lunes, 15 de septiembre de 2008

Videncia : tratado de la magia blanca (part2)

Videncia : tratado de la magia blanca (part2)

LA ERA PRESENTE Y EL FUTURO

En lo antedicho vimos la parte que desempeña la diminuta unidad sensoria que utiliza un ser humano, en relación al Gran Todo. Observamos las diversas formas que asume la evolución astral. También consideramos algunas de las fuentes de donde procede la energía astral. Dijimos que todos estamos sumergidos en un mar de fuerzas sensorias que producen efecto sobre nosotros, porque -de acuerdo a la Ley- nos apropiamos para uso personal de una parte de esa energía universal, mediante la cual nos relacionamos con el todo. Uno de los tipos de energía astral que aún no consideramos, emana, según se dice, del "Corazón del Sol". Sin embargo, no puedo tratarlo con amplitud debido a la incapacidad del cerebro humano para comprenderlo, o del corazón humano para apropiarse de él, hasta el momento en que el centro cardíaco esté abierto y activo. Por lo tanto, esta corriente de energía viviente puede ser sentida ampliamente, aunque todavía no se la ha apropiado en su esencia pura. La denominamos "amor de Dios". Es en efecto esa fuerza magnéticamente atractiva que fluye y se exterioriza libremente, y conduce a cada peregrino al Hogar del Padre. Es esa fuerza que se agita en el corazón de la humanidad y se expresa por medio de los avatares del mundo, de los anhelos místicos de cada ser humano, de todo movimiento que tiene como objetivo el bienestar humano, de las tendencias filantrópicas y educativas de cualquier tipo, del así llamado mundo natural, a través del instinto de la maternidad protectora. Pero esencialmente es una sensibilidad grupal, y sólo en la venidera era acuariana su verdadera naturaleza será adecuada y correctamente comprendida. Trato esto aquí pues es uno de los factores a considerarse. Sin embargo, sólo aquellos cuyos "corazones están abiertos y se han elevado hacia el Señor" sabrán a qué me refiero.

Es inútil ocuparnos de lo que está muy lejos para la raza. Los problemas inmediatos piden atención -problemas personales o raciales, todos los cuales conciernen al control del vehículo astral. Se brinda la oportunidad de demostrar en el caos las potencialidades del ego o alma, y su capacidad de controlar y dominar dentro de su reducida esfera de influencia. He aquí para todos los aspirantes el esfuerzo especial que deben realizar en los futuros días, y -para guiarlos- haré ciertas sugerencias que podrán aceptar o no, según su criterio.

Debe recordarse que todo aspirante es un punto focal de energía y que en el lugar donde se encuentre debería ser un punto focal consciente. En medio de la borrasca y la tormenta hará sentir su presencia. La ley de acción y reacción rige aquí, y a menudo los Grandes Seres (previendo la necesidad de tales puntos de contacto interno, en períodos de intranquilidad mundial, como el actual) reúnen en ciertas localidades a quienes aspiran a servir. Actúan como contrapeso y ayudan al plan general, y simultáneamente aprenden las lecciones necesarias.

El esfuerzo por parte de todos los aspirantes no debería ser resistir y repeler la presión o luchar y defenderse. Dicho método centraliza la atención en el no-yo y conduce a un mayor caos. El esfuerzo debiera consistir en hacer contacto con el yo superior y mantenerlo firme y estable, y alinearse en forma tan directa que la fuerza y el poder del alma puedan verterse sobre la triple naturaleza inferior y a través de ella. Esta afluencia originará una constante irradiación que afectará el medio ambiente, exactamente en proporción a la extensión del contacto interno, y en relación directa con la pureza del canal que vincula el cerebro físico con el cuerpo causal. El aspirante también debería obtener ese autoolvido que se refiere al yo inferior y se fusiona con el bien existente en quienes han establecido contacto. El recuerdo y el olvido del yo debieran marchar juntos.

El hombre que trata de proporcionar un punto de contacto entre el caos y quienes trabajan para fines constructivos y en bien del orden, debería utilizar análogamente ese factor tan necesario, el sentido común, en todo lo que se realiza. Esto siempre involucra obediencia a la ley de la economía de la fuerza, debido a la discriminación y al verdadero sentido de los valores. Donde están presentes se economizará tiempo, se conservarán las fuerzas, la energía será sabiamente distribuida, el excesivo celo eliminado y los Grandes Seres podrán contar con la sagacidad de un aspirante y encontrar así un colaborador.

Todo entrenamiento esotérico tiene en vista el desarrollo del aspirante para que pueda ser, en verdad, un punto focal de energía espiritual. Debe recordarse, no obstante, que bajo la ley, este entrenamiento será cíclico, y tendrá su flujo y reflujo, como todo lo demás en la naturaleza. Las épocas de actividad suceden a las de pralaya, y los períodos de contacto alternan con períodos de aparente silencio. Observen aquí la elección de las palabras. Esto se debe a la imposición de la Ley de Periodicidad, y si el estudiante se desarrolla debidamente, cada período de pralaya será seguido por uno de mayor actividad y más poderosa realización. El ritmo, el flujo, el reflujo y el medido compás de la vida palpitante, constituyen siempre la ley del universo y, al aprender a responder a la vibración de los Altos Lugares, debe tenerse en cuenta esta periodicidad rítmica. La misma ley rige para un ser humano, un planeta, un sistema solar -todos los centros o puntos focales de energía de alguna Vida más grande. Para que tenga éxito el trabajo que llevan a cabo (y consiste mayormente en la tarea de desarrollar la capacidad para hacer contacto con ciertas corrientes en niveles mentales -corrientes que emanan del yo superior, del grupo egoico o del Maestro-), deben existir ciertas condiciones definidamente planificadas y estar presentes ciertos factores. Cuando éstos no existen, las corrientes (si así puedo expresarlo) se desvían y no se produce el contacto. Si es necesario atender asuntos mundanos -y estos períodos llegan en todo ciclo de vida- entonces debe concentrarse la atención en esos detalles, y el contacto superior quedará provisoriamente sin realizar. Tal atención a los asuntos del plano físico no es necesariamente pérdida de tiempo, porque constituye parte del plan en ese momento particular como cualquier otro tipo de servicio. La plena expresión y conciencia en cada uno y en todos los planos es el objetivo, recordando que cada plano, con sus diversos estados de conciencia, es también parte de la Vida divina. La mayoría de los aspirantes carece de la conciencia de síntesis y de la capacidad de mantener y registrar la continuidad.

Si existe el caos emocional o mental, entonces nuevamente se desvían las corrientes y el cerebro no registra lo visto y oído internamente. Si estamos fatigados y el cuerpo físico necesita descanso, entonces, análogamente, no se registra lo interno. Los centros en el vehículo etérico se vitalizan y activan en la tarea de hacer contacto y la consiguiente transmisión de energía; por lo tanto, si la vitalidad es poca y los fluidos pránicos no se asimilan, entonces disminuye todo el contacto vibratorio y el centro deja de registrar vibración y respuesta. Por otra parte, cuando el estímulo es adecuado y las demás condiciones se trasforman en la necesaria tranquilidad, pueden enfrentarse nuevamente las corrientes, llegar la respuesta y originarse un nuevo ciclo de receptividad. He dado estas explicaciones porque he observado muchas dudas y ansío aclarar parcialmente el proceso a seguir. Es inteligente que todos los que trabajan tengan una clara comprensión de esa tarea, y deberían estar plenamente conscientes de cada paso dado en esas líneas que afectan tan íntimamente su poder de servir.

Respecto a los problemas que ocupan la atención de quienes viven en esta época de intranquilidad y trastorno mundiales, daré una palabra de aliento. Si bien para ustedes la situación parecería confusa y el horizonte oscurecerse por la tormenta, tengan presente que cuando la perturbación es general como ahora, y toda la zona está afectada, el fin está cercano. En la naturaleza una tormenta eléctrica sirve para limpiar la atmósfera, trayendo un período de sol y agradables condiciones de vida. Tuvimos la tormenta eléctrica de la guerra mundial y el período de la gradual dispersión de las nubes, con el retumbar de los truenos a nuestro alrededor y las violentas tormentas de viento y lluvia, contrariando las esperanzas de los que ansían ver brillar el sol. Aquellos que pacientemente continúan el trabajo, que conservan la calma y la seguridad interna, que pierden de vista el primer plano de las personalidades y sólo recuerdan las fuerzas amorfas que actúan a través de todas las formas y estaciones, verán surgir el orden del caos, la reconstrucción de la pasada destrucción y los ajustes actuales; ellos verán la liberación de nuevas fuerzas vitales, evitando hasta ahora la entrada de las envolturas cristalizantes construidas por el hombre. Por lo tanto, mantengan firmes la visión interna y tengan esa gran paciencia que perdura a través del ciclo menor, porque la clave del ciclo mayor ha sido mantenida con firmeza.

Podría ser de valor tratar brevemente ciertas líneas principales de pensamiento que surgen hoy y son el fruto del pasado y la promesa del futuro.

El pensamiento de los hombres siempre ha sido religioso. No ha existido época en que no estuvieran presentes la religión y los pensamientos de los hombres acerca de Dios, del Infinito y de la Vida que trajo todo a la existencia. Aún las razas salvajes más ignorantes han reconocido una Potestad y trataron de definir su relación con esa Potestad, en términos de temor, sacrificio o propiciación. Desde la rudimentaria adoración a la naturaleza, del fetichismo y de la degradada adoración a los ídolos, del hombre primitivo, hemos erigido una estructura de la verdad, que si bien es aún imperfecta e inadecuada, en efecto, sienta las bases del futuro Templo de la Verdad, donde se verá la luz del Señor y será una expresión adecuada de la Realidad.

De las tinieblas del tiempo han surgido las grandes religiones, las cuales, si bien diversas en sus teologías y formas de adoración, aunque están caracterizadas por diferente tipo de organización y ceremonial y difiriendo en sus métodos de aplicación de la verdad, están unidas en tres aspectos fundamentales:

1. En su enseñanza, respecto a la naturaleza de Dios y del hombre.
2. En su simbolismo.
3. En ciertas doctrinas fundamentales.

Cuando los hombres reconozcan esto y logren aislar esa interna y significativa estructura de la verdad, que es la misma en todos los climas y en todas las razas, entonces surgirá la religión universal, la Iglesia Una y ese unificado, aunque no uniforme acercamiento a Dios, que demostrará la verdad de las palabras de San Pablo "Un Señor, una fe, un bautismo... ; Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por todos y en todos." Las teologías desaparecerán al conocerse a Dios; las doctrinas y los dogmas ya no se considerarán necesarios, porque la fe estará basada en la experiencia, y la autoridad cederá su lugar a una apreciación personal de la Realidad. El poder de la Iglesia sobre el grupo será reemplazado por el poder del alma, despierta ya en los hombres; la época de los milagros y de las disputas sobre el por qué y el cómo de esos milagros, con el consiguiente escepticismo o agnosticismo, cederán a la comprensión de las leyes de la naturaleza que controlan el reino superhumano y la etapa sobrenatural del proceso evolutivo. El hombre recibirá su herencia divina y se reconocerá como Hijo del Padre, con todas las características, poderes y capacidades divinos que le pertenecen por dote divina. Pero, mientras tanto, ¿qué tenemos? La ruptura de la vieja y establecida tradición, la rebelión contra la autoridad, sea de la iglesia, dogma, doctrina o teología; la tendencia hacia la autodeterminación; el derrumbamiento de antiguas normas y viejas barreras de pensamiento, y las divisiones entre razas y creencias.

Por eso estamos pasando por una etapa intermedia de caos y dudas, de rebeldía y aparente libertinaje. Los métodos de la ciencia se están aplicando a la creencia religiosa -investigación y análisis, comparación y deducción. La historia de las religiones, las bases de la doctrina, el origen de las ideas y el acrecentamiento de la idea de Dios, están siendo investigados y estudiados. Esto conduce a muchas controversias y al rechazo de las antiguas ideas establecidas respecto a Dios, el alma, el hombre y su destino. Siempre han existido escuelas de pensamiento que difieren en ideas y métodos, y las seis Escuelas de la Filosofía India han encarnado en sí prácticamente, todas las conjeturas fundamentales del hombre sobre el por qué y para qué de la manifestación. Poco nuevo ha agregado Occidente a estas seis escuelas especulativas, si bien la mente occidental, con su genio para la técnica y los métodos científicos, ha elaborado las ideas y diferenciado las seis teorías en una multiplicidad de proposiciones menores. De la miscelánea de ideas, teorías, especulaciones, religiones, iglesias, cultos, sectas y organizaciones, surgen dos líneas principales de pensamiento -una destinada finalmente a desaparecer, la otra a fortalecerse y a aumentar, hasta que dé nacimiento (para nosotros) a la última formulación de la verdad que será suficiente para la próxima era y llevará al hombre al elevado pináculo del Templo y al Monte de la Iniciación. Estas dos líneas son:

1. Aquellos que miran hacia el pasado y se aferran a las viejas costumbres, a las antiguas teologías y a los métodos reaccionarios de rechazo para hallar la verdad. Ellos reconocen la autoridad, sea la de un profeta, una biblia o una teología. Son los que prefieren obedecer a la autoridad impuesta, en vez de la guía autoimpuesta de un alma iluminada. Siguen a una Iglesia y a un gobierno, se caracterizan por la devoción y el amor puros, pero no quieren reconocer la divina inteligencia de que están dotados. Su devoción, su amor a Dios, su conciencia estricta, pero desviada, y su intolerancia, los señalan como devotos, pero están cegados por su propia devoción, siendo su progreso limitado por el fanatismo. Pertenecen en su mayoría a la vieja generación, y la esperanza para ellos está en su devoción y en el hecho de que la misma evolución los llevará adelante hacia el segundo grupo.

Al primer grupo se le ha encomendado el trabajo de cristalización, que dará como resultado la completa destrucción de la vieja forma; se le ha confiado la tarea de definir las antiguas verdades, a fin de clarificar la mente de la raza y reconocer lo esencial y lo no esencial, por lo que son, y comparar en tal forma las ideas fundamentales con las formulaciones de los dogmas, que lo básico será percibido y se rechazarán las creencias secundarias y sin importancia, porque sólo lo fundamental y causal tendrá valor en la era venidera.

2. El segundo grupo es todavía una minoría muy reducida, pero aumenta constantemente. Es ese grupo interno de los que aman a Dios, los místicos intelectuales, los conocedores de la realidad, que no pertenecen a una definida religión u organización, pero se consideran miembros de la Iglesia universal y "miembros los unos de los otros". Son extraídos de cada nación, raza y pueblo; de todo color y escuela de pensamiento, y sin embargo hablan el mismo idioma, aprenden mediante los mismos símbolos, siguen el mismo sendero, han rechazado las mismas cosas no esenciales y han aislado el mismo conjunto de creencias esenciales. Se reconocen entre sí; otorgan igual devoción a los conductores espirituales de todas las razas y utilizan con igual libertad la biblia de los demás. Forman el trasfondo subjetivo del nuevo mundo; constituyen el núcleo espiritual de la venidera religión mundial; son el principio unificador que oportunamente salvará al mundo.

En el pasado hemos tenido Salvadores mundiales -Hijos de Dios que anunciaron un mensaje mundial y trajeron acrecentada luz a los pueblos. Ahora, en la plenitud del tiempo, y mediante el trabajo de evolución, está emergiendo un grupo que tal vez traerá la salvación al mundo y que -encarnando las ideas grupales y demostrando la naturaleza grupal, manifiesta en forma reducida el verdadero significado del cuerpo de Cristo, y dando al mundo una imagen de la verdadera naturaleza de un organismo espiritual -estimulará y energetizará de tal modo los pensamientos y las almas de los hombres, que la nueva era se presentará por afluencia del amor, del conocimiento y de la armonía de Dios Mismo.

En el pasado, las religiones han sido fundadas por una gran alma, un Avatar y una personalidad espiritual sobresaliente, y el sello de sus vidas, palabras y enseñanzas, se ha marcado en la raza y ha persistido durante muchos siglos. ¿Cuál será el efecto del mensaje de un Avatar grupal? ¿Cuál será la potencia del trabajo de un grupo de -conocedores de Dios, anunciando la verdad y reunidos subjetivamente para el trabajo de salvar al mundo? ¿Cuál será el efecto de la misión de un grupo de Salvadores del mundo, no como Cristos, pero todos conocedores de Dios en cierta medida, complementando sus esfuerzos mutuamente, reforzando su mensaje recíprocamente y constituyendo un organismo por el cual la energía espiritual y el principio vida espiritual, pueden hacer sentir su presencia en el mundo?

Este grupo y sus miembros existen en todos los países. Relativamente son pocos y contados, pero su número aumenta y su mensaje será percibido en forma acrecentada. Están investidos de un espíritu de construcción, pues son los constructores de la nueva era; se les ha encomendado el trabajo de preservar el espíritu de la verdad y de reorganizar los pensamientos de los hombres, a fin de controlar la mente racial y llevarla a esa condición meditativa y reflexiva que le permitirá reconocer el próximo desenvolvimiento, de la divinidad.

Conectados con estos dos grupos, los doctrinarios reaccionarios y el grupo subjetivo de místicos, se halla la mayoría de la nueva generación de jóvenes que no forma parte de uno u otro grupo y cuyas ideas están mayormente desorganizadas debido a que reconocen a ambos. Esta mayoría no pertenece al pasado y rehúsa aceptar la autoridad del mismo. No forma parte del grupo interno de Conocedores, dedicados a la tarea de orientar los pensamientos de los hombres hacia correctos canales, por no haber llegado aún a esa etapa del conocimiento. Sólo reconocen dos cosas: su necesidad de libertad y una intensa ansia de saber. Desprecian la tradición del pasado; rechazan las viejas formulaciones de la verdad, y debido a que todavía no se encuentran en terreno seguro, sino que están en el lugar de los buscadores e investigadores, existe el estado actual de disturbio mundial, aparente libertinaje y desorganización. Debe recordarse que este estado mundial es el resultado del choque de los tres tipos de fuerza que prevalecen hoy en el mundo, y son:

1. La que emana de quienes se aferran a las antiguas tradiciones y acentúan las formas del pasado, produciendo la destrucción de esas formas.

2. La que emana del grupo interno de místicos que guiados por la Jerarquía planetaria están construyendo la nueva forma.

3. La que emana de las masas que no pertenecen a ninguno de los dos grupos, que manejan ciegamente fuerzas y a menudo insensatamente, y lo harán hasta el momento de reconocer esos canales constructivos en que ésta puede verterse inteligentemente.

De ahí el problema de este período de transición y la necesidad de divulgar las enseñanzas que permitirán al aspirante buscador e investigador, encontrarse a sí mismo. De allí la necesidad de que las leyes del alma y la verdad, respecto al desenvolvimiento individual, les sean aclaradas a quienes no obstante rechazar las antiguas tradiciones y negarse a reconocer a los místicos, tratan de considerarse a sí mismos como almas liberadas. Con este conocimiento aumentará constantemente el número de Místicos Constructores, porque cuando el hombre ha encontrado su alma y reconoce su relación con el mecanismo de expresión, el triple hombre inferior, pasa automáticamente a la conciencia de la vida subjetiva, empieza a trabajar con la causa y no se pierde ya en el mundo de los efectos. Entonces se encuentra a la par de los místicos y conocedores de todas las épocas. Ésta es la tendencia del impulso religioso en la actualidad y también la gloria de la era venidera.

Si es verdad que se está reuniendo en el trasfondo de nuestro actual estado mundial un grupo de místicos que se caracterizan por su conocimiento, visión y poder de actuar en los niveles mentales, invisibles y no reconocidos por los hombres, también es verdad que este grupo no está limitado a lo estrictamente religioso. Está formado por hombres y mujeres de todos los sectores del pensar humano, inclusive científicos y filósofos.

La ciencia misma, como todo lo demás en esta época, está en proceso de transformación, y por poco que lo comprenda la mayoría, trabaja con lo que denomina materia, y sus investigaciones del átomo están entrando en un nuevo campo, donde serán descartados gradualmente los antiguos mecanismos y técnicas y un nuevo acercamiento y distinto concepto fundamental, respecto a la naturaleza de la materia, marcará la nueva era. Dentro de los próximos veinticinco años, surgiendo de las dos ideas aparentemente distintas, respecto a la naturaleza del átomo, se observará el reconocimiento de ciertos impulsos de energía, y esto se basará en el descubrimiento de esas energías que (al actuar sobre el átomo y las formas atómicas) producen las formas concretas tangibles de los diferentes reinos de la naturaleza. Se demostrará la verdad de ciertas premisas básicas de la Sabiduría Eterna, tales como:

1. El alma es el principio constructor de formas, que produce atracción y cohesión.

2. Esta alma es un aspecto o tipo de energía que se diferencia de la materia misma.

3. El átomo ha sido reconocido como una unidad de energía, pero hasta ahora no ha sido aislada la energía que impele a los átomos hacia conglomerados que denominamos organismos y formas. Los místicos del mundo científico lo percibirán y en la próxima generación trabajarán para demostrarlo. Este tipo de energía, la del aspecto constructor de formas de la manifestación, origina todo trabajo mágico, y esta energía, en los diferentes reinos de la naturaleza produce forma, figura, especie, clase, tipo y las diferenciaciones que marcan y distinguen los millares de formas a través de las cuales la vida misma se manifiesta. La cualidad de la energía produce la cantidad de formas; la luz es la causa de que aparezcan en la conciencia de la raza las heterogéneas figuras que pueden asumir los conglomerados de átomos.

4. Este tipo de energía que produce figuras, formas y organismos coherentes, en todos los reinos de la naturaleza, no es el principio vida. El principio vida no será reconocido ni descubierto hasta que el alma, o principio que otorga cualidad, el constructor de las formas, sea a su vez estudiado, reconocido e investigado.

5. Esto será posible cuando el hombre en forma más consciente se haga cargo de su herencia divina y, al trabajar como alma y controlar su mecanismo (físico, emocional y mental), pueda trabajar conscientemente en armonía con el alma de todas las formas.

Lo antedicho podrá alcanzarse únicamente cuando la raza capte la hipótesis mencionada y la reconozca como posibilidad, y trate de demostrar o refutar, la realidad del factor alma, que reside tras su estructura o cuerpo de manifestación. Todos los grandes científicos y trabajadores en el reino de la naturaleza objetiva han trabajado como almas, y los más sorprendentes desarrollos en el reino de la física y de la química, como en otros sectores del conocimiento humano, tuvieron lugar cuando el trabajador en determinado campo se ha abocado con fe a formular alguna hipótesis, e investigar y acelerar su trabajo, etapa tras etapa, hasta entrar en contacto con un aspecto de la verdad aun no formulado por el hombre. Luego, habiendo penetrado en un nuevo reino del pensamiento, toma, mediante su intuición, el conocimiento descubierto allí y lo formula de tal manera, que por medio de la teoría, del principio, del experimento y de aparatos mecánicos, se convierte en propiedad del grupo, y a su debido tiempo es comprendido y utilizado por el mundo. Pero en su génesis ha sido trabajo místico, basado en la intuición mística.

Podría decirse aquí que tres grandes descubrimientos son inminentes, y durante las dos generaciones venideras revolucionarán el pensar y la vida modernos.

Uno ya se presiente, y es tema de experimento e investigación: la liberación de la energía del átomo. Esto cambiará totalmente la situación económica y política del mundo, porque esta última depende principalmente de la primera. Se simplificará nuestra civilización mecánica, vendrá una era en que estaremos libres de la pesadilla del dinero (poseerlo o no), y la familia humana reconocerá universalmente su categoría como reino de enlace entre los tres reinos inferiores de la naturaleza y el quinto reino o espiritual. Se tendrá tiempo y libertad para cultivar el alma, que reemplazará nuestros métodos modernos de educación, y la significación de los poderes del alma y el desarrollo de la conciencia superhumana absorberán en todas partes la atención de educadores y estudiantes.

Un segundo descubrimiento surgirá de las investigaciones actuales respecto a la luz y al color. Se estudiará el efecto del color en las personas, animales y unidades del reino vegetal, y como resultado de estos estudios vendrá el desarrollo de la visión etérica, o el poder de ver con el ojo estrictamente físico, el siguiente grado de materia. Las personas pensarán y hablarán cada vez más en términos de luz, y el efecto de los futuros desarrollos será triple en este sector del pensamiento humano.

a. Las personas poseerán visión etérica.
b. El cuerpo vital o etérico, subyacente como estructura interna de las formas externas, será visto, observado y estudiado en todos los reinos de la naturaleza.
c. Esto derribará todas las barreras entre las razas y las diferenciaciones de color, y quedará establecida la hermandad esencial del hombre. Nos veremos unos a otros y a todas las formas de manifestación divina, como unidades de luz de distintos grados de brillantez, y hablaremos cada vez más en términos de electricidad, voltaje, intensidad y fuerza. La edad y la etapa y ubicación de los hombres, respecto a la escala de evolución, serán observables y se harán objetivamente evidentes, y se reconocerá y comparará la capacidad de las almas maduras y las jóvenes, restableciendo así en la tierra el reino de los iluminados.

Obsérvese aquí que estos desarrollos se deberán al trabajo de los científicos de las dos generaciones venideras y al resultado de sus esfuerzos. Su trabajo con el átomo de la sustancia y sus investigaciones en el reino de la electricidad, de la luz y de la fuerza, deberán demostrar inevitablemente la relación entre las formas -otro término para la hermandad-, el hecho del alma, la luz interna y la irradiación de todas las formas.

El tercer desarrollo, que probablemente será el último en producirse, pertenecerá más estrictamente a lo que los esotéricos denominan el reino de la magia. Surgirá del estudio del sonido y su efecto, y pondrá en manos del hombre un poderoso instrumento en el mundo de la creación. El científico del futuro obtendrá sus resultados mediante el uso del sonido; por medio del sonido se abrirá un nuevo campo de investigación; será estudiado y conocido el sonido que emite cada forma en todos los reinos de la naturaleza; por su intermedio se realizarán cambios y se desarrollarán nuevas formas. Sólo puedo dar aquí una indicación, y es que la liberación de la energía del átomo está ligada a la futura ciencia del sonido.

La significación de lo que ha ocurrido en el mundo durante el último siglo, en el reino del sonido, no es aún valorada ni comprendida. Sin embargo, están produciendo terribles efectos los increíbles e incrementados ruidos y sonidos que emanan del planeta en esta época. El trepidar de las máquinas, el fragor de los mecanismos de transporte en todas partes del mundo -trenes, barcos y aviones-, la centralización de los sonidos producidos por los hombres en zonas congestionadas, como las grandes ciudades, y el empleo universal de la radio, que introduce sonidos musicales en todos los hogares y en la calle, están produciendo efectos en los cuerpos de los hombres y en todas las formas de vida, que sólo se evidenciarán a medida que pase el tiempo. Desaparecerán algunas formas de vida en el reino animal, pero principalmente en el vegetal, y será muy interesante la respuesta del mecanismo humano a este mundo de sonido, estruendo y música, en que se va sumergiendo cada vez más.

Estos tres desarrollos producirán los cambios necesarios en este período de transición, e introducirán e inaugurarán una nueva era en que la hermandad será la nota clave, por ser un hecho comprobado en la naturaleza. Llegará una época en que los hombres caminarán en la luz, porque será un mundo de reconocida irradiación interna, donde el trabajo mundial se llevará adelante por medio del sonido y, oportunamente, por el empleo de las palabras de poder y el trabajo del mago entrenado. Quienes se entrenaron para trabajador con la sustancia, comprendiendo la naturaleza de la materia, percibiendo siempre en términos de luz y captando el propósito del sonido, originarán esos cambios estructurales y transformaciones materiales que establecerán una civilización adecuada para el trabajo de la raza futura. Esta tarea constituirá la consciente unificación del alma con su vehículo de manifestación. También se establecerán esos métodos culturales que conducirán, a los pocos evolucionados de la raza, a una mejor manifestación y a una verdadera expresión de sí mismos; el privilegio de la próxima generación de investigadores científicos será producir este resultado.

Sin embargo, la característica descollante del ciclo venidero derivará de la psicología. Constituirá la aparición de un nuevo factor, desde el punto de vista del psicólogo moderno de la escuela materialista, e implicará el reconocimiento del alma.

La escuela mecanicista de los psicólogos ha servido y está sirviendo un propósito inestimable, y los descubrimientos de los educadores son de hecho, sólidos aunque erróneos en sus conclusiones. Sirven como freno necesario para la escuela más especulativa y mística, dignificada con el nombre de introspectiva. Como muchas otras cosas en el mundo actual, de las dos grandes líneas de pensamiento, tales como la mecanicista y la introspectiva o subjetiva ya mencionada, surgirá una tercera que incluirá la verdad en ambas posiciones y las ajustará debidamente entre sí. En mayor escala se está efectuando ya la fusión de Oriente y Occidente, del misticismo y el esoterismo. Nada tenemos que decir a favor de una u otra, pero en la evolución del pensamiento las principales tendencias de las ideas están hoy acercándose rápidamente, y de ello surgirá una síntesis que probará ser la plataforma adecuada en la cual podrá apoyarse el ciclo futuro.

Hablando en términos generales, podría ser de valor observar aquí la tendencia de tres líneas de pensamiento, en el campo de la psicología.

1. La mecanicista, que recalca la estructura, atribuye por completo las reacciones del organismo humano -mental, emocional y físico- al aspecto material, y considera que la estructura es responsable y originante de todas las formas de conducta y características que el hombre demuestra, tanto normales como anormales.

2. La escuela introspectiva, que presenta un yo o un algo consciente, responsable de las condiciones, y que, como suele decirse, es "consciente de la conciencia". Esta escuela de psicólogos reconoce la estructura, pero va más allá y considera ciertos aspectos de la conducta, las reacciones y los problemas, como insolubles bajo el proceso esencialmente mecanicista que acerca más a la posición esotérica pero no va tan lejos.

3. Luego tenemos los que sustentan el principio vital o el grupo de psicólogos que aceptan la realidad de la estructura, no obstante consideran que está sujeta a las influencias de energías y fuerzas que emanan del medio ambiente externo. Son energías de naturaleza más amplia que las que surgen totalmente dentro del yo del hombre, y entre ellas figuran los grandes impulsos básicos de los cuales la naturaleza misma es responsable, y que pueden verse y sentirse en las unidades de vida orgánica, que no son la humana.

La verdad que protege a todas estas escuelas es una sola, y cada aspecto de la misma está correlacionado.

Existe un mecanismo, por el cual funciona el verdadero hombre, y una estructura, construida por él, de acuerdo a las leyes de la naturaleza que puede aprender a utilizar y controlar. Pero de acuerdo con la escuela más subjetiva y especulativa, debe aprender a diferenciar entre él, como centro consciente de percepción, el “yo", en el trono de la inteligencia, y el mecanismo, mediante el cual puede hacer contacto con el mundo externo. Cuando el "yo”, el que usa el mecanismo, llega a efectuar esto, percibe otro hecho, que no sólo es él quien genera, utiliza la energía y dirige una parte de la vitalidad que le pertenece, sino que existen energías y fuerzas en la naturaleza y en el planeta, como así también extraplanetarias o cósmicas, a las cuales puede responder y aprender a utilizar y adaptar. Las tres escuelas actuales son, por lo tanto, custodios embrionarios de estos tres factores. Bajo el actual sistema de discusiones y separatividades, cada una de ellas se ocupa principalmente de refutar la teoría de las otras. Sus informaciones son correctas, aunque erróneas en sus deducciones, pero se necesitan mutuamente; de la fusión de las tres presentaciones surgirá una cuarta, que estará más cerca de la verdad que cualesquiera de las otras.

Al considerar otras tendencias básicas en el mundo del pensamiento actual, se evidencia que una de las más predominantes es el énfasis creciente puesto sobre la conciencia grupal, es decir, la percepción del medio ambiente. La conciencia grupal ha sido reconocida por el hombre de la calle como sentido de responsabilidad, y en el individuo indica vibración egoica. Es una de las primeras señales de que el alma está comenzando a utilizar su mecanismo. El hombre ya no vive para los asuntos del yo separado, sino que empieza a comprender la necesidad de adaptarse a la misma condición de su semejante. En un sentido muy real asume el deber de ser el custodio de su hermano y se da cuenta que, en realidad, el progreso, la satisfacción, la paz mental y la prosperidad, no existen para él independientemente de la de su hermano. Esta comprensión se extiende constantemente del individuo al estado y a la nación, de la unidad familiar al mundo, y de allí a las grandes organizaciones, fraternidades, clubes, ligas y movimientos, que en todas partes tienen por objetivo la elevación y el bienestar de los hombres. La necesidad de dar en vez de recibir, va aumentando en la conciencia racial, y el reconocimiento de ciertos conceptos fundamentales relacionados con la hermandad, va progresando continuamente. La hermandad como una realidad de la naturaleza es aún en gran parte, una teoría, pero la hermandad como ideal se halla ahora modelada en la conciencia racial.

Una de las grandes escuelas de pensamiento o tendencias de ideas destinadas a desaparecer, son las filosofías actuales, tal como la conocemos. La filosofía, en su sentido técnico, como amor a la sabiduría, se acrecentará a medida que los hombres comprendan más su significado y con el transcurso de las épocas sean más sabios, pero las actuales escuelas de filosofía casi han cumplido su propósito, que ha sido la formulación de ideas respecto a Dios y Su relación con el hombre, en lo que concierne a la divinidad, la escatología y las relaciones espirituales.

Los últimos grandes gestos de las escuelas de filosofía aún no han sido realizados. Serán reemplazados, en siglos venideros, por quienes, práctica y verdaderamente, sean cosmólogos, pues una vez que el Verbo del género humano sea comprendido y captado y se aprecie la significación del individuo, el Verbo del Cosmos recibirá debida y correcta atención, y se estudiarán las leyes y la naturaleza de ese gran Ser en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. El Cristo cósmico jamás podrá ser conocido por nadie, excepto por el Cristo individual.

El hombre, como veremos a medida que proseguimos, está en vísperas de establecer su divinidad. La evolución ha llevado adelante el perfeccionamiento del mecanismo a tal grado, que ahora constituye un organismo coordinado e integrado, una estructura utilizable y preparada para el "utilizador divino". Durante las siguientes décadas será establecida la realidad del alma y la labor de los pensadores introspectivos, de los místicos y de los estudiantes ocultistas, llevándose a cabo hasta el punto en que la fuerza del alma se establezca como un concepto racial y las leyes del alma se reconozcan como reemplazantes, pero no anularán las leyes del hombre (pues lo menor está siempre incluido en lo mayor). Esto se debe a que la ley es respetada siempre por un alma en manifestación, que no se inclina a quebrantarla porque no hay tendencia a infringirla.

Esta creciente convicción respecto a considerar al alma como el yo, lo evidencia la oposición a la teoría presentada por las escuelas de pensamiento que acentúan el dominio de la materia, y que todos los fenómenos objetivos y subjetivos se deben a la actividad de la materia. La verdad sale a la luz mediante la lucha de quienes sostienen distintos puntos de vista, así como en un sentido más amplio, el espíritu "asciende a los hombros de la materia”, retornando a su posición original, además de adquirir cualidad, resultado de la experiencia. Siendo así, el conocimiento tomará el lugar de la teoría, y la evidencia directa reemplazará la especulación. En breve las teorías de los hombres, respecto a su naturaleza divina, deben ceder su lugar a la convicción, y su filosofía a la investigación directa del alma. Lo reconocido y admitido, aunque no comprendido, es objeto de atención e investigación, y muy pronto llegará el día en que una ciencia experimental del alma ocupará su lugar en las universidades y fundaciones, no así la comprobación del alma, que por el análisis de su naturaleza, propósito y vida, recibirá por parte de los científicos modernos en sus diversas ramas, una atención análoga a la dada actualmente al mecanismo buscado por el alma, y que oportunamente utilizará, porque nada puede detener ese gran desarrollo evolutivo.

Quiero agregar ciertas palabras de advertencia, como también un resumen de lo dicho anteriormente:

Primero, no se aferren a la forma, no importa cual sea. Todas las formas sólo son experimentos y llegan al punto de equilibrio -para luego ser descartadas o vivificadas.

Segundo, recuerden que todas las personalidades (incluso la propia) tienen, de acuerdo a la ley, sus períodos de flujo y reflujo. Los períodos de reflujo, en el caso de quienes mantienen una posición destacada, producen a veces consternación a todos los adictos a sus propias personalidades y no al Dios interno, dentro de su propio corazón.

Tercero, no olviden que así como en la vida del individuo hay períodos en que la visión se oscurece, se atraviesa el valle y la niebla vela las estrellas, lo mismo sucederá en conexión con los grupos. Así mismo, recuerden que después de recorrer el valle (para todos los aspirantes y grupos verdaderamente espirituales) se percibe y asciende al Monte de la Iniciación; después de la oscuridad viene la visión; después de la noche viene el día. En los grandes ciclos que afectan a los grupos cósmicos también puede observarse esto; en los ciclos menores que controlan la raza, sucede lo mismo y persisten iguales leyes en todos los grupos menores, descendiendo hasta los grupos de diminutas vidas que predominan en los vehículos del hombre. Debe ponerse énfasis sobre esto.

Cuarto, no se dejen dominar por el desaliento. El desaliento se debe a tres causas, siendo la principal el descenso de la vitalidad del organismo corpóreo. Cuando ello ocurre, el cuerpo astral exige demasiado al físico, y en el esfuerzo por responder y en la presentida incapacidad de hacerlo adecuadamente, reside una de las causas del desaliento. A menudo ataca a quienes poseen un vehículo físico refinadamente organizado. La cura para este tipo de desaliento es evidente. El descanso y el relajamiento, reconstruyen y dan tiempo a la naturaleza para reajustar la dificultad. También el sol revitaliza con prana y debe tenerse esto en cuenta. Después de todo, el sentido común es el requisito especial, y también la comprensión de que nuestro trabajo se ajusta a la propia capacidad y no a la abrumadora necesidad. Reflexionen sobre esto.

Otra base del desaliento es el excesivo desarrollo de la mente concreta, que a su vez exige demasiado a la naturaleza emocional y, en consecuencia, al físico. La capacidad demasiado grande exigida para ver lo que abarca un tema, la comprensión excesivamente desproporcionada respecto a la comprensión de la necesidad del mundo y la captación demasiado rápida de las consecuencias involucradas, en relación con un asunto determinado, producen una vibración violenta en el cuerpo astral. Esto conduce al desmoronamiento del vehículo físico, y al efecto sentido se lo denomina desaliento. Aquí se debe cultivar el sentido de proporción y entra en juego la facultad de equiparar inteligentemente y también de adquirir el equilibrio mental. El restablecimiento reside en comprender que el tiempo, la eternidad, la evolución (llámenlo como quieran), hace que todas las cosas pasen, y que no todo dependa del esfuerzo individual. Es posible que las almas sabias aceleren el buen trabajo, pero no obstante el fin es seguro. Si las almas sabias no aparecen, la fuerza de la evolución hará que todas las cosas sucedan, aunque con mayor lentitud. No olviden esto, pero cuando los domine el desaliento, proveniente de causas mentales, adquieran tranquilidad y perciban en la contemplación, la realización final de ese gran factor, el Tiempo.

Una tercera causa reside en reinos más esotéricos, mediante el equilibrio de los pares de opuestos. Cuando oscila el péndulo -y debe oscilar y lo hace- hacia lo que llamamos oscuro, maligno e indeseable, produce tensión en quienes están orientados hacia la luz, trayendo como resultado malestar en todos los cuerpos, y es sentido especialmente como depresión por el cuerpo físico. Cuanto más sensible es el cuerpo, mayor su respuesta a esta forma de tentación. Es una de las cosas que más obstaculiza al aspirante. El aspecto forma lo hace negativo y receptivo y aminora su vibración. Impide la realización, y como consecuencia sufre el servicio que debe prestar al mundo. El remedio para el desaliento no se encuentra en el cultivo de una vibración violenta contraria, reside en el inteligente empleo del cuerpo mental, en la capacidad del razonamiento lógico y en ver que la causa de las condiciones se hallan en su propia personalidad o en su medio ambiente. Así se logra equilibrio, y, como ya se ha dicho, hay que saber considerar que el Tiempo lo resuelve todo. También radica en el aquietamiento de la mente concreta y la consiguiente vinculación con el alma y, por intermedio del alma, con el grupo egoico, y en consecuencia con el Maestro. Nunca se debe olvidar que el contacto con el Maestro se efectúa en este orden, y quien se halla cada vez más guiado por el alma, penetra progresivamente en la conciencia de su Maestro.

Después de haberse unido desinteresadamente con el Maestro, viene el esfuerzo deliberado y concentrado para trabajar con desapasionamiento y sin ningún deseo de ver el fruto de la acción. Si se continúa durante mucho tiempo y se insiste con paciencia en este procedimiento, traerá como resultado un equilibrio que nada podrá quebrar.

Hay cinco cosas que deberían cultivar quienes han elegido el sendero del esoterismo, y el grupo debe tratar especialmente de alcanzarlas, y son:

1. Consagración al móvil.
2. Intrepidez absoluta.
3. Cultivo de la imaginación, equilibrada inteligentemente por la facultad del razonamiento.
4. Capacidad de valorar prudentemente lo evidente y aceptar sólo lo compatible con el más elevado instinto e intuición.
5. Disposición para experimentar.

Estas cinco tendencias, unidas a la pureza de vida y regulación del pensamiento, conducirán al campo de la realización. Recuerden también que el propósito no es descubrir todo lo que se puede conocer, sino esa parte que puede ser aplicada sabiamente para iluminar a la raza y a aquellos que ustedes pueden influir en el lugar en que se encuentran.

Como verán, el verdadero problema reside en el logro de la absoluta intrepidez. Todo temor, duda y preocupación, tienen que ser eliminados. Si pueden lograrlo, aumentarán en forma asombrosa el desarrollo del punto interno de contacto y el conocimiento de cómo extraer de las fuentes de inspiración. La mayoría de las personas cierran las fuentes de información debido a que no controlan su naturaleza emocional. El cuerpo astral puede ser controlado. ¿Cómo?

1. Por inhibición directa. Los principiantes pueden usar este método con provecho, pero no es el mejor a seguir. Produce reacción sobre el cuerpo físico, congestión del cuerpo astral y similar condición en el vehículo etérico. A menudo produce dolor de cabeza, congestión de hígado y otros desarreglos.

2. Por la comprensión directa de lo que está en juego y la conciencia de que para un alumno del Maestro, nada sucede si no es para acrecentar el conocimiento, el desarrollo y una mayor utilidad en el servicio. El temor de algunos no está basado en la timidez (afirmación paradójica), sino muchas veces en una condición mental como el orgullo. Quienes se polarizan en el cuerpo mental, encuentran que sus temores están vinculados con el intelecto. Éstos son, por lo tanto, más difíciles de vencer que los temores de una persona polarizada en el cuerpo astral, la cual puede aplicar el intelecto para eliminar el temor en el cuerpo astral. Los tipos mentales tienen que apelar directamente al ego, porque siempre hay que recurrir a lo superior para entenderse con lo inferior. De allí la necesidad de mantener siempre abierto el canal. No traten de aniquilar el temor. Elimínenlo mediante el poder dinámico de sustituirlo por otra cosa. Esto conduce a la tercera sugerencia de que los estudiantes del grupo deberían eliminar el temor mediante:

3. Un método directo de relajamiento, concentración, quietud e iluminación de la personalidad, con luz blanca pura. Procedan en la forma siguiente:

Supongamos que estén dominados por el pánico; sugestiones muy desagradables entran en tropel; la imaginación está descontrolada, y la mente agrava las cosas. No olviden que los temores de una persona emotiva no son tan poderosos como los de ustedes. Por poseer un fuerte cuerpo mental, revisten de materia mental altamente vitalizada sus reacciones al temor, lo cual origina la creación de una poderosa forma mental. Ésta circula entre ustedes y el temido acontecimiento. Al darse cuenta de ello buscarán la tranquilidad. Relajarán el cuerpo físico, aquietarán lo más posible el cuerpo astral y serenarán la mente. Entonces, visualizándose a sí mismos (la personalidad), al alma y al Maestro -a Él como ápice del triángulo-, premeditadamente harán descender una corriente de luz blanca pura y, haciéndola pasar por los vehículos inferiores, eliminarán todo lo que obstaculiza. Continúen este procedimiento hasta darse cuenta de que se ha realizado el trabajo necesario. Al principio tal vez tengan que repetirlo muchas veces. Luego será suficiente sólo una vez, y más adelante el proceso será innecesario, por haber obtenido el triunfo.

Esto es aplicable a los temores conectados con la personalidad. Utilicen el aspecto amor, inundándose con amor y luz. Los legítimos temores que surgen de las cosas vinculadas a las circunstancias que se presentan, en el trabajo que debe realizarse y el conocimiento de las obstrucciones que se materializan para impedirlo, deberán tratarse en forma distinta. Nuevamente hay que seguir un método definido:

Aquietamiento del cuerpo físico.

