lunes, 18 de agosto de 2008

El I Ching "El libro de los cambios"



Muchas personas tienen un libro que es "sagrado" para ellos, un libro que siempre va contigo y que, tanto en los momentos de alegría como en las dificultades, te acompaña, te reconforta, te da los mejores consejos.



El I Ching es uno de esos libros sagrados, que han recopilado y preservado la sabiduría de los sabios maestros, observadores de la vida y del proceso de evolución del hombre. Su origen remonta a más de 5000 años y es contemporáneo del oráculo de Delfos, de la astrología azteca, de los druidas, hermano de todas las hermandades de tiempos remotos. También es el origen de numerosas ciencias tradicionales; la acupuntura, el Feng Shui, el Chi kun, el Tai Chi.



El I Ching o Libro de los Cambios nos transmite, desde la más profunda noche de los tiempos, leyes universales muy sencillas acerca del Cambio y aplicables a cualquier momento o época de nuestra vida.



Los maestros orientales encontraron un modo muy sencillo de representar la Ley del Cambio y el movimiento constante del Universo y por lo tanto de la experiencia humano. Son dos principios básicos, el Yin y el Yang, la expansión y la contracción, el principio femenino y masculino...



Los sabios representaron 64 combinaciones de estas dos energías vitales, 64 modos de ser o prototipos de vida, cada uno es un "hexagrama" compuesto de 6 trazos o líneas superpuestas -- -- (yin, partidas) o ----- (yang, llenas). Cada hexagrama representa un "cuadro", una situación en el tiempo, estudiada por sabios y maestros que basaron su conocimiento en la observación de la naturaleza de este planeta, del universo que nos rodea y en la experiencia acumulada de muchas generaciones de hombres sabios dedicando su vida al conocimiento de las Leyes del Universo. Y ellos pudieron comprobar como estas combinaciones de energías influían desde el Cielo, sobre la Tierra y en el Hombre. Los 64 hexagramas forman parte del Tao, del Gran Camino, son 64 mini-caminos por los cuales todos los hombres de este planeta pasean desde su nacimiento hasta su muerte.



Para hacerse entender, los maestros creadores del I Ching eligieron un lenguaje pictorial, porque es atemporal, hecho de elementos de la naturaleza conocidos por todos los seres de este planeta. Este lenguaje visual es muy familiar en las culturas chinas y japonesas, pero para nuestra mente occidental, es más difícil librarse de la necesidad de conceptualizar, de entender con la mente. El I Ching, al igual que la poesía de los Haikus, no se puede descifrar con la mente sino con el corazón. Así, se entiende sin esfuerzo. Y la maravilla es que, no pasa el tiempo, 5000 años más tarde, ese lenguaje se entiende perfectamente, porque los símbolos de la naturaleza son nuestros espejos directos, y hablan con una parte que nuestra mente no puede alcanzar, con nuestros corazones.



El Cielo, la Tierra y sus tres hijos, el Trueno, Agua y la Montaña, y sus tres hijas, el Viento, el Fuego y el Lago, representados por tres trazos básicos, o "trigrama", nos enseñan en sus múltiples interacciones, un sinfín de experiencias, de aprendizajes, de invitaciones a crecer en sabiduría y en armonía.



El Fuego en la Montaña, el Trueno en el Cielo, el Agua en la Tierra, el Viento debajo del Fuego, el Trueno en la Tierra, el Lago en la Montaña... son algunos de los "cuadros" que nos ayudan a penetrar en una situación en el tiempo, estudiada por los sabios y maestros que pudieron comprobar como esta combinación de energías influían desde el Cielo, sobre la Tierra y en el Hombre.



Cuando uno consulta el I Ching como oráculo, hace una pregunta acerca de una situación por la cual está pasando y el Libro de los Cambios le indica la dirección de su Tao o la dirección natural o de menor resistencia al Cambio que representa esta situación. Sus consejos son totalmente limpios de juicios y puros. No habla de bueno o de malo, sólo ofrece un pequeño "informativo" de los hechos y de todas las posibilidades al alcance, una "mapa de navegación" por nuestra vida, para que crezcamos y aprendamos todo lo que podamos acerca de la Ley del Cambio que rige nuestro Universo.

Mucho más que un oráculo, el I Ching es un gran maestro, un magnífico consejero, un compañero de camino y un amigo fiel. Así lo siento después de más de 20 años consultándolo, interpretándolo para amigos, y comprobando una y otra vez la magia que contiene.

El I Ching nos inspira respeto, reverencia y humildad ante la grandeza del Cielo, el amor infinito de la Tierra, la energía estremecedora del Trueno, la claridad del Fuego, la suave perseverancia del Viento, la tranquilidad de la Montaña, la complacencia del Lago, y el ejemplo magistral del Agua ante el peligro.

Le devuelve a nuestra vida su dimensión mágica y nos recuerda que:

"La calamidad puede producir la fortuna y la fortuna puede producir la calamidad"

"La ganancia está al borde de la pérdida y la pérdida está en el corazón de la ganancia", y que

"Tener dificultades perfecciona la Voluntad", y finalmente,

"Cuando llegas a un impasse, cambia. Si cambias podrás atravesarlo"

Es la Ley Del Cambio...