de la que una asistenta pueda sentir jamás.
Los magos son una gente curiosa y la magia un tema curioso: abarca desde la simple charlatanería, por uno de sus extremos, hasta el fascinante campo de la psicología profunda por el otro. Es lo suficientemente amplia como para dar cabida en su seno a los experimentos con mesas, a la adivinación, el hipnotismo y la misa. Resulta lo bastante poderosa como para situarle cara a cara con Dios... o para volverle loco.
En la raíz de la magia se encuentra el siguiente principio o precepto básico: "Conócete a ti mismo."
MAGIA EXPERIMENTAL
Cuando un médico escribe sobre medicina, o un psiquiatra sobre la mente humana, lo normal es que presente primero sus credenciales para que el lector pueda valorar mejor el peso de sus planteamientos y afirmaciones. Desgraciadamente, en el campo de la magia no hay nada parecido a un doctorado o título. Ciertos grupos otorgan títulos grandilocuentes; pero, al no existir medida de comparación alguna, su validez resulta difícil de determinar. Al igual que al artista o al poeta, al mago se le debe juzgar en parte por lo que hace y en parte por lo que es. Y no hay nadie que pueda hacerlo mejor que él mismo.
Mi primer libro de texto sobre magia fue la obra de Blavatsky The Secret Doctrine, seis tomos que aún sigo encontrando prácticamente imposibles de comprender. Mis primeros experimentos no superaron el nivel de los aficionados; pero yo era joven y ejercieron sobre mí una fascinación que me llevó a cosas mejores y más difíciles.
En páginas posteriores me propongo señalar algunas de esas "cosas mejores", y, en por pueriles que puedan parecer, dar una descripción de esos experimentos iniciales.
Y como hice ya en mi primer libro, deseo formular la siguiente advertencia: al igual que la electricidad, la magia puede ser peligrosa si no se la trata con el debido respeto. A usted le corresponde tomarse esta advertencia más o menos en serio.
En la época en que Belfast era aún una ciudad tranquila, acudía todos los días a una vieja casa victoriana de University Road para cortejar a mi mujer, Helen, y para hablar de magia con su casera, Miss Johanna Kerr.
Helen consideraba a Johanna fascinante, y lo mismo me ocurrió a mí en cuanto la conocí. Era una solterona muy pálida y rubia, ligeramente neurótica, que se aproximaba a la frontera de los cuarenta, dando claramente señales de que no le hacía nada feliz la idea de cruzarla. Era la primera médium con la que me encontré; poseía grandes dotes naturales aumentadas por una formación espiritualista, y se había especializado en curar.
I CONTACTAR CON LOS ESPÍRITUS
En cierta ocasión nos invitó a tomar el té en uña fría sala de estar llena de muebles arcaicos, y tras asegurarse de que nuestro interés no era simple frivolidad, se mostró dispuesta a contactar con los espíritus por medio del conocido experimento de la mesa y el vaso invertido.
El atractivo de este pequeño experimento de magia radica en que no necesita preparación, ensayos ni un equipo complicado: todo lo que hace falta es un vaso, una mesa lisa y pulida, las letras del alfabeto y un mínimo de tres personas.
Lo más complicado es posiblemente el alfabeto. Lo ideal es un juego de "letraset"; pero si no tiene uno a mano, lo más sencillo es escribir las letras en cuadraditos de papel. También es conveniente añadir cuadraditos con las palabras "Sí" y "No". Los números del 1 al 10 pueden ser, así mismo, útiles.
Disponga las letras en un círculo alrededor de la mesa. Deje un espacio razonable entre unas y otras. Si utiliza cuadraditos de papel con las palabras "Sí" y "No", colóquelos en posición este/oeste. Ponga luego el vaso invertido en el centro de la mesa. Servirá prácticamente cualquier tipo de vaso, siempre que se deslice libremente sobre la superficie pulida y no tenga pie.
Al principio de la sesión, cada uno de los presentes se sienta formando un círculo alrededor de la mesa y coloca un dedo de cualquiera de sus manos levemente sobre el culo del vaso, preferentemente en el borde. El otro ingrediente que se necesita es únicamente paciencia.
En nuestro primer intento hicieron falta veinte minutos para que el vaso empezara a moverse; pero se movió. Johanna, que estaba demasiado acostumbrada a esas cosas como para dejarse impresionar, formuló la pregunta habitual: "¿Hay alguien ahí?" El vaso tembló ligeramente y empezó a dar vueltas alrededor de las letras, cada vez a mayor velocidad. Finalmente volvió al centro de la mesa y se quedó nuevamente quieto.
Entonces formulamos nuestras preguntas, algunas de ellas hasta cierto punto asininas, y el vaso nos contestó eligiendo sucesivamente letras. Luego Johanna nos confesó que el experimento del vaso no la dejaba nunca completamente satisfecha. Fenómenos físicos como ése tienden a obstaculizar las verdades espirituales de su religión.
A partir de aquella noche he utilizado esta modalidad rudimentaria de ouija más veces de las que soy capaz de recordar. Hoy en día tampoco me siento totalmente feliz con ella, aunque por razones muy distintas de las que atormentaban a Johanna.
La primera cuestión que cabe plantear es por qué se mueve el vaso. Y la primera respuesta es la más simple: porque se le empuja. Se trata de una objeción prácticamente imposible de rebatir. Siempre que lo haga con cierta sutileza, un farsante o un simple bromista podrá empujar el vaso sin que nadie se dé cuenta. La única garantía real es conocer bien a las personas que realizan el experimento .con uno y estar seguro de que lo hacen sin ninguna clase de prejuicios.
Suponiendo que no existe fraude consciente, queda la posibilidad de una influencia inconsciente. Durante años estuve convencido de que ésta debía ser la explicación del fenómeno (pues me mostraba reacio a aceptar la posibilidad de una intervención de los espíritus). Pero un psiquiatra me la demostró:
―¿Cuánta gente asiste a esas sesiones?
―Cinco o seis.
―Entonces tendríamos cinco o seis mentes inconscientes influyendo sobre la dirección del vaso. El resultado sería incoherente.
―Pero no lo era, ¿o sí?
―No, no lo era.
Desgraciadamente, el método del vaso no suele resultar en una comunicación rica ni inspirada. Digan lo que digan los psiquiatras acerca del inconsciente, mi propia experiencia me demuestra que el vaso reacciona según el estado de ánimo de la reunión.
He visto realizar este experimento en una fiesta, y dio lugar a unas respuestas ligeras y animosas, propias de esa clase de actos. Un experimento mucho más serio y solemne, llevado a cabo por seguidores de Dennis Wheatley, les puso en contacto con el propio Satán, con resultados vagamente parecidos a una ópera bufa.
Pero entre estos dos extremos existen cientos de variaciones... y, entre ellas, unas cuantas sorpresas. Los que practican regularmente esta clase de experimentos descubren que, según progresan en ellos, disminuye la variación en el tipo de "contacto" obtenido. Aparecerá una y otra vez la misma entidad hasta que, como ocurre con frecuencia, llega a formarse una imagen sumamente nítida de su personalidad. La mayoría de las sorpresas serán las derivadas de las habilidades mostradas por dicha entidad.
Lo mejor es reconocer siempre la verdad, y la verdad es que un gran porcentaje de las comunicaciones recibidas por el método del vaso son porquería. Esto es cierto aun en aquellos casos en que los experimentos se realizan con propósitos serios. Pero también merece la pena buscar las posibles excepciones a esta regla. Unos cuantos ejemplos extraídos de mi experiencia personal pueden resultar de interés.
Estábamos sentados alrededor de la pulida mesa de Johanna, decididos a averiguar si el espíritu que movía el vaso era capaz de predecir el futuro. Paul, que fue quien sugirió el experimento, se mantuvo en todo momento distante, sentado en un rincón de la habitación. Deseaba asegurarse de que no influía inconscientemente sobre el vaso. Sólo deseaba formular preguntas y tomar notas.
―¿Voy a cambiar de trabajo? ―preguntó Paul.
―Sí ―respondió el vaso.
―¿Qué voy a hacer?
―Estudiar.
―¿Qué voy a estudiar?
―Arte.
―¿Dónde voy a estudiar arte?
―Londres.
odas y cada una de las respuestas del vaso demostraron ser totalmente falsas. Paul no cambió nunca de trabajo ni estudió arte en Londres ni en ninguna otra parte. Y, sin embargo, el experimento no puede considerarse como un completo fracaso. Antes del mismo, Paul nos había ocultado algunos hechos, que eran los siguientes: En los últimos meses, Paul se había sentido insatisfecho con su trabajo, decidiendo cambiar de vida. Había llegado a la conclusión de que su verdadero futuro era el de ser pintor y, con vistas a prepararse para dicha profesión, había tomado la resolución de empezar a estudiar arte. Por razones personales, prefirió no ingresaren el College of Art de Belfast, y había solicitado una beca que habría de llevarle a Londres.
Si se trata de una coincidencia, hay que reconocer que es demasiado perfecta. Yo era el único que le conocía antes del experimento, y debo decir que me había ocultado cuidadosamente cuáles eran sus planes.
La telepatía parece una teoría mucho más razonable para explicar el fenómeno. Esto se ve confirmado por el hecho de que Helen, mi mujer, ha utilizado con éxito el método del vaso para experimentos de telepatía realizados en el pasado entre ella misma y su hermano.
De cuando en cuando, el vaso ofrece una información gratuitamente y sin que nadie se lo pida. En cierta ocasión, y en medio de una sesión nocturna, el vaso dijo de repente: "Contacta con Sheila."
―¿Para quién es el mensaje? -pregunté.
―Para ti.
―¿Por qué tengo que contactar con Sheila?
―Necesita ayuda.
―¿Porqué necesita ayuda?
―Está enferma.
Hacía meses que no veía a Sheila. Ahora tenía el menor motivo para hacerlo. Sheila era "médium" y bruja y, por tanto, estaba perfectamente preparada para aceptar el que la gente actuase basándose en comunicaciones ocultas. La llamé a su casa, pero no me contestó nadie.
Al tercer día de llamadas telefónicas infructuosas empecé a sentirme inquieto. Aunque el marido de Sheila no compartía en absoluto sus puntos de vista acerca de lo desconocido, decidí correr el riesgo de llamarle a su trabajo. Pero no estaba. El y Sheila se habían ido de vacaciones. Pensé que nadie se va de vacaciones sintiéndose mal, clasifiqué la comunicación como inexacta y me olvidé completamente del tema.
Semanas después me encontré casualmente con Sheila y le conté toda la historia.
Entonces me dijo que se había ido de vacaciones precisamente para prepararse con vistas a una intervención quirúrgica seria. Y, de hecho, en el momento de realizar nuestro experimento estaba bastante enferma.
Este ejemplo, y el anteriormente citado, ilustran hasta qué punto pueden ser extraños algunos resultados obtenidos con el método del vaso. Pero, a pesar de ello, en ninguno de los dos casos podía atribuirle la menor importancia al mensaje. No importaba que Paul estuviera planteándose su traslado a Londres para estudiar arte, pues no llegó a ir, no importaba que yo no llegase a contactar con Sheila, pues lo que necesitaba (y encontró) era un buen cirujano.
He visto otros ejemplos parecidos a lo largo de los años. Un tipo al que el vaso le dijo que había sido marino en una encarnación anterior demostró estar emocionalmente obsesionado con la idea de serlo. Otro, que pidió una respuesta en español, la obtuvo con toda claridad a pesar de que ninguno de los participantes en el experimento hablábamos dicho idioma. Y, justo cuando' la fe de uno en las entidades espirituales se refuerza, alguien sugiere vendar los ojos de los asistentes. Se muestran todos de acuerdo y se produce un resultado incoherente.
Puede resultar desconcertante que, en un libro sobre magia experimental, se le dedique tanto espacio a un "juego de salón". Pero debo decir que el método del vaso tiene un objetivo válido.
En primer lugar, casi todo el mundo puede participar en el juego. Y, una vez que lo haga, descubrirá pronto que de él no se saca prácticamente más de lo que se pone. Realice el experimento una o dos veces con un estado de ánimo frívolo y alegre y conseguirá un entretenimiento agradable y divertido... y nada más. Hágalo con seriedad y las respuestas serán serias, aunque por lo general poco importantes.
Pero para llegar a la fase del esoterismo hace falta tiempo, como si el experimento del vaso generase esoterismos con la misma lentitud con la que una ostra va generando una perla. Si es capaz de tener paciencia y perseverar, esta pequeña operación puede llegar a merecer realmente la pena. No por el esoterismo en sí, que muchas veces consiste en poco más que una curiosidad, sino por la lección de paciencia que aprenderá.
Toda operación de magia requiere considerables dosis de paciencia: las más importantes son las que más paciencia exigen. Los preparativos pueden durar días, meses e incluso años. Y, como en un experimento de laboratorio, el resultado final puede ser un fracaso a pesar de todo. Hace falta una personalidad firme y resistente para no desanimarse y volver a probar.
Por pueril que pueda parecer, el método del vaso enseña otra importante lección aparte de necesitar paciencia: la de saber discriminar. Se trata de una enseñanza fundamental para cualquiera que desee investigar en el tema de la magia.
El edificio de la magia posee una deslumbrante fachada que fascina a la mente y que puede superarla con facilidad, llegando incluso a anularla. Cualquier lectura sin prejuicios de las profecías medievales bastará para revelar unos componentes patológicos verdaderamente asombrosos y espeluznantes. No obstante, aun hoy en día quedan personas que siguen creyendo en ellas.
Mucho menos dramático, aunque igual de peligroso a su propia manera, es el rápido deslizamiento en la superstición en el que incurren algunos de los que empiezan a practicarla. Se dedican a vivir pendientes de toda una serie de ominosos augurios, o calculando desesperadamente los días y momentos favorables para hacer tal o cual cosa. Todo esto sería para reírse si no se tratase de algo que puede llegar a ser realmente grave, sobre todo cuando esas fantasías se apoderan completamente de la imaginación de los individuos en cuestión.
Por lo que yo sé, la única defensa contra este tipo de obsesión es la capacidad de discriminación; y el método del vaso, con su elevado porcentaje de mensajes incoherentes o sin sentido, enseña a discriminar mucho mejor que cualquier otro. El proceso está tan desprovisto de verdadero encanto o hechizo que el riesgo de engañarse uno a sí mismo queda prácticamente eliminado.
Y, sobre todo, subsiste el excitante ejercicio mental de intentar desentrañar el misterio básico de porqué se mueve el vaso. ¿Fraude? ¿Truco? ¿Se le empuja inconscientemente? ¿Intervención de los espíritus? ¿Psicoquinesia? ¿Telepatía? ¿O quizá una combinación de esos elementos?
La respuesta sólo se encontrará a través de la experiencia personal de cada uno. La mía, que dista mucho de ser segura e inamovible, se basa en la doctrina ocultista del Elemental Artificial; pero eso es algo que analizaremos en un capítulo posterior.
II. PORQUE FUNCIONA LA MAGIA
Cuando se estudia aritmética o álgebra existen determinados hechos que se deben dar por supuestos. Por ejemplo, 2 + 2 es igual a 4 o en cualquier circunstancia, y si a= b y b= c, a = c.
La magia se basa también en un axioma fundamental: toda causa mágica funciona de dentro a fuera, y no existen cosas tales como los milagros.
La idea que se hace el hombre de la calle de la magia está condicionada por los cuentos de hadas: espera que moviendo una varita mágica se pueda desencadenar una tormenta; o una lluvia de oro; e incluso las personas más sofisticadas se sienten un poco desilusionadas cuando una operación de magia no da lugar a nada de esto. Dígale a un amigo que está estudiando magia y le pedirá de inmediato que realice algún truco o que pronuncie un conjuro. No debe, pues, sorprendernos que algunas logias exijan discreción y capacidad de discriminación como primeras virtudes de los principiantes.
Dion Fortune describe la magia como "el arte de producir cambios de conciencia a voluntad", con lo que lo hace sólo a medias. Los cambios de conciencia se ven seguidos de efectos, pero éstos lo hacen a su propio ritmo, a través de sus canales naturales.
Para comprender esto hace falta tener cierta idea de la teoría mágica, lo cual no resulta fácil aunque se explique la teoría con los términos más sencillos posibles.
Prácticamente todo el mundo ―salvo los científicos y unos cuantos filósofos tan "lunáticos" como nosotros― acepta y suscribe la idea de que la mente y la materia son dos cosas distintas. Se trata de algo que parece no necesitar demostración alguna y que rara vez se pone en duda. Algunas veces se considera estos dos aspectos de nuestra vida como directamente contrarios, como blanco y negro, y otras como complementarios, como ying y yang. Pero, opuestos o complementarios, lo que se da por sentado, y eso es lo importante, es que son diferentes.
Y eso es precisamente lo que los magos negamos.
Para el mago, la mente y la materia son una continuidad. A un cierto nivel, se mostrará de acuerdo con los Vedas en que el inundo es una ilusión. A otro se limitará a aceptar que determinados ejercicios mentales pueden dar lugar a ciertos efectos físicos; pues, en último extremo, no existe diferencia alguna entre unos y otros.
El cómo un mago llega a esta extraordinaria conclusión no es nuestro tema de discusión. Puede aceptarla simplemente como un artículo de fe o tomarla como una hipótesis de trabajo que simplemente le permite poner manos a la obra. Puede haber incluso razones que le impulsen a creer que se trata de una propuesta equivocada, que la magia funciona por alguna razón completamente distinta. Eso no es algo que deba preocuparle. Sus métodos son interesantes, sus resultados razonables. Digan lo que digan los cínicos, la vida es buena.
Supongamos que están interesados por mi referencia ocasional en el Cap. I a la posibilidad de hacer aparecer un billete de cinco libras. El ejemplo es evidentemente mundano, pero no tan frívolo como podría parecer a primera vista. La mayoría de nosotros dedicamos buena parte de nuestro tiempo y energía a continuos intentos de producir billetes de cinco libras, y unas veces obtenemos más éxito y otras menos. Una descripción del esfuerzo mágico destinado a ese mismo fin ilustrará claramente las diferencias de enfoque y filosofía básica.
Si analizamos las formas normales de conseguir el billete de cinco libras, descubriremos que se desglosan en cuatro fases distintas: deseo, creencia, acción y reacción.
En primer lugar está el deseo de conseguir el dinero. Si no existe, es evidente que no dará ningún paso para obtenerlo.
Luego viene la creencia en su capacidad para ganarse cinco libras. Se trata una vez más de una etapa vital del proceso, pues sin ella tampoco hará nada para conseguirlas.
La tercera fase es la de la acción: puede decidir comprar un abrigo y venderlo a cambio de un beneficio, o también fijar unos honorarios de cinco libras por algún servicio que esté en disposición de prestar.
Y finalmente la reacción. El abrigo se vende, el servicio se acepta. El resultado es que usted recibe sus cinco libras.
En esta secuencia casi todo el énfasis se pone en la acción. Los demás factores deben estar así mismo presentes, pero funcionan a un nivel casi reflejo y nadie presta gran atención a los mismos.
Un mago sigue la misma secuencia, pero poniendo el acento en lugares completamente distintos.
Existe un viejo proverbio religioso que dice: "Inflámate con la oración." El deseo debe alcanzar las intensidades más elevadas. El es como el combustible para la operación, y cuantos más octanos tenga, mejores serán los resultados. No resulta fácil mantener un único deseo ardiendo durante días y semanas; pero, para poder tener éxito, el mago debe ser capaz de lograrlo. Este único factor, más que ningún otro, es el que hace que pocos magos avanzados se preocupen de asuntos tan triviales como los billetes de cinco libras. En una red tan grande y resistente se pueden coger peces mayores.
La creencia o fe es igual de importante para el mago. Una débil seguridad en sí mismo, obtenida sin esfuerzos y que se dé por sentada, no es ni mucho menos suficiente. Un mago se esforzará por alcanzar la seguridad interior, la convicción absoluta en que no puede fallar. Y éste es el factor que tienta a los principiantes a basar sus experimentos en resultados que realmente no importen demasiado. En teoría no existe diferencia mágica alguna entre producir 5 ó 50.000 libras, pero pocos principiantes poseen la convicción necesaria para alcanzar una cifra como la segunda.
A diferencia de lo que ocurre en el método anterior, la acción tiene mucha menos importancia: es simplemente rutinaria y de carácter interior. Cuando ha realizado su rutina, el mago se limita a esperar. Sabe que los resultados rara vez son rápidos, y en ningún caso milagrosos. El billete de cinco libras llegará antes o después.
Y llega. Puede hacerlo por correo, como la devolución de un préstamo largo tiempo olvidado; o en forma de préstamo, como el regalo espontáneo de un admirador. Pero llegará cuando él quiera... a través de canales perfectamente naturales.
¿En qué consiste esa curiosa rutina que sigue el mago para conjurar la aparición del billete de cinco libras? Extrañamente, varía de unos casos a otros. Y lo que es aún más extraño, no parece importar que varíe.
Según Frazer, el chamán primitivo acepta ciertas correspondencias en el universo. Ha crecido con esa fe o creencia y, por tanto, las correspondencias son para él tan naturales como andar. Carece de sofisticación y su método es primitivo, basado en la ecuación "Igual = Igual".
El agua con que se rocía el suelo es como la lluvia; por tanto, para producir lluvia hay que rociar el suelo con agua. Los silbidos imitan el ruido del viento. Se puede, pues, conjurar una tormenta silbando. Se trata de la llamada "magia por simpatía", que posee unas raíces profundas. ¿Cuántos de nosotros no estamos convencidos de que basta con lavar el coche para que caiga un chaparrón? En un barco los marineros se abstienen de silbar, pues se considera que trae mala suerte, que provoca tormentas.
Hoy en día, al menos en el mundo occidental, nadie cree en la "magia por simpatía". Resulta un método demasiado rudimentario para ser posible. Y sin fe, la secuencia de cuatro pasos se derrumba. El ocultista más refinado se encuentra incapaz de realizar una operación que no plantearía problema alguno a su sencillo semejante de la selva. Pero no importa. No es que la magia haya muerto, sino que su complejidad ha aumentado.
Los actuales estudiantes de artes mágicas aprenden un nuevo juego de correspondencias, que dependerán en gran medida del centro en que lo hagan. Las más extendidas son probablemente las derivadas de la Cabala hebraica, complementadas por Aleister Crowley. La cabala está bien vista, como corresponde a un gran sistema místico. Crowley no. Pero incluso sus más encarnizados oponentes hacen uso o se benefician de su trabajo, al igual que numerosos británicos de hoy en día se complacen conduciendo un coche (el "Volkswagen") originalmente ideado por Hitler.
Si el mago ha sido formado en el sistema de la Cabala antes de llevar a cabo el experimento habrá construido en su mente toda una serie de asociaciones relacionadas con el dinero. Lo asociará, por ejemplo, con un determinado planeta, un determinado color y una determinada esfera del Árbol de la Vida. Al nivel más simple, inundará su aura con el color asociado -mediante un acto de la imaginación- e intentará visualizar cómo el billete de cinco libras acude a. él. Si desea seguir más adelante, puede rodearse de nuevas asociaciones, e incluso desempeñar acciones rituales de valor simbólico. Todas ellas tendrán exactamente el mismo propósito: orientar su mente en la dirección adecuada y mantenerla en ella.
La cadena básica de asociaciones es la siguiente:
Sephírah: Tiphareth
Color: Dorado
Planeta: El Sol
Todo ésto parece demasiado fácil para ser verdad. Pero el simple hecho de conocer los eslabones no bastará para poder unir la cadena a nada. El mago es sobre todo un trabajador. Se pasará semanas, meses o incluso años meditando todos los días sobre las esferas del Árbol de la Vida, introduciendo sus asociaciones en los niveles más profundos de su ser, convirtiéndolas en parte de él, dándose lentamente cuenta de por qué funcionan las asociaciones y cuál es su significado. Sólo después de todo eso se sentirá verdaderamente seguro de que va a obtener su billete de cinco libras. Y, como cabe suponer, para cuando llegue ese momento le interesará pescar con su red peces más grandes que ésos.
¿Cómo funciona este fascinante conjuro de un billete de cinco libras? Muchos magos no tienen ni la menor idea. Aprendieron el método ―lo mismo que puede hacer usted en el capítulo correspondiente―, realizaron sus tareas preparatorias y descubrieron que, antes o después, el billete llegaba a sus manos por una vía u otra. El poder de la magia se había visto demostrado por el experimento.
Pero la magia no es un poder, sino un método o un conjunto de métodos. El hecho de que un televisor funcione no demuestra el "poder" de la electrónica, sino simplemente la aplicación práctica de determinados principios. Esos principios pueden constituir un misterio incluso para el hombre que lo repare: todo lo que necesita saber es qué cables debe conectar a una lámpara, etc. Y lo mismo puede ocurrir con el hombre que lo fabrique.
Es un hecho demostrado que la intuición más profunda de por qué funciona el truco del billete no la tuvo un mago, sino el astuto y viejo psicólogo Carl Gustav Jung. Desgraciadamente, el estilo literario de Jung no puede compararse con el de Freud, con el resultado de que muchas de sus mejores ideas quedan enterradas debajo de su farragosa y académica forma de escribir.
Como a la mayoría de los psiquiatras clínicos, a Jung se le ocurrieron ideas aparentemente disparatadas mientras trataba a sus pacientes. Pero, a diferencia de la mayoría de ellos, decidió no hacer caso omiso de ellas. Esta sencilla diferencia dio origen a la teoría de la sincronicidad. Un caso concreto servirá para ilustrarla:
En una determinada etapa de su carrera, Jung estaba tratando a un paciente, el señor X, que padecía un trastorno emocional. Aparte de eso, el señor X, parecía estar en forma y bien.
Cierto día, tras una sesión del tratamiento, el señor X se quejó de dolor de garganta. Este no es un síntoma que suela perturbar a los legos en la materia, pero la experiencia médica de Jung le llevó a sospechar que podía tratarse de algo más que un simple resfriado de pecho. Intuyó que existía la posibilidad de que se tratase de una enfermedad cardiaca, y aconsejó al señor X que consultase con su médico, quien se mostró de acuerdo. Cuando iba a ser operado ―lo que Jung no sabía en aquel momento―, sufrió un infarto y falleció.
Pero aquí es donde entra la señora X en la historia. Llamó a Jung llena de miedo para preguntarle si su marido padecía alguna enfermedad grave.
Hagamos una pausa para detenernos a reflexionar ―como sin duda hizo Jung― que el señor X estaba siendo tratado de una enfermedad psiquiátrica. Aunque molestas, tales dolencias rara vez resultan mortales. A pesar de que la señora X podía estar enterada de los dolores de garganta de su marido, es improbable que hubiese formulado el mismo diagnóstico que Jung. De hecho, en el momento de hablar con ella, Jung desconocía que su intuición se había visto dramáticamente confirmada.
Jung intentó tranquilizar a la señora lo mejor que supo y le preguntó qué era lo que le había hecho llamarle para preguntarle aquella. Su respuesta fue muy curiosa: porque a la ventana del dormitorio de su marido había acudido toda una bandada de pájaros.
Para comprender esta respuesta hace falta saber algo más acerca de la señora X. Unos cuantos años antes, mientras su abuelo estaba agonizando, acudieron a su ventana un gran número de pájaros. El mismo fenómeno se había repetido cuando murió su padre. Debido a ello, la señora X llegó a asociar la llegada de los pájaros con la idea de la muerte. La aparición de una bandada en la ventana se había convertido en una especie de augurio funesto.
Cuando el augurio demostró ser correcto tres veces seguidas, Jung empezó a reflexionar sobre qué era lo que podía haber ocurrido. Se basó en dos premisas, ambas innegablemente lógicas y sensatas:
1. La llegada de una bandada de pájaros a una ventana no provoca la muerte; de ser así, media especie humana habría fallecido hace ya mucho tiempo.
2. La muerte humana no atrae a los pájaros; de lo contrario, nuestras clínicas y hospitales tendrían que enfrentarse a un gigantesco problema.
En resumen, entre la aparición de los pájaros y la muerte no existe ninguna relación de causa-efecto. Pero eso no quiere decir que no exista ninguna en absoluto. Era evidente que estaba ocurriendo algo y que estaba lo suficientemente claro como para empujar a la señora X a llamar a Jung.
Jung llegó a la conclusión de que sí existía una relación, pero que se trataba de una relación ajena a la acostumbrada secuencia de causa-efecto. Intuyó que en el mundo funcionaba una segunda secuencia en gran medida oculta a la atención inmediata. El eslabón entre los dos factores del caso era el significado. El significado es una función de la mente humana. El eslabón entre el fallecimiento del señor X y la aparición de una bandada de pájaros en la ventana de su dormitorio no era otro que la mente ―y/o las creencias-- de la señora X. Jung creyó haber descubierto un principio no causal de conexión, y lo denominó "coincidencia significativa" o "sincronicidad".
Pero la sincronicidad parece una conclusión propia de los cuentos de hadas, una invitación abierta a la idea de que basta desear las cosas para que éstas se produzcan. Aun viniendo de Jung, podría no haber pasado de ser una teoría más, si no se hubiese lanzado a demostrar sus conclusiones mediante la realización de experimentos.
El método de experimentación de Jung resulta divertido y extraño al mismo tiempo. Primero buscó un instrumento adecuado para someter la sincronicidad a prueba, y lo encontró en la antigua seudociencia de la astrología. Los astrólogos aceptan la idea de que determinadas configuraciones de los planetas proporcionan claves acerca de la probabilidad de que se produzcan determinados hechos o situaciones. La creencia en las relaciones astrológicas se remonta a hace siglos, posiblemente incluso milenios. Y, sin embargo, las acciones de los hombres no pueden influir sobre el curso o trayectoria de los planetas; mientras que, si algunos misteriosos rayos planetarios influyesen sobre las acciones de los hombres, la astrología sería una ciencia exacta, algo que ni sus más acérrimos defensores se atreven a afirmar.
Contando con este instrumento, Jung lo preparó todo para la realización de un experimento. Primero buscó las tradicionales conjunciones matrimoniales en los horóscopos de unas cuantas parejas previamente elegidas, y descubrió un determinado porcentaje de casos en los que esas conjunciones se producían realmente. Luego analizó estadísticamente sus descubrimientos y se encontró con que ese porcentaje era demasiado significativo como para tratarse de un simple producto de la casualidad.
Los astrólogos se felicitaron de que un respetado psiquiatra hubiese demostrado la verdad de la astrología. Pero en realidad no había hecho nada de eso, sino más bien probado que la astrología tiene algo de verdad. Jung llegó a la conclusión de que había demostrado la verdad de su teoría de la sincronicidad, y no se equivocaba.
El descubrimiento de un principio no causal de conexión resultó tan desconcertante como en otro sentido el principio descubierto por Einstein de que E = mc2. Pero como su aplicación práctica era mucho menos evidente que la bomba atómica, la sincronicidad se ha visto en gran medida ignorada. Sólo el grupo de los esoteristas, del que los magos forman también parte de mejor o peor grado, presta algo de atención a la "rareza" descubierta por Jung. Y como nadie cree en la magia, sus afirmaciones se han visto recibidas con condescendientes sonrisas.
Creo que es razonable cambiar el nombre de mago por el de "sincronicista", pues resulta mucho más impresionante, actual y, en consecuencia, aceptable; aunque eso no modificará el hecho de que los sincronicistas hacen magia.
III. LA ANATOMÍA OCULTA
La anatomía oculta no es un tema fácil. Pero tendrá que comprender sus rudimentos antes de poder realizar con éxito el truco del billete de cinco libras... u otras operaciones mucho más importantes.
El mago coincide con el místico, que nos enseña que somos Uno con el Todo. Dicho en términos más banales, eso significa que es usted parte del universo y que está sujeto a sus leyes. Debido a ello, todo lo que ocurre en el universo influye sobre usted, aunque sea sólo en grado infinitesimal. Y, por el contrario, lo que usted hace influye a su vez sobre todo el universo (en el mismo grado infinitesimal).
Esta perturbadora idea resulta probablemente fácil de aceptar a nivel físico; pero, como es lógico, existen otros niveles a tomar en cuenta. Para que resulte lo más sencilla posible, limitaré el análisis a sólo otros dos niveles: el mental y el espiritual.
El mago cree que estos tres niveles, que forman parte del Todo, se entremezclan unos con otros y poseen determinados puntos de contacto. Además, y dejándose guiar por la experiencia, de místicos y visionarios, cree tener una idea bastante exacta de cómo son los niveles interiores.
El mago se ve a sí mismo rodeado por un amplísimo e inagotable mar de energía espiritual. El alcance del poder de que dispone supera literalmente a la imaginación; pero, afortunadamente, al menos parte de ese poder está bajo su control. Los problemas que se plantean son en realidad los del contacto y la transformación. Una bombilla no funcionará a menos que sus cables entren en contacto con la fuente de energía; y, como pocos de los electrodomésticos existentes funcionan con corriente directa o continua, hará falta instalar un transformador en un punto u otro de la instalación.
En teoría, el contacto con la fuente de energía espiritual debería ser algo fácil y natural. Usted es parte del Todo y, por tanto, el Todo debería poder fluir a través de usted sin obstáculos ni dificultades. Pero aunque sea a nivel inconsciente, se ve obstaculizado por uno de los hábitos más extendidos entre la humanidad: el de la tensión.
La tensión es mucho más insidiosa de lo que la mayoría de la gente se imagina. Yo he visto a pacientes sentados en el borde de sus sillas y afirmando que estaban perfectamente relajados. La tensión penetra en nosotros sin que nos percatemos y llega a convertirse en un arraigado hábito o pauta de conducta. Algunas veces resulta difícil acabar con él; pero, con el tiempo y la práctica, se consigue siempre.
Voy a explicarles cómo acabar con el hábito de la tensión.
Resérvese todos los días un tiempo para practicar ejercicios de relajación. En las primeras fases bastará con 10 ó 15 minutos, que, si lo desea, podrá aumentar posteriormente. El mejor momento es a primeras horas de la mañana, pues existen menos distracciones y muchas menos tentaciones de hacer cualquier otra cosa.
Convénzase luego de que debe practicar la relajación todos los días; de hecho, merece la pena hacerlo durante toda la vida, y le resultará mucho más útil y valiosa que su actual rutina diaria de lavarse los dientes o cepillarse el pelo. Y es muy importante hacerlo de manera continuada: incluso dos minutos diarios son mejores que varias horas a intervalos irregulares.
Teniendo esto en cuenta, estará listo para empezar. Realice los primeros intentos en la cama, echado boca arriba y con las manos apoyadas a ambos lados. Su mente inconsciente, que tiene mucho que ver con la formación de hábitos, asocia la cama con el sueño y, por tanto, con la relajación; así pues, practicando sus primeros ejercicios en la cama estará dando automáticamente un paso para alcanzar los resultados deseados.
En teoría, relajarse es lo más fácil del mundo, pues consiste simplemente en "dejarse llevar". En realidad, hoy en día suele tratarse de una respuesta aprendida, basada en la práctica consciente y en grandes dosis de repetición.
Para asegurarse una relajación completa hace falta ser previamente consciente de la tensión. Esto puede parecer una perogrullada, pero sigue siendo cierto que muy pocas personas son verdaderamente conscientes de la tensión acumulada en un determinado conjunto de músculos. En el mejor ―o en el peor― de los casos se limitan a experimentar el efecto general en términos de incomodidad o molestias.
Así pues, su primera tarea consiste en estimular la consciencia. Empiece con los pies. Curve los dedos hacia abajo y hacia dentro, como si estuviese intentando coger un pañuelo con ellos. Cuando lo haya hecho, manténgase en esa posición... y continúe haciéndolo hasta que los dedos de los pies le duelan y empiecen a producirle calambres. La molestia le hará plenamente consciente de la deliberada tensión de los músculos de los dedos de los pies. Una vez que sea plenamente consciente, vuelva a ponerlos en posición normal.
Pero sigamos. Doble los pies hacia delante y manténgalos así hasta sentir incomodidad o molestia. Déjelos luego como estaban.
Pase a los músculos de las pantorrillas, tensándolos hasta que la produzcan molestia... y déjelos luego como estaban.
Continúe con la secuencia, tensando lenta y deliberadamente todo su cuerpo. Tómese todo el tiempo que haga falta para que ningún conjunto de músculos sujetos a esa influencia consciente queden sin ejercitar. Cuando llegue a la cara, apriete los dientes y haga muecas. Vuelva luego a su posición normal.
Recuerde finalmente que el cuero cabelludo tiene también músculos. Frunza el ceño para moverlo hacia delante; reténgalo en esa posición...; déjelo luego como estaba.
Para cuando haya terminado de hacerlo, lo más probable es que vuelva a existir algo de tensión en los músculos anteriormente tratados. Efectúe, pues, un repaso mental, y si descubre tensión en alguna parte, auméntela hasta volver a sentir una molestia consciente... y déjela luego como estaba.
Repitamos ahora el proceso. Tense todos y cada uno de los tendones y nervios de su cuerpo. Déjelo luego como estaba... y relájese. Si se había familiarizado con la tensión, encontrará la experiencia del relajamiento completo y consciente placentera. Practíquelo diariamente.
Una vez practicada suficientemente a la secuencia del relajamiento consciente, es decir, cuando pueda realizarlo con toda facilidad, con fluidez y como algo rutinario, será el momento de mejorar su nivel de rendimiento. Cuando lo consiga habrá aprendido un truco considerablemente beneficioso para usted en su vida cotidiana.
Al llegar a esta fase es prudente renunciar a la cama. Continúe con sus ejercicios matutinos, pero en una silla. Hay buenas razones para ello: según va aumentando la profundidad de su relajamiento también lo irá haciendo el riesgo de quedarse dormido, y como seguramente tendrá mejores cosas que hacer, le conviene evitarlo. Si practica el relajamiento en una silla y se queda dormido, se caerá de ella; es una forma un poco ruda, pero segura, de despertarse.
Póngase cómodo en la silla. Está a punto de añadir un ejercicio respiratorio a la relajación básica.
Los ejercicios respiratorios, especialmente los del yoga, pueden causarles a los occidentales montones de problemas. Aunque sencillo, incluso el que se explica aquí no debería practicarse con exageración, sobre todo durante las primeras fases. No lo haga durar más de tres minutos en su primer intento, y vaya aumentándolo lentamente, minuto a minuto, a lo largo de un período de semanas. En caso de que surja el menor problema, interrúmpalo de inmediato.
Durante las primeras fases debería evitar también respirar demasiado profundamente; la profundidad de la respiración debe irse aumentando también gradualmente a lo largo de una serie de semanas.
Una última advertencia: este ejercicio exige contener la respiración; pero debe hacerse tensando los músculos abdominales, y no cerrando la garganta. Y si siente la menor molestia durante la realización del ejercicio es que lo está haciendo mal.
Pasemos ahora al ejercicio en sí. Vacíe primero los pulmones: en las primeras fases no hay necesidad de hacerlo por completo y, evidentemente, no se les debe forzar en lo más mínimo.
Respire mientras cuenta mentalmente hasta cuatro. Si descubre que ha inhalado todo el aire que podía antes de llegar a cuatro, regule la velocidad a la que cuenta. No intente forzar la entrada de más aire. El objetivo de este ejercicio es establecer o fijar un ritmo, no aumentar la capacidad de los pulmones.
Contenga luego la respiración mientras cuenta mentalmente hasta dos. Recuerde que debería hacerlo mediante los músculos abdominales, y no cerrando la garganta.
Exhale finalmente el aire mientras cuenta mentalmente hasta cuatro. Puede que al principio no le resulte fácil, pero no se olvide de que está intentando llegar a una situación que le permita contar a un ritmo equilibrado durante toda la secuencia.
Mantenga finalmente el aliento fuera mientras cuenta mentalmente hasta dos.
Resumo brevemente la secuencia: Inhalación hasta cuatro; contención hasta dos; exhalación hasta cuatro; contención hasta dos. Repita esta secuencia, aumentando gradualmente todos los días la duración de la práctica hasta que resulte fluida y sin problemas. Con el tiempo, y una vez iniciada, llegará a convertirse en prácticamente automática, pues si se le da tiempo para aprender la secuencia, su inconsciente ocupará su lugar y realizará dicha tarea por usted.
Durante la realización de este ejercicio descubrirá que inhala más aire que cuando respira normalmente: esto es cierto aun en el caso de practicarse sin demasiado esfuerzo, pues la mayoría de la gente tiende a respirar muy poco profundamente. Una mayor cantidad de oxígeno en sus pulmones significa un aumento del mismo en su sangre. Habrá iniciado una pequeña reacción bioquímica. El resultado final es una mejor relajación.
Pero el beneficio no termina aquí. Está practicando este ejercicio conjuntamente con los de relajación consciente. Combine ambos con la frecuencia y regularidad suficientes y pondrá en marcha un curioso mecanismo psicológico. Es un mecanismo mencionado antes en un contexto distinto: el de la asociación.
Antes o después ―y las investigaciones básicas de Pavlov indican que entre cincuenta y sesenta sesiones consecutivas bastarán para lograrlo― su mente asociará firmemente la respiración de 2/4 con la relajación. Cuando eso ocurra, bastará con que inicie la secuencia respiratoria para producir una relajación a través de un reflejo condicionado.
Aparte de sus beneficios ocultos, éste es un talento que conviene mucho desarrollar. Cuando se produzca una crisis podrá combatir el pánico con una respiración, recuperando la tranquilidad de ánimo mediante una secuencia espontánea de 2/4. El cuerpo y la mente se hallan estrechamente relacionados entre sí, y cuando el primero se relaja, la segunda lo hace también.
Una vez alcanzado el arte de relajarse habrá derrumbado la barrera que se interponía entre el vastísimo mar de la energía espiritual y usted mismo. Su siguiente misión será abrir los canales necesarios para que pueda fluir libremente.
Aquí nos tropezamos con un concepto difícil: los canales están ya ahí, existen como órganos innatos de la mente; pero para hacerlos funcionar conscientemente se requiere tiempo y esfuerzo. No existe auténtico paralelismo en el plano físico. Su corazón, o late, o no late. Su hígado funciona o no funciona. Y, salvo que recurra a Christian Barnard, apenas podrá hacer nada al respecto.
La analogía física más próxima que se me ocurre es la de los músculos. Hemos nacido con toda una serie de músculos, capaces de desempeñar las más distintas funciones; pero para crecer necesitan ejercicio, y siguen necesitándolo para funcionar eficazmente. No se trata de una analogía perfecta, pero sí la más aproximada para describir cómo son los canales psíquicos.
Si se halla familiarizado con los métodos orientales habrá oído hablar de los chakras. También es posible que conozca la idea de que el ser humano cuenta con más de un cuerpo. Esta segunda idea bastaría para justificar un complicado estudio por sí sola. No obstante, de momento nos limitaremos a tomar en consideración dos cuerpos aparte del físico: el etéreo y el astral (o astro-mental).
Su cuerpo etéreo es su "doble" invisible. Se encuentra interpenetrando con su cuerpo físico, y algunas escuelas de pensamiento lo consideran esencialmente como la pauta de fuerzas sobre la que se halla construido éste. Está más próximo a la materia que a la mente, lo que quiere decir que pertenece al plano material, del mismo modo que la electricidad y el magnetismo. Parece funcionar como un eslabón o enlace entre su cuerpo físico y su mente.
Su cuerpo astral es un paso por encima del etéreo, y precisamente el paso que nos adentra en el reino de lo propiamente psíquico. El cuerpo astral está formado por materia mental; o, dicho con mayor exactitud, por material de la imaginación.