Aquietamiento del cuerpo astral por inhibición temporaria.

Vinculación con el ego y razonamiento definido sobre el correcto método de proceder para enfrentar la dificultad. Habiendo agotado todos los métodos racionales y superiores, y percibida claramente su línea de acción, entonces:

Eleven la vibración lo más alto posible y, desde los niveles de la intuición, hagan descender algo más de luz sobre la dificultad. Si su facultad de intuición y razonamiento, produce armonía y muestra la solución, entonces continúen. Saben, como un hecho oculto más allá de toda controversia, que nada puede suceder si no es para bien. Pueden tener seguridad de que serán guiados, y quien ve el fin desde el principio no comete errores.

Otros tipos de temor -con los cuales los estudiantes hacen contacto cada vez más, a medida que acrecientan su fortaleza y utilidad en el servicio- están basados en la comprensión de las fuerzas que actúan en contra del Plan y obstaculizan el trabajo. Habrá ataques ocultos y poderes de la misma naturaleza, que militan contra el aspirante; podrán hacer sentir su poder en uno u otro de los vehículos y -en muy raros casos- en todos simultáneamente, cuando el aspirante es bastante importante. A veces serán ataques dirigidos contra un colaborador individual, otras contra los grupos de colaboradores. Para contrarrestarlos se empleará el primer método, con los siguientes agregados y cambios. Se vinculará con su propia alma, como individuo o parte de un grupo, y con la Logia de Maestros, no simplemente con su propio Maestro, sino con la Hermandad para la cual trabaja. Entonces, obtenida la tranquilidad, visualizará a los Maestros que conoce y, elevando la vibración aún más, se conectará, si puede, con los Chohanes, el Cristo y el Manu, según la línea si puede, con-religiosa o política, con la cual trabaja y desde donde se producirá el ataque. Entonces, a través de la cadena vinculadora y de todos los vehículos, hará fluir una corriente de luz violeta. Este método debe usarse únicamente cuando la necesidad es grande y apremiante. La razón de andar con cautela reside en que el vehículo etérico responde muy violentamente al color violeta.

Teniendo presente estas precauciones, las vibraciones del temor pueden ser enfrentadas y eliminadas con el tiempo. Los colaboradores tienen dos tipos de temor: Temor a lo que el futuro pueda depararles y la duda respecto al resultado de cualquier esfuerzo. En la mayoría de las personas es una combinación de ambos. Gran parte de los aspirantes no dudan básicamente del resultado final, pero a veces sí del desarrollo de dichos resultados en la actualidad y retrocede también ante el esfuerzo, que debe realizar en el sendero, sabiendo con razón que conduce, a través de la soledad y las pruebas, a los Pies del Hierofante. Se preocupa por los disturbios y las vibraciones elevadas que parecen emanar de fuentes espirituales superiores. Con frecuencia, llegarán fuertes vibraciones y, a medida que la raza evoluciona, éstas serán más fuertes y sus reacciones deberán ser tratadas inteligentemente.

Cuando la vibración espiritual es excesivamente poderosa dos cosas tienen lugar: Son estimuladas todas las aspiraciones elevadas y sincronizadas las vibraciones superiores, e igualmente estimulado todo lo que llamamos "mal". Los aspirantes deben tener esto bien presente. Puede demostrarse como una oleada de crímenes, pero también aparecer un creciente número de grupos que representa el esfuerzo espiritual y aspiración elevada. El efecto de la elevación de la vibración en el aspirante puede manifestarse también de otras maneras. La fatiga física debe ser tratada no tanto por el sueño y el descanso -si bien es necesaria una justa proporción- sino sobre todo por un cambio de vibración, recreación y diversión. Luego, al encarar el futuro, trae frecuentemente profunda depresión y absoluto desaliento. No obstante, enfrenten ese futuro y recuerden que lo que éste reserva no nos es revelado, sino que "la alegría" renace "por la mañana". Ello trae como resultado una sensibilidad del cuerpo astral que es, quizás, aún más difícil de soportar. Esto tendrá que ser tratado por el individuo, de la mejor manera posible, teniendo en cuenta las sugerencias dadas. Trae también como resultado la estimulación permanente de los átomos en los diferentes vehículos y su vibración coherente y estabilizada. Lo eleva un poco más cerca de la meta, aunque tal vez el aspirante no lo perciba.

Todo se supedita a la capacidad del estudiante para captar el significado interno de los acontecimientos. Su progreso total en el sendero depende de su actitud por apropiarse de las enseñanzas. Sólo cuando trasmutamos las lecciones de los planos internos en conocimientos prácticos, se convierten en parte de nuestra propia experiencia y dejan de ser teóricos. La expansión de conciencia debe ser una experiencia práctica cada vez más creciente. Las teorías no tienen valor alguno hasta no convertirlas en hechos. De allí la importancia de meditar sobre un ideal. Durante la meditación nuestros pensamientos vibran momentáneamente de acuerdo a la medida del concepto, y con el tiempo esa vibración se hará permanente.

Aquellos que inician el entrenamiento esotérico con ojos abiertos, deben en realidad tener muy en cuenta lo que cuesta. La compensación final es grande, pero el sendero es áspero y el verdadero esoterista lo recorre solo. La capacidad de mantenerse aislado, de asumir responsabilidad y luego, sin ayuda, valerse por sí mismo y desafiar el mal por amor al bien logrado, es la característica del Hermano Blanco. Prepárense para enfrentar la soledad, para evitar los peligros de la formación de un carácter ofuscado y sombrío y para dedicar la vida sin recompensas personales. Sólo a medida que se expande la conciencia y se encuentra la verdadera ubicación en la totalidad cósmica, la compensación es evidente; pero no teman, y sepan que la personalidad es sólo temporaria, y no importa que sufra. Algún bien alcanzado para la Hermandad universal, alguna ley explicada y demostrada en la vida diaria, quizás harán decir al Maestro oportunamente (después que todo haya terminado): ¡Bien hecho! Miren siempre adelante. No se desvíen a la derecha ni a la izquierda. El sendero conduce hacia arriba, a una mayor rapidez de vibración y de sensibilidad. Busquen el punto de equilibrio en su trabajo y manténganlo, porque los años suponen mucho trabajo, presión y sufrimiento.

¿Son suficientemente fuertes como para ver la congoja del mundo, el desastre y, no obstante, conservar la alegría? ¿Pueden asociarse en el trabajo de acrecentar la evolución de la raza, y darse cuenta de que son necesarias la dificultad y la disciplina y, sin embargo, no hacer nada para aliviar el sufrimiento? Almas seleccionadas y probadas están siendo entrenadas hoy, en todas partes del mundo. Los Maestros están abrumados y sobrecargados de trabajo. Dan todo lo que pueden, pero del aspirante individual dependen el empleo de lo que se le da.

Quienes vigilamos y guiamos en el aspecto interno de la vida, tenemos más conocimiento que ustedes, que llevan la carga y la preocupación de la existencia en el plano físico. Conocemos las desventajas físicas y algún día podremos ayudarlos definidamente a construir cuerpos fuertes para el servicio mundial. Ahora el miasma astral es de tal índole, que les resulta casi imposible a nuestros esforzados hermanos, tener buena salud; el karma del mundo lo prohíbe. La corrupción astral y los pestilentes pozos sépticos de los niveles inferiores del plano mental infectan todo, y afortunado aquel que los evade. Vigilamos compasivamente a quienes poseen cuerpos débiles y sensibles y se esfuerzan, trabajan, luchan, fracasan, continúan y sirven. No se nos pasa desapercibida ni una hora de servicio ofrecida en el dolor y la tensión, ni la tarea de un solo día efectuada con los nervios torturados, la cabeza cansada y el corazón dolorido. Lo sabemos y nos preocupa mucho, sin embargo no podemos hacer nada de lo que se necesita y que ustedes, que luchan en el mundo, pueden hacer. El karma del mundo engolfa a cada uno en esta época. Ojalá pudieran darse cuenta que el tiempo es corto y que el descanso, la alegría y la paz están en camino.

Conocemos la victoria obtenida a medias, los días vividos con algún éxito, pero sin haber logrado el ideal; los momentos de agotamiento del alma y del cuerpo, cuando la vacuidad de todo, incluso el servicio mismo, parecen ser lo único perceptible; las semanas y meses de esfuerzo y de lucha contra obstáculos aparentemente insuperables, contra el enorme poder de las fuerzas de la evolución, y de la rugiente marea de la ignorancia del mundo. Confórtense en la seguridad de que el amor rige todo; anímense, sabiendo que la Jerarquía los respalda.

Aquellos que deben enseñar al mundo algo más respecto a los Maestros y se están entrenando para ser puntos focales de contacto, son sometidos a una disciplina sumamente drástica. Son probados en toda forma y enseñados a través de experiencias muy amargas. Aprenden a no dar importancia al hecho de no ser reconocidos. Se entrenan a no juzgar por las apariencias, sino por la visión interna. La capacidad de reconocer el propósito del Maestro y el poder de amar, son considerados de suprema importancia. Los aspirantes que desean ser elegidos para trabajar con discípulos, deben perder todo deseo por las cosas del no-yo y estar dispuestos a pagar lo que sea por obtener conocimiento. Si se quiere probar al mundo la realidad del reino subjetivo, se hará con la sangre del corazón, porque sólo con "la sangre del corazón" se puede obtener sin peligro el poder y manejarlo inteligentemente. A medida que avanzan y estudian como aspirantes, las leyes ocultas de la naturaleza, comprenderán la necesidad del precio pagado. El desenvolvimiento espiritual del carácter del discípulo debe ir a la par de su conocimiento interno. Este conocimiento se desarrolla de tres maneras:

1. Por definidas expansiones de conciencia, que dan al discípulo una comprensión de las etapas a alcanzar. Su mente formula lo que debe captar más adelante, siendo el primer paso hacia la adquisición. Un aspirante es llevado en forma definida a los planos internos y un chela más avanzado le indica el trabajo a realizar, algo así como cuando un instructor indica a su alumno la lección a aprender.

2. El próximo paso consiste en dominar la lección y desarrollar, por la meditación y el experimento, las verdades percibidas. Éste es un procedimiento largo, porque todo debe ser asimilado y constituye parte integrante del yo del discípulo, antes de poder continuar. Es similar al planteo de un problema de aritmética, que debe seguirse, guarismo por guarismo, línea por línea, hasta obtener la solución. Este trabajo se efectúa tanto en los planos internos como en el físico. En el Aula del Aprendizaje se lo instruye al alumno todas las noches durante un breve período, antes de realizar cualquier trabajo servicial. Estas enseñanzas las trae a la conciencia de su cerebro físico en forma de un profundo interés por ciertos temas y como una acrecentada aptitud para pensar concreta y abstractamente en los diversos asuntos esotéricos que ocupan su atención. Intenta experimentar y prueba distintos métodos para estudiar las leyes, y en el transcurso del tiempo obtiene para él valiosos resultados. Pasa el tiempo, y a medida que adquiere mayor conocimiento, éste se sintetiza, quedando preparado para enseñar e impartir a otros el remanente del conocimiento, del cual está seguro.

3. Al enseñar a otros se obtiene más conocimiento. La definición de la verdad en la enseñanza cristaliza los hechos aprendidos y, en el juego con las otras mentes, las vibraciones propias del aspirante se sintonizan con planos cada vez más elevados, afluyendo nuevas intuiciones y nuevas verdades.

Cuando ha dominado de esta manera una lección, prepara otra, y cuando el estudiante sabe una determinada serie de lecciones, se gradúa y recibe una iniciación. El grupo que él instruye se beneficia por el paso dado, porque cada discípulo lleva consigo, en forma peculiar e indefinida, a quienes instruye. El beneficio sobre una unidad repercute en el conjunto. En forma similar el Maestro lleva consigo a Sus discípulos hacia adelante y hacia arriba. El tema es abstruso y en gran parte constituye uno de los secretos de la ley de expansión vibratoria. La iniciación del Logos tiene efecto universal.

Es correcta la presunción de que el sendero de probación corresponde a las últimas etapas del período de gestación. La primera iniciación, que en El Nuevo Testamento se llama "el niño en Cristo", comienza con el peregrinaje en el sendero. La primera iniciación representa simplemente el comienzo. Se ha erigido una estructura del recto vivir, recto pensar y correcta conducta; ha sido construida la forma que va a ocupar el Cristo y ahora debe ser vivificada y habitada. La vida crística penetra y la forma vive. He aquí la diferencia entre teoría y convertir esa teoría en parte de uno mismo. Se podrá tener un cuadro o imagen perfecto, pero carece de vida. Podrá haber una persona que haya modelado su vida sobre lo divino, hasta donde le ha sido posible. Habrá obtenido una semejanza, pero le falta algo. ¿Qué es ese algo? La manifestación del Cristo que en ella mora. El germen ha estado allí, pero adormecido. Ahora lo nutre y trae a la existencia y pasa la primera iniciación. Entonces queda mucho por hacer. La analogía es completa. El discípulo Jesús después del nacimiento, estuvo muchos años antes de recibir el bautismo. Las tres iniciaciones restantes las recibió en tres años. La misma situación impera en el aspirante al sendero.

La segunda iniciación marca la crisis del control del cuerpo astral. Después del bautismo faltan las tres tentaciones, que demuestran el control completo de los tres vehículos inferiores. Luego viene la Transfiguración, seguida del conocimiento del futuro y de la total autoabnegación. Por lo tanto, tenemos:

1. El momento de concepción, la individualización.
2. Los nueve meses de gestación, la rueda de la vida.
3. La primera iniciación, la hora del nacimiento.

El sendero es, en consecuencia, donde se adquiere una constante expansión de conciencia con acrecentada sensibilidad a las vibraciones superiores. Esto se manifiesta al principio como sensibilidad a la voz interna, una de las facultades más necesarias en un discípulo. Los Grandes Seres buscan a quienes puedan obedecer rápidamente a la voz interna de su alma. Los momentos son críticos y se exhorta a todos los aspirantes a ser también sensibles a la voz del Maestro. El Maestro se halla completamente ocupado y los discípulos deben llegar a ser sensibles a Su impresión. Una pequeña indicación, un dedo que señala, una prematura sugerencia, puede ser todo lo que Él tenga tiempo de dar, y cada discípulo debe estar a la expectativa. La presión sobre los Maestros es grande, ahora que se van acercando al plano físico. Actualmente un mayor número de almas tienen mayor conciencia de los Maestros que cuando trabajaban únicamente en niveles mentales, y también Ellos cuando trabajan en planos más densos, encuentran condiciones más difíciles. Los devas y los discípulos, los aspirantes y quienes están en el sendero de probación, se reúnen a Su alrededor y son organizados en grupos, asignándoseles un trabajo especial. Algunas almas pueden trabajar únicamente en conjunto, agrupadas y unificadas por una común aspiración. Así actúa la mayoría de los cristianos por ejemplo, en las Iglesias, porque desconocen las leyes del ocultismo y presintiendo únicamente la verdad interna, trabajan en líneas generales de preparación. Son ayudados por grupos de devas inferiores o ángeles, que sugieren, guían y controlan.

Otros más avanzados trabajan en grupos pequeños. Idealizan más y son los pensadores y conductores de las reformas sociales, de la regeneración humanitaria y de la dirección eclesiástica, sea cristiana u oriental. A éstos los guían los devas superiores, los devas azules y los amarillos, y a los primeros los devas azules y los rosados.

Detrás de ellos están, los más avanzados -los aspirantes, probacionistas y discípulos del mundo. Trabajan solos o en grupos de dos o tres, y nunca en grupos que excedan de nueve -la significación oculta de estos números es necesaria para el éxito de su trabajo. Los grandes devas blancos y los áureos, vigilan sus tareas.

Detrás de estos tres grupos se hallan los Maestros y los devas de los niveles amorfos -una gran Hermandad, consagrada a servir a la humanidad.

Se están estableciendo movimientos para trasmutar, si es posible, la tarea de destrucción en trabajo constructivo. El momento es crítico, pues ha sobrevenido una pausa en el trabajo de los destructores. Existe la oportunidad de cambiar la marea y reconstruir el cuerpo social.

Por esta razón es necesario que todos se dediquen nuevamente al trabajo de redención. Las personalidades deben ser sumergidas. Los aspirantes han de llevar una vida inofensiva en pensamiento, palabra y obra. De esta manera cada uno proporcionará un canal puro, llegará a ser una avanzada para la conciencia del Maestro y suministrará un centro de energía a través del cual la Hermandad podrá trabajar.

El problema principal del aspirante consiste en dominar la naturaleza emocional. Entonces será el vencedor en el campo de Kurukshetra; las nubes habrán desaparecido, y de allí en adelante podrá caminar en la luz. Recuérdese que esta misma libertad de caminar en la luz, trae su propio problema. Preguntarán, ¿cómo puede ser? Permítanme presentar un argumento sencillo y, sin embargo, convincente.

Cuando un hombre camina literalmente en la luz de su alma y la clara luz del sol afluye a través de él -revelando el sendero- eso revela al mismo tiempo el Plan. Sin embargo, llega a ser consciente simultáneamente de que el Plan aún está muy lejos de ser consumado. Lo oscuro, en verdad, se hace más evidente; el caos, la miseria y el fracaso de los grupos mundiales, quedan revelados; se observa la impureza y el polvo de las fuerzas que guerrean, y todo el sufrimiento del mundo pesa sobre el asombrado, pero iluminado aspirante. ¿Podrá resistir esta presión? ¿Podrá conocer en realidad el dolor y sin embargo regocijarse eternamente en la conciencia divina? ¿Es capaz de enfrentar lo que revela la luz y no obstante continuar su camino con serenidad, seguro del triunfo final del bien? ¿Será abrumado por el mal superficial y olvidará el corazón de Amor que late detrás de todas las apariencias externas? El discípulo debe recordar siempre esta situación, sino lo que ha descubierto lo destruirá a él.

Pero con el advenimiento de la luz, se hace consciente de una, para él, nueva forma de energía. Aprende a trabajar en un nuevo campo de oportunidades. El reino de la mente se abre ante él, y descubre que puede diferenciar entre la naturaleza emocional y la mental; también descubre que se puede obligar a la mente a asumir la posición de controladora, y que las fuerzas sensorias responden, obedeciendo a las energías mentales. "La luz de la razón" produce esto -luz siempre presente en el hombre, pero sólo significativa y poderosa cuando es vista y conocida, sea fenoménica o intuitivamente.

En la actualidad circulan muchas enseñanzas falsas respecto a la mente y al alma. Podrían ser resumidas en las enseñanzas dadas por una escuela que permanecerá en el anonimato, y son:

La naturaleza es cruel y selectiva. Actúa de acuerdo a la Ley de la supervivencia del más apto; en el proceso de selección se sacrifican millones de vidas, y el nacimiento de muchas formas queda en la nada. De allí que el logro de la vida del alma sea un raro acontecimiento. Pocas personas tienen alma y, por consiguiente, sólo unas cuantas poseen la inmortalidad, y van a su propio lugar de poder para no retornar jamás. Las demás están perdidas, sumergidas y absorbidas en el proceso general de la naturaleza, y el reino humano, como un todo, constituye una absoluta pérdida, salvo algunos personajes significativos y descollantes, producto del pasado y del presente. Han llegado a la realización mediante el sacrificio de los muchos.

Pero la reacción de los hombres es adecuada a estas enseñanzas. El sentido de la inmortalidad, la seguridad de un futuro eterno, la innata creencia en Dios, la revelación de la luz, el logro de una sabiduría que ayuda y auxilia, no son prerrogativas de los Sénecas, de los San Pablo, de los Akbar de la raza. Todo eso se encuentra (y a veces en su forma más pura) en el campesino más humilde. Brotan palabras de sabio consejo de labios de los analfabetos, y descubrimos el conocimiento de Dios y la creencia en la inmortalidad del alma, latentes en los corazones de quienes menos se espera, y a menudo de los más pecadores. Pero cuando los más altamente evolucionados y los más inteligentes de la raza descubren en sí mismos la divina Llama y despiertan el poder del Supremo Controlador, situado en el corazón de su ser, son propensos a considerarse de más categoría que otras personas y estiman que no merecen ser llamados Hijos de Dios quienes son tan diferentes de ellos, porque no tienen su misma captación mental de las diferenciaciones del desarrollo evolutivo. Consideran que no poseen alma quienes no trabajan con energía mental y, por consiguiente no serán eternos como individuos. Esto sólo es espejismo de la mente, parte de la gran herejía de la separatividad, y apenas indica el período venidero donde la mente predominará y desviará, como lo hace el cuerpo sensorio en la actualidad.

Por lo tanto estudiemos los tipos de energía mental con que tiene que trabajar el individuo, y veamos cómo puede subsanarse esta gran herejía de la separatividad, "la falacia del repudio” como a veces se la denomina.

Una de las principales cosas que debemos recordar, al considerar estos tipos de energía, es que su tendencia y trabajo pueden ser comprendidos más fácilmente y con mayor amplitud, en relación con la humanidad, que los efectos producidos por el empleo individual de la energía mental. Sólo algunos seres humanos utilizan conscientemente este tipo de fuerza y, por lo tanto, sólo unos pocos pueden comprender lo que realmente implica. Los hombres entrarán cada vez más, como unidades, en posesión de su herencia intelectual, pero, hablando numéricamente, apenas uno de cada diez mil utiliza este poder inherente y actúa en su cuerpo mental con pleno conocimiento.

No obstante, observando a la humanidad como un todo y mirando retrospectivamente el pasado desarrollo racial, podemos ver que la energía mental ha tenido un efecto sumamente definido y ha producido resultados destacados. El empleo de dos factores, diferencia al hombre del animal, ya sea que los utilice consciente o inconscientemente. Ambos están latentes en el animal, pero el hombre es la única entidad en los tres mundos que puede, conscientemente, extraer beneficio de ellos. Uno de estos factores es el dolor, el otro la facultad de la discriminación. Por el dolor y el consiguiente proceso analítico de relación, más la memoria y la visualización, el hombre aprende a conocer lo que debe evitar y lo que debe cultivar. Esto tiene lugar en el reino de los acontecimientos del plano físico y de la experiencia sensoria. Mediante la discriminación de las ideas y las corrientes de pensamientos, el hombre aprendió a decidir en qué basar sus actividades en todos los sectores de los asuntos humanos, que tiene una comprensión imperfecta de la verdadera naturaleza de las ideas, y su aplicación de las verdades presentidas es también muy imperfecta. Es penosamente verdad que a menudo elige desacertadamente, que las ideas que rigen la conducta del grupo no son muy elevadas y que la opinión pública está proverbialmente moldeada por intereses personales y egoístas. Sin embargo -a través del dolor y aprendiendo a utilizar el poder de elegir en el reino de las ideas- el hombre se está abriendo camino firmemente hacia la completa libertad y control de la tierra, porque su derecho es heredarla. El Antiguo Comentario redactado en lenguaje simbólico, refiriéndose a estas dos características del hombre, dice algo muy hermoso. Las frases van a continuación, y cuando se reflexiona sobre ellas, debe tenerse en cuenta que el agua simboliza la sensibilidad o reacción astral, y el fuego es el símbolo de la mentalidad.

"Las sedantes aguas refrescan. Paulatinamente traen alivio, sustraen de la forma todo lo que se pueda tocar. El calor febril de los deseos largamente reprimidos, cede al refrescante trago. El agua y el dolor se neutralizan mutuamente. Prolongado es el proceso del trago refrescante.

"El ardiente fuego desliga todo lo que entorpece el camino de la vida. Llega la bienaventuranza y viene después del fuego, como fuego sobre las aguas. El agua y el fuego se combinan y originan la gran Ilusión. Producen niebla y bruma, vapor y ruido, velando la Luz, ocultando la Verdad y excluyendo al Sol.

"El fuego arde con furor. El dolor y las aguas desaparecen. El frío, el calor y la luz del día, la irradiación del sol naciente y el perfecto conocimiento de la Verdad, aparecen.

"Éste es el sendero para todos los que buscan la luz. Primeramente la forma y todos sus anhelos. Luego el dolor. Después las sedantes aguas y la aparición de un minúsculo fuego. El fuego aumenta, entonces el calor se activa dentro de la diminuta esfera y desempeña su ígnea tarea. Además se percibe humedad y densa niebla, y la triste desorientación se sumía al dolor, pues quienes utilizan el fuego de la mente durante la primera etapa se hallan extraviados dentro de una luz ilusoria.

"Se intensifica el calor, luego se pierde el poder de sufrir. Pasada esta etapa, el sol y la clara y brillante luz de la verdad brillan sin obstrucciones. Éste es el sendero de retorno al centro oculto.

"Utiliza el dolor. Llama al fuego, oh Peregrino, en tierra extraña y desconocida. Las aguas lavan el barro y el lodo de lo que crece en la naturaleza. Los fuegos consumen las formas obstructoras que tratan de retener al peregrino, trayendo así la liberación. Las vivientes aguas, cual río, llevan al peregrino al Corazón del Padre. Los fuegos destruyen el velo que oculta el rostro del Padre".

Quizás una de las primeras cosas que todo estudiante debe aprender, al tratar de captar la naturaleza y empleo de la mente, es que la opinión pública debe ceder su lugar a la conciencia individual respecto a lo correcto, entonces debe emplear y concentrar esa conciencia individual, de modo de ver en su justa proporción el germen viviente, al expandirse en la divina flor del Hijo de la Mente, el Manasaputra, y el hilo que conduce de regreso al reino de la Mente Universal. Cuando este hilo y conciencia se siguen, conducirán al individuo a la Cámara del Concilio, donde quedarán revelados el plan y el propósito de la gran Vida, y todo el egoísmo humano y la búsqueda del yo, desaparecen en la clara luz de la Voluntad de Dios. Mediante la correcta comprensión, el recto empleo y control de la naturaleza astral y el conocimiento de la naturaleza de la conciencia sensoria, el hombre puede penetrar en el Corazón de Dios Mismo y conocer más allá de toda controversia, que todo está bien, porque todo es Amor. Por medio del correcto uso de la mente y la correcta comprensión de la naturaleza del intelecto, el hombre puede penetrar en la mente de Dios, y saber que todo está bien, pues está planeado, y el propósito divino realiza continuamente todos sus objetivos.

El trabajo de los Adeptos atlantes fue impresionar en la conciencia del mundo la verdad de que Dios es Amor. Ésta es la expresión simbólica de la verdad, como lo es el empleo de la palabra Dios. El trabajo de los Adeptos arios consiste en plasmar en la conciencia del mundo, que Dios es Voluntad. Para que redunde en bien de la familia humana, trabajan con el intelecto a fin de controlarlo, subordinar otras formas a la mente y por medio de ella revelar al hombre la visión de lo que es y será. De esta manera el hombre se alinea con el centro coronario esotérico de la Vida una. En el reino animal, por el desarrollo de la sensibilidad y el paralelo desenvolvimiento por medio del dolor, se alinean esos tipos de formas con el centro cardíaco de la naturaleza. Esta frase imparte una verdad que no puede ser expresada con mayor claridad hasta que el hombre no sea más incluyente en su conciencia. Por medio del color en el reino vegetal, esas formas de manifestación divina son también puestas en contacto vibratorio con ese centro de fuerza en la naturaleza, análogo al centro laríngeo del hombre.

Al emplear estas palabras me refiero sobre todo a la Vida que se manifiesta a través de nuestro planeta, el Logos planetario; pero la idea (es innecesario decirlo) puede extenderse hasta incluir la gran Vida, de la cual nuestro Logos planetario es sólo un reflejo y una expresión. El hombre es el cerebro de la naturaleza; los animales son la expresión del corazón; el mundo vegetal es la expresión de la fuerza creadora o centro laríngeo; estos tres reinos de la naturaleza son, en forma peculiar, la analogía de los tres centros superiores en el hombre, así como los tres reinos en el arco involutivo corresponden a los tres centros inferiores, y el reino mineral -por más abstracta que pueda parecer la idea a quienes no poseen conciencia del aspecto vida- corresponde al plexo solar, el gran distribuidor de lo que está arriba y lo que está abajo.

Estas analogías cambian a medida que transcurre el tiempo. En los días lemurianos, la humanidad, considerada como un reino de la naturaleza, expresaba el aspecto plexo solar, mientras que el reino animal representaba el centro sacro, y el centro en la base de la columna vertebral estaba simbolizado por el reino vegetal. A mediados del período atlante, cuando se efectuaron considerables cambios y experimentos, tuvo lugar un cambio en todo el proceso; como ya saben, entraron ciertos egos, según se relata en La Doctrina Secreta y en Tratado Sobre Fuego Cósmico, y mediante sus esfuerzos fue posible dar un gran paso hacia adelante. La sustancia mental o chitta, se hizo más vibrante, y ahora tenemos concretamente el período de su actividad más intensa.

En la enseñanza esotérica se dice que los tres aspectos de la divinidad son en sí triples y, en lo que a la humanidad se refiere, podemos dividir la energía de la mente en tres aspectos. Por lo tanto, tenemos:

1. La mente inferior concreta, llamada sustancia mental o chitta, en los Aforismos de la Yoga de Pantajali.
2. La mente abstracta, o ese aspecto de la mente relacionado con el mundo de las ideas.
3. La intuición o razón pura, es el aspecto más elevado de la mentalidad, para el hombre.

Las tres tienen su campo de influencia o su expresión abarcante, en el tercer aspecto del Logos, denominado Mente Universal, la activa e inteligente Deidad. Las líneas de fuerza de estos tres aspectos inferiores conducen de vuelta (si se puede usar expresión tan inadecuada) al tercer plano, así como las líneas astrales de fuerza conducen al segundo plano o monádico, aunque en lo que se refiere a la conciencia del hombre sólo retornan al plano búdico o intuitivo.

Es interesante observar que así como la mónada, impulsada por el deseo, produce esa forma de vida llamada la personalidad, del mismo modo el aspecto mental, como parte del propósito llevado a cabo mediante la Mente Universal produce, a su vez, esa manifestación denominada un Manasaputra, el gran Hijo de la Mente en el plano mental. De allí que el principio mente de la humanidad lleve a la manifestación al cuerpo egoico, el vehículo causal, el karana sarira, el loto de doce pétalos. Por supuesto, hablamos aquí exclusivamente en términos del aspecto forma. La razón de esto reside en los planos cósmicos, donde el Logos planetario tiene Su vida. Del plano astral cósmico proviene el impulso que origina la existencia de la forma y la expresión concreta -porque toda apropiación de forma es resultado del deseo. Del plano mental cósmico procede la voluntad de ser en tiempo y espacio, lo cual produce los siete grupos de vidas egoicas y la tercera emanación.

Se comprenderá entonces, por inferencia, que el correcto empleo de la energía por el iniciado, lo relaciona no sólo con los planos superiores del sistema solar, sino también con esos planos cósmicos, donde nuestro Logos tiene Su aspecto Personalidad, empleando estas palabras en sentido simbólico. El correcto uso de la energía física por el iniciado, le otorga "libertad" en el plano físico cósmico. El debido uso de la energía astral le da poder en el astral cósmico, y el correcto uso de la energía mental le facilita la entrada al mental cósmico. Tenemos entonces, por deducción, que, cuando los tres centros superiores del hombre funcionan perfectamente, desempeñan su parte en el trabajo de llevar energías desde esas excelsas esferas al campo de actividad del iniciado, actuando como portales que van hacia los reinos hasta ahora cerrados para él.

Cada centro o chakra, se compone de tres ruedas o remolinos concéntricos, que se entremezclan en el hombre espiritual que se halla en el sendero de probación; se mueven lentamente en una sola dirección, pero gradualmente aumentan su actividad a medida que se aproxima al portal del sendero de iniciación. En la iniciación, hace contacto con el centro del chakra (un punto de fuego latente), la rotación se intensifica y la actividad se hace cuatridimensional. Es difícil expresar estas ideas en palabras comprensibles para los no iniciados, pero el efecto podría describirse como un cambio de girar acompasado, a otro de radiación rutilante, una "rueda que gira sobre sí misma", según lo expresan las Antiguas Escrituras. De allí que por la purificación, el cumplimiento de las reglas y una aspiración que no admite obstáculos ni cesa ante el dolor, el aspirante ha hecho que palpiten y giren sus centros; sólo entonces, el Maestro puede conducirlo a la Presencia del Hierofante. Luego el iniciador, con pleno conocimiento del rayo y sub-rayo del discípulo, tanto egoico como personal, y reconociendo cualquier karma que aún deba agotar, tocará el centro o centros, preparado para la vivificación; entonces el fuego oculto ascenderá precipitadamente y se centralizará. Recuerden que en la vivificación de un centro se produce siempre la correspondiente vitalización del centro análogo de la cabeza, hasta que oportunamente los siete centros del cuerpo y los siete de la cabeza giran al unísono. No olviden que así como los cuatro rayos menores pasan dentro de los tres mayores, así también los cuatro centros menores mantienen la analogía y pasan al pralaya, hallando su punto focal en el centro laríngeo. Tenemos así los tres centros -coronario, cardíaco y laríngeo- conteniendo el fuego interno, y los tres centros mayores de la cabeza vibrando también al unísono.

Comprendo que todo esto es técnico y complicado. Sin embargo, tiene su lugar y valor, y mucho de lo que aquí se da, será útil cuando todos hayan pasado al más allá y un nuevo grupo de aspirantes sigan sus pasos. El entrenamiento del cuerpo mental es importante; muchos eluden tales tecnicismos, ocultándose detrás del énfasis puesto sobre el aspecto vida de la verdad, debido a la inherente pereza mental. Esto que reciben ahora es sólo el abecé del esoterismo. No pierdan tiempo en hacer deducciones demasiado detalladas. Lo único que puede hacerse es dar un delineamiento amplio y general, tener paciente cautela, voluntad de reconocer las limitaciones del cerebro físico y aceptar una hipótesis. Creerán posibles estas hipótesis, a no ser que su intuición se rebele, o sean refutadas por las anteriores enseñanzas impartidas por otro de los Mensajeros de la Logia. No quiero ser dogmático. En estas instrucciones sólo doy cierta información -la exactitud la dejo para ser demostrada en el futuro. Pido simplemente que tomen nota, y en los años venideros gran parte de lo que quizás parezca ahora raro y tal vez contradictorio, será desenmarañado, lentamente descifrado y más fácilmente comprendido. Poco conocimiento conduce a una gran confusión, a no ser que se deje a un lado para utilizarlo en el futuro, cuando los años de instrucción hayan aumentado el acerbo.

Volviendo a nuestro tema: El centro cardíaco del hombre abre la puerta a lo que se llama "el corazón del Sol”. El centro laríngeo abre el camino a la plena comprensión del sendero del Sol físico, y los verdaderos astrólogos, con el tiempo, deben activar ese centro. El centro coronario abre el camino al Sol espiritual central, y cada uno pasa por intermedio de la analogía planetaria, a uno de los planos cósmicos.

Tenemos un resumen de los tecnicismos y de los hechos que (de acuerdo a la Ley de Analogía) son esencialmente de interés académico y nada más. Aun, los que somos iniciados, no sabemos prácticamente nada sobre los planos cósmicos, más allá del físico cósmico. Nuestra conciencia recién empieza a ser solar, y trabajamos dentro de nuestras pequeñas capacidades para superar esas limitaciones planetarias que nos impiden alcanzar el conocimiento y vida solares. Para los aspirantes, que ni siquiera saben lo que significa conciencia planetaria, la información anterior tiene únicamente un valor, y es que acentúa la naturaleza sintética del gran plan y el hecho de que la unidad más pequeña es parte integrante del todo. Demuestra la idea de que la energía es un fluido vital que circula por todo el cuerpo del Logos, vivificando por lo tanto hasta el átomo más insignificante de esa totalidad. Es de valor tratar de comprender el cuadro e imaginarse la maravilla de lo que está aconteciendo. Sin embargo, es pérdida de tiempo reflexionar, por ejemplo, sobre el plano astral cósmico, cuando aún el plano del ego (el quinto subplano del físico cósmico, contando de arriba abajo) es todavía inaccesible para el hombre común y constituye la meta de su aspiración y meditación.

Por consiguiente, el hombre puede captar mejor la Mente Universal cuando ella se expresa mediante las denominadas mente concreta, mente abstracta e intuición, o razón pura.

La mente concreta es la facultad de construir formas. Los pensamientos son cosas. La mente abstracta es la facultad de construir cánones, o la mente que actúa con los anteproyectos sobre los cuales se moldean las formas. La intuición o razón pura, es la facultad que le permite al hombre ponerse en contacto con la Mente Universal, captar el plan sintéticamente y aferrarse a las Ideas divinas o aislar alguna verdad fundamental y pura.

La meta del trabajo del aspirante consiste en comprender esos aspectos de la mente con los cuales debe aprender a trabajar. Por lo tanto, su trabajo podría resumirse de la manera siguiente:

1. Debe aprender a pensar; descubrir que posee un mecanismo llamado mente y también sus facultades y poderes, los cuales han sido bien analizados en los dos primeros libros de los Aforismos de la Yoga de Patanjali.
2. Debe aprender a situarse detrás de sus procesos mentales y de su tendencia a construir formas y descubrir las ideas que subyacen en la forma mental divina, el proceso mundial, y así aprender a trabajar en colaboración con el plan, subordinando a estas ideas su propia construcción de formas mentales. Debe aprender a penetrar en el mundo de estas ideas divinas y estudiar el "canon de las cosas en los cielos", según la Biblia. Debe además empezar a trabajar con los anteproyectos, donde todo lo que existe está modelado y moldeado. Entonces se convierte en estudiante del simbolismo, y de idólatra se trasforma en idealista divino. Empleo estas palabras en su verdadero sentido y significado.
3. Desde ese idealismo desarrollado, debe progresar aún más profundamente, hasta penetrar en el reino de la intuición pura. Entonces puede extraer la verdad de su fuente. Penetra en la Mente de Dios Mismo. Además de idealizar, intuye; es sensible a las ideas divinas, las cuales fertilizan su mente. Más tarde las denomina intuiciones y a medida que las desarrolla, ideas o ideales, y basa sobre ellas todo su trabajo y la dirección de sus asuntos.
4. Después le sigue el trabajo de construir conscientemente formas mentales, basadas sobre esas ideas divinas que emanan como intuiciones desde la Mente Universal, lo cual se realiza a través de la meditación.

Todo verdadero estudiante sabe que esto involucra concentración, a fin de enfocar u orientar la mente inferior con la superior. Inhibe temporariamente la tendencia normal a construir formas mentales. Valiéndose de la meditación, que es el poder de la mente de mantenerse en la luz, y en esa luz percibir el plan, aprende a "atraer" las ideas necesarias. Por medio de la contemplación encuentra que puede penetrar en ese silencio que le permitirá extraer de la mente divina, arrebatar de la conciencia divina el pensamiento de Dios y conocer. Éste es el trabajo que tiene ante sí todo aspirante, de allí la necesidad de conocer la naturaleza de su problema mental y las herramientas que está obligado a utilizar, y de saber aplicar mediante el correcto empleo del mecanismo mental, lo que aprende y adquiere.

¿Cómo realizar esto? ¿Cómo atraerlo y construirlo después?

Por muy pequeño o insignificante que sea un pensador individual, sin embargo, en colaboración con sus hermanos, maneja una poderosa fuerza. Sólo mediante el firme, potente y recto pensar de las personas, y la comprensión del correcto empleo de la energía mental, podrá avanzar progresivamente la evolución en las líneas deseadas. El recto pensar depende de muchas cosas, y sería útil exponer algunas de ellas con toda sencillez:

1. La aptitud para percibir la visión. Esto involucra, en pequeña medida, la capacidad de reconocer el arquetipo en que la Logia procura modelar la raza. Implica colaborar en el trabajo del Manu, y en el desarrollo del pensamiento abstracto tanto como del sintético, es decir, un destello de la intuición. La intuición arrebata de los elevados lugares, una parte del plan ideal latente en la mente del Logos. A medida que los hombres desarrollan esta capacidad, harán contacto con fuentes de poder que no están en los niveles mentales, pero constituyen esos planos de los cuales el plano mental mismo extrae su sustento.

2. Luego, habiendo percibido la visión y vislumbrado una fracción de la belleza (¡es asombroso lo poco que ven los hombres!), tiene la oportunidad de atraer al plano mental todo lo que es posible extraer del plan. Al principio tratan de captarlo en forma tenue y nebulosa, sin embargo, comienza a materializarse. Raras veces podrán, al comienzo, hacer contacto con él, porque la visión llega a través del cuerpo causal y pocos pueden sostener esa elevada conciencia durante largo tiempo. Pero el esfuerzo por captarlo traerá resultados y, gradualmente, se filtrará la idea en los niveles concretos del plano mental. Luego se convertirá en pensamiento concreto, en algo que puede visualizarse definidamente y apropiarse como base para el pensamiento.

3. Realizado esto, ¿qué viene después? Un período de gestación, donde se construye la forma mental de esa parte de la visión que pueden traer a su conciencia. Esto debe hacerse paulatinamente, porque es deseable una vibración estable y una forma bien construida. El trabajo apresurado no conduce a nada. A medida que construyen, sentirán poco a poco un anhelo y deseo de ver aparecer esta visión en la tierra y que sea conocida por otros hijos de los hombres. Después se vitaliza la forma mental con el poder de la voluntad, tratando que se materialice; entonces el ritmo se hace más pesado y lento, el material con que se ha construido su forma es necesariamente más tosco, y se hallará que la forma mental de la visión está revestida de materia de los planos mental y astral.

4. Feliz el discípulo que puede acercar aún más la visión a la humanidad y traerla a la existencia en el plano físico. Recuerden que la materialización de un aspecto cualquiera de la visión en el plano físico, no es tarea de un solo hombre. Únicamente cuando ha sido sentido por la mayoría y cuando ella ha trabajado en su forma material, los esfuerzos mancomunados pueden llevarla a la manifestación externa. Podemos ver así el valor de educar la opinión pública, porque lleva a los numerosos colaboradores a ayudar a los pocos visionarios. La ley rige siempre -tanto en el descenso como en la diferenciación. Dos o tres personas perciben el plan intuitivamente, entonces el ritmo que establecen con sus pensamientos arrastra la materia del plano mental a la actividad y los pensadores se posesionan de la idea. Esta es algo difícil de aprender y de hacer, pero la recompensa es grande.

Para quienes luchan, perseveran y se esfuerzan, la alegría es múltiple cuando llega la materialización. El contraste causa alegría, pues conociendo el pasado de tinieblas, gozarán en la luz de la fructificación y poseerán la alegría del compañerismo experimentado y probado; los años habrán demostrado quiénes son los asociados elegidos, y en la comunidad del sufrimiento se fortalecerá el vínculo; la alegría de la paz después de la victoria será suya; para el cansado guerrero los frutos de la realización y el descanso son doblemente dulces; obtendrán la alegría de participar en el plan de los Maestros, y será correcto todo aquello que los asocie a Ellos más estrechamente; la alegría de haber ayudado a consolar a un mundo necesitado, de haber llevado luz a las almas ensombrecidas, de haber curado en alguna medida las llagas del sufrimiento del mundo, les pertenecerá, y tener conciencia de haber empleado bien los días y recibir la gratitud de las almas salvadas, trae la mayor de todas las alegrías -la que experimenta un Maestro cuando sabe que ha contribuido a elevar a un hermano un poco más en la escala de evolución. Esta alegría les aguarda a ustedes, y no está muy lejana. De manera que, no trabajen para la alegría, sino hacia ella; no por la recompensa, sino por la necesidad interna de ayudar; no por la gratitud, sino por el impulso que sobreviene al percibir la visión y comprender la parte que les corresponde desempeñar para traer esa visión a la tierra.

Ayudará mucho saber diferenciar entre la felicidad, la alegría y la bienaventuranza:

Primero, la felicidad tiene su asiento en las emociones y es una reacción de la personalidad.

Segundo, la alegría es una cualidad del alma, sentida mentalmente cuando se efectúa el alineamiento.

Tercero, la beatitud es la naturaleza del espíritu, sobre lo cual es inútil hacer conjeturas, hasta que el alma se da cuenta de su unicidad con el Padre. Esta comprensión viene después de una etapa anterior, en la que el yo personal se unifica con el alma. Por lo tanto, la especulación y el análisis, respecto a la naturaleza de la beatitud, no son de ningún beneficio para el hombre común, cuyas metáforas y terminología tienen por fuerza que ser personales y están relacionadas con el mundo de los sentidos. ¿El aspirante se refiere a su felicidad o a su alegría? Si es a esta última, debe ser efecto de la conciencia y solidaridad grupales, de la unicidad con todos los seres y, después de todo, no puede ser interpretado en términos de felicidad. La felicidad llega cuando la personalidad cumple con esas condiciones que satisfacen una u otra parte de su naturaleza inferior; cuando se experimenta una sensación de bienestar físico, contentamiento con su propio medio ambiente, con las personas que lo rodean o con las oportunidades y contactos mentales. La felicidad constituye la meta del yo separado.

Sin embargo, cuando tratamos de vivir como almas, no tenemos en cuenta la satisfacción del hombre inferior, sentimos alegría en nuestras relaciones grupales y en esas condiciones que conducen a una mejor expresión de las almas de aquellos con quienes nos ponemos en contacto. El hecho de aportar alegría a otros, a fin de producir condiciones mediante las cuales puedan expresarse mejor, podrá tener un efecto físico cuando tratamos de mejorar sus condiciones materiales, o un efecto emocional cuando nuestra presencia les trae paz y los eleva, o un resultado intelectual cuando los estimulamos a pensar clara y comprensivamente. Pero en nosotros su efecto es de alegría por haber sido altruista y desinteresada nuestra acción y no depende de las circunstancias o estado social del aspirante. Se renuncia forzosamente a gran parte de la felicidad cuando la salud es mala, el medio ambiente difícil y el "karma acumulado durante muchas vidas" agobia, o cuando las dificultades de la familia, nación o raza, pesan sobre la personalidad sensible. No debe confundirse la alegría con la felicidad de la juventud o la satisfacción autocentrada de la persona egoísta e insensible, que se oculta detrás de sus deseos.

Parece una trivialidad y una paradoja ocultista decir que en medio de una profunda aflicción y desgracia de la personalidad, se puede conocer y sentir la alegría del alma. Sin embargo es así, y tal debe ser la meta del estudiante. Algunas personas son felices porque cierran los ojos a la verdad o están autohipnotizadas, ocultándose detrás de una coraza de ilusión. Pero el aspirante, por lo general, ha alcanzado la etapa en que sus ojos están bien abiertos; ha aprendido a ser veraz consigo mismo y no ha construido ninguna muralla que lo separe de sus semejantes. Está despierto y alerta; es sensible y frecuentemente sufre. Se pregunta por qué lo han abandonado, en lo que el mundo denomino felicidad y paz, y cuál será la consecuencia.

Quienes vigilamos y guiamos desde el aspecto interno, observamos con amor a todos los que luchan en el fragor de la contienda. Somos como el Estado Mayor General que sigue el curso de la batalla desde un lugar alto y seguro. De nuestra seguridad depende el éxito final de ustedes, porque tenemos en nuestras manos la solución de muchos problemas, y aplicamos esa solución cuando la batalla no es favorable. Quisiera que recuerden siempre algo de vital importancia, y es la afirmación de que en la destrucción de la forma reside oculto el secreto de toda evolución. No crean que esto es una trivialidad. Lo verán aplicado constantemente, y es preciso prepararse para demostrarlo. Los Maestros utilizan la forma al máximo, tratan de trabajar por medio de ella, aprisionando la vida entre muros limitadores mientras sirven al propósito e instruyen a la raza por medio de esa forma. Entonces llega el momento en que la forma ya no sirve para el propósito a que estaba destinada, la estructura se atrofia y cristaliza y es fácilmente destruible. Su destrucción entonces es cuestión de gran preocupación y utilidad, la forma desaparece y otra nueva ocupa su lugar. Observen y comprueben si esto no es así. Siempre tenemos la construcción de la forma; su utilización durante el mayor tiempo posible; su destrucción cuando obstaculiza y restringe la expansión de la luz, y luego la rápida reconstrucción de una nueva forma. Éste ha sido el método desde el comienzo del tiempo.

En los albores de la raza las formas perduraban largo tiempo. La evolución avanzaba más lentamente, pero ahora con la tendencia al ascenso de todas las cosas, la forma tiene una breve duración. Vive vigorosamente durante un breve período; se mueve con rapidez y luego es reemplazada por otra forma. Esta rapidez aumentará y no disminuirá hasta que la conciencia, o expansión interna de la vida de la raza, vibre siempre a un ritmo más rápido y ligero.

Análogamente es necesario llegar a comprender que uno de los objetivos principales del esfuerzo, en la actualidad, de parte de Aquellos que ustedes denominan Hermanos Mayores de la raza, es estimular, purificar y coordinar el cuerpo etérico. Este cuerpo etérico no sólo es el transmisor de prana, sino un medio para todas las energías que estamos considerando. Su importancia reside también en otros factores:

a. Siendo de materia del plano físico, la conciencia etérica es el próximo paso que debe dar la raza. Esto se demostrará, al principio, como la capacidad de ver etéricamente y conocer la materia etérica.

b. Es el campo inmediato de exploración para el científico moderno. Dentro de diez años, muchos médicos clínicos lo reconocerán como un hecho de la naturaleza.

c. La mayoría de las enfermedades que experimenta el cuerpo físico en la actualidad, tiene sus raíces en el cuerpo etérico. Pocas enfermedades son esencialmente físicas, si es que las hay. La enfermedad tiene sus fuentes en las condiciones astrales y etéricas.

d. El secreto de la clarividencia y la clariaudiencia sensatas y sin peligro, depende de la purificación del vehículo etérico.

e. Las emanaciones etéricas de las personas pueden ser grandes contaminadoras. Por consiguiente, en la purificación de este cuerpo reside el secreto de una humanidad más sensata y más buena.

De allí la importancia del etérico. Existen otras razones que más tarde serán acentuadas. Sin embargo, al comenzar a formar sus ideas sobre el tema, será prudente adherirse a generalizaciones amplias hasta que toda la cuestión adquiera claros contornos en su mente.

Por lo tanto, el trabajo sobre el cuerpo etérico, desde el punto de vista de la Jerarquía, no está limitado sólo a los cuerpos de los hombres. Es un proceso planetario. El cuerpo etérico de la tierra misma está sujeto a un estímulo definido. El espíritu de la tierra, esa misteriosa entidad -no el Logos planetario- se está vivificando en un nuevo sentido, y su vivificación traerá numerosos desenvolvimientos interesantes. Se trata de hacerlo de tres maneras:

1. Por la aumentada velocidad de vibración de los átomos etéricos, causada por la entrada del rayo ceremonial. No hay que imaginarlo como un cambio súbito y violento. Desde el punto de vista humano del estudiante, el aumento de la vibración es aparentemente tan lento y gradual, que es casi imperceptible. Sin embargo, el estímulo existe y será reconocido en el transcurso de los siglos.

2. Por la actuación de ciertas fuerzas astrales sobre el cuerpo etérico, que conduce a cambios lentos pero definidos en la estructura interna del átomo, a la penetración en la conciencia de otras de las espirillas y a un ajuste general de todo el cosmos del átomo.

3. Por el empleo, de parte del Mahachohan en los planos internos, de uno de los poderosos talismanes del séptimo rayo.

Evidentemente, el despertar del espíritu de la tierra es lento y gradual. Está en el arco involutivo y pasará al evolutivo en un futuro confuso y remoto. Por lo tanto no nos arrastrará consigo. Ahora sólo sirve nuestro propósito, ofreciéndonos un hogar dentro de su cuerpo, pero permaneciendo, no obstante, disasociado de nosotros. Los devas de los éteres, por razón de este mismo estímulo, están en consecuencia apresurando su avance en la evolución y aproximándose también más a su ideal.

En todo lo que he dicho respecto al cuerpo etérico de los hombres, al planeta y al espíritu de la tierra, el nudo de toda la cuestión reside en que los cinco rayos tienen actualmente al séptimo como rayo predominante. El séptimo rayo controla al etérico y a los devas de los éteres. Controla también al séptimo subplano de todos los planos, pero en esta época predomina en el séptimo subplano del plano físico. Como estamos también en la cuarta ronda, cuando un rayo entra en determinada encarnación, no sólo controla en los correspondientes planos del mismo número, sino que tiene especial influencia en el cuarto subplano. Observen su actual desarrollo en los tres mundos:

1. El cuarto éter, el más inferior de los éteres, será el próximo plano físico de conciencia. La materia etérica ya se está haciendo visible para algunos y lo será más completamente para la mayoría al final de este siglo.

2. El cuarto subplano del astral contiene a la mayoría de los hombres cuando desencarnan y, por consiguiente, mucho trabajo puede ser realizado sobre el mayor número.

3. El cuarto subplano mental es el plano del devachán.



LA FUNDACIÓN DE LA JERARQUÍA

Las diversas energías que actúan sobre el ser humano y producen su desenvolvimiento, constituyen su campo de experiencia. Estas dos palabras -desenvolvimiento y experiencia- debieran estar siempre vinculadas, porque de una deriva la otra. Mientras persiste el sometimiento a la experiencia en el mundo de la forma, tiene lugar un desenvolvimiento paralelo de la conciencia. Debido a que dicho desenvolvimiento origina constantes cambios de comprensión y la consiguiente y constante reorientación hacia un nuevo estado de conciencia, conduce necesariamente a nuevas experiencias -experiencias de nuevos fenómenos, nuevos estados del ser y condiciones dimensionales hasta ahora desconocidas. De allí la frecuente reacción del discípulo al hecho de que no hay aún para él un lugar de paz. La paz fue el objetivo del aspirante atlante. La realización es el objetivo del discípulo ario, el cual nunca puede permanecer estático ni descansar; constantemente se ajusta a nuevas condiciones; continuamente aprende a actuar en ellas, y luego encuentra que desaparecen para dar lugar a nuevas. Esto continúa hasta establecer la conciencia en el Yo, en el Uno. Entonces el iniciado se conoce a sí mismo como la Unidad observadora, y vigila el fenómeno fantasmagórico de la Vida en la forma.

Pasa de una sensación de unidad a una de dualidad, y de ahí nuevamente a una unidad más elevada. Primeramente, el Yo se identifica con el aspecto forma, a tal punto que desaparece toda dualidad en la ilusión de que el yo es la forma. Tenemos entonces la forma, constituyendo aparentemente todo lo que existe. A esto le sigue la etapa en que el yo, que internamente mora, empieza a ser consciente de sí mismo como también de la forma; entonces hablamos en términos del yo superior y el yo inferior, del yo y sus envolturas, del yo y el no-yo. Esta es la etapa dual del aspirante y del discípulo, hasta el momento de entrenarse para la tercera iniciación. Comienza con el conocimiento de que es una entidad espiritual confinada en una forma. Su conciencia, durante un largo período de tiempo, es predominantemente la de la forma. Gradualmente va cambiando -tan paulatinamente que el aspirante aprende la lección de resistencia (hasta el punto de soportar el no-yo), y llega una vida equilibrada en que ninguno de los dos predomina. Esto produce en el hombre un estado de aparente negatividad e inercia, que puede perdurar durante una vida o dos, donde parece que poco realiza en un sentido u otro, pero para el trabajador es una indicación valiosa en su trato con las personas. Luego cambia el punto de equilibrio y desde el ángulo de su influencia, el alma parece dominar, y todo el aspecto de la conciencia comienza a trasladarse al más elevado de los dos aspectos. Sin embargo, persiste aún la dualidad, porque el hombre se identifica unas veces con el alma y otras con su naturaleza forma; en esta etapa se encuentra ahora la mayoría de los discípulos más sinceros. No obstante es "absorbido" poco a poco en el alma, y entra así en relación con todos los aspectos del alma en todas las formas, hasta que un día se da cuenta que sólo existe el alma, entonces sobreviene el estado superior de unidad.

Estos puntos deben ser considerados por ser de valor, pues existen escuelas de pensamiento (como la Vedanta y otros grupos de pensadores místicos) que subrayan el aspecto vida y parecen negar la dualidad. Otras escuelas (como la Teosófica, a pesar de negarlo) enseñan la verdad del yo y del no-yo, por eso puede interpretarse en términos de dualidad. Ambas son correctas y se necesitan recíprocamente. Debe recordarse que en el proceso de la manifestación trabajamos, a través de la dualidad, de una unidad relativa a otra, de la siguiente manera:

1. La unidad de la forma, en que el yo se identifica aparentemente con la forma, y es absorbido en la vida de la forma.
2. La dualidad, que se traslada y fluctúa entre el yo y la forma, enfocando la conciencia en uno y a veces en otro.
3. La unidad del alma, donde parece no existir nada más que el alma, y sólo el ser se registra en la conciencia.

Como se verá, ambas escuelas tienen razón, y el concepto dualista es un paso en el camino de la unión esencial con la Vida Una.

Debe recordarse que así como para el aspirante o probacionista, el campo de batalla (el kurukshetra) es el plano astral, el plano mental es el campo de batalla para el discípulo. Allí está su kurukshetra. El aspirante debe aprender a controlar su naturaleza psíquica emocional por el correcto control de la mente, y Krishna trata de subrayarlo cuando entrena a Arjuna para dar el siguiente paso hacia la correcta visión. El discípulo debe llevar adelante esta atención mental, y mediante el correcto uso de la mente lograr una comprensión más elevada, poniendo en actividad un factor aún más elevado, el de la intuición.

El aspirante repite en sí mismo el desenvolvimiento racial y desempeña nuevamente el drama racial. Para comprender esto hay que captar ciertos hechos respecto a ese drama y al trabajo de la Jerarquía, y los enumeraré a continuación:

1. El movimiento de divulgación de la Doctrina Secreta tiene dieciocho millones de años.

2. Únicamente cuatro de los Divulgadores originales permanecen aún con nosotros. La tarea (impulsora y controladora) está ahora en manos de tres grupos de vidas, si puedo expresarlo así:

a. Aquellos de nuestra humanidad terrestre que se han capacitado para servir.
b. Ciertas existencias que han venido de otros esquemas planetarios a nuestro esquema terráqueo.
c. Un gran número de devas de evolución superhumana.

Forman, en conjunto, la Jerarquía oculta del planeta; trabajan en tres divisiones principales y en siete grupos, descritos en muchos libros teosóficos y resumidos en el libro Iniciación Humana y Solar.

3. En las etapas primitivas, esta Jerarquía era conocida por diversos nombres, entre otros se la denominaba el Templo de Íbez.

4. Consideraremos la fundación del Templo de Íbez. Para hacerlo será necesario tener en cuenta el período del advenimiento a la tierra de la Hermandad Blanca, y el problema inmediato ante Ella; esto involucrará el reconocimiento de ciertos hechos que nunca fueron adecuadamente considerados. Es un hecho reconocido en esoterismo que el advenimiento de la Jerarquía oculta fue para la humanidad de nuestra tierra un acontecimiento épico, y produjo dos cosas:

La cristalización definida de esa alma grupal denominada hoy cuarto reino o humano.

El despertar de la mente o manas, en el hombre animal, en forma triple:

a. Por la encarnación directa de ciertos miembros de la Hermandad Blanca, que trajeron así los nuevos y necesarios factores, trasmitiéndolos a sus hijos.
b. Por la implantación definida de lo que se llama en las Escrituras Esotéricas "la chispa de la mente" en el hombre animal. Esto es simplemente una forma pictórica de representar la creación, por un acto directo, de la necesaria unidad de la mente o mecanismo mental del pensamiento, dentro del cuerpo causal o espiritual.
c. Por el estímulo gradual de la facultad mental del hombre animal y la continua vitalización del germen latente de la mente, hasta que floreció como mente manifestada.

Esto abarcó un vasto período de tiempo, y aunque la Hermandad estableció su sede en Shamballa y dirigió sus actividades desde allí, fue necesario, durante la primera subraza de la Raza Raíz Atlante, realizar ciertos esfuerzos para que la evolución de la raza prosiguiera de acuerdo al plan. Los estudiantes de estos misterios deben recordar que si bien se habla de Shamballa como que existe en materia física y ocupa una localidad definida en el espacio, la materia física a que se refiere es etérica; el Señor del Mundo y Sus ayudantes de los grados superiores, ocupan cuerpos formados de materia etérica.

5. Hace alrededor de diecisiete millones de años (el advenimiento de la Jerarquía y la fundación de Shamballa tuvo lugar hace dieciocho millones y medio de años) se decidió tener en el plano físico denso una organización y sede de los misterios, y un grupo de Adeptos y Chohanes que actuarían en cuerpos físicos densos, y así satisfarían la necesidad de la humanidad que rápidamente estaba despertando.

6. El primer puesto de avanzada para la Fraternidad de Shamballa fue el templo original de Íbez, situado en el centro de Sud América, y una de sus ramas, en un período muy posterior, se encontraba en las antiguas instituciones mayas y en la adoración fundamental del Sol, como fuente de vida en los corazones de todos los hombres. Una segunda rama se estableció posteriormente en Asia, y de esta rama los adeptos del Himalaya y del sur de la India, son los representantes, aunque el trabajo ha cambiado materialmente. En el futuro se harán descubrimientos que revelarán la realidad del antiguo tipo de trabajo jerárquico; antiguos archivos y monumentos serán revelados, algunos a flor de tierra y muchos en refugios subterráneos. A medida que se exploran los misterios del Asia Central, en las tierras que se extienden desde Caldea a Babilonia a través del Turquestán hasta Manchuria, incluyendo el desierto de Gobi, está proyectado revelar gran parte de la primitiva historia de los trabajadores de Íbez.

Podrá observarse que la palabra Íbez es literalmente una especie de sigla que vela el verdadero nombre del Logos planetario de la Tierra, uno de Cuyos principios se está manifestando en Sanat Kumara, convirtiéndolo así en una encarnación directa del Logos planetario y en una expresión de Su divina conciencia. Estas cuatro letras son las iniciales de los verdaderos nombres de los cuatro Avatares de los cuatro globos de nuestra cadena terrestre, donde encarnaron cuatro de los principios divinos. Las letras I.B.E.Z. no son las verdaderas letras en idioma sensar, si es posible usar expresión tan inexacta de un idioma ideográfico, sino que son sencillamente una deformación europeizada. El verdadero significado sólo se imparte en la cuarta iniciación, cuando es revelada la naturaleza del Logos planetario y se hace un contacto definido con sus cuatro Avatares por medio del trabajo mediador directo de Sanat Kumara.

7. Diré algo respecto al trabajo de los adeptos de Íbez y Sus misterios; es necesario señalar que toda la tendencia de Su trabajo fue en cierta manera diferente del de los adeptos de hoy, y necesariamente tuvo que ser así. Su objetivo era estimular el misticismo y el Reino de Dios en el átomo humano. La naturaleza de Su trabajo es sumamente difícil para la comprensión del hombre común de hoy, debido a sus diversos estados de conciencia. Los adeptos de Íbez tuvieron que tratar con una humanidad que estaba en su infancia, cuya polarización era extremadamente inestable y su coordinación muy imperfecta. Había muy poca mentalidad, y los hombres eran casi totalmente astrales, funcionando en el plano astral aún más conscientemente que en el físico, y parte de la tarea de estos adeptos primitivos, que trabajaban bajo las instrucciones de Shamballa, fue desarrollar los centros de energía de la unidad humana, estimular el cerebro y hacerlo plenamente autoconsciente en el plano físico. Su objetivo fue lograr la comprensión del reino de Dios interno, y (en el entrenamiento de Sus discípulos) se le dio poca importancia al hecho de alcanzar el conocimiento de Dios en la naturaleza y en otras unidades. En esos días fue necesario emplear métodos más definidamente físicos que los permitidos hoy, empleándose estos métodos de estímulo físico y enseñándose las leyes de energía, tal como actúa a través de los distintos centros, hasta el momento en que se efectuó otro gran cambio en los métodos jerárquicos; entonces se cerró la puerta entre el reino animal y el humano y se abrió el portal de la iniciación. También se consideró en esa época, que el hombre estaba suficientemente autocentrado e individualizado como para permitir un cambio drástico en el método y en la práctica. Todo esto tomó un vasto período de tiempo, habiéndonos llegado los resabios de las primitivas prácticas del Templo en las degradadas enseñanzas fálicas, en la magia tántrica y en las prácticas de hatha yoga. A la infantil humanidad lemuriana y a los primitivos atlantes, hubo que enseñarles estas prácticas utilizando símbolos y métodos que hoy nos parecerían burdos, imposibles y de tal índole, que la raza debería haberlos trascendido hace millones de años.

8. En el momento de abrir el portal de la iniciación, hace varios millones de años, la Logia decidió dos cosas:

Que la individualización debía cesar hasta que el hombre coordinara, no sólo los cuerpos físico y astral y pensara conscientemente por sí mismo, sino hasta que trascendiera también el físico y el astral. Cuando llegue a ser consciente del grupo, entonces se abrirá nuevamente el portal al reino de la autoconciencia.

Que el sendero del misticismo debía conducir oportunamente al sendero oculto; que debían formularse planes para impartir las enseñanzas, y que era necesario organizar los misterios que revelarían la naturaleza de Dios en todo lo que se ve, y no únicamente en el hombre. Al hombre había que enseñarle que como individuo constituye parte de un todo mayor y que sus intereses deben subordinarse a los del grupo. Las enseñanzas fueron reorganizadas lentamente, y el plan de estudios ampliado; paulatinamente la gente se fue capacitando y se desarrollaron los misterios, hasta que llegamos a las maravillosas Escuelas de los Misterios de Caldea, Egipto, Grecia y muchas otras.

9. Tres cosas podrán mencionarse:

a. El punto de evolución, relativamente inferior, de muchos hombres y su natural polarización física.
b. El trabajo de los adeptos negros y de quienes siguen el sendero de la izquierda. Cuando los adeptos de Íbez (también con instrucciones de los Maestros de Shamballa) empezaron a recluirse en los Templos, siendo así los misterios más difíciles de alcanzar, y a trabajar contra los abusos y las deformaciones, muchos de los que habían sido hasta entonces Sus seguidores más íntimos, poseedores de gran poder y conocimientos, lucharon contra Ellos, y ahí tenemos una de las causas de la aparición de la magia blanca y de la negra, y una de las razones que hizo considerar necesarias las aguas purificadoras del diluvio.
c. Las poderosas formas mentales construidas en los primitivos misterios de Íbez las cuales (especialmente en América) aún no han sido destruidas. Este gigantesco "Morador en el Umbral" de todos los verdaderos Misterios, tiene que ser destruido antes de que el aspirante pueda seguir su camino.

10. El trabajo realizado por los adeptos de Íbez y los misterios de su templo, aún persisten y lo están llevando a cabo los maestros y adeptos encarnados físicamente en todas partes del mundo. Enseñan el significado de la psiquis, el ego o alma, y de la unidad humana, para que el hombre pueda en realidad ser lo que es, un Dios que camina sobre la tierra, cuya naturaleza inferior (física, astral y mental) está completamente controlada por el alma o aspecto amor, no sólo teóricamente sino de hecho y en verdad.

Cuando esto suceda, el cuerpo físico ya no ejercerá atracción para el hombre real, la naturaleza emotiva y el cuerpo de deseos ya no lo desviarán, tampoco la mente excluirá lo verdadero y espiritual, sino que ese Dios utilizará los tres cuerpos como vehículos para servir a la raza. Entonces el reino humano será trascendido y el hombre pasará al reino espiritual, donde recibirá otras lecciones, así como la humanidad infantil, cuando salió del reino animal, fue entrenada por los instructores de Íbez y se le enseñó sus funciones y trabajo.

En los días atlantes, la meta que la Jerarquía de Instructores fijó para Sí Misma, fue despertar en el hombre la naturaleza amor, como paso hacia el despertar del centro cardíaco. Para efectuarlo, los Instructores de esa época Se enfocaron (deliberada e intencionalmente) en el centro cardíaco y eligieron trabajar totalmente a través de dicho centro, subordinando a la necesidad del momento Su equipo y las energías mentales que podían utilizar. Mantuvieron pasiva Su fuerza mental al entrenar a los iniciados, hasta llegado el momento de la tercera iniciación. En nuestra raza, la condición es a la inversa. La Jerarquía trabaja completamente en niveles mentales, aunque basa todo esfuerzo sobre realizaciones pasadas, en conexión con el centro cardíaco. Por lo tanto, hasta la tercera iniciación, los discípulos deben tratar de trabajar totalmente con energía mental, a fin de controlarla, dominarla y emplearla. Su tentativa está entonces concentrada en trasmitir (desde niveles egoicos) el aspecto voluntad del alma. Dicha voluntad debe imponerse a la personalidad hasta llegar a ser ésta el autómata del alma. De este modo controla la intuición, y las energías del plano intuitivo o búdico, empiezan a hacer su impacto sobre la naturaleza forma, la personalidad. Previo a este período de control intuitivo, pasan muchas vidas donde la intuición comienza a desempeñar su parte y el estudiante a aprender el significado de la iluminación. Sin embargo, hasta después de la tercera iniciación, el factor dominante es la mente iluminada y no la pura percepción intuitiva o razón pura. Después de esta gran iniciación, que marca una transición definitiva de la conciencia forma, el iniciado puede actuar a voluntad en el plano de la intuición y la mente es constantemente relegada a segundo plano, hasta constituir parte del mecanismo instintivo -parte integrante de la naturaleza subconsciente instintiva, como lo es la naturaleza instintiva que el psicólogo materialista tanto acentúa. La percepción intuitiva, la visión pura, el conocimiento directo y la capacidad de utilizar las energías no diferenciadas de la Mente Universal, son las principales características de los adeptos arios. Empleo las palabras “no diferenciadas" en el sentido de estar liberadas de la multiplicidad; se encontrará que ciertas distinciones esenciales subsisten aún. La voluntad del alma, respecto a esa alma que ocupa su lugar en uno de los siete rayos, es reemplazada por la voluntad del Todo.

Estas palabras significan muy poco, o a lo sumo sólo tienen una significación teórica para los estudiantes de este grupo. Cuando digo que la voluntad trasmitida por medio de la mente controlada está encarnada en siete tipos de energía, para los cuales existen los correspondientes tipos humanos, sin duda dirán que está claro y no es muy difícil de captar. Pero, ¿lo comprenden realmente? ¡Siete tipos de energía y siete tipos de mentalidades que responden y dependen de los siete tipos de rayo! En esta afirmación observamos las diferenciaciones del aspecto alma, tal como lo capta la mente. Éstas son las siete diferenciaciones que reemplazan a las múltiples diferencias dentro de las cuales se clasifica la forma. No obstante, son distinciones y diferenciaciones, y mantienen su aferramiento sobre el hombre hasta la tercera iniciación. Es impulsado por ellas a ciertas actividades principales y tendencias de la vida, de acuerdo a su rayo específico. Éstas son distinciones mentales. Todas las almas en el plano mental adoptan las formas de los Ángeles solares, de los divinos hijos de la mente. Por eso tenemos esos agrupamientos, y de allí el enfoque de las energías a través de las cuales se realiza el Plan de las edades, a través de sus siete sectores principales.

En una etapa posterior, cuando se efectúen ciertas grandes transiciones de conciencia y se pierda el aferramiento a la forma, aun estas divisiones desaparecerán y se percibirá el plan como un todo, se conocerá la Vida en su unicidad esencial, y el vocablo mónada empezará a tener alguna verdadera significación.

Los estudiantes deben recordar siempre que todas las distinciones y categorías son producciones mentales debidas a las modificaciones del principio pensante y al control de la forma por la energía mental. Como el Pensador central del Universo actúa mediante el poder del pensamiento, el problema de superar estas distinciones y diferenciaciones es casi imposible, hasta que el aspirante quede bajo el completo control del segundo aspecto de la divinidad y ya no lo domine el tercer aspecto o materia. Pero hasta la tercera iniciación, aún el segundo aspecto (el del amor) implica dualidad, porque es inherente al amor mismo. Aún allí siempre existe el que ama y lo amado, el que desea y lo deseado, el que busca y lo buscado. Sólo cuando el primer aspecto, el de la vida energetizadora (que arrastra todas las formas y dualidades a una gran síntesis), sea percibido en la tercera iniciación, las palabras que he dictado impartirán algún significado o conocimiento práctico.

Simplificaremos las cosas, si es posible, con tres exposiciones claras, resumiendo el trabajo que realiza el discípulo mientras lucha con las energías del mundo mental y las domina:

1. El trabajo en el plano mental produce la comprensión de la dualidad. El discípulo trata de combinar y mezclar conscientemente al alma y su vehículo. Procura fusionarlos en una unidad. Aspira a comprender que, aquí y ahora, son UNO. La unificación del yo y del no-yo es su objetivo. Da el primer paso en este sentido cuando deja de identificarse con la forma, y reconoce (durante este período de transición) que es una dualidad.

2. Cuando la mente es empleada correctamente, llega entonces a registrar dos tipos de energía, o dos aspectos de la manifestación de la Vida una. Registra e interpreta el mundo de fenómenos; registra e interpreta el mundo de las almas; es sensible a los tres mundos de la evolución humana, y se hace sensible también al reino del alma. Es el gran principio mediador en ese intervalo de reconocimiento dual.

3. Más tarde, se fusionan y unifican en tal forma el alma y su instrumento, que desaparece la dualidad, y el alma reconoce ser todo lo que es, lo que ha sido y lo que será.

Hay un curioso y antiguo cántico atlante en desuso, que en esos remotos tiempos era entonado por el iniciado al recibir la tercera iniciación -iniciación culminante de ese período. La traducción de los símbolos en que fue escrito exige la pérdida de ritmo y poder, y dice:

"Estoy entre los Cielos y la Tierra. Visualizo a Dios, veo las formas que Dios adoptó. Odio a ambos. Nada significan para mí, porque a uno no lo puedo alcanzar, y al inferior de los dos, ya no lo amo.

"Estoy atormentado. Al espacio y su Vida no los puedo conocer, y por eso no los deseo. Conozco demasiado al tiempo y a sus millares de formas. Pendiente estoy, suspendido entre ambos, sin anhelar al uno ni al otro.

"Dios habla desde su elevado Cielo. Se produce un cambio. Oigo con atento oído y, escuchando, vuelvo la cabeza. Aquello que es visualizado, y aunque visualizado no lo puedo alcanzar, está más cerca de mi corazón. Los antiguos anhelos retornan nuevamente y, sin embargo, se extinguen. Las viejas cadenas se rompen con estruendo. Me precipito hacia adelante.

"Millares de voces hablan y detienen mi camino. El estruendo de los sonidos de la Tierra excluye la voz de Dios. Doy la espalda a mi sendero de progreso, y visualizo nuevamente los placeres terrenales, carnales y paternales, disfrutados durante largo tiempo. Pierdo la visión de todo lo eterno. La voz de Dios desaparece.

"Estoy nuevamente atormentado, pero sólo por breve tiempo. Hacia atrás y hacia adelante se desliza mi pequeño yo, así como el ave se remonta al cielo y vuelve a posarse en el árbol. Pero Dios, en Su elevado lugar, sobrevive a la avecilla. Así sé que Dios será el vencedor, y más tarde mantendrá esclavizados a mí y a mi mente.

"Escuchen el jubiloso himno de alegría que entono; el trabajo está terminado. Ya no oigo más los llamados de la tierra, salvo aquella vocecilla de todas las almas ocultas dentro de las formas externas, pues son como yo, y con ellas- estoy unificado.

"La voz de Dios resuena clara y, en sus tonos y subtonos, las vocecillas de las insignificantes formas disminuyen y se desvanecen. Moro dentro de un mundo de unidad. Sé que todas las almas son una.

"Soy elevado por la Vida universal y en mi trayectoria por el camino progresivo -el camino de Dios- veo desaparecer todas las energías inferiores. Soy el Uno, Yo, Dios. Soy la forma en que se mezclan todas ellas. Soy el alma en la cual todas las almas se fusionan. Soy la Vida, y en esa Vida, todas las diminutas vidas permanecen".

Estas palabras entonadas en las antiguas fórmulas y con notas peculiares y seleccionadas, eran sumamente poderosas y producían resultados definidos en ciertas ceremonias antiguas que han desaparecido hace mucho.

A las tres breves afirmaciones anteriores podríamos agregar una cuarta, y es:

4. Cuando la sustancia mental o chitta, es llevada a la actividad por las ideas abstractas (los pensamientos encarnados de la mente divina, trasportando la energía de su creador y, por lo tanto, la causa de efectos fenoménicos en los tres mundos), y cuando a esto se le agrega la comprensión divina y la captación sintética de la voluntad y el propósito de Dios, entonces se unifican los tres aspectos de la mente, que ya fueron tratados con anterioridad y se denominan:

1. Sustancia mental o chitta.
2. Mente abstracta.
3. Intuición o razón pura.

Tienen que ser unificadas en la conciencia del aspirante. Cuando esto ocurre, el discípulo ha construido el puente (el antakarana) que une:

1. La tríada espiritual.
2. El cuerpo causal.
3. La personalidad.

Al efectuarse esto, el cuerpo egoico ha servido su propósito, el Ángel solar ha realizado su trabajo y ya no es necesaria la forma para la existencia, según la comprendemos y utilizamos como medio de experiencia. El hombre entra en la conciencia de la Mónada, el UNO. El cuerpo causal se desintegra; la personalidad se desvanece, y la ilusión termina. Ésta es la consumación del Gran Trabajo, y otro Hijo de Dios ha entrado en el hogar del Padre. Probablemente salga de allí para ir al mundo de los fenómenos y trabajar con el Plan, pero no necesitará someterse a los procesos de la manifestación como lo hace la humanidad. Entonces puede construir su cuerpo de expresión para el trabajo, y trabajar con energías y a través de ellas, según lo exige el Plan. Analicen estas últimas palabras, porque contienen la clave de la manifestación.

El estudio de las energías presentadas a nuestra atención, cuando estudiamos esta regla, nos ha llevado a la consideración de:

La energía de la Personalidad, que emana de:

a. El hombre coordinado.
b. Seres humanos dominadores.
c. Grupos tales como:
1. La Jerarquía de Adeptos.
2. El Grupo de Místicos de la nueva era, que se está integrando.

Esta consideración es importante, porque dicho grupo de místicos adquiere cada año mayor potencia.

Las Energías planetarias, que emanan de:

a. Los siete planetas.
b. La Tierra.
c. La Luna.

Sólo pueden considerarse algunas cosas respecto a esta sección sobre energía y a la siguiente, porque constituyen una serie de Instrucciones para el aspirante y no un tratado sobre energía.

Energías solares, que emanan de:

a. El sol físico.
b. Fuentes cósmicas.

Al reflexionar sobre estas energías debe recordarse que llegan a través o, mejor dicho, constituyen los cuerpos de ciertas vidas denominadas devas, en sus grupos mayores y menores y por lo tanto trabajamos continuamente dentro de los cuerpos de las vidas, influenciándolas. A quienes han estudiado Tratado sobre Fuego Cósmico les será de valor tener en cuenta los siguientes datos informativos:

1. Los tipos inferiores de devas o constructores, en el sendero evolutivo, son los de color violeta; les siguen los de color verde, finalmente los devas blancos. Todos dominados por un cuarto grupo especial. Controlan los procesos exotéricos de la existencia en el plano físico.

2. No debe olvidarse, sin embargo, que en una escala inferior de la evolución, existen otros grupos de vidas erróneamente llamados devas, que trabajan en obediencia a la ley, controlados por entidades superiores. Hay, por ejemplo, formas más densas de vida gaseosa, denominadas frecuentemente salamandras, los elementales del fuego, controlados directamente por el Señor Agni, el señor del plano mental, y el elemento fuego en esta era mental se va introduciendo en el mecanismo de la vida como no había sucedido hasta ahora. Si se eliminaran los productos controlados por el calor, nuestra civilización se detendría; llegarían a paralizarse todos los medios de trasporte y los sistemas de alumbrado, y se inutilizarían todas las industrias. Fundamentalmente estas vidas ígneas se encuentran también en todo lo que arde, en el calor que sustenta a toda forma de vida en la tierra y produce el florecimiento de todas las cosas vivientes.

3. De acuerdo a la Ley de Correspondencias el plano mental tiene su analogía en el tercer subplano del plano físico, en el cual está entrando ahora la ciencia. Lo que denominamos civilización científica constituye para la mente la principal expresión en el mundo material.

4. Agni rige en el plano mental y análogamente en el tercer subplano de los planos etéricos. Es el Señor del quinto plano o mental, contando de arriba abajo, si debemos emplear estos términos como simbolismos. Durante este ciclo mundial, predomina la influencia de Agni, aunque Indra, el Señor del nivel búdico o intuitivo, ejerce un sutil control que continuamente se acrecienta. Toda la humanidad se esfuerza por alcanzar el cuarto plano de unión entre los tres planos superiores y los tres inferiores, pero el plano de la mente o del fuego, es el más importante en la actualidad.

5. Sería conveniente recordar aquí, que así como en determinadas encarnaciones los hombres están enfocados o polarizados en diferentes cuerpos -a veces en el astral y otras en el mental- también en esta época podría deducirse que nuestro Logos planetario está enfocado en Su cuerpo mental. Como se ha dicho, Él está esforzándose para recibir la cuarta iniciación cósmica, lo cual nos permite recibir la cuarta iniciación, pues nos lleva adelante Consigo, y, en nuestro nivel especial, obtenemos la realización como células de Su cuerpo.

6. A medida que pasa el tiempo, Indra empezará a controlar, y se inaugurará la era del aire. A medida que se manifiesta el principio búdico y se alcanza la unificación, veremos que dicha era viene a la existencia. Puede verse una corroboración de esto en el gradual dominio del aire por los hombres. En sentido esotérico, todo en el futuro se tornará más liviano, sutilizado y etéreo. Elijo mis palabras cuidadosamente.

7. La frase "Nuestro Dios es un Fuego consumidor" se refiere principalmente a Agni, el factor controlador de esta era. Los devas del fuego desempeñarán una parte cada vez más importante en todos los procesos de la tierra. A ellos está encomendado el trabajo de inaugurar la nueva era, el nuevo mundo, la nueva civilización y el nuevo continente. La última gran transición fue regida por Varuna.

8. Agni controla no sólo los fuegos de la tierra y rige el plano mental, sino que está definidamente asociado en la tarea de despertar el fuego sacro, el kundalini. Observen que la analogía es aplicable aquí. Gran parte de la quinta raza raíz, tal vez tres quintas partes, se halla cerca del sendero de probación, y con la llegada de la nueva era y el advenimiento de Cristo, a su debido tiempo y en su propio lugar (observen con cuanto cuidado expreso esto, pues las afirmaciones dogmáticas en términos de la mente concreta humana no son aconsejables) muchos podrán hacer el esfuerzo extra adecuado que implica recibir la primera iniciación mayor. Comenzarán a pasar del quinto plano al cuarto. El Señor del Fuego realizará su trabajo especial para este ciclo, despertando el fuego kundalini en un gran número de quienes ya están preparados. Esto se iniciará en este siglo y se llevará adelante activamente durante los próximos mil años.

Más adelante se les podrá enseñar -todo depende de la capacidad de cada uno- métodos de acercamiento a estas fuerzas dominadoras, pero ello llegará subjetivamente y no por medio del trabajo y las fórmulas mágicas. El logro de una elevada vibración producirá automáticamente las correctas condiciones y relaciones.

También puntualizaré nuevamente que no perderemos tiempo en complicaciones planetarias ni en la interacción de energías solares, sino que nos ocuparemos de las leyes del vivir práctico espiritual. Trato sólo de presentar unas pocas ideas que se relacionan con la era venidera y que permitirán al hombre avanzar hacia esa gloriosa herencia que le pertenece, y de la cual deben entrar en posesión inevitablemente, de acuerdo a la buena Ley y por la experiencia del renacimiento, a través del cual aprende a dominar y utilizar correctamente la forma.

Todas las formas, en sí, no son expresiones de la personalidad. Para que merezcan serlo deben estar presentes tres tipos de energía -tres tipos fusionados, mezclados y coordinados en un solo organismo funcionante. Por lo tanto, una personalidad es una mezcla de energía mental, de energía emocional y de fuerza vital, y estas tres están disimuladas, ocultas o veladas (observen esta terminología), por un cascarón externo o forma de materia físico densa. Esta corteza externa es en sí una forma de energía negativa. El resultado de esta unión de tres energías en forma objetiva, constituye la autoconciencia. Su fusión produce ese sentido de individualidad que justifica el empleo de la palabra "yo", y relaciona todos los acontecimientos a un yo. Donde existe esta entidad central consciente que utiliza la mente, reacciona sensualmente por medio del cuerpo emocional y energetiza al físico denso (mediante el cuerpo vital), entonces tenemos una personalidad. Es la existencia autoconsciente en la forma. Es percibir la identificación en relación con otras identidades, y esto atañe tanto a Dios como al hombre. No obstante es un sentido de identificación que sólo persiste durante el proceso creador y también mientras los aspectos materia y conciencia presentan la eterna dualidad de la naturaleza. Durante el desarrollo evolutivo no existe en las formas subhumanas, pero sí en el reino humano, aunque fusionado en las formas mayores y en las conciencias que llamamos superhumanas, pero negado por ellas.

La personalidad es ese estado de percepción que tiene su factor condicionador en la materia mental, y puede ser trascendido cuando dicha materia ya no controla. Como la mente individual es parte integrante de la Mente Universal, y como el principio mental es inherente a todas las formas, el sentido de individualidad y de propia percepción será eternamente posible. No obstante, en los estados superiores de conciencia, queda con el tiempo relegado a una posición subalterna. Por ejemplo, Dios puede estar eternamente consciente de esa realidad que constituye el yo, que rige todo el sistema y la interacción solar con otros sistemas, pero la conciencia de la divinidad y la percepción de la Deidad solar no se ocupan especialmente del yo. Éste -como resultado de anteriores períodos y experiencias mundiales- se halla bajo el umbral de la divina conciencia y se ha convertido en parte tan integrante de la naturaleza instintiva cósmica como todos los atributos instintivos humanos. El enfoque de la Eterna atención (¡si se me permite tan inadecuada expresión donde las Palabras son casi inútiles!) reside en niveles de conciencia distantes de nuestra captación, tan distantes de nuestra comprensión, como la conciencia de un Maestro de Sabiduría lo está de una hormiga o de un ratón. Por lo tanto, es inútil insistir sobre esto. Debemos alcanzar la realización de la personalidad, registrar o percibir plenamente el yo inmanente; allí reside la utilización de esa personalidad y su eventual sacrificio en bien del grupo, con su consiguiente fusión del yo con el Yo uno y la fusión del alma individual (consciente y voluntariamente) con la superalma.

“Yo soy", es el clamor de todo ser humano; “Yo soy Ése”, es el clamor de toda personalidad consciente de su yo, cuando utiliza su personalidad para expresar la voluntad de la entidad inmanente, la verdadera persona. “Yo soy Ése Yo soy” es el clamor del alma individual al perderse en el todo y alcanzar su unicidad con el alma o el yo de todas las cosas.

Las características del individuo que comienza a actuar como personalidad, podrían ser enumeradas brevemente; son simples, claras y preeminentemente egoístas. No debe olvidarse que en el camino hacia el yo, el primer paso inevitable es el egoísmo; tampoco que el mayor obstáculo para la personalidad avanzada y altamente evolucionada es el yo, o la prolongación de la actitud egoísta. Por lo tanto, las características y su desarrollo correlativo son:

1. La facultad de decir yo soy, yo anhelo, yo deseo, yo quiero.
2. Ser conscientes de que somos el centro de nuestro propio y diminuto universo. "A mi alrededor se mueven los cielos, y las estrellas giran en sus órbitas" es el lema de esta etapa.
3. El sentido dramático y la capacidad de visualizarnos como el centro de nuestro medio ambiente.
4. El sentido de responsabilidad y la aptitud de considerar a los miembros de la familia humana circundante como dependiendo de nosotros.
5. El sentido de la propia importancia -derivado de lo anterior. Esto se manifiesta como poder e influencia, cuando existe una entidad real que despierta constantemente detrás de la "persona", y también como engreimiento y jactancia en el ser egoísta y mezquino.
6. El poder de emplear todas las facultades, a fin de que la mente y el cerebro funcionen en forma sincrónica y la naturaleza emocional quede subordinada, inhibida o controlada. Esto implica el constante desarrollo del poder de utilizar el pensamiento.
7. La capacidad de llevar una vida coordinada, para que el entero hombre funcione y sea guiado por el propósito (que expresa la energía de la voluntad), por el deseo (que expresa la energía de la naturaleza emocional o psíquica) y por la vitalidad (que alinea el vehículo físico con el propósito y el deseo).
8. El poder de influir, inducir, guiar y mantener a otros, al alcance del propósito y deseo individuales.

Cuando se ha alcanzado esta etapa, las tres energías que constituyen la personalidad han sido fusionadas y mezcladas exitosamente y el mecanismo, o instrumento del yo inmanente, es un acerbo utilizable y valioso. El hombre es una personalidad potente y se convierte en centro de un grupo; descubre que es un punto focal para otras vidas, y un individuo magnético e influyente que induce a otros y coordina a las unidades humanas en grupos y organismos. Llega a encabezar organizaciones y partidos, grupos religiosos y políticos y, en algunos casos, naciones. Así vienen a la existencia personalidades dominadoras y se encuentran a sí mismas; así descubren la diferencia entre el centro de poder, el yo y su equipo, y finalmente adquieren conciencia de la vocación en el verdadero sentido del término.