FIG. 1.- LOS CENTROS ASTRO-MENTALES DE LA COLUMNA MEDIA
Los chakras son "puntos nerviosos" del cuerpo etéreo. Por un lado están estrechamente relacionados con las canales espirituales de los cuerpos superiores, y por el otro con las glándulas y plexos de los físicos.
Muchos de los ejercicios del Hatha Yoga están destinados a estimular los chakras, produciendo así efectos beneficiosos sobre el cuerpo físico. El ocultista occidental prefiere mantenerse, sin embargo, alejado de este método. Sin un gurú a mano que mantenga al chela fuera de peligro, puede resultar arriesgado; por tanto, el mago occidental centra su atención en el cuerpo astral, pues trabajando sobre él llega a conseguir antes o después idénticos resultados. El proceso es más lento, pero también mucho más seguro, y disponemos de tiempo de sobra.
Examine la Fig. 1. Muestra cinco importantes centros del cuerpo astral. Cada uno de ellos está relacionado con un chakra, pero también con el Árbol de la Vida, tal como se establece finalmente en el aura de un practicante de la Cabala. Debido a ello, a estos centros se les conoce en su conjunto como la Columna Media, y son los que habrá que hacer pasar del estado latente al de funcionamiento real. Y la forma de lograrlo es como sigue:
Adapte su postura de relajación e inicie la secuencia respiratoria de 2/4. Cuando lo haya conseguido, visualice una esfera de resplandeciente luz blanca colgada en el espacio por encima de su nuca. Si ha observado alguna vez el primer sol de la mañana abriéndose paso entre la niebla o una nube ligera, tendrá una referencia perfecta para imaginarse la blancura y resplandor de la esfera.
Mientras visualiza, emita los sonidos Eh-heh-yeh.
Muchos de los textos esotéricos ponen gran énfasis en la necesidad de hacer vibrar las palabras del poder; pero pocos se detienen a dar instrucciones sobre cómo conseguir dicha vibración. Esto ha llevado a una confusión innecesaria, pues la vibración del sonido es un simple truco que se aprende con un poco de práctica y paciencia.
La mejor forma de lograrlo consiste en situar su voz en un tono inferior al que usa normalmente y en permitir que la palabra se origine en el fondo de la garganta. Hable lenta y deliberadamente, experimentando hasta poder sentir de hecho la vibración. Esto no es ni difícil ni espectacular. Todo sonido produce una vibración, y es sólo cuestión de intensificarlo ligeramente.
La siguiente parte del truco parece mucho más difícil, pero no lo es. Debe intentar que el sonido vibre en un lugar determinado, en este caso en el centro de una esfera imaginaria situada encima de su cabeza. Descubrirá que lo único que tiene que hacer es mantener su mente firmemente en la esfera mientras repite el nombre, con lo que los sonidos se producirán por sí solos.
Esta deslumbrante esfera de energía, experimentada en forma de materia de la imaginación, y creada mediante un acto de voluntad, será su primer contacto con las gigantescas reservas de energía espiritual que le rodean. Los sonidos dados, un antiguo nombre hebreo para referirse a Dios, contribuyen, así mismo, a establecer un eslabón o enlace con dicha reserva.
Pero nada de esto es un simple dogma que haya que aceptar mediante un acto de fe. Una vez creada la esfera, experimentará los efectos del contacto con ella. Normalmente la sensación consiste en una verdadera eclosión de energía, y muchas veces se experimenta también una especie de cosquilleo. Al igual que todo lo demás, con la práctica conseguirá ir mejorando su contacto y estableciéndolo más firmemente.
La paciencia es un requisito esencial para el entretenimiento mágico, que tiende a irse desarrollando de manera lenta y tranquila. Tómese todo el tiempo que sea necesario hasta establecer firmemente esa esfera. De cuando en cuando puede pensar que lo que está realizando no es sino un ejercicio de autosugestión, y así es en realidad; pero más adelante deberá quedarle perfectamente claro que la autosugestión no es la única respuesta, pues los resultados son demasiado importantes y ambiciosos para que sea así.
Cuando haya creado satisfactoriamente la primera esfera, pase a la siguiente: imagínese un haz de luz blanca y deslumbrante que va desde la esfera hasta el centro de su cráneo y que florece en una segunda esfera de luz blanca situada en su garganta.
Según va formando o creando esa esfera, pronuncie vibrantemente los sonidos de Yeh-ho-vo-El-hoh-eem.
Una vez creadas las dos esferas, el haz de luz continuará hasta la región del plexo solar y producirá una tercera esfera. Al hacerlo deberá pronunciar vibrantemente los sonidos de Yeh-hovoEl-hoh-ah-vey-daas.
Luego deberá prolongar el haz de luz hasta los genitales, donde se crea una cuarta esfera acompañada por los sonidos Shad-oy-El-chay.
Finalmente llegamos a la quinta esfera, situada en los pies, construida mediante un acto de la imaginación y reforzada por la vibración de los sonidos Ah-do-noy-ha-Are-etz.
Una vez realizada la secuencia entera, buscará con su imaginación algo parecido a la Fig. 1. Si las ha visualizado correctamente, la diferencia es que no habrá ilustración alguna que pueda representar adecuadamente la cualidad dinámica de esas deslumbrantes esferas.
Construya la Columna Media con luz blanca durante las primeras fases de su entrenamiento, que durarán semanas. Cuando lo haga perfectamente y sin dificultades, construya las esferas en colores. Los colores que emplee dependerán de los libros que haya leído, o más bien de aquellos que haya leído y le hayan convencido.
Todo esto no es tan fácil como parece; incluso las fuentes más fiables discrepan. Por ejemplo, en The Art of True Healing, Israel Regardie, que es probablemente la mayor autoridad viva sobre temas de magia, adjudica a las esferas los siguientes colores:
Nuca: Blanco
Garganta: Morado
Estómago: Rojo
Genitales: Azul
Pies: Bermejo
Los expertos en el tema no suelen mostrarse en desacuerdo con Regardie, cuyo prestigio es enorme. Al mismo tiempo, cualquier mago que haya superado el período de aprendizaje tiende a elegir cuidadosamente entre las cuatro escalas de color de la Cabala. Cualquier conflicto será más aparente que real. Una válvula no es un transistor, pero se puede construir una radio perfecta con cualquiera de ellos.
Como va a necesitar conocer las escalas cabalísticas de colores antes o después, se reproducen completas en uno de los apéndices de esta obra. Mientras tanto, y en aras a una mayor simplicidad, aténgase al simbolismo de Regardie. Su metafórica radio puede estar basada en el pelo del bigote de un gato: pero ¿qué importa eso si se oye perfectamente?
IV. EL TRUCO DEL BILLETE DE CINCO LIBRAS
Póngase en pie y extienda los brazos lo más posible.
Felicítese por haber descubierto los límites de funcionamiento práctico de su aura.
En los tranquilos días del reinado de la reina Victoria, los hombres de ciencia consideraban el aura como un mito. Hoy aceptan que existe de hecho un débil campo eléctrico que rodea al cuerpo humano. Pero les queda aún mucho que recorrer hasta llegar a los mismos planteamientos que los ocultistas.
El mago, a quien le gusta estructurar, divide este débil campo de fuerza en dos: el aura interna y la externa. Juntas envuelven al cuerpo como si se tratase de un huevo, y a la mayoría de la gente les resulta imposible detectarlas. Yo personalmente puedo ver el aura interna, pero no es muy interesante: se extiende 2,5 cm. a partir de la superficie de la piel y se parece en todo el mundo al humo gris-azulado de un cigarrillo; se comporta como plástico derretido. El único hombre que conozco que afirmaba ser capaz de ver el aura externa resultó ser un embustero. Eso no quiere decir que el aura externa no exista. Yo no conozco a nadie que haya estado en Polonia, pero no dudo que existe y que los ejércitos de Hitler la invadieron en 1939.
Los llamados "clarividentes" afirman ser capaces de ver los colores del aura externa. Algunos llegan a decir que pueden juzgar el estado de ánimo o diagnosticar las enfermedades de una persona limitándose a estudiar dichos colores. Si ha realizado los ejercicios anteriormente expuestos, un examen de su aura revelará que sus esferas de la Columna Media están firmemente establecidas.
Al llegar a esta etapa estará casi listo para intentar el truco del billete de cinco libras: todo lo que necesita es un poco de conocimiento extra. Una vez más, en este caso, se trata del conocimiento de asociaciones durante tanto tiempo aceptadas que han llegado a convertirse en sincronísticas.
Como señalé en el último capítulo, con el tiempo llegará a utilizar todo el sistema de la Cabala. Pero, una vez más, y por razones de rapidez y comodidad, propongo que nos atengamos al enfoque simplificado de Regardie: en su esquema de color para la Columna Media, éste basaba sus asociaciones en los elementos. Para la práctica de la magia, sugiere incluso asociaciones astrológicas. Encontraré la lista entera en su magnífico libro . Pero la asociación necesaria para el dinero -y, por tanto, para los billetes de cinco librases el sol.
Regardie da una asociación de color positiva del naranja, y una asociación de color negativa del amarillo o dorado. El sonido fonético del poder es Ye-ho-vo-El-hoh-ah-ve-da-as. Una asociación negativa atrae algo hacia uno. Una asociación positiva hace que usted le dé algo como regalo a alguna otra persona.
Todo lo cual le conduce al momento que tanto ha estado esperando, el de las instrucciones completas y detalladas para realizar el truco del billete de cinco libras.
Existen "mareas" cósmicas que hacen que la magia funcione mejor en determinados momentos. Hablando en términos estrictos, debería aprendérselas y observarlas. Pero como complicarían aún más un proceso ya de por sí complicado, puede hacer caso omiso de ellas en su primer experimento. La habilidad puede verse reemplazada por el puro y simple esfuerzo.
Empiece el primer día del mes. Resérvese todas las mañanas y tardes entre 15 y 30 minutos. Decídase a no perder ni una sola mañana ni tarde durante las cuatro semanas siguientes, a menos, por supuesto, que los resultados se produzcan antes de lo esperado.
Siéntese o échese, según le resulte más cómodo. Empiece la secuencia respiratoria de 2/4. Si la ha practicado tal como hemos indicado, dicha secuencia respiratoria desencadenará una notable relajación. En caso de que observe la menor tensión, libérese de ella mediante el proceso consciente de relajación.
Una indicación válida de que se ha alcanzado una relajación completa es que su cuerpo y sus miembros le pesarán mucho, por lo que cualquier movimiento representará un gran esfuerzo.
Active ahora los centros de la Columna Media mediante la visualización y la vibración de las palabras de poder.
Una vez rotas las barreras por medio de la relajación y creado los canales a través de las esferas de la Columna Media, su siguiente tarea es hacer circular por su aura el poder alcanzado.
Existen toda una serie de métodos técnicos para lograrlo. Uno, sencillo y eficaz al mismo tiempo, es el siguiente: eleve su mente hasta la esfera superior. Mientras realiza una exhalación, que, como recordará, se hace contando mentalmente hasta cuatro, visualice una lámina luminosa que emana desde la esfera y se desplaza hacia el lado izquierdo de su cuerpo. Intente experimentar la sensación de esta luz descendiendo por el lado izquierdo de su cabeza y por su costado izquierdo, desplazándose justo por debajo de la piel y resplandeciendo a través de ella. Imagínese también que, según va pasando, va dejando una fuerte luminosidad tras de sí. En algunos sentidos, el fenómeno es comparable al paso de un haz de luz por la pantalla de un radar.
Cuando la luz llegue a sus pies se verá, como es lógico, absorbida por la deslumbrante esfera inferior. En términos de su secuencia respiratoria de 2/4, el movimiento hacia abajo se producirá mientras exhala contando hasta cuatro y la absorción por la esfera inferior mientras contiene la respiración fuera del cuerpo contando hasta dos.
Cuando vuelva a inhalar el aire (contando una vez más hasta cuatro), visualice la luz ascendiendo y siguiendo un camino similar por el lado o costado derecho de su cuerpo hasta volver a reunirse con la esfera superior mientras contiene la respiración contando hasta dos.
Así explicada, la secuencia parece complicada, pero en la práctica resulta bastante fácil, y pronto se convertirá en un movimiento semiautomático. Repita el proceso hasta sentir los efectos del resplandor (lo que no es probable que consiga en menos de media docena de circuitos).
Una vez conseguido, fíjese un segundo circuito. Esta vez la luz deberá descender por su cara y la parte frontal de su cuerpo y ascender por la espalda. Como es evidente, tendrá que visualizar un haz luminoso más ancho, pero en todo lo demás la secuencia será idéntica. Vuelva a repetir el movimiento al menos media docena de veces.
Resumiendo brevemente: al llegar a esta fase habrá roto o derrumbado ya mediante la relajación las barreras que se interponían entre usted y el mar espiritual. Habrá formado los canales y transformadores necesarios para el flujo de energía activando los centros de la Columna Media. Y habrá hecho que ésta circule por su aura mediante el ascenso y descenso rítmico de la luz. Dicho en pocas palabras, habrá cargado todo su ser con un tipo desacostumbrado de energía. Ahora lo único que le queda es dirigirla.
Como su corazón arde en deseos de conseguir el billete de cinco libras, tendrá que acoplarse a una asociación solar (de dinero). Un seguidor de la Cabala utilizaría un único color tanto para las operaciones positivas como para las negativas; pero, como al menos temporalmente, está usted trabajando de acuerdo con el sistema simplificado Regardie, empleará la asociación de color negativa. Elegirá la negativa, ya que desea que el billete de cinco libras venga a sus manos en lugar de que vaya a parar a las de un amigo.
Los colores negativos de Regardie para el Sol son el amarillo y el dorado. El sentido común parece indicar que cabe reforzar la asociación recurriendo al segundo de ellos. Visualice intensamente dicho color. Déjelo impregnar todo su ser hasta alcanzar la etapa en que, para el ojo de su mente, toda su aura resplandezca con una luz dorada. Al llegar a esta fase o etapa sólo se necesitará un paso más.
Ese último paso consiste en visualizar la llegada del billete de cinco libras. Represéntese claramente el billete. Imagíneselo ya suyo. Las circunstancias exactas de su llegada no importan, siempre que lo visualice con confianza, con esa total confianza que sentiría si el billete estuviese ya realmente en su bolsillo.
En teoría es perfectamente posible provocar al primer intento el efecto deseado. No obstante, en la práctica ―y sobre todo las primeras veces― habrá que repetir el proceso. Regardie sugiere que se repita dos veces al día, una por la noche y otra por la mañana. Dése un mes de plazo. Si para entonces no ha obtenido resultados, revise la técnica empleada.
Tras trabajar durante algún tiempo con este método, se podrá simplificar. El siguiente ejemplo le mostrará claramente lo que quiero decir.
Hace algunos años leí en una publicación ocultista un artículo acerca del empleo mágico de la visualización. El autor, de cuyo nombre me he olvidado, sugería que bastaba con visualizar clara e intencionadamente una situación para que ésta se produjera. Cuando iba retrasado a alguna cita sólo tenía que imaginarse un aparcamiento libre en su lugar de destino para que estuviese allí esperándole al llegar.
Esta teoría parece un poco exagerada, pero yo personalmente la probé. Es posible que su ejemplo del aparcamiento me tentase, pues en aquella época aparcar no era tan difícil como hoy en día, pero sí una fuente de continua irritación. Me dediqué a visualizar furiosamente un sitio en el que aparcar... y transformé una irritación menor en un grave problema. Tan pronto como visualizaba un aparcamiento, cuando llegaba no encontraba ni un solo sitio vacío. Y cuando me olvidaba de hacerlo tenía al menos un 50 por 100 de probabilidades de aparcar sin problemas.
En aquel tiempo no conocía aún la sincronicidad y mis conocimientos de magia eran sólo superficiales; de lo contrario, hubiese descubierto una clave para explicar el fenómeno: la repetición de un efecto negativo.
Mientras realiza los ejercicios de la Columna Media y sus correspondientes visualizaciones, se crea una situación sincronística. El ritual tiene un significado para usted. Y como se apoya en los pilares de la fe y la confianza, cualquier fuerza extraña que desencadene la sincronicidad estará dirigida en sentido positivo.
Pero cuando yo visualizaba el sitio donde aparcar creaba exactamente la situación contraria: estaba convencido de que aquello no iba a dar resultado. Para mí, la teoría era ridícula y el método carecía de cualquier elemento de espectacularidad; por tanto, la sincronicidad actuaba en la misma dirección de mis creencias, y se aseguraba de que no fuese capaz de aparcar mi Coche. Esto es algo que conviene recordar en todo momento: la magia funciona en la dirección o sentido de sus creencias y no necesariamente en la dirección o sentido de sus intenciones.
Cuando hube aprendido a utilizar la Columna Media volví a recurrir a este sencillo truco y descubrí que sí funcionaba: se debía a que mi actitud interior se había modificado.
V. EXCENTRICIDADES OCULTAS
Una tarde de verano, a su vuelta de un paseo, la señora M. atravesó un matorral... y se encontró con una ninfa de los bosques.
La señora M., viuda de uno de los mejores novelistas galeses de este siglo, era una mujer mayor, pero su vista estaba perfectamente bien. El ser que vio, en forma de una hermosa muchacha de largas piernas bronceadas y larga cabellera rubia, estaba bañándose los pies en un estanque situado detrás de los matorrales.
Yo conocía perfectamente el lugar: el estanque era artificial, tenía varios siglos de antigüedad y se alimentaba a través de una acequia o canal procedente de un pequeño arroyo cercano. El mecanismo del canal estaba oxidado, y es dudoso que se hubiese abierto en mucho tiempo. Además, en el fondo del estanque había una salida abierta, por lo que el agua de las lluvias se escapaba por ella aun durante las tormentas más intensas.
La señora M. sabía todo esto tan bien como yo; y sin embargo afirmaba que, cuando ella lo vio, el estanque estaba lleno de agua limpia y cristalina.
"¿Le dijo algo a aquella criatura?", le pregunté.
La señora M. pareció escandalizada: "¡Por supuesto que no! ¡Está claro que no venía a cuento que yo le hablase a aquel ser etéreo!" Hizo una pausa y luego añadió: "¡Tenía un aura tan maravillosa!"
Yo nunca había visto una ninfa de los bosques, y la perspectiva de poder hablar con alguien que hacía tan poco tiempo que se había encontrado con una me hacía sentirme considerablemente excitado. Intenté adivinar cuál habría sido mi reacción de haberme encontrado en su lugar. "Si no le habló, ¿qué es lo que hizo?", insistí.
La tranquila mirada de la señora M. se posó sobre mí, y una leve expresión de sorpresa cruzó por su cara. "Era algo tarde para el té ―me dijo―, así que volví a casa..."
En las obras de ficción, la gente que se enfrenta súbitamente al arcano se comporta de mil maneras espectaculares. Pero, en la vida real, y por lo que yo sé, su comportamiento es simplemente excéntrico. ¿Qué persona que ve por primera vez una ninfa de los bosques se preocuparía por llegar tarde al té? Cabe imaginar que sólo alguien tan civilizado y cortés como la señora M. Pero esa suposición es equivocada. Cuando las personas se enfrentan a la experiencia de lo preternatural, sus reacciones son infinitamente variadas.
El Domingo de Pascua vino a verme un amigo y me comunicó que, a últimas horas de la tarde del Viernes Santo, había visto un duendecillo. Curiosamente, la aparición había tenido lugar muy cerca del sitio en el que la señora M. se había tropezado con su ninfa de los bosques.
Por la razón que sea, las ninfas de los bosques resultan algo menos inverosímiles que los duendecillos, y me convencí de inmediato de que mi amigo bromeaba; pero pronto me di cuenta de que no era así.
Mi amigo estaba plantando árboles en el bosquecillo, cuando un ruido le hizo levantar la vista. Sentado en el tronco cortado de un árbol y mirándole con interés se encontraba un duendecillo, o, al menos, un ser de lo más extraño.
Al llegar aquí, conviene explicar que el bosquecillo en cuestión se halla en Irlanda, es de propiedad privada y está bastante alejado de la carretera. No se trata, por tanto, de un lugar por el que suela pasar la gente.
La criatura que estaba sentada en el tocón era pequeña, de sexo masculino y avanzada edad. Al contármelo, mi amigo me señaló que, a primera vista, pensó que se trataba de un niño de unos cuatro o cinco años; pero, como estaba bastante cerca, pudo observar que sus facciones eran las de un hombre de edad. La vestimenta no era tampoco la de un niño: los niños de hoy en día suelen llevar ropas de colores claros, mientras que las de aquel ser eran oscuras y parecían tejidas a mano.
Para quienes no han visto nunca uno, los duendecillos son seres de ficción o productos de la fantasía o locura de quienes dicen haberse encontrado con ellos. Pero resulta difícil aferrarse a esas convicciones cuando uno se tropieza con una criatura parecida a un duendecillo en medio de un bosque irlandés: entonces se le viene a la cabeza todo el antiguo folklore relativo a los gnomos y duendecillos. Y le asalta una sospecha: ¿es posible que generaciones y generaciones de irlandeses hayan creído en los duendecillos si no hay algo detrás de esa creencia? ¿No es posible que ciertas sutiles vibraciones del aire de Irlanda contribuyan a abrir los ojos a ese Otro Mundo en el que las fantasías se convierten en realidad?
Mi amigo no es ningún necio ni ignorante. (Se graduó en la universidad de Oxford.) Aunque no tiene nada de visionario ni de místico, sí confía lo suficientemente en sí mismo como para dar crédito a sus propios ojos. Llegó, pues, a la conclusión de que, por disparatado que pudiese parecer, estaba mirando a un duendecillo de verdad. También concluyó que cualquier análisis o investigación de la experiencia tendría que esperar algún tiempo. Lo más importante en aquel momento era establecer contacto con aquel ser.
Dejándose llevar por la vaga idea de que los gnomos y duendecillos debían hablar gaélico, repasó su limitado vocabulario en dicho idioma y se acordó de la única frase que conocía que podía resultar adecuada en aquel contexto.
Mi amigo saludó al duendecillo con las palabras: "Erín go bra. "
Al llegar a este punto, el relato se vuelve algo confuso. Puede que el duendecillo replicase, pues emitió unos sonidos, pero las palabras eran ininteligibles o el idioma desconocido para mi amigo; en cualquier caso, no logró establecer una comunicación. Se excitó tanto que luego fue incapaz de recordar lo que había dicho. Pero dijo algo y agitó los brazos.
En las proximidades había dos vivarachos perros "fox-terrier". Pertenecían a mi amigo y, aburridos con sus actividades de plantar árboles, se habían ido en busca de ratas o conejos. No obstante, ahora emprendieron la vuelta ladrando, atraídos por el sonido.
Mi amigo los oyó y se dio la vuelta para gritarles: " ¡Quietos! ¡Quietos!" No quería que los perros asustasen al duendecillo. Los animales se detuvieron obedientes; pero cuando mi amigo volvió a mirar al tocón, el extraño ser había desaparecido. Debía haberse acordado de la tradición que dice que para agarrar a un duendecillo no hay que apartar nunca los ojos de él...
¿Hasta qué punto son creíbles estas historias? A la señora M. la conocía poco, pero siempre me pareció una mujer escrupulosamente sincera. Se trataba de una persona seria y perceptiva, interesada por el esoterismo, pero en absoluto crédula. Ninguna de estas cualidades inmuniza contra las alucinaciones; pero para los no cuerdos, la esencia de las mismas radica precisamente en su capacidad de fascinación. Ninguno de ellos dejaría una alucinación a sus espaldas simplemente porque se le había hecho tarde para el té.
El caso de mi amigo es ligeramente distinto, pues era de esa clase de personas que, de cuando en cuando, le gastan a uno una pequeña broma. ¿Me estaba gastando una broma cuando me contó la historia del duendecillo? Lo dudo mucho. El problema de contar que se ha visto una ninfa de los bosques o un duendecillo es que la mala pasada se la gasta uno a sí mismo, pues la mayoría de la gente dará por sentado que es algo idiota o que está algo loco.
Desde el momento en que se produjeron esas dos curiosas manifestaciones, he descubierto al menos dos supuestas pruebas físicas de la existencia de duendecillos en Irlanda: una de ellas consiste en un diminuto zapato, cosido a mano y bellamente hecho para calzar un pie plenamente formado pero de reducidas dimensiones; la otra consiste en un par de guantes, descubiertos en una cáscara de nuez mezclada con el cemento en uno de los muros de una casa antigua.
El examen de estos artefactos demuestra que no fueron hechos pensando en su uso por niños, pues las proporciones no corresponden a las de éstos. Si nos olvidamos por un momento de los duendecillos, caben dos posibilidades: que estuviesen destinados a enanos o que fueran simplemente miniaturas. Los enanos no son demasiado corrientes, las miniaturas algo más. Después de todo, la gente sigue escribiendo el Padrenuestro en la cabeza de un alfiler. Pero lo que hace improbable que se trate de miniaturas es el material con que ambos objetos están confeccionados: el del zapato tiene algunas propiedades del cuero, pero no lo es; los guantes son todavía más raros, ya que poseen el tacto de la seda y la resistencia del nailon, sin estar hechos en realidad ni de una cosa ni de la otra. Si nos situásemos en la era moderna, cabría pensar que ambos materiales eran sintéticos; pero el zapato se descubrió mucho antes de la aparición de las fibras sintéticas; mientras que los guantes, aunque descubiertos mucho más recientemente, habían permanecido encerrados en el muro durante más de medio siglo.
Por fascinantes que puedan parecer estas pruebas, tiendo a creer en la señora M. y en mi amigo, por razones menos tangibles. Se comportaron de manera excéntrica. La primera se marchó tranquilamente a su casa, mientras que el segundo agitó los brazos y gritó "Erin go bra!" Para mí, esas reacciones tan extrañas a la vista de lo desconocido tiene el sabor de lo auténtico y genuino. No son lo que yo haría en circunstancias parecidas, pero sí encajan con el tipo de cosa que haría.
Soy consciente de con qué facilidad se manifiesta la excentricidad en circunstancias como ésas, pues en cierta ocasión me encontré intentando burlar a un detector de mentiras con una nana. ¡Y no puede decirse que haya algo más excéntrico y disparatado que éso!
Para los occidentales, el Yoga es solo el Hatha Yoga. Pero existen otras ramas de este gran método oriental. Una de ellas es el Mantra Yoga, probablemente la Forma de Unión con el Uno peor comprendida de todas.
Un mantra es un sonido, o serie de sonidos, utilizado como ayuda para la meditación. Se considera muchas veces como el equivalente oriental de las palabras occidentales de poder, pero no es así exactamente. La mecánica inmediata de unos y otras es diferente. Como se explicó anteriormente, en Occidente las palabras de poder se pronuncian vibrantemente con el fin de abrir los canales psíquicos. También se pueden utilizar para invocar complejos semiautónomos ―el nuevo nombre para llamar a los espíritus― hasta la superficie de la consciencia. A su nivel más espectacular, pueden evocar los propios arquetipos (o dioses). El efecto de un mantra es bastante distinto: si se utiliza como es debido, establece un circuito cerrado en la mente, forzando la atención en una dirección concreta, y abriendo la vía a la experiencia del éxtasis.
Existen numerosos ejemplos de mantras: el más sencillo y ampliamente conocido es el Om. "Om" es el símbolo escrito de la vibración básica de fondo del Universo. Todo esto es mucho menos esotérico de lo que podría parecer. Si encuentra un lugar tranquilo, logra apaciguar su mente y escucha, podrá oír la vibración usted mismo; aunque quizá "oír" no sea la palabra más adecuada para describir este fenómeno. Experimentará la vibración en gran medida como sonido, pero parte de ella será más "sentida" que "oída", y otra parte de la misma será de origen fundamentalmente psíquico.
Merece la pena escuchar k vibración, pues proporciona la clave para comprender el misterio de pronunciar Om. Descubrirá que, más que decirse, este mantra se susurra. El mejor método o enfoque consiste en desglosar la palabra en sílabas: Aw-uh-mmmmmm.
Muchas veces, Om se amplía hasta formar una sonora frase también muy empleada como mantra: Om mani padme hum. Si adopta el punto de vista subjetivo, las palabras se traducirán por "Saludo a la joya del loto" y, como tales, saludan la esencia de la esfera más elevada de nuestro diagrama de los canales psíquicos. En Occidente, a esta esfera se la conoce como "Kether" o Árbol de la vida; en Oriente se asocia con el chakra denominado Loto de los Mil Pétalos. En caso de que prefiera un punto de vista objetivo (es decir, cósmico), cabe traducir el mantra por la frase:."Saludo a Ti, el Uno en proceso de Formación Constante".
Por sí solo, Om se repite en un ritmo ascendente y descendente, como el de un gráfico de seno y coseno. No obstante, la frase entera le proporcionará una idea mucho más adecuada de la naturaleza esencialmente circular de los manirás. En términos visuales, un mantra es como un círculo de elefantes o como una serpiente que se muerde su propia cola.
Intente repetir Om mani padme hum unas cuantas veces. Espacie regularmente las palabras sin dejar de seguir el ritmo natural de la frase. Pronto descubrirá que el hummmm final se funde con el aummmmm inicial para formar una secuencia circular integrada.
Esta es la secuencia natural de un mantra y la clave de su efectividad. Si se ha visto alguna vez atormentado poruña cancioncilla que no se puede quitar de la cabeza, sabrá cómo es el efecto más o menos. No obstante, en el caso de los mantras, es usted quien controla en todo momento la situación.
Para crear un circuito cerrado, repita el mantra en voz alta, lentamente y con regularidad. Asegúrese de dejar una clara pausa entre repetición y repetición. Acelere luego el ritmo. Vaya reduciendo gradualmente la pausa hasta encontrarse repitiendo una sola frase circular. El siguiente paso consiste en ir bajando la voz hasta repetir el mantra sólo mentalmente. Hágalo con suavidad, de manera que parezca que el mantra, que comenzó como una frase hablada, va siendo gradualmente absorbido por la mente. Continúe acelerando el ritmo hasta llegar a una fase en la que el mantra gire mentalmente sobre sí mismo. En ese momento descubrirá que continúa por sí solo. De hecho, el giro mental habrá pasado a verse realizado por su mente inconsciente.
Como sucede con la mayoría de las técnicas mágicas, durante las primeras fases no es conveniente entregarse demasiado a esta práctica. Vaya elevando su eficacia lentamente y aun ritmo constante, incrementando de manera gradual la duración del período en que mantiene el giro mental del mantra.
El adepto al Yoga llega a entrenar su concentración hasta un punto en que puede fijar su atención en una sola cosa durante períodos de tiempo increíblemente largos: expulsa de su mente todos los demás pensamientos y consideraciones; se concentra en una sola cosa y espera.
Y lo que espera es la absorción. Dado que ha eliminado toda posible distracción, avanza hacia una dualidad básica y sencilla: el observador y lo observado. Pero cuando alcanza esa dualidad y la mantiene, ocurre algo extraño: el observador deja de diferenciar entre sí mismo y lo observado. El yoga se convierte en su pensamiento y, como éste es único, él también se transforma en único. Se ha fusionado con su foco de atención. Se ha convertido en Uno.
No se trata de una experiencia fácil de alcanzar; pero los mantras constituyen una poderosa técnica para encauzar la mente en la dirección deseada. Su giro expulsa todos los pensamientos extraños hasta que el ser humano se convierte él mismo en mantra.
No es prudente poner en marcha algo que no seamos capaces de parar. Para detener un mantra en marcha hace falta invertir de entrada el proceso que lo inició. Desacelere gradualmente el giro y externalice luego el mantra diciéndolo en voz alta. Continúe haciéndolo hasta que el círculo se vea interrumpido por pausas cada vez más largas, y deténgase entonces.
Om maní padme hum es de origen indio, y forma parte de la práctica budista. La India ha producido tantos excelentes mantras que los occidentales tienden a pensar que dicho país posee el monopolio de los mismos. Pero no es verdad. Numerosos cultos de numerosos países han acuñado frases que actúan como mantras. Un ejemplo útil es el de la frase de Oriente Medio Hua allahu alazi lailaha illa Hua (El es el Único Dios y no hay más Dios que El).
Un detector de mentiras es un aparato destinado a medir determinados cambios sutiles producidos en el cuerpo humano: funciona gracias a que la mente y el cuerpo están estrechamente Ínter-relacionados. Mientras decimos una flagrante mentira podemos poner cara impasible, como si estuviésemos jugando al poker, pero no controla toda una serie de pequeñísimos síntomas físicos que revelan que estamos mintiendo. Por ejemplo, no podemos contener el aumento de la presión sanguínea, la diminuta tensión de los músculos, la leve estimulación de las glándulas sudoríparas.
En un individuo normal, estos cambios pasarán inadvertidos, a menos que se utilicen unos delicados y sensibles aparatos medidores. Una de las modalidades más sencillas de detector de mentiras consiste en un dispositivo que mide la tasa a la que la piel conduce la electricidad. Por curioso que parezca, esta tasa varía según sea nuestro estado emocional. Una máquina o aparato que mida esas variaciones constituye un eficaz detector de mentiras, aunque quizá sería más correcto emplear la expresión "detector de emociones".
En cierta ocasión me sometí a un detector de mentiras en los locales de una organización esotérica por la que me sentía interesado. Al cabo de un rato, el éxito del aparato empezó a fastidiarme. Finalmente se convirtió en un verdadero reto o desafío para mí. Decidí aplicar el principio de los manirás para calmar o apaciguar mis reacciones. Y los resultados fueron los que había previsto.
El mantra que utilicé es mucho más conocido que los anteriormente citados, procedentes de la India y Oriente Medio. Decía:
Brilla, brilla, estrellita,
Cómo me pregunto quién eres,
Allí tan alta sobre el suelo,
Como un diamante en el cielo.
Reacciones excéntricas... técnicas excéntricas. Pero mi curioso mantra no es la única cosa rara que produce resultados. Existe, por ejemplo, una técnica aparentemente disparatada para elevar el ánimo que casi siempre da buenos resultados. Cuando digo elevar el ánimo me refiero, por supuesto, a aliviar la depresión.
Pídale al paciente deprimido que se siente frente usted y que siga sus instrucciones. Si logra convencerle de que se relaje un poco las cosas resultarán más fáciles; pero, por una vez, la relajación no es esencial.
Señale la pared de su derecha y dígale que la mire y que luego vuelva a mirarle a usted. Cuando lo haga, dígale "Gracias".
Vaya señalando sucesivamente las distintas paredes de la habitación, el suelo y el techo: "Mire ahora esa pared... Gracias."
Haga que mire cada pared dos veces y cambie luego de método. Pídale ahora no sólo que mire la pared, sino que se imagine que ésta le dice "Hola". "Haga que esa pared le diga 'Hola, John'." Cuando lo haga, déle las gracias y continúe con las restantes paredes, el suelo y el techo.
La siguiente ronda es casi una repetición, con la única diferencia de que ahora se pone el acento en el "Hola" imaginario. Demuéstrele lo que quiere decir mediante las inflexiones de su voz. En lugar de un sencillo "Hola, John", debería imaginarse que la pared le saluda efusivamente, con el enfático y complacido "Hola" propio de un relaciones públicas: "¡Hola, John!"
Cuando haya terminado la secuencia, pídale que se imagine que todas las paredes, el suelo y el techo le saludan simultáneamente en el tono más cálido posible. Descubrirá que, al llegar a este punto, su depresión ha desaparecido.
VI. EL ORO Y LOS FANTASMAS
Se puede hacer un uso mágico de prácticamente todo; esto no me lo enseñó un mago, sino un locutor de la BBC. Consciente de mi interés por lo esotérico, durante una animada fiesta me llevó a un rincón del salón y me susurró: "¿Quiere que le diga lo que puede hacer con sus perchas?"
Desgraciadamente, no se refería a todas las perchas, sino sólo a las más sencillas, hechas de alambre, con las que suelen devolver la ropa de las lavanderías y tintorerías. Si le echa una ojeada a su ropero, lo más probable es que encuentre hasta media docena reservadas para casos de emergencia. Coja dos y hágase a la idea de que no le volverán a servir para colgar ropa en ellas. Pero, a cambio de ello, conseguirá un arma mágica de lo más versátil.
Desenrolle primero la percha. Descubrirá que se trata de un solo trozo de alambre retorcido para formar el gancho. Estírelo todo lo mejor que pueda.
Descubrirá que se tensa bastante bien, salvo la parte del gancho, de la que podrá hacer caso omiso. Corte los extremos difíciles con unos alicates y déle al resto del alambre forma de L. La base de la L debería ser bastante corta, unos 15 ó 20 cm. de longitud. El tamaño exacto no importa demasiado; pero como la va a usar como mango o agarradera, debería asegurarse de que resulta cómoda.
Cuando haya completado la L, desenrolle la segunda percha y haga con ella una réplica exacta de la primera. Juntas, constituirán un valioso instrumento para detectar agua, oro... o fantasmas.
Don, mi amigo de la BBC, descubrió el uso mágico de las perchas de manera sorprendente e imprevisible. Un mayor de los ingenieros reales las había venido usando como instrumento para encontrar agua. A diferencia de la vara de avellano de los zahoríes, según él las perchas podían detectar también metales y piezas de cerámica.
En aquel momento, Don se mostró más bien escéptico. Pero siguió las instrucciones del Mayor, y para gran sorpresa suya, descubrió que había localizado la posición de un depósito subterráneo de agua perteneciente al Ejército. Posteriores experimentos le convencieron de que su talento con las perchas no era único; en cuanto sabían cómo, la mayoría de la gente obtenía buenos resultados con ellas.
El modus operandi no puede ser más sencillo: sostenga las perchas por la base de la L; coloque los palos de la misma de manera que apunten frente a usted y que estén paralelos, como las vías del ferrocarril. Sostenga las perchas suavemente, para que los palos tengan libertad de movimiento. Entonces camine. Cuando pase por alguna zona en la que haya agua, los palos de las perchas oscilarán al mismo tiempo y se cruzarán.
Como ocurre en buena parte de las actividades mágicas, en el manejo de las perchas existen buenas dosis de autosugestión. Son pocas las personas que desean excavar pozos, por lo que sus primeros experimentos consistirán por lo general en la "detección" de una vasija con agua en el suelo de la cocina. Según pasan por encima de ella, los alambres se cruzarán simplemente porque ha sugerido a su inconsciente que lo hagan.
La siguiente modalidad más extendida de experimento, la de detectar cañerías o depósitos enterrados, es algo más sofisticada. Una vez más, los alambres se cruzarán con relativa facilidad; pero también en este caso los autores del experimento saben de antemano dónde se encuentran dichas cañerías o depósitos. Aunque no lo haya pensado conscientemente, la lógica le indicará por dónde es probable que pasen, y la mente inconsciente dista mucho de ser estúpida.
Cuando alcancé una cierta eficiencia con este método, pasé a enseñárselo a tres principiantes llenos de fe y confianza. Para averiguar hasta dónde llegaba la sugestión, les di una lista de reglas puramente arbitrarias. En un principio, les dije que, si llevaban un penique en la mano, los alambres se cruzarían sobre cualquier penique que hubiese en el suelo.
Y así ocurrió en realidad.