Debe observarse que este desarrollo correlativo es paralelo a un crecimiento interno de percepción egoica, si bien el método de expresión de dicho crecimiento depende por lo general del rayo a que pertenece la Entidad espiritual.

Aquí hay un punto que los aspirantes deben observar cuidadosamente. El significado común de las palabras "crecimiento espiritual" se refiere principalmente al crecimiento de la comprensión religiosa. A un hombre se lo considera espiritual si se interesa por las Escrituras mundiales, si es miembro de Iglesia y si lleva una vida santa. Pero no es ésa la verdadera definición, por no ser suficientemente comprensible. Se ha desarrollado como resultado del impacto producido en el pensar humano y en las terminologías de la era pisciana, mediante la influencia de sexto rayo y la obra de la Iglesia Cristiana -todo muy necesario e inherente al gran plan, pero que (separados de su eterna contextura) conducen a acentuar exageradamente ciertas expresiones divinas y a pasar por alto otras manifestaciones vitales de la conciencia divina.

El verdadero significado de las palabras "crecimiento espiritual" es mucho más amplio e incluyente de lo que se manifiesta a través de la literatura religiosa y mística y de las organizaciones que difunden la verdad metafísica. El poder, propósito y voluntad, son cualidades y expresiones divinas y se exteriorizan con igual claridad a través de un Mussolini o de un Papa. En ambos casos el mecanismo de expresión modifica y aminora las cualidades, y sirve de obstáculo. Una potente personalidad puede actuar en cualquier campo de la expresión humana y su trabajo merecer el calificativo de espiritual, si está basado en un idealismo elevado, el mayor bien para el mayor número y el esfuerzo de autosacrificio. Idealismo, servicio grupal y sacrificio, son características de esas personalidades que se hacen más sensibles al aspecto del alma, cuyas cualidades son conocimiento, amor y sacrificio.

Por esta razón, en todas las escuelas verdaderamente esotéricas el énfasis es puesto en el móvil. Las personas de fuerte individualidad que están desarrollando la conciencia grupal en alguna vida, inevitablemente se abren camino hacia las escuelas esotéricas y tienen que ser guiados en forma tal que la naturaleza egoica envuelva, subyugue y utilice a la personalidad.

Las características más destacadas de esas personalidades que aún no están centradas o controladas por el alma, son: dominio, ambición, orgullo y falta de amor al todo, aunque aman frecuentemente a quienes les son necesarios para sí mismos y su comodidad.

Por lo tanto, en el desarrollo correlativo de la humanidad tenemos las etapas de:

1. La conciencia animal.
2. El individuo emotivamente polarizado, egoísta y regido por el deseo.
3. Las dos etapas anteriores, más una creciente captación intelectual de las condiciones circundantes.
4. La responsabilidad hacia la familia o amigos.
5. La ambición y el ansia de ejercer influencia y poder en algún campo de la expresión humana. Esto conduce a un nuevo esfuerzo.
6. La coordinación del equipo de la personalidad bajo el estímulo anterior.
7. La influencia ejercida en forma egoísta y a menudo destructivamente, porque los móviles más elevados aún no se han registrado.
8. La percepción grupal en constante aumento.
Esto es percibido como:
a. El campo de oportunidad.
b. La esfera de servicio.
c. El lugar donde el sacrificio en bien de todos llega a ser gloriosamente posible.

Esta última etapa ubica al hombre en el sendero del discipulado, que incluye, es innecesario decir, el de la primera fase de probación o prueba.

El problema consiste en descubrir en qué peldaño de la escala y nivel nos encontramos en determinado momento. Detrás de cada ser humano se extiende una larga serie de vidas, y muchos se dirigen ahora a la etapa de la dominante y egoísta expresión de la personalidad, y con plena conciencia se van formando como individuos. Esto para ellos constituye un paso adelante, así como lo es el discipulado para ustedes. Otros ya han formado su personalidad y comienzan a experimentar con la energía que fluye a través de ellos y a reunir a su alrededor a esas personas que vibran en la misma nota, y para quienes tienen que dar un mensaje definido. Esto explica los miles de pequeños grupos que existen y trabajan en el mundo en todos los campos conocidos de la expresión humana. Otros han sobrepasado esa etapa y se están descentralizando de la expresión de la personalidad en los tres mundos de la vida humana, motivados por el aspecto superior de la energía de la personalidad. Ya no trabajan, proyectan, ni luchan, para expresar sus personalidades y hacer un impacto individual en el mundo, tampoco para reunir magnéticamente a su alrededor un grupo de personas que respeten y nutran las fuentes de su orgullo y ambición, haciéndolos influyentes e importantes. Empiezan a ver las cosas bajo una perspectiva más nueva y auténtica. A la luz del Todo se desvanece la luz del pequeño yo, así como la luz inherente a todo átomo del cuerpo se une y queda anulada en la luz del alma, cuando ésta resplandece en toda su gloria.

Cuando esta etapa de altruismo, servicio y subordinación al Yo uno y de sacrificio al grupo, llega a ser el objetivo, el hombre ha alcanzado la etapa en que puede ser aceptado en ese grupo de místicos, conocedores mundiales y trabajadores grupales, que es el reflejo de la Jerarquía planetaria en el plano físico.


EL NUEVO GRUPO DE TRABAJADORES DEL MUNDO

A menudo hemos hablado del grupo de conocedores que se va integrando y comienza a actuar en la tierra, aunque separados, eslabonados por un vínculo espiritual interno y no por la organización externa. La Jerarquía planetaria ha existido siempre y, desde tiempos inmemoriales y a través de las épocas, aquellos hijos de los hombres que se han capacitado para el trabajo y han respondido a los requisitos, encontraron su camino en las filas de los que están detrás de la evolución mundial, guiando los destinos de los pequeños.

Sus grados y obras se conocen sólo en forma teórica, y los nombres de algunos de ellos han sido divulgados entre las masas -a qué precio y sacrificio personal, esas masas nunca lo sabrán. De la Jerarquía de Adeptos no me ocuparé. Libros sobre el tema es fácil conseguir, debiendo ser leídos con las necesarias reservas, en lo que se refiere a interpretaciones simbólicas y al efecto limitador de las palabras.

Sin embargo, en la tierra tiene lugar un acontecimiento que, a su modo, es tan trascendental e importante como la crisis de la época atlante, cuando se coordinaron los cuerpos físico, vital y astral, y formaron una unidad funcionante. En ese entonces se inició la "yoga de la devoción" o bhakti yoga, para entrenar a los aspirantes de esa época. Una réplica del plano físico (hasta donde era posible) fue organizada por quienes podían trabajar con dedicación, y aprender, mediante el ceremonial y las representaciones pictóricas, algún tipo de actividad que llevaría adelante el trabajo jerárquico en la tierra, constituyendo así una escuela de entrenamiento para los que más tarde serían admitidos en las filas de la Jerarquía. El resto de este grupo atlante se halla ahora en los modernos movimientos masónicos, y el trabajo de la Jerarquía ha sido así perpetuado en signos y símbolos, preservando en la conciencia de la raza una representación pictórica de una trascendental condición planetaria, desarrollada en la familia humana en esta triple coordinación, pero fue principalmente objetiva. Forma y símbolo, herramienta y mobiliario, templo y tono, oficio y exteriorización, fueron los factores prominentes, velando la verdad y por lo tanto conservando la "forma externa y visible de una realidad interna y espiritual". En esos días sólo se permitía participar en estos misterios y en el trabajo, a quienes sentían dentro de sí mismos el anhelo y el deseo de la mística visión, amaban profundamente y se dedicaban al ideal espiritual. No se exigía poseer mentes activas, y sus poderes espirituales eran prácticamente nulos. Les agradaba y necesitaban tener autoridad; aprendían mediante el ceremonial; tenían devoción por los Grandes Seres Cuyos nombres y formas se mantenían detrás de los funcionarios de las logias exotéricas. No intervenía la mente. Esto debe ser recordado. Tampoco existían personalidades.

Hoy el mundo ha llegado a otro gran momento de crisis. No me refiero a las actuales condiciones mundiales, sino al estado de la conciencia humana. La mente ha alcanzado un poder funcionante y las personalidades están coordinadas. Los tres aspectos del hombre se están mezclando; ha sido posible otra formación o precipitación de la Jerarquía de Adeptos. En el plano físico se está integrando -silenciosa, constante y poderosamente- sin organización exotérica alguna, ceremonial o forma externa, un grupo de hombres y mujeres que, finalmente, reemplazará al esfuerzo jerárquico anterior. Sustituirá a todas las iglesias, a todos los grupos y a todas las organizaciones, y con el tiempo llegará a constituir esa oligarquía de almas selectas que gobernará y guiará al mundo.

Están siendo extraídos de todas las naciones, pero no son elegidos o reunidos por la alerta Jerarquía, ni por algún Maestro, sino por el poder de responder a la oportunidad, a la oleada y a la nota espiritual. Surgen de todos los grupos, iglesias y partidos y, en consecuencia, serán verdaderamente representativos. No lo hacen por el impulso de la propia ambición y ardid de orgullo, sino mediante el altruismo mismo de su servicio. Encuentran su camino hacia la cumbre en todos los campos del saber humano, no por la vociferación de sus propias ideas, descubrimientos y teorías, sino por ser tan incluyentes en sus perspectivas y tan amplios en su interpretación de la verdad, que ven la mano de Dios en todos los acontecimientos. Ven su impronta en todas las formas y Su nota resuena por todos los canales de comunicación entre la realidad subjetiva y la forma externa objetiva. Pertenecen a todas las razas, hablan todos los idiomas, abrazan todas las religiones, todas las ciencias y todas las filosofías. Sus características son: síntesis, inclusividad, intelectualidad y un excelente desarrollo mental. No profesan ningún credo, salvo el de la Hermandad, basado en la Vida una. No reconocen autoridad alguna, excepto la de sus propias almas, ni ningún Maestro, excepto al grupo que tratan de servir, y a la humanidad a la cual aman profundamente. No erigen barreras a su alrededor, pero los rige una amplia tolerancia, una mentalidad sana y un sentido de proporción. Contemplan el mundo de los hombres con ojos bien abiertos y reconocen a quienes pueden elevar y, como lo hacen los Grandes Seres, elevan, enseñan y ayudan. Reconocen también a sus superiores y a sus iguales, y se reconocen entre sí cuando se encuentran y trabajan juntos en la tarea de salvar a la humanidad. No importa si difiere su terminología, si varía la interpretación de los símbolos y escrituras o hablan mucho o poco. Ven a los miembros de su grupo en todos los campos -político, científico, religioso y económico-, les dan la señal de su reconocimiento, tendiéndoles la mano de hermano. Reconocen también a Quienes se hallan más avanzados que ellos en la etapa de la evolución y los denominan Instructores, tratando de aprender de Ellos lo que desean impartir ansiosamente.

Este grupo es producto del pasado, y a ese pasado voy a referirme, como también a la situación actual, y pronosticaré parcialmente los lineamientos generales que seguirá ese grupo y su futuro trabajo. Puedo asegurarles que este grupo está en formación y constituye un buen augurio para las décadas venideras. Sutil y silenciosamente, está haciendo sentir su presencia, pero su influencia hasta ahora ha sido principalmente subjetiva.

Comenzaré por el pasado. Alrededor del año 1400, la Jerarquía de Maestros enfrentaba una situación muy difícil. En lo concerniente al trabajo de segundo rayo (que tenía que ver con la enseñanza de la verdad espiritual) sobrevino lo que podría llamarse una total exteriorización de esa verdad. La actividad del primer rayo también había efectuado una intensa diferenciación y cristalización entre las naciones y gobiernos del mundo. Ambas condiciones de ortodoxia concreta y diferencias políticas, persistieron durante muchas generaciones y aún persisten. Existe hoy un análogo estado de cosas, tanto en el mundo de la religión como en el de la política. Esto es verdad, ya se trate de India o América, de China o Alemania, o se estudie la historia del budismo con sus numerosas sectas, el protestantismo con sus miles de grupos militantes o las numerosas escuelas de filosofía en Oriente y Occidente. La situación es universal y la conciencia pública está grandemente dividida, pero este estado de cosas marca la culminación de un período de separatividad y el fin, antes de muchos siglos, de esta profunda división del pensamiento.

Después de observar y vigilar esta tendencia durante otro centenar de años, los Hermanos Mayores de la raza, alrededor del año 1500 d. C., convocaron a un cónclave a todos los sectores. Su objetivo fue determinar cómo se podría acelerar el impulso de integración, que constituye esencialmente la nota clave de nuestro orden universal, y qué pasos tendrían que darse para producir esa síntesis y unificación que, en el mundo del pensamiento, hiciera posible la manifestación del propósito de la Vida divina que trajo todo a la existencia. Cuando el mundo neutral se unifique, el mundo externo entrará en un orden sintético. Aquí debe recordarse que los Maestros piensan en términos más amplios y trabajan en ciclos más extensos del esfuerzo evolutivo. Los Círculos reducidos y temporarios y el insignificante flujo y reflujo de los procesos cósmicos, no ocupan en el primer caso Su atención.

En dicho cónclave debían hacer tres cosas:

1. Ver el plan divino en una escala lo más amplia posible, y renovar Sus mentes con esa visión.
2. Observar qué influencias o energías, estaban disponibles para ser utilizadas en el gran esfuerzo en que Ellos estaban empeñados.
3. Entrenar a los hombres y mujeres, entonces probacionistas, chelas e iniciados, para poder tener a su debido tiempo un grupo eficiente de ayudantes en quienes confiar en los siglos venideros.

Respecto a estos aspirantes, Ellos tenían dos problemas:

1. Evitar el fracaso en mantener la continuidad de conciencia por parte de los discípulos aún más avanzados, fracaso en que hasta los iniciados incurren hoy.
2. Los Maestros descubrieron que las mentes y los cerebros de los chelas eran extremadamente insensibles a los contactos superiores, y esto aún perdura. Entonces los chelas poseían, como ahora, aspiración, deseo de servir a la humanidad, devoción y ocasionalmente un equipo mental regular, pero carecían peculiarmente de esa sensibilidad telepática, respuesta instintiva a la vibración jerárquica y liberación del psiquismo inferior, requisitos necesarios para el trabajo intenso e inteligente. Lamentablemente esto todavía es así. La sensibilidad telepática aumenta cada vez más, como resultado de las condiciones mundiales y de la corriente evolutiva, y esto (para quienes trabajan en el plano interno) es un signo muy alentador, aunque el amor por los fenómenos psíquicos y la ignorancia en diferenciar los diversos grados de vibraciones de los trabajadores jerárquicos, todavía obstaculiza grandemente el trabajo.

Se preguntarán y con todo derecho ¿cuál es este plan? Cuando hablo del plan no me refiero al plan general como es el de la evolución o el de la humanidad, al que aplicamos la frase, desenvolvimiento del alma, casi sin significado. Se dan por sentados ambos aspectos del esquema de nuestro planeta y únicamente son modos, procesos y medios para un fin específico. El plan, según lo perciben en la actualidad y para el cual trabajan firmemente los Maestros, puede definirse de la manera siguiente: Es la producción de una síntesis subjetiva en la humanidad y de un intercambio telepático que finalmente aniquilará al tiempo. Hará asequible a los hombres todas las realizaciones y conocimientos del pasado, le revelará el verdadero significado de su mente y cerebro, lo convertirá en el amo de ese equipo, por lo tanto lo hará omnipresente y, con el tiempo, le abrirá la puerta a la omnisciencia. Este próximo desarrollo del plan producirá en el hombre una comprensión -inteligente y cooperativa- del propósito divino, para el cual, Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, ha considerado inteligente llevarlo a la exteriorización. No crean que puedo explicar el plan, tal cual es. No es posible para ningún hombre de grado inferior al de iniciado de tercer grado, vislumbrarlo y mucho menos comprenderlo. El desarrollo del mecanismo, por el cual un discípulo puede estar en relación con Quienes son responsables de llevar a cabo los planes, y la capacidad de conocer (y no sólo percibir tenuemente) ese diminuto aspecto del todo, que constituye el paso inmediato y con el cual es posible colaborar, puede ser logrado por todos los discípulos y deben mantenerlo como meta ante los aspirantes. Con excepción de los discípulos probacionistas, que aún no son lo suficientemente firmes en su esfuerzo, todos pueden esforzarse por alcanzar esa continuidad de conciencia y despertar esa luz interna que, cuando es percibida y empleada inteligentemente, sirve para revelar otros aspectos del plan, especialmente aquel al que puede responder y servir útilmente el conocedor iluminado.

Lograr esto ha sido el objetivo de todo el entrenamiento impartido durante los últimos 400 años, por lo cual podrán imaginarse la gran paciencia desplegada por los Conocedores de la raza. Trabajan lenta y premeditadamente hacia Su objetivo, sin aparente premura, pero -y aquí reside el interés inmediato de lo que tengo que comunicar- poseen un límite de tiempo, basado en la Ley de Ciclos. Concierne a la actuación de ciertos períodos de oportunidad que lógicamente tienen su límite. Durante dichos períodos actúan provisoriamente fuerzas, influencias y energías, y los Maestros procuran aprovecharlas.

Mirando hacia el futuro, cuando los Servidores de la raza se reunieron en el cónclave mencionado, se refirieron a la futura entrada de la era acuariana, con sus energías características y sus asombrosas oportunidades. Esto fue observado, e intentaron preparar al hombre para ese período de más o menos 2.500 años de duración, que, debidamente utilizado, promovería la unificación consciente e inteligente del género humano, produciendo así la manifestación de lo que prefiero llamar “la hermandad científica", lo opuesto de la acepción sentimental del término, tan prevaleciente hoy.

En ese entonces Les pareció necesario hacer dos cosas antes de poder utilizar provechosamente las potencias venideras de la era acuariana. Primero, la humanidad debía elevar su conciencia al plano mental; tenía que expandirse para incluir no sólo el mundo de la emoción y del sentimiento, sino también el del intelecto. Era necesario activar las mentes de los hombres en forma amplia y general, y además debía ser elevado todo el nivel de la inteligencia humana. Segundo, era preciso hacer algo para derribar las barreras de la separatividad, el aislamiento y el prejuicio, que mantenían separados a los hombres y que Ellos preveían acrecentarse. Ciclo tras ciclo, se irían encerrando más en sí mismos -satisfacción, exclusión y orgullo racial. El resultado de todo esto conduciría inevitablemente a una amplia separatividad y a la construcción de barreras mundiales entre una nación y otra, entre una raza y otra.

Esta determinación de los miembros de la Jerarquía de entrenar las mentes de los hombres con mayor rapidez, y la construcción de una unidad más sintética, los llevó a una decisión que involucraba la formación de unidades grupales y trajo la aparición de esos grupos de trabajadores y pensadores que, mediante sus actividades, han regido y moldeado tan ampliamente nuestro mundo durante los últimos tres o cuatro siglos. Por lo tanto, desde la fecha de este cónclave tenemos la inauguración del trabajo grupal específico y definido, claramente delineado, representando cada grupo algunos aspectos peculiares de la verdad y del conocimiento de la realidad.

Estos grupos se clasifican generalmente en cuatro sectores principales: cultural, político, religioso y científico. En tiempos más modernos han aparecido, en forma definida, otros tres grupos: filosófico, psicológico y financiero. Lógicamente, los filósofos han estado siempre con nosotros, pero la mayoría eran unidades aisladas que fundaron escuelas caracterizadas por el partidismo y la separatividad. En la actualidad no hay personajes sobresalientes como en el pasado, sino grupos que representan ciertas ideas. Es de profunda importancia que el trabajo de estos siete grupos de pensadores sea reconocido como parte del programa jerárquico destinado a producir cierta situación, a originar determinadas condiciones preliminares y a desempeñar una parte definida en el trabajo de la evolución mundial, en lo que a la humanidad concierne.

Bajo la influencia de los diferentes rayos que entran y salen de la actividad cíclicamente, aparecieron entonces reducidos grupo de hombres, desempeñaron su parte en forma grupal, y desaparecieron, a menudo inconscientes de su inherente síntesis y de sus colaboradores. Como podrá verse, si miramos inteligente y retrospectivamente la historia, veremos el trabajo que efectuaron para la raza, y su contribución al progreso del género humano se destaca con toda claridad. No dispongo de tiempo para tratar esta serie de grupos, cada uno custodio de una contribución especial, ni puedo esbozarles el trabajo que efectuaron, o los impulsos subjetivos bajo los cuales trabajaron. Sólo puedo indicar la tendencia de su esfuerzo y permitir que algún esclarecido estudiante de la historia trace el hilo dorado de su trabajo espiritual a medida que se eleva el nivel mental de la raza y se pone al hombre en relación con el mundo en que vivió, abriéndole los ojos no sólo sobre la naturaleza de la materia y de la forma, sino sobre las profundidades recónditas de su propio ser. Debido a sus actividades, tenemos ahora una humanidad que está estrechamente relacionada, no unificada, pero caracterizada por tres cosas:

1. Una asombrosa interrelación e intercomunicación, cuyos servidores son la radio, la prensa, el trasporte moderno, el teléfono y el telégrafo.
2. Una empresa filantrópica universal, y el aumento del sentido de responsabilidad hacia nuestro hermano, totalmente desconocido en el año 1500. Movimientos tales como la Cruz Roja, fundaciones educativas, hospitales y los medios de ayuda económica en todos los países, son sus manifestaciones exotéricas.
3. Una división de toda la familia humana, consciente o inconsciente, en dos grupos básicos: primero, quienes defienden el antiguo orden de cosas, y son reaccionarios y separativos. Representan nacionalismo separatista, fronteras, servidumbre y servil obediencia; ejemplifican el sectarismo religioso y la dependencia de la autoridad. Están en contra de toda innovación y progreso moderno. Segundo, quienes tienen la visión de un mundo unificado, donde amar a Dios significa amar al prójimo, y los motivos subyacentes en todas las actividades, religiosas, políticas y educativas, se caracterizan por una conciencia mundial y bienestar del todo y no de la parte.

La unificación a que aspiran las personas que miran hacia el futuro no implica despreocuparse de ninguna de las partes, pero sí cuidar y nutrir a cada una de ellas, a fin de poder contribuir al bienestar de todo el organismo. Implica, por ejemplo, un buen gobierno y un adecuado desarrollo de toda unidad nacional para que pueda desempeñar adecuadamente sus deberes internacionales, y así formar parte de una hermandad mundial de naciones. Este concepto no abarca siquiera la formación de un estado mundial, pero sí el desarrollo de una conciencia pública universal que se dé cuenta de la unidad del todo, produciendo la determinación de cada uno para todos y todos para cada uno, según se ha dicho. Sólo así podrá lograrse una síntesis internacional caracterizada por el desinterés político y nacional. Este estado mental universal tampoco implicará la inevitable creación de una religión mundial o universal. Requiere sencillamente el reconocimiento parcial, en tiempo y espacio, de todas las formulaciones de la verdad y de la fe, adecuadas momentáneamente a los temperamentos y condiciones de la época y de la raza. Quienes propician cierto acercamiento especial a la verdad llegarán no obstante a comprender que otros acercamientos, terminologías y métodos de expresión, como también modos de definir a la deidad, pueden ser igualmente correctos y constituir en sí, aspectos de una verdad mayor y más vasta de la que el equipo actual del hombre puede captar y expresar. Los Grandes Seres Mismos apenas vislumbran la realidad y aunque son más conscientes que Sus chelas, de los propósitos más profundos subyacentes, sin embargo, ni Ellos Mismos pueden vislumbrar la meta final. También están obligados a usar en Sus enseñanzas términos tan inadecuados como Realidad Absoluta y Realización final.

Por eso, durante los últimos tres siglos, ha aparecido un grupo tras otro, que desempeñaron su parte, y hoy cosechamos el beneficio de sus esfuerzos. Por ejemplo, en el grupo cultural, encontramos el surgimiento de los poetas de la era Isabelina, los músicos de Alemania y de la era Victoriana. Además hay grupos de artistas pintores, fundadores de las famosas escuelas que son la gloria de Europa. Dos grupos famosos, uno cultural y otro político, también desempeñaron su parte, trayendo uno el Renacimiento, y el otro la Revolución Francesa. Los efectos de su trabajo todavía se hacen sentir, porque el movimiento humanista moderno con su énfasis puesto en el pasado, que termina en el presente, y en la búsqueda de las raíces del equipo del hombre, las tendencias primitivas se remontan a la época del Renacimiento. La revolución y la determinación de luchar por los divinos derechos del hombre encuentran su principal influencia e ímpetu originantes en la Revolución Francesa. La sublevación, la formación de partidos políticos, la lucha de clases, tan prevalecientes hoy, y la separación de cada país en grupos políticos antagónicos, si bien siempre ha sido esporádico, se ha hecho universal durante los últimos doscientos años, resultado de la actividad grupal iniciada por los Maestros. Debido a esto, los hombres han progresado y aprendido a pensar, y aunque pueden pensar erróneamente y emprender experimentos desastrosos, el bien final es inevitable e ineludible. Incomodidades temporarias, depresiones pasajeras, guerra y derramamiento de sangre, penurias y vicios, pueden llevar al irreflexivo, a las profundidades del pesimismo. Pero quienes conocen y sienten la mano guiadora interna de la Jerarquía, son conscientes del sano corazón de la humanidad y del caos actual y, quizás, a causa de esto, surjan aquellos que están capacitados para resolver la situación y son apropiados para la tarea de unificación y síntesis. Este período se ha llamado ocultamente la "era de restauración de lo que fue destruido por la caída". Ha llegado el momento en que las partes separadas puedan unirse y la totalidad elevarse nuevamente a su primitiva perfección

Los grupos religiosos también han sido muchos -tantos que no sería posible enumerarlos. Tenemos los grupos de místicos católicos que son la gloria de Occidente; existen los protestantes, luteranos, calvinistas y metodistas, los Padres Peregrinos -esos hombres serios y adustos-, los hugonotes y los mártires moravos y millares de sectas modernas de cada grupo. Todos sirvieron su propósito y llevaron al hombre al punto de sublevación, apartándolo del sometimiento a la autoridad. Por la fuerza de su ejemplo excepcional han impelido al hombre a pensar por sí mismo. Defendieron la libertad y el derecho personal de saber.

Estos últimos grupos han actuado, en su mayor parte, por influencia de los rayos sexto y segundo. El grupo cultural apareció bajo el cuarto rayo, mientras que el primer rayo estimuló las actividades políticas que produjeron tantos cambios en las naciones. Bajo el impulso de los rayos quinto y tercero, han surgido grupos de investigadores científicos que trabajan con las fuerzas y energías que constituyen la Vida divina, se ocupan de la apariencia externa de Dios, buscando de afuera adentro, demostrando al hombre su esencial unidad con toda la creación y su relación intrínseca y vital con todas las formas de vida. Los nombres de los individuos de cualquier grupo son legión y relativamente sin importancia. Lo que tiene valor es el grupo y su trabajo interrelacionado. Resulta interesante observar que en el grupo científico la unidad subyacente es especialmente notable, porque sus miembros están singularmente libres de sectarismos y rivalidades. No puede decirse lo mismo de los grupos religioso y político.

En comparación con las naciones y los millones de hombres de la tierra, los grupos moldeadores de los diferentes sectores, son muy pocos. Sus miembros, su contribución al engrandecimiento de la expresión humana y su lugar en el plan, pueden ser muy fácilmente descritos. Es necesario subrayar el punto de que todos han sido motivados desde el aspecto subjetivo interno de la vida, aparecieron bajo un impulso divino y tienen un trabajo específico que realizar; en las etapas primarias fueron formados por discípulos e iniciados de menor grado; todos han sido guiados paulatinamente en forma subjetiva por sus propias almas, y a su vez han colaborado conscientemente con la Jerarquía de Conocedores. Esto fue así aunque el individuo mismo haya sido completamente inconsciente del lugar que le correspondió en el grupo y de la misión divina de ese grupo. Recuerden también que no ha habido ni un solo fracaso, aunque muchas veces el individuo ignore el éxito. La característica de estos trabajadores es construir para la posteridad. Lamentablemente, quienes los han seguido fracasaron, y los que respondieron a este trabajo no han sido fieles al ideal, pero el grupo inicial ha triunfado uniformemente. Esto, por cierto, excluye el pesimismo y demuestra la enorme potencia de la actividad subjetiva.

Los tres grupos a los cuales me referí anteriormente requieren un comentario. Su trabajo es curiosamente distinto del de los otros grupos y sus componentes son extraídos de todos los grupos de rayo, aunque los integrantes del tercer grupo (el de los financistas) pertenecen principalmente al séptimo rayo, el de la organización ceremonial. Por orden de aparición, éstos son los grupos de filósofos, psicólogos y hombres de negocios.

El grupo más moderno de filósofos está moldeando poderosamente el pensamiento, mientras que las antiguas escuelas de filósofos asiáticos recién comienzan a ejercer su influencia sobre las ideas occidentales. Por el análisis, la correlación y la síntesis, se desarrolla el poder del pensamiento del hombre, y la mente abstracta puede unificarse con la concreta. Por lo tanto, mediante su trabajo, la interesante sensibilidad del hombre con sus tres características sobresalientes, instinto, intelecto e intuición, es llevada a una condición de inteligente coordinación. El instinto relaciona al hombre con el mundo de los animales, el intelecto lo une con sus semejantes, mientras que la intuición le revela la vida de la divinidad. Los tres son tema de investigación filosófica, porque la índole del tema de los filósofos es la realidad y el medio para adquirir conocimiento.

Los dos grupos más modernos son el de los psicólogos, que trabajan bajo el mandato délfico, "Hombre conócete a ti mismo", y el de los financistas, custodios de los medios con los cuales el hombre puede vivir en el plano físico. Ambos grupos, necesariamente y a pesar de aparentes divergencias y diferencias, son más sintéticos en sus aspectos básicos que cualesquiera de los otros. Un grupo se ocupa del género humano, de los distintos tipos de humanidad, del mecanismo empleado, de los impulsos y de las características del hombre y del propósito -aparente y oculto- de su ser. El otro dirige y ordena los medios en virtud de los cuales existe, controlando todo lo que puede convertirse en energía y constituyendo una dictadura sobre todos los medios de relación, comercio e intercambio. Controla la multiplicidad de objetos -formas que el hombre moderno considera esenciales para su modo de vivir. El dinero, como ya se ha dicho, sólo es energía o vitalidad cristalizada, lo que el estudiante oriental denomina energía pránica. Es una concreción de fuerza etérica. En consecuencia, es energía vital exteriorizada, y este tipo de energía está dirigido por el grupo financiero. Es el último grupo, desde el punto de vista cronológico, y su trabajo (debe recordarse) está definidamente planeado por la Jerarquía, produciendo efectos de gran alcance en la tierra.

Ahora que han trascurrido siglos, desde el cónclave del siglo dieciséis, estos grupos externos desempeñaron su parte y realizaron un servicio muy notable. Los resultados logrados han llegado a una etapa que los hace internacionalmente efectivos, y su influencia no está limitada a una nación o raza. La Jerarquía enfrenta hoy otra situación, que requiere un cuidadoso manejo. Debe reunir y unificar los diversos hilos influyentes de energía y las distintas tendencias del poder del pensamiento, producido por el trabajo de los grupos desde el año 1500. Además debe contrarrestar algunos de los efectos que tienden a fomentar mayores diferenciaciones. Esto inevitablemente sucede cuando la fuerza hace contacto con el mundo material. Los impulsos iniciales contienen en sí potencias que tanto sirven para el bien como para el mal. Mientras la forma es de importancia secundaria y relativamente insignificante, la llamamos buena. Entonces controla la idea y no su expresión. A medida que pasa el tiempo y la energía del pensamiento produce un impacto en la materia y las mentes inferiores se apoderan del tipo específico de energía, o son vitalizadas por ella, entonces el mal empieza a hacer sentir su presencia. Esto se demuestra finalmente como egoísmo, separatividad, orgullo y esas características que han producido tanto daño en el mundo.

Hace más o menos diecisiete años, los Maestros se reunieron y tomaron una decisión muy importante. Así como en el cónclave anterior se había decidido reunir a las masas incipientes de hombres, y a grupos de trabajadores de distintas especialidades, para encomendarles la tarea de elevar a la humanidad y expandir la conciencia humana, ahora se creyó oportuno extraer de los numerosos grupos, uno que reuniera (como ocurre con la Jerarquía) a hombres de todas las razas, de todos los tipos y tendencias, grupo que tiene una misión específica y del cual podrán exponerse algunos detalles:

En primer lugar, es una tentativa para exteriorizar la Jerarquía en el plano físico, o una pequeña replica funcional de este cuerpo esencialmente subjetivo. Todos sus integrantes poseen cuerpos físicos, pero deben trabajar en formar completamente subjetiva, utilizando así el mecanismo sensible interno y la intuición. Lo componen hombres y mujeres de todas las naciones y edades, pero cada uno debe estar orientado espiritualmente, ser servidor consciente, estar mentalmente polarizado y alerta, y todos deben ser incluyentes.

Una de las condiciones esenciales impuestas al personal del grupo es, que debe estar dispuesto a trabajar en niveles subjetivos sin que se los reconozca tras la escena, como hacen los Grandes Seres. Sus miembros deben liberarse de toda ambición, orgullo de raza y de realización. Además deben ser sensiblemente conscientes de sus semejantes y de sus pensamientos y medio ambiente condicionante.

Este grupo no tiene organización exotérica de especie alguna, sede, publicidad ni nombre. Es un conjunto de trabajadores obedientes y servidores del VERBO -obedientes a sus propias almas y a la necesidad del grupo. Por lo tanto, los verdaderos servidores de todas partes pertenecen a este grupo, ya presten servicio en el campo cultural, político, científico, religioso, filosófico, psicológico o financiero. Constituyen parte, lo sepan o no, del grupo interno de trabajadores para la humanidad, y de místicos del mundo. Serán reconocidos por los miembros de su grupo al ponerse en contacto con ellos en forma casual en el intercambio mundial.

Este grupo da una amplia significación a la palabra "espiritual", pues cree que significa un esfuerzo incluyente hacia el mejoramiento, la elevación y la comprensión humanos; le da significado de tolerancia, comunión sintética internacional, inclusividad religiosa y todas las corrientes de pensamientos que conciernen al desarrollo esotérico del ser humano.

Por lo tanto, se trata de un grupo sin terminología ni biblia específica alguna; no posee credo ni formulación dogmática de la verdad. El impulso motivador de cada uno y de todos, es el amor a Dios cuando se manifiesta en amor al prójimo. Conoce el verdadero significado de la hermandad, sin distinción de razas. Sus miembros llevan una vida de servicio voluntario, prestado con desinterés y sin reservas.

El personal del grupo es conocido sólo por los Hermanos Mayores de la raza, y no se guarda registro de los nombres. Sólo deben existir tres requisitos principales:

1. Es esencial cierto grado de unificación entre el alma y su mecanismo, y debe estar alineada y activa la triplicidad interna alma-mente-cerebro, que en la mayoría está generalmente aletargada.

2. El cerebro debe ser telepáticamente sensible a voluntad, en dos direcciones. Debe ser consciente del mundo de las almas y también del mundo de los hombres.

3. Debe haber capacidad para pensar en forma abstracta o sintética, lo cual permitirá al hombre salvar las barreras raciales y religiosas. Cuando se posee tal capacidad, hay también una firme creencia en la continuidad y correlación de la vida después de la muerte.

En resumen, debe observarse que los grupos del pasado han representado ciertos aspectos de la verdad y demostrado ciertas características de rayo. El nuevo grupo expresará todos los aspectos e integrará a miembros de todos los rayos. La mayoría de los trabajadores de los numerosos grupos llevaron adelante ciertos detalles del plan, agregando su parte de energía al impulso progresivo de la humanidad; pero exceptuando algunos místicos destacados como Meister Eckhart, la mayoría lo ha efectuado sin comprender verdaderamente lo que estaba realizando, y sin captar la relación de cuerpo-alma, que conduce al trabajo realmente inteligente. Han sido esencialmente grupos de personalidades, con ese toque de genio que indica cierto contacto con el alma. El grupo ahora en formación, está compuesto por aquellos que son conscientes de la realidad del alma y han establecido un verdadero y perdurable intercambio egoico; consideran la mente, las emociones y la naturaleza corpórea, simplemente como un mecanismo por el cual pueden establecerse los contactos humanos; deben realizar su trabajo, tal como lo conciben, por medio de este mecanismo, actuando bajo la dirección del alma. Por lo tanto, son almas vivientes que trabajan a través de personalidades, pero no a través de personalidades activadas por ocasionales impulsos egoicos. Los miembros de los distintos grupos fueron todos más o menos unilaterales, y sus talentos estuvieron encauzados en alguna línea específica. Demostraron la capacidad de escribir como un Shakespeare, pintar como un da Vinci, producir obras maestras como un Beethoven, o lograr cambios mundiales como Napoleón. Pero el nuevo tipo de trabajador grupal es un individuo completo, con capacidad para hacer casi todo lo que se propone, con el impulso fundamental de trabajar preferentemente en niveles mentales más que en el plano físico. Por consiguiente es de utilidad para la Jerarquía, porque puede ser utilizado de distintas maneras, y su flexibilidad y experiencia y su contacto estable pueden subordinarse a los requisitos del grupo.

El verdadero exponente de este nuevo tipo grupal no aparecerá, por supuesto, antes de muchas décadas. Será un verdadero acuariano con un toque universal e intensa sensibilidad; tendrá un mecanismo mental bien organizado, un equipo astral que responda principalmente a las vibraciones espirituales superiores, un cuerpo de energía poderoso y controlado y un cuerpo físico sano, aunque no robusto, como comúnmente se dice. ¿Cuál es entonces la situación actual del grupo de místicos que se está integrando? Permítanme ser un poco más explícito.

En cualquier país europeo, en los Estados Unidos de América y en partes de Asia y Sudáfrica, se encuentran algunos discípulos, aún no reconocidos por el mundo, que piensan en la verdad. Les llamo la atención sobre esta frase. Los trabajadores más importantes de este nuevo grupo y los que se encuentran más cerca de los Grandes Seres, son aquellos cuya vida mental cotidiana está orientada por el nuevo ideal. En verdad, su vida mental puede desarrollarse en actividades exotéricas definidas, pero son ante todo, los que viven en el "lugar elevado y secreto" y trabajan desde allí. Ejercen tranquilamente influencia silenciosa, sin acentuar sus personalidades, sus propios puntos de vista e ideas ni sus métodos de llevar adelante el trabajo. Poseen plena comprensión de sus propias limitaciones, sin ser obstaculizadas por ellas, pues reflexionan hasta llevar a la manifestación objetiva ese aspecto de la visión que tienen por misión vivificar y darle forma. Son necesariamente cultos e instruidos, porque en estos momentos difíciles de transición tienen que cultivar una comprensión universal de las condiciones imperantes y poseer una idea general de lo que trascurre en los diferentes países. En realidad no poseen nacionalidad, en el sentido de considerar a su propio país y su afiliación política como de importancia trascendental. Están preparados para organizar lenta y firmemente esa opinión pública que al final apartará al hombre del sectarismo religioso, de la exclusividad nacional y de los prejuicios raciales.

Son extraídos de todas partes, y atraen hacia sí a quienes están libres de las antiguas limitaciones, de teorías políticas, religiosas o culturales. Los miembros de ese grupo uno, organizan en grupos a esas almas avanzadas destinados a iniciar la nueva era de paz y buena voluntad. Dichas almas, influidas por los integrantes de dichos grupos, son unos pocos miles entre los millones de hombres; actualmente sólo unos ciento cincuenta y seis de los cuatrocientos discípulos aceptados que trabajan en el mundo, poseen actividad mental para formar parte de este grupo que lentamente se va formando. Constituyen el núcleo de lo que algún día será una fuerza dominante. Su influencia, durante los próximos veinticinco años, será bastante potente como para atraer la atención política, siempre que quienes hayan percibido la visión de un poderoso grupo subjetivo de almas reflexivas, pronuncien las palabras necesarias y delineen esos conceptos que acelerarán el trabajo de integración, lo cual pondrá a las unidades de este grupo en contacto entre sí. Hagan todo lo posible para que esto se realice y sea el mensaje y la nota clave del trabajo que todos deben hacer dondequiera se encuentren.

¿Cuál debería ser entonces el trabajo que se debe realizar en el presente inmediato? Delinearé el programa hasta donde sea posible.

Primero, fortalecer y establecer firmemente el vínculo entre ustedes y todos aquellos a quienes reconocen como posibles discípulos activos en el nuevo grupo. Para efectuarlo, deben ponerse al corriente del trabajo de los dirigentes de grupos de los distintos países del mundo, Suiza, Estados Unidos, Holanda, Alemania y Gran Bretaña. De acuerdo a la reacción que produce esta visión del nuevo tipo de trabajo de la nueva era, podrán tomar entonces una decisión momentánea. Observen cómo trabajan. Noten si ponen énfasis sobre las personalidades. Si la ambición personal parece regir sus actividades, si han determinado trabajar en el grupo de místicos por ser novedoso, o porque les da cierto prestigio y excita su imaginación, o les proporciona oportunidades para reunir gente a su alrededor, entonces despreocúpense de ellos, pero -guardando silencio- dejen que el tiempo y la ley corrijan su actitud.

Segundo, sean receptivos a quienes los buscan y parecen vibrar en la misma nota. Me refiero aquí al grupo al cual todos pertenecen subjetivamente. Estos vendrán si trabajan con decisión y emiten claramente la nota de unidad como para no tener dudas respecto a sus móviles y a su actividad desinteresada. Tal vez conozcan a algunos de los ciento cincuenta y seis que forman el núcleo actual y trabajen al unísono con ustedes, aunque quizás no lo hagan en el mismo campo específico de acción.

Debe tenerse presente el cuadro de una vasta red de grupos que trabajan en muchas direcciones, pero conteniendo en su centro o detrás de ellos -que actúan silenciosa y persistentemente e influyen mediante el contacto con el alma-, a uno o más miembros del nuevo grupo que está surgiendo lentamente. Estos puntos focales, con los cuales la Jerarquía trata ahora de trabajar, se mantienen unidos telepáticamente, y deben trabajar exotéricamente con la más plena comprensión, evitando cualquier interferencia y dejando a cada trabajador en libertad para enseñar a su propio grupo como él cree conveniente. Los términos empleados, los métodos aplicados, las personas con quienes se ha hecho contacto, las verdades enseñadas, la disciplina de la vida, conciernen solamente al discípulo activo.

Sin embargo, los miembros de este grupo de trabajadores de la nueva era, poseerán ciertas características generales. No impondrán por la fuerza dogma de ninguna especie, ni harán hincapié en alguna doctrina o autoridad. No les interesará tener autoridad personal, tampoco se apoyarán en una autoridad tradicional, sea religiosa, científica, cultural, u otra forma de verdad impuesta. Los métodos de acercamiento a la realidad serán reconocidos y cada uno tendrá libertad de elegir el propio. Estos trabajadores no impondrán disciplina alguna sobre quienes traten de colaborar con ellos. Las ideas de determinada persona o conductor, respecto a la forma de vivir y trabajar, meditar y comer, de las unidades de su esfera especial de actividad, no son de valor. Los integrantes de este nuevo grupo trabajan esotéricamente con almas y no se ocupan de los detalles de la vida personal de los aspirantes a quienes procuran inspirar.

Esta regla es fundamental, y eliminará de este grupo de servidores mundiales a muchos honestos aspirantes que ahora se están formando. La tendencia a imponer el propio punto de vista indica falta de comprensión y excluye a muchos.

Por otra parte, deben buscarse aspirantes jóvenes y prometedores e inculcárseles cuidadosamente las tendencias de los nuevos ideales. Debe enseñárseles a buscar lo divino y el bien en todo -tanto en las personas como en las circunstancias. Hay que tratar de desarrollar amplitud de visión para señalar a los aspirantes ese vasto horizonte que les permitirá vivir a través del actual período de transición que estamos viviendo, de manera que al llegar a la madurez sean pilares de fortaleza en el nuevo mundo. No se los debe sujetar a las antiguas disciplinas ni instruirlos para que den importancia a la dieta, al celibato, a las épocas, a las estaciones, distrayendo así su atención del arte más nuevo y sagrado del ser y la maravilla de vivir como alma.