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FIG. 2.- LAS PERCHAS COMO VARILLAS DE ZAHORI
Luego les sugerí que si cambiaban la moneda de un penique por otra de seis, los alambres se cruzarían sobre cualquier moneda de seis peniques, pero vibrarían hacia delante cuando pasasen por encima de otra de un penique, pues el cobre y la plata son metales "antagónicos". Una vez más, las perchas se comportaron tal como había predicho.
Finalmente, extendí su credibilidad hasta el límite máximo: les dije que yo me imaginaría un cuenco con agua sobre un determinado lugar (bien definido) del suelo, y que los alambres se cruzarían cuando pasasen por encima de aquella "forma mental". En dos casos ocurrió así, mientras que en un tercero no pasó nada. La chica que sostenía los alambres me confesó que todo aquello de la "forma mental" le sonaba a tontería.
En vista de todo eso, parece no haber la menor duda de que lo que mueve los alambres es la mente inconsciente; es decir, que en realidad no se ha construido un dispositivo que capte las sutiles emanaciones del agua, la plata, el cobre o las aún mas dudosas "formas mentales". Pero a pesar del elemento de sugestión, no cabe descartar el experimento de las perchas como una simple novedad de carácter psicológico; ni tampoco el péndulo, que es una forma algo más complicada de conseguir los mismos resultados.
Se puede construir un péndulo con relativa facilidad. Limítese a atar un peso a una cuerda. Pero, antes de embarcarse en experimentos, tendrá que determinar usted mismo la "longitud de onda" de los diversos materiales. Un péndulo de zahorí efectuará uno o dos: hacia delante y hacia atrás o circular. Tradicionalmente, un péndulo de la longitud correcta oscilará hacia atrás y hacia delante si cuelga de la mano de un hombre, y efectuará un movimiento circular si cuelga de la de una mujer: esta asociación está tan firmemente establecida, que verá muchas veces cómo se utiliza el péndulo para determinar el sexo de un niño todavía en el seno de su madre. No tengo la menor idea de hasta qué punto da resultado este método en la práctica; pero si sé que funciona para otras cosas.
Antes de empezar a usar el péndulo tendrá que decidir para qué quiere hacerlo. Supongamos que, como los alquimistas de la Edad Media, desea encontrar oro. Tome cualquier objeto de oro a mano, un anillo de bodas o alguna otra joya, y sostenga el péndulo sobre él: lo más probable es que no ocurra absolutamente nada. Vaya ajustando luego la longitud de la cuerda, haciendo frecuentes pausas. Antes o después descubrirá la longitud a la que el péndulo describe un círculo sobre el objeto de oro. Máquela sobre la cuerda.
Si es capaz de resistir la tentación de salir a buscar oro de inmediato, se podrá fabricar un péndulo para múltiples usos. Limítese a repetir el proceso con, por ejemplo, estaño, cobre y plata, y a anotar la longitud para cada uno de estos metales.
El único peligro de este proceso es el del autoengaño: no intente mover el péndulo usted mismo; deje que las cosas ocurran de por sí solas. Al igual que las perchas, el péndulo es simplemente un medio de descubrir su mente inconsciente. Prepárela como es debido. Los resultados merecerán el esfuerzo realizado.
En donde el péndulo destaca en la práctica es en que no necesita permanecer suspendido sobre el objeto para determinar su presencia. Pruebe este truco y, como dicen los anuncios, asombre con él a sus amigos.
Pídale a alguien que esconda un objeto de oro en alguna parte de la habitación. Como no está realizando un conjuro, no intente escuchar ni averiguar dónde puede encontrarse el objeto. Una vez oculto, entre en la habitación con su péndulo. (Ni que decir tiene que deberá haber sido previamente adaptado a la "longitud de onda" del oro.)
Sitúese cerca de la puerta. Sostenga el péndulo con la mano izquierda y deje que se balancee hacia atrás y hacia delante. Extienda luego la mano derecha y dirija la mirada como si estuviese señalando algo. Mueva lenta y sistemáticamente la mano derecha hasta haber señalado a todas las partes de la habitación. En un momento u otro de esta maniobra, descubrirá que el péndulo deja de balancearse y comienza a girar en círculo. Cuando eso ocurra es que estará usted apuntando al objeto en cuestión.
Debería haber indicado antes que, mientras que casi todo el mundo puede obtener buenos resultados con las perchas, el truco del péndulo parece exigir talentos especiales; pero no se trata de talentos raros o poco frecuentes. Mi experiencia me hace pensar que el número de personas capaces de encontrar objetos escondidos de esta manera supera con mucho el 50 por 100.
Una vez realizados unos cuantos ensayos, se le ocurrirá a usted mismo toda una serie de usos tanto para las perchas como para el péndulo. Pero uno de los que puede no pasársele por la cabeza es el de la caza o búsqueda de fantasmas.
Habíamos terminado de cenar en una de las más agradables mansiones campestres de Irlanda. Fuera nevaba fuertemente, pero un gran fuego en la chimenea de la biblioteca mantenía el frío a raya. Nuestra anfitriona, a quien interesaban mucho esos temas, acababa de informarnos que la casa estaba encantada.
Esta información no podía haber caído en oídos más receptivos. Entre mis compañeros figuraban mi querido amigo Desmond, teosofista y especialista en el tema de los platillos volantes, y Kevin, entre cuyas anteriores experiencias destacaba la de una proyección etérea involuntaria.
El fantasma era el de una anciana señora, una desdichada sombra que se deslizaba por los pasillos y corredores de la casa sin hacerle al parecer daño a nadie. Según Sybil Leeke, que había investigado en cierta ocasión el fenómeno, estaba fuertemente asociado con una determinada habitación.
¿Había visto nuestra anfitriona el fantasma alguna vez?, preguntamos. Se quedó mirando fijamente el fuego y asintió con la cabeza. Podía tratarse de un fantasma, pero ciertamente no de un mito.
Salimos de la biblioteca y nos dedicamos a recorrer los alfombrados pasillos de la mansión. Ninguno de nosotros estaba especialmente sensibilizado aquella noche, pues no apareció fantasma alguno. Le preguntamos a la anfitriona si podíamos ver la habitación encantada. Entonces sugirió la realización de un experimento. Ninguno de nosotros había estado antes en la casa, ni sabíamos cuál de sus numerosas habitaciones estaba asociada con el fantasma. ¿Por qué no comprobar nuestro grado de sensibilidad al encantamiento intentando encontrarla nosotros mismos?
Lo intentamos, pero no lo conseguimos. Cuando parecía habérsenos agotado la inspiración, Desmond sugirió que empleásemos un péndulo. Apareció el mayordomo con hilo y una pesa sobre una bandeja de plata. Construimos el péndulo. Nadie sabía si los fantasmas poseían una longitud de onda específica, pero ajustamos la longitud del hilo de manera que el péndulo reaccionase cuando estuviese cerca de una mujer, y confiamos en que la anciana señora no hubiese perdido su femineidad al morir.
Hicieron falta veinte minutos para que Helen encontrase una habitación en la que el péndulo reaccionaba como si se hubiese vuelto loco.
"¿Es ésta?", preguntó.
Nuestra anfitriona asintió con la cabeza.
Las perchas también captan la presencia de fantasmas, al menos la de aquellos que permanecen quietos el tiempo suficiente como para permitir ser detectados. En nuestra propia casa apareció un punto más frío que el resto, que un clarividente diagnosticó como "un elemental atrapado en un cono de fuerza". Dimos por bueno ese diagnóstico y aprendimos a convivir con él.
Cierta tarde, cuando algunos amigos estaban divirtiéndose con el experimento de las perchas, les sugerimos que lo practicasen en el rincón en que moraba el elemental de nuestra casa. Lo hicieron y ocurrió algo muy extraño: en lugar de cruzarse, los alambres se dieron la vuelta y empezaron a balancearse o vibrar hacia fuera. Parece ser que nuestro elemental se equiparaba con alguna modalidad de energía negativa.
El péndulo y las perchas cierran el círculo iniciado con el experimento del vaso. Nuestro siguiente paso consistirá en un análisis o discusión de la teoría, del que pasaremos a temas más profundos e importantes.
Pero antes de abandonar la Magia Vulgar, es interesante dejar constancia de la existencia de un dispositivo que, aunque bordea la Magia Elevada debido a su uso, pertenece sin embargo a la misma categoría de los instrumentos descritos en este capítulo. Lo descubrí cuando me presentaron a un tal señor O, homeópata de Dublín. Según él, utilizaba una caja negra para diagnosticar las enfermedades de sus pacientes. Luego resultó que la "caja negra" no era en absoluto una caja, aunque sí negra: se trataba de hecho de un bloque sólido de madera con una membrana de goma extendida encima de él. El objeto entero era lo suficientemente pequeño como para caber cómodamente en un bolsillo, y apenas era mayor que un paquete de cigarrillos.
Cuando tenía que hacer un diagnóstico, el señor O le pedía al paciente que se sentase delante de él. Entonces colocaba el bloque de madera apuntando a la cabeza del sujeto y comenzaba a acariciar levemente la membrana. Mientras lo hacía, iba bajando lentamente el dispositivo hasta recorrer todo el cuerpo. En cuanto llegaba al punto o sede de la enfermedad, descubría que no podía seguir golpeando suavemente la membrana, y que ésta se arrugaba bajo la presión de sus dedos.
Se trata de un método sumamente especializado de destapar el inconsciente. Aunque el señor O no podía ver ninguna razón que impidiese utilizar su "caja negra" a los demás, lo cierto es que muy pocos eran capaces de hacerlo.
La capacidad de su inconsciente para diagnosticar es algo que sólo podrá descubrir mediante experimentos. Resulta relativamente fácil construir una "caja negra"; pero tenga mucho cuidado de no llevar sus experimentos demasiado lejos: son numerosas las personas que han fallecido debido a un "ataque agudo" de supuestos curanderos.
VII. LA MAGIA Y LA MENTE
Espero que haya aprendido mucho acerca de la Magia Vulgar, ya que ha llegado el momento de demostrarlo, pues, a pesar del tono ligero de los capítulos anteriores, la Magia Vulgar tiene su importancia. Algunos de sus principios básicos pueden conducirle a la Magia Elevada, y ésta a niveles insospechados para el hombre de la calle.
El común denominador de todos los ejemplos de magia hasta ahora mencionados es la mente: descubrirá que esto es cierto aun en el caso de que se decida a ampliar el campo o alcance de su investigación. La composición de un filtro de amor puede ser química ―o más normalmente bioquímica―, pero está destinado a modificar la mente de la persona que lo ingiera. Un talismán debe ser primero cargado, y esto se hace, de una forma u otra, mediante una operación mental. (El método más sencillo de cuantos conozco consiste en activar la Columna Media, hacer circular su fuerza y luego, mediante un acto de visualización, verterla sobre el objeto elegido. La operación requiere una concentración bastante intensa; pero, siempre que evite las sustancias sintéticas, el objeto retendrá la carga durante bastante tiempo.) Los servidores elementales que surgen de una operación no sólo de magia vulgar, sino también gris, se conjuran no desde el espacio, sino desde la psique.
Como dije en anteriores capítulos, toda la magia funciona de dentro a fuera. Existe otro método más conocido que funciona de idéntica manera: se trata de la psicología. En cuanto se empieza a estudiar la psicología y la magia al mismo tiempo, comienzan a surgir grandes paralelismos entre una y otra.
La psicología postula la existencia de dimensiones de la realidad distintas de las físicas, dimensiones conocidas colectivamente con el nombre de psique. La mente consciente es sólo una parte de la psique, y además bastante pequeña; pero puede entrar en contacto y verse influenciada por las demás partes. Así mismo, la magia postula la existencia de dimensiones de la realidad distintas de las físicas: se las conoce colectivamente con el nombre de Planos Interiores. Una vez más, la mente consciente puede entrar en contacto y verse influenciada por ellas.
En psicología aprendemos la existencia de determinadas energías extrafísicas: la libido es un ejemplo extraído de la escuela freudiana. El psiquiatra, que se interesa sobre todo por curar, resalta la importancia de dejar libres los canales de dichas energías, para que el paciente pueda llevar una vida plena y feliz, y eso mismo es lo que pretende el mago, con sólo una leve diferencia terminológica: considera que esas energías son espirituales o psíquicas en el sentido no psicológico de la palabra. Durante siglos y siglos, los magos han venido observando el fenómeno de la posesión; es decir, cómo una entidad no física se apodera de la personalidad de un ser humano. En los peores casos, la entidad mostraba características perversas y, por tanto, se la consideraba satánica o demoníaca. A menos que se la contuviese por medio de exorcismos, la posesión de esta clase conducía frecuentemente a la muerte de la persona que la padecía. Hace unos cuantos años asistí a un juicio en el que un psiquiatra presentaba pruebas de que el acusado era esquizofrénico: se sentía controlado por demonios. Al cabo de cierto tiempo, su personalidad se desintegró totalmente y se quitó la vida.
El mago habla de espíritus; el psicólogo formula teorías acerca de "complejos semiautónomos", constelaciones de energía psíquica que se comportan como personalidades por derecho propio y que muestran inquietantes signos de independencia.
El mago se ocupa de dioses, de entidades sobrehumanas cuya simple presencia basta para que se sienta lleno de terror; el psicólogo habla de arquetipos, de dominantes del inconsciente colectivo que poseen una cualidad ominosa, también aterradora.
Jung señaló en cierta ocasión hasta qué punto era inútil y poco fructífero negar la existencia de los dioses cuando se podía dedicar el tiempo a estudiar determinadas fuerzas que se comportan exactamente tal y como se suponen que lo hacen dichos dioses.
Una regla básica de la magia es "Conócete a tí mismo". Un psiquiatra de la escuela freudiana se somete al psicoanálisis como parte de su formación.
El mago, especialmente el seguidor de la Cábala, realizará viajes astrales con el fin de alcanzar el equilibrio necesario para que las fuerzas espirituales puedan circular a través de él; los seguidores de los métodos de Jung emplearán prácticamente la misma técnica de la imaginación creativa para intentar integrar y equilibrar la psique.
Los primeros experimentos de Freud exigían el uso de la hipnosis, una antiquísima técnica ocultista conocida algunas veces como "fascinación" y otras como "El Ojo del Mal".
El mago establece una relación muy curiosa, casi telepática, con sus aprendices o seguidores; el psiquiatra intenta establecer una intensa relación con sus pacientes, y se ve en ocasiones asombrado ante aparentes casos de telepatía.
Esto no pretende ser una lista exhaustiva de paralelismos, pero creo que, de momento, he dado los suficientes como para corroborar mi punto de vista de que la magia es un sistema arcaico de psicología.
Dispone ya de una definición de magia; pero, al igual que otras muchas que pretenden describir el mismo fenómeno, ésta tiene también graves inconvenientes.
La psicología significa únicamente el estudio de la mente. Por desgracia, la mayoría de nosotros tendemos a considerarla como el estudio más actual de la misma, con lo que llegamos inconscientemente a la idea de que la psicología moderna debe ser correcta en todas sus conclusiones; pero en realidad no es así. La psicología moderna no es ni una ciencia exacta ni completa, y sus únicas aplicaciones generalizadas son las del campo de la curación (psiquiatría) y las del campo de la manipulación (publicidad y propaganda).
El hecho que de momento no existan más que dos aplicaciones prácticas no significa que no pueda haber más: la teoría de la sincronicidad de Jung apunta hacia una tercera. Lo mismo ocurre con los actuales experimentos parapsicológicos, siempre que nos demos cuenta de que la parapsicología es una falsa subdivisión y de que este fascinante campo debería formar en realidad parte y una parcela de la psicología global.
El segundo inconveniente grave consiste en el empleo del adjetivo "arcaico". Aunque da idea de la vieja relación o eslabón existente entre magia y perfección, conlleva también ciertos matices de inutilidad. Y plantea, así mismo, el peligro de hacer pensar en la magia como algo rudimentario y primitivo, cuando no puede haber nada más alejado de la verdad. Para resaltarlo, añadiré una coletilla a mi propia definición: La magia es un sistema arcaico de psicología, pero de primera categoría.
Al intentar defender mi definición original no tuve más remedio que resaltar los paralelismos existentes entre la magia y la psicología moderna. Para justificar mi coletilla tendré que hacer todo lo contrario; es decir, poner de relieve las diferencias. El núcleo de éstas se halla en cómo responda al conocido acertijo de que fue primero, la gallina o el huevo. En este caso, la gallina es la psique y el huevo el cerebro.
La psicología moderna afirma de labios para fuera que la psique es real, pero formula la asunción tácita de que es algo menos real que el cerebro. La Escuela conductista, cada vez más en auge, es la que menos importancia concede al tema de la psique. Según dicha escuela, toda experiencia psíquica puede explicarse al menos parcialmente en términos de funciones cerebrales. Si se daña el cerebro queda dañada la mente; si se estimula (mediante medicamentos o electrodos), se estimula también la mente.
Las especulaciones victorianas en relación con el tema han dejado toda una secuela. En el fondo de la mayoría de las teoría psicológicas subyace la idea de que el cerebro da lugar a la mente de manera parecida a como el agua hirviendo da lugar al vapor, o el radium a la radiactividad. En el mejor de los casos, el psicólogo admitirá que la mente y el cerebro coexisten y mantienen una interrelación. La idea de una mente preexistente suele producir una sensación de revulsión.
Este punto de vista limita gravemente las posibilidades de especulación o reflexión psicológicas. Los complejos semiautónomos muestran características o rasgos de personalidad propia. Algunas veces, uno de ellos puede apoderarse completamente de la personalidad normal del individuo. Pero ¿adonde va la personalidad normal cuando eso ocurre? Para un psiquiatra ésa es una cuestión ridícula y sin sentido. Y sigue siéndolo aun en los casos en que en un mismo individuo conviven dos personalidades gemelas.
La noción de que la mente depende totalmente del cerebro elimina también cualquier especulación psicológica acerca de la posibilidad y naturaleza de una vida después de la muerte. Esas especulaciones se suelen dejar a los teólogos, que normalmente sólo las embrollan y complican. Incluso Jung, en su comentario al Libro tibetano de los muertos , tuvo mucho cuidado de no ir demasiado lejos. Se puede leer de principio a fin sin descubrir si creía o no en una vida después de ésta.
Pero, para el mago, la gallina es antes que el huevo. El cerebro es como un magnífico ordenador en una factoría plenamente automatizada. Ha sido diseñado y es manejado por el individuo encargado de la misma.
Si nos atenemos a esta analogía, observaremos cómo explica tanto hechos comprobados como las conclusiones de los psicólogos. Recuerde que la persona que maneja la factoría se esconde de usted. Sólo puede ver la factoría y las acciones o movimientos de su maquinaria.
Si se daña el ordenador, la maquinaria se parará. Por supuesto, no se ha dañado al encargado de la factoría, pero es posible que sienta la tentación de deducir esa conclusión. Si se inmiscuye en las delicadas entrañas del ordenador, el proceso de producción se convertirá en un verdadero lío; pero eso no quiere decir que el encargado de la factoría se haya vuelto loco. Trastoque el interfono, y el encargado parecerá estar diciendo tonterías; pero eso es culpa del aparato, y no del hombre.
Lamentablemente, lo único que podemos ver es el cuerpo, nunca la mente que lo controla. Sólo podemos comunicarnos a través de símbolos verbales, y no directamente. Nos encontramos con dementes o cadáveres y adoptamos determinadas suposiciones acerca de la mente, o carencia de mente, de los mismos; pero hay al menos un 50 por 100 de probabilidades de que dichas suposiciones sean completamente falsas.
Mas aunque el mago apuesta por la gallina, el tema no termina aquí. La teoría mágica de la mente es tan compleja y difícil de explicar como la psicológica.
En primer lugar, el mago ve una continuidad entre la psique y el mundo físico: uno y otro se entremezclan sin línea divisoria clara. Llegará a afirmar que la mente o la materia son esencialmente la misma cosa o, al menos, manifestaciones distintas de la misma cosa.
Parece ser que, cuando alguien le dijo a Chesterton que el carbón y los diamantes eran lo mismo, éste replicó: "¡Cualquier idiota puede ver que no lo son!" Y, sin embargo, las ideas de un mago no son tan necias como pueden parecer.
Estamos acostumbrados a las afirmaciones de los físicos de que la silla en que nos sentamos no es sólida; pero también estamos acostumbrados a comportarnos como si lo fuera. Si la física enseña algo, es el hecho innegable de que el sentido común no sirve de nada para intentar comprender la realidad.
El sentido común nos dice que un mismo objeto no puede encontrarse en dos sitios al mismo tiempo, mientras que la física nos dice que un electrón sí puede. La física también nos enseña que los llamados mesones sólo pueden vivir una millonésima de segundo... y, sin embargo, existen durante minutos e incluso horas. Su contenido de energía parece distorsionar el tiempo.
Desde Einstein, la física ha comenzado a trazar una imagen del universo en término de energía o energías, y con cada nuevo descubrimiento la imagen se va aproximando cada vez más a la descrita por los magos.
Si dibuja un espectro que vaya pasando gradualmente del blanco al negro, etiqueta un extremo como "Mente" y el otro como "Materia" y le da a todo el nombre o título de "Energía", habrá obtenido una imagen mágica. Me imagino que si alguna vez se une la psicología con la física, los científicos trazarán un diagrama parecido.
ENERGÍA
FIGURA 3
Una vez aceptado el punto de vista mágico de la psicología, empezarán a cobrar vida toda una serie de ideas antiguas y descartadas. Ya no es pura superstición ―o ciencia ficción― tomar en consideración la posibilidad de dimensiones extrañas, y tampoco debe darse por sentado que esas dimensiones no podrán afectar a las de uno mismo.
A lo largo de los años, los magos han manifestado ser capaces de conectar con otros mundos no físicos, afirmando que se trataba de verdaderas fuentes de conocimiento, poder y sabiduría. Todo eso parece pura ficción, pero está sólo a un paso más allá de las actuales fronteras de la psicología profunda ortodoxa.
Contactos extraños... una sabiduría extraña... Parece como si usted y yo nos estuviésemos embarcando en una aventura romántica... y así es en realidad.
Es posible que todo esto resulte algo terrorífico, y quizá lo sea. Por tanto, antes de aventurarnos en el reino de la Magia Elevada, que se ocupa en gran medida de crear líneas de comunicación con esos otros mundos y sus habitantes, merece la pena examinar el alcance general de la cosmología ocultista. Le debería servir de consuelo en caso de que las cosas se pongan duras.
VIII. PLAN BÁSICO DEL UNIVERSO
En el principio Dios creó el Cielo y la Tierra. Y la Tierra era informe y vacía, y la oscuridad reinaba en los abismos.
Y el Espíritu de Dios pasó sobre la superficie de las aguas. Y Dios dijo: Hágase la Luz, y la Luz se hizo. Y Dios vio la Luz, y era buena, y Dios separó la luz de las tinieblas.
Según el Génesis, así es como empezó todo. Es posible que, en algún momento, haya tomado esas palabras como literales. Quizá siga haciéndolo, aunque en los últimos tiempos se ha puesto de moda descartar la historia de la Creación como una simple ficción. El mago, una figura pasada de moda, no considera el Génesis como una ficción; pero tampoco lo acepta al pie de la letra. En lugar de ello se plantea preguntas, y una de las más importantes es la siguiente: "¿Qué se quiere decir cuando se habla de Dios?"
Para encontrar respuesta no recurre al Antiguo Testamento, sino a una obra hebrea igualmente interesante, la Cábala. A diferencia del Génesis, ésta no define un punto de partida. En el principio, antes del principio y después del principio hay, hubo y habrá siempre existencia; pero no tiene por qué tratarse de una existencia manifiesta. Navegamos en aguas profundas. La Cábala no resulta fácil de entender.
Como punto arbitrario de partida, cabe pensar en la idea de una existencia negativa o, como prefieren denominarla los seguidores de la Cábala, del Gran No Manifestado.
No se puede decir mucho acerca del Gran No Manifestado. La existencia es positiva por naturaleza, y eso es todo lo que conocemos. Expresiones reales como "existencia negativa" carecen de verdadero significado por el simple hecho de referirse a algo fuera del alcance de nuestra experiencia. Y algo que, por su propia naturaleza, debe permanecer fuera de dicho alcance. Lo mejor que podemos hacer es seguir el ejemplo de los hindúes que describen a la Suprema Deidad como "No Esto, No Aquello".
Pero, por poco que podamos decir acerca del Gran No Manifestado, podemos saber al menos algo: que en algún punto de la línea se produjo un cambio; que se inició la existencia positiva.
Para el seguidor de la Cábala, la existencia positiva comenzó a darse con el Kether. El hecho esencial del Kether es la existencia en bruto. La esencia de la esfera es la unidad. Aunque no podemos especular nada acerca del Gran No Manifestado, sí podemos hacerlo acerca del Kether. Pero todas nuestras especulaciones serán al mismo tiempo verdaderas y falsas; ya que, como unidad, el Kether supera toda contradicción. Cualquier término aplicado al Kether será puramente simbólico. Y el mejor símbolo es quizá el número uno.
Al igual que, unido al cero (el Gran No Manifestado), el uno forma el potencial de todos los números, el Kether, resaltando sobre el telón de fondo de la existencia negativa, da lugar a la capacidad o potencial de dualidad. El partidario de la Cábala considera la situación en términos de presión. La unidad primordial del Kether produce la consciencia de uno mismo... y se transforma, por tanto, en dos. Ha nacido el llamado estado Chokmah.
El Chokmah es la gran fuerza masculina positiva del universo, y como nos hemos adentrado en el reino de la dualidad, su propia existencia exige la de su complementario. De este modo, el Chokmah engendra la Binah.
Sería un error dar por sentado que el Kether, el Chokmah y la Binah son Dios, dioses, o incluso la Santísima Trinidad; pero también sería erróneo dar por sentado que no lo son. Todo depende del punto de vista de cada uno. A un cierto nivel de desarrollo cabe experimentar un hecho como fuerza, y a otro como un dios. El hecho en sí no varía, sólo lo hace el punto de vista.
FIG. 4. EL ÁRBOL DE LA VIDA
De Binah, la Madre Suprema, surge una apariencia de estabilidad. Las tres esferas primordiales están equilibradas... al menos de momento. Pero la manifestación dista mucho de haberse completado. La presión sigue ahí. Las esferas se reflejan a otro nivel. Nacen así el Chesed, el Geburah y el Tiphareth.
Entre otras muchas cosas, el Chesed es la fuerza de crecimiento. El Geburah es la fuerza, o más bien el principio de destrucción. Unidas representan el progreso, la idea de destrucción y derrumbamiento, dos principios eternamente coexistentes. Tiphareth es el estado de equilibrio entre ambos, así como un reflejo de la esfera Kether superior.
Y, sin embargo, la presión induce a nuevos cambios, dando lugar así a la aparición de otros tres estados más: Netzach, Hod y Yesod. Con este último nos aproximamos a lo físico, y con Malkuth, la esfera final, lo alcanzamos definitivamente.
No sé si todo eso tiene algún sentido para usted. Seguramente preferirá la antigua noción gnóstica de Dios creando el universo a través de toda una serie de emanaciones. No es estrictamente cierta, pero la descripción que acabo de hacer de las esferas y las fuerzas tampoco lo es: nos sirven únicamente como símbolos de la realidad.
Las esferas, desde el Kether hasta el Malkuth, forman el llamado Árbol de la Vida. Existe también el Árbol inverso, pero los partidarios de la Cabala prefieren no hablar de él, pues ese Árbol inverso representa el Caos. Sus esferas son los estados de existencia del Qlipoth, el Señor del Caos, los Demonios del Averno. Se trata de fuerzas perversas que no se debe manejar.
¿Qué lugar ocupa la Humanidad en este esquema? El primer hecho observable es que el Ser Humano forma parte del universo físico. Las leyes de éste son sus leyes. Como los estados del Árbol son inherentes a toda la materia, lo son también al Ser Humano. En lo que éste difiere de la mayoría de las cosas y seres es que puede llegar a ser consciente de ellos.
Al igual que el núcleo más profundo del universo es el Kether, el núcleo más profundo del Ser Humano es la chispa o destello del Kether. Es, por así decirlo, como una astilla desprendida del bloque cósmico.
"Y Dios dijo: Hagamos el hombre a nuestra imagen y semejanza..."
No puede ni plantearse que sea un ser superior o inferior. Un fuego puede desprender chispas, pero éstas tendrán exactamente la misma esencia o naturaleza que el fuego. Para producir la Humanidad, de la llama central se desprendieron billones de chispas divinas. En su proceso de manifestación, cada una de ellas se fue recubriendo con el equivalente microscópico de las esferas del Árbol. El resultado final fue el cuerpo humano.
Existe, por así decirlo, un plan divino para la Humanidad, que se encarna en el Árbol. Pero en un momento determinado algo se torció...
"Y, por tanto, Dios le expulsó del Jardín del Edén a labrar de la tierra de la que había sido extraído."
El seguidor de la Cabala que entienda todo eso tendrá un único propósito o meta real: el de, en la medida de lo posible, corregir la desviación del Plan Divino. Comienza su tarea corrigiendo en la medida de lo posible la desviación de su propio árbol.
Nadie afirma que se trate de una tarea fácil.
"Y así echó al primer hombre del Paraíso terrenal, y puso al Este del Edén un ángel con una espada flamígera que guardaba el camino al Árbol de la Vida."
Las citas bíblicas no se insertan como fácil recurso a la autoridad de las Sagradas Escrituras; las he utilizado sólo con la leve esperanza de dar un aire de familiaridad a toda una serie de conceptos oscuros y poco conocidos.
Si se ha tomado la molestia de comparar los antiguos mitos de la Creación, hebreos y otros, con las modernas teorías científicas acerca del origen del universo, se habrá dado cuenta de algo muy extraño: que dicen básicamente lo mismo. Existen, como es lógico diferencias de terminología, pero las ideas básicas son idénticas. Esto no quiere decir, como han pretendido algunos, que los antiguos contasen con avanzados conocimientos científicos, sino simplemente que, sea el ano 2000 antes de Cristo o el 2000 después de Cristo, la mente humana funciona esencialmente de la misma manera.
Para poder comprender la Cábala su mente tiene que alejarse de esas gastadas formas de pensar, y la técnica necesaria para lograrlo es la meditación.
Búsquese primero un buen libro sobre la Cábala. Léalo capítulo a capítulo y vaya meditando regularmente sobre cada uno de ellos. Siento decírselo, pero ésa es la única forma de hacerlo bien. Le resultará un esfuerzo largo y penoso, pero también lleno de recompensas. Según vaya avanzando irá abriéndose paso en su mente una idea de lo más reconfortante. Los ángeles terminan siempre por vencer. Y no sólo porque son buenos, o porque son fuertes. Se trata simplemente de un aspecto inevitable de la situación cósmica. Una vez que lo haya comprendido podrá practicar tranquilamente la Magia Elevada.
Segunda Parte
LA MAGIA ELEVADA
IX. DIMENSIONES EXTRAÑAS
Se encuentra usted en una habitación dividida en dos por un muro, y en la que hay un tocadiscos especialmente preparado para hacer sonar una selección aleatoria de discos las veinticuatro horas del día y al máximo volumen posible. Se le ha informado que, al otro lado del muro, hay otro tocadiscos; pero como no puede ver a través de él y se resiste a todos sus intentos de derribo, no ha podido examinar nunca ese segundo tocadiscos. Por si fuera poco, suena al volumen mínimo, por lo que no puede saber si está tocando o no, ya que se lo impide el ruido de su propio tocadiscos.
Por toda una serie de razones, decide investigar la naturaleza del segundo tocadiscos. Evidentemente, la primera medida que adoptará consistirá en apagar el suyo propio. Pero, cuando lo intenta, descubre que eso plantea dificultades tan grandes que es preferible intentar reducir su volumen al mínimo posible.
Al hacerlo, estará en posición de aprender algo acerca de la música que suena al otro lado del muro. No obstante, y a pesar de todos sus esfuerzos, la situación dista mucho de ser la ideal. Hasta haber acostumbrado su oído mediante la práctica continua, no será capaz de averiguar si los leves sonidos que oye proceden realmente del otro lado del muro o de su propia parte de la habitación.
Esta situación es muy parecida a la que se encuentra uno cuando intenta entrar por primera vez en contacto con los llamados Planos Interiores.
El Ocultismo enseña que los Planos Interiores son dimensiones extrañas que se encuentran al otro lado de su mente. No se trata de una idea fácil de comprender. ¿Pueden tener expresiones como "al otro lado" algún sentido en este contexto?; e, incluso en caso de que haya ese "otro lado", ¿cómo puede estar uno seguro de que los Planos Interiores se encuentran en él y no son simplemente aspectos de la propia mente? Volvamos al ejemplo de la habitación dividida en dos. ¿Hay realmente otro tocadiscos en el otro lado? ¿Existe de hecho "otro lado" más allá del muro?
Lo que viene a complicar aún más el problema es que no somos capaces de alcanzar directamente esas dimensiones extrañas. No se puede derribar el muro, al igual que no es posible mezclar fuego con agua. A lo más que podemos aspirar es al conocimiento indirecto, a los leves sonidos que nos lleguen desde el segundo tocadiscos.
E incluso este conocimiento indirecto debe lograrse de la manera más sospechosa posible, pues el Ocultismo insiste en que la .clave para descubrir esos Planos o Lugares Interiores es... la pura imaginación.
La imaginación es una de las funciones más curiosas de la mente humana, y también una de las menos apreciadas. Cuando un niño se entrega a sus fantasías, le aconsejamos bruscamente que vuelva a poner los pies en la tierra. Cuando un hombre ve un fantasma, se le dice que son sólo "imaginaciones", como sieso bastase para descalificar sin más su experiencia. Las alucinaciones se tratan sin hacer apenas caso de su contenido. La persona que sueña despierta es objeto de burla o de piedad.
Pero junto a esta extendida actitud coexiste el hecho de que todo logro importante de la especie humana surge de esta curiosa función. Las obras de arte, desde los cuadros a las novelas, pasando por las sinfonías, empiezan en la imaginación. Lo mismo ocurre con los inventos y con las aplicaciones tecnológicas de las leyes físicas: la forma de su casa comenzó como una visión en la mente del arquitecto; el corte de sus ropas nació de una visión del diseñador.
La imaginación tiene una importancia colosal aun en los logros o avances de la Ciencia. La teoría de la relatividad de Einstein no fue en un primer momento sino un gigantesco salto de la imaginación; su demostración matemática vino después. Darwin utilizó la imaginación para sintetizar sus observaciones en el concepto global de la evolución. La famosa manzana de Newton sirvió para estimular esa misma capacidad.
Si se examina, por ejemplo, un cuadro desde el punto de vista ocultista, saldrá a la luz una interesante secuencia: el artista empieza únicamente con las herramientas propias de su arte: colores, pinceles y un lienzo en blanco. Entonces visualiza el cuadro que desea pintar, conjurando sus diversos elementos ante su ojo interior. No importa si se imagina el cuadro en su totalidad antes de empezar o si, por así decirlo, éste va construyéndose mientras lo pinta. En cualquier caso, primero evoca su contenido mediante un acto de la imaginación. Y ése es su único acto creativo.
Lo que mucha gente considera como el acto de la creación; es decir, el ir aplicando los colores sobre el lienzo, no es sino la traducción a términos físicos de las imágenes mentales. Lo que el artista utiliza en este momento es su habilidad, no su creatividad. El ocultista ve en este proceso una "materialización" de un acto creativo que tuvo lugar en otra esfera o plano.
LUZ ASTRAL
PLANOS INTERIORES
PLANOS INTERIORES
MENTE FIG. 5
Merece la pena poner de relieve esta secuencia total, pues se trata de una secuencia típicamente mágica. Empezando con nada, evocamos determinados esfuerzos en otro plano. Luego se materializan mediante la habilidad, el entrenamiento y el conocimiento. Y el resultado de todo ello es un cambio en el plano físico. Toda operación mágica funciona exactamente de la misma manera. No debe, pues, sorprendernos que los poetas y artistas en general se interesen tan fácilmente por la magia.
Una vez que empiece a examinar estos hechos, el uso que hace el ocultista de la imaginación como medio de establecer contacto con los Planos Interiores dejará de parecerle tan ridículo como al principio. Pero sigue tratándose de una operación plagada de grandes dificultades.
Siguiendo una tradición de siglos, los ocultistas se refieren al reino de la imaginación con los nombres de Plano Astral o, algunas veces, de Luz Astral. Para los fines de este análisis, se le puede considerar como una zona fronteriza, que limita por un lado con la mente y por el otro con los Planos Interiores. En sí misma, esa zona fronteriza es informe, pero posee la curiosa propiedad de adoptar cualquier forma que se le imprima; o, dicho en otras palabras, de dar forma a las fuerzas. Se trata en esencia de un medio de gran plasticidad.
Pero antes de que todo esto resulte demasiado oscuro, volveremos al ejemplo del artista. Cuando inició su acto de creatividad, no había nada. Su ojo interior se limitaba a mirar las informes ondas de la Luz Astral. Su imaginación le presentaba una imagen en blanco, como el lienzo en blanco de su estudio. Pero deseaba pintar un cuadro; tenía la voluntad de crearlo y la inexplicable habilidad de evocarlo en su imaginación. Dicho en otras palabras, las fuerzas de su mente crearon tensiones en la Luz Astral que, por su propia naturaleza, las convirtió en formas, en las formas concretas del cuadro que se había imaginado.
Una vez comprendido cuál es la naturaleza de la Luz Astral, podrá darse rápidamente cuenta de los problemas de utilizarlo como espejo de los Planos Interiores. Las fuerzas de los Planos Interiores pueden influir sobre ella, pero también las de su propia mente. Tanto en todos los momentos de vigilia como en la mayoría de las horas de sueño, sus pensamientos, emociones y deseos están imprimiendo formas sobre la Luz Astral: está creando una turbulencia continua. Mientras sea así, el conectar con los Planos Interiores resultará tan difícil como ver un pez en un estanque al tiempo que se remueven sus aguas. Si volvemos a la analogía del principio, podemos decir que su tocadiscos hace tanto ruido que ahoga todos los demás.
Por tanto, el primer paso para establecer ese contacto consistirá en controlar nuestro propio tocadiscos. La consecución de un control total sobre la mente es tan difícil como escalar el Everest, y son pocos los que pueden hacerlo. Pero, a menos que se haya entrenado anteriormente, es casi seguro que, si lo desea, podrá lograr un mayor control sobre su mente del que ahora disfruta. Como todas las cosas, es cuestión de práctica y entrenamiento.
Afortunadamente, si ha practicado la Magia Vulgar, sobre todo el truco del billete de cinco libras, contará ya con práctica y entrenamiento en los dos aspectos más importantes: la relajación y la visualización.
En la Magia Vulgar, la relajación se destinaba fundamentalmente a derribar la barrera de la tensión que tiende a impedir el libre flujo de las energías espirituales. Ahora aplicaremos la misma técnica, pero para un propósito ligeramente distinto: disminuir las distracciones.
Este enfoque es muy similar a la teoría del Hatha Yoga. En Occidente, el Hatha Yoga —normalmente en forma modificada— se presenta como un programa destinado a conseguir una buena forma física, como una especie de sustituto seudomístico de las flexiones o de una carrera alrededor de la manzana. Pero en Oriente, lugar de origen de los distintos tipos de yoga, el Hatha Yoga tiene fines muchos más ambiciosos.
El yogui se ha fijado un objetivo mental: la unión consciente con Dios. Para prepararse para esta experiencia de éxtasis tiene que asegurarse primero de que su cuerpo no va a ser una fuente de distracciones: es lógico pensar que nadie va a concebir pensamientos divinos mientras le duele el estómago.
Por tanto, el yogui emplea las técnicas Hatha para asegurarse una perfecta forma física y, lo que es más importante, un perfecto control sobre su propio cuerpo. En caso de que el ruido de su respiración perturbe sus meditaciones, será capaz de silenciarlo; en caso de que le distraigan los latidos de su corazón, podrá reducirlos a un leve murmullo. Esos son, por supuesto, los máximos resultados de una práctica prolongada; pero el principio en que se basan siguen siendo el mismo en todas las circunstancias.
Sin embargo, debo decir que no soy partidario del yoga. Se trata de un excelente sistema para Oriente, pero mi experiencia me ha demostrado que los occidentales que aplican sus técnicas sin la debida supervisión —y los auténticos gurús son tan raros en Occidente como las avalanchas de nieve en el Sahara— se someten a riesgos y problemas innecesarios. Eso no quiere decir que la filosofía en que se basan las técnicas orientales no sea correcta. Tanto en Henares como en Birmingham parece razonable reducir al mínimo las distracciones físicas mientras se va en pos de las verdades eternas.
Pero, afortunadamente, en Occidente no es necesario el avanzado grado de control conseguido mediante el Hatha Yoga, al menos en lo que se refiere al contacto con el Plano Interior. Si se aplica como es debido, la simple relajación cumplirá ese objetivo. Vuelva al Cap. III y encontrará la técnica detalladamente explicada.
Aunque la relajación profunda no es una panacea universal, contribuirá a hacer más soportables toda una serie de males y dolencias. Además, un cuerpo relajado tiende a tener un umbral del dolor modificado, con el resultado de que las molestias y dolores disminuyen de intensidad.
Es casi seguro que su mayor problema será mantener un estado relajado. Existe siempre la tendencia a que la tensión se apodere de uno en cuanto permite que su atención se distraiga. La única solución de verdad consiste en una práctica continuada hasta conseguir que la relajación sea un hábito o costumbre.
La relajación continuada tiene una gran importancia. Cuando se ha logrado reducir las distracciones al mínimo y establecer contactos con el Plano Interior, es muy probable que se produzca un flujo de fuerza o energía a través de las líneas de contacto. En caso de que dicho flujo se tropiece con una súbita barrera de tensión, se encontrará usted, por decirlo suavemente, en una posición incómoda. Y lo que es aún peor, cuanto más éxito haya tenido en establecer contacto, más peligrosa será la repentina aparición de esa barrera u obstáculo.
La tensión no es el único peligro que acecha al flujo de energía; éste es un tema del que volveré a ocuparme muy pronto, cuando aborde los preparativos necesarios para establecer contacto. De momento deseo asegurarme de que es usted perfectamente consciente de los mecanismos de la operación astral necesaria para esos contactos.
Examinemos primero su situación.
Al igual que otros muchos escritores especializados en ocultismo, he sugerido que, en el otro lado de su mente, existe una dimensión extraña. Usted está lo suficientemente interesado como para desear explorarla, pero se da cuenta de que por su naturaleza —y por la de usted mismo— no basta con ponerse botas de monte y dirigirse hacia ella. Se encuentra en cierta medida en la situación de un capitán de submarino que desea contemplar la superficie. Como es lógico, no puede limitarse a sacar la cabeza; en lugar de ello, utiliza un ingenioso montaje de espejos al que se le da el nombre de periscopio. Gracias a este instrumento, y aunque sólo sea indirectamente, puede contemplar el mundo exterior. Los límites de su visión son los de dicho instrumento. Y la claridad de la misma dependerá completamente de la habilidad desplegada en el diseño y construcción del periscopio.
Para ver los Planos Interiores utiliza usted el instrumento de la imaginación. Dicho en otras palabras, espera poder contemplar las entidades y fuerzas de esas dimensiones extrañas reflejadas sobre esa potente pantalla mental. Al igual que, si se le llama continuamente la atención sobre algún problema de la sala de máquinas, al capitán de un submarino no le será posible mantener el ojo pegado al periscopio, usted no podrá mantener su ojo mental fijado en la Luz Astral si se ve continuamente distraído por problemas y dificultades de su cuerpo. Y, en consecuencia, ha decidido reducir esas distracciones a un mínimo factible mediante la práctica de la relajación.
Pero aún tiene que preparar el instrumento, y tal preparación dista mucho de ser algo fácil: ésa es una de las principales razones de que sean tan pocos los ocultistas que dominan la práctica de la Magia Elevada, mientras que literalmente miles y miles de ellos poseen un cierto dominio sobre las modalidades inferiores o vulgares del sistema.
A partir de este punto, y a través de todo el proceso de preparación del "periscopio astral" y más allá de él, sólo hay una cosa de vital importancia que debamos recordar. Cuando, gracias a estos métodos, haya efectuado un contacto con el Plano Interior, las formas que verá serán astrales, una traducción que hace su capacidad de imaginación de fuerzas del Más Allá. Esas fuerzas son muy poderosas y las formas que adoptan impresionantes, pero sería necio confundir el símbolo con la realidad. La única justificación del empleo de una forma astral de contacto es la esperanza de que, antes o después, le conducirá a una experiencia directa de la realidad espiritual.
X. MEDITACIÓN
Aun en el caso de que haya leído menos de una docena de libros sobre temas relacionados con el ocultismo, lo más probable es que haya observado ya el gran énfasis que se pone en los "Misterios" o "Escuelas Esotéricas" de la antigüedad y en su sublime método de iniciación.
En la actualidad hay toda una serie de organismos que afirman emplear los mismos métodos y alcanzar los mismos resultados que las antiguas Escuelas Esotéricas. Muchos de ellos se limitan a vender un mayor o menor grado de autoengaño; unos cuantos son simples timos; y unos pocos dicen la verdad. Pero las Escuelas de esta última categoría no son fáciles de encontrar: rara vez se anuncian, si es que lo hacen; no intentan realizar labor de proselitismo. Entre quienes las dirigen predomina la creencia de que, cuando un alumno está listo, unas fuerzas misteriosas le conducirán al tipo de entrenamiento que necesita.
Pero aun en el caso de ser lo suficientemente afortunado (o evolucionado) como para encontrar una auténtica Escuela Esotérica hoy en día, la entrada en ella no le resultará fácil. Las barreras no son de carácter financiero. Cualquier Escuela Ocultista digna de su nombre impartirá sus enseñanzas gratis si las circunstancias lo requieren; pero ninguna que merezca la pena aceptará a un dilettante. Para merecer el ingreso tendrá que trabajar de firme durante un período de varios años. Y, muchas veces, para poder seguir siendo miembro, se le exigirá que trabaje aún más. Y el trabajo en sí es el más oneroso que se pueda imaginar, pues se ejerce sobre su propia personalidad y carácter.
Aparte de esas organizaciones escondidas existe sólo un sistema de iniciación al alcance de los europeos: fue ideado por Sigmund Freud, cuyo interés por la Cabala rara vez se pone de relieve en sus biografías, y se denomina psicoanálisis. Pero aunque el psicoanálisis se halla al alcance de todo el mundo, desgraciadamente no es gratuito. Por si fuera poco, se concibió no como sistema de iniciación, sino como una terapia, y por lo general sigue utilizándose como tal, a pesar de estar más que de sobra demostrada su inutilidad para ese fin.
Estos factores constituyen graves inconvenientes del sistema. No tiene sentido acudir a la consulta de un psiquiatra a menos que se esté dispuesto a gastarse importantes sumas de dinero. Esto no debe interpretarse como un reproche a los psiquiatras, sino simplemente como una indicación del tiempo y el esfuerzo necesarios para un psicoanálisis completo. Y el dinero no lo es todo. Desde mi punto de vista -aunque pueda estar equivocado-, serán pocos los psiquiatras competentes dispuestos a "malgastar" su tiempo con un paciente sano; reservarán sus conocimientos para los neuróticos y otros enfermos mentales, que se beneficiarán de ellos en todos los sentidos, salvo en el de curarse o experimentar una disminución de sus síntomas.
Afortunadamente, los principios del psicoanálisis son más fáciles de adquirir. Freud dejó una gran cantidad de textos acerca de su método, textos que se han visto ampliados y corregidos por cientos de sus seguidores. La literatura sobre psiquiatría tampoco es siempre difícil u oscura. El mismo Freud escribía con la fluidez y la maestría de un buen novelista.
Cualquier lector interesado en embarcarse en la consecución del contacto con el Plano Interior tal como se indica en posteriores páginas debería familiarizarse con los escritos sobre psiquiatría antes de empezar, pues le proporcionarán notables intuiciones sobre cómo funciona la mente y le ayudarán a desarrollar el conocimiento de sí mismo. Una reserva de ese tipo de conocimiento, que será tanto mejor cuanta más profundidad tenga, es de vital importancia para cualquier investigación astral de los Planos Interiores. Una breve reflexión le mostrará porqué.
Recuerde que los Planos Interiores los verá reflejados en la Luz Astral; pero esa luz refleja también sus propias esperanzas, deseos y ambiciones. Hará, por supuesto, todo cuanto esté en su mano para tranquilizar su mente; pero mientras no llegue a un estadio muy avanzado le resultará prácticamente imposible lograr la tranquilidad total. Por tanto, en el ínterim, es de la mayor importancia diferenciar entre un reflejo del Plano Interior y una proyección de su propia mente consciente. El único instrumento con que cuenta para ello es el del autoconocimiento.
Esta es un área en la que, lamentablemente, numerosos ocultistas se han encontrado con dificultades. Las proyecciones inconscientes pueden resultar sutiles y atractivas al mismo tiempo. Los mecanismos del cumplimiento de los deseos le proporcionan por definición lo que siempre ha deseado. Los explosivos resultados del interés por el arcano sin un conocimiento sólido de uno mismo son fácilmente comprobables en determinadas zonas de Estados Unidos, en las que surgen con alarmante regularidad nuevos cultos y nuevos mesías cada vez más disparatados.
Pero aun en el caso de no verse arrastrado a una espectacular psicosis, existen miles y miles de grados inferiores de autoengaño. En el mejor de los casos, sin un buen conocimiento de sí mismo, correrá el peligro de convertir una aventura importante en una serie de espejismos.
No basta con aprenderse la jerga propia de la psiquiatría, es necesario ponerla en práctica. Eso no quiere decir que deba convertirse en otro de los numerosos psicólogos de salón tan abundantes hoy en día, sino sólo que, una vez leídos los libros, debería intentar comprender los principios básicos y aplicarlos a la evaluación de sus propios impulsos y reacciones.
Pero, aparte de la teoría psiquiátrica, existe toda una serie de valiosos instrumentos para el desarrollo del conocimiento de uno mismo, y el más destacado de todos es posiblemente la meditación.
Por la razón que sea, la meditación se ha visto rodeada siempre de misterio. En el mercado debe haber cientos y cientos de libros que prometen revelar sus "secretos"; y, sin embargo, lo más difícil de la meditación es la decisión inicial de ponerla en práctica.
Es evidente que la meditación profunda tiene algo de arte; pero no se trata de un arte que se pueda aprender limitándose a leer libros: la única forma de desarrollarlo es mediante la práctica; y la única forma de practicarlo consiste en sentarse y empezar a meditar. La meditación significa simplemente reflexionar consistentemente sobre un tema dado. Luego deberá seguir la secuencia de pensamiento que se produzca, dándole vueltas y vueltas al tema y examinándolo desde distintos ángulos.
Lo ideal sería reservarse un determinado período del día para la meditación, pues de ese modo se creará una vez más un hábito, y además de lo más beneficioso. Pero no se muestre demasiado ambicioso. Los monjes orientales pueden pasarse días y días en constante meditación. Usted debería limitarse a entre quince y veinte minutos, al menos durante las primeras fases.
Asegúrese de que nadie le moleste. En caso necesario, cierre la puerta de su habitación. Como en la mayoría de los ejercicios ocultistas, el mejor momento para practicar la meditación es por la mañana, aunque sólo sea porque hay menos probabilidades de que le molesten. Y, una vez más, la relajación constituye un requisito previo fundamental.
Siéntese en una silla recta y póngase cómodo, recurriendo a un escabel para los pies en caso necesario. Existe siempre la posibilidad de quedarse dormido, y de ahí la conveniencia de usar una silla recta, que asegurará que sólo se quedará dormido el breve tiempo que tarde en caerse al suelo.
Inicie luego el proceso de relajación. Como he indicado en otra parte del libro, existe una clara relación entre un cuerpo relajado y una mente relajada: sin una mente relajada no avanzará gran cosa en su meditación.
Empiece a pensar en el tema que haya elegido. Como lo que pretende alcanzar es un mejor conocimiento de sí mismo, le conviene elegir algún tema relevante, como, por ejemplo, sus reacciones emocionales o su propia personalidad.
Al principio, y aun tratándose de un tema tan fascinante como usted mismo, su mente divagará. No permita que eso le preocupe. Se trata de algo perfectamente común y corriente. Anote cualquier grieta o interrupción de la concentración y olvídese luego de ella. Según vaya pasando el tiempo y vaya alcanzando una mayor eficiencia descubrirá que esas interrupciones o grietas se hacen cada vez menos frecuentes.
La meditación constante tiene la virtud de ir desgastando la barrera que separa su mente consciente de la inconsciente. Pronto descubrirá que recibe ideas e información de los estratos más profundos.
Otro magnífico instrumento para extraer conocimientos de su ser interior es la tabulación sistemática. En su modalidad más sencilla, significa simplemente confeccionar dos listas, una con sus aspectos positivos y otra con los negativos. El truco consiste en seguir haciéndolas hasta que no se le ocurra nada más que apuntar... y en convencerse entonces de que en realidad está sólo empezando.
Una variante mucho más sofisticada y considerablemente más útil de este principio básico es la del desglose o subdivisión elemental.
Como probablemente sabe, los antiguos subdividieron la materia en cuatro elementos básicos: Tierra, Aire, Fuego y Agua, gobernados por un sutil quinto, el Éter o Espíritu. Debido al desarrollo de la química moderna, esta clasificación de la materia quedó anticuada y en desuso, pero la subdivisión sigue funcionando bastante bien cuando se aplica a la psicología humana.
Divida una página en cinco columnas y déle a cada una de ellas el nombre de un elemento. Intente ir acoplando luego todas y cada una de sus características a una u otra columna. Si, por ejemplo, sufre ataques de mal genio, deberá anotarlos, como es lógico, bajo el epígrafe de "Fuego". La pereza encaja en el de "Tierra". Los actos caritativos —salvo que se deban a presiones sociales o al deseo de ahorrarse impuestos— deberían anotarse bajo el epígrafe de "Éter". Y así sucesivamente.
El beneficio concreto del desglose o subdivisión en elementos radica en que le permite ver de inmediato dónde hay un desequilibrio. Si ha anotado dos docenas de características bajo el epígrafe de "aire" y sólo una debajo de cada uno de los cuatro restantes, está claro que hay algo que no funciona bien en su carácter o personalidad. Y no sólo eso, sino que sabrá también cuál es el área del desequilibrio. En esas circunstancias, muchas veces podrá hacer algo para corregirlo. Señalaré, de pasada, que unos cuantos ocultistas recomiendan ir meditando rotativamente sobre cada uno de los elementos como medio de alcanzar el equilibrio interior. La idea es excelente, siempre que sea consciente de que la información obtenida en la meditación debe traducirse antes o después en acción.
En su búsqueda de conocimiento acerca de sí mismo, es útil averiguar lo que piensan de usted sus amigos y conocidos. Serán precisas considerables dosis de tiempo y decisión para seguir preguntándoles hasta convencerles de que le digan lo que de verdad piensan, pero el esfuerzo suele merecer la pena.
Otra persona no encontrará disculpa alguna para sus defectos, mientras que lo más probable es que usted no sea en absoluto consciente de ellos. Esta simple diferencia es esencial para una evaluación honesta.
El análisis de los sueños puede ser otro método interesante. No deje que se le olviden, para lo que tendrá un bloc de notas y un bolígrafo al lado de la cama y escribirá todos los detalles en el mismo instante en que se despierte (pospóngalo aunque sólo sea un minuto, y el sueño se evaporará). Durante su análisis del contenido de los sueños puede prescindir de todos los libros de divulgación sobre el "significado" de los sueños que posea. Y, aunque parezca curioso, podrá olvidarse también de la mayoría de las obras acerca del simbolismo psicológico. Sus sueños son sólo suyos. Nadie, salvo usted mismo, puede interpretarlos.
Es cierto que su sueño estará repleto de símbolos. Pero lo más importante es lo que esos símbolos significan para usted. Un partidario de las teorías de Freud podrá dar argumentos convincentes para convencerle de que una serpiente simboliza el pene; pero para usted puede significar algo muy divertido, simplemente porque en cierta ocasión vio cómo una serpiente se comía el sombrero de su abuelo. Busque por tanto el simbolismo personal de sus sueños e interprételos de acuerdo con él.
Armado del conocimiento de sí mismo y de la habilidad adquirida de relajarse a voluntad, el otro gran prerrequisito para establecer contacto con el Plano Interior es la concentración.
Al igual que la capacidad de visualización, que habrá desarrollado hasta cierto punto durante sus experimentos de Magia Vulgar, la concentración depende de la práctica. Si, en su búsqueda de conocimientos sobre sí mismo, ha seguido la . ^a de la meditación, habrá desarrollado también un cierto grado de concentración. Pero hay concentración y concentración. Los ocultistas y los psicólogos distinguen entre dos tipos fundamentales, la voluntaria y la involuntaria. En caso de que, justo en este momento, tenga la mala suerte de quemarse el pie, es poco probable que pueda seguir prestando mucha atención a la lectura de este libro: en lugar de ello, su mente estará totalmente concentrada en el dolor que experimenta. Esta es la llamada concentración involuntaria, sobre la que no se puede hacer gran cosa.
Pero la concentración involuntaria puede surgir también en circunstancias mucho más agradables. Cuando algo le interesa, su concentración se ve atraída por ello. En consecuencia, a la mayoría de la gente le resulta mucho más fácil concentrarse en una escena de sexo de una novela de Harol Robbins que en un artículo sobre cibernética de la Encyclopedia Britannica. Como ve, la concentración involuntaria no necesita desarrollarse: es una consecuencia lógica del interés.
La concentración voluntaria surge en un conjunto completamente distinto de circunstancias. En este caso, adopta la decisión de concentrarse en algo que puede no coincidir o incluso ir en contra de sus intereses naturales. Mantiene su concentración sobre el tema mediante un acto de voluntad. Está claro que .esto resulta mucho menos fácil que la concentración involuntaria, y que lo más probable es que no lo haga demasiado bien. La respuesta radica una vez más en la práctica; pues la concentración voluntaria será evidentemente necesaria en la mayoría de los procesos de Magia Elevada, y con frecuencia la de más alto grado.
Aunque la práctica de la meditación le habrá ayudado algo, este tipo de ejercicio no bastará para realizar completamente la tarea. Eso se debe a que, en la meditación, se concentra usted en una cadena de ideas relacionadas entre sí y va pasando de unas a otras. Dicho en otras palabras, existe el estímulo de la novedad. Pero algunos procesos de Magia Elevada exigen un foco mucho más estático para su concentración, por lo que es conveniente prepararse para ello.
En el siguiente capítulo expondré algunos ejercicios de utilidad a este respecto; pero a pesar de que, si se practican diligentemente, contribuyen a desarrollar la concentración asegurarse de que su psique sea capaz de resistir la fuerza del contacto espiritual.
XI. RITUALES
Aprenderemos más adelante cuál es el sentido de los rituales ocultistas. De momento deseo exponerle un ritual para que lo practique.
Por lo que sé, este ritual concreto fue ideado por la Orden de la Aurora Dorada, extendiéndose luego su uso entre las hermandades ocultistas de todo Occidente. Dista mucho de ser secreto. Hay al menos media docena de libros parecidos antes que éste y que explican tanto ese como otros rituales internos y externos.
El ritual en cuestión, llamado Ritual Menor del Pentagrama, se utiliza normalmente con el fin de preparar la habitación para posteriores ceremonias. Si se lleva a cabo como es debido, afecta a la atmósfera del lugar y, a nivel astral, cumple esencialmente la misma función que un desinfectante al nivel físico.
Pero ese conocido ritual tiene una variante menos conocida y menos utilizada, y que sirve de hecho para refinar y perfeccionar la psique de quien lo realiza.
Dado que el ritual puede encontrarse en diversos libros sobre el tema, me limitaré aquí a describirlo lo más brevemente posible.
Ritual Externo
Mire hacia el este. Levante la mano derecha por encima de la cabeza, bájela hasta la frente, y diga: "Ateh".
Baje la mano hasta tocar con ella el pecho y diga: "Malkuth". Tóquese el hombro derecho, y diga: "Ve Geburah". Tóquese el hombro izquierdo, y diga: "Ve Gedulah".
Cruce las manos sobre el pecho, y diga: "Le olahim, amen".
(Esta secuencia se conoce con el nombre de Cruz Cabalística.)
Apuntando con los dedos de la mano derecha, trace un pentagrama en el aire, empezando con la mano en la cadera izquierda. Perfore dicha figura por el centro y pronuncie vibrantemente el nombre Yoh-he-vah-he.
Desplácese hacia el sur, repita, y diga: Adonai.
Desplácese hacia el oeste, repita, y diga: Eh-he-yeh.
Desplácese hacia el norte, repita y diga: Ag-el-ah.
Vuelva al este, extienda los brazos, y diga: "Delante de mí, Rafael. Detrás de mí, Gabriel. A mi derecha, Miguel. A mi izquierda, Uriel. Alrededor de mí arden los pentagramas. Detrás de mí brilla la estrella de seis puntas".
Repita la Cruz cabalística.
Ritual Interno
Mientras baja la mano derecha, visualice un haz de blanca luz que desciende desde el centro del Kether situado en su nuca hasta llegar a los pies.
Mientras mueve la mano desde el hombro derecho al izquierdo, visualice en haz de blanca luz que la sigue por dentro de su cuerpo.
Mientras mantiene las manos cruzadas sobre el pecho, visualice una llama blanca y constante entre las mismas.
Mientras traza cada pentagrama, visualice las líneas que lo componen como si estuviesen ardiendo con una llama blanco-azulada.
Mientras perfora el centro y se desplaza hacia cada uno de los puntos cardinales, visualice una línea de esa llama blanco-azulada emergiendo de las yemas de sus dedos y trazando así un círculo completo alrededor suyo.
Mientras pronuncia los nombres de los arcángeles, visualícelos como sigue:
Rafael: Vestido de amarillo, con los cabellos agitados por el viento. Sensación de brisa refrescante.
Gabriel: Vestido de azul, con un arroyo o mar a los pies.
Miguel: Vestido de rojo, de pie sobre tierra reseca o un desierto. Irradia calor.
Uriel: Vestido de morado, verde oscuro, bermejo y negro -la impresión global será simplemente la de una ropa oscura-. Se apoya sobre un rico campo de trigo.
Este es, en esencia, el ritual básico. A menos que esté ya familiarizado con él, no le vendrá mal practicarlo durante algún tiempo tal como lo hemos explicado, para tener una idea clara de en qué consiste. Cuando lo realice sin dificultades y le resulte familiar, adopte la modificación expuesta y utilícela a diario durante un mínimo de dos meses.
El primer paso hacia la modificación —y también el más importante— consiste en reconocer qué es lo que desea conseguir con el ritual. Eso es algo que logrará meditando sobre la siguiente proposición:
Su mente no está en su cuerpo, sino que su cuerpo está en su mente. Se mueve, en último extremo, en el mar de la consciencia.
Aunque una operación mágica —incluyendo el Ritual del Pentagrama— puede estar destinada a repercutir sobre el mundo externo, sólo podrá lograrlo actuando primero sobre el interno. Si acepta que, por así decirlo, el ritual "desinfectará" el medio que le rodea, deberá aceptar que lo logra "desinfectando" primero una porción de toda su psique. El uso continuado e intencionado del ritual producirá una "purificación" permanente de la psique.
La meditación le convencerá de la lógica esencial de esta proposición, permitiéndole así "solidificar" las intenciones que tenga en el momento de usar el ritual. Pero, mientras lo hace, le conviene introducir leves modificaciones técnicas.
En la modalidad más habitual del ritual, los pentagramas permanecen estáticos; es decir, se trazan en un determinado sitio y permanecen en él como guardianes cardinales de un círculo cerrado. Cuando utilice el ritual para lograr una "limpieza interior", se visualizarán los pentagramas en movimiento; es decir, se trazan originalmente cerca del cuerpo, y el ojo de la mente los ve alejarse, abriendo un camino al hacerlo.
La segunda, y última, modificación no es en términos estrictos tal, sino una adición. Al llegar a este punto debería ser razonablemente consciente de cuáles son sus mayores defectos. Cuando utilice el ritual, visualícelos en forma personificada y sitúelos más allá del círculo cerrado por el ritual. Vea cómo se van marchitando y muriendo debido a falta de nutrición.
Una vez desarrolladas sus capacidades de visualización, nada de esto debería resultar demasiado difícil, salvo quizá la personificación de los defectos, que exige una cierta habilidad creativa. Si la personificación no le resulta fácil, imagínese la última escena de su vida en que se manifestó el defecto en cuestión, y sitúela más allá del círculo.
Como en casi todos los demás ejercicios ocultistas, la regularidad es de la mayor importancia. Realice el ritual todo los días y durante toda una serie de semanas, hasta empezar a sentir gradualmente sus beneficios.
El siguiente ejercicio constituye un perfeccionamiento del que acaba de aprender. Como tal, constituye un ejemplo de hasta qué punto es vaga la línea divisoria entre la Magia Vulgar y la Elevada. En muchos puntos, ambas se fusionan, y sólo el resultado final mostrará a cuál de ellas pertenece un determinado ejercicio, ritual u operación.
Al igual que el Ritual del Pentagrama, el Ejercicio de la Fuente debería practicarse a diario durante un período de al menos dos meses antes de intentar establecer contacto con el Plano Interior.
(Al llegar aquí se me ocurre que algunos de mis colegas ocultistas pueden considerar mi enfoque como excesivamente cauteloso. Y lo es. Pero prefiero ayudar a unos cuantos alumnos con seguridad y sin peligro que revelar los secretos del sistema a un mayor número de ellos carentes de perseverancia y que corren graves riesgos en el proceso.)
El Ejercicio de la Fuente es como sigue:
Relájese conscientemente e inicie la secuencia respiratoria de 2/4.
Active la Columna Media.
Haga circular la fuerza o energía Kether tal como se le enseñó en el Cap. IV.
Cuando haya completado media docena de circuitos de dicha fuerza o energía —es decir, seis movimientos circulares hacia un lado y hacia el frente—, centre su atención en la esfera Malkuth de sus pies. Imagínese que de dicha esfera asciende energía por la Columna Media hasta llegar a la esfera Kether situada por encima de su cabeza. Visualícelo en una sola inhalación mientras cuenta mentalmente hasta cuatro.
Luego, mientras cuenta hasta dos, contenga esa energía en suspensión tambaleante por encima de su cabeza; y, al mismo tiempo, contenga la respiración.
Entonces, mientras exhala el aire contando mentalmente hasta cuatro, visualice la energía cayendo sobre usted como una catarata de luz. El efecto es similar al de los fuegos artificiales, con la única diferencia de que, en su visualización, utiliza sólo luz blanca.
Esto completa la secuencia de la fuente. Antes de iniciar otra debería descansar durante toda una secuencia respiratoria. Para ello, y sin visualizar nada, contendrá la respiración mientras cuenta mentalmente hasta dos; inhalará al tiempo que cuenta mentalmente hasta cuatro; contendrá la respiración mientras cuenta mentalmente hasta dos, y exhalará el aire contando mentalmente hasta cuatro.
Mientras contiene la respiración contando mentalmente hasta dos, vuelva a centrar la atención en el centro Malkuth, y repita la secuencia de la fuente durante la inhalación.
El Ejercicio de la Fuente debería repetirse al menos seis veces en total, dejando una secuencia de "descanso" entre una y otra.
Una interesante indicación de que está realizando el ejercicio como es debido consiste en que los centros de la Columna Media parezcan irse "conectando" según la luz sube a través de ellos. Esta sensación resulta difícil de describir; pero, una vez que la sienta, no la confundirá con ninguna otra.
El Ejercicio de la Fuente es totalmente seguro; y, aunque se intente, no existe jamás el riesgo de abusar de él. Pero sí contiene un leve peligro: se trata del peligro de olvidar de dónde procede inicialmente el poder o energía. Su primer contacto con la fuente cósmica es, por supuesto, el centro Kether situado encima de su cabeza. A través de esta esfera recibimos de entrada toda la energía, que alimenta a las restantes con una fuerza que ellas adaptan y transforman a las necesidades psicofísicas concretas.
Perder de vista este hecho equivale a correr el riesgo de poner en movimiento corrientes adversas en el aura. En caso de que eso ocurriera, existiría también el peligro leve, pero real, de un despertar prematuro de la fuerza Kundalini, una temible experiencia para los no preparados.
Un tercer ejercicio de gran utilidad destinado a prepararle para establecer contacto con el Plano Interior es el de la respiración a través de los poros. De hecho, en una de sus novelas sobre James Bond, lan Fleming contribuyó a divulgar que los poros de la piel también respiran. Recúbrase a una muchacha bonita con pintura de oro, cerrando así todos los poros, y morirá con relativa rapidez. Pero no es a eso a lo que se refieren los ocultistas. Una vez más se trata de un ejercicio de visualización.
Relájese sistemáticamente e inicie una secuencia respiratoria de 2/4. Cuando haya establecido firmemente el ritmo, centre su consciencia en el hecho de que, a través de sus fosas nasales, entran en sus pulmones aire y energía. Dése cuenta de que su cuerpo está recibiendo oxígeno y energía de ese aire, y sustituyéndolo por un producto residual: el anhídrido carbónico. Sea así mismo consciente de que, mientras exhala el aire, expulsa de su organismo dicho producto residual.
Lleve ahora las cosas un poco más lejos: imagínese que, en lugar de respirar sólo a través de la nariz, lo está haciendo a través de todos y cada uno de los poros de su cuerpo. El vasto mar de luz y energía que le rodea penetra en usted a través de los mismos.
Si se realiza como es debido —y este ejercicio es sumamente fácil—, la respiración a través de los poros produce una curiosa e inconfundible sensación entre el cosquilleo y una oleada de energía.
Pero, como es lógico, la respiración "a través de los poros" es sólo el primer paso del ejercicio. Mientras contiene la respiración contando mentalmente hasta dos, visualice la luz llenando todo su cuerpo y viéndose absorbida por él.
Luego, mientras exhala contando mentalmente hasta cuatro, visualice sus cualidades psíquicas indeseadas saliendo a través de sus poros junto con las sustancias residuales del organismo.
(Aunque no directamente relacionada con el hecho de establecer contacto con el Plano Interior, la respiración a través de los poros puede operar a veces milagros en lo que se refiere a determinadas categorías de dolencias físicas. El truco consiste en respirar a través de un área dada, no siempre la sede del dolor, incrementando así el suministro de energía psíquica a dicha parte del cuerpo. Con esta técnica no se obtienen curas rápidas, pero resulta con frecuencia muy eficaz en curaciones a largo plazo.)
Como cualquier otro ejercicio respiratorio, la respiración a través de los poros constituye un ejercicio excelente, siempre y cuando no se abuse de él. Más que ninguna otra, esta técnica ocultista es como el "toque" de sal que necesitan las comidas: el hecho de que un poco mejore su sabor no significa que un montón sea mejor.
Por tanto, en las primeras fases deberá tener cuidado de no "pasarse" con sus experimentos de respiración a través de los poros. Empiece con tres minutos diarios durante la primera semana y vaya aumentándolos gradualmente hasta llegar a un máximo de quince.
Si practica el Ritual del Pentagrama junto con el Ejercicio de la Fuente, la respiración a través de los poros no será estrictamente necesaria como preparación para los Contactos Internos. No obstante, si las circunstancias lo permiten, no hay nada de malo en combinar las tres técnicas. En cualquier caso, continúe realizando esos ejercicios durante al menos dos meses antes de intentar la técnica de contacto que exponemos en el capítulo siguiente.
XII. BÚSQUEDA DE MILAGROS
Cualquier persona que se interese por lo oculto o arcano tiene algo de romántico, algo de loco. Como Duspensky, tiende a ir de un sitio a otro en busca de lo milagroso y, a menos que tenga mucha suerte, algunas veces lo encuentra. Es indudable que también se encontrará con falsos milagros. Estos pueden resultar también fascinantes, aunque de otra manera; y, muchas veces, no son enteramente falsos; quizá son auténticos, pero se han visto incorrectamente interpretados, como ocurre con la ganga que recubre al platino.
En cierta ocasión, y acompañado por Helen y Johanna, subí una inacabable y estrecha escalera de madera en busca de lo milagroso. El umbral que habíamos atravesado era pequeño y angosto, y se encontraba situado al lado de una frutería. Las mismas escaleras estaban sucias, de forma que, al andar, levantábamos nubes de polvo que se agarraba a nuestras gargantas. Cerca ya del final, oímos un sonido extraño e indescriptible. Lo seguimos y nos encontramos en la habitación en la que se iba a celebrar la sesión. Procedía de pájaros enjaulados -había unos cincuenta- que colgaban de las paredes.
La habitación era espaciosa, pero aproximadamente una tercera parte de la misma estaba llena de trastos. Había óleos antiguos y polvorientas litografías de ciervos apilados sobre pesadas mesas antiguas, perros de porcelana y descascarillados orinales. En un rincón brillaba una débil bombilla rojiza. En el otro había dos docenas de sillas de madera, puestas en filas, de lo más incómodo que se pueda imaginar. Frente a ellas se encontraba un atril y, sobre él, una Biblia abierta; grave y digna, como el Libro de la Vida.
Todos los sábados por la noche, mientras la mayoría de la gente se apiñaba en los cines o se dedicaba a ver la televisión, aquella habitación se convertía en centro de contactos con los Muertos, o al menos eso fue lo que me dijo Johanna.
Una vez reunida toda la congregación, resultó ser reducida, extraña y casi totalmente femenina. Aparte de mí mismo y del médium, en la habitación había sólo otro hombre, que parecía sentirse claramente incómodo.
Las mujeres encajaban en dos grandes categorías: estaban las regordetas y vestidas con sus mejores ropas del domingo, con unos vestidos que parecían restos del reinado de la reina Victoria, y estaban también las delgadas y neuróticas, de mirada enfebrecida y aspecto pálido, como si se hubiesen pasado mucho tiempo en lugares como aquél.
Cuando finalmente llegó el médium, echó por tierra todas mis ilusiones, pues parecía carecer de todo vigor o personalidad. Era un hombre pequeño, casi diminuto, de unos cincuenta años de edad y muy delgado. Parecía perdido e indefenso. Tenía un aspecto grisáceo, como si las arrugas de su rostro estuviesen cubiertas de polvo. Su traje era de un indefinible color verde, arrugado y lleno de manchas. Tenía las uñas enormemente largas, como las de un mandarín chino, y bastante sucias.
Por si todo eso fuese poco, era además un vago. Se ganaba la vida con aquellas sesiones semanales, gracias a los parcos donativos de aquellas mujeres curiosas pero pobres y de algún visitante casual como yo mismo. Pero tampoco ofrecía nada a cambio de ese dinero. Era un médium que prefería no funcionar.
Johanna me contó que, al menos alguna vez, se le cogió haciendo trampas. Alguien había encendido la luz durante una sesión de trompeta, encontrándolo a cuatro patas y tocando el instrumento. Pero, a pesar de ese fraude, creía que sus dotes eran genuinas.
La sesión comenzó con el canto de un himno. Carecía de acompañamiento musical y tenía un tono apagado, lo que dotaba a la reunión entera de aspecto de ceremonia religiosa. Luego el médium leyó unos párrafos de la Biblia, algo adecuadamente inquietante acerca de los "Últimos Días", y algo tan espiritista como era necesario acerca de "hablar con lenguas". A continuación se apagaron las luces, salvo la pequeña bombilla rojiza situada en el otro extremo, y esperamos a ver qué pasaba.
Esperamos no a que hiciera algo nuestro diminuto y frágil médium, quien prefería no gastar sus energías, sino a la aparición de médiums en la congregación. No tuvimos que esperar mucho tiempo: una mujer con un ridículo sombrero cubierto de cerezas y ojos que brillaban como los de un gato en la penumbra, se levantó y empezó a proferir mensajes en una agradable y vibrante voz:
"Tengo un mensaje de Mary..."
"¡Esa es mi madre!" (muy excitada)
"Dice que es la madre de uno de los presentes aquí esta noche..."
"¡Es ella! ¡Es ella!"
Todo aquello me pareció asombroso... y absolutamente falso. Pero no un truco pues en el espiritismo resulta bastante difícil encontrar trucos—, sino un gigantesco engaño, a sí mismos y a los demás, como suele ocurrir cuando unas cuantas personas cuyas vidas carecen de todo dramatismo se unen y conspiran para producirlo.
En esta clase de ambiente ocurren a veces cosas raras. La mente humana es una cosa curiosa, y la mente colectiva lo es todavía más. En semipenumbra, con las emociones exacerbadas, ocurren muchas cosas extrañas. Un subconsciente en ebullición puede emitir fuerzas telequinésicas que producirán un poltergeist o dos. Una mujer histérica puede robar información de otra mente sin ni tan siguiera darse cuenta de ello.
Esta clase de cosas ocurren todos los días entre los espiritistas. No tienen nada que ver con una comunicación con los muertos —aunque la confusión entre ambos fenómenos es frecuente entre los mismos—, pero pueden resultar algún día de utilidad para los especialistas en parapsicología. Son como el platino que se oculta bajo la ganga.
Muchos, muchos años después, todavía en busca de lo milagroso, me encontré solo en Londres. Estaba en uno de los barrios más tranquilos de la ciudad, en una avenida llena de árboles en la que podía olvidarse uno de que se encontraba sobre un verdadero mar de cemento que le rodeaba a lo largo de varios kilómetros en todas las direcciones.
El taxista que me había llevado hasta allí miró las casas, tragó saliva y opinó que debían estar habitadas por nobles. Lo único que intentaba era aplicar sus conocimientos de psicología con la esperanza de obtener una propina mayor. Cualquiera con ojos en la cara se daría perfectamente cuenta de que se trataba de un barrio en decadencia. En otros tiempos vivían en él numerosos miembros de la aristocracia, pero ya no. Y los que quedaban eran en su mayoría aristócratas arruinados.
Atravesé un pequeño jardín lleno de matas y arbustos. La vegetación era típicamente londinense, como si el hollín hubiese ido decolorando las plantas vivas. Toqué el timbre.
Era como si hubiese retrocedido en el túnel del tiempo. La mujer que me abrió la puerta habría encajado perfectamente en la sesión de espiritismo anteriormente descrita. Físicamente, era del tipo de las regordetas y pobremente vestidas; pero permanecía completamente silenciosa, lo que no correspondía a las características de dicho tipo.
Pasé a una pequeña antesala, donde me preparé meditando durante unos quince o veinte minutos. Luego me hicieron descender unas escaleras y me encontré en una clase de sesión completamente distinta. La sala era una logia, construida y preparada por ritualistas. Entre otros muebles, contaba con el altar y las columnas tradicionales. Los funcionarios de la logia, unas figuras mediadoras arquetípicas, permanecían de pie o sentados en los puntos cardinales. Había incienso y luz de velas.
Y había también —se me acaba de ocurrir— el profundo profesionalismo —no se puede describir de otra manera— de un grupo que sabe lo que está haciendo.
La habitación había sido preparada para el ritual, una variación del Ritual del Pentagrama anteriormente explicado. Supuse que había sido utilizada una y otra vez para fines de evocación, y el efecto que provocaba era realmente impresionante.
Si, alguna vez en su vida, ha recorrido una cierta distancia en un frío día de invierno antes de empujar una puerta y entrar en un edificio dotado de calefacción central, sabrá lo que quiero decir al hablar de una "pared de aire". En el umbral de la logia había una "pared de aire"; pero la esencia de la misma no era el calor, sino algo distinto, algo que se podía sentir perfectamente -y, al parecer, a nivel físico- a través de las ramificaciones nerviosas situadas debajo de la piel de la cara. Las casas poseen una determinada atmósfera, una sensación de bienvenida o rechazo, un aura de calor o de frío. Y aquélla se trataba de una especie de atmósfera solidificada, de una atmósfera que literalmente le hería a uno en la cara.
En lo que ocurrió después no hubo "fuegos artificiales", nadie cayó en trance ni aparecieron sombras extrañas entre el humo del incienso: sólo hubo resultados concretos y una atmósfera cargada de poder.
La diferencia esencial entre estos dos grupos radicaba en que el segundo había establecido un enlace o conexión con los Planos Interiores y extraía poder del otro lado de la mente colectiva. El primero también estaba dotado de cierto poder, pues producía algunos fenómenos ocasionales; pero se trataba de un poder extraído únicamente del subconsciente y, en ese sentido, falso en lo que se refiere al funcionamiento de la Magia Elevada.
Los contactos con el Plano Interior son más frecuentes en grupo, pues el "truco" resulta más fácil de esa manera. Pero, si actúan correctamente, los individuos aislados pueden también establecerlos.
Existen de hecho un considerable número de métodos. Aunque todos ellos se originan esencialmente en la misma área, producen distintos tipos de contactos. Es como si tuviese tres amigos en otra ciudad. Uno de ellos posee un télex, otro un teléfono, mientras que el tercero, más pobre o simplemente más sensato, no tiene ni una cosa ni la otra. Un contacto a través del télex no es lo mismo que un contacto mediante teléfono o carta. Y, sin embargo, los tres amigos viven en la misma ciudad.
El partidario de la Cabala intentará establecer contactos con el Plano Interior recorriendo las Vías o Senderos del Árbol de la Vida. Desgraciadamente, para poder realizarse como es debido, esta técnica exige considerables dosis de entrenamiento en el simbolismo cabalístico, que exige a su vez un determinado tipo de mentalidad e intereses. Es así mismo cierto que, aunque recorrer el Sendero puede ser una tarea solitaria, casi siempre proporciona más éxitos si se realiza en grupo. No tengo nada que objetar al trabajo de grupo cuando se realiza con un objetivo concreto, pero muchos grupos llegan a convertirse en una especie de forma de vida. Desde mi punto de vista, eso crea una mayor o menor exclusividad, una sensación de "nosotros" y "ellos" que puede contribuir a aniquilar el desarrollo o evolución espiritual en sus aspectos más elevados.
La técnica que explicamos en este capítulo no es la de recorrer el Sendero, pero surgió de ella. Esto no tiene nada de raro, como comprenderá en cuanto se dé cuenta de que cualquier contacto debe ser bilateral. Sólo podrá hablar por teléfono con su amigo que vive en otra ciudad si éste acepta su llamada.
Como principio general, las entidades del Plano Interior sólo aceptarán llamadas de aquellos de nosotros que hayamos superado la etapa del simple juego o curiosidad. La manera de establecer contacto no se parece nada a una fiesta mundana; y, si se aborda con ese espíritu, las líneas de comunicación se quebrarán, dejándole en el mejor de los casos con la fascinación obsesiva por las deslumbrantes naderías que algunas veces se alcanzan jugueteando con el plano astral.
De cuando en cuando, al establecer un contacto, las entidades situadas a ese otro lado sugerirán nuevos métodos y técnicas de efectuar una "llamada". Algunas veces, esas sugerencias implican la reapertura de canales ya cegados y otras la formación de canales nuevos. En el método que voy a describir hay un poco de una cosa y de la otra.
Para cuando comience a poner en práctica este ejercicio habrá establecido —o debería haberlo hecho— una rutina regular y diaria de ejercicios ocultistas. Dedíquele el tiempo empleado en dicha rutina a la consecución de un contacto con su propio Plano Interior. A partir de ahí, y hasta haber establecido firmemente el contacto, abandone todos los ejercicios que no sean los indicados.
Su primera tarea consistirá en prepararse el lugar de trabajo: eso significa simplemente crear un ambiente astral adecuado para que el contacto tenga lugar. Recuerde que el Plano Astral es fluido y que necesita un lugar relativamente estable.
En el Plano Astral sólo se podrán erigir construcciones semipermanentes mediante un duro esfuerzo y una incansable repetición; a eso se debe el que se sugiera con tanta frecuencia la reapertura de canales antiguos. En ellos se ha trabajado ya mucho, los cimientos están ahí, y todo lo que se necesita es, por así decirlo, una limpieza a fondo, un afianzamiento de las paredes y una nueva capa de pintura.
Su lugar de trabajo astral encaja en cierta medida en esta categoría. Se puede especular sobre cuándo se creó el lugar original de contacto, y todas las investigaciones realizadas parecen indicar una antigua conexión con asociaciones nórdicas. Los interesados por profundizar en el tema pueden realizar sus propios experimentos una vez establecido el contacto.
Viene luego una descripción. Léala detalladamente, una y otra vez, hasta estar perfectamente familiarizado con la misma.
"Se encuentra al otro lado de las murallas de una ciudad. Se trata de murallas altas y grisáceas, que se elevan sobre un paisaje frío y desolado. Están rodeadas de una tremenda aura de resistencia, parecen poseer una fuerza duradera.
"Ante usted se encuentran las puertas de la ciudad. Son de madera, con remaches de hierro y bronce. Su tamaño es impresionante y, a la derecha, muy por encima de usted, está el centinela, cubierto con un casco y armado sólo con una lanza, en su puesto de vigía sobre las murallas de la ciudad.
"En los terrenos baldíos a sus espaldas se divisa un serpenteante camino, y usted sabe que, en cierto sentido, lo ha recorrido para llegar a la ciudad.
"Las puertas se abren y pasa a través de ellas. Inmediatamente, y como contraste con el paisaje frío y desolado del exterior, se encuentra en una zona soleada y luminosa. Las avenidas de la ciudad son anchas y limpias, las casas altas y de arquitectura levemente medieval.
"Y por todas partes hay canales, relucientes y plateadas vías de agua que atraviesan la ciudad mezclándose con las avenidas, de manera que está rodeado de puentes por todas partes.
"Esos puentes constituyen el rasgo más sorprendente de la ciudad, por lo que empieza a pensar rápidamente en ella como la Ciudad de los Puentes.
"Se encuentra pronto con el camino hasta la avenida central, una gran calle recta que se abre paso hasta el mismo corazón de la ciudad. Por ella transitan unas cuantas personas, hombres y mujeres de rubios cabellos que se pasean sin prisas. No les presta la menor atención, ni ellos a usted.
"Según vaya caminando irá experimentando de manera curiosa una creciente familiaridad con el lugar. Se dará cuenta de que lo conoce; y en los días que seguirán lo irá reconociendo cada vez más y más.
"Y la ciudad le reconocerá a su vez a usted. Sentirá su atmósfera dándole la bienvenida, haciéndole un poco más alto, un poco más erguido. Su cuerpo se sentirá un poco más ligero mientras camina dentro de los muros de la ciudad.
"Se aproxima ahora al final de su recorrido, pues la avenida se abre en una espaciosa plaza. Y, ante usted, en el centro de la misma, se alza el edificio más alto que haya visto jamás. Ha llegado al Templo Central de la Ciudad de los Puentes..."
Su viaje interior dista mucho de haber finalizado, pero se produce aquí una interrupción natural. Una vez familiarizado con la descripción que acabo de hacer, empiece a "vivirla" como sigue.
Siéntese en una silla y ponga en marcha el proceso de relajación consciente. Realice el Ejercicio de la Fuente. Ambas cosas constituyen importantes preliminares durante esta fase y serán absolutamente vitales cuando pase a completar el ejercicio.
Asegurándose de que no haya vuelto a deslizarse ninguna tensión en su interior, comience a visualizar el trayecto desde las puertas de la ciudad hasta el Templo Central, como si lo estuviese realmente realizando. Intente ver las imágenes con toda la fuerza y nitidez de que sea capaz, así como con el mayor número de detalles posible. Cuanto más capaz sea de hacer "vivir" la imagen mayores serán sus probabilidades de tener éxito en su intento de contactar con los Planos Interiores.
Realice este ejercicio diariamente durante al menos dos semanas, o preferentemente cuatro, antes de pasar a esta segunda fase, en la que se dedicará a crear el verdadero lugar astral de trabajo.
XIII. UN TEMPLO EN LA MENTE
Prácticamente, todo lo hasta ahora expuesto, incluyendo su trayecto astral a través de la Ciudad de los Puentes, no ha sido sino una preparación para lo que viene ahora; pues a partir de este momento continuará su viaje hasta adentrarse en el propio Templo Central; y en él será donde tendrá lugar su contacto cuando haya llegado el momento de ello.
Una vez practicado el trayecto inicial durante el tiempo especificado, continúe así:
"Mientras lo mira podrá sentir el aura del templo atrayéndole hacia sí. Se dirigirá hacia la amplia y blanca escalinata y comenzará a subirla en dirección a una puerta situada entre altas y blancas columnas de mármol. Al igual que la de la ciudad, esta puerta es de madera, con incrustaciones de bronce, pero parece más nueva y más ligera. Según sube la escalinata, se abrirá ante usted.
"Atravesará entonces un gigantesco vestíbulo de mármol blanco con el techo en forma de cúpula. A su derecha e izquierda habrá columnatas de esbeltos pilares o columnas. Muy por encima de usted, un ventanal situado en la cúpula central deja pasar un haz de dorada luz solar que ilumina el altar central.
"Este altar, que se eleva por encima del suelo de mármol hasta la altura de su cintura, está envuelto en tela blanca y no tiene ornamento alguno. Cruzándolo diagonalmente, con la empuñadura mirando hacia usted, se encuentra una ancha espada. Detrás de ella una lámpara encendida, y al lado una daga y un cáliz.
"En el templo no hay nada más, salvo un trono de blanco mármol situado en el este, detrás de las columnas.
"Avance hacia el frente, pasando por el lado izquierdo del altar y dejándolo atrás mientras se aproxima a las columnas hasta situarse entre ellas, mirando al oeste, con los pies dentro del círculo zodiacal. Entonces espere.
"Se encuentra ahora en el lugar simbólico del equilibrio. Su cuerpo forma la Columna Media entre las gigantescas columnas situadas a un lado y otro. Sólo desde ese lugar podrá manejar sin peligro las fuerzas cósmicas espirituales. Pero se trata de un lugar puramente simbólico. Medite sobre ello.
"Y espere."
A partir de este momento apenas se puede hacer nada, salvo esperar. Ha ido todo lo lejos que podía en la preparación consciente del lugar. A partir de ahí, la acción debe venir de otro lado: su amigo en la otra ciudad debe decidirse a descolgar el auricular del teléfono...
Pero esté seguro de que, en sus primeros intentos, no es probable que ocurra nada más. No se desanime. Cada vez que visualiza esa secuencia está estableciendo el entorno cada vez más firmemente en el Plano Astral.
Descubrirá que, según van pasando las semanas o los meses, su visión se va haciendo más clara y realista, así como mucho más profunda y rica en detalles. Todos esos factores, la cada vez mayor solidez de la visión, harán que el momento del contacto esté mucho más cerca.
¿Qué pasa cuando se produce el contacto? En cierto sentido puedo contárselo, pero en cierto sentido no. Cuando llama a su amigo que vive en otra ciudad, puedo describirle aproximadamente como sostendrá el teléfono, cuál será el tono o los posibles comentarios de la telefonista; pero lo que no puedo decirle es lo que le contará su amigo, o las emociones que sentirá ante sus noticias, o la acción que puede sentir deseos de emprender a causa de las mismas.
Cuando haya construido el lugar de trabajo lo suficientemente bien y su contacto al otro lado de su mente cierre el circuito, lo que primero sentirá mientras permanece de pie entre las columnas será una sensación vigorizante. Resulta difícil decir cómo la experimentará exactamente, pero lo que es indudable es que la sentirá.
Posiblemente irá acompañada de alguna visualización "automática", como la del haz de luz que le baña desde lo alto.
En el momento en que esto ocurre verá como entran figuras en el gran vestíbulo. Al igual que los habitantes de la ciudad, serán bellas y de cabellos dorados, pero irán vestidas de manera completamente distinta. Llevarán hábitos blancos de monje, con la capucha hacia atrás para permitir ver sus caras. Se moverán en perfecto silencio, con orden y serenidad; e irán ocupando sus puestos ante el altar, en ordenadas filas.
Esas figuras irán apareciendo a través de una serie de entradas apenas entrevistas entre las columnatas. Mientras se van haciendo cada vez más visibles —lo que sólo deberá ocurrir después de que haya experimentado la sensación vigorizante—, irán saliendo calmosamente de entre las columnas gemelas.
Diríjase nuevamente hacia la izquierda del altar —hacia su izquierda, de manera que el movimiento total desde la entrada al oeste de las columnas y de regreso le haga darle la vuelta al altar en la dirección de las manecillas de un reloj— y ocupe silenciosamente su lugar en medio de sus hermanos. Encontrará que, poco después, uno de ellos, el Hierofante, penetra en el templo y, tras darle tres vueltas al gran vestíbulo en ceremoniosa procesión, ocupa su asiento en el trono de mármol situado al este.
Más allá de este punto, ni tan siquiera una descripción aproximativa podría ser válida; sus experiencias serán únicas e intransferibles.
¿No convendría intentar visualizar lo que ocurre después de la última instrucción de: "Y espere"? ¿No debería evocarse, por ejemplo, un haz de luz mientras se permanece de pie entre las columnas?
Desgraciadamente, no existe una vez más respuesta directa a esta pregunta. Su visualización no será nunca la realidad. Hemos efectuado esta descripción simplemente como una guía sobre lo que cabe esperar y como una salvaguarda contra las improbables posibilidades de un contacto destructivo.
Pero, a pesar de ello, su visualización sí le ayuda a construir las formas que las entidades del Plano Interior activarán. Tenga en cuenta que sigue siendo como el capitán del submarino que utiliza el periscopio para ver la superficie: con la práctica podrá conseguir una visión cada vez más clara, pero durante esta fase no se tratará nunca de una observación directa. Todo se ve y se siente a través del espejo de la Luz Astral.
Por tanto, y hasta cierto punto, la visualización adicional puede servir de ayuda; pero no se la incluyó en las instrucciones originales para que esta parte de la operación no se considere como continuación de la preparación del lugar de trabajo. No lo es. Es, o debería ser, el comienzo del contacto.
Como descubrirá rápidamente en cuanto lo logre establecer, el contacto con el Plano Interior conlleva una multitud de beneficios. Constituye, por ejemplo, una fuente de información, aunque quizá deberíamos emplear mejor la palabra "sabiduría". Buena parte de la comunicación será de carácter no verbal y consistirá en visiones, intuiciones, convicciones, que le corresponderá a usted captar y expresar en palabras lo mejor que pueda. Acostúmbrese a tomar notas inmediatamente después de haber tenido un contacto, pues si no lo hace así las ideas y las intuiciones se desvanecerán con facilidad.
Es de vital importancia acordarse de que NO se ha puesto en contacto con ningún tipo de supermecanismo de leer la suerte o adivinar el porvenir. Cualquier intento de tratar los Contactos con el Plano Interior de esta manera conducirá en el mejor de los casos al cese abrupto de los mismos.
Una útil guía de conducta consiste en pensar que se ha tenido la enorme suerte de ser presentado a un gurú de notable capacidad de penetración, que es exactamente lo que ocurre cuando se emplea este método. Trate a su contacto con el respeto debido a una persona tan sabia y asegúrese de antemano de que las cuestiones que vaya a plantearle son de carácter elevado, pertinentes y dignas de él.
La consecución de contactos con el Plano Interior representará por lo general una notable diferencia en el resultado de cualquier experimento mágico que pueda realizar. Una vez más, resulta imposible formular reglas generales; pero lo cierto es que, de acuerdo con los talentos individuales del mago en cuestión, suele producirse un considerable estímulo. Si, por ejemplo, carece de predisposición a las profecías, el contacto no le hará mejor profeta. Pero si posee ese talento comprobará cómo pronto pasa a primer plano y corno aumenta tanto su exactitud como su facilidad de operación.
No obstante, según continúe su proceso de evolución en las realidades espirituales, ocurrirá algo de lo más curioso: cada vez le resultará más y más difícil realizar determinadas operaciones de Magia Vulgar. Cuanto más avance en el fascinante campo de la magia, menos cosas será capaz de realizar en la práctica. Pero eso tiene una explicación.
Aunque por caminos muy distintos, tanto la magia como el misticismo nos llevan esencialmente por la misma dirección. Al final del camino se encuentra un estado contemplativo, la reconciliación de los contrarios, más allá de toda posibilidad de acción. Y antes de que se llegue a dicho estado surge una comprensión de las leyes cósmicas y una aceptación del equilibrio kármico. Es como si se hubiese alcanzado una fase o etapa de la magia en laque sólo se pueda progresar mediante la aceptación total del karma (se recoge sólo lo que se siembra). Pero no se trata tampoco de una aceptación puramente teórica: las leyes cósmicas deben llegar a formar parte de uno mismo. En ese estado le resultará tan difícil hacer avanzar la nave como tocarse el codo derecho con la mano derecha.
Por supuesto, eso no significa que deba dejar de practicar totalmente la magia, aunque incluso eso se producirá también en las fases últimas, cuando no tenga ya necesidad de ningún tipo de juguete ni ayuda. Lo que quiere decir es que empezará a concentrarse en un tipo de magia muy distinto.
En el pasado, cuando experimentaba con la Magia Vulgar utilizaba las fuerzas para modificar su entorno. Por ejemplo, para atraer hacia usted un billete de cinco libras, o para descubrir un pozo que le permitiese beber; pero ahora podrá utilizar cada vez más las fuerzas en otra dirección, pues según aumenta su estatura espiritual irá dándose cada vez más cuenta de que cambiarse a sí mismo es mucho más importante que cambiar su entorno.
A este trabajo sobre uno mismo los ocultistas lo denominan Obra Magna. A esta operación se referían los alquimistas esotéricos cuando hablaban del descubrimiento de la Piedra Filosofal, el misterio elemento capaz de convertir en oro los demás metales.
XIV. FORMAS DIVINAS
Todo autor dramático debe tener algo de brujo, al igual que todo actor debe tener algo de médium. Cuando se escribe una gran obra de teatro, sus personajes llegan a adquirir una vida propia: se convierten en tan reales como, por ejemplo, figuras políticas a las que no ha visto nunca en carne y hueso; y muchas veces permanecen en la memoria mucho más tiempo.
De todos los autores dramáticos, Shakespeare es sin duda alguna el dotado de mayor talento para la creación de personajes vivos: Hamlet y Próspero son personalidades a las que sólo les falta el cuerpo para convertirse en personas; Falstaff llegó a ser un personaje tan vigoroso que de hecho se le escapó a su creador de las manos.
A diferencia de lo que mucha gente cree, un gran actor no interpreta su papel: deja que el papel le interprete a él. Mediante un cuidadoso estudio y algo curiosamente parecido a la meditación, establece una relación con el personaje etéreo; y luego, como hacen los médiums, le invita a encarnarse en él. Un Laurence Olivier es más una gran marioneta que un gran actor. Los hombres como él proporcionan cuerpos temporales para Hamlet o Falstaff, y esas inmortales criaturas procedentes de otro plano se encarnan en ellos.
El teatro es la modalidad de expresión artística más esencialmente mágica de todas. Este es un hecho probablemente reconocido por casi todo el mundo a nivel inconsciente; de lo contrario, ¿por qué deberíamos interesarnos por el teatro cuando contamos con un medio de alcance y perfección técnica mucho mayor, como es el cine? Cuando un autor dramático crea, lo hace en cierta medida sospechosamente, como el mago que invoca a los "espíritus del hondo piélago"; cuando un actor interpreta un papel, lo hace también de manera levemente sospechosa, como la asunción de una forma divina por parte de un mago.
La asunción de una forma divina es en cierto sentido una de las operaciones más espectaculares de la Magia Elevada. Si se cuenta con el habitual prerrequisito de la capacidad de visualización, no exigirá habilidad sino trabajo. Y, a diferencia de la aburrida repetición propia del entrenamiento mágico, la mayor parte del mismo es de por sí interesante.
Existen toda una serie de razones por las que puede interesarle emprender la operación de adopción de una forma divina. Por ejemplo, puede desear equilibrar algún aspecto de su carácter, o también interesarle investigar de primera mano las características de la deidad en cuestión, o querer una mediación de la fuerza divina para algún fin concreto. Pero sean cuales sean sus motivos, el mecanismo seguirá siendo el mismo.
El uso de una forma divina -o, para decirlo en términos más modernos y científicos, la asunción de un arquetipo- está asociado con el antiguo Egipto, donde parece haber desempeñado un importante papel en la vida mágica de los aspirantes al rango de sacerdotes. Por ejemplo, entre las numerosas referencias de El libro egipcio de los Muertos figura la siguiente: "Me he convertido en contrapartida de Isis, y su espíritu me ha hecho fuerte."
Debido a esa asociación, las formas divinas asumidas tienden a ser egipcias aun hoy día. Afortunadamente, el panteón de deidades del antiguo Egipto constituye un conjunto completo y más que suficiente de imágenes mágicas por derecho propio, por lo que el estudio necesario para usarlo actualmente compensará más que de sobra el tiempo y el esfuerzo que se le dedique.
La sunción de una forma divina equivale a un poderoso método de invocación, a pedirle a la misma que se manifieste interiormente, y es por tanto lo contrario de la evocación, que consiste en pedirle que se manifieste objetivamente.
Para preparar la operación debe elegir primero su deidad. No existe ninguna razón que impida utilizar una forma divina arquetípica de cualquier panteón, pero el principiante debería atenerse al egipcio. El empleo de las deidades egipcias es tradicional en Magia; gracias a eso, la operación resulta más fácil de realizar, pues en la Luz Astral están ya medio formados los canales necesarios para ello.
Evidentemente, su elección final de la forma divina dependerá totalmente del resultado que desee alcanzar con el experimento. Supongamos para fines ilustrativos que ha elegido usted al dios egipcio del Sol, Ra.
Antes de intentar cualquier operación mágica, deberá averiguar todo lo que pueda acerca de Ra. La egiptología ha producido una rica bibliografía. Utilícela. Lea las características de Ra, la mitología de Ra, las descripciones de Ra. No escatime nunca el tiempo destinado a esta clase de estudio, pues constituye la clave para el éxito de su operación. Conviértase en un experto en Ra, en un experto capaz de discutir sobre el tema con cualquier especialista o profesor de egiptología.
Preste especial atención al aspecto del dios; es decir, al que suelen atribuirle los artistas. Tome nota de las posturas características en que se le suele mostrar. Es especialmente importante saber cómo lo pintaron los artistas tradicionales del antiguo Egipto. Esos hombres se encontraban, casi por definición, un grado más cerca de la fuente que usted está buscando.
La biblioteca pública más próxima a su casa contendrá casi seguro libros que arrojarán luz sobre el tema. Si no es así, dígale al bibliotecario que se los pida.
Cuando estudie las posturas tradicionales del dios, preste especial atención a sus gestos; éstos son rara vez fortuitos, y si los reproduce durante su experimento mágico, el resultado del mismo se verá considerablemente beneficiado.
Tome también buena nota de los utensilios u objetos tradicionalmente asociados con la deidad en cuestión. Por ejemplo, Ra lleva una varita de ibis en la mano izquierda y un ankh —la antigua cruz entrelazada de los egipcios— en la derecha.
Sólo debería iniciar los experimentos de verdad cuando se haya "empapado" de esta clase de conocimientos detallados, de tal manera que le vengan a la cabeza cuando quiera sin necesidad de hacer el menor esfuerzo.
El mejor momento para realizar los ejercicios mágicos es por la mañana, y el atardecer es más aconsejable para las operaciones de magia. No tengo ni la menor idea de por qué es así, pero la experiencia le demostrará que, siguiendo estas reglas, se obtiene mejores resultados. Puede ser que el inicio de la oscuridad, que produce pequeños cambios de consciencia en la mayoría de la gente, resulta más favorable para la magia, que, en la mayoría de los casos, exige un cambio aún más profundo en la consciencia de quien la practica.
Elija, pues, la tarde para asumir la forma divina de Ra; o más bien las tardes, pues es muy improbable que lo consiga al primer intento.
El primer paso consistirá en hacer uso de sus conocimientos acumulados. Una vez más, estará construyendo imágenes, o, como dicen los ocultistas, creando tensiones en la Luz Astral.
Siéntese en alguna postura cómoda similar a aquella en que se suele representar al dios. Realice luego el proceso de relajación, combinado con la secuencia respiratoria de 2/4. Si es capaz de relajarse en la misma postura tradicionalmente asociada con el dios, tanto mejor, aunque eso no resulta siempre factible. (En caso de que la postura tradicional del dios sea de pie, como ocurre por ejemplo con Hathor, el equivalente egipcio de Venus o Afrodita, practique los ejercicios de relajación, respiración y visualización inicial en su habitual postura meditativa y adopte la propia de la deidad en cuestión en el momento de asumir su forma.)
Cuando esté totalmente relajado, empiece a construir la visión. Utilizando nuevamente el ejemplo de Ra, debería ver al Dios Sol como una gigantesca forma de pie ante usted, irradiando luz y calor. Esa forma será la misma con la que se haya familiarizado previamente a través de sus estudios.
Intente dotar a su visión de nitidez y color. Esfuércese por ver el tono dorado de la piel, el halo o nimbo que rodea su cabeza. Ponga también en juego sus otros sentidos imaginarios, de manera que parezca sentir su calor y oír su celestial voz.
Cuando invoque una forma divina estará manteniendo la misma relación con la fuerza que se esconde tras ella que un fiel con su dios. Esto es algo que conviene no olvidar en ningún momento, pues la asunción de una forma divina no puede ser algo frío y puramente científico: implica una profunda emoción y un cierto grado de compromiso o participación. De hecho, una de las señales más seguras de que su visualización ha tenido éxito consiste en su capacidad de producirle un sentimiento de pavor.
La teoría de la operación es bastante sencilla: Ra no existe como persona, y probablemente no existió nunca; pero la idea en la que se apoya sí es real y verdadera; es decir, la constelación de poderes y características que los antiguos egipcios personificaron en Ra es una realidad a otro nivel de la existencia. (De hecho, nos encontramos nuevamente en el campo de los Planos Interiores, pero eso no es importante de momento.)
Las imágenes, posturas y gestos tradicionales de Ra son las formas, descubiertas mediante el método de ensayo y error, a través de las cuales puede manifestarse más fácilmente la fuerza-Ra. Gracias a las actividades de los sacerdotes consagrados al culto a Ra y de sus numerosos fieles, esas formas fueron gradualmente adoptando una existencia semipermanente en la Luz Astral, y, en el antiguo Egipto, cualquier operación de Magia que evocase o invocase a Ra solía verse seguida de resultados relativamente rápidos y fáciles de conseguir.
Pero según fue degenerando la civilización egipcia, las formas astrales también cayeron en un estado de latencia. Se produce aquí una conexión con la teoría ocultista del elemental artificial. Cuando un determinado número de personas se concentra con emoción en un solo objeto, en el Plano Astral se forma lo que llamamos un elemental artificial. Ese elemental persiste sólo mientras se ve sustentado por las emociones de los individuos.
Sin fieles y adoradores, los dioses no pueden seguir existiendo a los niveles astrales; pero eso no significa que desaparezcan del todo, pues sus fieles producen sólo \a forma del dios, y no su esencia. Y las antiguas formas siguen siendo las más adecuadas para que el dios se manifieste.
Cuando se dé cuenta de eso comprenderá con facilidad qué es lo que está haciendo para invocar una imagen vivida de Ra. Mediante un acto de concentración devota está produciendo una forma a través de la cual puedan manifestarse las fuerzas de dicha deidad.
Siempre que haya construido la forma como es debido, su animación apenas planteará problemas; de hecho, la animación es algo sobre lo que usted no tiene control alguno. Su tarea —o, al menos, su principal tarea— termina con la construcción de la forma. El resto corresponde al propio Ra.
Una vez creada la forma en la Luz Astral con el mayor grado de detalle de que sea capaz, adopte físicamente la postura y gestos tradicionales del dios en cuestión. Luego, mediante un acto de imaginación, haga que la forma divina astral coincida con su cuerpo. Lo que está haciendo en realidad es fusionarse con su propio cuerpo astral y proporcionar así puntos de contacto para que la fuerza divina penetre en usted. Mientras la forma coincide —algo para lo que puede hacer falta un poco de práctica—, invoque verbalmente al dios.
La mayoría de los especialistas sugieren que sea usted quien cree su propia invocación. La teoría en que se basan es la de que así estará más próxima a su propio carácter y tendrá, por tanto, más probabilidades de dar buenos resultados. Mi experiencia personal es que las invocaciones tradicionales funcionan igual de bien, siempre que elija alguna que realmente le atraiga y no la utilice simplemente por obligación.
Una invocación buena —es decir, factible— es como un buen poema: debe afectar a la mente. Si encuentra una invocación que inflame su imaginación, utilícela; si no la encuentra, invéntese una que cumpla dicha misión.
Puede servirle de ayuda hacerle saber que existen dos modalidades de invocación factible: la primera, frecuentemente utilizada por principiantes que no se dan cuenta de que existe otra, saluda al dios como una fuerza exterior y le invita luego a animar la forma preparada. Por ejemplo:
"Saludos a Ti, Ra, Ojo de la Mañana..."
La segunda modalidad se identifica con el dios, como si ya se hubiese producido la animación de la forma divina asumida. Por ejemplo:
"Me he unido a los Simios divinos que cantan al amanecer, y soy un Ser divino entre ellos..."
La modalidad que elija dependerá en gran medida de sus gustos y preferencias personales; aunque la segunda, o de identificación, parece ofrecer ventajas marginales para la mayoría de quienes la ponen en práctica.
Los resultados de asumir una forma divina se hacen visibles en el mismo instante en que se realiza como es debido. El primero de ellos consiste en un asombroso aflujo de energía pura; pero si se continúa la práctica se produce un cambio gradual en su propia personalidad, que va adoptando más y más de las características del dios.
Un peligro, rara vez resaltado, es el de un desarrollo unilateral. Pocas de las divinidades antiguas tenían personalidades completamente formadas y equilibradas. Pero supongo que, para cuando se plantee intentar experimentos de Magia Elevada como ésos, su evolución y proceso de perfeccionamiento bastarán para asegurar que se da cuenta por sí mismo de la existencia de esta clase de peligros.
Como la asunción de una forma divina constituye una especie de contacto con el Plano Interior, conviene que vaya precedida de los prolongados preparativos de limpieza o purificación anteriormente expuestos. Si ha realizado ya los ejercicios preparatorios para las visiones del Templo Central, no habrá necesidad de repetirlos; pero en caso de que no sea así, hágalos antes de intentar asumir una forma divina.
Complete la operación separando la forma divina de su cuerpo, proyectándola ante usted y permitiendo que se vaya desvaneciendo gradualmente mediante un acto de imaginación. También es conveniente rematar el procedimiento con un gesto ritual, que servirá para trazar una clara línea divisoria entre sus experimentos mágicos y su vida mundana.
XV. CONJUROS
Ray se inclinó hacia mí y me susurró: "¿Has entrado en trance?"
No, no había entrado en trance, pero si me había quedado embelesado. Nos encontrábamos en una misa, y la ceremonia había sido celebrada por uno de esos pocos sacerdotes que parecen saber lo que están haciendo. Supongo que un católico se acostumbra a la misa, y así, y hasta cierto punto, se endurece frente a ella. Para un seguidor de la Cábala como yo, la falta de familiaridad hizo que el ritual resultase mucho más sorprendente.
La misa es, por supuesto, un excelente ejemplo de Magia Elevada, aunque la mayoría de las veces no se reconoce como tal, y fuera de la Iglesia Católica liberal se celebra con excesiva frecuencia sin vigor ni convicción alguna.
Como todas las operaciones mágicas, la misa posee un aspecto interno y otro externo. Desgraciadamente, la Iglesia Católica Romana se ha olvidado o ha decidido ignorar el primero de ellos, con el resultado de que la mayoría de los sacerdotes que dicen la misa lo hacen rutinariamente y como para salir del paso.
¡Pero qué diferencia cuando el sacerdote pertenece a alguna orden contemplativa o ha experimentado la realidad que se oculta tras ejercicios de visualización como los de San Ignacio! En manos de esos hombres, la misa vuelve a revivir y los asistentes la siguen con unción, emocionalmente elevados, espiritualmente exaltados y, sospecho, preguntándose qué es lo que les ha pasado.
Durante la misa, que, a pesar de lo que Ray creía, no me había hecho entrar en trance, había estado pensando en otra operación mágica que tuve el privilegio de contemplar unos cuantos años antes; pero, a diferencia de la misa, aquel acto no se había celebrado en público.
La habitación no era especialmente grande, pero se había al parecer reservado para operaciones mágicas, de manera que poseía un cierto aura. Formaba parte de un edificio que alguien me había dicho era propiedad de la Iglesia. Pero lo pongo en duda, pues creo que se trataba de una muestra de la típica ironía irlandesa.
El suelo de madera carecía de alfombras, pero había sido escrupulosamente limpiado y estaba brillante. En él se había pintado un doble círculo con líneas de unos cinco centímetros de anchura, que ocupaban la mayor parte del espacio disponible. A un lado del círculo —en aquella habitación me resultaba imposible determinar dónde estaban los puntos cardinales— se había pintado un triángulo equilátero.
Dentro del círculo había un quemador de carbón sobre un trípode de fotógrafo. En cada una de las esquinas de la habitación ardía una gran vela. Aunque lamento decepcionar a los aficionados a las historias siniestras, ninguna de ellas era negra.
El mago constituyó también una pequeña desilusión para mí, pues siempre me los imagino como los de las espectaculares obras de Dennis Wheatley. Se parecía un poco a un funcionario público; o al menos se adecuaba a la imagen que yo tengo de los funcionarios públicos: regordete y casi calvo, y de unos cincuenta años de edad. Supongo que los funcionarios públicos no tienen en absoluto este aspecto; pero, al igual que todo el mundo, me aferró a mis imágenes.
El mago —a quien llamaremos Carlos , para proporcionar alguna pista sobre su país de origen— había sido durante muchos años médium espiritista. Pero la filosofía del espiritismo dejó de satisfacerle y había pasado a operaciones algo más complicadas. Mezclaba la magia con la astrología y se ganaba la vida comerciando con toda una serie de curiosos artículos.
Carlos tenía una ayudante, una atractiva joven llamada Miranda, a la que llegué a la conclusión que estaba intentando seducir.
Miranda fue la que me invitó a una ceremonia que, de lo contrario, debería haber sido estrictamente privada. Dado que todos los augurios eran favorables, Carlos se propuso intentar el más infrecuente y espectacular de todos los ritos mágicos: la evocación de una aparición visible.
La evocación de una aparición visible es algo que parece tener mucho atractivo para la mayoría de la gente; pero es también la operación que los escritores de ficción peor describen en sus novelas sobre magos del presente o del pasado. En las obras de ficción, las entidades evocadas suelen ser de carácter satánico. No sé hasta que punto refleja eso la realidad; lo único que puedo decir es que yo no he sido jamás testigo de una evocación infernal y que, de hecho, conozco sólo a un puñado de personas capaces de llevar a cabo cualquier tipo de evocación.
El modelo básico de la misma se puede describir fácilmente: el mago y sus ayudantes se agrupan en el círculo protector; desde ese "fuerte", el mago celebra un rito destinado a provocarla aparición de una entidad espiritual. Si tiene éxito, la entidad se manifestará dentro de los confines de un triángulo situado más allá de dicho círculo; pero, si se detiene ahí, es algo más corriente que la experiencia de la que yo fui testigo. A menos que esté dotado de facultades o dotes psíquicas, el mago tendrá que trabajar con un clarividente. Siguiendo un modelo que ha permanecido inalterado desde los días de John Dee y Edward Kelly, el mago le formula preguntas al espíritu a través del clarividente.
Dado que esta forma de trabajo producirá todos los resultados que necesita, la infinitamente más difícil evocación de una aparición visible se ha visto en gran medida abandonada hoy en día. La Orden de la Aurora Dorada la utilizaba como prueba de admisión —el espíritu evocado debía adquirir consistencia de vapor para que el aspirante fuese admitido—. Pero, desde entonces, los únicos que la intentan son los magos, como Carlos, con atractivas ayudantes a las que impresionar.
A menos que se utilice algún accesorio artificial, la evocación visible sólo puede ser realizada por un mago dotado de determinadas características físicas. Su constitución corporal debe ser tal que le permita fabricar esa curiosa sustancia medio física y medio etérea denominada ectoplasma. El ectoplasma se produce de alguna manera misteriosa a partir de los jugos gástricos, y o bien se puede segregar, o bien no. La capacidad de producirlo es lo que convierte a una persona en un médium de materialización. Pero aunque Carlos era médium no estaba especializado en materializaciones y, de hecho, era incapaz de producir ectoplasma.
Sin ectoplasma, la entidad psíquica debe presentarse con algún otro material apropiado para moldearla en un cuerpo temporal. Este hecho contribuye a explicar los sacrificios cruentos —que se explica también por la liberación de la fuerza vital en bruto—. Se cree que la sangre provoca una sutil evaporación que el espíritu puede utilizar.
Pero los sacrificios cruentos son desagradables para cualquier individuo imaginativo, y si un mago es algo, es precisamente eso: imaginativo. Por tanto, muchas veces se emplean flores, de las que se cree que dan así mismo lugar a una sutil evaporación; o, más frecuentemente, como en el caso de Carlos, se queman grandes cantidades de incienso.
Una vez invocada la entidad y situada en el triángulo anteriormente mencionado, utiliza las partículas de humo de incienso para construir algún tipo de cuerpo; este cuerpo no es de gran utilidad, pero resulta al menos visible. Ciertos vestigios de este proceso se encuentran en las historias de Las Mil y una Noches en las que algún genio o espíritu se manifiesta en el humo de una lámpara.
Carlos se mostró bastante explícito acerca de los detalles de su arte. Según él, el círculo debía verse normalmente fortificado por las palabras hebreas de poder, y entre las dos líneas del suelo debían trazarse símbolos con tiza. No obstante, el círculo real, el "fuerte", se encuentra en el plano astral, y como la habitación se empleaba frecuentemente para evocaciones, estaba firmemente establecido. El círculo pintado (físico) constituiría una guía a los límites exteriores de nuestra protección, más que un foco para la mente del mago, como era su función más habitual.
¿Cómo iba a realizar Carlos la evocación? Intentó utilizar una versión ligeramente modificada de un ritual hebreo que en el pasado le había dado buenos resultados. Me dijo que esperaba que yo fuese un hombre paciente, pues probablemente se tardaría algún tiempo.
Cuando llegó el momento de empezar, le dejamos solo durante exactamente veinte minutos. Cuando volvimos a la habitación —en silencio, tal como nos había indicado—, llevaba una larga túnica negra, parecida a una sotana, sujeta a la cintura mediante un cordón blanco con flecos. Estaba arrodillado dentro del círculo, con los ojos cerrados, y cabe suponer que comprobando las fortificaciones astrales.
Entramos en el círculo y yo me situé a un lado del incensario tras haberme mostrado de acuerdo en irlo llenando de incienso y, lo que era más difícil, en mantener el fuego continuamente encendido.
Carlos inició la sesión con un ritual purificador. Se me había prohibido que le interrumpiera con preguntas; pero, por casualidad, estaba familiarizado con él. Se trataba del breve y atractivo ritual de la Rosacruz —otro descubrimiento de la Orden de la Aurora Dorada—, que cumple exactamente la misma función que el Ritual del Pentagrama, pero dejando la atmósfera de la habitación algo más "suave".
A partir de ese momento no me di muy bien cuenta de lo que ocurrió. Carlos había afirmado que el ritual de la evocación era hebreo, y no tengo ninguna razón para ponerlo en duda; pero, por lo que pude discernir, su forma era muy similar a la de esas monstruosidades medievales que se encuentran en la Clave de Salomón.
Hizo falta dos horas y media para alcanzar un "clímax". Para entonces la habitación estaba llena de humo de incienso que surgía a grandes oleadas del incensario situado al lado mío. En algunas ocasiones, los miembros más exaltados de la hermandad mágica añaden algunas drogas al incienso para incrementar el grado de consciencia de los participantes en un ritual. En este caso no se añadió droga alguna, pero dudo de que eso hubiese representado una gran diferencia. El efecto físico de dos horas y media en una habitación pequeña, oscura y llena de humo debió ser considerable.
A pesar de su aspecto de funcionario, Carlos tenía una buena voz y pronunció bien el ritual. Las frases poseían una cualidad fluida y sonora que, si se mantiene durante un prolongado período de tiempo, supongo contribuye a la producción de marcados efectos hipnóticos.
Otro factor importante a tener en cuenta era el de la tensión creada: esperábamos que ocurriese algo, y durante dos horas y media permitimos que nuestros nervios se fuesen tensando en una situación que no era la más adecuada para un frío análisis lógico.
La libertad de movimientos estaba relativamente limitada; la habitación era pequeña y nuestro campo de operaciones dentro del círculo, más pequeña aún.
Todos estos factores debieron producir un efecto acumulativo, que es lo que me hace terminar el relato con una nota de duda o interrogación: no estoy seguro de si la evocación llegó a buen puerto o no.
Se trataba de una evocación elemental; es decir, la fuerza evocada no era ni divina ni infernal, sino neutral. Al llegar al clímax del ritual, me encontré mirando fijamente y con los ojos llenos de lágrimas hacia el triángulo, medio escondido por el denso humo del incienso.
¿Había allí una forma? Durante un momento mi respuesta era afirmativa, y al siguiente estaba seguro de que no. El humo pareció formar la figura de un hombre delgado de rostro alargado... Luego la ilusión se desvaneció... si es que había sido sólo una ilusión.
Eso es algo que aún no sé. Pero estoy seguro de algo: de que el elemental conjurado por Carlos no le habría permitido nunca ingresar en la Orden de la Aurora Dorada. No era lo suficientemente consistente.
¿Una realidad fuera de lo normal, una imaginación? Si lee las obras de Israel Regardie, y sobre todo su Milddle Pillar, descubrirá la interesante teoría que en ellas se expone. Se trata de una teoría que intenta reconciliar dos métodos aparentemente distintos: la magia y la psicología freudiana.
Regardie afirma, como yo, que la magia constituye un método arcaico de psicología. Pero en el momento en que formuló esta teoría, tanto él como casi todo el mundo estaban mucho más influenciados por las ideas freudíanas que hoy en día.
Las teorías de Freud han sido tan asumidas por la intelectualidad actual, que resulta difícil darse cuenta de hasta qué punto parecían vanguardistas y revolucionarias hace sólo treinta años.
Como le ha ocurrido a otros muchos después, Regardie observó la existencia de claras similitudes entre las tradiciones mágica y psiquiátrica. Intuyó que, al margen de las distintas terminologías, ambos podían estar describiendo fenómenos idénticos.
Regardie sugirió que la evocación era un proceso paralelo al psicoanálisis. Vio la operación mágica como un medio de hacer surgir a la superficie complejos inconscientes y de, en forma de personificaciones proyectadas, presentárselos al consciente.
Si Regardie tiene razón, no hay la menor duda de que el elemental de Carlos no fue sino una alucinación en el sentido real de la palabra. La única pregunta que quedaría sin respuesta sería por qué vi yo las alucinaciones de Carlos.
Pero Regardie tiene más de mago que de psicoanalista. Según él, la mente es algo mucho más extraño y complejo de lo que jamás se pudiese imaginar Freud, y es posible que un complejo pueda revestirse con las partículas de incienso quemado.
O, quizá, todo aquello no fue después de todo sino una forma astral vacía (imaginación/alucinación). Es posible que la fuerza impulsora se encuentra a un nivel mucho más profundo que el astral, en esos Planos Interiores situados al otro lado de la mente.
XVI. MAGIA CEREMONIAL
Yo soy incapaz de evocar una aparición visible. Mi estómago tiene ya suficientes problemas sin necesidad de pedirle que produzca ectoplasma, y cuando se requiere información de entidades espirituales me resulta mucho más sencillo utilizar un buen clarividente. Pero sí poseo algunos conocimientos sobre magia ceremonial que creo merece la pena transmitir.
Lo primero que sé es que los ceremoniales mágicos poseen todos los rasgos de un arte moribundo. Para las personas espirituales resulta relativamente fácil olvidarse de las consideraciones mundanas; pero, tanto si se olvida uno de ellas como si no, esas consideraciones mundanas acostumbran a dejarse sentir. Y una de las consideraciones mundanas más frecuente en relación con los ceremoniales mágicos es que cuesta mucho dinero montarlos.
Según la tradición, el mago debe confeccionarse él mismo los instrumentos de su arte. Una vieja fuente consultada por mí indica que la espada del mago debe empezar con la extracción del mineral de hierro por él mismo. En la práctica moderna no ocurre nada de esto: lo normal es que el aprendiz o aspirante a mago se compre sus materiales y los adapte o modifique.
Los libros tardan en imprimirse, y los precios parecen subir un poco todos los días; por tanto, es casi seguro que, para cuando lea éste, estarán ya superados al menos algunos de los cálculos económicos que pueda efectuar ahora. En consecuencia, me limitaré a enumerar algunos de los objetos necesarios para el ceremonial y a permitir que sea usted mismo quien elabore su lista de precios.
Necesitará una túnica. En un establecimiento de productos religiosos podrá adquirir la más sencilla de todas: una sotana.
También necesitará un anillo. Si no le queda más remedio, cómprelo; pero sería mejor que se lo hiciera usted mismo. No obstante, la confección de un anillo requiere determinados materiales y conocimientos sobre orfebrería.
Necesitará una habitación. A menos que disponga en casa de espacio de sobra, alquílela.
Necesitará mobiliario para la celebración de rituales (un altar, columnas, etc.). Se trata de objetos altamente especializados. Es posible que posea la habilidad necesaria para hacerlos usted mismo. En caso de que no sea así, tendrá que encargárselos a alguien, y tendrá que dedicar a ello buena parte de su presupuesto.
Necesitará un cáliz. Pero bastará con una copa de coñac levemente modificada, por lo que este apartado no tiene por qué resultar muy costoso.
Necesitará una espada. A menos que haya un filón de hierro en el jardín o patio de su casa, dedíquese a buscarla por tiendas de antigüedades. Felicítese si encuentra una adecuada. Ponga cara de asombro cuando oiga el precio.
Necesitará una daga. Vuelva a un anticuario. Con un poco de suerte podrá encontrarla a un precio no excesivamente elevado.
Finalmente, necesitará incienso. El tipo que emplee variará según la operación mágica de que se trate. Pronto descubrirá que se están agotando rápidamente los suministros mundiales de materias primas para la producción de determinados tipos de incienso, dando como resultado un marcado aumento de los precios en los últimos años.
Aleister Crowley, quien heredó una fortuna de su padre, recomendaba que el equipo necesario para la práctica de la magia debería comprarse sin titubear ni regatear, ya que el rendimiento final compensaría más que de sobra la inversión de capital; pero Crowley terminó sus días en Hastings, viviendo en gran medida de donativos ocasionales hechos por sus discípulos y seguidores.
Según los ceremoniales se van haciendo cada vez más y más costosos, se convierten también prerrogativa de grupos; e incluso éstos resultan a veces difíciles de encontrar.
Una vez que una modalidad artística —y los ceremoniales mágicos lo son— empieza a contraerse de esta manera, entra en funcionamiento una espiral decreciente. Se encontrará enfrentado a la ley de los rendimientos decrecientes. Disminuye el número de artesanos: al haber menos artesanos, hay también menos maestros para los aprendices; por tanto, también disminuye el número de aprendices, lo que conduce a su vez a una reducción aún mayor del de artesanos.
¿Qué se puede hacer para remediarlo? Hace tiempo que he renunciado a las soluciones utópicas. Lo más probable es que no se pueda hacer nada y que no se haga nada. Las grandes ceremonias, los impresionantes rituales de iniciación, evocación, expresión de agradecimiento e invisibilidad irán encontrando cada vez menos y menos seguidores hasta que el péndulo empiece a moverse en la otra dirección y la magia ceremonial vuelva a ser una rama importante de las artes mágicas en su conjunto.
En el último capítulo de esta obra encontrará instrucciones para llevar a cabo una operación mágica casi tan espectacular, pero considerablemente más seguras, que la evocación de una aparición visible.
Se trata de una simple frivolidad, y si la he incluido aquí ha sido únicamente para satisfacer el deseo de cualquier artista de terminar su trabajo con una gran apoteosis final.
Dado que dicha operación es de carácter ceremonial, tanto si se trata de un arte moribundo como si no, lo mejor es que sepa algo de cómo funciona.
Ya hemos explicado que toda magia funciona de dentro hacia fuera; es decir, se trata de una ciencia mental; y, por espectaculares que resulten, las operaciones mágicas no son nada más que estimulantes de los procesos mentales.
El mayor instrumento aislado empleado por su mente es el símbolo. Todos nosotros hablamos y pensamos en símbolos verbales. Sus visualizaciones son símbolos pictóricos de la realidad. (Lo mismo ocurre con las imágenes o ilustraciones de un libro, incluyendo los estilizados diagramas de éste. Los comprende porque su mente está acostumbrada de antemano al uso de los símbolos.)
Si su mente utiliza símbolos, no es de extrañar que determinados símbolos puedan utilizar a su mente. Algunas configuraciones poseen un atractivo que equivale a verdadera fascinación, y que no se puede explicar mediante la simple lógica. La cruz es una de ellas: se utilizó como símbolo religioso siglos y siglos antes de Cristo. ¿Por qué? Porque, como símbolo, la cruz ejerce sobre la mente humana un afecto profundamente arraigado y en gran medida automático; lo que es otra forma de decir que nadie sabe muy bien por qué.
Los símbolos pueden ser visuales, verbales, olfativos, táctiles, gráficos, simples o complejos. Uno de los símbolos más complejos es precisamente un ceremonial ocultista llevado a cabo como es debido.
Ser testigo, o, mejor aún, tomar parte en una ceremonia mágica, equivale a ver cómo los propios sentidos se ven asaltados desde todas direcciones. Muchos de los rituales empleados implican un drama arquetípico —el de la muerte y el renacimiento es el favorito para los rituales de iniciación—, capaz de provocar un fuerte afecto en la mente inconsciente.
Las circunstancias contribuyen a poner de relieve este efecto. Incluso las personas más agnósticas experimentan algún tipo de tensión cuando toman parte en una ceremonia mágica. Las luces están bajas, las velas arden misteriosamente... La mente se muestra receptiva... que es precisamente lo que quieren los inventores del ritual en cuestión.
Todo eso se debe, por supuesto, al funcionamiento del ritual de fuera hacia dentro; pero también se está produciendo el proceso inverso.
Parte del funcionamiento interno de numerosos rituales es el proceso analizado en el último capítulo: la asunción de formas divinas. Los participantes en el ritual son médiums para la manifestación de fuerzas espirituales y potentes energías que surgen de los antiguos dioses, los ángeles y los arcángeles y, en algunos casos, de los que dominan a los elementales. Estas energías, que fluyen a través de los participantes, forman, por así decirlo, un depósito o reserva de poder que el ritual en sí utiliza para profundizar en la tarea que está realizando.
No se puede construir ningún ritual efectivo sin considerables dosis de conocimientos psicológicos. Los grandes rituales de la antigüedad se basan en su mayor parte en arquetipos, con el consiguiente resultado de que difícilmente dejarán de producir cierto efecto.
Pero existen otros rituales, casi igual de potentes, que, para dar resultado, exigen una cierta preparación o formación psicológica. Mientras que los rituales antiguos parecen inventados para complacer a un psicólogo de la escuela de Jung, éstos parecen haberse ideado para satisfacer a los partidarios de las teorías conductistas. Los mecanismos del conductismo (asociación, acondicionamiento, autohipnosis) se corresponden casi a la perfección con los de la magia ceremonial, con resultados verdaderamente asombrosos en proporción al esfuerzo dedicado a su preparación.
Mi familiaridad personal con esta modalidad de ritual se basa en gran medida en los trabajos cabalísticos que he realizado. Un ejemplo extraído de dicha fuente bastará para ilustrar cómo funciona. Trabajando sobre el Árbol de la Vida, un seguidor de la Cabala aprende a relacionar entre sí numerosas cosas aparentemente diversas y sin ninguna relación unas con otras. Asociará, por ejemplo, la Luna, el color púrpura, la mandrágora, el jazmín, el número nueve y el dios egipcio Shu. Todas esas asociaciones, y muchas más, encajan en la esfera de Yesod.
Supongamos por un momento que un seguidor de la Cabala desee inventarse un ritual que le ponga en contacto con las fuerzas lunares (Yesod). Empezará creando un medio donde el mayor número de objetos posible atraigan su mente al tema central de Yesod. Puede, por ejemplo, cubrir todo su templo con cortinas de color púrpura, o colocar nueve mandrágoras en el altar. Como es lógico, su incienso estaría perfumado con aroma de jazmín. Al igual que Carlos, puede buscar la ayuda de alguna ayudante joven y atractiva, pues Yesod posee claras asociaciones o connotaciones sexuales. Podría empezar su ceremonia con la lectura del correspondiente Texto Yetzirático: "La Novena Vía se denomina la Inteligencia Pura, pues purifica las Emanaciones. Prueba y corrige el diseño de sus representaciones y provee la unidad con que se designan, sin disminución ni división..."
Todo esto encauza la mente del seguidor de la Cabala en dirección a Yesod. Y aquí se hace evidente el resultado de meses, años, o incluso docenas de años de meditación. Las continuas meditaciones del seguidor de la Cabala forman determinados canales inconscientes para la manifestación de las fuerzas Yesod, cuya actividad se ve estimulada por el ritual. Por elaborada e impresionante que pueda resultar la ceremonia, el canal seguirá siendo siempre el mismo: la mente -y a veces el cuerpo- de quien lo realiza.
XVII. LA ÓPTICA Y LAS ILUSIONES
La mayoría de las cosas reflejan la luz. En el fenómeno que denominarnos visión, tanto usted como yo vemos esos rayos de luz reflejados. Cuando no existe ninguna fuente lumínica, no vemos nada, lo que experimentamos como si se tratase de una oscuridad tridimensional.
En determinadas condiciones de iluminación, el cristal es invisible: en lugar de reflejarlos, los rayos de luz lo atraviesan completamente. Y en determinadas condiciones de iluminación, los espejos son así mismo invisibles: esto se debe a que un espejo refleja la luz demasiado. Nuestra atención se ve captada por la imagen; nuestros ojos se ven deslumbrados por el reflejo. Vemos algo, pero no el propio espejo.
Usted mismo se dará cuenta de que la experiencia de ver algo invisible, como un cristal adecuadamente colocado, difiere considerablemente de no ser capaz de verlo por estar ausente la luz.
Desde el punto de vista de la física, la invisibilidad se produce en la práctica cuando los rayos de luz atraviesan completamente un objeto. En teoría, se produce cuando los rayos de luz se reflejan sobre un objeto y son emitidos hacia el extremo más distante. (Pero esto sólo ocurre en teoría; por lo que yo sé, no es posible reflejar los rayos de luz de esa manera.) La invisibilidad no se produce cuando el objeto absorbe toda la luz. Es posible que no vea el objeto, pero sí será capaz de ver que hay algo mal.
Todo esto no es sino óptica elemental al nivel más bajo posible. No obstante, merece la pena señalarlo aquí, ya que, si alguna vez se detienen a hacerlo, la mayoría de la gente piensa en la invisibilidad en términos del comportamiento de los rayos de luz.
Pero existe una segunda forma de invisibilidad que no tiene nada que ver con los rayos de luz. Una vez explicada, a la gente le resultará mucho más fácil de aceptar que las explicaciones seudo-científicas de los relatos de ciencia ficción a lo Wells o a lo Julio Veme.
Si entrase usted en una habitación en la que se encontrase, por ejemplo, Brigitte Bardot en bikini, sería disculpable que no me viese a mí, sentado silenciosamente en un rincón. Pero hay personas que parecen condenadas a no ser vistas esté o no presente la señorita Bardot: su personalidad —o su falta de ella— basta para asegurar que se haga siempre caso omiso de ellas. Se trata de esas no entidades de la naturaleza, de esa gente incolora que no impresiona a nadie. Reconocerá que usted se ha encontrado alguna vez con esa clase de personas, aunque puede resultarle difícil recordar sus caras. Mientras su mirada resbala sobre esos individuos en una reunión o en la calle, es como si, para todos los fines, fuesen invisibles para usted. Su presencia no queda registrada; se diluyen en el medio en el que se encuentran; poseen la invisibilidad no del cristal, sino del camaleón.
Cualquier hipnotizador competente podrá hacerle una demostración de este rasgo psicológico llevado hasta sus últimos extremos. A un sujeto en profundo trance se le puede decir que no hay nadie en la habitación en la que se encuentra usted sentado. Y, cuando mire, no le verá. En caso de que desee sentarse en la silla en que está usted, lo hará sobre sus rodillas. Una vez desaparecido el efecto del hipnotismo, le pedirá toda clase de disculpas y le explicará que sencillamente no le vio.
He aquí quizá un secreto de la invisibilidad que merecerá la pena examinar. ¿Qué hace que una persona vea a otra? En primer lugar, el movimiento. Un objeto en movimiento resulta más fácil de distinguir que otro estático. Determinados animales lo saben instintivamente y se quedan "congelados" en los momentos de peligro. Algunos predadores lo saben también, e imponen un determinado tipo de movimiento a la escena balanceando la cabeza mientras cazan.
Si desea pasar inadvertido, intente quedarse sentado y perfectamente inmóvil. La posición juega también un gran papel. Dicho de manera algo ruda, es menos probable que le vean en un rincón que en el centro de una habitación; dicho de manera más sutil, la iluminación y el decorado de una habitación tenderán a producir un foco de atención. Si se sale de ese área tendrá menos probabilidades de que le vean.
Estos y otros factores tan obvios como el que hable mucho o poco, constituyen aspectos físicos del problema de por qué le ven o no los demás; pero parece ser que no son todos. Un hombre sentado silenciosamente en un rincón atraerá la atención de los demás como si fuese un imán, mientras que otro resultará prácticamente invisible. La diferencia entre ambos parece encontrarse a nivel psicológico.
Algunas cosas son tan obvias que nunca nos detenemos a reflexionar sobre ellas. Y, sin embargo, es realmente notable que mi atención se vea instantáneamente atraída hacia otro ser humano en una habitación llena de gente cuando —al menos en apariencia— no está haciendo absolutamente nada para lograrlo.
Los ocultistas, que aceptaron la telepatía mucho antes de que Rhine demostrase su existencia en el laboratorio, dan por sentado que la razón de que eso ocurra es un contacto entre las mentes.
Por supuesto, no se trata de nada específico; pero, aún en el caso de ser incapaz de leer el pensamiento, puede ser perfectamente consciente de lo que se denomina "discurso mental". El hombrecillo que lleva dentro de su cráneo habla todo el tiempo consigo mismo. Utilizando una conocida analogía, diré que el transmisor emite una serie de señales incomprensibles, y que aunque su receptor no capta los detalles, sí es consciente de dónde proceden dichas señales.
Este tipo de teoría conduce a un enfoque muy concreto de todo el problema de la invisibilidad, sumamente interesante, aunque en el fondo poco fructífero. Supongamos que fuese usted capaz de suprimir esas señales incomprensibles, ¿no daría eso lugar, al menos en teoría, a una situación en la que tendría menos probabilidades de ser visto o advertido? La respuesta es afirmativa, pero queda la difícil cuestión de acallar esas señales confusas e incomprensibles. Dejar de pensar parece la cosa más sencilla del mundo... hasta que se intenta hacerlo. Los yoguis se pasan muchas veces la vida entera practicando este único truco.
Los orientales pueden ser capaces de hacer gala de una paciencia tan extraordinaria; mientras que los occidentales, que normalmente habrán probado y fracasado unas cuantas veces, centrarán toda su atención en la posibilidad de encontrar un "atajo".
Si, en una habitación oscura, le revelo mi existencia hablándole, mi mejor forma de ocultarme será dejando de hacerlo; pero si experimento una compulsión irresistible a seguir hablando, la otra medida que me queda es rodearme con una cortina insonorizada. La raíz del ritual de invisibilidad que explicamos a continuación se encuentra en esta manera de pensar.
La secuencia es una versión resumida y modificada de una ceremonia utilizada en la Orden de la Aurora Dorada. 'El ritual entero sería demasiado largo y complicado y, desde un punto de vista práctico, refleja probablemente un amor masónico a la ceremonia por la ceremonia. No obstante, los interesados deberían consultar la notable obra de Israel Regardie, The Golden Dawn.
XVIII. INVISIBILIDAD RITUAL
Prepare en primer lugar su espacio de trabajo, pues lo necesitará para la realización de rituales, y cuanto más lo escatime más difícil le resultará hacerlo. Elija una habitación de dimensiones razonables y déjela completamente vacía. Ni que decir tiene que deberá asegurarse de que nadie le va a molestar en ella.
Levante su altar en el centro de la habitación; bastará con una mesa pequeña envuelta en un paño negro. La parte superior de la misma será su superficie de trabajo. Colóquela a una altura cómoda para usted.
Al este del altar debería haber dos columnas gemelas, una negra a su izquierda cuando mire hacia el Este, y otra blanca, o plateada, a su derecha. Es poco probable que encuentre las columnas adecuadas para el ritual, por lo que, de no ser así, deberá al menos representarlas. Puede utilizar, por ejemplo, dos cajones, o incluso dos discos pintados de los colores mencionados. Asegúrese de visualizar intensamente las columnas, y compórtese en todo momento como si estuviesen allí, enteras y perfectas.
Para la superficie del altar necesitará un crucifijo y un triángulo equilátero; ambos pueden ser de cartón y deberían estar pintados de rojo.
También necesitará una copa llena de agua y una lámpara; ésta debería ser lo suficientemente pequeña como para poder llevarla de un lado para otro y estar alimentada con aceite o algo parecido.
Coloque el crucifijo al Este del altar, y el triángulo al Oeste. La lámpara en el Sur y la copa debajo del triángulo; es decir al Oeste.
Aunque no estrictamente necesario para la realización del ritual, es conveniente equilibrar estos símbolos elementales colocando una rosa (símbolo del Aire) al Este y pan y sal (símbolos de la Tierra y de sus frutos) al Norte.
Cuando esté listo para empezar, realice el Ritual de Purificación del Pentagrama. Asegúrese de que ha funcionado (cuando la atmósfera astral se ha purificado, se produce una curiosa pero inconfundible sensación de vacío). Si tiene la menor duda, empiece de nuevo. El ritual original recomienda el empleo del Ritual de Purificación del Hexagrama también, pero lo considero innecesario, siempre que el Ritual del Pentagrama se lleve a cabo como es debido.
Ahora, de pie frente al altar, mirando hacia el Este, recite la siguiente invocación:
"Oí Sonuf Vaorsag Goho lad Balt, Lonsh Calz Vonpho. Sobra Z-ol Ror I Ta Nazps, od Graa Ta Malprg. Ds Hol-q Qiaa Nothoa Zimz, Od Commah Ta Nobloh Zien. Soba Thil Gnonp Prge Aldi. Ds Vrbs Oboleh G Rsam. Casarm Ohorela Taba Pir Ds Zonrensg Cab Erm ladnah. Pilah Farsm Znrza Adna Gono ladpil. Ds Hom Od Toh. Soba Ipam Lu Ipamis. Ds Loholo Vep Zomd Poamal Od Bogpa Aai Ta Piape Piaomel Od Vaoan. Zacare Eca Od Zamran. Odo Cicle Qaa. Zorge Lap Zirdo Ñoco ¥ad. Hoath laida.
'Adgt Vpaah Zong Om Faaip Sald, Vi-i-vl, Sobam lalprg Izazaz Pi Adph, Casarma Abramg Ta Talho Paracleda, Q Ta Lorslq Turbs Ooge Baltoh. Givi Chis Lusdi Orri, Od Micalp Chis Bia Ozongon. Lap Noan Trof Cors Ta Ge O Q Manin laidon. Torzu Gohe L. Zacar Eca Ca Noquod. Zamran Micalzo Od Ozazm Vrelp. Lap Zir lo-Iiad."
A pesar de las apariencias, estas palabras distan mucho de ser un galimatías. Forman de hecho una diminuta parte de uno de los métodos mágicos más potentes hasta ahora conocidos, las llamadas Invocaciones Enóquicas .
Este método se remonta a los días de Isabel I de Inglaterra, en los que el astrólogo y mago John Dee llevó a cabo una serie de experimentos de evocación con la ayuda del médium o clarividente Edward Kelly. Dichos experimentos consistieron en la evocación de determinados ángeles a un cristal en el que, al parecer, Kelly los vio. Uno de ellos dictó las Invocaciones Enóquicas letra por letra y al revés para que los poderes que contenían no se desencadenasen accidentalmente.
Las notas originales de Dee con las Invocaciones se conservan en el Museo Británico —junto con el cristal en el que Kelly vio a los Ángeles—, y los especialistas han llegado a la conclusión de que el extraño lenguaje en que se expresaban posee su propia gramática y su propia sintaxis.
El texto que acabamos de reproducir es una invocación. Cuando lo haya terminado de decir, manténgase en silencio y quieto durante unos instantes y experimente el flujo de fuerza que controla. Entonces continúe:
"En nombre de Yeheshuah, Yehovashah, invoco el poder del Ángel Registrador. Adjuro de ti, oh Luz invisible e intangible en la que están escritos todos los pensamientos y actos de los hombres. Adjuro de ti por Thoth, Señor de la Sabiduría y la Magia, que es tu Señor y tu Dios. Por todos los símbolos y palabras de poder; por la luz de mi Cabeza Divina situada en tu centro. Por Harpocrates, Señor del Silencio y la Fuerza, el Dios de esta mi Operación, te pido que abandones todas tus moradas y habitaciones para concentrarte alrededor de mí, invisible e intangible, como un manto de oscuridad, como una fórmula de defensa; te pido que me hagas invisible, de forma que, cuando me vean, los hombres no vean ni comprendan lo que están contemplando."
Diríjase hacia el Este, arrodíllese y medite en Sephiran Binah sobre el Árbol de la vida. (En caso de que su preparación cabalística sea limitada, le aconsejo que lea lo más posible acerca de dicha esfera por anticipado. Son recomendables obras como, por ejemplo, The Mystical Qabalah, de Dion Fortune.)
Vuelva al altar y, visualizando a Binah como la Madre Suprema, diríjase a Ella:
"Señora de la Oscuridad, que moras en la Noche a la que ningún hombre puede acercarse y en la que reinan un terrible silencio y un Misterio y Profundidad inimaginables. Te imploro en tu nombre, Shekinah y Aimah Elohim, que concedas tu ayuda a las aspiraciones más elevadas de mi Alma y que me revistas con tu inefable misterio. Te imploro que me otorgues la presencia de tu arcángel Tzaphqiel, el gran Príncipe de la iniciación espiritual a través del sufrimiento y el combate espiritual contra el mal, para que eche sobre mí un manto de ocultamiento. Oh, vosotros, los fuertes y poderosos de la esfera de Shabbathai, oh, tú, Aralim, te conjuro en el nombre de YHVH Elohim, el divino príncipe de Binah, y en el de Tzaphqiel, tu arcángel. Ayúdame con tu poder a colocar un velo entre mí y todas las cosas pertenecientes al mundo exterior y material. Cúbreme con un velo tejido de esa oscuridad silenciosa que rodea a tu morada de eterno reposo en la esfera de Shabbathai."
Luego se produce lo que es en esencia un aquietamiento de la mente a través de una invocación a Hoor-po-krat-ist, Señor del Silencio. Su nombre debería pronunciarse vibrantemente en la posición Kether, y luego circular a través del aura mediante el ejercicio de la Columna Media anteriormente citado. Diga Luego:
"Hoor-po-krat-ist, Señor del Silencio. Hoor-po-krat-ist, Señor del Loto Sagrado. Oh, Hoor-po-krat-ist, tú que te sostuviste victorioso sobre las cabezas de los moradores infernales de las aguas de las que se crearon todas las cosas. A ti invoco en el nombre de Eheieh y por el poder de Agía."
Medite por un momento sobre la fuerza entrante representada por el Dios, y luego, visualizando vigorosamente Hoor-po-krat-ist, continúe:
"Por tanto, te pido que me lleves a tu morada en el Silencio indecible, todo sabiduría, todo luz, todo poder. Llévame a ti para que pueda ser defendido. Llévame a tu morada de infinito silencio para que pueda despertar a la gloria de mi cabeza divina, para poder volverme invisible, de forma que no me vean ni comprendan los espíritus creados, las almas de los hombres y las bestias, ni ninguna cosa dotada de vista y discernimiento.
"Y ahora, en el nombre de Elohim, pido que haya una limitación a ese vacío. Abriros, oh puertas infinitas, para que pueda entrar el Rey de la Gloria, el Silencio y la Noche.
"Conjuro, pues, una barrera fuera de mi forma astral que sea para mí muro, fortaleza y defensa segura. Y declaro que debe constituir la base y receptáculo para el Manto de la Oscuridad, el Huevo de Aazul con el que me revestiré de inmediato."
Viene luego una segunda invocación enóquica algo más corta:
"Oí Sonuf va-Orsagi Goho lada Balata. Elexarpeh Comananu Tabitom. Zodakara, Eka Zodakare Od Zodameranu. Odo Kikle Qaa Piape Piamoel Od Vaoan."'
Y luego:
"Dirijo ahora mi voluntad hacia vosotras, oh fuerzas del Espíritu de la Vida cuya morada es lo invisible. En los grandes nombres de los Angeles que os rigen, Elexarph, Comananu, Tabitom, y por todos los nombres y letras de la Tabla Sagrada de la Unión, por poderosos nombres de Dios, Eheieh, Agía, YHVH Elohim, y por el Gran Señor del Silencio, Hoor-po-krat-ist, por la profunda oscuridad púrpura y por la resplandeciente luz de la Corona situada sobre mi cabeza, os conjuro. Reuniros alrededor mío y envolved esta mi forma astral con un huevo de azul, un manto de oscuridad. Juntaos, oh copos de Luz Astral, y recubrid mi forma con vuestra noche esencial. Revestidme y ocultadme, pero bajo mi control. Oscureced los ojos de los hombres para que no puedan verme. Agrupaos a mi divina palabra, pues vosotras sois las sacerdotisas y mi alma el santuario."
Trace la Cruz Cabalística y visualice vividamente cómo se va materializando alrededor de usted el huevo negro-azul. No acelere bajo ningún concepto esta parte de la operación, pues posiblemente se trata de la más importante para obtener resultados. Debe concentrar toda su atención en la idea de convertirse en invisible. Diga:
"Que el Manto del Ocultamiento me rodee a una distancia de dieciocho pulgadas del cuerpo físico
"Que el Huevo se vea consagrado por el fuego y el agua..."
No proceda a la consagración -que tiende a estabilizar la forma astral- hasta estar completamente satisfecho con su formulación del Huevo. Para la consagración, coloque la lámpara a su derecha y el agua a su izquierda, y repita:
"Oh, Auramo-oth y Thaum-Aesh-Neith, diosas de las Balanzas del Equilibrio: os invoco e imploro que los vapores del agua mágica y este fuego consagrador constituyan una base sobre el plano material para la formación del Manto de Arte."
Vuelva a visualizar el Huevo lo más intensamente posible. Diríjase hacia el Este del Altar, mirando inicialmente hacia el Oeste, gire tres veces sobre su propio eje, y diga:
"En el nombre del Señor del Universo, y por el poder de mi Augoeides y la aspiración de tu propia alma superior, te conjuro, oh manto de oscuridad y misterio, a que me rodees de manera que me pueda volver invisible. Para que, al verme, los hombres no me vean ni comprendan. Para que no vean lo que ven ni comprendan lo que contemplan. ¡Así sea!"
Déle una vuelta al templo en la dirección de las agujas del reloj, diríjase luego hacia el Sur y, de frente al altar, visualice dos columnas gemelas de fuego y nubes. Visualice el manto colgando entre las dos. Desplácese hacia el Oeste, y diga:
"Invisible, no puedo atravesar las Puertas de lo Invisible, salvo en virtud del Nombre de la Oscuridad."
Visualice el Huevo envolviéndole una vez más y afirme:
"Mi nombre es Oscuridad y Ocultamiento. Soy el Gran Invisible de los Caminos de las Sombras. Aunque envuelto en la oscuridad, carezco de temor; pues, a pesar de no ser vista, en mi interior se encuentra la magia de la Luz Divina."
Diríjase hacia el Norte y realice la misma visualización que en el Sur. Diga:
"Invisible, no puedo atraer las Puertas de lo Invisible, salvo en virtud del Nombre de la Luz."
Visualice el Huevo claramente. Entonces diga:
"Soy la Luz envuelta en Oscuridad. Soy el que gobierna las fuerzas del Equilibrio."
Contemple en su imaginación cómo la oscuridad del Huevo se hace cada vez más intensa. Vuelva a su posición anterior al Oeste del altar, y diga:
"Oh, tú, Huevo divino de la oscuridad creativa del espíritu, formúlate alrededor de mi. Te lo ordeno en el nombre de Yeshe-shuah. Desciende sobre mí, Manto de la Oscuridad y de la noche. Os conjuro, partículas de oscuridad espiritual que me rodeáis como un guardián desconocido y como manto de indecible silencio y de misterio. Huevo de la oscuridad divina, manto de ocultamiento, has permanecido durante mucho tiempo escondido. Abandona la Luz para que puedas ocultarme a los ojos de los hombres."
Vea nuevamente cómo se va formando el manto a su alrededor.
"Te recibo como protección y guarda. Khabs Am Pekht Konx Om Pax. Luz en Extensión. Antes de toda manifestación mágica está el conocimiento de la luz escondida."
Sitúese de pie entre las columnas del templo, mirando hacia el Oeste, y deje que el Huevo vaya formándose a su alrededor y haciendo que su forma física vaya desapareciendo de la vista. Déle tres vueltas al templo en la dirección de las agujas del reloj, y diga desde el Este:
"De este modo he conjurado sobre mí este manto de Oscuridad y Misterio a modo de ocultación y guarda.
"Esplendor Sobrenatural que brillas en la esfera de Binah, YHVH Elohim, Aima, Shekinah, Señora de la Oscuridad y del Misterio, Tú, Alta Sacerdotisa de la Estrella de Plata Oculta, Luz Divina que reinas en tu propia oscuridad profunda, ven a mí y mora dentro de mi corazón para que incluso yo pueda gozar de poder y control sobre este manto de oscuridad y Misterio. Y ahora te conjuro a ti, oh manto de Oscuridad y Misterio, para que me ocultes a los ojos de los hombres, a todas las cosas dotadas de vista y discernimiento, en este mi actual propósito, que es el de permanecer invisible durante el espacio de hora(s), así como el de recibir mientras tanto los sagrados misterios del Señor del Silencio entronizado en su Loto, Hoor-po-krat-ist."
Así finaliza la ceremonia. Al igual que los coches necesitan frenos y los venenos antídotos, la invisibilidad ritual cuenta con una ceremonia en sentido inverso, para recobrar la visibilidad, que exponemos en el Apéndice II.