No olviden que cuando un hombre vive como alma y toda su personalidad está subordinada a esa alma, sobreviene normal y automáticamente, el propósito altruista, la pureza de vida, la obediencia a la ley y es un verdadero ejemplo de vida espiritual. La alimentación, por ejemplo, siendo frecuentemente un asunto de condiciones climáticas y de preferencia, sin embargo es deseable el alimento que mantiene el cuerpo físico en condiciones para servir a la raza. Por otra parte, un divino hijo de Dios puede actuar libre y eficazmente siendo casado o soltero; no prostituirá los poderes del cuerpo con satisfacciones groseras, ni quebrará tampoco las costumbres establecidas, ni alterará las normas que el mundo ha fijado como las mejores y más elevadas. Se ha confundido la cuestión y se han recalcado con demasiada frecuencia los actos físicos y no la vida del actuante. Cuando se ponga la atención en el alma, la vida del plano físico se manejará correctamente. Se reconocerá que el asumir una actitud de crítica o un estado de propia satisfacción, obstaculiza más el progreso espiritual del hombre que el acto trivial de comer carne.

Al aspirante joven habrá que inculcarle dos reglas de vida:
Se lo debe enseñar a centralizarse en una actividad constructiva y a abstenerse de derribar el viejo orden de vida; se le encaminará a construir para el futuro y pensar sobre las nuevas líneas. Prevenírsele no desperdiciar el tiempo atacando lo indeseable, en cambio, debe enfocar todas sus energías para crear el nuevo templo del Señor, a través del cual podrá manifestarse la gloria. De esta manera la atención pública se centrará gradualmente en lo nuevo y en la belleza, y las viejas creaciones establecidas caducarán y desaparecerán por falta de atención.

También se le debe enseñar que el partidismo no es señal alguna de desarrollo espiritual. Por lo tanto no se usarán los prefijos anti ni pro, porque fomentan automáticamente odio, antagonismo y resistencia al cambio. Ponen a la defensiva a quien los emplea. Todas las clases de seres humanos constituyen un grupo de hermanos. Católicos, judíos, gentiles, occidentales y orientales, son todos hijos de Dios.

El futuro de este grupo mundial del cual ya hemos hablado, depende de dos cosas:

Primero, es necesario que los discípulos aislados que trabajan en todos los países del mundo, sean conscientes unos de otros y entren en relación telepática. Esto podrá parecer una visión maravillosa, pero impracticable. Les aseguro que no es así. El trabajo para establecer esta relación puede ser lento, pero es consecuencia inevitable de la creciente sensibilidad de todas las almas que trabajan en el campo mundial. Su primer índice es el reconocimiento instintivo cuando se encuentran los componentes de dicho grupo y hacen mutuo contacto por medio del intercambio mundial. Reciben un inmediato destello de luz, un intercambio eléctrico instantáneo, una súbita sensación de similitud de visión y de objetivo, o una oportunidad vital de colaborar recíprocamente y ayudar en el trabajo en el que todos están interesados.

Cuando los discípulos activos de todas partes se encuentren, reconocerán inmediatamente que su trabajo es idéntico y se aconsejarán recíprocamente sobre la forma en que serán posibles la colaboración y el esfuerzo suplementario. Dentro de treinta años aproximadamente, la interrelación entre las unidades de este grupo (por dispersos que estén en todo el mundo) será tan estrecha, que se reunirán diariamente a una hora de terminada y en un lugar secreto. Esto sólo será posible cuando la triplicidad alma-mente-cerebro esté alineada en el individuo y cuando cada aspecto de ella simultáneamente establezca contacto con los miembros del grupo. En la actualidad todas las almas del grupo de místicos trabajan al unísono; un número de ellas ha logrado efectuar una íntima y firme relación entre el alma y la mente, pero por ahora el aspecto inferior de este triángulo alineado y vinculador, el cerebro físico, permanece completamente insensible a las oleadas de fuerza provenientes de los aspectos superiores de los discípulos ocupados en cimentar las bases de la civilización de la nueva era.

En gran parte, es cuestión de perfeccionar el mecanismo del cerebro para poder registrar debidamente y trasmitir correctamente las impresiones del alma y los propósitos y reconocimientos grupales. Esto implica:

1. Poner en actividad consciente el centro entre las cejas, denominado ajna por el estudiante oriental.
2. Subordinar la actividad de este centro al coronario, de modo que los dos vibren al unísono. Esto trae tres cosas:
a. El alineamiento consciente y directo entre alma-mente-cerebro.
b. La aparición de un campo magnético que incluye ambos centros de la cabeza, afectando definidamente la glándula pineal y el cuerpo pituitario.
c. El reconocimiento de este campo de doble actividad en dos sentidos: como una luz en la cabeza, un radiante sol interno, o como un centro dinámico de energía, mediante el cual se hace sentir el aspecto voluntad o propósito del alma.
3. El desarrollo de esa capacidad que permitirá al hombre:
a. Emplear la mente en la dirección deseada, llevándola externamente, al mundo de los fenómenos o internamente al mundo del ser espiritual.
b. Producir conscientemente y a voluntad, una respuesta equivalente en el cerebro físico, que registre con exactitud cualquier información procedente de los mundos físico, emocional o astral.
c. Discernir inteligentemente entre todas estas esferas de actividad sensoria.

Todo esto con el tiempo será incluido en un nuevo acercamiento psicológico, que surgirá de lo viejo y será una combinación de la ciencia mecanista, de la posición introspectiva y más estrictamente oriental, más las conclusiones de dos nuevas escuelas que aparecerán pronto, aunque demasiado insignificantes para merecer un nombre. Están en la etapa embrionaria. Una de ellas tratará de los aspectos de la energía del individuo y su respuesta a la energía del universo en la que está sumergido; la otra considerará al hombre como una unidad eléctrica. Ambas serán completamente parciales, pero las contribuciones de las diversas escuelas algún día se unificarán en una presentación sintética.

El segundo requisito que establecerá relación entre los discípulos activos de este grupo es la capacidad de recordar, constante y correlativamente, tanto la vida interna como la externa. Lo denominamos continuidad de conciencia, y con esto significamos poder ser plenamente conscientes de los acontecimientos, en todas las esferas y sectores del ser, durante las veinticuatro horas del día. Hasta ahora está muy lejos de ser así. No existe verdadera perfección de la existencia durante las horas de sueño. La vida de los sueños, como se la define, está tan llena de ilusión como cualesquiera de las experiencias psíquicas inferiores. El lento aumento de interés por los sueños, desde el punto de vista de la psicología y la investigación de sus probables fuentes, son las primeras débiles tentativas hacia el establecimiento de esta conciencia sobre una base verdaderamente científica. Aún no existe un consciente registro de la actividad mental durante esos momentos, cuando el cuerpo emocional por ejemplo, es el centro del escenario. ¿De qué se ocupa la mente durante un largo período de perturbación emocional? Sabemos que tiene vida propia y leyes. Por otra parte, ¿cuáles son las actividades del alma cuando la personalidad está ocupada exclusivamente con sus propios asuntos? ¿Pueden imaginar una época en que el desarrollo de la conciencia alcance la etapa donde existe una reacción sensoria, en todos los sectores de la naturaleza del hombre y todo sea registrado por el cerebro? Los hombres ya son conscientes de la actividad del plano físico y simultáneamente de la vivencia emocional. Esto, para la mayoría, es una condición común y corriente. Donde es posible registrar dos actividades a la vez, ¿por qué no tres o cuatro al mismo tiempo? Tal es el futuro que tiene por delante la raza, y los discípulos activos serán los primeros en expresar y demostrar esta expansión de conciencia.

De este modo deben ser desarrollados y acrecentados, porque también están íntimamente eslabonados entre sí.

He puntualizado el desarrollo del futuro inmediato del discípulo individual. ¿Qué tiene por delante el grupo en el futuro inmediato?

Ante todo, un período preliminar en que surgirá la conciencia pública y hará así sentir su presencia. Esto se efectuará mediante la constante comunicación de los nuevos ideales y el continuo énfasis puesto sobre la unicidad esencial de toda la humanidad, resultado de la uniformidad y la inclusividad de la nota emitida en todas partes. Durante esta etapa no debe haber trabajo apresurado ni acción precipitada de ninguna especie. El crecimiento del grupo y de sus ideas será lento y seguro. El grupo ya existe. No debe ser formado ni organizado, por lo tanto ninguno de ustedes debe asumir responsabilidades ni organizar actividad alguna designada, para atraer y dar publicidad a los discípulos que han elegido trabajar subjetivamente. Éstos no son los métodos que los Hermanos Mayores de la raza aprueban ni la forma en que Ellos trabajan.

Cada uno de ustedes debe saber si aprueba la nueva posición, la nueva actitud hacia el trabajo y el método subjetivo. Decídanse de una vez por todas si prefieren trabajar en la antigua forma exotérica y ambiciosa, construyendo y vitalizando una organización, y así producir el mecanismo que acompaña a este método de trabajo. Recuerden que estos grupos aún son muy necesarios y útiles. Todavía no estamos en la nueva era y los pequeños no deben quedar expuestos a las nuevas fuerzas ni alejados y privados de la "nursery" a la que lógicamente pertenecen.

Si este nuevo método de trabajo les atrae, procuren subordinar la personalidad, dar suprema importancia a la vida de meditación, cultivar la sensibilidad hacia el reino subjetivo y manejar de adentro afuera cualquier actividad externa necesaria. Eviten la introspección puramente mística o su extremo opuesto, el espíritu de exagerada organización, recordando que una vida de verdadera meditación ocultista debe producir inevitablemente acontecimientos externos, pero que estos resultados objetivos sean ocasionados por el crecimiento interno y no por la actividad externa. Una antigua Escritura enseña esta verdad en los términos siguientes:

"Cuando el sol progresa en la mansión del hombre que sirve, el camino de la vida toma el lugar del camino del trabajo. Entonces el árbol de la vida crece hasta que sus ramas cobijan a todos los hijos de los hombres. La construcción del Templo y el acarreo de las piedras cesa. Se ven crecer los árboles que crecen; los edificios desaparecen. Que el sol pase a su lugar señalado y, en este día y generación, cuiden de las raíces del crecimiento".

Pequeños grupos surgirán en todas partes, cuyos miembros responden a la nueva nota y cuyo progreso hacia un grupo mundial será vigilado por uno o más discípulos activos. Pero éstos no organizarán más tarde los grupos; ellos se desarrollarán cuando los hombres de todas partes despierten a la nueva visión o vengan a la encarnación para ocupar su lugar en el trabajo y traer la nueva era. Estos grupos no demostrarán ningún sentido de separatividad, ni tendrán ambición personal o grupal; reconocerán su unidad con todo lo que existe y permanecerán ante el mundo como un ejemplo de vida pura, creadora y constructiva, de actividad creadora subordinada al propósito general, de belleza e inclusividad. Tal vez en las primeras etapas de integración, la palabra amistad y colaboración describan mejor a dichos grupos, pues no son dogmáticos ni doctrinarios, ni utilizan consignas secretas. Su característica sobresaliente consistirá en estar libres del espíritu de crítica, tanto individual como grupalmente. La abstención de criticar no provendrá de la incapacidad de ver el error, o de no saber valorar una idea; serán reconocidas la falsedad, la impureza y la flaqueza, pero al ser estudiadas servirán para evocar una ayuda efectiva.

Estos grupos llegarán paulatinamente a conocerse entre sí y a encontrarse en lugares y horas determinados. Concurrirán a conferencias sin ningún deseo de impresionar ni de hacer alardes de poderío numérico; tampoco demostrarán ambición alguna de acrecentar sus filas para hacer proselitismo. ¿No podrían actuar así, al reconocerse como miembros de un mismo grupo mundial? No tienen que impartir enseñanza de naturaleza doctrinaria ni aparentarán ser eruditos. Se reunirán con el único objeto de discutir la forma de ayudar al mundo y desarrollar un programa universal cuyas verdades fundamentales puedan ser presentadas bajo diferentes métodos y utilizando las numerosas terminologías. Se esforzarán por emplear y familiarizarse con todos los términos y el modo en que cada uno se acerca a la realidad y a los símbolos.

Gradualmente será reconocida la nota y la contribución particular de cada grupo, y donde existe la necesidad de ese acercamiento especial y la determinada nota o el método de interpretación, en cualquier parte del mundo habrá un impulso inmediato y unido que facilitará el trabajo que podrá desempeñar en tal lugar ese grupo especializado.

Estos grupos, con el grupo subjetivo de almas vivientes y conscientes detrás de ellos, estarán muy ocupados en el servicio e intereses mundiales. No perderán el tiempo en cosas frívolas, no esenciales, ni se ocuparán de los nombres, insignias y emblemas grupales, ni de los tecnicismos de las fraternidades cuando se encuentren. Las necesidades y oportunidades mundiales, el rápido desarrollo de la conciencia del género humano y la iniciación del hombre en las realidades espirituales, absorberán tanto su atención, que no se interesarán puramente por los arreglos del plano físico ni pondrán énfasis sobre su propio desarrollo personal. Serán bien conscientes de que la respuesta a la necesidad mundial, mediante el servicio y una vida de enfocada meditación, fomentará su crecimiento. No tendrán sus ojos puestos en sí mismos ni sobre su buen comportamiento o realizaciones individuales.

Más adelante, como resultado de su relación telepática y de sus conferencias conjuntas, surgirán ciertos grupos y escuelas esotéricas de desarrollo, con el fin de equiparlos más rápidamente para el servicio mundial. En estas escuelas se enseñarán los métodos de meditación, la intensificación de la vibración, las leyes del universo y el correcto empleo del color y del sonido. Pero todo estará subordinado a la idea del servicio y a la elevación de la humanidad. También las escuelas mencionadas en el libro Cartas sobre Meditación Ocultista vendrán gradualmente a la existencia.

Pero ¿de qué sirve pronosticar el futuro en términos más explícitos y presentar un cuadro atractivo, cuando en el presente la integración del grupo de místicos mundiales y su estrecha unificación, aún no es un hecho consumado?

La unidad del mundo, la hermandad en su verdadero sentido, el acrecentamiento del intercambio telepático, la eliminación de lo no esencial que separa los pensamientos de los hombres y produce separatividad en el plano físico y el verdadero énfasis puesto sobre los fundamentos de la Sabiduría Eterna, la manifestación de una verdadera comprensión, la realización de la unificación con el alma, y el reconocimiento de aquellos que pertenecen al grupo de los Salvadores del mundo, es el trabajo inmediato que debe realizarse y absorber toda su atención.

Esto y sólo esto, justifica la entrega de todo lo que alguno de ustedes puede dar -amor y vida, tiempo y dinero.

Esto y sólo esto, justifica la existencia de cada uno, y evoca, en todos aquellos que responden a la visión, ese autosacrificio absoluto que es tan raro encontrar y de efectos tan trascendentes. Ofrendar todo lo que uno posee a los pies del Señor de la Vida para poder avanzar en el trabajo de salvación mundial, eliminar de la vida todos los obstáculos, dar todo lo que uno tiene, hasta el dolor de dar, reglamentar la propia vida sobre la base del renunciamiento, interrogándose a cada instante: ¿Qué renuncias debo hacer para poder ayudar más eficazmente?; eso y aún mucho, queda ante todos aquellos que oyen el llamado y responden a la necesidad y a la oportunidad.

Permítanme decirles, este grupo en proceso de formación, desarrollará con el tiempo su propia "yoga" y escuela de entrenamiento, que gradualmente reemplazará a las escuelas de raja y bhakti yoga. El método de entrenamiento sólo se dará a quienes han entrenado la mente y aprendieron a controlar las emociones. Ésta es la clave de lo que está ahora sucediendo. El método de entrenamiento no será un atajo fácil para llegar a la meta. Sólo los inteligentes pueden obtenerlo y sólo las personalidades coordinadas serán elegidas para la enseñanza. La nota clave de la nueva yoga será la síntesis; su objetivo será el desarrollo consciente de la intuición. Este desarrollo consistirá primeramente en el desarrollo de la intuición y la verdadera percepción espiritual y, luego, en la aplicación del entrenamiento de la mente como agente interpretativo.

En el libro Agni Yoga parte de la enseñanza dada ha sido depurada, pero únicamente desde el ángulo del aspecto voluntad. No ha aparecido aún el libro que dé en alguna forma la "yoga de la síntesis". Tenemos libros sobre "bhakti yoga" o la unión por medio de la devoción. En la actualidad el énfasis se pone en el Raja Yoga o la unión por medio de la mente. Suena a redundancia hablar de la unión mediante la síntesis, pero no es así. Es la unión a través de la identificación con el todo -no la unión por medio de la realización o la visión. Observen bien esta diferencia, porque contiene el secreto del próximo paso que deben dar las personalidades de la raza. El Bhagavad Gita nos proporciona principalmente la clave de la yoga de devoción. Patanjali nos enseña la yoga de la mente. En la historia de los Evangelios tenemos la descripción de la realización, pero el secreto o la clave de la identificación nos está todavía vedado, está bajo la custodia de unos pocos, en este integrado grupo de místicos y de conocedores, y vendrá a la manifestación en la fragua de su experiencia individual y dada así al mundo. Aún no ha llegado la hora. El grupo debe acrecentar su fuerza, conocimiento y percepción intuitiva.

Quizás me pregunten: ¿qué impide a un hombre ser miembro de tal grupo? Digo con énfasis que sólo cuatro cosas impiden su afiliación:

Primero, una personalidad no coordinada. Esto implica necesariamente una mente sin entrenamiento y un intelecto débil.
Segundo, el sentido de separatividad, de diferenciación y de superioridad, respecto a sus semejantes.
Tercero, la posesión de un credo. No importa cuán bueno sea, inevitablemente produce exclusividad. Siempre excluye a alguien.
Cuarto, el orgullo y la ambición.

También preguntarán, ¿cómo cualificarse uno mismo? Las reglas son tres y sencillas. Primero, aprendan a practicar la inofensividad; segundo, no desean nada para el yo separado, y, tercero, busquen el signo de la divinidad en todo. Tres reglas sencillas, pero muy difíciles de realizar.

Detrás de este grupo de místicos, que incluye a los pensadores (repito la palabra pensadores) de todos los sectores del pensamiento y del conocimiento humanos, se encuentra la Jerarquía de Maestros, y entre estos dos grupos también existe un conjunto de instructores, del cual formo parte. Ellos actúan como intermediarios y trasmisores de energía. Repito y pido nuevamente que presten atención, pues este grupo que se va formando lentamente y es extraído de todos los grupos imaginables de pensadores y hombres inteligentes. Sin embargo, y esto sorprenderá a algunos, no hay entre ellos muchos de los así llamados ocultistas. Esto se debe a que los ocultistas son numéricamente pocos en relación con las masas, y también a su tendencia al sectarismo, exclusividad y autoestimación. Los trabajadores humanitarios y altruistas se encuentran entre ellos; los dirigentes políticos, los economistas y los científicos de los laboratorios del mundo también están allí, y los eclesiásticos y adherentes de todas las religiones del mundo, como también los místicos prácticos y unos cuantos ocultistas. El verdadero ocultista es raro de encontrar.

El grupo es y será totalmente subjetivo. Sus componentes están vinculados telepáticamente, o se reconocen entre sí a través de la calidad del trabajo que están haciendo en el mundo externo y la inclusividad de la nota que emiten. Está inspirado desde arriba por las almas de sus integrantes y por los Grandes Seres, y su actividad energetizada, debido a las necesidades de la humanidad misma. Está compuesto de almas vivientes y conscientes que actúan a través de personalidades coordinadas. Su símbolo es un triángulo dorado que encierra una cruz de brazos uniformes, con un brillante en un ápice del triángulo. Este símbolo nunca se reproduce en forma alguna. Brilla sobre las cabezas de todos los que pertenecen al grupo, y nadie puede verlo (ni siquiera un clarividente), a excepción de alguno de sus miembros, y sólo cuando -para propósitos del trabajo- es necesario estimular su reconocimiento. El lema del grupo es: La Gloria del Uno.

Nada más puedo decir por ahora, pero dará una idea de la realidad del trabajo que se lleva a cabo. Quizás sirva de incentivo para un renovado esfuerzo, por parte de todos los que trabajan y se capacitan en el servicio altruista.

Haremos ahora una breve consideración sobre los tipos de energía de calidad superior, que se hallan mezclados y compuestos por energías coordinadoras. La materia temática es, por lo tanto, de naturaleza tan avanzada, que es inútil que el aspirante dedique mucho tiempo a su estudio. Se requerirían asimismo volúmenes, si todo lo que podría decirse se escribiera, y en este libro sólo es posible dar algunas amplias generalizaciones e indicar ciertos hechos interesantes. La razón principal por la cual no nos resultaría provechoso estudiar estas energías demasiado detenidamente, se debe a que el Espíritu o Logos planetario, y la Entidad planetaria, son dos formas en manifestación activa que responden con mayor fuera al impacto de estas energías. El ser humano responde, y lo hace subconscientemente, porque (su naturaleza forma) constituye parte de la expresión planetaria.

El Espíritu planetario es un Ser que hace muchísimo tiempo pasó por el estado de conciencia que llamamos humano, y lo ha dejado muy atrás. Su origen (usando el pronombre personal sencillamente por razón de claridad terminológica) se halla totalmente fuera del sistema solar; Su vida está enfocada en el planeta; Su conciencia se encuentra en esferas mucho más alejadas del concepto del adepto más elevado de nuestra Jerarquía planetaria. La Entidad planetaria es la suma total de las formas que constituyen la forma mediante la cual se está manifestando el Espíritu planetario y, por lo tanto, es la síntesis de los elementales planetarios, físico, astral y mental. Para nuestro propósito, esta Entidad es la totalidad de todas las formas, físicas, vitales, astrales y mentales que, fusionadas y mezcladas, constituyen nuestro planeta. Cada una constituye la encarnación de una energía, y estas dos corrientes mayores, que producen los aspectos forma y conciencia de nuestra existencia planetaria, hacen su impacto sobre el ser humano. La vida del Espíritu planetario hace su impacto vía el alma, y la vida de la Entidad planetaria es registrada mediante el mecanismo de la personalidad.

La cualidad de dichas energías es esencialmente astral-búdica; la predisposición de las fuerzas vitales y la dirección general de los impulsos que influyen sobre la humanidad en este gran ciclo, son la energía atractiva de la naturaleza intuitiva del Logos planetario y la potente fuerza del cuerpo astral o de deseo. En otras palabras, el elemental astral, que encarna la naturaleza de deseo del Logos planetario, es extremadamente poderoso, particularmente en este ciclo actual, pero la fuerza de la naturaleza espiritual e intuitiva de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestra ser, está acrecentándose constantemente. Por otra parte, tenemos la devastadora expresión en la búsqueda de los placeres, del sexo y del crimen, resultados de la satisfacción del deseo. Esto caracteriza nuestra civilización y está ahora en todo su apogeo; podría decirse que está casi declinando, aunque no se lo sienta. Al mismo tiempo, la puerta de la iniciación está abierta. Ambas oportunidades (si puedo así llamarlas) están presentes simultáneamente, pero la fuerza de una se está debilitando, y la tendencia de la otra acrecentando. Así podrá vislumbrarse la solución y verse el camino de salida.

En el párrafo anterior están resumidos los presentes impulsos planetarios dominantes y se observa la reacción del hombre hacia éstos.

Las energías solares también tienen un efecto doble. Primero, existe lo que podríamos llamar efecto pránico, resultado del impacto de la fuerza solar que emana del sol físico. Esto produce resultados definidos, en las formas objetivas, denominados físicos o vitales: Primero, penetran en el cuerpo humano a través del bazo y también por un centro situado entre los omóplatos, entre los centros laríngeo y cardíaco en la columna vertebral, pero más cerca del corazón que de la garganta. Segundo, hay energías que emanan de lo que se llama esotéricamente "el corazón del sol", que fluyen a través de uno de los planetas, en siete grandes corrientes, penetran en el alma del hombre y producen esa sensibilidad que llamamos percepción. Estos siete tipos de energía producen siete tipos de almas o rayos, y en este pensamiento hallarán el secreto de la unidad del alma. Durante la manifestación, debido a los siete tipos de impactos de energía que actúan sobre la materia del espacio, se encuentran siete tipos de almas, siete campos de expresión y siete grados de conciencia y de características de rayo. Estas diferenciaciones, como bien saben, son iguales al colorido que el prisma toma cuando está expuesto a los rayos del sol, o a los arabescos reflejos de un lago cristalino.


LA ASTROLOGÍA Y LAS ENERGÍAS

A estas dos energías habrá que agregar un tercer grupo, siendo la base de gran parte de nuestra investigación astrológica. Emanan de las doce constelaciones que componen nuestro zodíaco solar. Su efecto es ilimitado y los constantes cambios de estos tres grupos conducen a la infinita variedad que encontramos en la naturaleza. Puede observarse que son exactas las pretensiones de los astrólogos respecto a la realidad de las energías que actúan sobre el organismo humano, pero son infundadas respecto a la capacidad de interpretarlas verdaderamente; la persona más inteligente de nuestro planeta sabe muy poco, pues no olviden que los adeptos emplean principalmente la intuición. Estas energías dejan su señal en todas las formas y en cada reino de la naturaleza, actuando como fuerza retrógrada o estimulante. Llevan cierto tipo de energía a una forma determinada, para que exprese más plenamente su cualidad, o impida que otras lleguen a la plena manifestación.

No es oportuno describir aquí la naturaleza de la verdadera astrología. La astrología es una ciencia, y en verdad una ciencia del futuro. Es también verdad que la astrología, en su aspecto más elevado y en su verdadera interpretación, permitirá finalmente al hombre enfocar su comprensión y actuar correctamente. Además es correcto que en las futuras revelaciones de la astrología se hallará el secreto de la verdadera coordinación entre alma y forma. Pero esa astrología aún no se ha descubierto. Mucho se pasa por alto, y se conoce muy poco para hacer de ella la ciencia exacta que la mayoría pretende. La aseveración será cumplida en fecha futura, pero aún no ha llegado el momento.

Sin embargo, pueden observarse ciertos factores, que los astrólogos debieran recordar y ciertas condiciones que con frecuencia olvidan. Para mayor claridad, clasificaremos un número de afirmaciones que el investigador común en este campo debe estudiar cuidadosamente. No puedo escribir aquí un tratado sobre las energías con las que debería ocuparse la astrología, por muy necesario que fuera.

Los astrólogos consideran principalmente tres tipos de energía:

a. La de la constelación en que está ubicado el Sol en el momento del nacimiento.
b. La del signo ascendente al cual debería responder el hombre.
c. La de la Luna, que rige su aspecto forma, particularmente la forma física.

La energía de la constelación o signo específico en que nace el hombre es más profundamente significativa de lo sugerido hasta ahora. Encarna o indica su problema actual, establece el paso o ritmo de su vida, y está relacionada con la cualidad de su personalidad. Rige, si así puedo decirlo, el aspecto rajásico o de actividad de su vida, durante la encarnación.

El ascendente indica la dirección por donde puede fluir su energía, si ha de cumplir el propósito en alguna encarnación, siempre que se encare correctamente. Contiene el secreto del futuro, y en su simbolismo y comprensión puede encontrar la clave del problema de su vida y alguna indicación de lo que puede ser y lograr. Le ofrece el tipo de fuerza que le permitirá triunfar. Cuando logra esto debidamente podrá producir el aspecto sátvico o armónico de su vida, pues si desempeña su parte y la utiliza, origina armonía con la voluntad del alma, en determinada encarnación.

En la influencia de la Luna está indicado el pasado del nativo. Sintetiza las limitaciones y desventajas bajo las cuales debe trabajar, y por lo tanto podría considerarse que encarna el aspecto tamásico de la materia, o lo que "retiene" y que -si se permite su indebida influencia- producirá inercia. En el cuerpo, con el que está equipado el hombre, se halla oculto el secreto de la experiencia pasada, y toda forma lunar, a través de la cual tenemos que llegar a la debida expresión es, en sí, el producto o síntesis de todo el pasado. Veré si puedo exponer la verdad de la astrología tal como es en la actualidad, en forma tan sencilla que puedan comprenderla quienes ignoran esta intrincada ciencia.

El mes de nacimiento indica el día de la oportunidad. La puerta está abierta. La determinación en que un alma encarna, le indica el mes en que desencarnó en un ciclo de vida anterior. Si murió, por ejemplo, en el mes regido por el signo Leo, volverá a encarnar bajo el mismo signo, tomando el hilo de la experiencia donde la dejó, e iniciándose con el mismo tipo de energía y peculiar equipo con que salió de la vida terrena, más la observación consciente y la reflexión adquiridas. Esto le indica al alma la cualidad de la energía y la naturaleza de las fuerzas que debe manipular durante la vida.

El signo ascendente expresa otro tipo de energía que debería acrecentar su fuerza durante la encarnación, porque indica la naturaleza de la fuerza del alma que el encarnado hijo de Dios está tratando de manipular mediante una determinada personalidad que posee ciertas características.

La influencia que ejerce la Luna es principalmente física. La prisión del alma está así indicada. De esta manera se saben los obstáculos que habrán de encontrarse y el tipo de cuerpo o cuerpos a través de los cuales la fuerza del signo del nativo y la cualidad de la energía que lo llevarán a la meta, son así definidos. Tendrá que expresar en el plano físico, mediante los señores lunares, lo que éstos le dieron como resultado de pasadas experiencias a través de los siglos.

Debido a la precesión de los equinoccios, se produce una situación donde se hace sentir un cuarto tipo de fuerza. El sol, en la gran esfera de los cielos está, en realidad, a muchos grados de distancia de donde se afirma encontrarse, con respecto al zodíaco mayor. Esto, lógicamente, es desde el punto de vista del tiempo. Como la trayectoria del sol a través de una constelación abarca un período aproximado de dos mil doscientos años, el traslado es muy leve en el curso de los siglos -tan leve que se notaría poca diferencia al confeccionar el horóscopo planetario. Hacer el horóscopo de un sistema solar sería de vital importancia, pero está tan distante de la capacidad del astrólogo más sabio de nuestro planeta, que no vale la pena tratarlo.

No obstante, al confeccionar el horóscopo de un ser humano nacido en determinado mes, debería recordarse (lo que raras veces ocurre) que ahora el mes y el signo no coincidan en absoluto. Durante el mes de agosto, por ejemplo, el sol no está realmente en Leo. Entonces, la correcta interpretación de un mapa natal se convierte mayormente en psicométrica y depende de la forma mental de la constelación construida durante los siglos por los astrólogos. La energía sigue al pensamiento. Durante miles de años se han considerado que son así ciertos tipos de energía y sus consiguientes efectos calificativos en la sustancia y en la forma. Por lo tanto son así, excepto en el caso de personas altamente evolucionadas y del verdadero aspirante que se ha orientado a sí mismo, y de este modo, liberándose de la rueda de la existencia y comenzando a regir sus estrellas, ya no está bajo el gobierno y dominio de ellas.

La astrología se ocupa hoy en especial de la personalidad de aquel a quien se confecciona el horóscopo, y de los acontecimientos de la vida de la personalidad. Cuando, a través de la meditación y el servicio, más la disciplina de los cuerpos lunares, el hombre pasa consciente y definitivamente a ser controlado por el rayo de su alma, queda entonces en forma definida bajo la influencia de uno de los siete sistemas solares, a medida que enfoca sus energías a través de una de las constelaciones. Por consiguiente, es influido por uno de los siete planetas sagrados. Eventualmente habrá doce planetas sagrados que corresponden a las doce constelaciones, pero aún no ha llegado el momento. Nuestro sistema solar, como bien saben, es uno de los siete sistemas. Cuando el hombre haya arribado a este grado de evolución, los meses de nacimiento, la astrología mundana y las influencias que actúan sobre el aspecto forma, tendrán cada vez menos importancia, Este círculo de sistemas solares afecta en sumo grado al alma, y ella se convierte en un punto focal de energías espirituales. Éste es el problema del alma en su propio plano -la personalidad es totalmente inconsciente de estos tipos de energía, y de la respuesta a ellos.

Los signos correspondientes a las cuatro categorías, de tierra, agua, fuego y aire, conciernen principalmente al hombre que vive debajo del diafragma y utiliza los cuatro centros inferiores: el centro en la base de la columna vertebral, el centro sacro, el centro plexo solar y el bazo. El grupo interno de siete energías mayores produce su efecto en el hombre que vive arriba del diafragma y actúa mediante los siete centros representativos de la cabeza. Cuatro energías se enfocan por medio de los centros laríngeo, cardíaco, ajna y coronario. Tres se mantienen latentes en la región de los centros de la cabeza (el loto de mil pétalos) y sólo entran en actividad funcional después de la tercera iniciación. Por lo tanto, es evidente que resulta complicada, desde el punto de vista del horóscopo (como asimismo del problema individual), esta reunión de energías de dos tipos de constelaciones en el caso del hombre que no es ni puramente humano ni esencialmente espiritual. El horóscopo comúnmente conocido es inexacto. Aún no es posible delinear un horóscopo. El único horóscopo básicamente infalible es el del ser humano de grado totalmente inferior, que vive por completo debajo del diafragma y se rige únicamente por su naturaleza animal.

Los astrólogos deben recordar también que existen varios planetas que aún no han sido descubiertos, los cuales producen atracción, cambios y corrientes de energía que se enfocan en nuestra tierra y tienden a complicar aún más el problema. Plutón es uno de ellos, ha surgido ahora a la manifestación (o mejor dicho al reconocimiento) y a él le serán asignadas todas las condiciones inexplicables. Plutón, durante mucho tiempo en el futuro, será la víctima propiciatoria de la astrología errónea. Quizás atribuyan a la influencia de Plutón que el mapa natal no haya dado resultado ni sea verídico; sin embargo sabemos muy poco sobre Plutón. Así serán los pretextos. Sin embargo Plutón siempre ha girado alrededor de nuestro sol y ha producido sus efectos. No obstante, rige la muerte o cesación de viejas ideas o emociones, y su influencia, por lo tanto, es principalmente cerebral, y en esto tenemos la clave de su tardío descubrimiento. La humanidad está en víspera de ser mental. Sus efectos se sienten primero en el cuerpo mental. Los nombres de los planetas no son resultado de una selección arbitraria, sino que los planetas se denominan por sí mismos.

Oportunamente los astrólogos tendrán que hacer tres horóscopos o tres mapas natales: uno exclusivamente físico, que trata del cuerpo natural; otro principalmente emocional, que trata de la cualidad de la personalidad y de su sensibilidad o percepción; el tercero sería el gráfico de los impulsos y condiciones mentales. Se encontrará que estos tres mapas natales adoptarán ciertas líneas geométricas y las líneas de energía formarán diseños. Estos tres mapas superpuestos darán el diagrama de la personalidad y de la vida del individuo. Al hacerlo, se tendrán mapas simbólicos y formas lineales maravillosas, y surgirá de allí la "geometría del individuo", pues se hallará que cada línea actúa en relación con otra línea, y serán evidentes las tendencias de las energías de la vida. Hasta en este sector del saber, finalmente "brillará la estrella". Esto constituirá una nueva rama de la psicología, y a su debido tiempo se encontrará su verdadero exponente para nuestra era. Indico las líneas de la futura astrología sólo con el fin de proteger a la actual.

Es necesario que los astrólogos tengan presente hoy, este período de transición de Piscis a Acuario. Raras veces se hace, pero es evidente que la enorme dificultad que incide sobre estas transiciones afecta el gráfico individual y frecuentemente neutraliza al destino o karma individual. Las personas están sumergidas en destinos planetarios y raciales, y sus insignificantes asuntos son casi totalmente neutralizados y a veces anulados por completo. No es posible hacer un horóscopo del planeta, y los que se proponen hacerlo se engañan a sí mismos y engañan a otros. El horóscopo del cuarto reino de la naturaleza, la humanidad, será finalmente confeccionado por los iniciados, y en estos tiempos no hay astrólogos iniciados trabajando en el plano, físico. Hago aquí una indicación.

El Sol se hallaba en Sagitario cuando las primeras tendencias humanas pugnaban por abrirse camino. La etapa de hombre animal se completó y cuando Sagitario dominaba, desde el punto de vista de nuestro planeta (empleo las palabras con mucho cuidado), tuvo lugar el gran acontecimiento de la individualización. Pero el cerebro del ser humano de entonces no pudo registrar lo que había acontecido. Son palabras de El Viejo Comentario:

"Los hijos de Dios fueron lanzados como flechas del arco. Las formas recibieron el impulso, y he aquí ¡un Dios nació! La diminuta criatura no se enteró del gran acontecimiento".

Esto ocurrió hace veintiún millones de años. Pasaron muchos ciclos y cuando en fecha posterior el sol estuvo en Leo (aproximadamente dieciocho millones de años atrás), se produjeron los primeros casos de coordinación entre el cerebro y la mente, y el ser humano fue definidamente autoconsciente y registró su individualidad. Los guarismos para la primera fecha (aunque la exactitud no es posible en un sistema de mutación como el nuestro) son 21.688.345 años atrás. Estos números no tienen ningún valor en la actualidad, porque no pueden ser comprobados como correctos o incorrectos. Las investigaciones posteriores demostrarán su utilidad cuando se comprenda mejor la naturaleza del tiempo. Sagitario rige la evolución humana, porque simboliza el progreso hacia una meta consciente. Leo gobierna la conciencia del reino humano, puesto que la energía que fluye por ella le permite al hombre decir "Yo soy".

Podría ser de valor si tratara de hacer una traducción posiblemente inexacta de la palabra clave de cada signo. Caen dentro de dos categorías en lo que a la humanidad concierne. Existe la palabra clave para el aspecto forma, y la palabra clave para el aspecto alma. En el primer caso, la palabra es expresada; en el segundo, es pronunciada conscientemente por el alma. Traducidas en términos modernos pierden mucho, pero es de valor el pensamiento subyacente que dirige el trabajo de las energías emanantes. Para nuestro período mundial son:

Respecto al aspirante que progresa de Aries a Piscis y por lo tanto se ha reorientado a sí mismo, tenemos:

Aries .............. Surjo, y desde el plano de la mente gobierno.
Tauro ............. Veo, y cuando el ojo está abierto todo se ilumina.
Géminis ......... Reconozco mi otro yo, y al menguar ese yo, crezco y brillo.
Cáncer ........... Construyo una casa iluminada y dentro de ella moro.
Leo ................ Soy Ése y Ése soy yo.
Virgo .............. Soy la Madre y el Hijo, soy Dios, soy materia.
Libra .............. Elijo el Camino que conduce a través de dos grandes líneas de fuerza.
Escorpio ........ Soy el guerrero y salgo triunfante de la batalla.
Sagitario ........ Veo la meta. Alcanzo la meta y percibo otra.
Capricornio .... Estoy perdido en la luz suprema y a esa luz doy la espalda.
Acuario .......... Soy agua de vida, vertida para los hombres sedientos.
Piscis ............. Abandono el hogar de mi Padre y, retornando, yo salvo.

Desde el punto de vista de la forma, la vida procede en forma inversa, y el trabajo de la naturaleza se percibe bajo las siguientes palabras:

Piscis ............. Y el Verbo dijo: Ve y entra en la materia.
Acuario .......... Y el Verbo dijo: Que rija el deseo en la materia.
Capricornio .... Y el Verbo dijo: Que rija la ambición y que la puerta se mantenga abierta.
Sagitario ........ Y el Verbo dijo: Que el alimento sea buscado.
Escorpio ........ Y el Verbo dijo: Que prospere maya y rija la decepción.
Libra .............. Y el Verbo dijo: Que se haga la selección.
Virgo .............. Y el Verbo dijo: Que reine la materia.
Leo ................ Y el Verbo dijo: Que otras formas existan, Yo gobierno.
Cáncer .......... Y el Verbo dijo: Que el aislamiento sea la regla y, sin embargo, que exista la multitud.
Géminis ......... Y el Verbo dijo: Que la inestabilidad cumpla su trabajo.
Tauro ............. Y el Verbo dijo: Que la fortaleza permanezca impasible.
Aries .............. Y el Verbo dijo: Que la forma sea buscada nuevamente.

Se observará que todas estas ideas conciernen al trabajo de la energía, en una u otra forma, que el último grupo tiene que ver con el trabajo del individuo egoísta que no se ha regenerado, pleno de deseos por satisfacer. El conjunto de palabras mántricas empleadas por el aspirante mediante el poder de su propia alma, son positivas.

Es innecesario extendernos más sobre los diversos tipos de fuerza, y pasaremos a considerar la Regla Once.

REGLA ONCE

Aquel que trabaja con la ley tiene ahora que llevar a cabo Tres cosas: Primeramente, descubrir la fórmula que confine las vidas dentro de la muralla esferoidal; luego, pronunciarlas palabras que le expresen a esas vidas qué deben hacer y dónde llevar lo que ha sido hecho; finalmente, pronunciar la frase mística que lo salvaguardará de su trabajo.


ANÁLISIS DE LAS TRES FRASES

Esta regla es, como ya saben, la última de las que rigen el trabajo en el plano astral, y la tarea mágica de motivar esas formas mentales que serán la expresión de algún tipo de energía. Hemos considerado las diferentes energías con las cuales trabajan los hombres, y el poder que un hombre puede ejercer mediante la construcción. de formas mentales. Vimos también cómo un hombre puede manipular los diversos grados de ma¬teria hasta revestir de materia mental y astral la idea incorporada. Por lo tanto, es una entidad vital, a punto de materializarse en el plano físico. Debería observarse que nada puede ya evitar que surja a la objetividad, excepto el acto expresado, por la voluntad de su creador, porque siendo la forma vitalizada por su creador, está siempre sujeta a su voluntad, hasta que él se desconecta de ella mediante la pronunciación de la "fra¬se mística". Se supone que su decisión es que surja a la exis¬tencia efectiva y que el trabajo creador sea llevado adelante.

Debe tenerse en cuenta que este trabajo puede ser cons¬ciente o inconsciente. En la construcción inconsciente de for¬mas mentales, como en el caso del hombre común, muchas per¬sonas nunca producen lo efectos deseados en el plano físico, fra¬casando en su propósito. Sin embargo, esto es algo benéfico mien¬tras el hombre esté animado por el egoísmo y el odio. Afortunada¬mente para la raza humana, pocas personas trabajan con materia mental. La generalidad trabaja con materia astral o de deseos, y estas formas son fluidas y variables, y sólo poderosas por lo persistentes. Existe una base oculta en la afirmación de que al desear una cosa durante un prolongado período de tiempo se la llega a poseer. Ésta es la ley que rige el retorno a la reencarnación del hombre término medio. Faltando la unidad de en¬foque de la materia del plano mental, a medida que es influen¬ciado por la mente concentrada, estas formas de deseos no hacen el daño que de otra manera harían. Su efecto es ampliamente sentido por el creador de estas formas kamamanásicas y no por quienes lo rodean. Desde el momento que entra el factor mente y llega a ser dominante, entonces el hombre se hace peligroso o útil según el caso –peligroso no sólo para él mismo sino tam¬bién para quienes lo rodean, o útil para realizar el plan de la evolución. Entonces él puede crear formas mentales, capaces de obtener resultados que se manifiestan externamente y producir efectos tangibles. Teniendo aspiración e impulsos espirituales, un hombre se puede convertir en verdadero ocultista y producir resultado organizados y organismos que actúen en el plano físico. Empleo premeditadamente la palabra "organismo", pues servirá para comunicar la idea de que cualquier forma mental es conside-rada por nosotros como una entidad subjetiva y existente, revesti¬da de materia sutil y capaz de manifestarse. Esto es lo que común¬mente se llama "elaborar una idea", o "llevar a cabo un pro¬yecto"; a veces es llamado un "descubrimiento", una "inven¬ción", o algo similar. Durante todo el tiempo y sin darse cuenta, el hombre habla en términos ocultistas, evidenciando una apre¬ciación interna de los métodos por los cuales todo lo que ha sido pensado (por Dios o por el hombre) viene a la existencia,.

La idea encarnada o el pensamiento (siendo la primera po¬tencialmente mucho más efectiva que el segundo), se ha enca¬minado hacia el margen de la manifestación física. Su creador, que en el caso de un "mago blanco" no está centralizado emo¬cionalmente, es llevado conscientemente a la etapa en la que su propósito y plan internos pueden ser demostrados. Él mantiene la forma mental en su conciencia y le da forma y energía me-diante el poder de su propio enfoque mental centralizado.

En la regla que estamos considerando, se dice que el aspi¬rante debe realizar tres cosas:

1. Averiguar la fórmula que cristalizará esa forma que él ha construido en modo muy similar a como los arqui¬tectos, o constructores de puentes, reducen la forma em-pleada a una fórmula matemática.

2. Pronunciar ciertas palabras que darán vitalidad a la forma y de esa manera conducirla al plano físico.

3. Expresar la frase que separe la forma mental de su aura y así evitar el drenaje de sus energías.

Se observará que la fórmula tiene relación con la forma mental, las palabras de poder con el objetivo para el cual la forma ha sido construida, y la frase mística concierne al corte del eslabón magnético que une al creador con su creación. Por lo tanto una corresponde a la forma, otra al alma incorporada en la forma (cuya característica inferior es deseo, el reflejo del amor) y la última al aspecto vida con el cual el creador dotó a su creación. Por consiguiente enfrentamos nuevamente las eternas triplicidades espíritu, alma y cuerpo. Debería recordarse que las Reglas de la Magia, según las entiende el verdadero esote¬rista, son tan verdaderas, respecto a un universo creado, un sis¬tema solar o un planeta, como lo son respecto a una diminuta creación mental de un chela o aspirante.