APÉNDICE I
ESCALAS CABALÍSTICAS DE COLORES

Atziluth Briah Yetzirah Assiah
Kether Brillante Blanco brillante Blanco brillante Blanco, con manchas doradas
Chokmah Azul celeste Gris Madreperla Blanco, con manchas rojas, azules y amarillas
Binah Púrpura Negro Marrón oscuro Gris, con manchas rosas
Chesed Violeta intenso Azul Púrpura intenso Azul intenso con manchas amarillas
Geburah Naranja Escarlata Escarlata intenso Rojo con manchas negras
Tiphareth Rosa claro Amarillo dorado Salmón fuerte Ámbar dorado
Netzach Ámbar Esmeralda Verde amarillento Verde oscuro con manchas doradas
Hod Púrpura-violeta Naranja Bermejo Marrón amarillento con manchas blancas
Yesod Índigo Violeta Púrpura oscuro Amarillo limón con manchas azules
Malkuth Amarillo Amarillo limón, verde oscuro, bermejo y negro Amarillo limón, verde oscuro, bermejo y negro con manchas doradas Negro con rayos amarillos

APÉNDICE II
COMO RECOBRAR LA VISIBILIDAD
Vuelva a su templo y realice la Cruz Cabalística visualizándola vividamente.Entonces diga:
"En el nombre de YHVH Elohim, te invoco a ti, que estás revestida por el Sol, de pie sobre la Luna y coronada con la corona de las doce estrellas. Tú, Aima Elohim Shekinah, que eres la Oscuridad iluminada por la Luz divina, envíame a tu Arcángel Tzaphkiel y a tus legiones de Aralim, los poderosos ángeles de la esfera de Shabbathai, para que pueda desintegrar y dispersar este manto de oscuridad y de misterio, pues su misión ha terminado de momento.
"Te conjuro a ti, Oh manto de oscuridad y de misterio que tan bien me has servido, a que vuelvas ahora a tus antiguas costumbres. Pero apréstate a, mediante una palabra o deseo, o a través de esta gran invocación a tus poderes, volver rápida y vigorosamente a petición mía para protegerme de los ojos de los hombres. Y ahora te digo: parte en paz con las bendiciones del Dios inmenso y oculto, y muéstrate dispuesto a volver en cuanto te llame."
Visualice cómo se desintegra el manto de invisibilidad y termine la ceremonia con el Ritual del Pentagrama.

APÉNDICE III
GUIA PARA PRONUNCIAR LAS INVOCACIONES ENOQUICAS
La invocación dada en el Cap. XVIII constituye una pequeña parte de uno de los sistemas mágicos más difíciles y complejos, aunque también más fascinantes, que se haya ideado nunca.
Como medio de producir resultados prácticos, el Sistema o Método Enóquico posee una gran reputación entre los ocultistas. No obstante, y debido a sus dificultades intrínsecas, los que actualmente intentan practicarlo son sólo una minoría. Las invocaciones enóquicas, su aplicación y su filosofía formaban parte del antiguo sistema de la Aurora Dorada y, al menos hasta cierto punto, estaban integradas en la vasta estructura de las doctrinas cabalísticas enseñadas en dicha organización. En el momento actual sólo conozco una Hermandad que practique en medida importante el Sistema Enóquico: se trata de la Orden de la Piedra Cúbica, que opera en la región de los Midlands ingleses.
Aunque el origen de estas invocaciones sólo puede remontarse con cierto grado de certeza a la época de Dee y Kelly, se cree que el lenguaje enóquico es mucho más antiguo. El análisis de determinadas palabras clave parece sugerir que es anterior al sánscrito. La tradición afirma que se trata de un lenguaje "angélico", empleado en aquella era lejana en que la comunicación con las esferas superiores era mucho más corriente que ahora. Otra escuela de pensamiento afirma que se trata del idioma hablado por los habitantes de la Atlántida.
La invocación que forma parte del Rito de la invisibilidad abarca las dos primeras Invocaciones Enóquicas. Dado que la revelación original fue dictada letra por letra en lugar de hablada, no existe ninguna guía "autorizada" sobre cómo debe pronunciarse.
No obstante, su pronunciación plantea considerables dificultades, especialmente en esas palabras en las que hay varias consonantes seguidas, sin ninguna vocal en medio. Afortunadamente, contamos con la ayuda de la gran cantidad de investigaciones prácticas llevadas a cabo por los miembros de la Aurora Dorada. De sus descubrimientos cabe deducir que la mejor modalidad hablada de este lenguaje consiste en pronunciar por separado todas y cada una de las letras en aquellas palabras en que la ausencia de vocales lo exija.
Una vez comprendidos estos principios y, lo que es más importante, una vez captado el ritmo y "música" de la invocación, las dificultades de pronunciación tienden a desaparecer con bastante rapidez.
La invocación puede hacerse también en español, aunque el efecto no será tan pronunciado. La traducción de las invocaciones pertinentes se da a continuación. Es conveniente estudiarla aunque vaya a emplear el lenguaje enóquico, pues en cualquier operación de magia es conveniente entender lo que se está diciendo en cada momento.
"Reino sobre vosotros, dijo el Dios de la Justicia, exaltado en poder sobre el Firmamento del Odio. Soy Aquel en cuyas manos el Sol es como una espada y la Luna como un fuego que todo lo abrasa; Aquel que midió vuestras ropas con sus vestiduras y os unió como las palmas de sus manos; Aquel cuyo asiento adornó con el fuego de la congregación, que embelleció vuestras vestiduras con admiración, que dictó una ley para que gobernase a los Santos; Aquel que os entregó una vara con el Arca del Conocimiento. Además todos vosotros elevasteis vuestras voces y le jurasteis obediencia y fe a El, que vive y triunfa. Soy Aquel cuyo principio no es fin ni puede serlo. Aquel que resplandece como una llama en medio de vuestro palacio y reina sobre vosotros con el equilibrio de la verdad y la equidad. Moveos, por tanto, y mostraos; abrid los misterios de vuestra Creación, mostraos amistosos conmigo, pues soy siervo del mismo Dios, verdadero admirador del Supremo.
"Que puedan las alas de los vientos comprender tus voces de asombro. Oh, Tú, el Segundo del Primero. Aquel a quien las ardientes llamas han enmarcado dentro de la profundidad de mis fauces, a quien he preparado como si fuese copas para una boda o flores en toda su belleza y esplendor para la cámara de los justos. Vuestros pies son más fuertes que las piedras y vuestras voces más potentes que las de los vientos. Pues os estáis convirtiendo en un edificio como no hay, salvo en la Mente del Todopoderoso, Surgid, dijo el Primero. Mostraos a vuestros siervos. Mostraos con todo vuestro poder y hacedme contemplador de todas las cosas, pues soy de Aquel que vivió para siempre."


Muchos magos rodean su arte del mayor de los misterios, pero el autor de este libro huye de tal actitud, consiguiendo una obra de gran sencillez y con un enfoque más práctico que académico.


J. H. Brennan descubre métodos de preparación física y mental para la experimentación mágica, explica fenómenos propios de la Magia Práctica, tales como los cuerpos astral y etéreo, ejercicios de visualización creativa, y otros muchos. Luego nos introduce al sistema mucho más potente de la Magia Elevada, y recuerda sus propias experiencias en un raro y espectacular rito mágico. Los lectores también encontrarán en este libro varios e interesantes experimentos de magia que podrán intentar realizar ellos mismos.


LA TABLA DE LA ESMERALDA

Videncia : MAGIA SEXUAL y TANTRA

MAGIA SEXUAL y TANTRA

Hablaremos de Magia sexual, y de Tantra. La magia es el arte
de manejar las energías universales, de la naturaleza y particulares.
Cuando hablamos de magia sexual, hablamos de un conocimiento
acerca del uso conciente de la energía sexual en nosotros, un manejo
normalmente desconocido, para el hombre cotidiano. Hay varias claves
en esto, y una es reconocer que somos el sexo, que la sensación
sexual somos nosotros, es decir que no es algo separado, el sexo y
yo, por ejemplo. Una vez reconocido esto iremos más allá, tratando
de descubrir la íntima relación existente entre sexualidad y éxtasis
místico.
El goce sexual es espiritual, aunque nuestra cultura lo ha
degradado a un simple acto reproductivo, mecánico, a veces con
cierto placer genital y en muy pocos casos, con un goce que va
más allá de lo orgánico, llegando a lo emocional, etc. Para el mago
el sexo es arte, es poesía, es música, éxtasis, arrobamiento,
devoción, adoración, entrega. Y la clave está en el manejo de su
energía sexual, la cual cuida como su propio ser, ya que allí se sitúa
la imagen del hombre perfecto. Allí está el CRISTO. El que tenga
oídos que escuche, porque acá si que hay sabiduría.
Dentro de esa compenetración con lo mágico - artístico, uno
comienza a apreciar la belleza del cuerpo, como manifestación de
lo divino, como expresión de lo interno. Así la mujer es la Divina
Madre, la eterna amante, Shakty, la esposa de Shiva. El hombre es
Shiva, el Espíritu Santo. Algunos no entenderán la relación entre lo
indú y lo cristiano. Son en realidad expresiones de fuerzas internas
que el hombre tiene a su alcance. El goce sexual, el momento de mayor
intensidad, son el mismísimo Espiritu Santo y la Divina Madre, en su
manifestación física.
Antiguamente la MAGIA SEXUAL era enseñada en secreto, en
los templos de iniciación, y según cuentan algunos adeptos, sólo se le
enseñaba este arte al discípulo DESPIERTO. Lo cual nos viene a
recalcar la importancia del tema, y la seriedad con la que debe de
abordarse.
No se trata de volvernos gimnastas sexuales, sino de ingresar
en un mundo de percepción y sensibilidad, que el hombre común no
accede. Para ello es menester cambiar la forma de pensar, y sentir,
especialmente ésta última. El ser humano actual, y sobre todo el que
vive en occidente, necesita modificar la estructura de su pensamiento
y sentimiento, para poder ingresar en los mundos internos, donde
el conocimiento y la vivencia son fenómenos directos, y no requieren
evaluación, o discución, no exigen toma de partido, sino integración y
plenitud.
La absurda idea de tener una relación sexual lineal, donde ambos
partícipes van en busca de algo, llamado orgasmo, pero que ni siquiera es
como creen, el momento de mayor goce, resulta por demás limitadora, y
por lo tanto nos aleja del EXTASIS SEXUAL.
El EXTASIS es una experiencia incomunicable, es algo místico y a
la vez sexual. Son dos aspectos de una misma cosa. La energía que produce
el éxtasis sexual, es la misma que nos lleva al éxtasis místico.
Decíamos anteriormente que en la energía sexual está la imágen de
nuestra perfección, lo que en la kábala se llama el ADAM KADMON. Cuando
no perdemos la energía sexual, esta retorna hacia adentro y hacia arriba,
para
formar nuestros vehículos superiores de conciencia, los cuerpos internos.
Una vez formados estos cuerpos internos, el hombre entra en una
dimensión de la vida totalmente desconocida para la humanidad. Pero la
cristalización de este nuevo hombre es toda una creación, una creación que
se asemeja a la formación del universo, ya que somos un universo.
La vivencia de lo sexual como una comunión espiritual con nuestra pareja
nos permite fusionarnos con nuestro Dios interno, con la totalidad, con eso
que
nunca dejamos de ser, la ETERNIDAD.
La clave no es solo encauzar la energía hacia adentro, sino que se necesita
de un estado del alma diferente al cotidiano, por eso hablabamos de cambiar
la
forma de pensar y sentir. Además requiere que estemos enamorados de nuestra
pareja, ya que como decía antes, esto no es una gimnasia sexual.
Con este arte amatorio estamos trabajando con la serpiente sagrada, la
Divina Madre, KUNDALINI, que habita en el coxis, en el chakra básico,
adormecida,
pero esperando despertar, cuando sienta los llamados del absoluto.
Toda la información existente sobre el tema enfatiza el punto de no
eliminar
la energía sexual, lo que ocurre en el hombre con la eyaculación seminal. Es
de gran
importancia subrayar la idea oriental de que el hombre de occidente no
conoce el
orgasmo. Cree que esa sensación placentera post-eyaculatoria es el orgasmo,
pero
no lo es. El orgasmo en oriente es el mismo éxtasis. Lo que siente el hombre
común
es la sensación de alivio que se genera cuando se desbloquea la energía .
Cualquier energía bloqueada que se libera produce placer, y por
consiguiente
es aceptada de buen agrado, pero acá estamos tratando de ir más adentro, a
las
raíces mismas de la comunión con lo divino, donde podemos participar de la
sensación
de EXTASIS.
Por eso decía que no se trata solo de aplicar una técnica de no eyacular,
o
retener el semen, sino que se trata de una actitud interna, que nos permita
fundirnos
con la totalidad.. Si no experimentamos eso, no estaremos practicando magia
sexual,
sino un acto sexual más o menos rebuscado.
Se trata de transmutar el semen en energía creadora, sublimarlo,
ascenderlo
por la columna vertebral, llenando el aura con ese fuego divino, para
comenzar una
cración interior. Esa creación nos lleva a cristalizar nuestros
vehículos internos,
también llamados CUERPOS SOLARES, o CUERPOS SUPERIORES. Recordemos
que existe un cuerpo astral superior, medio, e inferior. Esos cuerpos tienen
su
diseño en la energía sexual. Cuando la serpiente despierta, comienza su
labor de
regeneración y creación de esos cuerpos.
En el acto de Magia Sexual la pareja se magnetiza mutuamente. Los plexos
se
cargan y potencian con el intercambio de caricias amorosas. Es importante
lograr una
muy buena exitación afin de sutilizar el alma y abrir el espíritu a la
energía divina del
Espíritu Santo que comienza a llenar a ambos consortes. La apertura
emocional que
nos pone en contacto con la VOLUPTUOSIDAD, es la entrada al reino de la
ALTA
MAGIA, el Edén Bíblico. Estas sensaciones son el alimento que el alma
necesita para
enfrentar la experiencia vital.
En vez de tener una relación rápida y que se corta abruptamente por la
irrupción
del "orgasmo", el MAGO se deleita danzando con su esposa en las aguas de la
diosa
NUS, la VOLUPTUOSIDAD.
Veamos algunas opiniones de Maestros de la Blanca Hermandad, que han
hablado
acerca del tema. Dice el Maestro Huiracocha (Arnoldo Krum Heller) : "En
los antiguos
tiempos había una escuela de Misterios en la que aparecía un anillo en el
que estaba
grabada la imágen de Iris y Serapis unidos por una culebra". "Aquí sintetizo
todo lo que
he dicho en este libro..." " En vez del coito que llega al orgasmo, deben
prodigarse
reflexivamente dulces caricias , frases amorosas y delicados tacteos
, manteniendo
constantemente apartada la mente de la sexualidad animal, sosteniendo la
más pura
espiritualidad, como si el acto fuera una verdadera ceremonia religiosa.
Sin embargo puede y debe el hombre introducir el pene y mantenerlo en el
sexo
femenino, para que sobrevenga a ambos una sensación divina, llena de
gozo, que puede
durar horas enteras, retirándolo en el momento en que se aproximael espasmo,
para
evitar la eyaculación del semen. De esta manera tendrán cada vez más ganas
de acariciarse.
Esto se puede repetir tantas veces cuantas se quiera sin jamás sobrevenir
el cansancio, pues todo lo contrario, es la clave mágica para ser
diariamente rejuvenecido, manteniendo el cuerpo sano y prolongando la vida,
ya que es una fuente de salud con esta constante magnetización." (Curso
Zodiacal, A.Krum Heller).
Del libro "El misterio del Áureo Florescer" de Samael Aun Weor,extractamos
lo
siguiente: " La magia sexual entre marido y mujer se fundamenta en las
propiedades
polares que ciertamente tienen su elemento potencial en el sexo. No son
hormonas
ni vitaminas de patente lo que se necesita para la vida, sino auténticos
sentimientos
de tú y yo, y por ende el intercambio de las más selectas facultades
afectivas,
eróticas, entre el hombre y la mujer.
De la mezcla inteligente del ansia sexual con el entusiasmo
espiritual, surge
como por encanto la conciencia mágica. Necesitamos con urgencia evadirnos
de la
sombría corriente cotidiana del acoplamiento vulgar común y entrar en la
esfera luminosa
del equilibrio magnético, del "redescurbrimiento en el otro", de
"hallar en tí la senda
del filo de la navaja", "el camino secreto que conduce a la liberación
final".
Es ostensible la tremenda dificultad que presenta el estudio de la Magia
Sexual,
No resulta nada fácil querer mostrar como "aprendible y visible" la sexo
yoga, el Maithuna,
con su gobierno de las más delicadas corrientes de nervios y las múltiples
influencias
subconcientes, infraconcientes e inconcientes sobre el ánimo.
Hablemos duro y sin ambages; este tema sobre SEXO-YOGA es cuestión de
experimentación íntima directa, algo demasiado personal.
Renunciar a la concupiscencia animal, en aras de la espiritualidad es
fundamental
en la MAGIA SEXUAL, si es que en verdad queremos encontrar el hilo de
Ariadna del
ascenso, el áureo bramante que ha de conducirnos de las tinieblas a la
luz, de la
muerte a la inmortalidad..
Cierto sabio dijo enfáticamente lo siguiente: ' Obra la MAGIA SEXUAL
transfigurando corporalmente y procura una acentuación ideal a los sexual en
el alma. Por eso son capaces de Magia Sexual sólo los seres que tratan de
superar el dilema dualista entre el mundo anínmico y el de los sentidos,
quienes dotados de íntima "vela", se hallan absolutamente
libres de cualquier clase de hipocresía, mojigatería, negación y devaluación
de la vida'"
"El amor es la llave que abre la puerta y no la razón. La pérdida seminal
simboliza
la pérdida del amor divino que encarna el verdadero hombre, por eso pierde
fuerza"
(Tut Farrayah, conferencias sobre el Amor).
Este trabajo mágico con el sexo es lo que se llama CASTIDAD, lo cual no
debe
confundirse con CELIBATO. La castidad es el manejo conciente de la energía
sexual, dentro
de una ciencia espiritual, que es a la que accede el iniciado. Esto le
permite despertar
la serpiente KUNDALINI, lo cual explicaremos más adelante.

Videncia : Magia Negra

Magia Negra.



La Magia Negra es poderosa pero el precio que comporta su uso siempre se acaba pagando !

Empecemos por aclarar una serie de conceptos y definiciones de qué es lo que podemos considerar como Magia Negra, cual es el sentido de su clasificación en esta categoría y su relación con eso tan abundante en cualquier módulo de RQ ambientado en Glorantha (o donde sea) y tan odiado por Urox, el Toro Tempestuoso: el Caos, la Magia Caótica.

Una cosa está bien clara, no podemos aplicar la clasificación clásica (digamos cartomántica) de que la Magia Blanca es la que no pretende provocar ningún mal a nadie y Magia Negra es aquella que busca causar un daño a un enemigo, pues en ese caso el 90% de la magia de cualquier juego de ROL (que no son nada violentos, oye...) entraría con todos los honores en el destacado capítulo de la magia más negra que haber pueda: desde un Cuchilla Afilada al impresionante Separación del Alma. Y no es eso.

La Magia Negra se confunde habitualmente con la Magia Caótica, o relacionada con el Caos que amenaza Glorantha, aunque no se trata estrictamente del mismo concepto.

Magia Negra es aquella que no tan solo está considerada por moral y ética como algo nocivo y dañino para las gentes, sino que será rechazada socialmente por emplear recursos y mecanismos que se consideran prohibidos por una especie de ley natural superior que no está formulada necesariamente (o sí, en los Libros Sagrados de diferentes culturas) pero que una determinada sociedad considera como contrarios a su código de comportamiento.

Esto nos lleva a un punto muy importante en esta definición: las prácticas y conocimientos que se consideran como magia negra serán diferentes de una cultura a otra según las sensibilidades particulares de cada región y sus gentes. Lo que en un reino malkionita es considerado como hechicería tolerada y perfectamente escrupulosa con sus preceptos religiosos y sociales, puede ser considerado una práctica nefasta y herética en un reino occidental vecino, cuanto más en tierras que no utilicen la hechicería, que tienden a ver a todos sus practicantes como individuos sin alma ni piedad.

Así Magia Negra es aquella que no se tolera oficialmente en un determinado marco cultural, si bien algunos de sus habitantes se obstinan en seguir practicando (de lo contrario carecería de sentido su prohibición) saltándose los tabúes sociales al respecto. Esto no quita que en la mayoría de los casos no haya que romperse mucho la cabeza en dilemas morales para reconocer de que tipo de personas estamos hablando cuando nos referimos a los proscritos "practicantes de magia negra" que hacen uso de conjuros de Succionar sobre algún criado o prisionero, o quizás sobre un niño raptado, para extraer de él los PM para realizar grandes conjuros. Pero por otra parte en las áreas geográficas sujetas a regímenes particularmente autoritarios e integristas (como la intolerante Iglesia Rokari de Seshnela) se estigmatiza como magia negra a cualquier desviación de la corriente ortodoxa, calificando como tal a las prácticas de tipo shamánico que aún perviven entre algunas mujeres sabias de las aldeas pertenecientes a las zonas más pobres y atrasadas e ineludiblemente a los estratos sociales más bajos, los siervos y campesinos. Y sin ningún lugar a dudas los conocimientos mágicos de estas mal llamadas "brujas" (generalmente del nivel de un aprendiz de shamán) no son muy diferentes de los que en otras regiones caracterizan a los pueblos primitivos de agrupaciones tribales, que no son precisamente lo que alguien debería llamar un cónclave de "magia negra".

Consideramos Magia Caótica aquella Magia Divina que se deriva (lógicamente) de los cultos adoradores de Dioses Caóticos (Cacodemonio, Thed, Malia, Pocharngo, el Caos Primordial...) o que de alguna forma estén contaminados por la asociación con el Caos (la Diosa Roja...) aunque en este último caso no queda claro si deberían considerarse caóticas todas sus enseñanzas, como proclaman sus enemigos orlanthis, o tan solo aquellas prácticas mágicas que estuviesen derivadas de su asociación, o como mínimo concupiscencia, con el Caos. (Conjuros como Regalo del Caos no dejan mucho lugar a dudas sobre su origen y naturaleza).

Pero a diferencia de lo expuesto en la definición de "magia negra" como aquellas prácticas que están proscritas oficialmente en una determinada sociedad, la magia caótica és algo que a priori parece mucho más fácil de concretar de una forma bastante objetiva (aunque como hemos visto esto podría complicarse si hablamos de Gbaji-Nysalor o la Diosa Roja) y no tiene nada que ver con las convenciones sociales de la cultura en que se desarrolle su práctica.

La magia caótica está perseguida en muchas de las regiones de la superficie de Glorantha pero sin embargo la imagen de que se trate de una magia proscrita está falseada por el aparente triunfo en extensión social de los Dioses que se enfrentan al Caos (la totalidad de los panteones excepto el panteón Lunar que se mantiene en una aparente neutralidad no condicionada por no haber participado (originalmente) en el Pacto de Todos los Dioses que dio origen al Tiempo, pues la Diosa de la Luna Roja hizo su aparición en el mundo mucho después de todos estos acontecimientos). Por ello no debe llevarnos a engaño la aplastante mayoría de sociedades que han proscrito los cultos caóticos: también hay culturas que los amparan y los consideran deseables, aunque la mayoría de ellas no están constituidas por humanos.

En todo el Imperio Lunar está claramente protegido, potenciado y hasta recomendado el uso de algunos recursos de origen claramente caótico, no sólo a través de la magia rúnica que proporciona la Diosa o el culto de las Siete Madres, sino también mediante un algo más subrepticio aprovechamiento de poderes caóticos que les pueden proporcionar seres de una naturaleza que ofrece pocas dudas, como las legiones de muertos vivientes, o el mismo Murciélago Carmesí. Así la magia caótica al ser aceptada en algunas culturas no será considerada como "magia negra" en cuanto que no es rechazada y perseguido su uso y conocimiento, si bien el cinismo de sus practicantes puede llegar al extremo de que sobre unas bases comunes de cultura compartida con sus pueblos vecinos lleguen a calificar alguna de las ramas de sus universidades de hechicería (como sucede en la zona occidental-lunarizada de la hermosa tierra de Transilv...Carmania) como la escuela de los Túnicas Negras, por contraposición a los Túnicas Rojas y los Túnicas Blancas, en función del tipo de espíritus con los que están acostumbrados a tratar y más especializados en invocar.

Los hechiceros espiritistas Túnicas Negras no están en absoluto perseguidos en la sociedad carmaniana (aunque su visión no despierta precisamente las alegrías de los campesinos que son frecuentes víctimas de los peculiares efectos de sus prácticas) sino que por el contrario pertenecen a la Casta de los Magos, que junto a la Casta de los Nobles y servidos por la Casta de los Caballeros constituyen las elites de la organización social de su civilización. Y al tratarse de expertos en el empleo de la hechicería no están haciendo uso en principio de la magia divina de ninguna deidad caótica, por lo que estrictamente no utilizan magia caótica. Por ello al menos en Carmania no se puede llamar "magia negra" a lo que hacen los Túnicas Negras.

Sólo como referencia de su vínculo cultural (por un origen histórico común) con otros reinos occidentales malkionitas, para los que su área de investigación mágica está proscrita, han heredado un titulo de "Túnicas Negras" que enerva a sus enemigos como la personificación de todos aquellos pecados que sus magos denuncian como aberraciones inenarrables al tiempo que algunos envidiarían poder imitar por el gran poder que proporcionan...

Entonces ¿qué vamos a clasificar, sobre la práctica, como magia negra en RQ?. Pues básicamente el tipo de conjuros de Magia Divina, Magia Espiritual o Hechicería (que aquí en todas partes cuecen habas!) que son particularmente malignos (visión subjetiva) o que de alguna manera estén relacionados con criaturas caóticas (Crear Vampiro...) y por supuesto todo lo que genuinamente se considera Magia Caótica, que será tenida como magia prohibida y más negra que el betún en casa de cualquier persona decente... o no.

En definitiva, concluimos que la clasificación es algo arbitraria y bastante intencionada para que en el lote caigan aquellos conjuros y rituales que más juego dan para crear poderosos magos malignos que serán vistos como terribles enemigos en casi cualquier esquema de partida de ROL. Todos estos conjuros serán especialmente crueles y dañinos para los pobres desgraciados que deban sufrir sus efectos y todos ellos proporcionarán grandes recursos a quien esté dispuesto a dejar de lado consideraciones morales y éticas para usar estos tortuosos (y sádicos) procedimientos de acumular poder. Y en cierta manera todos condicionan también la catadura moral que deberemos aplicar a cualquiera de nuestros PJ´s si acaba cayendo en la tentación de usar estos métodos...

Hechicería.

Los civilizados y materialistas practicantes de la hechicería tienen muchas cosas que decir cuando hablamos de Magia Negra... de hecho la mayoría de escisiones y herejías entre los malkionitas adoradores del Dios Invisible giran en torno a un punto central: el uso más o menos restrictivo de los conjuros de Succionar.


Succionar: (Pasivo, Toque, Temporal) Viejo conocido de todos los hechiceros. Descrito en RQB.

Invocar / Dominar Necrófago o cualquier otro espíritu maligno. Descritos en RQB/RQA.

Crear Vampiro. (Ritual de Encantamiento) Descrito en RQA.

Crear Basilisco. (Ritual de Encantamiento) Descrito en RQA.

Crear Cocatriz. (Ritual de Encantamiento) Mencionado en el Bestiario de G:MH.

Crear Gorro Rojo. (Ritual de Encantamiento) Mencionado en Secretos de Glorantha.

Algunas versiones de Inmortalidad. (Sobre uno Mismo, Encantamiento, Temporal)

Descrito en RQA aunque se ofrecían otras aportaciones muy suculentas en Tierra de Ninjas.

Dominar Humano (u otra especie inteligente). (A distancia, Activo, Temporal) Descrito RQA.

Robar Vida. [Nuevo Conjuro].

Petrificar. [Nuevo Conjuro].

Cuchilla Sangrienta. [Nuevo Conjuro bajado de Internet].

Marchitar. [Nuevo Conjuro descripción de un conjuro presentado en Eldarad].




Magia Espiritual.

Los conocimientos sobre procedimientos rituales extraños y sobre preparación de drogas de naturaleza sobrenatural que poseen algunos viejos Shamanes hacen que no debamos olvidar la aportación de los pueblos más primitivos al nutrido repertorio de prácticas extremadamente crueles y malignas que puede dispensar la Magia Negra.


Crear Zombie. (Ritual de Encantamiento) Mencionado en RQA.

Invocar / Controlar espíritu Necrófago. Descrito en RQA.

Invocar / Controlar espíritu de la Enfermedad. Descrito en RQA.

Invocar Secuaz del Devorador de Serpientes. Descrito en Dioses de Glorantha.
Se trata de hecho de un Culto Espiritual del Hombre Astado.


Invocar / Controlar espíritu de las Pasiones, Fantasma, Espectro, Helión, Fachán, Bruja o cualquier otro espíritu maligno. Descritos en su mayoría en RQA.




Magia Divina.

En este capítulo destacan por derecho propio los conjuros del nutrido grupo de la genuina Magia Caótica, pero tampoco son los únicos que merecen ser considerados como magia negra en el amplio abanico que nos presentan los miles de deidades que coexisten en Glorantha.

Origen Caótico.


Rasgo Caótico. (Caos Primordial) Descrito en Dioses de Glorantha.

Ritual Caníbal. (Bagog) Descrito en Dioses de Glorantha.

Ritual de Reencarnación. (Bagog) Descrito en Dioses de Glorantha.

Portar Enfermedad. (Malia) Descrito en Dioses de Glorantha.

Transmitir Enfermedad. (Malia) Descrito en Dioses de Glorantha.

Consumir. (Pocharngo) Descrito en Dioses de Glorantha.

Corrupción. (Pocharngo) Descrito en Dioses de Glorantha.

Mutilación. (Pocharngo) Descrito en Dioses de Glorantha.

Crear Gorp. (Pocharngo) Descrito en Dioses de Glorantha.

Crear Hijo de Krarsht. (Krarsht) [Nuevo Conjuro bajado de Internet].

Crear Cuelgacabezas. (Thanatar) [Nuevo Conjuro bajado de Internet].

Regalo del Caos. (Las Siete Madres) Descrito en Dioses de Glorantha.

Maldición Caótica. (Thed) Descrito en Dioses de Glorantha.

Progenie Caótica. (Thed) Descrito en Dioses de Glorantha.

Renacimiento Caótico. (Thed) Descrito en Dioses de Glorantha.
Origen no Caótico.


Arrasar la Tierra. (Maran Gor) Descrito en Dioses de Glorantha.

Apaciguar la Tierra. (Colmillo Sangriento) Descrito en Secretos de Glorantha.

Encantamiento de Ligadura de la Muerte. (Colmillo Sangriento) Descrito en Secretos.

Esterilización. (Gorgoma) Descrito en Dioses de Glorantha.

Atraer Monstruo Marino. (Magasta) Descrito en Dioses de Glorantha.

Torturar. (Zorak Zoran) [Nuevo Conjuro bajado de Internet].

Crear Fantasma. (Zorak Zoran) Descrito en RQA.

Crear Momia. (Algunos cultos eremitas) Mencionado en RQA.

Fijar Inteligencia. (Waha) Descrito en Dioses de Glorantha.

Herida Rebelde / Sellar Herida. (Zorak Zoran / Colmillo Sangriento)

Descrito en Dioses de Glorantha y repetido bajo otro formato en Secretos de Glorantha.

Aridez. (Daga) [Nuevo Conjuro bajado de Internet].

Desecar Aire. (Daga) [Nuevo Conjuro bajado de Internet].

Hambre. (Daga) [Nuevo Conjuro bajado de Internet].




NUEVOS CONJUROS DE HECHICERÍA.




Robar Vida: (Activo, A Distancia, Instantáneo) Conjuro de hechicería que funciona de manera idéntica a un Veneno, aunque no enfrenta su Intensidad a la CON de la víctima sino a sus PG generales. Esto es, si supera la tirada de resistencia de todo conjuro ofensivo (PMvsPM) actuará enfrentando su Intensidad a los PG Generales. Entonces pasa a funcionar como un daño directo a estos PG generales (de toda la intensidad o la mitad de ésta si no ha superado la tirada de resistencia) con la peculiaridad de que pese a ser de tipo Instantáneo no es un efecto inmediato sino progresivo y activo hasta que acaba de producir el daño, a una tasa de 1PG/MR durante los cuales el blanco sufre terribles dolores que le dejan absolutamente incapacitado a menos que logre una tirada bajo CONx5 cada asalto que se prolongue la agonía. Y al mismo tiempo que su víctima va perdiendo PG el lanzador los absorbe para embolsárselos como si fueran PG propios. Estos PG así robados no se pierden al terminar de hacer efecto el conjuro a menos que sobrepasasen los PG máximos del hechicero (CON+TAM/2) en cuyo caso se van disipando desde el momento mismo que cesa el lanzamiento del conjuro, a la misma tasa que se habían ganado, 1PG/MR. Este terrible conjuro puede usarse por tanto también como una horrible forma de "curación" a costa de una víctima propiciatoria a la que como dice su nombre le robamos la vida.

Petrificar: (Pasivo, A Distancia, Temporal) Conjuro de hechicería idéntico a un Paralizar, con la peculiaridad de que no sólo paraliza la localización afectada como si estuviera (falsamente) en PG negativos sino que la convierte temporalmente en piedra, en roca sólida, con una CAR para la víctima equivalente al doble de los PG normales de la localización. Cuando afecta a una extremidad es en todo idéntico a un Paralizar, no hace un daño real y cuando se acaba el efecto del conjuro la extremidad vuelve a la normalidad. Sin embargo si la localización afectada es la cabeza, pecho o abdomen la petrificación no se detiene aquí y progresa en un agónico AC para convertir a su blanco en una auténtica estatua de piedra. Deberá hacer tiradas equivalentes a las de asfixia (a partir de CONx3 y con una gravedad extrema de 2D6 PD/AC en cuanto falle) o morirá en pocos minutos. La única salvación que puede encontrar sería que alguien anulase el conjuro antes de que le produzca la muerte. Algunos hechiceros particularmente grandilocuentes lanzan sus conjuros de Petrificar con largas duraciones para que el cuerpo convertido en estatua del que fuera su enemigo sirva de escarmiento a cualquiera que ose enfrentarse a él en el futuro...

Cuchilla Sangrienta: (Ritual de Encantamiento) Este oscuro ritual permite encantar un objeto (habitualmente una daga de sacrificios) empleando uno o más puntos de PER para crear una especie de Matriz de Conjuro de Hechicería que a diferencia de todas las demás matrices conocidas no quedará configurada al lanzar el primer conjuro de hechicería que la utiliza (dando lugar a una Matriz de Aumentar Daño, de Incrementar FUE o de Inmortalidad, o de cualquier otro conjuro específico) sino que podrá ser empleada libremente para cualquier tipo de hechizo que desee manipular su propietario. Pero este prodigio sólo es posible a expensas de extraer las energías que reconfiguran la Matriz de la sangre derramada de víctimas destinadas al sacrificio. Al descargar un golpe con el arma que contiene la Matriz de Cuchilla Sangrienta éste drena un punto de CON junto a cada punto de daño, activando con cada uno de ellos un punto de la Matriz polivalente encantada en la Cuchilla Sangrienta. El hechicero debe obtener además una tirada exitosa bajo un ritual que se equipara a la habilidad de Torturar, pues es gracias al dolor extremo al que somete al espíritu de la víctima (igual que hacía el Encantamiento de Ligadura de la Muerte del culto del Colmillo Sangriento) que éste de debilita permitiendo que se robe su esencia vital para este fin aberrante. Sin embargo existe un peligro añadido a este tipo de prácticas, pues el espíritu torturado no se está atando en ninguna ligadura y si la víctima del sangriento ritual llegara a morir (como consecuencia directa del golpe con el que se ha extraído la magia para activar el encantamiento) se convertirá en un tipo especial de Fantasma vengativo conocido como Espíritu Sangriento, cuya PER es el doble de la que tuvo en vida exclusivamente a efectos de atacar en combate espiritual al hechicero causante de su agonía, para poseerle y conducirle a un horrible suicidio.

Marchitar: (Pasivo, Toque, Temporal) Este terrible conjuro es muy similar a un Aumentar Daño (se realiza sobre un arma y no requiere superar tirada PMvsPM) con la particularidad de que no añade su intensidad al daño realizado sino que cuando se produce una herida actúa de forma parecida a un Paralizar (enfrentando su Intensidad a los PG Localización) de forma que si no logra superarlos no ocurre nada, pero si los supera la extremidad alcanzada se consume a ojos vista, se marchita, quedando permanentemente destruida. Si se trataba de una localización vital, como cabeza pecho o abdomen, la víctima muere. Una localización así consumida (como ocurría con el conjuro divino de Mutilación) sólo podrá ser recuperada si se amputa y se utiliza algún tipo de magia de regeneración.
NUEVOS CONJUROS DE MAGIA DIVINA.


Torturar [2]: (No Apilable, Reutilizable, Activo, Toque, Temporal)(Ritual de Ceremonia) Este conjuro rúnico sume a su víctima en una terrible agonía física y espiritual. Para hacer efecto debe sobrepasar la resistencia de su blanco con PMvsPM, con lo que lo dejaría incapacitado para realizar cualquier acción a menos que logre una tirada de CONx1 aunque por tratarse de un conjuro ritual (que debe lanzarse por medio de una tirada de ceremonia) no es viable su empleo en situaciones de combate. Su efecto es pues, y como indica su nombre, una forma de infringir un terrible castigo mágico que no se traduce en daño físico, por lo que a diferencia de la habilidad de Torturar no puede matar a un prisionero antes de que se le arranque la información. Tal como se explica detalladamente en la descripción de la habilidad de Torturar, el blanco deberá ir haciendo tiradas de CONx5 y PERx5 con modificadores cada vez menores para resistirse al interrogatorio.

Aridez [1]: (Apilable, Reutilizable, Pasivo, A Distancia, Instantáneo) Este conjuro afecta un área de 50 m. de radio en torno al lanzador. Cada punto de conjuro apilado incrementa este radio en un 50% del anterior. Todas las plantas que crezcan en este área de conjuro se desecan en pocos minutos y mueren sin esperanza de rebrotar jamás. No queda ni una brizna de vida en ellas. En caso de considerarlo apropiado (relevante a nivel de juego) se puede requerir una tirada de PMvsPM exitosa para desecar todas aquellas plantas que se vean así superadas (todos los seres vivos tienen PER y los vegetales en RQ se representan con PER, TAM y CON, aunque sólo un árbol tiene una PER que pueda tener peso en la escala de las normas del juego, un arbusto normal tendría PER 1D6 tan sólo) Este conjuro puede emplearse pues para arrasar un campo de cultivo o una zona de bosque más allá de todo intento de recuperación. El conjuro no evita que nueva vegetación vuelva a surgir en la zona arrasada por la aridez mágica.

Desecar Aire [1]: (Apilable, Reutilizable, A Distancia, Temporal) Este conjuro disminuye la humedad del aire y con ello las posibilidades de precipitación a la tasa de 1D6mm de potenciales lluvias por cada punto de conjuro apilado. Afecta a un área de 50 m. de radio, y cada punto apilado puede aumentar alternativamente este alcance en un 50%. Si está lloviendo y el nuevo porcentaje de humedad está por debajo de la tirada obtenida para desencadenar la lluvia (o el número arbitrario que determinase el Master) las precipitaciones se detendrán. Este conjuro también puede emplearse para desecar el terreno anegado o incluso para secar pozos, si la humedad se reduce por debajo de 0 mm. (0 % de humedad determinada por una tirada de 1D100, nada que ver con el término de humedad relativa del aire que suele ser del 80-90%, y es muy seco con un 50%).

Hambre [2]: (No Apilable, Reutilizable, A Distancia, Temporal) Este terrible conjuro ofensivo tras superar PMvsPM hace que su víctima (sólo puede afectar a un carnívoro) quede sometida a un instinto tan descontrolado por comer que se nubla su raciocinio y si no tiene comida (en abundancia) al alcance, ataque a cualquier ser vivo que tenga a la vista (al más cercano) para matarlo y devorarlo en una orgía de sangre de dimensiones pantagruélicas. Si se trata de una circunstancia que suponga un grave tabú para sus actos (atacar a otro ser inteligente) se podría luchar contra esta momentánea obnubilación del entendimiento si logra un INTx1 repitiendo el intento cada Asalto de Combate. El hambre y la locura que le dominan son tan intensos que si está absolutamente sólo empezará a devorarse a si mismo, empezando por los dedos o las zonas menos vitales (una oreja...) que masticará con deleite hasta hacer imposible la reparación con conjuros de Curación. En este caso tan extremo, o en aquellos en que atacase a una persona excepcionalmente importante desde un punto de vista emocional (un hijo, un hermano...) la tirada para resistirse se hará bajo un INTx3. En todos los casos una tirada de INT anula la obnubilación y da por concluido el conjuro.

Videncia : tratado de la magia blanca (part2)

Videncia : tratado de la magia blanca (part2)

LA ERA PRESENTE Y EL FUTURO

En lo antedicho vimos la parte que desempeña la diminuta unidad sensoria que utiliza un ser humano, en relación al Gran Todo. Observamos las diversas formas que asume la evolución astral. También consideramos algunas de las fuentes de donde procede la energía astral. Dijimos que todos estamos sumergidos en un mar de fuerzas sensorias que producen efecto sobre nosotros, porque -de acuerdo a la Ley- nos apropiamos para uso personal de una parte de esa energía universal, mediante la cual nos relacionamos con el todo. Uno de los tipos de energía astral que aún no consideramos, emana, según se dice, del "Corazón del Sol". Sin embargo, no puedo tratarlo con amplitud debido a la incapacidad del cerebro humano para comprenderlo, o del corazón humano para apropiarse de él, hasta el momento en que el centro cardíaco esté abierto y activo. Por lo tanto, esta corriente de energía viviente puede ser sentida ampliamente, aunque todavía no se la ha apropiado en su esencia pura. La denominamos "amor de Dios". Es en efecto esa fuerza magnéticamente atractiva que fluye y se exterioriza libremente, y conduce a cada peregrino al Hogar del Padre. Es esa fuerza que se agita en el corazón de la humanidad y se expresa por medio de los avatares del mundo, de los anhelos místicos de cada ser humano, de todo movimiento que tiene como objetivo el bienestar humano, de las tendencias filantrópicas y educativas de cualquier tipo, del así llamado mundo natural, a través del instinto de la maternidad protectora. Pero esencialmente es una sensibilidad grupal, y sólo en la venidera era acuariana su verdadera naturaleza será adecuada y correctamente comprendida. Trato esto aquí pues es uno de los factores a considerarse. Sin embargo, sólo aquellos cuyos "corazones están abiertos y se han elevado hacia el Señor" sabrán a qué me refiero.

Es inútil ocuparnos de lo que está muy lejos para la raza. Los problemas inmediatos piden atención -problemas personales o raciales, todos los cuales conciernen al control del vehículo astral. Se brinda la oportunidad de demostrar en el caos las potencialidades del ego o alma, y su capacidad de controlar y dominar dentro de su reducida esfera de influencia. He aquí para todos los aspirantes el esfuerzo especial que deben realizar en los futuros días, y -para guiarlos- haré ciertas sugerencias que podrán aceptar o no, según su criterio.

Debe recordarse que todo aspirante es un punto focal de energía y que en el lugar donde se encuentre debería ser un punto focal consciente. En medio de la borrasca y la tormenta hará sentir su presencia. La ley de acción y reacción rige aquí, y a menudo los Grandes Seres (previendo la necesidad de tales puntos de contacto interno, en períodos de intranquilidad mundial, como el actual) reúnen en ciertas localidades a quienes aspiran a servir. Actúan como contrapeso y ayudan al plan general, y simultáneamente aprenden las lecciones necesarias.

El esfuerzo por parte de todos los aspirantes no debería ser resistir y repeler la presión o luchar y defenderse. Dicho método centraliza la atención en el no-yo y conduce a un mayor caos. El esfuerzo debiera consistir en hacer contacto con el yo superior y mantenerlo firme y estable, y alinearse en forma tan directa que la fuerza y el poder del alma puedan verterse sobre la triple naturaleza inferior y a través de ella. Esta afluencia originará una constante irradiación que afectará el medio ambiente, exactamente en proporción a la extensión del contacto interno, y en relación directa con la pureza del canal que vincula el cerebro físico con el cuerpo causal. El aspirante también debería obtener ese autoolvido que se refiere al yo inferior y se fusiona con el bien existente en quienes han establecido contacto. El recuerdo y el olvido del yo debieran marchar juntos.

El hombre que trata de proporcionar un punto de contacto entre el caos y quienes trabajan para fines constructivos y en bien del orden, debería utilizar análogamente ese factor tan necesario, el sentido común, en todo lo que se realiza. Esto siempre involucra obediencia a la ley de la economía de la fuerza, debido a la discriminación y al verdadero sentido de los valores. Donde están presentes se economizará tiempo, se conservarán las fuerzas, la energía será sabiamente distribuida, el excesivo celo eliminado y los Grandes Seres podrán contar con la sagacidad de un aspirante y encontrar así un colaborador.

Todo entrenamiento esotérico tiene en vista el desarrollo del aspirante para que pueda ser, en verdad, un punto focal de energía espiritual. Debe recordarse, no obstante, que bajo la ley, este entrenamiento será cíclico, y tendrá su flujo y reflujo, como todo lo demás en la naturaleza. Las épocas de actividad suceden a las de pralaya, y los períodos de contacto alternan con períodos de aparente silencio. Observen aquí la elección de las palabras. Esto se debe a la imposición de la Ley de Periodicidad, y si el estudiante se desarrolla debidamente, cada período de pralaya será seguido por uno de mayor actividad y más poderosa realización. El ritmo, el flujo, el reflujo y el medido compás de la vida palpitante, constituyen siempre la ley del universo y, al aprender a responder a la vibración de los Altos Lugares, debe tenerse en cuenta esta periodicidad rítmica. La misma ley rige para un ser humano, un planeta, un sistema solar -todos los centros o puntos focales de energía de alguna Vida más grande. Para que tenga éxito el trabajo que llevan a cabo (y consiste mayormente en la tarea de desarrollar la capacidad para hacer contacto con ciertas corrientes en niveles mentales -corrientes que emanan del yo superior, del grupo egoico o del Maestro-), deben existir ciertas condiciones definidamente planificadas y estar presentes ciertos factores. Cuando éstos no existen, las corrientes (si así puedo expresarlo) se desvían y no se produce el contacto. Si es necesario atender asuntos mundanos -y estos períodos llegan en todo ciclo de vida- entonces debe concentrarse la atención en esos detalles, y el contacto superior quedará provisoriamente sin realizar. Tal atención a los asuntos del plano físico no es necesariamente pérdida de tiempo, porque constituye parte del plan en ese momento particular como cualquier otro tipo de servicio. La plena expresión y conciencia en cada uno y en todos los planos es el objetivo, recordando que cada plano, con sus diversos estados de conciencia, es también parte de la Vida divina. La mayoría de los aspirantes carece de la conciencia de síntesis y de la capacidad de mantener y registrar la continuidad.

Si existe el caos emocional o mental, entonces nuevamente se desvían las corrientes y el cerebro no registra lo visto y oído internamente. Si estamos fatigados y el cuerpo físico necesita descanso, entonces, análogamente, no se registra lo interno. Los centros en el vehículo etérico se vitalizan y activan en la tarea de hacer contacto y la consiguiente transmisión de energía; por lo tanto, si la vitalidad es poca y los fluidos pránicos no se asimilan, entonces disminuye todo el contacto vibratorio y el centro deja de registrar vibración y respuesta. Por otra parte, cuando el estímulo es adecuado y las demás condiciones se trasforman en la necesaria tranquilidad, pueden enfrentarse nuevamente las corrientes, llegar la respuesta y originarse un nuevo ciclo de receptividad. He dado estas explicaciones porque he observado muchas dudas y ansío aclarar parcialmente el proceso a seguir. Es inteligente que todos los que trabajan tengan una clara comprensión de esa tarea, y deberían estar plenamente conscientes de cada paso dado en esas líneas que afectan tan íntimamente su poder de servir.

Respecto a los problemas que ocupan la atención de quienes viven en esta época de intranquilidad y trastorno mundiales, daré una palabra de aliento. Si bien para ustedes la situación parecería confusa y el horizonte oscurecerse por la tormenta, tengan presente que cuando la perturbación es general como ahora, y toda la zona está afectada, el fin está cercano. En la naturaleza una tormenta eléctrica sirve para limpiar la atmósfera, trayendo un período de sol y agradables condiciones de vida. Tuvimos la tormenta eléctrica de la guerra mundial y el período de la gradual dispersión de las nubes, con el retumbar de los truenos a nuestro alrededor y las violentas tormentas de viento y lluvia, contrariando las esperanzas de los que ansían ver brillar el sol. Aquellos que pacientemente continúan el trabajo, que conservan la calma y la seguridad interna, que pierden de vista el primer plano de las personalidades y sólo recuerdan las fuerzas amorfas que actúan a través de todas las formas y estaciones, verán surgir el orden del caos, la reconstrucción de la pasada destrucción y los ajustes actuales; ellos verán la liberación de nuevas fuerzas vitales, evitando hasta ahora la entrada de las envolturas cristalizantes construidas por el hombre. Por lo tanto, mantengan firmes la visión interna y tengan esa gran paciencia que perdura a través del ciclo menor, porque la clave del ciclo mayor ha sido mantenida con firmeza.

Podría ser de valor tratar brevemente ciertas líneas principales de pensamiento que surgen hoy y son el fruto del pasado y la promesa del futuro.

El pensamiento de los hombres siempre ha sido religioso. No ha existido época en que no estuvieran presentes la religión y los pensamientos de los hombres acerca de Dios, del Infinito y de la Vida que trajo todo a la existencia. Aún las razas salvajes más ignorantes han reconocido una Potestad y trataron de definir su relación con esa Potestad, en términos de temor, sacrificio o propiciación. Desde la rudimentaria adoración a la naturaleza, del fetichismo y de la degradada adoración a los ídolos, del hombre primitivo, hemos erigido una estructura de la verdad, que si bien es aún imperfecta e inadecuada, en efecto, sienta las bases del futuro Templo de la Verdad, donde se verá la luz del Señor y será una expresión adecuada de la Realidad.

De las tinieblas del tiempo han surgido las grandes religiones, las cuales, si bien diversas en sus teologías y formas de adoración, aunque están caracterizadas por diferente tipo de organización y ceremonial y difiriendo en sus métodos de aplicación de la verdad, están unidas en tres aspectos fundamentales:

1. En su enseñanza, respecto a la naturaleza de Dios y del hombre.
2. En su simbolismo.
3. En ciertas doctrinas fundamentales.

Cuando los hombres reconozcan esto y logren aislar esa interna y significativa estructura de la verdad, que es la misma en todos los climas y en todas las razas, entonces surgirá la religión universal, la Iglesia Una y ese unificado, aunque no uniforme acercamiento a Dios, que demostrará la verdad de las palabras de San Pablo "Un Señor, una fe, un bautismo... ; Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por todos y en todos." Las teologías desaparecerán al conocerse a Dios; las doctrinas y los dogmas ya no se considerarán necesarios, porque la fe estará basada en la experiencia, y la autoridad cederá su lugar a una apreciación personal de la Realidad. El poder de la Iglesia sobre el grupo será reemplazado por el poder del alma, despierta ya en los hombres; la época de los milagros y de las disputas sobre el por qué y el cómo de esos milagros, con el consiguiente escepticismo o agnosticismo, cederán a la comprensión de las leyes de la naturaleza que controlan el reino superhumano y la etapa sobrenatural del proceso evolutivo. El hombre recibirá su herencia divina y se reconocerá como Hijo del Padre, con todas las características, poderes y capacidades divinos que le pertenecen por dote divina. Pero, mientras tanto, ¿qué tenemos? La ruptura de la vieja y establecida tradición, la rebelión contra la autoridad, sea de la iglesia, dogma, doctrina o teología; la tendencia hacia la autodeterminación; el derrumbamiento de antiguas normas y viejas barreras de pensamiento, y las divisiones entre razas y creencias.

Por eso estamos pasando por una etapa intermedia de caos y dudas, de rebeldía y aparente libertinaje. Los métodos de la ciencia se están aplicando a la creencia religiosa -investigación y análisis, comparación y deducción. La historia de las religiones, las bases de la doctrina, el origen de las ideas y el acrecentamiento de la idea de Dios, están siendo investigados y estudiados. Esto conduce a muchas controversias y al rechazo de las antiguas ideas establecidas respecto a Dios, el alma, el hombre y su destino. Siempre han existido escuelas de pensamiento que difieren en ideas y métodos, y las seis Escuelas de la Filosofía India han encarnado en sí prácticamente, todas las conjeturas fundamentales del hombre sobre el por qué y para qué de la manifestación. Poco nuevo ha agregado Occidente a estas seis escuelas especulativas, si bien la mente occidental, con su genio para la técnica y los métodos científicos, ha elaborado las ideas y diferenciado las seis teorías en una multiplicidad de proposiciones menores. De la miscelánea de ideas, teorías, especulaciones, religiones, iglesias, cultos, sectas y organizaciones, surgen dos líneas principales de pensamiento -una destinada finalmente a desaparecer, la otra a fortalecerse y a aumentar, hasta que dé nacimiento (para nosotros) a la última formulación de la verdad que será suficiente para la próxima era y llevará al hombre al elevado pináculo del Templo y al Monte de la Iniciación. Estas dos líneas son:

1. Aquellos que miran hacia el pasado y se aferran a las viejas costumbres, a las antiguas teologías y a los métodos reaccionarios de rechazo para hallar la verdad. Ellos reconocen la autoridad, sea la de un profeta, una biblia o una teología. Son los que prefieren obedecer a la autoridad impuesta, en vez de la guía autoimpuesta de un alma iluminada. Siguen a una Iglesia y a un gobierno, se caracterizan por la devoción y el amor puros, pero no quieren reconocer la divina inteligencia de que están dotados. Su devoción, su amor a Dios, su conciencia estricta, pero desviada, y su intolerancia, los señalan como devotos, pero están cegados por su propia devoción, siendo su progreso limitado por el fanatismo. Pertenecen en su mayoría a la vieja generación, y la esperanza para ellos está en su devoción y en el hecho de que la misma evolución los llevará adelante hacia el segundo grupo.

Al primer grupo se le ha encomendado el trabajo de cristalización, que dará como resultado la completa destrucción de la vieja forma; se le ha confiado la tarea de definir las antiguas verdades, a fin de clarificar la mente de la raza y reconocer lo esencial y lo no esencial, por lo que son, y comparar en tal forma las ideas fundamentales con las formulaciones de los dogmas, que lo básico será percibido y se rechazarán las creencias secundarias y sin importancia, porque sólo lo fundamental y causal tendrá valor en la era venidera.

2. El segundo grupo es todavía una minoría muy reducida, pero aumenta constantemente. Es ese grupo interno de los que aman a Dios, los místicos intelectuales, los conocedores de la realidad, que no pertenecen a una definida religión u organización, pero se consideran miembros de la Iglesia universal y "miembros los unos de los otros". Son extraídos de cada nación, raza y pueblo; de todo color y escuela de pensamiento, y sin embargo hablan el mismo idioma, aprenden mediante los mismos símbolos, siguen el mismo sendero, han rechazado las mismas cosas no esenciales y han aislado el mismo conjunto de creencias esenciales. Se reconocen entre sí; otorgan igual devoción a los conductores espirituales de todas las razas y utilizan con igual libertad la biblia de los demás. Forman el trasfondo subjetivo del nuevo mundo; constituyen el núcleo espiritual de la venidera religión mundial; son el principio unificador que oportunamente salvará al mundo.

En el pasado hemos tenido Salvadores mundiales -Hijos de Dios que anunciaron un mensaje mundial y trajeron acrecentada luz a los pueblos. Ahora, en la plenitud del tiempo, y mediante el trabajo de evolución, está emergiendo un grupo que tal vez traerá la salvación al mundo y que -encarnando las ideas grupales y demostrando la naturaleza grupal, manifiesta en forma reducida el verdadero significado del cuerpo de Cristo, y dando al mundo una imagen de la verdadera naturaleza de un organismo espiritual -estimulará y energetizará de tal modo los pensamientos y las almas de los hombres, que la nueva era se presentará por afluencia del amor, del conocimiento y de la armonía de Dios Mismo.

En el pasado, las religiones han sido fundadas por una gran alma, un Avatar y una personalidad espiritual sobresaliente, y el sello de sus vidas, palabras y enseñanzas, se ha marcado en la raza y ha persistido durante muchos siglos. ¿Cuál será el efecto del mensaje de un Avatar grupal? ¿Cuál será la potencia del trabajo de un grupo de -conocedores de Dios, anunciando la verdad y reunidos subjetivamente para el trabajo de salvar al mundo? ¿Cuál será el efecto de la misión de un grupo de Salvadores del mundo, no como Cristos, pero todos conocedores de Dios en cierta medida, complementando sus esfuerzos mutuamente, reforzando su mensaje recíprocamente y constituyendo un organismo por el cual la energía espiritual y el principio vida espiritual, pueden hacer sentir su presencia en el mundo?

Este grupo y sus miembros existen en todos los países. Relativamente son pocos y contados, pero su número aumenta y su mensaje será percibido en forma acrecentada. Están investidos de un espíritu de construcción, pues son los constructores de la nueva era; se les ha encomendado el trabajo de preservar el espíritu de la verdad y de reorganizar los pensamientos de los hombres, a fin de controlar la mente racial y llevarla a esa condición meditativa y reflexiva que le permitirá reconocer el próximo desenvolvimiento, de la divinidad.

Conectados con estos dos grupos, los doctrinarios reaccionarios y el grupo subjetivo de místicos, se halla la mayoría de la nueva generación de jóvenes que no forma parte de uno u otro grupo y cuyas ideas están mayormente desorganizadas debido a que reconocen a ambos. Esta mayoría no pertenece al pasado y rehúsa aceptar la autoridad del mismo. No forma parte del grupo interno de Conocedores, dedicados a la tarea de orientar los pensamientos de los hombres hacia correctos canales, por no haber llegado aún a esa etapa del conocimiento. Sólo reconocen dos cosas: su necesidad de libertad y una intensa ansia de saber. Desprecian la tradición del pasado; rechazan las viejas formulaciones de la verdad, y debido a que todavía no se encuentran en terreno seguro, sino que están en el lugar de los buscadores e investigadores, existe el estado actual de disturbio mundial, aparente libertinaje y desorganización. Debe recordarse que este estado mundial es el resultado del choque de los tres tipos de fuerza que prevalecen hoy en el mundo, y son:

1. La que emana de quienes se aferran a las antiguas tradiciones y acentúan las formas del pasado, produciendo la destrucción de esas formas.

2. La que emana del grupo interno de místicos que guiados por la Jerarquía planetaria están construyendo la nueva forma.

3. La que emana de las masas que no pertenecen a ninguno de los dos grupos, que manejan ciegamente fuerzas y a menudo insensatamente, y lo harán hasta el momento de reconocer esos canales constructivos en que ésta puede verterse inteligentemente.

De ahí el problema de este período de transición y la necesidad de divulgar las enseñanzas que permitirán al aspirante buscador e investigador, encontrarse a sí mismo. De allí la necesidad de que las leyes del alma y la verdad, respecto al desenvolvimiento individual, les sean aclaradas a quienes no obstante rechazar las antiguas tradiciones y negarse a reconocer a los místicos, tratan de considerarse a sí mismos como almas liberadas. Con este conocimiento aumentará constantemente el número de Místicos Constructores, porque cuando el hombre ha encontrado su alma y reconoce su relación con el mecanismo de expresión, el triple hombre inferior, pasa automáticamente a la conciencia de la vida subjetiva, empieza a trabajar con la causa y no se pierde ya en el mundo de los efectos. Entonces se encuentra a la par de los místicos y conocedores de todas las épocas. Ésta es la tendencia del impulso religioso en la actualidad y también la gloria de la era venidera.

Si es verdad que se está reuniendo en el trasfondo de nuestro actual estado mundial un grupo de místicos que se caracterizan por su conocimiento, visión y poder de actuar en los niveles mentales, invisibles y no reconocidos por los hombres, también es verdad que este grupo no está limitado a lo estrictamente religioso. Está formado por hombres y mujeres de todos los sectores del pensar humano, inclusive científicos y filósofos.

La ciencia misma, como todo lo demás en esta época, está en proceso de transformación, y por poco que lo comprenda la mayoría, trabaja con lo que denomina materia, y sus investigaciones del átomo están entrando en un nuevo campo, donde serán descartados gradualmente los antiguos mecanismos y técnicas y un nuevo acercamiento y distinto concepto fundamental, respecto a la naturaleza de la materia, marcará la nueva era. Dentro de los próximos veinticinco años, surgiendo de las dos ideas aparentemente distintas, respecto a la naturaleza del átomo, se observará el reconocimiento de ciertos impulsos de energía, y esto se basará en el descubrimiento de esas energías que (al actuar sobre el átomo y las formas atómicas) producen las formas concretas tangibles de los diferentes reinos de la naturaleza. Se demostrará la verdad de ciertas premisas básicas de la Sabiduría Eterna, tales como:

1. El alma es el principio constructor de formas, que produce atracción y cohesión.

2. Esta alma es un aspecto o tipo de energía que se diferencia de la materia misma.

3. El átomo ha sido reconocido como una unidad de energía, pero hasta ahora no ha sido aislada la energía que impele a los átomos hacia conglomerados que denominamos organismos y formas. Los místicos del mundo científico lo percibirán y en la próxima generación trabajarán para demostrarlo. Este tipo de energía, la del aspecto constructor de formas de la manifestación, origina todo trabajo mágico, y esta energía, en los diferentes reinos de la naturaleza produce forma, figura, especie, clase, tipo y las diferenciaciones que marcan y distinguen los millares de formas a través de las cuales la vida misma se manifiesta. La cualidad de la energía produce la cantidad de formas; la luz es la causa de que aparezcan en la conciencia de la raza las heterogéneas figuras que pueden asumir los conglomerados de átomos.

4. Este tipo de energía que produce figuras, formas y organismos coherentes, en todos los reinos de la naturaleza, no es el principio vida. El principio vida no será reconocido ni descubierto hasta que el alma, o principio que otorga cualidad, el constructor de las formas, sea a su vez estudiado, reconocido e investigado.

5. Esto será posible cuando el hombre en forma más consciente se haga cargo de su herencia divina y, al trabajar como alma y controlar su mecanismo (físico, emocional y mental), pueda trabajar conscientemente en armonía con el alma de todas las formas.

Lo antedicho podrá alcanzarse únicamente cuando la raza capte la hipótesis mencionada y la reconozca como posibilidad, y trate de demostrar o refutar, la realidad del factor alma, que reside tras su estructura o cuerpo de manifestación. Todos los grandes científicos y trabajadores en el reino de la naturaleza objetiva han trabajado como almas, y los más sorprendentes desarrollos en el reino de la física y de la química, como en otros sectores del conocimiento humano, tuvieron lugar cuando el trabajador en determinado campo se ha abocado con fe a formular alguna hipótesis, e investigar y acelerar su trabajo, etapa tras etapa, hasta entrar en contacto con un aspecto de la verdad aun no formulado por el hombre. Luego, habiendo penetrado en un nuevo reino del pensamiento, toma, mediante su intuición, el conocimiento descubierto allí y lo formula de tal manera, que por medio de la teoría, del principio, del experimento y de aparatos mecánicos, se convierte en propiedad del grupo, y a su debido tiempo es comprendido y utilizado por el mundo. Pero en su génesis ha sido trabajo místico, basado en la intuición mística.

Podría decirse aquí que tres grandes descubrimientos son inminentes, y durante las dos generaciones venideras revolucionarán el pensar y la vida modernos.

Uno ya se presiente, y es tema de experimento e investigación: la liberación de la energía del átomo. Esto cambiará totalmente la situación económica y política del mundo, porque esta última depende principalmente de la primera. Se simplificará nuestra civilización mecánica, vendrá una era en que estaremos libres de la pesadilla del dinero (poseerlo o no), y la familia humana reconocerá universalmente su categoría como reino de enlace entre los tres reinos inferiores de la naturaleza y el quinto reino o espiritual. Se tendrá tiempo y libertad para cultivar el alma, que reemplazará nuestros métodos modernos de educación, y la significación de los poderes del alma y el desarrollo de la conciencia superhumana absorberán en todas partes la atención de educadores y estudiantes.

Un segundo descubrimiento surgirá de las investigaciones actuales respecto a la luz y al color. Se estudiará el efecto del color en las personas, animales y unidades del reino vegetal, y como resultado de estos estudios vendrá el desarrollo de la visión etérica, o el poder de ver con el ojo estrictamente físico, el siguiente grado de materia. Las personas pensarán y hablarán cada vez más en términos de luz, y el efecto de los futuros desarrollos será triple en este sector del pensamiento humano.

a. Las personas poseerán visión etérica.
b. El cuerpo vital o etérico, subyacente como estructura interna de las formas externas, será visto, observado y estudiado en todos los reinos de la naturaleza.
c. Esto derribará todas las barreras entre las razas y las diferenciaciones de color, y quedará establecida la hermandad esencial del hombre. Nos veremos unos a otros y a todas las formas de manifestación divina, como unidades de luz de distintos grados de brillantez, y hablaremos cada vez más en términos de electricidad, voltaje, intensidad y fuerza. La edad y la etapa y ubicación de los hombres, respecto a la escala de evolución, serán observables y se harán objetivamente evidentes, y se reconocerá y comparará la capacidad de las almas maduras y las jóvenes, restableciendo así en la tierra el reino de los iluminados.

Obsérvese aquí que estos desarrollos se deberán al trabajo de los científicos de las dos generaciones venideras y al resultado de sus esfuerzos. Su trabajo con el átomo de la sustancia y sus investigaciones en el reino de la electricidad, de la luz y de la fuerza, deberán demostrar inevitablemente la relación entre las formas -otro término para la hermandad-, el hecho del alma, la luz interna y la irradiación de todas las formas.

El tercer desarrollo, que probablemente será el último en producirse, pertenecerá más estrictamente a lo que los esotéricos denominan el reino de la magia. Surgirá del estudio del sonido y su efecto, y pondrá en manos del hombre un poderoso instrumento en el mundo de la creación. El científico del futuro obtendrá sus resultados mediante el uso del sonido; por medio del sonido se abrirá un nuevo campo de investigación; será estudiado y conocido el sonido que emite cada forma en todos los reinos de la naturaleza; por su intermedio se realizarán cambios y se desarrollarán nuevas formas. Sólo puedo dar aquí una indicación, y es que la liberación de la energía del átomo está ligada a la futura ciencia del sonido.

La significación de lo que ha ocurrido en el mundo durante el último siglo, en el reino del sonido, no es aún valorada ni comprendida. Sin embargo, están produciendo terribles efectos los increíbles e incrementados ruidos y sonidos que emanan del planeta en esta época. El trepidar de las máquinas, el fragor de los mecanismos de transporte en todas partes del mundo -trenes, barcos y aviones-, la centralización de los sonidos producidos por los hombres en zonas congestionadas, como las grandes ciudades, y el empleo universal de la radio, que introduce sonidos musicales en todos los hogares y en la calle, están produciendo efectos en los cuerpos de los hombres y en todas las formas de vida, que sólo se evidenciarán a medida que pase el tiempo. Desaparecerán algunas formas de vida en el reino animal, pero principalmente en el vegetal, y será muy interesante la respuesta del mecanismo humano a este mundo de sonido, estruendo y música, en que se va sumergiendo cada vez más.

Estos tres desarrollos producirán los cambios necesarios en este período de transición, e introducirán e inaugurarán una nueva era en que la hermandad será la nota clave, por ser un hecho comprobado en la naturaleza. Llegará una época en que los hombres caminarán en la luz, porque será un mundo de reconocida irradiación interna, donde el trabajo mundial se llevará adelante por medio del sonido y, oportunamente, por el empleo de las palabras de poder y el trabajo del mago entrenado. Quienes se entrenaron para trabajador con la sustancia, comprendiendo la naturaleza de la materia, percibiendo siempre en términos de luz y captando el propósito del sonido, originarán esos cambios estructurales y transformaciones materiales que establecerán una civilización adecuada para el trabajo de la raza futura. Esta tarea constituirá la consciente unificación del alma con su vehículo de manifestación. También se establecerán esos métodos culturales que conducirán, a los pocos evolucionados de la raza, a una mejor manifestación y a una verdadera expresión de sí mismos; el privilegio de la próxima generación de investigadores científicos será producir este resultado.

Sin embargo, la característica descollante del ciclo venidero derivará de la psicología. Constituirá la aparición de un nuevo factor, desde el punto de vista del psicólogo moderno de la escuela materialista, e implicará el reconocimiento del alma.

La escuela mecanicista de los psicólogos ha servido y está sirviendo un propósito inestimable, y los descubrimientos de los educadores son de hecho, sólidos aunque erróneos en sus conclusiones. Sirven como freno necesario para la escuela más especulativa y mística, dignificada con el nombre de introspectiva. Como muchas otras cosas en el mundo actual, de las dos grandes líneas de pensamiento, tales como la mecanicista y la introspectiva o subjetiva ya mencionada, surgirá una tercera que incluirá la verdad en ambas posiciones y las ajustará debidamente entre sí. En mayor escala se está efectuando ya la fusión de Oriente y Occidente, del misticismo y el esoterismo. Nada tenemos que decir a favor de una u otra, pero en la evolución del pensamiento las principales tendencias de las ideas están hoy acercándose rápidamente, y de ello surgirá una síntesis que probará ser la plataforma adecuada en la cual podrá apoyarse el ciclo futuro.

Hablando en términos generales, podría ser de valor observar aquí la tendencia de tres líneas de pensamiento, en el campo de la psicología.

1. La mecanicista, que recalca la estructura, atribuye por completo las reacciones del organismo humano -mental, emocional y físico- al aspecto material, y considera que la estructura es responsable y originante de todas las formas de conducta y características que el hombre demuestra, tanto normales como anormales.

2. La escuela introspectiva, que presenta un yo o un algo consciente, responsable de las condiciones, y que, como suele decirse, es "consciente de la conciencia". Esta escuela de psicólogos reconoce la estructura, pero va más allá y considera ciertos aspectos de la conducta, las reacciones y los problemas, como insolubles bajo el proceso esencialmente mecanicista que acerca más a la posición esotérica pero no va tan lejos.

3. Luego tenemos los que sustentan el principio vital o el grupo de psicólogos que aceptan la realidad de la estructura, no obstante consideran que está sujeta a las influencias de energías y fuerzas que emanan del medio ambiente externo. Son energías de naturaleza más amplia que las que surgen totalmente dentro del yo del hombre, y entre ellas figuran los grandes impulsos básicos de los cuales la naturaleza misma es responsable, y que pueden verse y sentirse en las unidades de vida orgánica, que no son la humana.