La primera reacción de un estudiante común al leer el pá¬rrafo anterior, es pensar inmediatamente en la naturaleza del cuerpo, cuando expresa algún tipo de energía. De modo que lo que se observa es la dualidad, y eso que utiliza la cosa está presente en su mente. Sin embargo, una de las principales ne¬cesidades ocultistas en la actualidad, es esforzarse por pensar en términos de la Realidad una, que es la Energía misma, y en nada más. Por eso es de valor recalcar en nuestras discusiones sobre este tema tan abstruso, el hecho de que espíritu y ener¬gía son términos sinónimos e intercambiables. Sólo cuando esto sea comprendido podremos llegar a una reconciliación entre ciencia y religión, y a una verdadera comprensión del mundo de fenómenos activos que nos rodea y en el cual nos movemos.

Los términos orgánico e inorgánico, son en gran parte res¬ponsables de la gran confusión y la marcada diferencia que existe en las mentes de muchas personas, entre cuerpo y espíritu, vida y forma, y han conducido a negar la identidad esencial de la naturaleza de ambos. El mundo en que vivimos es considerado por la mayoría como realmente sólido y tangible, pero poseyen¬do algún poder oculto que está dentro de él, que produce mo-vimiento, actividad y cambio. Está expresado con crudeza, ló¬gicamente, pero es suficiente para resumir esta actitud igno¬rante.

El científico ortodoxo se ocupa mucho de las estructuras, relaciones, composición de las formas y de la actividad de las partes componentes de las formas y sus interrelaciones y de¬pendencias. Los elementos y productos químicos, las funciones y partes que desempeñan y sus mutuas interacciones al com¬poner las formas en todos los reinos de la naturaleza, son el tema de sus investigaciones. La naturaleza del átomo, de la mo¬lécula y de la célula, sus funciones, las cualidades de sus manifestaciones de fuerza y sus diversos tipos de actividad, la so¬lución del problema referente al carácter y naturaleza de sus energías –enfocadas o localizadas en diferentes formas del mundo natural o material—, requieren la consideración de las mentes más capaces en el mundo del pensamiento. Sin embargo, los interrogantes ¿qué es la Vida? ¿qué es la Energía? o ¿cuál es el proceso de Ser y la naturaleza del Ser?, permanecen sin respuesta. El problema del por qué y para qué, es considerado como infructuoso y especulativo, casi insoluble.

Sin embargo, para la razón pura y mediante el correcto fun¬cionamiento de la intuición, estos problemas pueden ser resuel¬tos y estas preguntas contestadas. Su solución es una de las revelaciones comunes y uno de los logros de la iniciación. Los únicos verdaderos biólogos son los iniciados en los misterios, porque tienen una comprensión de la vida y su propósito, y están tan identificados con el principio vida, que piensan y hablan en términos de energía y sus efectos, y todas sus actividades, en conexión con el trabajo de la Jerarquía planetaria, están ba¬sadas en unas pocas fórmulas fundamentales que conciernen a la vida, cuando se hace sentir a través de sus tres diferenciaciones o aspectos: energía, fuerza, materia.

Debería observarse aquí que tal como el hombre se com¬prende a sí mismo, puede alcanzar una comprensión de aque¬llo que es la suma total de lo que llamamos Dios. Esto es una gran verdad oculta, pero cuando es llevada a la acción, con¬duce a una revelación que hace que el actual "Dios desco¬nocido" sea una realidad reconocida. Permítaseme ilustrar:

El hombre se conoce a sí mismo como un ser viviente y llama muerte a ese proceso misterioso, cuando se retira ese algo que comúnmente se designa como el soplo de vida. Cuando éste se retira, la forma se desintegra, La coherente fuerza vitalizante se ha retirado y esto produce la separada disgregación de los elementos esenciales de lo que hasta entonces había sido con¬siderado como el cuerpo.

Este principio de vida, la esencia básica del ser y factor misterioso y elusivo, es la correspondencia en el hombre de lo que llamamos espíritu o vida en el macrocosmos. Así como la vida mantiene unida la forma en el hombre, la anima, la vita¬liza y la impele a la actividad y hace de él un ser viviente, así la vida de Dios –como la llama el cristiano— efectúa el mismo propósito en el universo y produce ese coherente, vivien¬te y vital conjunto que llamamos sistema solar.

Este principio vida en el hombre se manifiesta en forma triple:

1. Como voluntad directiva, propósito e incentivo funda¬mental. Ésta es la energía dinámica que pone al ser en funcio¬namiento, lo trae a la existencia, fija el término de su vida, lo conduce a través de los años y se abstrae al final de su ciclo de vida. Es el espíritu manifestándose en el hombre como la voluntad de vivir, de ser, de actuar, de proseguir, de evolucio¬nar. En su aspecto inferior trabaja a través del cuerpo o na¬turaleza mental, y en conexión con el físico denso se hace sen¬tir a través del cerebro.

2. Como fuerza coherente. Es esa cualidad esencial y sig¬nificativa que hace ser diferente a cada hombre, y produce esa manifestación compleja de disposiciones de ánimo, deseos, cua¬lidades, complejos, inhibiciones, sentimientos y características, que producen la psicología especial de un hombre. Es el resultado del intercambio entre el aspecto espíritu o energía, y la na¬turaleza material o corporal. Constituye el hombre distintivo sub¬jetivo, su colorido o nota individual, que es lo que fija el grado de actividad vibratoria de su cuerpo, produce su particular tipo de forma y es responsable de la condición y naturaleza de sus órganos, de sus glándulas y su aspecto externo. Esto es el alma y –en su aspecto inferior— actúa mediante su naturaleza emo¬cional o astral, y en conexión con el físico denso, mediante el corazón.

3. Como actividad de los átomos y células de que está com¬puesto el cuerpo físico. Es la suma total de esas pequeñas vidas que componen los órganos humanos y comprende a todo el hom¬bre. Éstos tienen vida propia y una conciencia que es estrictamente individual e idéntica. Ese aspecto del principio vida actúa por medio del cuerpo etérico o vital, y en conexión con el me¬canismo sólido de la forma tangible mediante el bazo.

No es posible, por supuesto, dar las palabras y frases mán¬tricas mencionadas en esta regla. Serían profundamente incom¬prensibles para todos, excepto para los iniciados, y por lo tanto no es necesario que ocupen nuestra atención. Debe tenerse en cuenta que mucho de lo que se da en estas instrucciones se an¬ticipa al pensamiento moderno, y tanto estas instrucciones co¬mo las del Tratado sobre Fuego Cósmico, serán plenamente comprendidas a fines de este siglo.

Consideremos esta regla, frase por frase, para llegar a una de las interpretaciones más fáciles para el aspirante común. To¬das estas reglas pueden ser leídas desde el punto de vista del hombre inteligente y le significarán muy poco; pueden ser leídas desde el punto de vista del aspirante y entonces trasmitirán cier¬tas ideas prácticas que serán susceptibles de aplicación diaria y podrán ser elaboradas en el crisol de la experiencia de la vida. Llegarán a tener sentido a medida que el aspirante aprenda a ma¬nipular las energías, a trabajar en la materia mental y a colaborar creativamente con el Propósito subyacente en el plan evolutivo. Desde el punto de vista del discípulo, estas reglas contienen ciertas poderosas instrucciones y lo conducirán a una comprensión del pro¬ceso del trabajo creador en la naturaleza, que está necesariamente oculto para la mente del aspirante. Con respecto a la comprensión del iniciado, estas palabras llevan órdenes definidas que sólo pueden ser interpretadas correctamente por su intuición iluminada. De los grados más elevados de inteligencias no es necesario que nos preocupemos. Por lo tanto, consideraremos esta regla únicamente desde el punto de vista del aspirante común, dejando otras interpretaciones para los individuos cuyo equipo interno les permita comprender.

I. Averiguar la fórmula que confine las vidas dentro de su muralla esferoidal.

Como ya se sabe, todas las formas en la naturaleza están compuestas de miríadas de diminutas vidas, teniendo cierta medida de percepción, ritmo y coherencia, de acuerdo con la fuer¬za de la Ley de Atracción, utilizada por el constructor de la forma. Esto es verdad tanto respecto al Macrocosmos como al infinito mundo de vidas microcósmicas contenidas dentro del gran todo. Sistemas solares embrionarios, que vienen al ser me¬diante el impulso del pensamiento divino, primero son fluidos y nebulosos, de contornos cambiantes y se mantienen débilmente unidos por el núcleo central de energía –otro modo de expre¬sar la idea encarnada. A medida que transcurre el tiempo ad¬quieren otras condiciones, toman formas más definidas, entran en relación peculiar con formas similares adyacentes, y se ajus¬tan a variables relaciones de naturaleza interna, con esas for¬mas de imposible realización en las etapas primitivas. Even¬tualmente hallamos un sistema solar como el nuestro y miríadas de otros –un sistema solar que actúa como un sol con sus pla¬netas que giran y rotan manteniendo sus diferentes órbitas, sus señaladas y relativas posiciones, activos como organismos inde¬pendientes e interdependientes, y sin embargo presentando al ojo del astrónomo una coherencia, una unidad y una estructura, única en cada caso y no obstante funciona de acuerdo a la ley cósmica. Se ajusta a un vasto propósito concebido y mantenido firme¬mente en la Mente universal, que es a su vez un aspecto de esa entidad consciente de grupo y autoconsciente, autora de su ser y creadora de su forma.

Puede afirmarse que esta Vida inteligente crea en su me¬ditación (o meditaciones, si se prefiere, pues qué importan las palabras cuando son inútiles para expresar la realidad tal como es) y por consiguiente en su mente reflexiva, lo que llamamos una forma mental. Esta forma mental tiene cuatro característi¬cas principales:

1. Es traída a la existencia mediante, el uso consciente de la Ley de Atracción.

2. Es formada por un infinito número de entidades vivientes que son atraídas por la mente del divino Creador, entrando en relación entre sí.

3. La forma es la exteriorización de algo que su Creador:

a. Ha visualizado.

b. Ha construido inteligentemente, "matizado" o "cali¬ficado", a fin de cumplir el propósito para el cual es¬taba destinado.

c. Ha vitalizado con la potencia de su deseo y la fuerza de su pensamiento viviente.

d. Ha mantenido formado durante el tiempo necesario para efectuar su trabajo específico.

e. Ha conectado en sí mismo, por un hilo magnético, el hilo de su propósito viviente y la fuerza de su volun¬tad dominante.

4. Este propósito interno, que se ha revestido de sustancia mental, astral y vital, es potente en el plano físico mientras:

a. Permanece conscientemente en el pensamiento de su Creador.

b. Conserva "su distancia", en sentido esotérico, de Su Creador. Muchas formas mentales son inútiles por es¬tar "demasiado cerca" de su Creador.

c. Pueden ser dirigidas en cualquier dirección deseada, y de acuerdo a la ley de menor resistencia pueden en¬contrar su propio lugar, ejecutar su función deseada y llevar a cabo los propósitos para los cuales fueron creadas.

Por lo tanto la "fórmula" puede ser considerada como la idea que emana del divino Pensador; podría ser definida como el pro¬pósito dinámico, la "cosa" como la ve el Pensador y la exterioriza en su mente y la visualiza como portadora de su intención. Las matemáticas que subyacen en la construcción de un puente, como los puentes de gran envergadura que señalan las hazañas huma¬nas, nada expresan para el no iniciado, pero para quienes saben y comprenden, son el puente mismo, reducido a sus términos esen¬ciales. Son el puente en latencia, y en estas fórmulas matemáti¬cas subyace oculto el propósito, la calidad, la forma completa de la estructura y su utilidad eventual. Así sucede con los conceptos y las ideas que dan nacimiento a una forma mental. Estas fórmu¬las ocultas existen en el plano arquetípico que (para el aspiran¬te) es el plano de la intuición, aunque en realidad es un estado de conciencia mucho más elevado. Estas fórmulas son la razón fundamental de un mundo de formas y deben ser conocidas por quienes están debidamente equipados para trabajar bajo el Gran Arquitecto del Universo. Simbólicamente hablando, hay tres gran¬des libros de fórmulas. Obsérvense las palabras "simbólicamen¬te hablando" y no las olviden. Tenemos primero el Libro de la Vida, leído y eventualmente dominado por los iniciados de todos los grados. Existe luego el Libro de la Sabiduría Divina, leído por los aspirantes de todos los grados, llamado a veces el Libro de la Experiencia Conocedora, y también el Libro de las Fórmu¬las, que es lectura obligatoria para todos aquellos cuya inteli¬gencia va despertando a la actividad funcionante. Ahora con¬sideraremos el Libro de las Fórmulas.

Pantajali habla de "la nube de cosas cognoscibles” que el alma percibe conscientemente. El aspirante, cansado del eterno divagar de sus propios pensamientos inútiles y sin importancia, procura ex¬traer de los recursos de esa "nube" y así precipitar sobre la tierra algunos de los pensamientos de Dios. Trata de trabajar para pro¬mover la manifestación de las ideas del Creador. Para hacer es¬to debe cumplir ciertos requisitos iniciales, que pueden ser resu¬midos brevemente de la manera siguiente:

1. Conocer el verdadero significado de la meditación.

2. Alinear con facilidad el alma, la mente y el cerebro.

3. Contemplar o funcionar como alma en su propio plano. Entonces el alma puede actuar como intermediario entre el plano de las ideas divinas y el plano mental. Se verá aquí que tal participación en el proceso divino creador actúa como objetivo de todo verdadero trabajo de medi¬tación.

4. Registrar la idea recibida intuitivamente por el alma y reconocer la forma que debe tomar. Estas últimas seis palabras son de vital importancia.

5. Reducir la vaga y nebulosa idea a sus esencialidades, eli¬minando las vagas imaginaciones y las formulaciones de la mente inferior, capacitándose así para lanzarse a la actividad y, mediante la constancia en la contemplación, recibir con exactitud la visión de la estructura interna o del armazón subjetivo, si puedo emplear este término, de la forma tal como será.

6. Cuando el alma registra en forma consciente esto en la mente, también lo registra conscientemente la mente, la cual se mantiene firme en la luz y puede considerarse como la reducción de la fórmula al anteproyecto. No es la fórmula misma, sino el proceso secundario. De acuer¬do a la fuerza, simplicidad y claridad de la incorpora-ción de la fórmula en una estructura sencillamente esbozada, así será finalmente el edificio completo y la con¬siguiente forma, que confinará dentro de la periferia ex-terna de la forma misma, las vidas utilizadas en su cons¬trucción.

Esto, en realidad, se asemeja a la etapa de la concepción. La¬tente dentro del germen (resultado de la interrelación femenina y masculina) se hallan todas las potencias y capacidades del pro¬ducto final. Latente en la idea que materialmente ha sido con¬cebida, pero que fue inspirada por el aspecto espíritu, están ocultas en potencia las formas mentales completadas. El aspecto materia, representado por la mente, ha sido fecundado por el aspecto espíritu, y la triplicidad será eventualmente completa¬da por la forma creada. Pero en las primeras etapas existe sólo la "fórmula" –la idea concebida, el concepto latente aunque di¬námico. Tiene suficiente potencia para atraer a sí misma lo esen¬cial para su crecimiento y forma, pero ¿quién podrá decir si será un aborto, un producto débil y mediocre, o una creación de ver¬dadera belleza y valor?

Cada idea exteriorizada posee, por lo tanto, forma, está ani¬mada por el deseo y creada por el poder de la mente. En el pla¬no del deseo la mente impone sus concepciones a fin de producir la “idea encarnada", revistiéndola con la forma. Es, por consi¬guiente, el campo de gestación. La mente ha sido previamente el receptor de la idea arquetípica, tal como la ha captado y vi¬sualizado el alma. A su vez el alma es el receptor de la fórmula, según le fue presentada en el mundo de las ideas. Tienen así la “idea presentada", la "idea percibida", la “idea formulada" y la idea desarrollándose en la manifestación.

Es conveniente tener en cuenta los siguientes factores que rigen la idea cuando surge de la Mente Universal y va al mundo, de las formas tangibles. Éstas son:

1. Las energías que emanan desde el plano arquetípico. Es¬te plano es el foco de atención del grupo de Inteligencias más elevadas de nuestro planeta. Sus conciencias pueden respon¬der y ser incluyentes en esa esfera de actividad en que la Mente de Dios se expresa, libre de las limitaciones de lo que entendemos por forma. Son los custodios de la fórmula, son los matemáticos que preparan los anteproyectos del gran Plan, calculan los efec¬tos de las fuerzas con las cuales el trabajo se lleva a cabo, y de las energías que deben ser manipuladas; tienen en cuenta los esfuerzos y las tensiones a las que deben estar sujetas las formas bajo el impacto de la fuerza de la vida; tratan con los impulsos cíclicos a los cuales deben responder los procesos evolutivos; conciernen a la relación entre el aspecto forma y el impulso de la vida.

2. El estado intuitivo de percepción. En este nivel de conciencia hallamos a los Maestros de Sabiduría efectuando Su tra¬bajo, y en esta esfera de influencia trabajan con tanta comodi¬dad y facilidad, como un hombre de inteligencia normal lo hace en el plano físico. Sus mentes están constantemente en contacto con las mentes arquetípicas, custodias de las fórmulas, y Ellos, tomando los anteproyectos (hablo nuevamente en forma simbó-lica), tratan con las especificaciones, buscan a esas personas ade¬cuadas para controlar el trabajo y reúnen al personal necesario. Descubren entre Sus discípulos al más apto para servir de pun¬to focal de información en el plano físico, o al grupo más apro¬piado para llevar a la manifestación la parte deseada del Plan. Trabajan con quienes han sido elegidos, impresionando en sus mentes esa eterna triplicidad de idea cualidad forma, hasta que empiezan a surgir los detalles y puede seguir adelante el traba¬jo, que es literalmente una "precipitación".

3. La actividad del estado mental de la conciencia. En el plano mental es donde necesariamente se ha hecho gran parte de este trabajo y hay una razón suficiente para el desarrollo, en lo que al aspirante concierne, de un intelecto entrenado. La "nube de cosas cognoscibles" se precipita ante todo en el plano mental, y una precipitación posterior se produce cuando discípulos y as¬pirantes son receptores. Estos últimos, a su vez, procuran impre¬sionar y guiar a los trabajadores y aspirantes menores que, kármicamente o por elección, se hallan dentro de su radio de in¬fluencia. De ese modo la "idea" presentada es captada por mu¬chas mentes y el aspecto fórmula del gran trabajo ha desem¬peñado su parte.

Puede verse que este trabajo es esencialmente trabajo gru¬pal, y por lo tanto, sólo posible para quienes hayan dominado en parte el proceso de meditación y pueden "mantener la mente firme en la luz". En realidad esta luz emana de la Mente Uni¬versal, es de diversas clases, fue generada (esotéricamente ha¬blando) en un sistema solar anterior y debe utilizarse y desarro¬llarse en el actual.

Con las palabras "la luz de la intuición" se imparte a nues¬tras mentes el tipo de energía que encarna el propósito, la vo¬luntad de Dios, el Plan, tal como lo consideramos. En las palabras "la luz del alma", tenemos la expresión que resume el pro¬pósito, el plan, la voluntad, de esas entidades que, encarnadas en la forma humana, actuando a veces fuera del cuerpo, tienen la responsabilidad de materializar los divinos conceptos en los cuatro reinos de la naturaleza. El reino humano es, por exce¬lencia, el medio de expresión de la Mente Universal, y cuando los hijos de Dios sean humanamente perfectos, los problemas del mundo natural serán resueltos en gran parte. Los hijos de Dios plenamente conscientes, conscientes de sí mismos mientras es¬tán en la forma humana (pero aún son muy pocos), constituyen el cerebro de la vida planetaria.

Hay una verdadera significación oculta en las palabras "arro¬jar luz" sobre un problema, una condición o una situación. En su significado esencial quiere decir la revelación de la idea presen¬tada, del principio que subyace en la manifestación externa. El reconocimiento de la realidad espiritual interna produce la for¬ma externa visible. Ésta es la nota clave de todo el trabajo sim¬bólico. La tarea de comprobar las fórmulas y trazar los planos o diseños subjetivos de impresión intuitiva, más la intensa activi¬dad en el plano mental, es exclusiva de la jerarquía planetaria organizada. La segunda fase del trabajo es llevada adelante por aquellos trabajadores que, colaborando conscientemente con la Jerarquía, demuestran la realidad de ese trabajo en los tres mun¬dos de la evolución humana. Llevan el germen de la idea y el concepto embrionario a una externa y completa existencia, me¬diante el proceso del correcto pensar, el despertar del anhelo y el fomento de la correcta opinión pública. Así se efectúa la necesaria actividad física.

Aspirantes, dirigentes de grupos y pensadores de todas par¬tes del mundo, pueden estar dispuestos para este trabajo siem¬pre que sus mentes estén abiertas y enfocadas. De acuerdo a la sencillez de su acercamiento a la verdad, la claridad de su pensamiento, su influencia grupal y su estado de percepción inclu¬yente, y a su poder de soportar el prolongado esfuerzo, así se asemejará la forma externa a la idea interna y a la realidad es¬piritual subjetiva.

Trato de poner de manifiesto que el lector común de estas instrucciones nada tiene que hacer con las fórmulas. Captadas y comprendidas por los grandes Conocedores que están tras el pro¬ceso evolutivo, son responsables de su actividad funcional. La Jerarquía de Maestros, los iniciados mayores y los discípulos, prosiguen firmemente con ese trabajo; pero de acuerdo a la Ley ello depende de quienes deben producir las formas externas en el plano físico. Si fracasa la respuesta, habrá demora o construcción incorrecta; si cometen errores, habrá pérdida de tiempo y de energía, y nuevamente demora; si pierden interés y dejan de traba¬jar o se interesan principalmente en sus propios asuntos y per¬sonalidades, el Plan tendrá que esperar, y la energía disponible para resolver los problemas humanos y guiar a la humanidad, deberá encontrar salida en otras direcciones. Nada es estático en el proceso creador; la energía que fluye en el palpitar de la Vida una, y en su rítmica y cíclica actividad –que nunca finaliza ni descansa—, es utilizada en alguna parte y halla su camino en al¬guna dirección, a menudo (cuando el hombre falta a su deber) con resultados catastróficos. El problema de los cataclismos, la causa del constante y acrecentado peligro de los insectos, por ejemplo, se relaciona con el influjo de energía no utilizada ni reconocida, factible de correcta orientación y propósito, y sirve al progreso del Plan si los aspirantes y discípulos del mundo asu¬men sus responsabilidades grupales, sumergen sus personalidades y logran verdadera realización. La humanidad debe ser más ac¬tiva e inteligente en el cumplimiento de su verdadero destino y obligaciones kármicas. Cuando los hombres estén universalmen¬te en armonía con los custodios del plan, y sus mentes y cerebros sean iluminados por la luz de la intuición, del alma y de la men¬te universal, y cuando puedan entrenarse a sí mismos para responder inteligentemente a los impulsos oportunos que cíclica¬mente emanan del aspecto interno de la vida, entonces habrá un constante ajuste entre la vida y la forma y un rápido mejo¬ramiento de las condiciones mundiales. Es interesante recordar que el primer efecto de la respuesta a las fórmulas, de los hijos más avanzados de los hombres, según traducidas y trasmitidas por los Conocedores, será el establecimiento de correctas rela¬ciones entre los cuatro reinos de la naturaleza, y también entre unidades y grupos de la familia humana. Se está dando un paso en esta dirección. Las relaciones entre las cuatro esferas de actividad que llamamos humana, animal, vegetal y mineral, no están actualmente bien ajustadas, porque la energía de la ma¬teria es principalmente el factor regente. En el reino humano la actuación de esta energía se manifiesta en lo que llamamos egoís¬mo. En el reino animal se demuestra en lo que llamamos cruel¬dad, y no se puede criticar allí donde sólo existe el sentido ins¬tintivo y temporario de responsabilidad. En el reino vegetal es¬tos ajustes equívocos se demuestran durante el período plane¬tario de abuso y enfermedad.

¿Les sorprende esto? La enfermedad tiene sus raíces prin¬cipalmente en los desajustes y en las fuerzas mal dirigidas del reino vegetal; éste afecta a los reinos animal y mineral y por consiguiente al humano. La demostración de esto se halla aún muy lejana, pero cuando sea comprendido, los investigadores deberán enfocar la atención en ese reino de la naturaleza y la ex¬tirpación de las enfermedades encontrará eventualmente su so¬lución.

I. Pronunciar las palabras que le expresen a esas vidas qué deben hacer y dónde llevar lo que ha sido hecho.

Recordemos que esta regla sólo es poderosa de acuerdo a cómo "el que trabaja con la Ley" está en armonía con la reali¬dad interna dentro de sí mismo, el alma. Es esencial que su con¬ciencia esté plenamente despierta para que el alma actúe a tra¬vés de él. El alma es quien pronuncia las palabras. El alma es quien expresa la frase mística, pero es el alma controladora o re¬gente del mecanismo, el de la forma. Este control sólo es posible donde hay alineamiento del cerebro, la mente y el alma. Nuevamente es necesario recordar, que esta regla, siendo una expre¬sión del trabajo creador, se aplica a todo proceso creador, macro o microcósmico, o al tratar de Dios como creador del sistema so¬lar, del alma como creador del mecanismo humano, o del hom¬bre cuando intenta dominar la técnica del trabajo mágico y así llegar a ser un creador de formas en su propia esfera. Todos de¬ben elaborar la verdadera significación de esta regla, porque Dios actúa bajo la Ley de Su Ser, y esta Ley nos demuestra las leyes de la naturaleza.

En la frase que estamos considerando, están incluidas las ideas de actividad ordenada y de una meta consciente e inten¬cionada. El constructor de cualquier forma es ante todo un con¬trolador de vidas y el árbitro de los destinos de ciertas entidades. Este pensamiento ilumina el tema del libre albedrío y de la Ley de Causa y Efecto. No debe olvidarse sin embargo, que el mis¬terio de las causas está oculto en universos pasados –todos, en su día, fueron "formas habitadas por Dios". Para nosotros no puede haber tal cosa como la causa pura, sino únicamente el des¬arrollo de efectos mayores. Así como una realidad tal como la razón pura es totalmente incomprensible e inasequible para nos¬otros, así también sucede con la causa pura. Estos factores son anteriores a nuestro sistema solar, y por lo tanto será inútil es¬pecular sobre ellos, excepto en lo que tiende al desarrollo del mecanismo mental. Nuestro sistema solar es un sistema de efec¬tos, que a su vez genera causas. Únicamente la familia humana y entre aquellos que utilizan conscientemente el poder mental, se generan causas de cualquier clase. Todas las causas iniciadas por alguna mente que actúa conscientemente y piensa con clari¬dad, presupone un Pensador, y en realidad ésta es profundamen¬te la posición de las ciencias ocultas. Nuestro sistema solar es una forma mental que tiene existencia real mientras persiste el pensamiento. Todo lo que existe forma parte de la corriente de ideas que emana del divino Pensador. Todos los pensamientos son parte de la corriente divina. Las multitudes no piensan y así no generan causas que a su debido tiempo producen efectos.

Se preguntarán, ¿dónde está entonces la verdad afirmada en muchos libros esotéricos modernos, de que la tendencia de la vida o los ciclos de la vida, indican necesariamente el futuro y que las causas iniciadas en una vida se desarrollan como efectos en otra? Donde las vidas son predominantemente emocionales y están físicamente orientadas, no es determinada vida la que marca el paso, sino un grupo de vidas que interactúan simultá-neamente, predisponiendo el futuro en ciertas líneas. Esto es eternamente verdad respecto a todos los seres humanos en cier¬to nivel de desarrollo consciente, donde son dominados por un conjunto de ideas, moldeados irreflexivamente por la tradición y la opinión pública; están decididamente sumergidos en intere¬ses egoístas, y no comprenden las condiciones, pues son llevados adelante en la marea de la evolución. Es una forma de actividad grupal (grupos regidos por la vibración de formas físicas y as¬trales) que produce las características y tendencias causantes de la situación y circunstancias ambientales. En la comprensión de esto se halla oculto el secreto del karma y de las condiciones ra¬ciales y nacionales. En estos grupos se encuentra sumergido el hombre común activo y sensible, y para salir de esta sumersión debe encontrar su camino, descubriendo y utilizando su mente. El instinto tiene que ceder el lugar al intelecto. Durante ciclos de vidas, grupos de almas encarnan por la atracción de las for¬mas materiales. Estas energías atractivas han sido anteriormen¬te utilizadas por el alma –finalmente eliminadas y desintegra¬das. En el primer caso la potencia de la forma atrae al alma a la encarnación, porque en la primera mitad del proceso evolutivo la materia – altamente organizada en un sistema solar anterior— ¬es el factor dominante. Más tarde, como es bien sabido, el espíri¬tu se eleva sobre la materia. La interacción conjunta de espíritu y materia es ahora tan potente que una de las experiencias más importantes que puede sobrellevar un alma, es lograr la etapa donde la atracción de la materia empieza a disminuir y el alma aprende a desprenderse de ella. La humanidad está pasando aho¬ra por esta experiencia –también es una actividad grupal en una vuelta más alta de la espiral.

Las amplias generalizaciones son más seguras que la infor¬mación detallada y frecuentemente errónea de las reglas que ri¬gen la apropiación y el abandono de formas, que tanto abunda en nuestra literatura pueril, y aún estas generalizaciones deberían ser consideradas con mucho recelo. Lo único que se puede afir¬mar es que, bajo la Ley de Causa y Efecto, la materia y el es¬píritu se fusionaron y los mundos fueron hechos. Regidas por la misma ley, las formas fueron creadas y llegaron a ser expresiones materiales del impulso de vida. Fueron arrastradas dentro y fuera de la manifestación de acuerdo a una pulsación cíclica rítmica, iniciada en sistemas solares que precedieron al sistema inmediato al nuestro. Grupos de formas aparecían y desapare¬cían y estaban regidas casi completamente por su vibración y coherencia grupal. Así progresó la vida a través del reino ele¬mental e involutivo, y de los tres reinos inferiores de la natura¬leza hasta el reino humano.

La misma actividad grupal reina en las etapas humanas in¬feriores y en la etapa del hombre animal, sólo que (como en los reinos involutivos) los grupos son cada vez más pequeños a me¬dida que las unidades individuales logran, una por una, el estado de verdaderos individuos autoconscientes y comienzan a actuar como almas. Entonces no sólo llegan a ser creadores por el poder de permanecer solos, por la facultad de pensar con claridad y por la correcta visualización, sino que demuestran ser poseedores del arte creador o facultad de imaginación creadora. Pasan a través de una vida tras otra de autosuficiencia, donde desarrollan y uti¬lizan la personalidad; luego empiezan a descubrir su grupo sub¬jetivo, que oportunamente ocupará en sus conciencias el lugar de los grupos materiales externos. De ese modo vuelven a adqui¬rir existencia grupal, pero esta vez con pleno conocimiento y control.

En el grupo, con el cual están subjetivamente afiliados, en¬contrarán a muchos de los que trabajaron con ellos en la etapa masiva anterior, es decir, trabajarán en íntima asociación con quie¬nes han estado más cerca y unidos a ellos en el gran ciclo de la vida.

A estas etapas se les da ciertos nombres en los archivos ocul¬tos, que son sugestivos e iluminadores y por supuesto simbóli¬cos. Podría ser de interés si expusiera algunas de estas antiguas expresiones crípticas, las cuales proporcionarán los tres datos siguientes: el nombre de la etapa, su color esotérico y su símbolo. Quisiera señalar, sin embargo, que estos intrigantes frag¬mentos de informaciones que a veces imparto y que algunos es¬tudiantes parecen considerar como de importancia vital, son de mucha menor trascendencia que el mandato de vivir benévola¬mente, expresar palabras gentiles y sabias y practicar el auto-olvido. Los datos ocultos son leídos y observados; las instruc¬ciones familiares son descuidadas y pasadas por alto. Nosotros, que trabajamos con aspirantes, frecuentemente sonreímos por la simplicidad y la falta de discernimiento que evidencian aque¬llos a quienes enseñamos. Dígasele a un estudiante que practique con constancia la ley de benevolencia amorosa, y dirá que tra¬tará de hacerlo, pero en su fuero interno lo desvirtúa, debido a la familiaridad del requerimiento, considerándolo a lo sumo co¬mo una trivialidad necesaria. Dígasele al estudiante que se le darán algunas frases ocultas o alguna información sobre los Gran¬des Seres, y con ansiedad, excitación, satisfacción propia y com¬placida curiosidad, se preparará para recibir la importante reve¬lación. Sin embargo, el primer requerimiento es portador de in¬formación oculta y le indica una ley que –si es seguida correc¬tamente— lo conducirá a la libertad y liberación. El segundo concierne a los fenómenos, y este conocimiento no conduce al cansado peregrino a los portales del cielo. Es necesario que re-cuerden esto.

Las etapas que preceden a la humana, son omitidas, porque ninguno de los que leen estas palabras posee el equipo necesario para comprender su significado interno. Comenzaremos por lo tanto con las etapas del reino humano.

1er. Etapa.

La vida ha ascendido muchos peldaños al utilizar diariamen¬te la forma. A través de los tres inferiores, con lento progreso, fue hollado el largo sendero. Ahora otra puerta está abierta. Y son emitidas las palabras: "Penetra en el camino del verdadero deseo".

La vida, que se conoce a sí misma sólo como forma, se revis¬te de rojo vívido, el rojo del conocido deseo, y por medio del rojo todas las formas deseadas se acercan, son captadas y reteni¬das, utilizadas y desechadas, hasta que el color rojo cambia al rosa, del rosa a un rosado pálido y luego al blanco. Entonces flo¬rece la rosa blanca y pura de la vida.

La diminuta rosa de viviente vida se ve en capullo; mas no la flor abierta.

2ª Etapa.

El cuadro cambia de forma. Otra voz, que viene de muy cer¬ca, pronuncia otra frase. La vida sigue su camino. "Entra en el campo donde juegan los niños y participa de sus juegos". Cuan¬do ha despertado al juego de la vida, el alma atraviesa el portal.

El campo es verde y sobre su ancha extensión las muchas formas movientes de la Vida una se divierten; forjan la danza de la vida las muchas formas modeladas que Dios adopta. El alma entra "en el campo de recreo del Señor" y juega en él hasta que ve la estrella de cinco brillantes puntas y exclama: "Mi Estrella".

La estrella es sólo un punto de luz, aún no es un sol radiante.

3ª Etapa.

El camino del rojo deseo fracasa. Pierde su seducción. El campo de recreo de los hijos de Dios ya no ejerce atracción. La voz emitida dos veces desde el mundo de la forma, se enuncia ahora dentro del corazón. Llega el desafío: "Prueba tu propio valor. Posesiónate de la esfera anaranjada de tu propósito cen¬tralizado". Respondiendo a la palabra emitida, el alma viviente, sumergida en la forma, emerge de las muchas formas y abre su camino hacia adelante. Viene el camino del destructor, del cons¬tructor y nuevamente del destructor de las formas. Las formas destruidas no tienen el poder de complacer. La propia forma del alma es ahora el gran deseo, y así entra al campo de recreo de la mente.

Pero en estos sueños y fantasías llega a veces una visión –la visión de un capullo de flor de loto, sus pétalos cerrados, apre¬tadamente sellados; sin aroma todavía, pero bañado en una fría luz azul.

El color naranja y el azul, en lejana época serán fusionados. Su fusión baña en luz el capullo y trae su futura apertura. Que la luz brille.

4ª Etapa.

Dentro de la oscuridad prosigue la vida. Una voz diferente parece surgir: "Penetra en la caverna y encuentra tu propia ca¬verna; camina en la oscuridad y sobre tu cabeza lleva una lám¬para encendida". La caverna es oscura y solitaria; es fría y un lugar de numerosos sonidos y voces. Las voces de los muchos hijos de Dios, que quedaron jugando en el campo de recreo del Señor, y claman pidiendo luz. La caverna es larga y estrecha. El aire está cargado de nieblas. El ruido del agua que corre se encuentra con el del viento impetuoso y el frecuente retumbar del trueno.

A lo lejos, nebulosa y muy vagamente percibida, aparece una abertura ovalada de color azul. Extendida a través de este espa¬cio azul, se ve una cruz rosada, y en el centro de la cruz, donde se unen los cuatro brazos, una rosa. En el brazo superior, un vibrante diamante brilla en el centro de una estrella de cinco puntas.

El alma viviente se arroja con ímpetu hacia la cruz que impi¬de su camino hacia la vida, revelada y conocida.

La cruz aún no ha sido cargada y, por lo tanto, quedó atrás. Pero adelante va el alma viviente, los ojos fijos sobre la cruz, los oídos atentos a los lamentos de todas sus almas hermanas.

5ª Etapa.

¡Afuera hacia la radiante vida y luz! La caverna es dejada atrás; la cruz es echada abajo; el camino queda expedito. Las palabras suenen claras dentro de la cabeza y no dentro del co¬razón. "Entra de nuevo en el campo de juego del Señor y esta vez dirige los juegos". El camino hacia el segundo rellano está cerrado, pero por obra del alma misma. El rojo deseo ya no rige la vida, pero ahora la clara llama azul arde con fuerza. En el último pel¬daño del Camino cerrado él vuelve atrás y pasa abajo hasta el campo de juego, donde encuentra envolturas muertas construi¬das en una etapa anterior y pisando sobre las formas descartadas y destruidas tiende las manos serviciales. Sobre su hombro está el ave de la paz; en sus pies las sandalias del mensajero.

¡Aún no ha llegado la completa gloria de radiante vida! ¡Aún no ha penetrado en la paz eterna! Aún queda el trabajo y la ele¬vación de los pequeños.

Aquí tenemos en forma simbólica cuadros de la vida y del progreso humanos, de la vida en la forma y en el crecimiento mediante el proceso constructivo que caracteriza el trabajo crea¬dor. Es sólo una escueta traducción de algunas frases mántricas y algunos símbolos básicos, y de ninguna manera deben conside¬rarse como algo que únicamente indica un proceso, velado y expresado de manera tal, que sólo quienes saben pueden com-prenderlo. Los esotéricos observarán que estas cinco etapas abar¬can el período de vida de toda forma, no importa que el creador sea cósmico, planetario o humano.

Toda forma es construida por una chispa impulsora de vida, emanada de un creador, y crece etapa tras etapa bajo la ley de crecimiento –un aspecto de la ley de atracción, que es la ley de la vida. Esta ley colabora con la Ley de Causa y Efecto que, como sabemos, es la que rige la materia. Causa, atracción o de¬seo, crecimiento y efecto –estas cuatros palabras rigen la cons¬trucción de cualquier forma mental. Cuando esta última es una entidad completa, constituye un efecto producido por el creci¬miento, bajo el poder de una causa organizada.

La raza ha evolucionado hasta un punto en que pensamos en los efectos en términos de cualidad mas bien que de materia. Para nosotros existe una forma mental cuyo fin es producir un efec¬to. Hemos llegado a sentir que la razón de ser de todas las for¬mas es expresar alguna cualidad subjetiva, que nos dará la clave del propósito de su creador. Reflexionen sobre estas palabras. Por lo tanto en esta regla encontramos que el propósito de la palabra pronunciada es decirle a las vidas que constituyen la forma "qué deben hacer y dónde han de llevar lo que ha sido hecho". Así nos encontramos con la idea de propósito, actividad y meta.

No es necesario acentuar o agregar a la enorme cantidad de literatura publicada, la significación del propósito en conexión con una forma mental tal como un sistema solar, un planeta, un reino de la naturaleza o un ser humano. En cierto sentido esta subjetiva triplicidad de propósito, actividad y meta, es bien co¬nocida, y en otro sentido es de naturaleza demasiado elevada e inescrutable para ser tratada en estas instrucciones e internarnos en los reinos de la especulación. Desde largo tiempo la religión se ha preocupado por la meta; actualmente el científico intenta tratar con el aspecto actividad; los pensadores y filósofos más avanzados constantemente especulan con la voluntad de Dios. Sólo cuando el hombre se someta a la disciplina de su propia voluntad espiritual, controle la actividad de las vidas dentro de su naturaleza forma y se oriente hacia la meta, a medida que progresivamente hace un llamado a su visión, llegará a una ver¬dadera comprensión del plan, el cual constituye la voluntad de Dios, en la medida en que pueden captarla los seres humanos.

Ahora nos ocuparemos de las formas mentales que el hom¬bre comienza a crear mientras diariamente aprende a pensar, pues es la primera lección que debe aprender en el trabajo má¬gico. El creador en materia mental debe:

a. Aprender a construir inteligentemente.

b. Dar el impulso, mediante palabras correctas, que anima¬rá lo que ha construido y permitirá a la forma mental trasmitir la intención de la idea.

c. Exteriorizar su forma mental, orientándola correctamen¬te hacia su meta, dirigiéndola con tal exactitud que al¬cance el transmisor su objetivo y cumpla su propósito.

La necesidad de pensar claramente y eliminar pensamien¬tos ociosos, destructores y negativos, aumenta cuando el aspiran¬te progresa en su camino. Cuando se va acrecentando el poder de la mente y el ser humano distingue su pensamiento del pensamiento de la masa, inevitablemente construye formas de sus¬tancia mental. Al principio lo hace automática e inconsciente¬mente. No puede evitarlo y, afortunadamente, para bien de la raza, las formas construidas, por ser tan débiles, la mayor par¬te son inocuas o están muy de acuerdo con los pensamientos de las masas que sus efectos son insignificantes. Pero a medida que el hombre desarrolla su poder, se acrecienta su capacidad de dañar o de ayudar, y a menos que aprenda a construir adecuadamente y a darle un móvil correcto a lo construido, se convertirá en un agente destructor y en un centro de fuerza maligna –destruyendo y dañándose no solamente a sí mismo, como pronto veremos, sino también a quienes vibran en su nota.

Al admitir todo esto, cabe preguntarse: ¿Hay alguna regla simple que el neófito sensato y sincero pudiera aplicar a esta ciencia de construcción, y tan clara y concisa que produzca el efecto necesario? Las hay, y las estableceré tan sencillamente que el principiante podrá, si las sigue, eludir los peligros de la magia negra y aprender a construir de acuerdo con el plan. Si sigue las reglas que doy, evitará el intrincado problema que él mismo ha construido ciegamente y que en verdad impide la entrada de la luz del día, oscurece su mundo y lo aprisiona dentro de un muro de formas que son para él su propia gran ilusión.

Estas reglas quizás le parezcan demasiado sencillas al aspi¬rante entrenado, pero para quienes están dispuestos a volver a ser niños, encontrarán que son una guía segura hacia la verdad y oportunamente les permitirá pasar las pruebas para el adeptado. Algunas están expresadas en términos simbólicos, otras ne¬cesariamente veladas, y aún otras expresan la verdad tal como es:

1. Observa el mundo del pensamiento y separa lo falso de lo verdadero.

2. Aprende el significado de la ilusión, y en su centro lo¬caliza el cordón dorado de la verdad.

3. Controla el cuerpo emocional, porque las olas que surgen en los mares tempestuosos de la vida engolfa al nadador, impiden la luz del sol e inutilizan todos los planes.

4. Descubre que posees una mente y aprende su uso dual.

5. Concentra el principio pensante y sé el maestro de tu mun¬do mental.

6. Aprende que el pensador y su pensamiento y lo que cons¬tituye el medio del pensamiento, son diversos en su na¬turaleza, y sin embargo uno en la realidad última.

7. Actúa como el pensador y aprende que no es correcto prostituir tus pensamientos en el vil deseo separatista.

8. La energía del pensamiento es para bien de todos y para la ayuda del Plan de Dios. Por lo tanto no la utilices pa¬ra fines egoístas.

9. Antes que una forma mental sea construida por ti, vi¬sualiza su propósito, asegura su meta y verifica su móvil.

10. Para ti, aspirante en el camino de la vida, el camino de construcción consciente no es aún la meta. El trabajo de limpiar la atmósfera del pensamiento, cerrar para siem¬pre las puertas al odio, al dolor, al temor, a los celos y a los bajos deseos, debe preceder al trabajo consciente de construcción. Cuida tu aura, oh caminante en el sendero.

11. Vigila atento los portales del pensamiento. Guárdate del deseo. Elimina todo temor, todo odio, toda codicia. Mira afuera y arriba.

12. Porque tu vida está principalmente centralizada en el plano de la vida concreta, tus palabras y tu lenguaje in¬dican tu pensamiento. Presta a éstos cuidadosa atención.