La verdad que protege a todas estas escuelas es una sola, y cada aspecto de la misma está correlacionado.

Existe un mecanismo, por el cual funciona el verdadero hombre, y una estructura, construida por él, de acuerdo a las leyes de la naturaleza que puede aprender a utilizar y controlar. Pero de acuerdo con la escuela más subjetiva y especulativa, debe aprender a diferenciar entre él, como centro consciente de percepción, el “yo", en el trono de la inteligencia, y el mecanismo, mediante el cual puede hacer contacto con el mundo externo. Cuando el "yo”, el que usa el mecanismo, llega a efectuar esto, percibe otro hecho, que no sólo es él quien genera, utiliza la energía y dirige una parte de la vitalidad que le pertenece, sino que existen energías y fuerzas en la naturaleza y en el planeta, como así también extraplanetarias o cósmicas, a las cuales puede responder y aprender a utilizar y adaptar. Las tres escuelas actuales son, por lo tanto, custodios embrionarios de estos tres factores. Bajo el actual sistema de discusiones y separatividades, cada una de ellas se ocupa principalmente de refutar la teoría de las otras. Sus informaciones son correctas, aunque erróneas en sus deducciones, pero se necesitan mutuamente; de la fusión de las tres presentaciones surgirá una cuarta, que estará más cerca de la verdad que cualesquiera de las otras.

Al considerar otras tendencias básicas en el mundo del pensamiento actual, se evidencia que una de las más predominantes es el énfasis creciente puesto sobre la conciencia grupal, es decir, la percepción del medio ambiente. La conciencia grupal ha sido reconocida por el hombre de la calle como sentido de responsabilidad, y en el individuo indica vibración egoica. Es una de las primeras señales de que el alma está comenzando a utilizar su mecanismo. El hombre ya no vive para los asuntos del yo separado, sino que empieza a comprender la necesidad de adaptarse a la misma condición de su semejante. En un sentido muy real asume el deber de ser el custodio de su hermano y se da cuenta que, en realidad, el progreso, la satisfacción, la paz mental y la prosperidad, no existen para él independientemente de la de su hermano. Esta comprensión se extiende constantemente del individuo al estado y a la nación, de la unidad familiar al mundo, y de allí a las grandes organizaciones, fraternidades, clubes, ligas y movimientos, que en todas partes tienen por objetivo la elevación y el bienestar de los hombres. La necesidad de dar en vez de recibir, va aumentando en la conciencia racial, y el reconocimiento de ciertos conceptos fundamentales relacionados con la hermandad, va progresando continuamente. La hermandad como una realidad de la naturaleza es aún en gran parte, una teoría, pero la hermandad como ideal se halla ahora modelada en la conciencia racial.

Una de las grandes escuelas de pensamiento o tendencias de ideas destinadas a desaparecer, son las filosofías actuales, tal como la conocemos. La filosofía, en su sentido técnico, como amor a la sabiduría, se acrecentará a medida que los hombres comprendan más su significado y con el transcurso de las épocas sean más sabios, pero las actuales escuelas de filosofía casi han cumplido su propósito, que ha sido la formulación de ideas respecto a Dios y Su relación con el hombre, en lo que concierne a la divinidad, la escatología y las relaciones espirituales.

Los últimos grandes gestos de las escuelas de filosofía aún no han sido realizados. Serán reemplazados, en siglos venideros, por quienes, práctica y verdaderamente, sean cosmólogos, pues una vez que el Verbo del género humano sea comprendido y captado y se aprecie la significación del individuo, el Verbo del Cosmos recibirá debida y correcta atención, y se estudiarán las leyes y la naturaleza de ese gran Ser en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. El Cristo cósmico jamás podrá ser conocido por nadie, excepto por el Cristo individual.

El hombre, como veremos a medida que proseguimos, está en vísperas de establecer su divinidad. La evolución ha llevado adelante el perfeccionamiento del mecanismo a tal grado, que ahora constituye un organismo coordinado e integrado, una estructura utilizable y preparada para el "utilizador divino". Durante las siguientes décadas será establecida la realidad del alma y la labor de los pensadores introspectivos, de los místicos y de los estudiantes ocultistas, llevándose a cabo hasta el punto en que la fuerza del alma se establezca como un concepto racial y las leyes del alma se reconozcan como reemplazantes, pero no anularán las leyes del hombre (pues lo menor está siempre incluido en lo mayor). Esto se debe a que la ley es respetada siempre por un alma en manifestación, que no se inclina a quebrantarla porque no hay tendencia a infringirla.

Esta creciente convicción respecto a considerar al alma como el yo, lo evidencia la oposición a la teoría presentada por las escuelas de pensamiento que acentúan el dominio de la materia, y que todos los fenómenos objetivos y subjetivos se deben a la actividad de la materia. La verdad sale a la luz mediante la lucha de quienes sostienen distintos puntos de vista, así como en un sentido más amplio, el espíritu "asciende a los hombros de la materia”, retornando a su posición original, además de adquirir cualidad, resultado de la experiencia. Siendo así, el conocimiento tomará el lugar de la teoría, y la evidencia directa reemplazará la especulación. En breve las teorías de los hombres, respecto a su naturaleza divina, deben ceder su lugar a la convicción, y su filosofía a la investigación directa del alma. Lo reconocido y admitido, aunque no comprendido, es objeto de atención e investigación, y muy pronto llegará el día en que una ciencia experimental del alma ocupará su lugar en las universidades y fundaciones, no así la comprobación del alma, que por el análisis de su naturaleza, propósito y vida, recibirá por parte de los científicos modernos en sus diversas ramas, una atención análoga a la dada actualmente al mecanismo buscado por el alma, y que oportunamente utilizará, porque nada puede detener ese gran desarrollo evolutivo.

Quiero agregar ciertas palabras de advertencia, como también un resumen de lo dicho anteriormente:

Primero, no se aferren a la forma, no importa cual sea. Todas las formas sólo son experimentos y llegan al punto de equilibrio -para luego ser descartadas o vivificadas.

Segundo, recuerden que todas las personalidades (incluso la propia) tienen, de acuerdo a la ley, sus períodos de flujo y reflujo. Los períodos de reflujo, en el caso de quienes mantienen una posición destacada, producen a veces consternación a todos los adictos a sus propias personalidades y no al Dios interno, dentro de su propio corazón.

Tercero, no olviden que así como en la vida del individuo hay períodos en que la visión se oscurece, se atraviesa el valle y la niebla vela las estrellas, lo mismo sucederá en conexión con los grupos. Así mismo, recuerden que después de recorrer el valle (para todos los aspirantes y grupos verdaderamente espirituales) se percibe y asciende al Monte de la Iniciación; después de la oscuridad viene la visión; después de la noche viene el día. En los grandes ciclos que afectan a los grupos cósmicos también puede observarse esto; en los ciclos menores que controlan la raza, sucede lo mismo y persisten iguales leyes en todos los grupos menores, descendiendo hasta los grupos de diminutas vidas que predominan en los vehículos del hombre. Debe ponerse énfasis sobre esto.

Cuarto, no se dejen dominar por el desaliento. El desaliento se debe a tres causas, siendo la principal el descenso de la vitalidad del organismo corpóreo. Cuando ello ocurre, el cuerpo astral exige demasiado al físico, y en el esfuerzo por responder y en la presentida incapacidad de hacerlo adecuadamente, reside una de las causas del desaliento. A menudo ataca a quienes poseen un vehículo físico refinadamente organizado. La cura para este tipo de desaliento es evidente. El descanso y el relajamiento, reconstruyen y dan tiempo a la naturaleza para reajustar la dificultad. También el sol revitaliza con prana y debe tenerse esto en cuenta. Después de todo, el sentido común es el requisito especial, y también la comprensión de que nuestro trabajo se ajusta a la propia capacidad y no a la abrumadora necesidad. Reflexionen sobre esto.

Otra base del desaliento es el excesivo desarrollo de la mente concreta, que a su vez exige demasiado a la naturaleza emocional y, en consecuencia, al físico. La capacidad demasiado grande exigida para ver lo que abarca un tema, la comprensión excesivamente desproporcionada respecto a la comprensión de la necesidad del mundo y la captación demasiado rápida de las consecuencias involucradas, en relación con un asunto determinado, producen una vibración violenta en el cuerpo astral. Esto conduce al desmoronamiento del vehículo físico, y al efecto sentido se lo denomina desaliento. Aquí se debe cultivar el sentido de proporción y entra en juego la facultad de equiparar inteligentemente y también de adquirir el equilibrio mental. El restablecimiento reside en comprender que el tiempo, la eternidad, la evolución (llámenlo como quieran), hace que todas las cosas pasen, y que no todo dependa del esfuerzo individual. Es posible que las almas sabias aceleren el buen trabajo, pero no obstante el fin es seguro. Si las almas sabias no aparecen, la fuerza de la evolución hará que todas las cosas sucedan, aunque con mayor lentitud. No olviden esto, pero cuando los domine el desaliento, proveniente de causas mentales, adquieran tranquilidad y perciban en la contemplación, la realización final de ese gran factor, el Tiempo.

Una tercera causa reside en reinos más esotéricos, mediante el equilibrio de los pares de opuestos. Cuando oscila el péndulo -y debe oscilar y lo hace- hacia lo que llamamos oscuro, maligno e indeseable, produce tensión en quienes están orientados hacia la luz, trayendo como resultado malestar en todos los cuerpos, y es sentido especialmente como depresión por el cuerpo físico. Cuanto más sensible es el cuerpo, mayor su respuesta a esta forma de tentación. Es una de las cosas que más obstaculiza al aspirante. El aspecto forma lo hace negativo y receptivo y aminora su vibración. Impide la realización, y como consecuencia sufre el servicio que debe prestar al mundo. El remedio para el desaliento no se encuentra en el cultivo de una vibración violenta contraria, reside en el inteligente empleo del cuerpo mental, en la capacidad del razonamiento lógico y en ver que la causa de las condiciones se hallan en su propia personalidad o en su medio ambiente. Así se logra equilibrio, y, como ya se ha dicho, hay que saber considerar que el Tiempo lo resuelve todo. También radica en el aquietamiento de la mente concreta y la consiguiente vinculación con el alma y, por intermedio del alma, con el grupo egoico, y en consecuencia con el Maestro. Nunca se debe olvidar que el contacto con el Maestro se efectúa en este orden, y quien se halla cada vez más guiado por el alma, penetra progresivamente en la conciencia de su Maestro.

Después de haberse unido desinteresadamente con el Maestro, viene el esfuerzo deliberado y concentrado para trabajar con desapasionamiento y sin ningún deseo de ver el fruto de la acción. Si se continúa durante mucho tiempo y se insiste con paciencia en este procedimiento, traerá como resultado un equilibrio que nada podrá quebrar.

Hay cinco cosas que deberían cultivar quienes han elegido el sendero del esoterismo, y el grupo debe tratar especialmente de alcanzarlas, y son:

1. Consagración al móvil.
2. Intrepidez absoluta.
3. Cultivo de la imaginación, equilibrada inteligentemente por la facultad del razonamiento.
4. Capacidad de valorar prudentemente lo evidente y aceptar sólo lo compatible con el más elevado instinto e intuición.
5. Disposición para experimentar.

Estas cinco tendencias, unidas a la pureza de vida y regulación del pensamiento, conducirán al campo de la realización. Recuerden también que el propósito no es descubrir todo lo que se puede conocer, sino esa parte que puede ser aplicada sabiamente para iluminar a la raza y a aquellos que ustedes pueden influir en el lugar en que se encuentran.

Como verán, el verdadero problema reside en el logro de la absoluta intrepidez. Todo temor, duda y preocupación, tienen que ser eliminados. Si pueden lograrlo, aumentarán en forma asombrosa el desarrollo del punto interno de contacto y el conocimiento de cómo extraer de las fuentes de inspiración. La mayoría de las personas cierran las fuentes de información debido a que no controlan su naturaleza emocional. El cuerpo astral puede ser controlado. ¿Cómo?

1. Por inhibición directa. Los principiantes pueden usar este método con provecho, pero no es el mejor a seguir. Produce reacción sobre el cuerpo físico, congestión del cuerpo astral y similar condición en el vehículo etérico. A menudo produce dolor de cabeza, congestión de hígado y otros desarreglos.

2. Por la comprensión directa de lo que está en juego y la conciencia de que para un alumno del Maestro, nada sucede si no es para acrecentar el conocimiento, el desarrollo y una mayor utilidad en el servicio. El temor de algunos no está basado en la timidez (afirmación paradójica), sino muchas veces en una condición mental como el orgullo. Quienes se polarizan en el cuerpo mental, encuentran que sus temores están vinculados con el intelecto. Éstos son, por lo tanto, más difíciles de vencer que los temores de una persona polarizada en el cuerpo astral, la cual puede aplicar el intelecto para eliminar el temor en el cuerpo astral. Los tipos mentales tienen que apelar directamente al ego, porque siempre hay que recurrir a lo superior para entenderse con lo inferior. De allí la necesidad de mantener siempre abierto el canal. No traten de aniquilar el temor. Elimínenlo mediante el poder dinámico de sustituirlo por otra cosa. Esto conduce a la tercera sugerencia de que los estudiantes del grupo deberían eliminar el temor mediante:

3. Un método directo de relajamiento, concentración, quietud e iluminación de la personalidad, con luz blanca pura. Procedan en la forma siguiente:

Supongamos que estén dominados por el pánico; sugestiones muy desagradables entran en tropel; la imaginación está descontrolada, y la mente agrava las cosas. No olviden que los temores de una persona emotiva no son tan poderosos como los de ustedes. Por poseer un fuerte cuerpo mental, revisten de materia mental altamente vitalizada sus reacciones al temor, lo cual origina la creación de una poderosa forma mental. Ésta circula entre ustedes y el temido acontecimiento. Al darse cuenta de ello buscarán la tranquilidad. Relajarán el cuerpo físico, aquietarán lo más posible el cuerpo astral y serenarán la mente. Entonces, visualizándose a sí mismos (la personalidad), al alma y al Maestro -a Él como ápice del triángulo-, premeditadamente harán descender una corriente de luz blanca pura y, haciéndola pasar por los vehículos inferiores, eliminarán todo lo que obstaculiza. Continúen este procedimiento hasta darse cuenta de que se ha realizado el trabajo necesario. Al principio tal vez tengan que repetirlo muchas veces. Luego será suficiente sólo una vez, y más adelante el proceso será innecesario, por haber obtenido el triunfo.

Esto es aplicable a los temores conectados con la personalidad. Utilicen el aspecto amor, inundándose con amor y luz. Los legítimos temores que surgen de las cosas vinculadas a las circunstancias que se presentan, en el trabajo que debe realizarse y el conocimiento de las obstrucciones que se materializan para impedirlo, deberán tratarse en forma distinta. Nuevamente hay que seguir un método definido:

Aquietamiento del cuerpo físico.

Aquietamiento del cuerpo astral por inhibición temporaria.

Vinculación con el ego y razonamiento definido sobre el correcto método de proceder para enfrentar la dificultad. Habiendo agotado todos los métodos racionales y superiores, y percibida claramente su línea de acción, entonces:

Eleven la vibración lo más alto posible y, desde los niveles de la intuición, hagan descender algo más de luz sobre la dificultad. Si su facultad de intuición y razonamiento, produce armonía y muestra la solución, entonces continúen. Saben, como un hecho oculto más allá de toda controversia, que nada puede suceder si no es para bien. Pueden tener seguridad de que serán guiados, y quien ve el fin desde el principio no comete errores.

Otros tipos de temor -con los cuales los estudiantes hacen contacto cada vez más, a medida que acrecientan su fortaleza y utilidad en el servicio- están basados en la comprensión de las fuerzas que actúan en contra del Plan y obstaculizan el trabajo. Habrá ataques ocultos y poderes de la misma naturaleza, que militan contra el aspirante; podrán hacer sentir su poder en uno u otro de los vehículos y -en muy raros casos- en todos simultáneamente, cuando el aspirante es bastante importante. A veces serán ataques dirigidos contra un colaborador individual, otras contra los grupos de colaboradores. Para contrarrestarlos se empleará el primer método, con los siguientes agregados y cambios. Se vinculará con su propia alma, como individuo o parte de un grupo, y con la Logia de Maestros, no simplemente con su propio Maestro, sino con la Hermandad para la cual trabaja. Entonces, obtenida la tranquilidad, visualizará a los Maestros que conoce y, elevando la vibración aún más, se conectará, si puede, con los Chohanes, el Cristo y el Manu, según la línea si puede, con-religiosa o política, con la cual trabaja y desde donde se producirá el ataque. Entonces, a través de la cadena vinculadora y de todos los vehículos, hará fluir una corriente de luz violeta. Este método debe usarse únicamente cuando la necesidad es grande y apremiante. La razón de andar con cautela reside en que el vehículo etérico responde muy violentamente al color violeta.

Teniendo presente estas precauciones, las vibraciones del temor pueden ser enfrentadas y eliminadas con el tiempo. Los colaboradores tienen dos tipos de temor: Temor a lo que el futuro pueda depararles y la duda respecto al resultado de cualquier esfuerzo. En la mayoría de las personas es una combinación de ambos. Gran parte de los aspirantes no dudan básicamente del resultado final, pero a veces sí del desarrollo de dichos resultados en la actualidad y retrocede también ante el esfuerzo, que debe realizar en el sendero, sabiendo con razón que conduce, a través de la soledad y las pruebas, a los Pies del Hierofante. Se preocupa por los disturbios y las vibraciones elevadas que parecen emanar de fuentes espirituales superiores. Con frecuencia, llegarán fuertes vibraciones y, a medida que la raza evoluciona, éstas serán más fuertes y sus reacciones deberán ser tratadas inteligentemente.

Cuando la vibración espiritual es excesivamente poderosa dos cosas tienen lugar: Son estimuladas todas las aspiraciones elevadas y sincronizadas las vibraciones superiores, e igualmente estimulado todo lo que llamamos "mal". Los aspirantes deben tener esto bien presente. Puede demostrarse como una oleada de crímenes, pero también aparecer un creciente número de grupos que representa el esfuerzo espiritual y aspiración elevada. El efecto de la elevación de la vibración en el aspirante puede manifestarse también de otras maneras. La fatiga física debe ser tratada no tanto por el sueño y el descanso -si bien es necesaria una justa proporción- sino sobre todo por un cambio de vibración, recreación y diversión. Luego, al encarar el futuro, trae frecuentemente profunda depresión y absoluto desaliento. No obstante, enfrenten ese futuro y recuerden que lo que éste reserva no nos es revelado, sino que "la alegría" renace "por la mañana". Ello trae como resultado una sensibilidad del cuerpo astral que es, quizás, aún más difícil de soportar. Esto tendrá que ser tratado por el individuo, de la mejor manera posible, teniendo en cuenta las sugerencias dadas. Trae también como resultado la estimulación permanente de los átomos en los diferentes vehículos y su vibración coherente y estabilizada. Lo eleva un poco más cerca de la meta, aunque tal vez el aspirante no lo perciba.

Todo se supedita a la capacidad del estudiante para captar el significado interno de los acontecimientos. Su progreso total en el sendero depende de su actitud por apropiarse de las enseñanzas. Sólo cuando trasmutamos las lecciones de los planos internos en conocimientos prácticos, se convierten en parte de nuestra propia experiencia y dejan de ser teóricos. La expansión de conciencia debe ser una experiencia práctica cada vez más creciente. Las teorías no tienen valor alguno hasta no convertirlas en hechos. De allí la importancia de meditar sobre un ideal. Durante la meditación nuestros pensamientos vibran momentáneamente de acuerdo a la medida del concepto, y con el tiempo esa vibración se hará permanente.

Aquellos que inician el entrenamiento esotérico con ojos abiertos, deben en realidad tener muy en cuenta lo que cuesta. La compensación final es grande, pero el sendero es áspero y el verdadero esoterista lo recorre solo. La capacidad de mantenerse aislado, de asumir responsabilidad y luego, sin ayuda, valerse por sí mismo y desafiar el mal por amor al bien logrado, es la característica del Hermano Blanco. Prepárense para enfrentar la soledad, para evitar los peligros de la formación de un carácter ofuscado y sombrío y para dedicar la vida sin recompensas personales. Sólo a medida que se expande la conciencia y se encuentra la verdadera ubicación en la totalidad cósmica, la compensación es evidente; pero no teman, y sepan que la personalidad es sólo temporaria, y no importa que sufra. Algún bien alcanzado para la Hermandad universal, alguna ley explicada y demostrada en la vida diaria, quizás harán decir al Maestro oportunamente (después que todo haya terminado): ¡Bien hecho! Miren siempre adelante. No se desvíen a la derecha ni a la izquierda. El sendero conduce hacia arriba, a una mayor rapidez de vibración y de sensibilidad. Busquen el punto de equilibrio en su trabajo y manténganlo, porque los años suponen mucho trabajo, presión y sufrimiento.

¿Son suficientemente fuertes como para ver la congoja del mundo, el desastre y, no obstante, conservar la alegría? ¿Pueden asociarse en el trabajo de acrecentar la evolución de la raza, y darse cuenta de que son necesarias la dificultad y la disciplina y, sin embargo, no hacer nada para aliviar el sufrimiento? Almas seleccionadas y probadas están siendo entrenadas hoy, en todas partes del mundo. Los Maestros están abrumados y sobrecargados de trabajo. Dan todo lo que pueden, pero del aspirante individual dependen el empleo de lo que se le da.

Quienes vigilamos y guiamos en el aspecto interno de la vida, tenemos más conocimiento que ustedes, que llevan la carga y la preocupación de la existencia en el plano físico. Conocemos las desventajas físicas y algún día podremos ayudarlos definidamente a construir cuerpos fuertes para el servicio mundial. Ahora el miasma astral es de tal índole, que les resulta casi imposible a nuestros esforzados hermanos, tener buena salud; el karma del mundo lo prohíbe. La corrupción astral y los pestilentes pozos sépticos de los niveles inferiores del plano mental infectan todo, y afortunado aquel que los evade. Vigilamos compasivamente a quienes poseen cuerpos débiles y sensibles y se esfuerzan, trabajan, luchan, fracasan, continúan y sirven. No se nos pasa desapercibida ni una hora de servicio ofrecida en el dolor y la tensión, ni la tarea de un solo día efectuada con los nervios torturados, la cabeza cansada y el corazón dolorido. Lo sabemos y nos preocupa mucho, sin embargo no podemos hacer nada de lo que se necesita y que ustedes, que luchan en el mundo, pueden hacer. El karma del mundo engolfa a cada uno en esta época. Ojalá pudieran darse cuenta que el tiempo es corto y que el descanso, la alegría y la paz están en camino.

Conocemos la victoria obtenida a medias, los días vividos con algún éxito, pero sin haber logrado el ideal; los momentos de agotamiento del alma y del cuerpo, cuando la vacuidad de todo, incluso el servicio mismo, parecen ser lo único perceptible; las semanas y meses de esfuerzo y de lucha contra obstáculos aparentemente insuperables, contra el enorme poder de las fuerzas de la evolución, y de la rugiente marea de la ignorancia del mundo. Confórtense en la seguridad de que el amor rige todo; anímense, sabiendo que la Jerarquía los respalda.

Aquellos que deben enseñar al mundo algo más respecto a los Maestros y se están entrenando para ser puntos focales de contacto, son sometidos a una disciplina sumamente drástica. Son probados en toda forma y enseñados a través de experiencias muy amargas. Aprenden a no dar importancia al hecho de no ser reconocidos. Se entrenan a no juzgar por las apariencias, sino por la visión interna. La capacidad de reconocer el propósito del Maestro y el poder de amar, son considerados de suprema importancia. Los aspirantes que desean ser elegidos para trabajar con discípulos, deben perder todo deseo por las cosas del no-yo y estar dispuestos a pagar lo que sea por obtener conocimiento. Si se quiere probar al mundo la realidad del reino subjetivo, se hará con la sangre del corazón, porque sólo con "la sangre del corazón" se puede obtener sin peligro el poder y manejarlo inteligentemente. A medida que avanzan y estudian como aspirantes, las leyes ocultas de la naturaleza, comprenderán la necesidad del precio pagado. El desenvolvimiento espiritual del carácter del discípulo debe ir a la par de su conocimiento interno. Este conocimiento se desarrolla de tres maneras:

1. Por definidas expansiones de conciencia, que dan al discípulo una comprensión de las etapas a alcanzar. Su mente formula lo que debe captar más adelante, siendo el primer paso hacia la adquisición. Un aspirante es llevado en forma definida a los planos internos y un chela más avanzado le indica el trabajo a realizar, algo así como cuando un instructor indica a su alumno la lección a aprender.

2. El próximo paso consiste en dominar la lección y desarrollar, por la meditación y el experimento, las verdades percibidas. Éste es un procedimiento largo, porque todo debe ser asimilado y constituye parte integrante del yo del discípulo, antes de poder continuar. Es similar al planteo de un problema de aritmética, que debe seguirse, guarismo por guarismo, línea por línea, hasta obtener la solución. Este trabajo se efectúa tanto en los planos internos como en el físico. En el Aula del Aprendizaje se lo instruye al alumno todas las noches durante un breve período, antes de realizar cualquier trabajo servicial. Estas enseñanzas las trae a la conciencia de su cerebro físico en forma de un profundo interés por ciertos temas y como una acrecentada aptitud para pensar concreta y abstractamente en los diversos asuntos esotéricos que ocupan su atención. Intenta experimentar y prueba distintos métodos para estudiar las leyes, y en el transcurso del tiempo obtiene para él valiosos resultados. Pasa el tiempo, y a medida que adquiere mayor conocimiento, éste se sintetiza, quedando preparado para enseñar e impartir a otros el remanente del conocimiento, del cual está seguro.

3. Al enseñar a otros se obtiene más conocimiento. La definición de la verdad en la enseñanza cristaliza los hechos aprendidos y, en el juego con las otras mentes, las vibraciones propias del aspirante se sintonizan con planos cada vez más elevados, afluyendo nuevas intuiciones y nuevas verdades.

Cuando ha dominado de esta manera una lección, prepara otra, y cuando el estudiante sabe una determinada serie de lecciones, se gradúa y recibe una iniciación. El grupo que él instruye se beneficia por el paso dado, porque cada discípulo lleva consigo, en forma peculiar e indefinida, a quienes instruye. El beneficio sobre una unidad repercute en el conjunto. En forma similar el Maestro lleva consigo a Sus discípulos hacia adelante y hacia arriba. El tema es abstruso y en gran parte constituye uno de los secretos de la ley de expansión vibratoria. La iniciación del Logos tiene efecto universal.

Es correcta la presunción de que el sendero de probación corresponde a las últimas etapas del período de gestación. La primera iniciación, que en El Nuevo Testamento se llama "el niño en Cristo", comienza con el peregrinaje en el sendero. La primera iniciación representa simplemente el comienzo. Se ha erigido una estructura del recto vivir, recto pensar y correcta conducta; ha sido construida la forma que va a ocupar el Cristo y ahora debe ser vivificada y habitada. La vida crística penetra y la forma vive. He aquí la diferencia entre teoría y convertir esa teoría en parte de uno mismo. Se podrá tener un cuadro o imagen perfecto, pero carece de vida. Podrá haber una persona que haya modelado su vida sobre lo divino, hasta donde le ha sido posible. Habrá obtenido una semejanza, pero le falta algo. ¿Qué es ese algo? La manifestación del Cristo que en ella mora. El germen ha estado allí, pero adormecido. Ahora lo nutre y trae a la existencia y pasa la primera iniciación. Entonces queda mucho por hacer. La analogía es completa. El discípulo Jesús después del nacimiento, estuvo muchos años antes de recibir el bautismo. Las tres iniciaciones restantes las recibió en tres años. La misma situación impera en el aspirante al sendero.

La segunda iniciación marca la crisis del control del cuerpo astral. Después del bautismo faltan las tres tentaciones, que demuestran el control completo de los tres vehículos inferiores. Luego viene la Transfiguración, seguida del conocimiento del futuro y de la total autoabnegación. Por lo tanto, tenemos:

1. El momento de concepción, la individualización.
2. Los nueve meses de gestación, la rueda de la vida.
3. La primera iniciación, la hora del nacimiento.

El sendero es, en consecuencia, donde se adquiere una constante expansión de conciencia con acrecentada sensibilidad a las vibraciones superiores. Esto se manifiesta al principio como sensibilidad a la voz interna, una de las facultades más necesarias en un discípulo. Los Grandes Seres buscan a quienes puedan obedecer rápidamente a la voz interna de su alma. Los momentos son críticos y se exhorta a todos los aspirantes a ser también sensibles a la voz del Maestro. El Maestro se halla completamente ocupado y los discípulos deben llegar a ser sensibles a Su impresión. Una pequeña indicación, un dedo que señala, una prematura sugerencia, puede ser todo lo que Él tenga tiempo de dar, y cada discípulo debe estar a la expectativa. La presión sobre los Maestros es grande, ahora que se van acercando al plano físico. Actualmente un mayor número de almas tienen mayor conciencia de los Maestros que cuando trabajaban únicamente en niveles mentales, y también Ellos cuando trabajan en planos más densos, encuentran condiciones más difíciles. Los devas y los discípulos, los aspirantes y quienes están en el sendero de probación, se reúnen a Su alrededor y son organizados en grupos, asignándoseles un trabajo especial. Algunas almas pueden trabajar únicamente en conjunto, agrupadas y unificadas por una común aspiración. Así actúa la mayoría de los cristianos por ejemplo, en las Iglesias, porque desconocen las leyes del ocultismo y presintiendo únicamente la verdad interna, trabajan en líneas generales de preparación. Son ayudados por grupos de devas inferiores o ángeles, que sugieren, guían y controlan.

Otros más avanzados trabajan en grupos pequeños. Idealizan más y son los pensadores y conductores de las reformas sociales, de la regeneración humanitaria y de la dirección eclesiástica, sea cristiana u oriental. A éstos los guían los devas superiores, los devas azules y los amarillos, y a los primeros los devas azules y los rosados.

Detrás de ellos están, los más avanzados -los aspirantes, probacionistas y discípulos del mundo. Trabajan solos o en grupos de dos o tres, y nunca en grupos que excedan de nueve -la significación oculta de estos números es necesaria para el éxito de su trabajo. Los grandes devas blancos y los áureos, vigilan sus tareas.

Detrás de estos tres grupos se hallan los Maestros y los devas de los niveles amorfos -una gran Hermandad, consagrada a servir a la humanidad.

Se están estableciendo movimientos para trasmutar, si es posible, la tarea de destrucción en trabajo constructivo. El momento es crítico, pues ha sobrevenido una pausa en el trabajo de los destructores. Existe la oportunidad de cambiar la marea y reconstruir el cuerpo social.

Por esta razón es necesario que todos se dediquen nuevamente al trabajo de redención. Las personalidades deben ser sumergidas. Los aspirantes han de llevar una vida inofensiva en pensamiento, palabra y obra. De esta manera cada uno proporcionará un canal puro, llegará a ser una avanzada para la conciencia del Maestro y suministrará un centro de energía a través del cual la Hermandad podrá trabajar.

El problema principal del aspirante consiste en dominar la naturaleza emocional. Entonces será el vencedor en el campo de Kurukshetra; las nubes habrán desaparecido, y de allí en adelante podrá caminar en la luz. Recuérdese que esta misma libertad de caminar en la luz, trae su propio problema. Preguntarán, ¿cómo puede ser? Permítanme presentar un argumento sencillo y, sin embargo, convincente.

Cuando un hombre camina literalmente en la luz de su alma y la clara luz del sol afluye a través de él -revelando el sendero- eso revela al mismo tiempo el Plan. Sin embargo, llega a ser consciente simultáneamente de que el Plan aún está muy lejos de ser consumado. Lo oscuro, en verdad, se hace más evidente; el caos, la miseria y el fracaso de los grupos mundiales, quedan revelados; se observa la impureza y el polvo de las fuerzas que guerrean, y todo el sufrimiento del mundo pesa sobre el asombrado, pero iluminado aspirante. ¿Podrá resistir esta presión? ¿Podrá conocer en realidad el dolor y sin embargo regocijarse eternamente en la conciencia divina? ¿Es capaz de enfrentar lo que revela la luz y no obstante continuar su camino con serenidad, seguro del triunfo final del bien? ¿Será abrumado por el mal superficial y olvidará el corazón de Amor que late detrás de todas las apariencias externas? El discípulo debe recordar siempre esta situación, sino lo que ha descubierto lo destruirá a él.

Pero con el advenimiento de la luz, se hace consciente de una, para él, nueva forma de energía. Aprende a trabajar en un nuevo campo de oportunidades. El reino de la mente se abre ante él, y descubre que puede diferenciar entre la naturaleza emocional y la mental; también descubre que se puede obligar a la mente a asumir la posición de controladora, y que las fuerzas sensorias responden, obedeciendo a las energías mentales. "La luz de la razón" produce esto -luz siempre presente en el hombre, pero sólo significativa y poderosa cuando es vista y conocida, sea fenoménica o intuitivamente.

En la actualidad circulan muchas enseñanzas falsas respecto a la mente y al alma. Podrían ser resumidas en las enseñanzas dadas por una escuela que permanecerá en el anonimato, y son:

La naturaleza es cruel y selectiva. Actúa de acuerdo a la Ley de la supervivencia del más apto; en el proceso de selección se sacrifican millones de vidas, y el nacimiento de muchas formas queda en la nada. De allí que el logro de la vida del alma sea un raro acontecimiento. Pocas personas tienen alma y, por consiguiente, sólo unas cuantas poseen la inmortalidad, y van a su propio lugar de poder para no retornar jamás. Las demás están perdidas, sumergidas y absorbidas en el proceso general de la naturaleza, y el reino humano, como un todo, constituye una absoluta pérdida, salvo algunos personajes significativos y descollantes, producto del pasado y del presente. Han llegado a la realización mediante el sacrificio de los muchos.

Pero la reacción de los hombres es adecuada a estas enseñanzas. El sentido de la inmortalidad, la seguridad de un futuro eterno, la innata creencia en Dios, la revelación de la luz, el logro de una sabiduría que ayuda y auxilia, no son prerrogativas de los Sénecas, de los San Pablo, de los Akbar de la raza. Todo eso se encuentra (y a veces en su forma más pura) en el campesino más humilde. Brotan palabras de sabio consejo de labios de los analfabetos, y descubrimos el conocimiento de Dios y la creencia en la inmortalidad del alma, latentes en los corazones de quienes menos se espera, y a menudo de los más pecadores. Pero cuando los más altamente evolucionados y los más inteligentes de la raza descubren en sí mismos la divina Llama y despiertan el poder del Supremo Controlador, situado en el corazón de su ser, son propensos a considerarse de más categoría que otras personas y estiman que no merecen ser llamados Hijos de Dios quienes son tan diferentes de ellos, porque no tienen su misma captación mental de las diferenciaciones del desarrollo evolutivo. Consideran que no poseen alma quienes no trabajan con energía mental y, por consiguiente no serán eternos como individuos. Esto sólo es espejismo de la mente, parte de la gran herejía de la separatividad, y apenas indica el período venidero donde la mente predominará y desviará, como lo hace el cuerpo sensorio en la actualidad.

Por lo tanto estudiemos los tipos de energía mental con que tiene que trabajar el individuo, y veamos cómo puede subsanarse esta gran herejía de la separatividad, "la falacia del repudio” como a veces se la denomina.

Una de las principales cosas que debemos recordar, al considerar estos tipos de energía, es que su tendencia y trabajo pueden ser comprendidos más fácilmente y con mayor amplitud, en relación con la humanidad, que los efectos producidos por el empleo individual de la energía mental. Sólo algunos seres humanos utilizan conscientemente este tipo de fuerza y, por lo tanto, sólo unos pocos pueden comprender lo que realmente implica. Los hombres entrarán cada vez más, como unidades, en posesión de su herencia intelectual, pero, hablando numéricamente, apenas uno de cada diez mil utiliza este poder inherente y actúa en su cuerpo mental con pleno conocimiento.

No obstante, observando a la humanidad como un todo y mirando retrospectivamente el pasado desarrollo racial, podemos ver que la energía mental ha tenido un efecto sumamente definido y ha producido resultados destacados. El empleo de dos factores, diferencia al hombre del animal, ya sea que los utilice consciente o inconscientemente. Ambos están latentes en el animal, pero el hombre es la única entidad en los tres mundos que puede, conscientemente, extraer beneficio de ellos. Uno de estos factores es el dolor, el otro la facultad de la discriminación. Por el dolor y el consiguiente proceso analítico de relación, más la memoria y la visualización, el hombre aprende a conocer lo que debe evitar y lo que debe cultivar. Esto tiene lugar en el reino de los acontecimientos del plano físico y de la experiencia sensoria. Mediante la discriminación de las ideas y las corrientes de pensamientos, el hombre aprendió a decidir en qué basar sus actividades en todos los sectores de los asuntos humanos, que tiene una comprensión imperfecta de la verdadera naturaleza de las ideas, y su aplicación de las verdades presentidas es también muy imperfecta. Es penosamente verdad que a menudo elige desacertadamente, que las ideas que rigen la conducta del grupo no son muy elevadas y que la opinión pública está proverbialmente moldeada por intereses personales y egoístas. Sin embargo -a través del dolor y aprendiendo a utilizar el poder de elegir en el reino de las ideas- el hombre se está abriendo camino firmemente hacia la completa libertad y control de la tierra, porque su derecho es heredarla. El Antiguo Comentario redactado en lenguaje simbólico, refiriéndose a estas dos características del hombre, dice algo muy hermoso. Las frases van a continuación, y cuando se reflexiona sobre ellas, debe tenerse en cuenta que el agua simboliza la sensibilidad o reacción astral, y el fuego es el símbolo de la mentalidad.

"Las sedantes aguas refrescan. Paulatinamente traen alivio, sustraen de la forma todo lo que se pueda tocar. El calor febril de los deseos largamente reprimidos, cede al refrescante trago. El agua y el dolor se neutralizan mutuamente. Prolongado es el proceso del trago refrescante.

"El ardiente fuego desliga todo lo que entorpece el camino de la vida. Llega la bienaventuranza y viene después del fuego, como fuego sobre las aguas. El agua y el fuego se combinan y originan la gran Ilusión. Producen niebla y bruma, vapor y ruido, velando la Luz, ocultando la Verdad y excluyendo al Sol.

"El fuego arde con furor. El dolor y las aguas desaparecen. El frío, el calor y la luz del día, la irradiación del sol naciente y el perfecto conocimiento de la Verdad, aparecen.

"Éste es el sendero para todos los que buscan la luz. Primeramente la forma y todos sus anhelos. Luego el dolor. Después las sedantes aguas y la aparición de un minúsculo fuego. El fuego aumenta, entonces el calor se activa dentro de la diminuta esfera y desempeña su ígnea tarea. Además se percibe humedad y densa niebla, y la triste desorientación se sumía al dolor, pues quienes utilizan el fuego de la mente durante la primera etapa se hallan extraviados dentro de una luz ilusoria.

"Se intensifica el calor, luego se pierde el poder de sufrir. Pasada esta etapa, el sol y la clara y brillante luz de la verdad brillan sin obstrucciones. Éste es el sendero de retorno al centro oculto.

"Utiliza el dolor. Llama al fuego, oh Peregrino, en tierra extraña y desconocida. Las aguas lavan el barro y el lodo de lo que crece en la naturaleza. Los fuegos consumen las formas obstructoras que tratan de retener al peregrino, trayendo así la liberación. Las vivientes aguas, cual río, llevan al peregrino al Corazón del Padre. Los fuegos destruyen el velo que oculta el rostro del Padre".

Quizás una de las primeras cosas que todo estudiante debe aprender, al tratar de captar la naturaleza y empleo de la mente, es que la opinión pública debe ceder su lugar a la conciencia individual respecto a lo correcto, entonces debe emplear y concentrar esa conciencia individual, de modo de ver en su justa proporción el germen viviente, al expandirse en la divina flor del Hijo de la Mente, el Manasaputra, y el hilo que conduce de regreso al reino de la Mente Universal. Cuando este hilo y conciencia se siguen, conducirán al individuo a la Cámara del Concilio, donde quedarán revelados el plan y el propósito de la gran Vida, y todo el egoísmo humano y la búsqueda del yo, desaparecen en la clara luz de la Voluntad de Dios. Mediante la correcta comprensión, el recto empleo y control de la naturaleza astral y el conocimiento de la naturaleza de la conciencia sensoria, el hombre puede penetrar en el Corazón de Dios Mismo y conocer más allá de toda controversia, que todo está bien, porque todo es Amor. Por medio del correcto uso de la mente y la correcta comprensión de la naturaleza del intelecto, el hombre puede penetrar en la mente de Dios, y saber que todo está bien, pues está planeado, y el propósito divino realiza continuamente todos sus objetivos.

El trabajo de los Adeptos atlantes fue impresionar en la conciencia del mundo la verdad de que Dios es Amor. Ésta es la expresión simbólica de la verdad, como lo es el empleo de la palabra Dios. El trabajo de los Adeptos arios consiste en plasmar en la conciencia del mundo, que Dios es Voluntad. Para que redunde en bien de la familia humana, trabajan con el intelecto a fin de controlarlo, subordinar otras formas a la mente y por medio de ella revelar al hombre la visión de lo que es y será. De esta manera el hombre se alinea con el centro coronario esotérico de la Vida una. En el reino animal, por el desarrollo de la sensibilidad y el paralelo desenvolvimiento por medio del dolor, se alinean esos tipos de formas con el centro cardíaco de la naturaleza. Esta frase imparte una verdad que no puede ser expresada con mayor claridad hasta que el hombre no sea más incluyente en su conciencia. Por medio del color en el reino vegetal, esas formas de manifestación divina son también puestas en contacto vibratorio con ese centro de fuerza en la naturaleza, análogo al centro laríngeo del hombre.

Al emplear estas palabras me refiero sobre todo a la Vida que se manifiesta a través de nuestro planeta, el Logos planetario; pero la idea (es innecesario decirlo) puede extenderse hasta incluir la gran Vida, de la cual nuestro Logos planetario es sólo un reflejo y una expresión. El hombre es el cerebro de la naturaleza; los animales son la expresión del corazón; el mundo vegetal es la expresión de la fuerza creadora o centro laríngeo; estos tres reinos de la naturaleza son, en forma peculiar, la analogía de los tres centros superiores en el hombre, así como los tres reinos en el arco involutivo corresponden a los tres centros inferiores, y el reino mineral -por más abstracta que pueda parecer la idea a quienes no poseen conciencia del aspecto vida- corresponde al plexo solar, el gran distribuidor de lo que está arriba y lo que está abajo.

Estas analogías cambian a medida que transcurre el tiempo. En los días lemurianos, la humanidad, considerada como un reino de la naturaleza, expresaba el aspecto plexo solar, mientras que el reino animal representaba el centro sacro, y el centro en la base de la columna vertebral estaba simbolizado por el reino vegetal. A mediados del período atlante, cuando se efectuaron considerables cambios y experimentos, tuvo lugar un cambio en todo el proceso; como ya saben, entraron ciertos egos, según se relata en La Doctrina Secreta y en Tratado Sobre Fuego Cósmico, y mediante sus esfuerzos fue posible dar un gran paso hacia adelante. La sustancia mental o chitta, se hizo más vibrante, y ahora tenemos concretamente el período de su actividad más intensa.

En la enseñanza esotérica se dice que los tres aspectos de la divinidad son en sí triples y, en lo que a la humanidad se refiere, podemos dividir la energía de la mente en tres aspectos. Por lo tanto, tenemos:

1. La mente inferior concreta, llamada sustancia mental o chitta, en los Aforismos de la Yoga de Pantajali.
2. La mente abstracta, o ese aspecto de la mente relacionado con el mundo de las ideas.
3. La intuición o razón pura, es el aspecto más elevado de la mentalidad, para el hombre.

Las tres tienen su campo de influencia o su expresión abarcante, en el tercer aspecto del Logos, denominado Mente Universal, la activa e inteligente Deidad. Las líneas de fuerza de estos tres aspectos inferiores conducen de vuelta (si se puede usar expresión tan inadecuada) al tercer plano, así como las líneas astrales de fuerza conducen al segundo plano o monádico, aunque en lo que se refiere a la conciencia del hombre sólo retornan al plano búdico o intuitivo.

Es interesante observar que así como la mónada, impulsada por el deseo, produce esa forma de vida llamada la personalidad, del mismo modo el aspecto mental, como parte del propósito llevado a cabo mediante la Mente Universal produce, a su vez, esa manifestación denominada un Manasaputra, el gran Hijo de la Mente en el plano mental. De allí que el principio mente de la humanidad lleve a la manifestación al cuerpo egoico, el vehículo causal, el karana sarira, el loto de doce pétalos. Por supuesto, hablamos aquí exclusivamente en términos del aspecto forma. La razón de esto reside en los planos cósmicos, donde el Logos planetario tiene Su vida. Del plano astral cósmico proviene el impulso que origina la existencia de la forma y la expresión concreta -porque toda apropiación de forma es resultado del deseo. Del plano mental cósmico procede la voluntad de ser en tiempo y espacio, lo cual produce los siete grupos de vidas egoicas y la tercera emanación.

Se comprenderá entonces, por inferencia, que el correcto empleo de la energía por el iniciado, lo relaciona no sólo con los planos superiores del sistema solar, sino también con esos planos cósmicos, donde nuestro Logos tiene Su aspecto Personalidad, empleando estas palabras en sentido simbólico. El correcto uso de la energía física por el iniciado, le otorga "libertad" en el plano físico cósmico. El debido uso de la energía astral le da poder en el astral cósmico, y el correcto uso de la energía mental le facilita la entrada al mental cósmico. Tenemos entonces, por deducción, que, cuando los tres centros superiores del hombre funcionan perfectamente, desempeñan su parte en el trabajo de llevar energías desde esas excelsas esferas al campo de actividad del iniciado, actuando como portales que van hacia los reinos hasta ahora cerrados para él.

Cada centro o chakra, se compone de tres ruedas o remolinos concéntricos, que se entremezclan en el hombre espiritual que se halla en el sendero de probación; se mueven lentamente en una sola dirección, pero gradualmente aumentan su actividad a medida que se aproxima al portal del sendero de iniciación. En la iniciación, hace contacto con el centro del chakra (un punto de fuego latente), la rotación se intensifica y la actividad se hace cuatridimensional. Es difícil expresar estas ideas en palabras comprensibles para los no iniciados, pero el efecto podría describirse como un cambio de girar acompasado, a otro de radiación rutilante, una "rueda que gira sobre sí misma", según lo expresan las Antiguas Escrituras. De allí que por la purificación, el cumplimiento de las reglas y una aspiración que no admite obstáculos ni cesa ante el dolor, el aspirante ha hecho que palpiten y giren sus centros; sólo entonces, el Maestro puede conducirlo a la Presencia del Hierofante. Luego el iniciador, con pleno conocimiento del rayo y sub-rayo del discípulo, tanto egoico como personal, y reconociendo cualquier karma que aún deba agotar, tocará el centro o centros, preparado para la vivificación; entonces el fuego oculto ascenderá precipitadamente y se centralizará. Recuerden que en la vivificación de un centro se produce siempre la correspondiente vitalización del centro análogo de la cabeza, hasta que oportunamente los siete centros del cuerpo y los siete de la cabeza giran al unísono. No olviden que así como los cuatro rayos menores pasan dentro de los tres mayores, así también los cuatro centros menores mantienen la analogía y pasan al pralaya, hallando su punto focal en el centro laríngeo. Tenemos así los tres centros -coronario, cardíaco y laríngeo- conteniendo el fuego interno, y los tres centros mayores de la cabeza vibrando también al unísono.

Comprendo que todo esto es técnico y complicado. Sin embargo, tiene su lugar y valor, y mucho de lo que aquí se da, será útil cuando todos hayan pasado al más allá y un nuevo grupo de aspirantes sigan sus pasos. El entrenamiento del cuerpo mental es importante; muchos eluden tales tecnicismos, ocultándose detrás del énfasis puesto sobre el aspecto vida de la verdad, debido a la inherente pereza mental. Esto que reciben ahora es sólo el abecé del esoterismo. No pierdan tiempo en hacer deducciones demasiado detalladas. Lo único que puede hacerse es dar un delineamiento amplio y general, tener paciente cautela, voluntad de reconocer las limitaciones del cerebro físico y aceptar una hipótesis. Creerán posibles estas hipótesis, a no ser que su intuición se rebele, o sean refutadas por las anteriores enseñanzas impartidas por otro de los Mensajeros de la Logia. No quiero ser dogmático. En estas instrucciones sólo doy cierta información -la exactitud la dejo para ser demostrada en el futuro. Pido simplemente que tomen nota, y en los años venideros gran parte de lo que quizás parezca ahora raro y tal vez contradictorio, será desenmarañado, lentamente descifrado y más fácilmente comprendido. Poco conocimiento conduce a una gran confusión, a no ser que se deje a un lado para utilizarlo en el futuro, cuando los años de instrucción hayan aumentado el acerbo.

Volviendo a nuestro tema: El centro cardíaco del hombre abre la puerta a lo que se llama "el corazón del Sol”. El centro laríngeo abre el camino a la plena comprensión del sendero del Sol físico, y los verdaderos astrólogos, con el tiempo, deben activar ese centro. El centro coronario abre el camino al Sol espiritual central, y cada uno pasa por intermedio de la analogía planetaria, a uno de los planos cósmicos.

Tenemos un resumen de los tecnicismos y de los hechos que (de acuerdo a la Ley de Analogía) son esencialmente de interés académico y nada más. Aun, los que somos iniciados, no sabemos prácticamente nada sobre los planos cósmicos, más allá del físico cósmico. Nuestra conciencia recién empieza a ser solar, y trabajamos dentro de nuestras pequeñas capacidades para superar esas limitaciones planetarias que nos impiden alcanzar el conocimiento y vida solares. Para los aspirantes, que ni siquiera saben lo que significa conciencia planetaria, la información anterior tiene únicamente un valor, y es que acentúa la naturaleza sintética del gran plan y el hecho de que la unidad más pequeña es parte integrante del todo. Demuestra la idea de que la energía es un fluido vital que circula por todo el cuerpo del Logos, vivificando por lo tanto hasta el átomo más insignificante de esa totalidad. Es de valor tratar de comprender el cuadro e imaginarse la maravilla de lo que está aconteciendo. Sin embargo, es pérdida de tiempo reflexionar, por ejemplo, sobre el plano astral cósmico, cuando aún el plano del ego (el quinto subplano del físico cósmico, contando de arriba abajo) es todavía inaccesible para el hombre común y constituye la meta de su aspiración y meditación.

Por consiguiente, el hombre puede captar mejor la Mente Universal cuando ella se expresa mediante las denominadas mente concreta, mente abstracta e intuición, o razón pura.

La mente concreta es la facultad de construir formas. Los pensamientos son cosas. La mente abstracta es la facultad de construir cánones, o la mente que actúa con los anteproyectos sobre los cuales se moldean las formas. La intuición o razón pura, es la facultad que le permite al hombre ponerse en contacto con la Mente Universal, captar el plan sintéticamente y aferrarse a las Ideas divinas o aislar alguna verdad fundamental y pura.