13. Las palabras son de tres tipos. Las palabras vanas produ¬cirán su efecto cada una. Si son buenas y amables, nada necesita hacerse. De lo contrario el pago del precio no demorará mucho.

Las palabras egoístas, emitidas con gran intención, construyen un muro de separación. Largo tiempo requie¬re la destrucción de ese muro para liberar el propósito egoísta acumulado. Reflexiona sobre tu móvil y trata de emplear esas palabras que fusionen tu pequeña vida con el gran propósito de la voluntad de Dios.

La palabra de odio, la expresión cruel que arruina a quienes sienten su conjuro, la habladuría ponzoñosa que va de boca en boca porque causa una emoción, matan los impulsos vacilantes del alma, cortan las raíces de la vida y traen la muerte.

Si son pronunciadas a la luz del día, traerán justa retribución; dichas y registradas como mentiras, refuer¬zan ese mundo ilusorio en que vive quien habla, y detie¬nen su liberación.

Si se pronuncian con la intención de herir, dañar y matar, vuelven al que las ha emitido y lo hieren y matan.

14. El pensamiento vano, egoísta, cruel y de odio, expresado en palabras, produce una prisión, envenena todas las fuen¬tes de vida, provoca enfermedad y causa desastres y de¬mora. En consecuencia, sé amable, bondadoso y bueno, dentro de tus posibilidades. Guarda silencio y la luz en¬trará en ti.

15. No hables de ti mismo. No te compadezcas de tu suerte. Los pensamientos del ego y de tu destino inferior impiden que la voz interna de tu propia alma suene en tu oído. Habla del alma; trata de explayarte sobre el plan; olvídate de ti mismo construyendo para el mundo. Así se neutraliza la ley de la forma. Así la ley del amor puede entrar en ese mundo.

Estas simples reglas son las bases correctas para llevar ade¬lante el trabajo mágico, y harán al cuerpo mental tan claro y poderoso que el correcto móvil controlará, y el verdadero trabajo de construcción será posible.

La mayor parte de la significación de esta regla debe quedar en teoría y será considerada un desafío hasta el momento en que el verdadero trabajo mágico de construir formas mentales llegue a ser universalmente posible. Como se ha visto, la fórmula per-manecerá desconocida por todos durante largas épocas futuras, excepto por los miembros de la Jerarquía de Adeptos. Pueden ser descubiertas las palabras directrices, pero sólo por aquellos que trabajan conscientemente bajo la guía de sus propias almas y, mediante el control mental y absorbidos en profunda medi¬tación, podrán manipular la materia mental y convertirse en "creadores conocedores". Éstos pueden pronunciar y pronuncian las palabras impulsoras que traen a la existencia esas nuevas formas y organismos, esas expresiones de ideas y esas organiza¬ciones, que viven su ciclo de vidas y sirven su propósito, y así llegan oportunamente a su fin designado. Estos creadores son los conductores y organizadores, los instructores y los guías en todos los aspectos del vivir humano. Su sonido es emitido hacia todas las tierras y su nota es reconocida internacionalmente. Centena¬res de nombres son fácilmente recordados y surgen en forma imprevista a la mente. Viven en la memoria de las multitudes, pero sólo vive el sonido de sus éxitos, sea bueno o malo.

Pero en la frase a considerar tenemos descrita una función universal, aún cuando sólo se efectúe en su mayor parte en forma inconsciente. Estas palabras son:

III. Finalmente, pronunciar la frase mística que lo salvaguar¬dará de su trabajo.

Por lo tanto, al finalizar el trabajo mágico de creación, se debe pronunciar una frase que efectúe la salvación y produce dos tipos de liberación –libera al agente creador de la forma que él ha creado, y emancipa a esa forma del control de quien la produjo.

Es evidente que la relación del lenguaje con las ideas encar¬nadas está siendo algo comprendido. Estúdiese el método del lenguaje que es el principal factor empleado ahora para "lanzar una idea". Obsérvese que todos los inventos (que no son ni más ni menos que conceptos encarnados) vienen a la existencia exo¬térica en el plano físico mediante el poder de la palabra hablada, y considérese también atentamente el significado oculto subya¬cente, en todas las conferencias, reuniones, consultas y discusiones, concernientes al lanzamiento de alguna idea o serie de ideas, sobre el mar de la necesidad pública. ¿No será posible que bajo los métodos de actividad, empleados por las agencias de publi¬cidad y el constante entrenamiento de los vendedores sobre el uso de la palabra hablada, como medio de acercamiento al público a fin de vender una idea, hallemos las primeras indicaciones dis-torsionadas de la emanación de esas frases místicas que traerán a la existencia en todos los campos de la empresa creadora, lo que el alma ha creado?

Parte de la creciente comprensión del trabajo mágico lo constituye el entrenamiento de la opinión pública, la utilización de juegos de palabras y lemas llamativos, la tendencia a incor¬porar los conceptos propagandistas en frases vulgares y apropia¬das. Todos estos medios son empleados ciegamente y sin una verdadera comprensión; constituyen parte de las emergentes actividades de una humanidad que se encuentra al borde del verdadero trabajo creador, cuyos principios aún no son compren¬didos ni aplicados científicamente. Pero indican el camino, y bajo la simplificación que señala el retorno a la síntesis, tendre¬mos la cesación del lenguaje hablado y la utilización de formas más sencillas. De acuerdo al impulso evolutivo hemos tenido el Sonido creador, la Palabra, el Lenguaje. Este último, a su vez, se ha diferenciado en palabras, frases, sentencias, párrafos y libros, hasta encontrarnos ahora en la era en que esta diferenciación está en su apogeo; tenemos conferencias a todas las horas del día y de la noche; la tribuna pública para llegar al pueblo; la radio para llegar a todas las clases y razas de la humanidad, en un esfuerzo por moldear la opinión pública y llevar ciertas ideas y conceptos a la conciencia del pueblo. Existen además millones de libros publicados y todos desempeñan su parte en el mismo gran trabajo, y vemos estos dos métodos de comunica¬ción, prostituidos en fines egoístas y propósitos ambiciosos, de parte de quienes hablan y escriben. Sin embargo, unos pocos creadores verdaderos procuran hacer oír su voz y tratan de pro¬nunciar esas palabras místicas que permitirán a la humanidad ver la visión. Así, serán dispersadas oportunamente las nubes de formas mentales que en la actualidad ocultan la diáfana luz de Dios.

El tema es demasiado amplio para ser elaborado en este tra¬tado. Sólo procuro hacer sugerencias que darán al lector inteli¬gente alguna idea del enorme progreso hecho en el trabajo mágico. De este modo se capacitará para seguir adelante con optimismo, sabiendo que hasta ahora todo ha sido para bien, porque el hombre ha progresado en el conocimiento. Del actual conglomerado de palabras y discursos, alocuciones y libros, seguramente emergerán algunos claros conceptos que hallarán eco en los corazones de los hombres. También ellos serán conducidos hacia la nueva era, donde "el lenguaje morirá y los libros serán inútiles", porque las líneas de comunicación subjetiva estarán abiertas. Los hombres reconocerán que el ruido actúa como un obstáculo para el intercambio telepático. La palabra escrita tam¬poco será necesaria, pues se utilizarán símbolos de luz y color para complementar mediante el ojo lo que ha registrado el oído sub¬jetivo. Pero aún no hemos llegado a eso, aunque la radio y la televisión son los primeros pasos en tal dirección.

Expresando la verdad tan sencillamente como es posible, podría decirse que mediante la complejidad de la oratoria y la composi¬ción de libros, las ideas pueden ahora tomar forma y cumplir así su ciclo de actividad. Pero este método es tan poco satisfactorio en el campo del conocimiento, como las velas de sebo en el campo de la iluminación. La luz eléctrica las ha reemplazado y algún día la verdadera comunicación telepática y la visión, reemplazarán a las palabras y a los escritos.

Llevando los mismos conceptos al campo del verdadero traba¬jo esotérico, tenemos al trabajador en materia mental que cons¬truye sus formas mentales y "confina las vidas" que expresan y responden a su idea dentro de un "círculo infranqueable". Este úl¬timo persistirá mientras su atención mental y energía animadora sean dirigidas hacia él. Pronunciará las palabras que permitirá a la forma mental hacer su trabajo, cumplir la misión para la cual fue construida y llevar a cabo el propósito para el que fue creada. Todo lo que se ha dado hasta ahora referente a las palabras utilizadas en el trabajo creador, es la séptuple palabra sagrada AUM. Cuando és¬ta es utilizada correctamente por el alma en el plano mental, vita¬liza y da curso a todas las formas mentales, produciendo una acti¬vidad exitosa. Es interesante observar que en los días atlantes la palabra usada era TAU, pronunciada en forma explosiva y con tan¬ta fuerza que las formas mentales así energetizadas y expelidas actuaban inevitablemente como un "boomerang" y volvían al que las había enviado. Esta palabra TAU es también, en forma simbó¬lica, el símbolo de la reencarnación. Desear la forma produce el uso de la forma y causa constantes renacimientos cíclicos. La con¬tinua utilización de la palabra TAU, provocó la catástrofe final por medio del agua, barrió la antigua civilización atlante; los pocos que empleaban la palabra AUM en esos días no eran bastante poderosos como para contrarrestar la fuerza del deseo. Los cuerpos mentales de la raza no podían responder a ese nuevo sonido creador. La hu¬manidad estaba todavía impulsada totalmente por los deseos y an¬helos en tal grado, que el deseo unido de poseer y gozar la forma, empujó esotéricamente a los hombres "dentro de las aguas". El deseo por la forma aún obliga a la humanidad al constante proceso de renacimiento, hasta que la influencia de TAU haya terminado y el sonido de AUM pueda dominar. Sin embargo, la influencia de la primera se va debilitando, y el AUM acrecentando en poder has¬ta ser el factor dominante. A este último sonido le seguirá la pala¬bra del alma, y a su turno reemplazará totalmente a la pala¬bra AUM.

El rumor de las numerosas aguas (modo simbólico de expre¬sar la influencia de TAU) cesará, y llegará el momento como ase¬gura la Biblia Cristiana, en que "no habrá más mar". Entonces ocupará su lugar el sonido AUM, del que se habla simbólicamente como el "rugido del fuego", y es el sonido del plano mental. La palabra del alma no se puede expresar, excepto en el lugar secreto de la iniciación. Tiene su propia vibración Y nota especial, pero esta no puede ser trasmitida hasta que el AUM sea utilizado correctamente. Así como la palabra TAU, al llevar la nota del deseo y la urgencia de poseer y de ser, fue mal utilizada y condujo su civilización al desastre, así la palabra AUM puede también ser mal empleada y conducir su civilización hacia el fuego. Ésta es la verdad que realmente subyace tras la mal comprendida enseñanza cristiana, acerca del fuego del infierno y del lago de fuego. Expre¬san simbólicamente el fin de la era, cuando las civilizaciones del plano mental lleguen a un fin catastrófico en lo que respecta al aspecto forma, así como las civilizaciones anteriores llegaron a una culminación acuosa.

Quiero hacer aquí una insinuación, que con frecuencia se pasa por alto. En el plano mental no existe el factor tiempo, por eso la ecuación tiempo no entra en la idea de un fin, por medio del fuego. No hay una hora fija para un desastre o catástrofe. Todo el efecto tendrá lugar en el reino de la mente, y ¿no podría decirse que actualmente el fuego de la ansiedad y la preocupación y del presentimiento y el temor, abrasa nuestros pensamientos y absorbe nuestra atención mental? Su trabajo es purificar y limpiar, así que el AUM haga su trabajo y que todos los que puedan lo empleen con frecuencia y con correcto pensamiento, a fin de que la purificación mundial proceda con rapidez. Mucho de lo que obstruye el camino para el surgimiento de nuevas ideas y nuevas formas arquetípicas debe ser quemado y consumido. Éstas dominarán oportunamente a la nueva era y harán posible que la palabra del alma sea emi¬tida y escuchada exotéricamente.

Comprendo que lo que he impartido aquí es difícil de captar, pero los párrafos anteriores contienen una advertencia para los incautos y mucha instrucción para el sincero buscador de luz.

Trataré brevemente dos aspectos de la frase que estamos con¬siderando. Hay muchos aspectos de los cuales podría ocuparme, pero serán suficiente dos, para hacer una sugerencia práctica e indicar ideas que los aspirantes de todas partes harían bien en captar. Debe ser considerado el pensamiento de liberar, del efecto, a las ideas encarnadas en las formas, y desearía también abarcar desde dos puntos de vista la idea de la "liberación". El aspirante debe liberarse de las formas mentales construidas diariamente durante su vida mental, y un alma encarnada debe también ser salvada de la adhesión de las formas que durante épocas han crecido y se han fortalecido y de las cuales él debe ser liberado mediante el proceso que llamamos muerte. Por lo tanto dividire¬mos nuestro tema de la manera siguiente:

I. Liberación del poder ejercido por las formas mentales que nosotros mismos hemos creado.

II. Liberación del poder del triple cuerpo que ha construido el alma, mediante la mágica liberación llamada muerte.

Sobre esta última deseo ocuparme principalmente, pero debo decir ciertas cosas concernientes al poder de las formas mentales y a su peligro y modo en que pueden ser evitados.


LA LIBERACIÓN DE NUESTRAS FORMAS MENTALES

Hablo ahora para los aspirantes que, mediante la concen¬tración y la meditación, están adquiriendo poder mental. Hablo para los pensadores del mundo que, por su centralizada atención y devoción hacia los negocios, la ciencia, la religión o los diversos modos de actividad humana, han orientado sus mentes (no las emociones, sino las mentes) hacia una constante actividad que lógicamente es parte de la actividad divina en un amplio sentido.

Precisamente aquí, en la utilización del pensamiento, puede verse la diferencia entre la magia negra y la magia blanca. Egoís¬mo, crueldad, odio e impiedad, caracterizan al trabajador en sus¬tancia mental, cuyos móviles están centralizados, durante muchas vidas, en su propio engrandecimiento, enfocados en la adquisición personal de posesiones y dirigidos por entero al logro de placeres y satisfacciones, no importa lo que acontezca a los demás. Tales hombres son afortunadamente pocos, pero el camino hacia ese punto de vista es fácilmente asequible y muchos necesitan prote¬gerse para no encaminarse irreflexivamente hacia el materialismo.

El gradual y constante crecimiento de la conciencia y respon¬sabilidad grupales; el sometimiento de los deseos del yo personal y la manifestación de un espíritu amoroso, caracterizan a quienes están orientados hacia la vida del divino todo. Puede decirse que los seres humanos tienen cabida en tres grupos principales:

1. La gran mayoría no siendo buenos ni malos, son simple¬mente irreflexivos y están completamente sumergidos en la marea evolutiva, en el trabajo de desarrollar una verdadera conciencia del yo y en la necesidad de capacitarse.

2. Un pequeño, muy pequeño número, que definida y cons¬cientemente trabaja en el aspecto materialista o del mal –si prefieren expresarlo así. Son poderosos en el plano físico, pero su poder es temporal y no eterno. La ley del universo, que es la ley del amor, está eternamente contra ellos, y del mal aparente surgirá el bien.

3. Un número considerable de precursores del reino del alma, exponentes de las ideas de la nueva era y custodios de ese aspecto de la Sabiduría Eterna, que será próximamente revelado a la humanidad. Este grupo está constituido por hombres y mujeres altruistas e inteligentes en todos los campos del esfuerzo humano, por los aspirantes y discípulos, por los iniciados que emiten la nota para los distintos grupos y tipos y por la oculta Jerarquía misma. La in¬fluencia de este grupo de místicos y conocedores es exce¬sivamente grande y la oportunidad de trabajar en colabora¬ción con él en esta época, es más fácil de obtener que en cualquier otra época en la historia de la raza.

El primer grupo es irreflexivo, los otros dos grupos comienzan a pensar y a emplear las leyes del pensamiento. Me ocuparé del empleo del pensamiento por el aspirante. Mucho sobre el pensa¬miento encontrarán en Tratado sobre Fuego Cósmico, pero inten¬taré dar algunas ideas y sugerencias prácticas que ayudarán al aspirante común a trabajar debidamente.

Recordaremos ante todo que ningún aspirante está libre de faltas, no importa cuán sincero y devoto sea. Si lo estuviera, sería un adepto. Todos los aspirantes son aún egoístas, propensos al mal genio y a la irritabilidad, a momentos de depresión y a veces hasta sentir odio. Con frecuencia ese mal genio y odio puede ser despertado por lo que podríamos llamar causas justas. Injusti¬cias por parte de otros, crueldad hacia seres humanos o animales, odio y depravación hacia los semejantes, hacen despertar en ellos las reacciones correspondientes, ocasionándoles mucho sufrimiento y demora. Una cosa hay que tener siempre en cuenta. Si un aspi¬rante siente odio por un compañero, si demuestra mal genio y encuentra aversión y antagonismo, es porque no es totalmente inofensivo; hay en él todavía la simiente de las dificultades, pues es ley de la naturaleza recibir lo que damos y producir reacciones de acuerdo a nuestra actividad física, emocional o mental.

Hay ciertos tipos de hombres que no caen dentro de esta cate¬goría. Cuando un hombre ha llegado a una etapa de elevada inicia¬ción, el caso es diferente. Las ideas simientes que trata de trasmitir, el trabajo que está autorizado a hacer, la empresa precur¬sora que trata de llevar adelante, puede provocar –y a menudo lo hace— odio y furia por parte de quienes no sienten la belleza de su causa y la exactitud de la verdad que enuncia, y de lo cual no es responsable personalmente, causándole muchos trastornos. Este antagonismo procede de los reaccionarios y los fanáticos de la raza, y debe tenerse en cuenta que es en gran parte impersonal, aun cuando está enfocado sobre él como representante de una idea. Pe¬ro no me refiero a estas almas elevadas, sino a los estudiantes de la Sabiduría Eterna que están aprendiendo, no sólo que raras veces piensan, sino que cuando lo hacen, con frecuencia piensan errónea¬mente, porque son forzados a una actividad mental por reacciones que residen en sus naturalezas inferiores, basadas en el egoísmo y la falta de amor.

Hay tres lecciones que todo aspirante debe aprender:

Primero, que él construya cada forma mental bajo el impulso de alguna emoción o deseo; en casos muy raros puede ser cons¬truida en la luz e incorporar por lo tanto alguna intuición. Pero en la mayoría, el impulso motivador que despierta la materia mental a la actividad, es emocional, o también un potente deseo que puede ser bueno o malo, egoísta o altruista.

Segundo, se debe tener en cuenta que la forma mental así construida puede quedar dentro de su propia aura, o encontrar su camino hacia un objetivo presentido. En el primer caso, dichas formas mentales formarán parte de una densa pared, que lo rodeará completamente o constituirá su aura mental, y acrecentará en poder a medida que fija su atención en ella; podrá ser tan grande que le oculte toda realidad, o tan dinámica y potente que resulte víctima de lo que ha construido. La forma mental será más poderosa que su creador, de manera que llegará a obsesio¬narle sus propias ideas y a ser impulsado por sus propias creacio¬nes. En el segundo caso su forma mental encontrará su camino hacia el aura mental de otro ser humano o grupo. He aquí la simiente del trabajo mágico maligno y la imposición de una poderosa mente sobre otra más débil. Si ésta halla su camino en algún grupo, formas análogas impulsivas (encontradas dentro del aura del grupo) se unirán a ella, teniendo el mismo valor o medida vibratoria. Entonces ocurrirá lo mismo que tuvo lugar en el aura grupal y sucedió dentro del "círculo infranqueable" individual –el grupo tendrá a su alrededor un muro separador de formas men¬tales y estará obsesionado por alguna idea. Aquí tenemos la clave de todo sectarismo y fanatismo, y de alguna forma de locura, individual o grupal.

Tercero, el creador de la forma mental (en este caso un aspirante) es responsable. La forma permanece vinculada a él por su propósito vital y en consecuencia, por el karma de los resultados, correspondiéndole el trabajo final de destruir aquello que ha creado. Esto es verdad respecto a toda idea encarnada, tanto buena como mala. El creador de todas ellas es responsable por el trabajo de su creación. El Maestro Jesús, por ejemplo, tiene aún que enfrentarse con las formas mentales que denomi¬namos la Iglesia Cristiana, y tiene mucho que hacer. El Cristo y el Buda tienen todavía algún trabajo que consumar, aunque no con las formas que encarnan sus principios enunciados, sino con las almas que han evolucionado mediante la aplicación de esos principios.

Sin embargo, el problema es diferente con el aspirante que aún está aprendiendo a pensar. Tiende a utilizar la materia mental para encarnar su comprensión equívoca de las verdaderas ideas, tiende a expresar sus simpatías y antipatías mediante el poder del pensamiento; se siente inclinado a utilizar la materia mental para lograr los deseos de la personalidad. Esto lo atesti¬guará todo aspirante sincero.

Muchos de ustedes controlan demasiado sus pensamientos y protegen la formulación de las ideas. Algunos pensamientos son ideas, revestidas de materia mental y residen en el plano de materia mental. Éstas son las concepciones abstractas y los hechos apenas percibidos de la vida oculta interna o mística, que pasan a través de la mente del pensador. No son tan difíciles de proteger, por ser sus vibraciones tan elevadas y sutiles que pocas personas tienen el poder de revestirlas adecuadamente de materia mental, y su número es tan reducido que no es mayor¬mente grande el riesgo de que tales expresiones sean impruden¬temente propaladas.

Además la enseñanza oculta implica las comunicaciones. El círculo de los que las captan se está ampliando, y esas formas mentales frecuentemente atraen hacia sí y llevan al corazón del estudiante la materia astral del deseo con el fin de verificar, corroborar y participar con el grupo, cuyo conocimiento es tan vital como el suyo. A veces esto es posible y otras no. Si se pro¬hibe, ¿cuál será entonces el medio de protección? En gran parte no permitir que la materia del plano astral se adhiera a la forma mental. Combatir la cuestión en el nivel del deseo e impedir se forme ese tipo de materia. Donde no existe deseo de hablar y donde el esfuerzo va dirigido a evitar la acumulación de materia alrededor del núcleo, se produce otra forma mental que interviene y protege.

Aún surge otro tipo de forma mental –el más predominante y causa de la mayor parte de los trastornos. Éstos son la información, el material detallado, las noticias (si así prefieren lla¬marlo), base de lo que puede degenerar en habladurías referentes al trabajo administrativo y de otra índole, y aquello que concierne a otras personas. ¿Cómo evitar que la mente no trasmita hechos como éstos? Ellos tienen su origen en los acon¬tecimientos del plano físico, y aquí reside la dificultad. Los hechos internos de la vida oculta y aquellos que se originan en el plano mental no son difíciles de ocultar. No llegan, a ustedes hasta que el templo de las vibraciones sea bastante elevado como para poder captarlas y, por regla general, cuando esto sucede, se posee un carácter y sabiduría suficientemente estabilizado. Pero esto no acontece con un hecho en el plano físico. ¿Qué debe hacerse? Los pensamientos anteriores descienden desde arriba; los posteriores se elevan hacia arriba desde el plano físico y aumentan su vitalidad por el conocimiento de la mayo¬ría, generalmente de la mayoría inculta. Uno se origina nebu¬losamente en el plano mental; sólo el tipo más elevado de mente puede formularlo y revestirlo de materia con precisión geomé-trica, y una mente de esta naturaleza tiene por lo general la suficiente sabiduría para no revestirlo de materia del plano astral. Esto no acontece en el plano físico. Cuando se la encuen¬tra y se hace contacto con ella es una entidad vital, ataviada con materia del plano astral y del plano mental. En este caso, ¿la vitalizarían o la detendrían? Se puede detener mediante un impulso y una oleada de amor hacia el sujeto implicado que en¬vuelve a la forma mental y la devuelve a quien la origina, llevada por una emanación de materia astral, de fuerza suficiente como para impulsarla a través y alrededor de ella, tal vez desintegrán-dola, pero con toda seguridad será devuelta a quien la envió, sin causarle daño. Puede ser una información maligna, una mentira o una habladuría. Desvitalícenla por medio del amor, destrú¬yanla mediante el poder de una forma mental opuesta, de paz y armonía.

Quizás pueda ser una verdad, un acontecimiento funesto o una mala acción cometida por algún hermano descarriado. ¿Qué hay que hacer entonces? La verdad no puede ser desvitalizada o desintegrada. La Ley de Absorción les ayudará en este caso. Absorban en sus corazones la forma mental que encuentren y trasmútenla mediante la alquimia del amor. Permítanme ser práctico e ilustrar esto, porque la cuestión es de mucha im¬portancia.

Si un hermano les habla de un hecho cualquiera de otro hermano –hecho que el mundo denomina maldad—, ustedes que saben más que el común de los hombres, comprenderán que eso que se llama maldad podrá ser sólo la expiación de karma o tener como base un buen móvil, erróneamente interpretado. No deben agregar nada más a las habladurías, ni propalarlas; de este modo, en lo que a ustedes concierne, la forma mental cons¬truida alrededor del hecho ha llegado a un punto muerto.

¿Qué harían entonces? Construir una corriente contraria de pensamientos que enviarán (sobre una ola de amor) al hermano, aparentemente errado: bondadosos pensamientos de ayuda, de valor y aspiración y una inteligente aplicación de la lección que deberá aprender, resultante de la acción cometida. No utilicen la fuerza, porque los pensadores fuertes no deben influenciar a otras mentes, sino enviar una nueva corriente de amor inteli¬gente y transmutador. He aquí tres métodos, ninguno estrictamente oculto, porque éstos, impartidos más adelante, serán asequibles a la mayoría:

1. La forma mental mantenida en los niveles mentales, por ejemplo, la inhibición de la materia del plano astral.

2. La forma mental destruida y desintegrada por una co¬rriente de la fuerza del amor bien dirigida.

3. La absorción de la forma mental y la formulación de un pensamiento contrario de sabiduría amorosa.

Inhibición Desintegración Absorción

Hay tres castigos principales que acompañan al erróneo empleo de la sustancia mental y el aspirante debe aprender a resguardarse y evitar esas actividades; oportunamente esto hará que el proceso de liberación sea innecesario:

1. Una forma mental potente puede actuar como un "boome¬rang". Vuelve a quien la envió para cumplir su misión con mayor intensidad. El odio profundo revestido de materia mental puede retornar a su creador cargado con la energía de la persona odiada, y por lo tanto causa estragos en la vida del aspirante. No odien, porque el odio siempre retorna a su punto de partida. Hay una profunda verdad en el antiguo aforismo: "Tanto las maldiciones como los pollos vuelven a casa a dormir".

Un gran deseo de posesión material vuelve trayendo inevi¬tablemente lo que ha sido deseado, hallando sólo en la mayoría de los casos que el aspirante ya no tiene el deseo vehemente de posesión, sino que lo considera como una obligación o, al mismo tiempo, ya posee más de lo que necesita; está saciado y no sabe qué hacer con todo lo adquirido.

Una poderosa forma mental que incorpora la aspiración de iluminación espiritual, o el reconocimiento por parte de un Maestro, puede atraer tanta iluminación como para cegar al aspirante y hacerlo poseedor de una riqueza de energía espiritual para la cual no está preparado ni en condiciones de utili¬zar. También el aspirante puede ser atraído por la forma mental de uno de los Grandes Seres, y se introduce más profundamente en el mundo de la ilusión y del astralismo. De allí la necesi¬dad de humildad, de anhelo de servir y, por consiguiente, de olvido de sí mismo, si se quiere construir verdadera y correcta¬mente. Tal es la ley.

2. Una forma mental también puede actuar como agente ponzoñoso y envenenar todas las fuentes de la vida. Quizá no tenga fuerza suficiente para salir del aura de su creador (muy pocas formas mentales la tienen) y hallar su meta en otra aura, para acopiar allí fuerzas y volver a su punto de partida, pero puede tener una vitalidad propia capaz de devastar la vida del aspirante. La violenta aversión, la roedora preocupa¬ción, los celos, la constante ansiedad o el anhelo por algo o alguien, puede actuar tan potentemente como un excitante o veneno, que echará a perder toda su vida e inutilizará su servi¬cio. Toda una vida se amarga y desvitaliza por la preocupación, el odio y el deseo encarnado en él. Todas las relaciones con otras personas son inutilizadas y hasta nocivas, pues el aspirante preo¬cupado o suspicaz, echa a perder el círculo familiar o el grupo de amigos por su actitud interna ponzoñosa, dominado por una idea. La relación con su propia alma y la fuerza de contacto con el mundo de las ideas espirituales se paralizan, no progresa, queda detenido por el veneno de su sistema mental. Su visión se deforma, su naturaleza se corroe y todas sus relaciones impe¬didas por los pensamientos agotadores que él mismo ha encar¬nado en formas, poseen una vida tan poderosa que pueden envenenarlo. No logra librarse de ellas por más que lo intente, aunque vea claramente en teoría la causa de su dificultad. Ésta es una de las formas más comunes de dificultades, porque tiene sus raíces en la vida personal egoísta, frecuentemente tan flui¬da que parece desafiar la acción directa.

3. El tercer peligro del cual el aspirante debe protegerse es obsesionarse con sus propias ideas encarnadas, ya sean aparente¬mente correctas o fundamentalmente erróneas. Recuérdese que las ideas correctas son temporarias, y en su oportunidad ocupa¬rán su lugar como verdades parciales, cediéndolo más tarde a verdades mayores. Un hecho del momento es considerado luego como parte de un hecho más grande. Un hombre puede haber captado algunos de los principios menores de la Sabiduría Eterna con mucha claridad, y estar tan convencido de su correc¬ción que, olvidándose del todo mayor, construye una forma men¬tal sobre la verdad parcial que ha visto, lo que se convertirá en una limitación y lo mantendrá prisionero, impidiendo su progreso. Está tan seguro de poseer la verdad, que no puede ver la verdad de otro. Puede estar tan convencido que es real su particular concepto de la verdad que ha llegado a él mediante su propia alma, matizada por su rayo y construida en cierta forma por su mente personal separatista, que olvida las limita-ciones de su propio cerebro. Sólo vive para esa pequeña verdad, no puede percibir otra; quiere inculcar su forma mental a otras personas, y se convierte en una fanático obcecado y mentalmente desequilibrado, aunque el mundo lo considera cuerdo.

¿Cómo puede el hombre resguardarse de estos peligros? ¿Cómo podrá mantener el equilibrio que le permita juzgar co¬rrectamente y conservar el contacto mental con su alma y las de sus semejantes?

Primero y ante todo, mediante la constante práctica de la Inofensividad. Esto implica inofensividad en la palabra, en el pensamiento y en consecuencia en la acción. Es una inofensivi¬dad positiva, que significa constante actividad y vigilancia, no es una tolerancia negativa y fluida.

Segundo, cuidar diariamente los pensamientos y supervisar la vida mental. No se permitirán ciertas líneas de pensamiento; viejos hábitos mentales deben ser neutralizados por un pensar constructivo y creador; ciertas ideas preconcebidas (obsérvese el valor esotérico de esta frase) serán relegadas a segundo término para poder visualizar los nuevos horizontes y penetrar en las nuevas ideas. Esto significa una constante vigilancia diaria, hasta que los viejos hábitos hayan sido vencidos y el nuevo ritmo establecido. Entonces el aspirante descubrirá que la mente está tan enfocada sobre las nuevas ideas espirituales, que las viejas formas mentales dejarán de llamarle la atención y morirán por inanición. Éste pensamiento es alentador. El trabajo de los pri¬meros tres años será el más arduo. Después, la mente será aca¬parada por las ideas y no por las formas mentales.

Tercero, rehusará vivir en el mundo de los propios pensa¬mientos y entrará en el mundo de las ideas y corrientes de pen¬samientos humanos. El mundo de las ideas es el mundo del alma y de la mente superior. La corriente de pensamientos humanos y opiniones, pertenece a la conciencia pública y a la mente infe¬rior. El aspirante debe actuar libre en ambos mundos. Obsérvese esto cuidadosamente. No significa que debe actuar libremente, lo cual implica la idea de facilidad, sino que debe actuar como un agente libre en ambos mundos. De la meditación constante diaria obtiene lo primero, y mediante lecturas generales y el interés y comprensión lo segundo.

Cuarto, debe aprender a desprenderse de sus propias creaciones mentales y librarlas a fin de que cumplan el propósito para el cual él inteligentemente las envió. Este cuarto proceso se divide en dos partes:

1. Mediante una frase mística, corta el vínculo que retiene una idea incorporada en su aura mental.

2. Desligando su mente de la idea, una vez que la ha enviado a cumplir su misión, aprende la lección del Bhagavad Gita y "trabaja sin apegos".

Estos dos puntos variarán de acuerdo al crecimiento y posi¬ción del aspirante. Cada uno, por sí mismo, formulará su propia "frase de ruptura" y aprenderá por sí solo y sin ayuda, a apar¬tar su mirada de los tres mundos en los cuales trabaja, en su esfuerzo por impulsar la idea del trabajo que debe realizar. También ha de aprender por sí mismo a apartar su atención de la forma mental que ha construido, donde está encarnada esa idea, sabiendo que mientras viva como alma y la energía espiri¬tual fluya a través de él, su forma mental expresará la idea espiritual y llevará a cabo su trabajo. Se mantiene unida por la vi¬da del alma y no por el deseo de la personalidad. Los resultados tangibles siempre dependen del impulso de la fuerza espiritual que anima la idea encarnada en su forma mental. Su trabajo reside en el mundo de las ideas y no en los efectos físicos. Auto¬máticamente los aspectos físicos responderán al impulso espi¬ritual.


LA LIBERACIÓN DE LA MUERTE

Llegamos ahora a la segunda fase de nuestro estudio de las palabras finales de esta regla. Hemos tratado ya cómo evitar los peligros incidentales a la creación de formas mentales por el ser humano que ha aprendido o está aprendiendo a crear en el plano mental. Mucho más se podría haber dicho desde el ángulo de la incapacidad de pensar con claridad, de la mayoría de los estudiantes. Pensar con claridad implica capacidad de despren¬derse, por lo menos temporariamente, de todas las reacciones y actividades de la naturaleza emocional. Mientras el cuerpo astral se halla en estado de inquietud y su temperamento y sentimientos, sus deseos y emociones, son bastante poderosos como para atraer la atención, no son . posibles los procesos menta¬les positivos y puros. Hasta que no llegue el momento de una apreciación más general del valor de la concentración y la medi-tación, y, hasta que la naturaleza de la mente y sus modificacio¬nes no sean comprendidas más universalmente, mayor enseñanza sobre el tema será inútil.

En estas instrucciones he procurado dar una indicación sobre los primeros pasos en la psicología esotérica, y he tratado principalmente la naturaleza y el modo de entrenar el cuerpo astral. Más adelante en este siglo, la psicología de la mente, su naturaleza y modificaciones, podrán ser manejadas más detalla¬damente. Pero aún no ha llegado el momento.

Nuestro tenia será ahora, la liberación de la naturaleza corporal por el proceso de la muerte.

Dos cosas deben tener presente a medida que estudian los procesos de esta liberación:

Primero, por naturaleza corporal quiero significar la perso¬nalidad integrada, o el mecanismo del cuerpo físico humano, el vehículo vital o etérico, materia (o modo de ser) de la natura¬leza del deseo y la sustancia mental. Constituyen las envolturas o formas externas del alma encarnada. El aspecto conciencia está unas veces enfocado en uno y otras en otro, o identificado con la forma o con el alma. El hombre común trabaja con facili¬dad y conciencia propia en los cuerpos físico y astral. El hombre inteligente y altamente evolucionado, ha agregado a estos dos el control consciente de su mecanismo mental, aunque sólo en alguno de sus aspectos, tales como las facultades de memoriza¬ción y análisis. También, en algunos casos, ha logrado unificar estos tres en una personalidad que actúa conscientemente. El aspirante empieza a comprender algo del principio vida que anima a la personalidad, mientras que el discípulo utiliza los tres, porque ha coordinado y alineado el alma, la mente y el cerebro, y ha empezado por lo tanto a trabajar con su mecanis¬mo subjetivo o aspecto energía.

Segundo, esta liberación es llevada a cabo mediante una correcta comprensión de la experiencia mística que llamamos muerte. Éste será nuestro tema, y el asunto es tan inmenso que sólo indicaré ciertas líneas sobre las cuales el aspirante pueda pensar y proponer algunas premisas que más adelante elaborará. En primer lugar, nos limitaremos a la muerte del cuerpo físico.

Ante todo tratemos de definir este misterioso proceso al cual están sujetas todas las formas, y que frecuentemente sólo constituye el fin temido –temido por no ser comprendido. La mente del hombre está tan poco desarrollada que el temor a lo desconocido, el terror a lo no familiar y el apego a la forma, han provocado una situación en la que uno de los acontecimientos más benéficos en el cielo de vida de un encarnado Hijo de Dios, es visto como algo que debe ser evitado y postergado el mayor tiempo posible.

La muerte, si sólo pudiéramos comprenderlo, es una de las actividades que más hemos practicado. Hemos muerto muchas veces y moriremos muchas más. Muerte es, esencialmente, cuestión de conciencia. En cierto momento estamos conscientes en el plano físico; en otro, nos retraemos a otro plano y estamos allí activamente conscientes. En la medida en que nuestra conciencia se identifica con el aspecto forma, la muerte continuará mante¬niendo su antiguo terror. Tan pronto nos reconozcamos como almas y hallemos que somos capaces de enfocar a voluntad nues¬tra conciencia y sentido de percepción en cualquier forma o pla¬no, o en cualquier dirección dentro de la forma de Dios, ya no conoceremos la muerte.

La muerte para el hombre medio es un fin desastroso, pues implica la terminación de todas las relaciones humanas, la cesación de toda actividad física, la ruptura de todos los signos de amor y afecto y el tránsito (involuntario y disconforme) a lo desconocido y temido. Es lo mismo que salir de una habita¬ción iluminada y agradable, cordial y familiar, donde están reunidos nuestros seres queridos, y pasar a la noche fría y oscura, sólo y aterrorizado, esperando lo que vendrá y sin ninguna seguridad.

Pero las personas olvidan por lo general que todas las noches, durante las horas de sueño, morimos en lo que respecta al plano físico y vivimos y actuamos en otro lugar. Olvidan tam¬bién que han adquirido ya la facilidad de dejar el cuerpo físico, porque aún no pueden conservar en la conciencia del cerebro físico los recuerdos de esa muerte y el consiguiente intervalo de vida activa, y no relacionan la muerte con el sueño. Después de todo, la muerte es sólo un intervalo más extenso en la vida de acción en el plano físico; nos vamos "al exterior" por un período más largo. Pero el proceso del sueño diario y el proceso de la muerte ocasional son idénticos, con la única diferencia que en el sueño el hilo magnético o corriente de energía, a través de la cual corren las fuerzas, vitales, se mantiene intacto, y constituye el camino de retorno al cuerpo. Con la muerte, este hilo de vida se rompe o corta. Cuando esto ha acontecido, la entidad consciente no puede volver al cuerpo físico denso, y al faltarle a ese cuerpo el principio de coherencia, se desintegra.

Debe recordarse que el propósito y voluntad del alma, la determinación espiritual de ser y hacer, utiliza el hilo del alma, el sutratma, la corriente de vida, como medio de expresarse en la forma. Esta corriente de vida se divide en dos corrientes o hilos, cuando llega al cuerpo, y así cada una queda "introducida", si puedo, expresarlo, en dos lugares de ese cuerpo. Esto simboliza las diferenciaciones entre Atma o Espíritu y sus dos reflejos; alma y cuerpo. El alma, o aspecto conciencia, eso que hace a un ser humano una entidad racional pensante, está “introdu¬cida" por un aspecto de este hilo alma en un "lugar" del cerebro, que se encuentra en la región de la glándula pineal. El otro aspecto de la vida que anima a cada átomo del cuerpo y cons¬tituye el principio de coherencia o integración, encuentra su camino hacia el corazón y queda enfocado o "introducido" allí. El hombre espiritual, desde estos dos puntos, trata de controlar el mecanismo. Así llega a ser posible la actuación en el plano físico, y la existencia objetiva se convierte provisoriamente en un modo de expresión. El alma, situada en el cerebro, hace que el hombre sea una entidad racional inteligente, autoconsciente y autodirigi¬da; percibe en diversos grados el mundo en que vive, según su eta¬pa de evolución y el consiguiente desarrollo de su mecanismo. Ese mecanismo es triple en expresión. Ante todo existen los nadis y los siete centro de fuerza; luego el sistema nervioso en sus tres divisiones: cerebro espinal, gran simpático y periférico, y des¬pués el sistema endocrino, que podría considerarse como el aspecto más denso o exteriorización de los otros dos.

El alma, situada en el corazón, es el principio vida, el prin¬cipio de autodeterminación, el núcleo central de energía positiva, mediante el cual los átomos del cuerpo se mantienen en su correc¬to lugar y se subordinan a la "voluntad de ser" del alma. Este principio de vida utiliza la corriente sanguínea como su modo de expresión y agente controlador, y mediante la íntima relación del sistema endocrino con la corriente sanguínea, tenemos unidos los dos aspectos de actividad del alma, a fin de hacer del hombre una entidad viviente, consciente y activa, gobernada por el alma, y expresando el propósito del alma en todas las actividades del vivir diario.

Por lo tanto, la muerte es literalmente, el retiro del corazón ¬y de la cabeza de esas dos corrientes de energía, produciendo, en consecuencia, la completa pérdida de la conciencia y la desinte¬gración del cuerpo. La muerte difiere del sueño en que ambas corrientes de energía son retiradas. En el sueño se retira el hilo de energía introducido en el cerebro, y cuando esto ocurre, el hombre queda inconsciente. Con esto queremos decir que su con-ciencia o sentido de percepción está enfocado en otra parte. Su atención no está ya dirigida a las cosas tangibles y físicas, sino que se desvía hacia otro mundo del ser y queda centralizada en otro mecanismo. Al morir, los dos hilos son retirados o unificados en, el hilo de la vida. La vitalidad cesa de penetrar a través de la corriente sanguínea y el corazón deja de funcionar, lo mismo que el cerebro deja de registrar, y así se establece el silencio. La casa está vacía. La actividad cesa, excepto esa actividad asombrosa e inmediata que es prerrogativa de la materia misma y se expresa en el proceso de descomposición. Desde ciertos aspectos ese pro¬ceso indica la unidad del hombre con todo lo material; demuestra que es parte de la naturaleza misma, y por naturaleza querernos decir el cuerpo de la vida una, en quien "vivimos, nos movemos, y tenemos nuestro ser". En esas tres palabras, vivir, mover y ser, tenemos toda la historia. Ser es percepción, autoconsciencia y autoexpresión y sus símbolos exotéricos son la cabeza y el cerebro del hombre. Vivir es energía, deseo en la forma, coherencia y adhesión a una idea, y sus símbolos exotéri¬cos son el corazón y la sangre. Mover indica integración y res¬puesta de la entidad existente, perceptiva y viviente, a la acti¬vidad universal, y sus símbolos exotéricos son el estómago, el páncreas y el hígado.

Es interesante tener en cuenta, aunque incidental a nuestro tema, que en caso de imbecilidad e idiotez y en esa etapa de la vejez que llamamos decadencia senil, el hilo introducido en el cerebro es retirado, mientras el que trasmite el impulso o anhelo de vivir aún permanece introducido en el corazón. Hay vida, pero ninguna percepción inteligente; hay movimiento, pero no direc¬ción inteligente; en el caso de la decadencia senil, cuando durante la vida se ha utilizado un mecanismo de alta calidad, puede haber, aparentemente, un funcionamiento inteligente; pero eso es una ilusión debido a viejos hábitos y a un propósito coordinado y coherente.

Debe observarse también que la muerte se produce bajo la dirección del ego, no importa que el ser humano no tenga con¬ciencia de esa dirección. En la mayoría, este proceso ocurre automáticamente, pues en el momento en que el alma retira su atención, la reacción inevitable en el plano físico es la muerte, ya sea por la abstracción de los hilos duales, de vida y de energía razonadora, o por la abstracción del hilo de energía calificado como mentalidad, dejando a la corriente de la vida funcionar a través del corazón, pero sin conocimiento inteligente. El alma está en otro lugar, ocupada en su plano y en sus propios asuntos.