La meta del trabajo del aspirante consiste en comprender esos aspectos de la mente con los cuales debe aprender a trabajar. Por lo tanto, su trabajo podría resumirse de la manera siguiente:

1. Debe aprender a pensar; descubrir que posee un mecanismo llamado mente y también sus facultades y poderes, los cuales han sido bien analizados en los dos primeros libros de los Aforismos de la Yoga de Patanjali.
2. Debe aprender a situarse detrás de sus procesos mentales y de su tendencia a construir formas y descubrir las ideas que subyacen en la forma mental divina, el proceso mundial, y así aprender a trabajar en colaboración con el plan, subordinando a estas ideas su propia construcción de formas mentales. Debe aprender a penetrar en el mundo de estas ideas divinas y estudiar el "canon de las cosas en los cielos", según la Biblia. Debe además empezar a trabajar con los anteproyectos, donde todo lo que existe está modelado y moldeado. Entonces se convierte en estudiante del simbolismo, y de idólatra se trasforma en idealista divino. Empleo estas palabras en su verdadero sentido y significado.
3. Desde ese idealismo desarrollado, debe progresar aún más profundamente, hasta penetrar en el reino de la intuición pura. Entonces puede extraer la verdad de su fuente. Penetra en la Mente de Dios Mismo. Además de idealizar, intuye; es sensible a las ideas divinas, las cuales fertilizan su mente. Más tarde las denomina intuiciones y a medida que las desarrolla, ideas o ideales, y basa sobre ellas todo su trabajo y la dirección de sus asuntos.
4. Después le sigue el trabajo de construir conscientemente formas mentales, basadas sobre esas ideas divinas que emanan como intuiciones desde la Mente Universal, lo cual se realiza a través de la meditación.

Todo verdadero estudiante sabe que esto involucra concentración, a fin de enfocar u orientar la mente inferior con la superior. Inhibe temporariamente la tendencia normal a construir formas mentales. Valiéndose de la meditación, que es el poder de la mente de mantenerse en la luz, y en esa luz percibir el plan, aprende a "atraer" las ideas necesarias. Por medio de la contemplación encuentra que puede penetrar en ese silencio que le permitirá extraer de la mente divina, arrebatar de la conciencia divina el pensamiento de Dios y conocer. Éste es el trabajo que tiene ante sí todo aspirante, de allí la necesidad de conocer la naturaleza de su problema mental y las herramientas que está obligado a utilizar, y de saber aplicar mediante el correcto empleo del mecanismo mental, lo que aprende y adquiere.

¿Cómo realizar esto? ¿Cómo atraerlo y construirlo después?

Por muy pequeño o insignificante que sea un pensador individual, sin embargo, en colaboración con sus hermanos, maneja una poderosa fuerza. Sólo mediante el firme, potente y recto pensar de las personas, y la comprensión del correcto empleo de la energía mental, podrá avanzar progresivamente la evolución en las líneas deseadas. El recto pensar depende de muchas cosas, y sería útil exponer algunas de ellas con toda sencillez:

1. La aptitud para percibir la visión. Esto involucra, en pequeña medida, la capacidad de reconocer el arquetipo en que la Logia procura modelar la raza. Implica colaborar en el trabajo del Manu, y en el desarrollo del pensamiento abstracto tanto como del sintético, es decir, un destello de la intuición. La intuición arrebata de los elevados lugares, una parte del plan ideal latente en la mente del Logos. A medida que los hombres desarrollan esta capacidad, harán contacto con fuentes de poder que no están en los niveles mentales, pero constituyen esos planos de los cuales el plano mental mismo extrae su sustento.

2. Luego, habiendo percibido la visión y vislumbrado una fracción de la belleza (¡es asombroso lo poco que ven los hombres!), tiene la oportunidad de atraer al plano mental todo lo que es posible extraer del plan. Al principio tratan de captarlo en forma tenue y nebulosa, sin embargo, comienza a materializarse. Raras veces podrán, al comienzo, hacer contacto con él, porque la visión llega a través del cuerpo causal y pocos pueden sostener esa elevada conciencia durante largo tiempo. Pero el esfuerzo por captarlo traerá resultados y, gradualmente, se filtrará la idea en los niveles concretos del plano mental. Luego se convertirá en pensamiento concreto, en algo que puede visualizarse definidamente y apropiarse como base para el pensamiento.

3. Realizado esto, ¿qué viene después? Un período de gestación, donde se construye la forma mental de esa parte de la visión que pueden traer a su conciencia. Esto debe hacerse paulatinamente, porque es deseable una vibración estable y una forma bien construida. El trabajo apresurado no conduce a nada. A medida que construyen, sentirán poco a poco un anhelo y deseo de ver aparecer esta visión en la tierra y que sea conocida por otros hijos de los hombres. Después se vitaliza la forma mental con el poder de la voluntad, tratando que se materialice; entonces el ritmo se hace más pesado y lento, el material con que se ha construido su forma es necesariamente más tosco, y se hallará que la forma mental de la visión está revestida de materia de los planos mental y astral.

4. Feliz el discípulo que puede acercar aún más la visión a la humanidad y traerla a la existencia en el plano físico. Recuerden que la materialización de un aspecto cualquiera de la visión en el plano físico, no es tarea de un solo hombre. Únicamente cuando ha sido sentido por la mayoría y cuando ella ha trabajado en su forma material, los esfuerzos mancomunados pueden llevarla a la manifestación externa. Podemos ver así el valor de educar la opinión pública, porque lleva a los numerosos colaboradores a ayudar a los pocos visionarios. La ley rige siempre -tanto en el descenso como en la diferenciación. Dos o tres personas perciben el plan intuitivamente, entonces el ritmo que establecen con sus pensamientos arrastra la materia del plano mental a la actividad y los pensadores se posesionan de la idea. Esta es algo difícil de aprender y de hacer, pero la recompensa es grande.

Para quienes luchan, perseveran y se esfuerzan, la alegría es múltiple cuando llega la materialización. El contraste causa alegría, pues conociendo el pasado de tinieblas, gozarán en la luz de la fructificación y poseerán la alegría del compañerismo experimentado y probado; los años habrán demostrado quiénes son los asociados elegidos, y en la comunidad del sufrimiento se fortalecerá el vínculo; la alegría de la paz después de la victoria será suya; para el cansado guerrero los frutos de la realización y el descanso son doblemente dulces; obtendrán la alegría de participar en el plan de los Maestros, y será correcto todo aquello que los asocie a Ellos más estrechamente; la alegría de haber ayudado a consolar a un mundo necesitado, de haber llevado luz a las almas ensombrecidas, de haber curado en alguna medida las llagas del sufrimiento del mundo, les pertenecerá, y tener conciencia de haber empleado bien los días y recibir la gratitud de las almas salvadas, trae la mayor de todas las alegrías -la que experimenta un Maestro cuando sabe que ha contribuido a elevar a un hermano un poco más en la escala de evolución. Esta alegría les aguarda a ustedes, y no está muy lejana. De manera que, no trabajen para la alegría, sino hacia ella; no por la recompensa, sino por la necesidad interna de ayudar; no por la gratitud, sino por el impulso que sobreviene al percibir la visión y comprender la parte que les corresponde desempeñar para traer esa visión a la tierra.

Ayudará mucho saber diferenciar entre la felicidad, la alegría y la bienaventuranza:

Primero, la felicidad tiene su asiento en las emociones y es una reacción de la personalidad.

Segundo, la alegría es una cualidad del alma, sentida mentalmente cuando se efectúa el alineamiento.

Tercero, la beatitud es la naturaleza del espíritu, sobre lo cual es inútil hacer conjeturas, hasta que el alma se da cuenta de su unicidad con el Padre. Esta comprensión viene después de una etapa anterior, en la que el yo personal se unifica con el alma. Por lo tanto, la especulación y el análisis, respecto a la naturaleza de la beatitud, no son de ningún beneficio para el hombre común, cuyas metáforas y terminología tienen por fuerza que ser personales y están relacionadas con el mundo de los sentidos. ¿El aspirante se refiere a su felicidad o a su alegría? Si es a esta última, debe ser efecto de la conciencia y solidaridad grupales, de la unicidad con todos los seres y, después de todo, no puede ser interpretado en términos de felicidad. La felicidad llega cuando la personalidad cumple con esas condiciones que satisfacen una u otra parte de su naturaleza inferior; cuando se experimenta una sensación de bienestar físico, contentamiento con su propio medio ambiente, con las personas que lo rodean o con las oportunidades y contactos mentales. La felicidad constituye la meta del yo separado.

Sin embargo, cuando tratamos de vivir como almas, no tenemos en cuenta la satisfacción del hombre inferior, sentimos alegría en nuestras relaciones grupales y en esas condiciones que conducen a una mejor expresión de las almas de aquellos con quienes nos ponemos en contacto. El hecho de aportar alegría a otros, a fin de producir condiciones mediante las cuales puedan expresarse mejor, podrá tener un efecto físico cuando tratamos de mejorar sus condiciones materiales, o un efecto emocional cuando nuestra presencia les trae paz y los eleva, o un resultado intelectual cuando los estimulamos a pensar clara y comprensivamente. Pero en nosotros su efecto es de alegría por haber sido altruista y desinteresada nuestra acción y no depende de las circunstancias o estado social del aspirante. Se renuncia forzosamente a gran parte de la felicidad cuando la salud es mala, el medio ambiente difícil y el "karma acumulado durante muchas vidas" agobia, o cuando las dificultades de la familia, nación o raza, pesan sobre la personalidad sensible. No debe confundirse la alegría con la felicidad de la juventud o la satisfacción autocentrada de la persona egoísta e insensible, que se oculta detrás de sus deseos.

Parece una trivialidad y una paradoja ocultista decir que en medio de una profunda aflicción y desgracia de la personalidad, se puede conocer y sentir la alegría del alma. Sin embargo es así, y tal debe ser la meta del estudiante. Algunas personas son felices porque cierran los ojos a la verdad o están autohipnotizadas, ocultándose detrás de una coraza de ilusión. Pero el aspirante, por lo general, ha alcanzado la etapa en que sus ojos están bien abiertos; ha aprendido a ser veraz consigo mismo y no ha construido ninguna muralla que lo separe de sus semejantes. Está despierto y alerta; es sensible y frecuentemente sufre. Se pregunta por qué lo han abandonado, en lo que el mundo denomino felicidad y paz, y cuál será la consecuencia.

Quienes vigilamos y guiamos desde el aspecto interno, observamos con amor a todos los que luchan en el fragor de la contienda. Somos como el Estado Mayor General que sigue el curso de la batalla desde un lugar alto y seguro. De nuestra seguridad depende el éxito final de ustedes, porque tenemos en nuestras manos la solución de muchos problemas, y aplicamos esa solución cuando la batalla no es favorable. Quisiera que recuerden siempre algo de vital importancia, y es la afirmación de que en la destrucción de la forma reside oculto el secreto de toda evolución. No crean que esto es una trivialidad. Lo verán aplicado constantemente, y es preciso prepararse para demostrarlo. Los Maestros utilizan la forma al máximo, tratan de trabajar por medio de ella, aprisionando la vida entre muros limitadores mientras sirven al propósito e instruyen a la raza por medio de esa forma. Entonces llega el momento en que la forma ya no sirve para el propósito a que estaba destinada, la estructura se atrofia y cristaliza y es fácilmente destruible. Su destrucción entonces es cuestión de gran preocupación y utilidad, la forma desaparece y otra nueva ocupa su lugar. Observen y comprueben si esto no es así. Siempre tenemos la construcción de la forma; su utilización durante el mayor tiempo posible; su destrucción cuando obstaculiza y restringe la expansión de la luz, y luego la rápida reconstrucción de una nueva forma. Éste ha sido el método desde el comienzo del tiempo.

En los albores de la raza las formas perduraban largo tiempo. La evolución avanzaba más lentamente, pero ahora con la tendencia al ascenso de todas las cosas, la forma tiene una breve duración. Vive vigorosamente durante un breve período; se mueve con rapidez y luego es reemplazada por otra forma. Esta rapidez aumentará y no disminuirá hasta que la conciencia, o expansión interna de la vida de la raza, vibre siempre a un ritmo más rápido y ligero.

Análogamente es necesario llegar a comprender que uno de los objetivos principales del esfuerzo, en la actualidad, de parte de Aquellos que ustedes denominan Hermanos Mayores de la raza, es estimular, purificar y coordinar el cuerpo etérico. Este cuerpo etérico no sólo es el transmisor de prana, sino un medio para todas las energías que estamos considerando. Su importancia reside también en otros factores:

a. Siendo de materia del plano físico, la conciencia etérica es el próximo paso que debe dar la raza. Esto se demostrará, al principio, como la capacidad de ver etéricamente y conocer la materia etérica.

b. Es el campo inmediato de exploración para el científico moderno. Dentro de diez años, muchos médicos clínicos lo reconocerán como un hecho de la naturaleza.

c. La mayoría de las enfermedades que experimenta el cuerpo físico en la actualidad, tiene sus raíces en el cuerpo etérico. Pocas enfermedades son esencialmente físicas, si es que las hay. La enfermedad tiene sus fuentes en las condiciones astrales y etéricas.

d. El secreto de la clarividencia y la clariaudiencia sensatas y sin peligro, depende de la purificación del vehículo etérico.

e. Las emanaciones etéricas de las personas pueden ser grandes contaminadoras. Por consiguiente, en la purificación de este cuerpo reside el secreto de una humanidad más sensata y más buena.

De allí la importancia del etérico. Existen otras razones que más tarde serán acentuadas. Sin embargo, al comenzar a formar sus ideas sobre el tema, será prudente adherirse a generalizaciones amplias hasta que toda la cuestión adquiera claros contornos en su mente.

Por lo tanto, el trabajo sobre el cuerpo etérico, desde el punto de vista de la Jerarquía, no está limitado sólo a los cuerpos de los hombres. Es un proceso planetario. El cuerpo etérico de la tierra misma está sujeto a un estímulo definido. El espíritu de la tierra, esa misteriosa entidad -no el Logos planetario- se está vivificando en un nuevo sentido, y su vivificación traerá numerosos desenvolvimientos interesantes. Se trata de hacerlo de tres maneras:

1. Por la aumentada velocidad de vibración de los átomos etéricos, causada por la entrada del rayo ceremonial. No hay que imaginarlo como un cambio súbito y violento. Desde el punto de vista humano del estudiante, el aumento de la vibración es aparentemente tan lento y gradual, que es casi imperceptible. Sin embargo, el estímulo existe y será reconocido en el transcurso de los siglos.

2. Por la actuación de ciertas fuerzas astrales sobre el cuerpo etérico, que conduce a cambios lentos pero definidos en la estructura interna del átomo, a la penetración en la conciencia de otras de las espirillas y a un ajuste general de todo el cosmos del átomo.

3. Por el empleo, de parte del Mahachohan en los planos internos, de uno de los poderosos talismanes del séptimo rayo.

Evidentemente, el despertar del espíritu de la tierra es lento y gradual. Está en el arco involutivo y pasará al evolutivo en un futuro confuso y remoto. Por lo tanto no nos arrastrará consigo. Ahora sólo sirve nuestro propósito, ofreciéndonos un hogar dentro de su cuerpo, pero permaneciendo, no obstante, disasociado de nosotros. Los devas de los éteres, por razón de este mismo estímulo, están en consecuencia apresurando su avance en la evolución y aproximándose también más a su ideal.

En todo lo que he dicho respecto al cuerpo etérico de los hombres, al planeta y al espíritu de la tierra, el nudo de toda la cuestión reside en que los cinco rayos tienen actualmente al séptimo como rayo predominante. El séptimo rayo controla al etérico y a los devas de los éteres. Controla también al séptimo subplano de todos los planos, pero en esta época predomina en el séptimo subplano del plano físico. Como estamos también en la cuarta ronda, cuando un rayo entra en determinada encarnación, no sólo controla en los correspondientes planos del mismo número, sino que tiene especial influencia en el cuarto subplano. Observen su actual desarrollo en los tres mundos:

1. El cuarto éter, el más inferior de los éteres, será el próximo plano físico de conciencia. La materia etérica ya se está haciendo visible para algunos y lo será más completamente para la mayoría al final de este siglo.

2. El cuarto subplano del astral contiene a la mayoría de los hombres cuando desencarnan y, por consiguiente, mucho trabajo puede ser realizado sobre el mayor número.

3. El cuarto subplano mental es el plano del devachán.



LA FUNDACIÓN DE LA JERARQUÍA

Las diversas energías que actúan sobre el ser humano y producen su desenvolvimiento, constituyen su campo de experiencia. Estas dos palabras -desenvolvimiento y experiencia- debieran estar siempre vinculadas, porque de una deriva la otra. Mientras persiste el sometimiento a la experiencia en el mundo de la forma, tiene lugar un desenvolvimiento paralelo de la conciencia. Debido a que dicho desenvolvimiento origina constantes cambios de comprensión y la consiguiente y constante reorientación hacia un nuevo estado de conciencia, conduce necesariamente a nuevas experiencias -experiencias de nuevos fenómenos, nuevos estados del ser y condiciones dimensionales hasta ahora desconocidas. De allí la frecuente reacción del discípulo al hecho de que no hay aún para él un lugar de paz. La paz fue el objetivo del aspirante atlante. La realización es el objetivo del discípulo ario, el cual nunca puede permanecer estático ni descansar; constantemente se ajusta a nuevas condiciones; continuamente aprende a actuar en ellas, y luego encuentra que desaparecen para dar lugar a nuevas. Esto continúa hasta establecer la conciencia en el Yo, en el Uno. Entonces el iniciado se conoce a sí mismo como la Unidad observadora, y vigila el fenómeno fantasmagórico de la Vida en la forma.

Pasa de una sensación de unidad a una de dualidad, y de ahí nuevamente a una unidad más elevada. Primeramente, el Yo se identifica con el aspecto forma, a tal punto que desaparece toda dualidad en la ilusión de que el yo es la forma. Tenemos entonces la forma, constituyendo aparentemente todo lo que existe. A esto le sigue la etapa en que el yo, que internamente mora, empieza a ser consciente de sí mismo como también de la forma; entonces hablamos en términos del yo superior y el yo inferior, del yo y sus envolturas, del yo y el no-yo. Esta es la etapa dual del aspirante y del discípulo, hasta el momento de entrenarse para la tercera iniciación. Comienza con el conocimiento de que es una entidad espiritual confinada en una forma. Su conciencia, durante un largo período de tiempo, es predominantemente la de la forma. Gradualmente va cambiando -tan paulatinamente que el aspirante aprende la lección de resistencia (hasta el punto de soportar el no-yo), y llega una vida equilibrada en que ninguno de los dos predomina. Esto produce en el hombre un estado de aparente negatividad e inercia, que puede perdurar durante una vida o dos, donde parece que poco realiza en un sentido u otro, pero para el trabajador es una indicación valiosa en su trato con las personas. Luego cambia el punto de equilibrio y desde el ángulo de su influencia, el alma parece dominar, y todo el aspecto de la conciencia comienza a trasladarse al más elevado de los dos aspectos. Sin embargo, persiste aún la dualidad, porque el hombre se identifica unas veces con el alma y otras con su naturaleza forma; en esta etapa se encuentra ahora la mayoría de los discípulos más sinceros. No obstante es "absorbido" poco a poco en el alma, y entra así en relación con todos los aspectos del alma en todas las formas, hasta que un día se da cuenta que sólo existe el alma, entonces sobreviene el estado superior de unidad.

Estos puntos deben ser considerados por ser de valor, pues existen escuelas de pensamiento (como la Vedanta y otros grupos de pensadores místicos) que subrayan el aspecto vida y parecen negar la dualidad. Otras escuelas (como la Teosófica, a pesar de negarlo) enseñan la verdad del yo y del no-yo, por eso puede interpretarse en términos de dualidad. Ambas son correctas y se necesitan recíprocamente. Debe recordarse que en el proceso de la manifestación trabajamos, a través de la dualidad, de una unidad relativa a otra, de la siguiente manera:

1. La unidad de la forma, en que el yo se identifica aparentemente con la forma, y es absorbido en la vida de la forma.
2. La dualidad, que se traslada y fluctúa entre el yo y la forma, enfocando la conciencia en uno y a veces en otro.
3. La unidad del alma, donde parece no existir nada más que el alma, y sólo el ser se registra en la conciencia.

Como se verá, ambas escuelas tienen razón, y el concepto dualista es un paso en el camino de la unión esencial con la Vida Una.

Debe recordarse que así como para el aspirante o probacionista, el campo de batalla (el kurukshetra) es el plano astral, el plano mental es el campo de batalla para el discípulo. Allí está su kurukshetra. El aspirante debe aprender a controlar su naturaleza psíquica emocional por el correcto control de la mente, y Krishna trata de subrayarlo cuando entrena a Arjuna para dar el siguiente paso hacia la correcta visión. El discípulo debe llevar adelante esta atención mental, y mediante el correcto uso de la mente lograr una comprensión más elevada, poniendo en actividad un factor aún más elevado, el de la intuición.

El aspirante repite en sí mismo el desenvolvimiento racial y desempeña nuevamente el drama racial. Para comprender esto hay que captar ciertos hechos respecto a ese drama y al trabajo de la Jerarquía, y los enumeraré a continuación:

1. El movimiento de divulgación de la Doctrina Secreta tiene dieciocho millones de años.

2. Únicamente cuatro de los Divulgadores originales permanecen aún con nosotros. La tarea (impulsora y controladora) está ahora en manos de tres grupos de vidas, si puedo expresarlo así:

a. Aquellos de nuestra humanidad terrestre que se han capacitado para servir.
b. Ciertas existencias que han venido de otros esquemas planetarios a nuestro esquema terráqueo.
c. Un gran número de devas de evolución superhumana.

Forman, en conjunto, la Jerarquía oculta del planeta; trabajan en tres divisiones principales y en siete grupos, descritos en muchos libros teosóficos y resumidos en el libro Iniciación Humana y Solar.

3. En las etapas primitivas, esta Jerarquía era conocida por diversos nombres, entre otros se la denominaba el Templo de Íbez.

4. Consideraremos la fundación del Templo de Íbez. Para hacerlo será necesario tener en cuenta el período del advenimiento a la tierra de la Hermandad Blanca, y el problema inmediato ante Ella; esto involucrará el reconocimiento de ciertos hechos que nunca fueron adecuadamente considerados. Es un hecho reconocido en esoterismo que el advenimiento de la Jerarquía oculta fue para la humanidad de nuestra tierra un acontecimiento épico, y produjo dos cosas:

La cristalización definida de esa alma grupal denominada hoy cuarto reino o humano.

El despertar de la mente o manas, en el hombre animal, en forma triple:

a. Por la encarnación directa de ciertos miembros de la Hermandad Blanca, que trajeron así los nuevos y necesarios factores, trasmitiéndolos a sus hijos.
b. Por la implantación definida de lo que se llama en las Escrituras Esotéricas "la chispa de la mente" en el hombre animal. Esto es simplemente una forma pictórica de representar la creación, por un acto directo, de la necesaria unidad de la mente o mecanismo mental del pensamiento, dentro del cuerpo causal o espiritual.
c. Por el estímulo gradual de la facultad mental del hombre animal y la continua vitalización del germen latente de la mente, hasta que floreció como mente manifestada.

Esto abarcó un vasto período de tiempo, y aunque la Hermandad estableció su sede en Shamballa y dirigió sus actividades desde allí, fue necesario, durante la primera subraza de la Raza Raíz Atlante, realizar ciertos esfuerzos para que la evolución de la raza prosiguiera de acuerdo al plan. Los estudiantes de estos misterios deben recordar que si bien se habla de Shamballa como que existe en materia física y ocupa una localidad definida en el espacio, la materia física a que se refiere es etérica; el Señor del Mundo y Sus ayudantes de los grados superiores, ocupan cuerpos formados de materia etérica.

5. Hace alrededor de diecisiete millones de años (el advenimiento de la Jerarquía y la fundación de Shamballa tuvo lugar hace dieciocho millones y medio de años) se decidió tener en el plano físico denso una organización y sede de los misterios, y un grupo de Adeptos y Chohanes que actuarían en cuerpos físicos densos, y así satisfarían la necesidad de la humanidad que rápidamente estaba despertando.

6. El primer puesto de avanzada para la Fraternidad de Shamballa fue el templo original de Íbez, situado en el centro de Sud América, y una de sus ramas, en un período muy posterior, se encontraba en las antiguas instituciones mayas y en la adoración fundamental del Sol, como fuente de vida en los corazones de todos los hombres. Una segunda rama se estableció posteriormente en Asia, y de esta rama los adeptos del Himalaya y del sur de la India, son los representantes, aunque el trabajo ha cambiado materialmente. En el futuro se harán descubrimientos que revelarán la realidad del antiguo tipo de trabajo jerárquico; antiguos archivos y monumentos serán revelados, algunos a flor de tierra y muchos en refugios subterráneos. A medida que se exploran los misterios del Asia Central, en las tierras que se extienden desde Caldea a Babilonia a través del Turquestán hasta Manchuria, incluyendo el desierto de Gobi, está proyectado revelar gran parte de la primitiva historia de los trabajadores de Íbez.

Podrá observarse que la palabra Íbez es literalmente una especie de sigla que vela el verdadero nombre del Logos planetario de la Tierra, uno de Cuyos principios se está manifestando en Sanat Kumara, convirtiéndolo así en una encarnación directa del Logos planetario y en una expresión de Su divina conciencia. Estas cuatro letras son las iniciales de los verdaderos nombres de los cuatro Avatares de los cuatro globos de nuestra cadena terrestre, donde encarnaron cuatro de los principios divinos. Las letras I.B.E.Z. no son las verdaderas letras en idioma sensar, si es posible usar expresión tan inexacta de un idioma ideográfico, sino que son sencillamente una deformación europeizada. El verdadero significado sólo se imparte en la cuarta iniciación, cuando es revelada la naturaleza del Logos planetario y se hace un contacto definido con sus cuatro Avatares por medio del trabajo mediador directo de Sanat Kumara.

7. Diré algo respecto al trabajo de los adeptos de Íbez y Sus misterios; es necesario señalar que toda la tendencia de Su trabajo fue en cierta manera diferente del de los adeptos de hoy, y necesariamente tuvo que ser así. Su objetivo era estimular el misticismo y el Reino de Dios en el átomo humano. La naturaleza de Su trabajo es sumamente difícil para la comprensión del hombre común de hoy, debido a sus diversos estados de conciencia. Los adeptos de Íbez tuvieron que tratar con una humanidad que estaba en su infancia, cuya polarización era extremadamente inestable y su coordinación muy imperfecta. Había muy poca mentalidad, y los hombres eran casi totalmente astrales, funcionando en el plano astral aún más conscientemente que en el físico, y parte de la tarea de estos adeptos primitivos, que trabajaban bajo las instrucciones de Shamballa, fue desarrollar los centros de energía de la unidad humana, estimular el cerebro y hacerlo plenamente autoconsciente en el plano físico. Su objetivo fue lograr la comprensión del reino de Dios interno, y (en el entrenamiento de Sus discípulos) se le dio poca importancia al hecho de alcanzar el conocimiento de Dios en la naturaleza y en otras unidades. En esos días fue necesario emplear métodos más definidamente físicos que los permitidos hoy, empleándose estos métodos de estímulo físico y enseñándose las leyes de energía, tal como actúa a través de los distintos centros, hasta el momento en que se efectuó otro gran cambio en los métodos jerárquicos; entonces se cerró la puerta entre el reino animal y el humano y se abrió el portal de la iniciación. También se consideró en esa época, que el hombre estaba suficientemente autocentrado e individualizado como para permitir un cambio drástico en el método y en la práctica. Todo esto tomó un vasto período de tiempo, habiéndonos llegado los resabios de las primitivas prácticas del Templo en las degradadas enseñanzas fálicas, en la magia tántrica y en las prácticas de hatha yoga. A la infantil humanidad lemuriana y a los primitivos atlantes, hubo que enseñarles estas prácticas utilizando símbolos y métodos que hoy nos parecerían burdos, imposibles y de tal índole, que la raza debería haberlos trascendido hace millones de años.

8. En el momento de abrir el portal de la iniciación, hace varios millones de años, la Logia decidió dos cosas:

Que la individualización debía cesar hasta que el hombre coordinara, no sólo los cuerpos físico y astral y pensara conscientemente por sí mismo, sino hasta que trascendiera también el físico y el astral. Cuando llegue a ser consciente del grupo, entonces se abrirá nuevamente el portal al reino de la autoconciencia.

Que el sendero del misticismo debía conducir oportunamente al sendero oculto; que debían formularse planes para impartir las enseñanzas, y que era necesario organizar los misterios que revelarían la naturaleza de Dios en todo lo que se ve, y no únicamente en el hombre. Al hombre había que enseñarle que como individuo constituye parte de un todo mayor y que sus intereses deben subordinarse a los del grupo. Las enseñanzas fueron reorganizadas lentamente, y el plan de estudios ampliado; paulatinamente la gente se fue capacitando y se desarrollaron los misterios, hasta que llegamos a las maravillosas Escuelas de los Misterios de Caldea, Egipto, Grecia y muchas otras.

9. Tres cosas podrán mencionarse:

a. El punto de evolución, relativamente inferior, de muchos hombres y su natural polarización física.
b. El trabajo de los adeptos negros y de quienes siguen el sendero de la izquierda. Cuando los adeptos de Íbez (también con instrucciones de los Maestros de Shamballa) empezaron a recluirse en los Templos, siendo así los misterios más difíciles de alcanzar, y a trabajar contra los abusos y las deformaciones, muchos de los que habían sido hasta entonces Sus seguidores más íntimos, poseedores de gran poder y conocimientos, lucharon contra Ellos, y ahí tenemos una de las causas de la aparición de la magia blanca y de la negra, y una de las razones que hizo considerar necesarias las aguas purificadoras del diluvio.
c. Las poderosas formas mentales construidas en los primitivos misterios de Íbez las cuales (especialmente en América) aún no han sido destruidas. Este gigantesco "Morador en el Umbral" de todos los verdaderos Misterios, tiene que ser destruido antes de que el aspirante pueda seguir su camino.

10. El trabajo realizado por los adeptos de Íbez y los misterios de su templo, aún persisten y lo están llevando a cabo los maestros y adeptos encarnados físicamente en todas partes del mundo. Enseñan el significado de la psiquis, el ego o alma, y de la unidad humana, para que el hombre pueda en realidad ser lo que es, un Dios que camina sobre la tierra, cuya naturaleza inferior (física, astral y mental) está completamente controlada por el alma o aspecto amor, no sólo teóricamente sino de hecho y en verdad.

Cuando esto suceda, el cuerpo físico ya no ejercerá atracción para el hombre real, la naturaleza emotiva y el cuerpo de deseos ya no lo desviarán, tampoco la mente excluirá lo verdadero y espiritual, sino que ese Dios utilizará los tres cuerpos como vehículos para servir a la raza. Entonces el reino humano será trascendido y el hombre pasará al reino espiritual, donde recibirá otras lecciones, así como la humanidad infantil, cuando salió del reino animal, fue entrenada por los instructores de Íbez y se le enseñó sus funciones y trabajo.

En los días atlantes, la meta que la Jerarquía de Instructores fijó para Sí Misma, fue despertar en el hombre la naturaleza amor, como paso hacia el despertar del centro cardíaco. Para efectuarlo, los Instructores de esa época Se enfocaron (deliberada e intencionalmente) en el centro cardíaco y eligieron trabajar totalmente a través de dicho centro, subordinando a la necesidad del momento Su equipo y las energías mentales que podían utilizar. Mantuvieron pasiva Su fuerza mental al entrenar a los iniciados, hasta llegado el momento de la tercera iniciación. En nuestra raza, la condición es a la inversa. La Jerarquía trabaja completamente en niveles mentales, aunque basa todo esfuerzo sobre realizaciones pasadas, en conexión con el centro cardíaco. Por lo tanto, hasta la tercera iniciación, los discípulos deben tratar de trabajar totalmente con energía mental, a fin de controlarla, dominarla y emplearla. Su tentativa está entonces concentrada en trasmitir (desde niveles egoicos) el aspecto voluntad del alma. Dicha voluntad debe imponerse a la personalidad hasta llegar a ser ésta el autómata del alma. De este modo controla la intuición, y las energías del plano intuitivo o búdico, empiezan a hacer su impacto sobre la naturaleza forma, la personalidad. Previo a este período de control intuitivo, pasan muchas vidas donde la intuición comienza a desempeñar su parte y el estudiante a aprender el significado de la iluminación. Sin embargo, hasta después de la tercera iniciación, el factor dominante es la mente iluminada y no la pura percepción intuitiva o razón pura. Después de esta gran iniciación, que marca una transición definitiva de la conciencia forma, el iniciado puede actuar a voluntad en el plano de la intuición y la mente es constantemente relegada a segundo plano, hasta constituir parte del mecanismo instintivo -parte integrante de la naturaleza subconsciente instintiva, como lo es la naturaleza instintiva que el psicólogo materialista tanto acentúa. La percepción intuitiva, la visión pura, el conocimiento directo y la capacidad de utilizar las energías no diferenciadas de la Mente Universal, son las principales características de los adeptos arios. Empleo las palabras “no diferenciadas" en el sentido de estar liberadas de la multiplicidad; se encontrará que ciertas distinciones esenciales subsisten aún. La voluntad del alma, respecto a esa alma que ocupa su lugar en uno de los siete rayos, es reemplazada por la voluntad del Todo.

Estas palabras significan muy poco, o a lo sumo sólo tienen una significación teórica para los estudiantes de este grupo. Cuando digo que la voluntad trasmitida por medio de la mente controlada está encarnada en siete tipos de energía, para los cuales existen los correspondientes tipos humanos, sin duda dirán que está claro y no es muy difícil de captar. Pero, ¿lo comprenden realmente? ¡Siete tipos de energía y siete tipos de mentalidades que responden y dependen de los siete tipos de rayo! En esta afirmación observamos las diferenciaciones del aspecto alma, tal como lo capta la mente. Éstas son las siete diferenciaciones que reemplazan a las múltiples diferencias dentro de las cuales se clasifica la forma. No obstante, son distinciones y diferenciaciones, y mantienen su aferramiento sobre el hombre hasta la tercera iniciación. Es impulsado por ellas a ciertas actividades principales y tendencias de la vida, de acuerdo a su rayo específico. Éstas son distinciones mentales. Todas las almas en el plano mental adoptan las formas de los Ángeles solares, de los divinos hijos de la mente. Por eso tenemos esos agrupamientos, y de allí el enfoque de las energías a través de las cuales se realiza el Plan de las edades, a través de sus siete sectores principales.

En una etapa posterior, cuando se efectúen ciertas grandes transiciones de conciencia y se pierda el aferramiento a la forma, aun estas divisiones desaparecerán y se percibirá el plan como un todo, se conocerá la Vida en su unicidad esencial, y el vocablo mónada empezará a tener alguna verdadera significación.

Los estudiantes deben recordar siempre que todas las distinciones y categorías son producciones mentales debidas a las modificaciones del principio pensante y al control de la forma por la energía mental. Como el Pensador central del Universo actúa mediante el poder del pensamiento, el problema de superar estas distinciones y diferenciaciones es casi imposible, hasta que el aspirante quede bajo el completo control del segundo aspecto de la divinidad y ya no lo domine el tercer aspecto o materia. Pero hasta la tercera iniciación, aún el segundo aspecto (el del amor) implica dualidad, porque es inherente al amor mismo. Aún allí siempre existe el que ama y lo amado, el que desea y lo deseado, el que busca y lo buscado. Sólo cuando el primer aspecto, el de la vida energetizadora (que arrastra todas las formas y dualidades a una gran síntesis), sea percibido en la tercera iniciación, las palabras que he dictado impartirán algún significado o conocimiento práctico.

Simplificaremos las cosas, si es posible, con tres exposiciones claras, resumiendo el trabajo que realiza el discípulo mientras lucha con las energías del mundo mental y las domina:

1. El trabajo en el plano mental produce la comprensión de la dualidad. El discípulo trata de combinar y mezclar conscientemente al alma y su vehículo. Procura fusionarlos en una unidad. Aspira a comprender que, aquí y ahora, son UNO. La unificación del yo y del no-yo es su objetivo. Da el primer paso en este sentido cuando deja de identificarse con la forma, y reconoce (durante este período de transición) que es una dualidad.

2. Cuando la mente es empleada correctamente, llega entonces a registrar dos tipos de energía, o dos aspectos de la manifestación de la Vida una. Registra e interpreta el mundo de fenómenos; registra e interpreta el mundo de las almas; es sensible a los tres mundos de la evolución humana, y se hace sensible también al reino del alma. Es el gran principio mediador en ese intervalo de reconocimiento dual.

3. Más tarde, se fusionan y unifican en tal forma el alma y su instrumento, que desaparece la dualidad, y el alma reconoce ser todo lo que es, lo que ha sido y lo que será.

Hay un curioso y antiguo cántico atlante en desuso, que en esos remotos tiempos era entonado por el iniciado al recibir la tercera iniciación -iniciación culminante de ese período. La traducción de los símbolos en que fue escrito exige la pérdida de ritmo y poder, y dice:

"Estoy entre los Cielos y la Tierra. Visualizo a Dios, veo las formas que Dios adoptó. Odio a ambos. Nada significan para mí, porque a uno no lo puedo alcanzar, y al inferior de los dos, ya no lo amo.

"Estoy atormentado. Al espacio y su Vida no los puedo conocer, y por eso no los deseo. Conozco demasiado al tiempo y a sus millares de formas. Pendiente estoy, suspendido entre ambos, sin anhelar al uno ni al otro.

"Dios habla desde su elevado Cielo. Se produce un cambio. Oigo con atento oído y, escuchando, vuelvo la cabeza. Aquello que es visualizado, y aunque visualizado no lo puedo alcanzar, está más cerca de mi corazón. Los antiguos anhelos retornan nuevamente y, sin embargo, se extinguen. Las viejas cadenas se rompen con estruendo. Me precipito hacia adelante.

"Millares de voces hablan y detienen mi camino. El estruendo de los sonidos de la Tierra excluye la voz de Dios. Doy la espalda a mi sendero de progreso, y visualizo nuevamente los placeres terrenales, carnales y paternales, disfrutados durante largo tiempo. Pierdo la visión de todo lo eterno. La voz de Dios desaparece.

"Estoy nuevamente atormentado, pero sólo por breve tiempo. Hacia atrás y hacia adelante se desliza mi pequeño yo, así como el ave se remonta al cielo y vuelve a posarse en el árbol. Pero Dios, en Su elevado lugar, sobrevive a la avecilla. Así sé que Dios será el vencedor, y más tarde mantendrá esclavizados a mí y a mi mente.

"Escuchen el jubiloso himno de alegría que entono; el trabajo está terminado. Ya no oigo más los llamados de la tierra, salvo aquella vocecilla de todas las almas ocultas dentro de las formas externas, pues son como yo, y con ellas- estoy unificado.

"La voz de Dios resuena clara y, en sus tonos y subtonos, las vocecillas de las insignificantes formas disminuyen y se desvanecen. Moro dentro de un mundo de unidad. Sé que todas las almas son una.

"Soy elevado por la Vida universal y en mi trayectoria por el camino progresivo -el camino de Dios- veo desaparecer todas las energías inferiores. Soy el Uno, Yo, Dios. Soy la forma en que se mezclan todas ellas. Soy el alma en la cual todas las almas se fusionan. Soy la Vida, y en esa Vida, todas las diminutas vidas permanecen".

Estas palabras entonadas en las antiguas fórmulas y con notas peculiares y seleccionadas, eran sumamente poderosas y producían resultados definidos en ciertas ceremonias antiguas que han desaparecido hace mucho.

A las tres breves afirmaciones anteriores podríamos agregar una cuarta, y es:

4. Cuando la sustancia mental o chitta, es llevada a la actividad por las ideas abstractas (los pensamientos encarnados de la mente divina, trasportando la energía de su creador y, por lo tanto, la causa de efectos fenoménicos en los tres mundos), y cuando a esto se le agrega la comprensión divina y la captación sintética de la voluntad y el propósito de Dios, entonces se unifican los tres aspectos de la mente, que ya fueron tratados con anterioridad y se denominan:

1. Sustancia mental o chitta.
2. Mente abstracta.
3. Intuición o razón pura.

Tienen que ser unificadas en la conciencia del aspirante. Cuando esto ocurre, el discípulo ha construido el puente (el antakarana) que une:

1. La tríada espiritual.
2. El cuerpo causal.
3. La personalidad.

Al efectuarse esto, el cuerpo egoico ha servido su propósito, el Ángel solar ha realizado su trabajo y ya no es necesaria la forma para la existencia, según la comprendemos y utilizamos como medio de experiencia. El hombre entra en la conciencia de la Mónada, el UNO. El cuerpo causal se desintegra; la personalidad se desvanece, y la ilusión termina. Ésta es la consumación del Gran Trabajo, y otro Hijo de Dios ha entrado en el hogar del Padre. Probablemente salga de allí para ir al mundo de los fenómenos y trabajar con el Plan, pero no necesitará someterse a los procesos de la manifestación como lo hace la humanidad. Entonces puede construir su cuerpo de expresión para el trabajo, y trabajar con energías y a través de ellas, según lo exige el Plan. Analicen estas últimas palabras, porque contienen la clave de la manifestación.

El estudio de las energías presentadas a nuestra atención, cuando estudiamos esta regla, nos ha llevado a la consideración de:

La energía de la Personalidad, que emana de:

a. El hombre coordinado.
b. Seres humanos dominadores.
c. Grupos tales como:
1. La Jerarquía de Adeptos.
2. El Grupo de Místicos de la nueva era, que se está integrando.

Esta consideración es importante, porque dicho grupo de místicos adquiere cada año mayor potencia.

Las Energías planetarias, que emanan de:

a. Los siete planetas.
b. La Tierra.
c. La Luna.

Sólo pueden considerarse algunas cosas respecto a esta sección sobre energía y a la siguiente, porque constituyen una serie de Instrucciones para el aspirante y no un tratado sobre energía.

Energías solares, que emanan de:

a. El sol físico.
b. Fuentes cósmicas.

Al reflexionar sobre estas energías debe recordarse que llegan a través o, mejor dicho, constituyen los cuerpos de ciertas vidas denominadas devas, en sus grupos mayores y menores y por lo tanto trabajamos continuamente dentro de los cuerpos de las vidas, influenciándolas. A quienes han estudiado Tratado sobre Fuego Cósmico les será de valor tener en cuenta los siguientes datos informativos:

1. Los tipos inferiores de devas o constructores, en el sendero evolutivo, son los de color violeta; les siguen los de color verde, finalmente los devas blancos. Todos dominados por un cuarto grupo especial. Controlan los procesos exotéricos de la existencia en el plano físico.

2. No debe olvidarse, sin embargo, que en una escala inferior de la evolución, existen otros grupos de vidas erróneamente llamados devas, que trabajan en obediencia a la ley, controlados por entidades superiores. Hay, por ejemplo, formas más densas de vida gaseosa, denominadas frecuentemente salamandras, los elementales del fuego, controlados directamente por el Señor Agni, el señor del plano mental, y el elemento fuego en esta era mental se va introduciendo en el mecanismo de la vida como no había sucedido hasta ahora. Si se eliminaran los productos controlados por el calor, nuestra civilización se detendría; llegarían a paralizarse todos los medios de trasporte y los sistemas de alumbrado, y se inutilizarían todas las industrias. Fundamentalmente estas vidas ígneas se encuentran también en todo lo que arde, en el calor que sustenta a toda forma de vida en la tierra y produce el florecimiento de todas las cosas vivientes.

3. De acuerdo a la Ley de Correspondencias el plano mental tiene su analogía en el tercer subplano del plano físico, en el cual está entrando ahora la ciencia. Lo que denominamos civilización científica constituye para la mente la principal expresión en el mundo material.

4. Agni rige en el plano mental y análogamente en el tercer subplano de los planos etéricos. Es el Señor del quinto plano o mental, contando de arriba abajo, si debemos emplear estos términos como simbolismos. Durante este ciclo mundial, predomina la influencia de Agni, aunque Indra, el Señor del nivel búdico o intuitivo, ejerce un sutil control que continuamente se acrecienta. Toda la humanidad se esfuerza por alcanzar el cuarto plano de unión entre los tres planos superiores y los tres inferiores, pero el plano de la mente o del fuego, es el más importante en la actualidad.

5. Sería conveniente recordar aquí, que así como en determinadas encarnaciones los hombres están enfocados o polarizados en diferentes cuerpos -a veces en el astral y otras en el mental- también en esta época podría deducirse que nuestro Logos planetario está enfocado en Su cuerpo mental. Como se ha dicho, Él está esforzándose para recibir la cuarta iniciación cósmica, lo cual nos permite recibir la cuarta iniciación, pues nos lleva adelante Consigo, y, en nuestro nivel especial, obtenemos la realización como células de Su cuerpo.

6. A medida que pasa el tiempo, Indra empezará a controlar, y se inaugurará la era del aire. A medida que se manifiesta el principio búdico y se alcanza la unificación, veremos que dicha era viene a la existencia. Puede verse una corroboración de esto en el gradual dominio del aire por los hombres. En sentido esotérico, todo en el futuro se tornará más liviano, sutilizado y etéreo. Elijo mis palabras cuidadosamente.

7. La frase "Nuestro Dios es un Fuego consumidor" se refiere principalmente a Agni, el factor controlador de esta era. Los devas del fuego desempeñarán una parte cada vez más importante en todos los procesos de la tierra. A ellos está encomendado el trabajo de inaugurar la nueva era, el nuevo mundo, la nueva civilización y el nuevo continente. La última gran transición fue regida por Varuna.

8. Agni controla no sólo los fuegos de la tierra y rige el plano mental, sino que está definidamente asociado en la tarea de despertar el fuego sacro, el kundalini. Observen que la analogía es aplicable aquí. Gran parte de la quinta raza raíz, tal vez tres quintas partes, se halla cerca del sendero de probación, y con la llegada de la nueva era y el advenimiento de Cristo, a su debido tiempo y en su propio lugar (observen con cuanto cuidado expreso esto, pues las afirmaciones dogmáticas en términos de la mente concreta humana no son aconsejables) muchos podrán hacer el esfuerzo extra adecuado que implica recibir la primera iniciación mayor. Comenzarán a pasar del quinto plano al cuarto. El Señor del Fuego realizará su trabajo especial para este ciclo, despertando el fuego kundalini en un gran número de quienes ya están preparados. Esto se iniciará en este siglo y se llevará adelante activamente durante los próximos mil años.

Más adelante se les podrá enseñar -todo depende de la capacidad de cada uno- métodos de acercamiento a estas fuerzas dominadoras, pero ello llegará subjetivamente y no por medio del trabajo y las fórmulas mágicas. El logro de una elevada vibración producirá automáticamente las correctas condiciones y relaciones.

También puntualizaré nuevamente que no perderemos tiempo en complicaciones planetarias ni en la interacción de energías solares, sino que nos ocuparemos de las leyes del vivir práctico espiritual. Trato sólo de presentar unas pocas ideas que se relacionan con la era venidera y que permitirán al hombre avanzar hacia esa gloriosa herencia que le pertenece, y de la cual deben entrar en posesión inevitablemente, de acuerdo a la buena Ley y por la experiencia del renacimiento, a través del cual aprende a dominar y utilizar correctamente la forma.

Todas las formas, en sí, no son expresiones de la personalidad. Para que merezcan serlo deben estar presentes tres tipos de energía -tres tipos fusionados, mezclados y coordinados en un solo organismo funcionante. Por lo tanto, una personalidad es una mezcla de energía mental, de energía emocional y de fuerza vital, y estas tres están disimuladas, ocultas o veladas (observen esta terminología), por un cascarón externo o forma de materia físico densa. Esta corteza externa es en sí una forma de energía negativa. El resultado de esta unión de tres energías en forma objetiva, constituye la autoconciencia. Su fusión produce ese sentido de individualidad que justifica el empleo de la palabra "yo", y relaciona todos los acontecimientos a un yo. Donde existe esta entidad central consciente que utiliza la mente, reacciona sensualmente por medio del cuerpo emocional y energetiza al físico denso (mediante el cuerpo vital), entonces tenemos una personalidad. Es la existencia autoconsciente en la forma. Es percibir la identificación en relación con otras identidades, y esto atañe tanto a Dios como al hombre. No obstante es un sentido de identificación que sólo persiste durante el proceso creador y también mientras los aspectos materia y conciencia presentan la eterna dualidad de la naturaleza. Durante el desarrollo evolutivo no existe en las formas subhumanas, pero sí en el reino humano, aunque fusionado en las formas mayores y en las conciencias que llamamos superhumanas, pero negado por ellas.

La personalidad es ese estado de percepción que tiene su factor condicionador en la materia mental, y puede ser trascendido cuando dicha materia ya no controla. Como la mente individual es parte integrante de la Mente Universal, y como el principio mental es inherente a todas las formas, el sentido de individualidad y de propia percepción será eternamente posible. No obstante, en los estados superiores de conciencia, queda con el tiempo relegado a una posición subalterna. Por ejemplo, Dios puede estar eternamente consciente de esa realidad que constituye el yo, que rige todo el sistema y la interacción solar con otros sistemas, pero la conciencia de la divinidad y la percepción de la Deidad solar no se ocupan especialmente del yo. Éste -como resultado de anteriores períodos y experiencias mundiales- se halla bajo el umbral de la divina conciencia y se ha convertido en parte tan integrante de la naturaleza instintiva cósmica como todos los atributos instintivos humanos. El enfoque de la Eterna atención (¡si se me permite tan inadecuada expresión donde las Palabras son casi inútiles!) reside en niveles de conciencia distantes de nuestra captación, tan distantes de nuestra comprensión, como la conciencia de un Maestro de Sabiduría lo está de una hormiga o de un ratón. Por lo tanto, es inútil insistir sobre esto. Debemos alcanzar la realización de la personalidad, registrar o percibir plenamente el yo inmanente; allí reside la utilización de esa personalidad y su eventual sacrificio en bien del grupo, con su consiguiente fusión del yo con el Yo uno y la fusión del alma individual (consciente y voluntariamente) con la superalma.

“Yo soy", es el clamor de todo ser humano; “Yo soy Ése”, es el clamor de toda personalidad consciente de su yo, cuando utiliza su personalidad para expresar la voluntad de la entidad inmanente, la verdadera persona. “Yo soy Ése Yo soy” es el clamor del alma individual al perderse en el todo y alcanzar su unicidad con el alma o el yo de todas las cosas.

Las características del individuo que comienza a actuar como personalidad, podrían ser enumeradas brevemente; son simples, claras y preeminentemente egoístas. No debe olvidarse que en el camino hacia el yo, el primer paso inevitable es el egoísmo; tampoco que el mayor obstáculo para la personalidad avanzada y altamente evolucionada es el yo, o la prolongación de la actitud egoísta. Por lo tanto, las características y su desarrollo correlativo son:

1. La facultad de decir yo soy, yo anhelo, yo deseo, yo quiero.
2. Ser conscientes de que somos el centro de nuestro propio y diminuto universo. "A mi alrededor se mueven los cielos, y las estrellas giran en sus órbitas" es el lema de esta etapa.
3. El sentido dramático y la capacidad de visualizarnos como el centro de nuestro medio ambiente.
4. El sentido de responsabilidad y la aptitud de considerar a los miembros de la familia humana circundante como dependiendo de nosotros.
5. El sentido de la propia importancia -derivado de lo anterior. Esto se manifiesta como poder e influencia, cuando existe una entidad real que despierta constantemente detrás de la "persona", y también como engreimiento y jactancia en el ser egoísta y mezquino.
6. El poder de emplear todas las facultades, a fin de q