En el caso de los seres humanos altamente desarrollados, a menudo encontramos un sentido de visión previo al período de la muerte; esto es incidental al contacto egoico y a la percepción de los deseos del ego. A veces implica un conocimiento del día exacto de la muerte, conjuntamente con la conservación de la autodeterminación hasta el momento final del retiro. En el caso de los iniciados hay mucho más que esto. Existe una inteligente comprensión de las leyes de abstracción, lo cual capacita al que efectúa la transición para retirarse conscientemente y con pleno conocimiento del cuerpo físico, y entonces actuar en el plano astral. Esto implica la conservación de la continuidad de la con¬ciencia, de manera que no hay interrupción de continuidad entre el sentido de percepción en el plano físico y el estado posterior a la muerte. El hombre se considera tal como era antes, aunque sin un mecanismo con el cual hacer contacto en el plano físico. Permanece consciente de los sentimientos y pensamientos de aque¬llos que ama, aunque no puede percibir ni tener contacto con el vehículo físico denso. Puede comunicarse con ellos en el plano astral, o telepáticamente a través de la mente, si todos están en armonía, pero la comunicación que requiere el empleo de los cin¬co sentidos de percepción, está necesariamente fuera de su alcance. Sin embargo, es útil recordar que astral y mentalmente la inter¬acción puede ser más íntima y más sensitiva que antes, por estar libre de las trabas del cuerpo físico. No obstante, dos cosas militan contra esta interacción: una es la aflicción y el violento trastorno emocional de los que quedan; la otra, en el caso del ser humano común, es la ignorancia y perplejidad del hombre mismo, al encon¬trarse con lo que para él son nuevas condiciones, aunque en reali¬dad son viejas, si pudiera comprenderlo. Una vez que los hombres hayan perdido el temor a la muerte y tengan una comprensión del mundo posterior a la muerte, que no esté basada en la aluci¬nación y la histeria, o en las conclusiones (frecuentemente ignorantes) de los médium comunes, que hablan bajo el control de su propia forma mental (construida por ellos mismos y el círculo de asistentes), controlaremos correctamente el proceso de la muer¬te. La condición de los que quedan será cuidadosamente mane¬jada, para evitar pérdida de relaciones y superfluo desgaste de energía.

Actualmente existe una gran diferencia entre el método cien¬tífico de traer una persona a la encarnación y la forma completa¬mente ciega y frecuentemente atemorizada e ignorante con que la despedimos al salir de la encarnación. Trato hoy de mostrar a Occidente un método nuevo y más científico para dirigir el proceso de la muerte y permítanme dejar bien aclarado que lo que tengo que decir, de ninguna manera abroga a la ciencia médica moderna, con sus paliativos y pericia. Todo lo que alego es un acercamiento sensato a la muerte; sólo trato de sugerir que cuando el debido sufrimiento ha terminado y sobreviene el debi¬litamiento, se permita a la persona moribunda prepararse, aunque esté aparentemente inconsciente, para la gran transición. No olvi¬den que requiere una fuerte y constante opresión sobre el sistema nervioso para producir dolor. ¿Les resulta imposible concebir el momento en que el acto de morir sea el triunfo final de la vida? ¿No pueden imaginarse que el tiempo transcurrido en el lecho de muerte será el preludio de un retiro consciente? ¿Pueden ima¬ginarse el momento en que el hombre llegue a desprenderse del obstáculo de la envoltura física y sea para él y quienes lo rodean, la tan esperada y feliz consumación? ¿No pueden visualizar el momento en que en vez de lágrimas y temores, por no querer reconocer lo inevitable, la persona moribunda y sus amigos se pongan de acuerdo respecto a la hora, y sólo la felicidad carac¬terice el tránsito? ¿Que las mentes de los que quedan estén libres de ideas funestas, y los lechos de muerte sean considerados como ocasiones más felices que los nacimientos y casamientos? Les digo que dentro de poco tiempo esto será ciertamente así para los inteligentes de la raza, y poco a poco para todos.

Quizás digan que éstas son sólo hipótesis respecto a la inmor¬talidad y no evidencias seguras. En la acumulación de testimo¬nios, en las afirmaciones internas del corazón humano y en el hecho de la creencia en la perduración eterna, como una idea en las mentes de los hombres, reside la segura indicación. Pero la indicación dará lugar a la convicción y al conocimiento antes de pasar otros cien años, porque tendrá lugar otro acontecimiento y será dada a la raza una revelación que tornará la esperanza en realidad y la creencia en conocimiento. Mientras tanto se debe cul¬tivar una nueva actitud y establecer una nueva ciencia respecto a la muerte. Que la muerte deje de ser lo único que no podemos controlar y que nos vence inevitablemente, y comencemos a con¬trolar nuestro tránsito al más allá y a comprender algo de la técnica de esa transición.

Antes de abordar con mayor detalle este tema quisiera re¬ferirme a la "trama del cerebro", intacta en la mayoría, pero in¬existente en el vidente iluminado.

En el cuerpo humano, como sabemos, tenemos un cuerpo vital subyacente interpenetrante, contraparte del físico y más grande que éste, denominado doble o cuerpo etérico. Es un cuerpo de energías, compuesto de centros de fuerza y nadis o hilos de fuer¬za. Éstos subyacen o son la contraparte del sistema nervioso –los ganglios y los nervios. En dos lugares del cuerpo vital humano hay orificios de salida para la fuerza vital. Una abertura está en el plexo solar y la otra en el cerebro, en la cima de la cabeza. Protegiendo a ambas hay una trama sólidamente tejida de mate¬ria etérica, compuesta de hebras entrelazadas de energía vital.

Durante el proceso de la muerte la presión de la energía vi¬tal, golpeando contra la trama, produce eventualmente una rup¬tura o abertura. Por ésta sale la fuerza vital, a medida que au¬menta la potente influencia abstrayente del alma. En el caso de animales, niños, hombres y mujeres, completamente polarizados en los cuerpos físico y astral, la puerta de salida está en el plexo solar, y esa es la trama que se rasga y permite salir a la fuerza vital. En el caso de tipos mentales, de unidades humanas más al¬tamente desarrolladas, se rasga la trama en la cima de la cabeza o región de la fontanela, permitiendo así la salida del ser racional pensante.

En los psíquicos y en el caso de los médium y videntes infe¬riores (personas clarividentes y clariaudientes), la trama del ple¬xo solar se rasga prematuramente y por lo tanto entran y salen fácilmente del cuerpo cuando están en trance, según se lo denomina, y actúan en el plano astral. Pero para éstos no hay conti¬nuidad de conciencia y parece no haber relación entre su exis¬tencia en el plano físico y los acontecimientos que relatan mientras están en trance, y de los cuales son, por lo general, totalmente inconscientes al despertar de él. Toda la acción sucede debajo del diafragma y está relacionada principalmente con la vida ani¬mal sensoria. En el caso de clarividencia consciente y en el tra¬bajo de los psíquicos más elevados y los videntes, no hay trance, obsesión o mediumnidad. Es la trama del cerebro que se rasga, y la abertura en esa región permite la entrada de la luz, infor¬mación e inspiración; también confiere el poder de pasar al estado de samadhi, que es la correspondencia espiritual del trance en la naturaleza animal.

En el proceso de la muerte las dos principales salidas son, entonces, el centro plexo solar para los astralmente polarizados, los seres humanos físicamente predispuestos y, por lo tanto, la gran mayoría, y el centro de la cabeza para los mentalmente polarizados y los seres espiritualmente orientados. Éste es el he¬cho más importante y el primero que debe recordarse, y se ob¬servará fácilmente cómo la tendencia de una vida, más el enfoque de la atención vital, determinan el modo de salida en el proceso, de la muerte. También puede verse que el esfuerzo por controlar la vida astral y la naturaleza emocional, y orientarse uno mismo hacia el mundo mental y las cosas espirituales, tiene un efecto importante sobre los aspectos fenoménicos del proceso de la muerte.

Si el estudiante piensa con claridad, le será evidente que una salida concierne al hombre espiritual y altamente evolucionado, mientras que la otra corresponde al ser humano de grado infe¬rior, que apenas ha avanzado más allá de la etapa animal. ¿Qué sucede entonces con el hombre medio? Hay una tercer salida que ahora es utilizada temporariamente; justamente más abajo del vértice del corazón se encuentra otra trama etérica que cu¬bre un orificio de salida. Tenemos por lo tanto la siguiente si¬tuación:

1. La salida en la cabeza, utilizada por los de tipo intelec¬tual, por los discípulos y los iniciados del mundo.

2. La salida en el corazón, utilizada por hombres y mujeres bondadosos y bien intencionados, buenos ciudadanos, amigos inteligentes y trabajadores filántropos.

3. La salida en la región del plexo solar, utilizada por las personas emocionales, incultas, irreflexivas, y por aquéllos cuya naturaleza animal es muy pronunciada.

Éste es el primer punto de la nueva información que lenta¬mente llegará a ser de común conocimiento en Occidente, du¬rante el próximo siglo, la cual en su mayor parte es conocida por pensadores de Oriente, y un primer paso hacia la comprensión racional del proceso de la muerte.

El segundo punto que debe captarse es que puede darse una técnica de morir y también un entrenamiento durante la vida, que conducirá a emplear esa técnica.

Respecto al entrenamiento a que pueda someterse el hombre, daré algunas sugerencias que impartirán un nuevo significado a la mayor parte del trabajo que realizan los aspirantes. Los Her¬manos Mayores de la raza, que han guiado a la humanidad du¬rante siglos, están preparando personas para dar el próximo paso, lo cual traerá una continuidad de conciencia que terminará con el temor a la muerte y vinculará los planos físicos y astral en tan íntima relación, que en realidad constituirán un solo plano. Así como tiene que producirse una unificación entre los diversos aspectos del hombre, también debe efectuarse una unificación en conexión con los diferentes aspectos de la vida planetaria. Los planos deben ser unificados del mismo modo que el alma y el cuerpo. Esto ya se ha realizado en gran parte entre el plano eté¬rico y el plano físico denso. Ahora se efectúa rápidamente entre el físico y el astral.

En el trabajo que están realizando los investigadores en to¬dos los campos del pensamiento y de la vida humana, continúa esta unificación, y en el entrenamiento sugerido a los aspirantes sinceros hay otros objetivos, además de producir la unificación entre el alma y el cuerpo. Sin embargo, no se acentúa ninguno de ellos debido a la propensión del hombre a recalcar los objeti¬vos erróneos. Quizás podría preguntarse si es posible dar una serie de reglas sencillas para ser seguidas por todos aquellos que procuran establecer tal ritmo, y así la vida será metódica y constructiva, y llegado el momento de retirarse de la envoltura externa no habrá problema ni dificultad. Daré por lo tanto cua¬tro reglas sencillas que enlazará lo que muchos estudiantes ac¬tualmente hacen:

1. Aprender a mantenerse enfocados en la cabeza median¬te la visualización, la meditación y la práctica constante de la concentración; desarrollar la capacidad de vivir acrecentadamente como el rey sentado en el trono entre las cejas. Ésta es una regla que puede ser aplicada a los asuntos de la vida.

2. Aprender a rendir cordial servicio y no insistir emocio¬nalmente en la actividad dirigida a manejar los asuntos ajenos. Esto significa, antes que cualquier actividad, res¬ponder a dos preguntas: ¿Estoy rindiendo este servicio a un individuo como individuo, o como miembro de un grupo a otro? ¿Es mi móvil un impulso egoico o es¬toy impulsado por la emoción, la ambición de sobresalir y el deseo de ser amado o admirado? Estas dos activi¬dades tendrán como resultado el enfoque de las energías de la vida arriba del diafragma, y así se anulará el atrac¬tivo poder del plexo solar. En consecuencia este centro será cada vez menos activo y no existirá el peligro de rasgar la trama en ese lugar.

3. Aprender, antes de dormirse, a retirar la conciencia a la cabeza. Esto debe practicarse definidamente como un ejercicio al entrar en el sueño. No deberían permitir deslizarse en el sueño, sino mantener la conciencia in¬tacta hasta pasar conscientemente al plano astral. De¬bería intentarse el relajamiento, la cuidadosa atención y una constante atracción hacia el centro de la cabeza, porque mientras el aspirante no haya aprendido a ser consciente de todos los procesos del sueño y a mante¬nerse al mismo tiempo positivo, resulta peligroso este trabajo. Los primeros pasos deben darse con inteligen¬cia y seguirse durante muchos años, hasta hacer con fa¬cilidad el trabajo de abstracción.

4. Anotar y vigilar todos los fenómenos relacionados con el proceso de retiro, ya sea durante el trabajo de me¬ditación o al dormir. Se hallará, por ejemplo, que mu-chas personas despiertan sobresaltadas inmediatamente después de dormirse. Esto se debe a que la conciencia no se desliza por la trama que está bien abierta, sino por un orificio parcialmente cerrado. Otros podrán oír un chasquido violento en la región de la cabeza. Es cau¬sado por los aires vitales en la cabeza, que generalmente no percibimos, producidos por una interna sensibilidad auditiva que causa percepción de sonidos siempre pre¬sentes, pero normalmente no registrados. Otros verán una luz cuando están por dormirse, nubes de colores o banderas y gallardetes de color violeta, éstos son todos fenómenos etéricos, sin real importancia, y se relacio¬nan con el cuerpo vital, las emanaciones pránicas y la trama de luz.

Efectuar esta práctica y seguir estas cuatro reglas durante anos, facilitará grandemente la técnica del lecho mortuorio, por¬que el hombre que ha aprendido a manejar su cuerpo cuando está por dormirse, tiene una ventaja sobre quien nunca ha pres¬tado atención al proceso.

En relación con la técnica de morir sólo me es posible ahora hacer una o dos sugerencias. No me ocupo aquí de la actitud de los atentos vigías, sino de esos puntos que harán más fácil el paso del alma transeúnte.

Primero, se debe guardar silencio en la habitación. Esto con frecuencia se hace. Se ha de recordar que la persona moribunda está por lo general inconsciente. Esta inconsciencia es aparente, no real. De novecientos casos sobre mil hay percepción cere¬bral, con plena conciencia de lo que ocurre, pero existe parálisis completa de la voluntad para expresarse y total incapacidad para generar la energía indicadora de vida. Cuando el silencio y la comprensión reinan en la habitación del moribundo, el alma que parte, puede retener con claridad la posesión de su instrumento hasta el último minuto y hacer la debida preparación.

En el futuro, cuando se sepa más sobre los colores, sólo se permitirá la luz anaranjada en la habitación de un moribundo, siendo instalada con una ceremonia apropiada cuando no haya posibilidad de restablecimiento. El color anaranjado ayuda al en¬foque en la cabeza, así como el rojo estimula el plexo solar y el verde tiene un efecto definido sobre el corazón y las corrientes de la vida.

Ciertos tipos de música se utilizarán cuando se conozca algo más en conexión con el sonido, pero aún no existe ninguna mú¬sica que facilite el trabajo del alma al abstraerse del cuerpo, aunque se descubrirá que ciertas notas del órgano son efectivas. En el momento exacto de la muerte, si se emite la misma nota de la persona, se coordinarán las dos corrientes de energía y eventualmente se cortará el hilo de vida, pero este conocimiento es demasiado peligroso para trasmitirlo y sólo podrá darse más adelante. Quisiera indicar el porvenir de los futuros estudios esotéricos y las líneas que deberán seguir.

Se encontrará que la presión sobre ciertos centros nerviosos y arterias, facilitará el trabajo. (Esta ciencia de la muerte es mantenida en custodia en el Tibet, como lo saben muchos es¬tudiantes.) Presión sobre la vena yugular y sobre ciertos gran¬des nervios en la región de la cabeza y en un punto especial de la médula oblongada, será muy útil y efectiva. Más tarde se elaborará inevitablemente una ciencia definida de morir, pero sólo cuando la existencia del alma sea reconocida y su relación con el cuerpo haya sido científicamente demostrada.

También se emplearán frases mántricas y serán definidamen¬te construidas en la conciencia de la persona moribunda por quie¬nes la circundan, o serán empleadas deliberada y mentalmente por él mismo. Cristo demostró su empleo cuando exclamó: "Pa¬dre, en Tus manos encomiendo Mi espíritu". Y tenemos otro ejemplo en las palabras: "Señor, ahora dejarás a Tu siervo irse en paz". El constante uso de la Palabra Sagrada entonada en voz baja o en una nota especial (a la cual responda la persona moribunda), podrá más adelante constituir una parte del ritual de transición acompañado con unción de aceite, según se practica en la Iglesia Católica. La extremaunción tiene una base oculta científica. La cima de la cabeza del moribundo debería también simbólicamente estar hacia el este y las manos y los pies cru¬zados. Debería quemarse en la habitación sólo madera de sán¬dalo y no permitirse ninguna otra clase de incienso, porque la madera de sándalo es el incienso de primer rayo o destructor, y el alma está en proceso de destruir su morada.

Esto es todo lo que puedo comunicar por ahora sobre el tema de la muerte, para la consideración del público en general. Pero les suplico activar en lo posible el estudio de la muerte y su técnica y llevar adelante la investigación oculta sobre es¬te tema.

REGLA DOCE

La trama palpita. Se contrae y dilata. Que el mago se apodere del punto medio a fin de liberar a esos "prisioneros del pla¬neta", cuya nota está correcta y exactamente afinada con aquello que debe ser hecho.



LOS INTERVALOS Y LOS CICLOS

Llegamos ahora a las cuatro reglas que conciernen al plano físico. De muchas maneras la comprensión de esta regla es más difícil que las otras, así como la aplicación práctica lo es mucho más que la teórica. Con frecuencia pensamos con claridad y de¬seamos correctamente, pero nunca es fácil elaborar las ideas sub¬jetivas y realizarlas en el plano físico de acuerdo a la ley y cons¬tructivamente. Sin embargo, el mago blanco inicia su verdadero trabajo precisamente en este punto, y es allí justamente donde fracasa y descubre que la captación interna de la realidad tiene corno resultado necesariamente una actividad creadora correcta. En Tratado sobre Fuego Cósmico, hay ciertos puntos que sería de interés considerar y quisiera citar en pocas palabras algu¬nos de ellos:

"Sería útil recordar aquí, que en el trabajo de creación, el mago blanco aprovecha la influencia del rayo en vigencia. Cuando el tercero, quinto y séptimo rayos se hallan en el poder, ya sea entrando en pleno cenit o saliendo de él, el trabajo es mucho más sencillo que cuando dominan el segundo, sexto o cuarto rayos. En la actualidad, como sabemos, el séptimo rayo está empezando a domi¬nar rápidamente, y es una de las fuerzas con las cuales puede traba¬jar el hombre más fácilmente. Bajo la influencia de este rayo podrá erigirse una nueva estructura para la actual decadente civilización y construirse el nuevo templo para el impulso religioso. Mediante su influencia se facilitará grandemente el trabajo de los numerosos magos inconscientes". (Pág. 803.)

Es evidente, por lo tanto, que el día de la oportunidad está con nosotros y que la venidera generación puede, si lo desea, efectuar el trabajo mágico con la mayoría de los actuales facto¬res que traerán resultados satisfactorios. El quinto rayo está pasando, pero su influencia todavía se hace sentir; el tercer rayo está en pleno meridiano, y el séptimo rayo está entrando rápidamente en la correcta actividad. En consecuencia, muchas co¬sas ocurrirán hasta que el hombre triunfe, siempre que pueda mantener constantemente una correcta orientación, pureza de mó¬vil y de vida, un cuerpo emocional estabilizado y receptivo, y ese alineamiento interno que haga de una personalidad un verdade¬ro vehículo para su alma o ego.

Una analogía muy interesante se presenta cuando estudia¬mos las palabras: "La trama palpita. Se contrae y dilata". La idea subyacente es la del latido, diástole y sístole, flujo y reflu¬jo de la actividad cíclica, el día de la oportunidad y la noche de la inactividad, la absorción y la expulsión, y esas numerosas apa¬riciones y desapariciones que marcan la corriente de la vida en todos los reinos y dimensiones. Este ciclo del día y la noche, que es la inevitable señal de la existencia manifestada, tiene que ser reconocido. Todo discípulo debe adquirir (poniendo la verdad en términos sencillos) esa sabiduría basada en el conocimiento de cuándo corresponde trabajar o no, y en la comprensión de esos períodos e intervalos que se caracterizan por la palabra y el silencio. Es aquí donde se cometen muchos errores y fracasan la mayoría de los trabajadores.

Esta regla podría darse en la siguiente paráfrasis que me¬rece cuidadosa reflexión y que elucidaré en parte.

Dios respira y Su vida palpitante emana de Su corazón divi¬no, manifestándose como energía vital en todas las formas. Flu¬ye, palpitando en sus ciclos, a través de toda la naturaleza. Cons¬tituye la divina inhalación y exhalación. Entre esta exhalación e inhalación viene un período de silencio y un momento de tra¬bajo efectivo. Si los discípulos pueden aprender a utilizar estos intervalos, podrán liberar a los "prisioneros del planeta", objetivo de todo trabajo mágico efectuado durante este período mundial.

Respecto a la manera en que trabaja la Vida Una del sis¬tema solar, en estos grandes intervalos de silencio meditativo, denominados técnicamente pralaya, no es necesario ocuparse. La actividad de la Mente Universal y su propósito comprensivo, sólo pueden ser percibidos cuando cada hijo de Dios entra conscientemente en posesión de su herencia divina. El modo de trabajar, mediante el cual nuestra Vida planetaria utiliza los cielos de silencio, concierne a Él únicamente, y hay que recordar que cada Logos planetario tiene una pulsación diferente, un intervalo pe¬riódico variable y Su propio y único método de proceder.

A quien estudia estas instrucciones le interesa poder lograr una actividad definidamente constructiva, en sus intervalos. Estos intervalos para los propósitos de nuestra consideración, caen bajo tres categorías:

1. Los intervalos de la vida, o esos períodos en que el hom¬bre espiritual está fuera de encarnación y se ha retirado dentro de la conciencia egoica. Prácticamente no existen para el que está poco evolucionado; pasan cíclicamente y con asombrosa ra¬pidez dentro y fuera de encarnación. La analogía en el plano fí¬sico de esta rápida actividad se encuentra en el intenso ir y ve¬nir del hombre común a medida que enfrenta las exigencias de la existencia, y también la dificultad para obtener el equilibrio meditativo, evidenciada por la impaciencia y expectativa. Duran¬te el progreso, se alargan constantemente los períodos fuera de la encarnación, hasta el punto en que son mucho más extensos que los pasados en expresión externa. Entonces el intervalo do¬mina. Los períodos de salida (exhalación) y entrada (inhala¬ción) son relativamente breves y el punto que debe recalcar¬se ambos períodos están matizados y controlados por los pro¬pósitos del alma, formulados y registrados en la mente durante el intervalo entre dos etapas más activas de experiencia. La vida interna, lentamente desarrollada durante los intervalos cíclicos, llega a ser el factor dominante. El hombre se hace gradualmen¬te subjetivo en su actitud, y la expresión en el plano físico es principalmente el resultado de la vida mental interna, y no tan¬to el resultado de la reacción a los acontecimientos en el plano físico y a la inquieta naturaleza del deseo.

2. El flujo y el reflujo de la vida diaria en una encarnación dada, también demostrarán sus intervalos, y el estudiante debe aprender a reconocerlos y utilizarlos. Además, ha de registrar la diferencia entre la intensa actividad saliente, períodos de re¬tiro e intervalos, en que la vida externa parece estática y sin in¬terés activo. Esto debe hacerlo si quiere aprovechar plenamente la oportunidad que la experiencia de la vida le ofrece. La tota¬lidad de la vida no tiene que estar concentrada en un violento y continuo período de trabajo, ni tampoco comprendérsela como una eterna siesta. Tiene normalmente su propio latido rítmico y vibración y su propia y especial pulsación. Algunas vidas cam¬bian su ritmo y modo de actividad cada siete años, otras cada nueve u once. Aún otras actúan en ciclos más cortos con meses de enérgicos esfuerzos, seguidos de meses de aparente inactivi¬dad. Algunas personas están tan sensiblemente organizadas que, en medio del trabajo, acontecimientos y circunstancias, se ven forzadas a un retiro temporal en el que asimilan las lecciones aprendidas durante el precedente período de trabajo.

Dos grupos de seres humanos trabajan aparentemente sin ningún flujo y reflujo en el plano físico, pero manifiestan un constante impulso para trabajar. Éstas son personas tan poco evolucionadas, tan por debajo de la escala de la evolución (si puedo expresarlo así) y tan predominantemente animales, que no hay ninguna reacción mental a los acontecimientos o circuns¬tancias, sino simplemente una respuesta al llamado de las nece¬sidades físicas y la utilización del tiempo para la satisfacción de los deseos. Esto nunca cesa; por lo tanto poco existe de lo que puede denominarse cíclico. Entre ellos están incluidos el trabaja¬dor inculto y el hombre sin civilización. También existen esos hombres y mujeres que se hallan en la escala opuesta, habiendo ascendido relativamente más alto en la escala del progreso. Se han emancipado completamente de lo puramente físico y perci¬ben íntimamente la naturaleza de deseo, por lo cual han apren¬dido a mantener una actividad continua basada en disciplina y servicio. Trabajan conscientemente con los cielos y comprenden algo de su naturaleza. Conocen el divino arte de abstraer su conciencia en el alma en contemplación, y pueden controlar y guiar sabiamente su trabajo en el mundo de los hombres. Ésta es la lección que todos los discípulos están aprendiendo y la ele¬vada realización de los iniciados y trabajadores entrenados de la raza.

3. El tercer tipo de intervalo, que nos interesa primordial¬mente al considerar el trabajo mágico en el plano físico, es el logrado y utilizado mediante el proceso de meditación, y con el que el estudiante debe familiarizarse, porque de otra manera se-rá incapaz de trabajar con poder. Este intervalo o período de intenso silencio se divide en dos partes:

Existe ante todo el intervalo denominado contemplación. Qui¬siera recordarles la definición dada en un libro de Evelyn Un¬derhill que describe la contemplación como un "intervalo entre dos actividades". Este período de silencio sigue a la actividad (tan difícil para el principiante) de conseguir el alineamiento entre alma, mente y cerebro, aquietar el cuerpo emocional y lo¬grar esa concentración y meditación que servirá para enfocar y reorientar la mente sobre un nuevo mundo, y ubicarlo dentro de la esfera de influencia del alma. Es análogo al período de in¬halación. En este cielo, la conciencia saliente se recoge y eleva. Cuando este esfuerzo es coronado por el éxito, la conciencia en¬tonces se desliza fuera de la llamada personalidad, el aspecto mecanismo, y se produce un cambio en la conciencia. El alma llega a ser activa en su propio plano y de esta actividad son cons¬cientes la mente y el cerebro. Desde el punto de vista de la acti¬vidad de la personalidad, se produce un intervalo. Hay un punto de inspirada espera. El mecanismo está completamente pasivo, la mente firme en la luz, y mientras tanto el alma piensa, como habitualmente lo hace, al unísono con todas las almas, extrayen¬do de los recursos de la Mente Universal y formulando su pro¬pósito de acuerdo al plan universal. Este cielo de actividad re¬gistrada del alma es seguido por lo que podría llamarse el proce¬so de exhalación. El intervalo llega a su fin; la mente expectan¬te vuelve a la actividad y en la medida que ha sido correcta¬mente orientada y mantenida en una actitud puramente recep¬tiva, se convierte en intérprete e instrumento del alma, que aho¬ra ha vuelto la "luz de su rostro sobre la personalidad atenta" Por ese medio puede ahora desarrollar los planes formulados en el intervalo de la contemplación. La naturaleza emocional es arrastrada por el deseo de hacer objetivos los planes, con lo cual la mente reorientada trata de colorar sus experiencias, y luego el cerebro recibe la impresión transmitida, y la vida del plano físico es entonces reajustada para materializar debidamente esos planes. Esto por supuesto implica un mecanismo entrenado, ajus¬tado y correctamente responsivo, algo que raras veces se en¬cuentra.

La segunda parte del intervalo sólo llega a ser posible cuan¬do se ha alcanzado el primero o intervalo contemplativo. El dis¬cípulo que trata de cooperar con la Jerarquía de Maestros y lo manifiesta mediante activa participación en Su trabajo en el pla¬no físico, debe aprender a trabajar no sólo a través de la reali¬zación contemplativa, sino también mediante la utilización cien¬tífica de los intervalos, desarrollados por medio de la respira¬ción, entre los puntos de inhalación y exhalación, en el sentido puramente físico del término. Ésta es la verdadera ciencia del pranayama y su objetivo. La conciencia cerebral se halla nece-sariamente implicada. El intervalo entre respiraciones sólo pue¬de usarse correctamente cuando el hombre ha alcanzado el po¬der de seguir el intervalo de contemplación que afecta al alma, la mente y el cerebro. Así como la mente se ha mantenido en la luz y receptiva a las impresiones del alma, del mismo modo el cerebro debe ser receptivo a las impresiones de la mente.

Por lo tanto, tiene lugar un intervalo (desde el punto de vis¬ta del alma unificada con la personalidad) después del período de inhalación del alma, cuando la conciencia que va hacia fuera se vuelve dentro; el otro se efectúa al final, cuando el alma va de nuevo conscientemente hacia fuera, al mundo objetivo; la exhalación es reemplazada por la inhalación y esto también tie¬ne su intervalo. El discípulo debe aprender a utilizar con faci-lidad estos dos intervalos del alma uno de los cuales provoca efectos sobre la mente y el otro sobre el cerebro.

Hay una analogía en el plano físico de este proceso de inha¬lación y exhalación divina, con sus dos intervalos de silencio y pensamiento. Permítanme repetir los efectos de estos intervalos. En el intervalo más elevado, el pensamiento abstracto o divino, impresiona al alma y es transmitido a la expectante mente; en el otro, por el pensamiento concreto y el intento de incorporar el pensamiento divino en la forma, la mente impresiona al cerebro y produce la actividad mediante el cuerpo físico.

Los estudiantes de ocultismo que han demostrado su devo¬ción y equilibrio mental, y que (usando una fórmula antigua de las escuelas de meditación) han cumplido los cinco mandamien¬tos y las cinco reglas y adquirido el correcto equilibrio, pueden comenzar a utilizar los intervalos entre los dos aspectos de la respiración física, con el objeto de desarrollar una actividad inten¬sa y utilizar el poder de la voluntad para producir efectos mági¬cos. Enfocada la conciencia en el cerebro y habiendo participado en el trabajo de contemplación, puede ahora continuar con el tra¬bajo de materialización del plan, en el plano físico, mediante la energía enfocada de la voluntad, empleada en silencio por el hom¬bre consciente. Como puede verse, estos intervalos de respiración son igualmente dos, después de la inhalación y de la exhala¬ción, y cuanta más experiencia tenga el discípulo, tanto más largo será el intervalo y, en consecuencia, mayor la opor¬tunidad para el trabajo mágico centralizado y la pronunciación de esas palabras de poder que permitirán cumplirse el propósi¬to divino.

No sería correcto ni apropiado extenderme sobre la forma de utilizar estos "puntos medios", según se los denomina en esta regla, de los cuales se apropia el mago y los emplea en el traba¬jo constructivo. En ellos utiliza conscientemente la energía, di¬rigiéndola de la manera que le parece más apropiada; entra conscientemente en contacto con esas fuerzas y vidas que puede uti¬lizar, y les ordena aportar lo esencial para activar los propósitos espirituales y construir las formas y organismos necesarios; con ellos lleva adelante el trabajo de liberar a los "prisioneros del planeta", y se hace consciente de sus colaboradores, el grupo de místicos mundiales de la jerarquía de almas.

En instrucciones de esta índole, que leerá todo el público, sería imprudente dar direcciones más explícitas. Mucho no se ha dicho, a fin de que sólo el estudiante que posee un profundo conocimiento, logre las necesarias correlaciones que le permitirá llevar adelante el "trabajo de los intervalos", donde únicamente puede realizarse el trabajo mágico. Se preguntarán: ¿Por qué? y ¿Por qué los secretos de la respiración están tan celosamente guardados? Porque la eficacia de la magia negra se encuentra justamente ahí. Hay un punto en que ambas, la magia negra y la blanca, emplean necesariamente una etapa similar en el trabajo. Ciertos hombres, con fuertes voluntades y mentes claras y entrenadas, pero animados por propósitos estrictamente egoís¬tas, han aprendido a emplear el más bajo de los dos interva¬los del alma el que concierne a la relación entre la mente y el cerebro. Mediante la intensa aplicación y un conocimiento de la ciencia de los centros pueden desarrollar sus planes egoístas e imponer su voluntad y autoridad mental sobre los "prisioneros del planeta". De esa manera han causado mucho daño. No desean participar en el intervalo superior, en el cual el alma está activa y la mente responde. La actividad intelectual y la respuesta del cerebro a las impresiones de la mente es todo lo que les concier¬ne. Como puede verse, tanto los magos blancos como los negros emplean el intervalo inferior, y los dos conocen el significado de los intervalos de la respiración física. Pero el mago blanco tra¬baja desde el nivel del alma hacia fuera, en el mundo manifestado, y procura efectuar el plan divino, mientras que el mago negro trabaja desde el nivel del intelecto, procurando obtener sus propios fines separatistas. La diferencia no sólo reside en el móvil, sino también en el alineamiento y su radio de conciencia y campo de expansión. Por lo tanto, verán por qué todos los verdaderos instructores evidencian tan extremas precauciones, mientras se esfuerzan por enseñar la naturaleza del trabajo má¬gico. Sólo quienes han sido puestos a prueba y son leales, des¬interesados y puros, pueden recibir las instrucciones completas. A todos puede dárseles información concerniente al intervalo ma¬yor de alma mente y mente cerebro. Únicamente a unos pocos puede confiárseles la información más importante concerniente a los intervalos menores, efectuados en el cuerpo físico entre una respiración y otra y en la conciencia del cerebro.

Otro punto podría ser de interés antes de hablar sobre, los “prisioneros del planeta" y el trabajo que debe realizarse con ellos.

La humanidad está pasando actualmente a través de un ci¬clo de excesiva actividad. Por primera vez en la historia huma¬na esta actividad abarca a la humanidad en gran escala, en los tres aspectos de la conciencia de la personalidad. El cuerpo físico y los estados de conciencia emocional y mental están grandemen¬te trastornados. Esta triple actividad unificada es acrecentada por un cielo de intensa actividad planetaria, debido a la entrada en una nueva era, al desplazamiento del sol a un nuevo signo del Zo¬díaco y a la consiguiente preparación que capacitará al hom¬bre para trabajar fácilmente con las nuevas fuerzas y energías que actúan sobre él. En el centro de la vida humana, el grupo integrador de los nuevos servidores del mundo debe enfrentar, por lo tanto, una verdadera necesidad. Su trabajo primordial consiste en mantenerse en estrecha unión con el alma de la humanidad constituida por todas las almas en su propio nivel del ser, mediante la propia actividad del alma organizada, para que siempre haya quien "trabaje en los intervalos" y así permi¬tir que progrese el plan y la visión, ante los ojos de quienes aún no pueden penetrar en el lugar elevado y secreto. Como muchas veces he dicho, ellos deben aprender a trabajar subjetivamente, a fin, de mantener en este ciclo de actividad y expresión exo¬térica el poder, latente en todos, de retirarse al centro. Hablando simbólicamente, ellos constituyen la puerta. Las faculta¬des y los poderes se pueden perder por no emplearlos; el poder de divina abstracción y la facultad de hallar lo que ha sido lla¬mado "el sendero dorado que conduce al claro estanque y de allí al Templo de Retiro", no deben perderse. Éste es el primer trabajo del Grupo de Místicos Mundiales, y deben conservar abierto el sendero y el camino libre de obstáculos. De otro mo¬do la magia blanca podría dejar de existir temporalmente, y asumir indebido control los propósitos egoístas de la naturaleza forma. Este lamentable acontecimiento ocurrió en los días de la Atlántida, y los que entonces formaban el grupo de trabajadores tuvieron que retirarse de toda actividad externa y "abstraer los divinos misterios, ocultándolos de los curiosos y de los indignos".

Ahora se está haciendo un nuevo intento para liberar a "los prisioneros del planeta". La Jerarquía, mediante el grupo de ser¬vidores del mundo, en proceso de formación, procura restaurar los misterios a la humanidad, a la cual realmente pertenecen. Pa¬ra el triunfo de este intento es fundamentalmente necesario, a quienes han percibido la visión y visto una parte del plan, dedi¬carse nuevamente al servicio de la humanidad, consagrarse al trabajo de ayudar hasta el máximo de su capacidad (reflexionen sobre estas palabras y extraigan su significado), a todos los ser¬vidores del mundo y sacrificar su tiempo y dinero en acrecentar el esfuerzo de los Grandes Seres. Ante todo no dejen de prac¬ticar la meditación; mantengan la unión interna; piensen en la verdad en todo momento. La necesidad y la oportunidad son grandes, y todos los que pueden ayudar son llamados al frente de batalla. Por lo tanto, todos pueden ser útiles de alguna ma¬nera si cada uno y todos comprenden la verdadera naturaleza del sacrificio, desarrollan habilidad en la acción y trabajan sin apegos.


LOS PRISIONEROS DEL PLANETA

Habiendo tratado ya el trabajo del mago en su propia con¬ciencia interna, y la necesidad de que conozca la importancia de poseer el "punto medio" en el trabajo de utilizar los intervalos mayores y menores, llegamos ahora a la consideración del ob¬jetivo de todo el trabajo, siempre que se trate de un verdadero mago blanco. Se ha afirmado claramente que este objetivo es libe¬rar a los "prisioneros del planeta". Por lo tanto sería beneficioso estudiar quiénes son estos prisioneros y qué método de liberación debe emplear el discípulo activo.

Estos prisioneros del planeta se dividen en dos grupos prin¬cipales, que incorporan ciertas subdivisiones. Incluyen todas las formas de vida que generalmente llamamos subhumanas; pero a estas palabras debe dárseles un significado más amplio de lo que normalmente se hace, y extenderse hasta incluir todas las vidas encarnadas en las formas. Las dos divisiones son:

Primero, la sustancia de todas las formas o multiplicidad de minúsculas vidas atómicas, que son arrastradas al aspecto for¬ma mediante el poder del pensamiento, a través del cual todas las existencias o todas las almas, mineral, vegetal, animal y el cuerpo animal del hombre, se expresan. Esto abre un amplio ho¬rizonte y abarca prácticamente el trabajo de creación en el pla¬no físico, de modo que ni siquiera podemos tocarlo. Bajo la Ley de Atracción Magnética y debido a la actividad impulsora de la Mente Universal, a medida que desarrolla el propósito del Logos solar o del Logos planetario, estos integrantes de la materia del espacio, estos átomos de sustancia, son reunidos y manipulados en forma rítmica para configurar la forma. Por este método de creación las existencias vienen a la manifestación, participando de un ciclo particular de experiencias, efímero como la vida de una mariposa o relativamente permanente como la vida anima¬dora de una deidad planetaria, y luego desaparece. Los dos as¬pectos implicados, espíritu y materia, son puestos en íntima armonía y ejercen un esfuerzo recíproco. Si la denominada ma¬teria es energetizada o "elevada" en el sentido oculto del térmi¬no, por su contacto con el espíritu, al espíritu le es permitido a su vez elevar sus vibraciones mediante su experiencia en la ma-teria. La fusión de estos dos aspectos divinos tiene como resultado el surgimiento de un tercero que llamamos alma, y a través del alma el espíritu desarrolla la sensibilidad, la percepción y la capacidad consciente de responder, que constituye su posesión permanente cuando, eventual y cíclicamente, se ha producido la disociación de ambos.

Respecto a esto, mucho puede hallarse en Tratado sobre Fue¬go Cósmico, y no es necesario repetirlo aquí. Este Tratado sobre Magia Blanca pretende ser práctico y útil. Trata principalmente del entrenamiento del aspirante, para poder actuar como creador consciente y, mientras trabaja, servir a su vez los propósitos más elevados de la Vida que lo envuelve. Así ayuda en la materiali¬zación de los planes de Dios. El entrenamiento, la indicación de las posibles tendencias, las líneas de evolución y la definición del propósito subyacente, es lo que conviene impartir al aspiran¬te en la actual etapa en que se encuentra. Es lo que se ha in-tentado hacer en estas instrucciones, como también dar una nue¬va enseñanza respecto al vehículo emocional. En el próximo si¬glo, cuando el equipo del hombre esté mejor desarrollado y se conozca un significado más verdadero de la actividad grupal, se¬rá posible impartir mayor información, pero aún no ha llegado el momento. Todo lo que me queda por hacer es revestir la idea, de alguna manera, con palabras apropiadas. Si éstas revisten la idea y la limitan, entonces seré culpable de crear nuevos prisio¬neros que finalmente tendrán que ser liberados. Todos los libros son prisiones de ideas, y sólo cuando el lenguaje y la escritura sean reemplazados por la comunicación telepática, el intercam¬bio intuitivo, el plan y su técnica de expresión podrán ser cap¬tados con mayor claridad. Ahora hablo simbólicamente; mani¬pulo palabras a fin de crear ciertas impresiones; construyo una forma mental que, cuando sea suficientemente dinámica, impresionará el cerebro del agente trasmisor, como lo es el lector. Pero a medida que lo hago, sé perfectamente lo que no debo de¬cir y que pocas veces es posible puntualizar una cosmología, macrocósmica o microcósmica, que sólo imparte una idea imper¬fecta de la realidad divina.

Me refiero a las leyes y procuro formularlas inteligentemen¬te, pero en realidad estoy considerando esos impulsos divinos que emanan de un Creador cósmico y se convierten en leyes a medi¬da que producen efectos en la materia del espacio, sin hallar allí prácticamente ninguna resistencia. Otros impulsos divinos que fluyen cíclicamente no han tenido hasta ahora una vibración tan fuerte y, por lo tanto, no han sido tan poderosos como la vibración de la sustancia afectada y combinada. A estos impul¬sos los denominamos espirituales y esperamos ver establecidos como leyes de la nueva era, los cuales reemplazarán o se fusionarán con las leyes actuales del universo. Unidos traerán el nue¬vo mundo sintético.

Pero ¿cómo podrá ser comprendido el todo por la parte? ¿Có¬mo puede un alma observar todo el plan cuando ella sólo ve una minúscula fracción de la estructura? Tengan esto constantemen¬te en cuenta cuando estudian y reflexionan sobre estas Instruc¬ciones, y recuerden que a la luz del futuro conocimiento huma¬no, todo lo trasmitido aquí es análogo a un libro de lectura de quinto grado, comparado con los libros de texto utilizados por un profesor universitario. Sin embargo, servirá al aspirante pa¬ra pasar del Aula de Aprendizaje al Aula de Sabiduría, siem¬pre que utilice la información dada.

Aprendan a ser telepáticos e intuitivos. Entonces estas frases e ideas revestidas por las formas, no serán necesarias. Así po¬drán enfrentarse con la verdad desnuda, y vivir y trabajar en el terreno de las ideas y no en el mundo de las formas.

Ahora dejemos esta extensa variedad de vidas, definida por la frase sin sentido "sustancia atómica", y pasemos a considerar esos prisioneros del planeta con los que se puede hacer contacto más fácilmente, cuyo problema general es más específicamente comprendido y se halla en más íntima relación con el hombre. Los hombres aún no están equipados para comprender la naturale¬za de esas unidades de energía eléctrica que encarnan lo que llamamos el alma de todas las cosas, y que ha sido denominada "ánima mundi" la vida y el alma de Aquel en quien todas las existencias encarnadas viven, se mueven y tienen su ser.

Para hacer esto será necesario comprender la parte que des¬empeña el cuarto reino de la naturaleza en relación con el todo y el propósito para el cual existe ese conjunto de formas, llama¬do familia humana. Debemos estudiar esto desde el punto de vista de la relación del cuarto reino con el todo, y no desde el ángulo del desarrollo progresivo individual del hombre y la par¬te que desempeña como una unidad humana dentro del "círculo infranqueable" de la familia humana. Utilizaremos la palabra hu¬manidad; hablaremos de su misión y función en el gran esquema y en el desarrollo del plan. Consideraremos una humanidad como compuesta de todos los hijos de los hombres. Por un lado incluye a la jerarquía de adeptos que premeditadamente han encarnado en el plano físico para trabajar dentro de los límites del reino humano, y por otro tenemos los tipos poco desarrollados que son más animales que humanos. Entre estos dos extremos, encontra¬mos los numerosos y diferentes tipos, desarrollados y no desa¬rrollados, inteligentes e ignorantes todos incluidos en la pala¬bra hombre.

La humanidad constituye un centro de energía dentro del cosmos, capaz de tres actividades:

I. Ante todo, la humanidad responde al influjo de energía espiritual, que fluye a ella desde el cosmos y, hablando simbó¬licamente, estas energías son básicamente tres:

1. La energía espiritual, como inadecuadamente la designa¬mos. Emana del Dios Padre y llega a la humanidad desde el ni¬vel técnicamente llamado plano monádico, la esfera arquetípica, la fuente más elevada donde el hombre puede llegar a ser cons¬ciente. Muy pocos están equipados para poder responder a este tipo de energía. Para la mayoría no existe. Empleo las palabras el "Dios Padre" en el sentido de Aquella Vida Auto Existente o Ser Absoluto.

2. La energía consciente, que hace del hombre un alma. Es el principio de percepción, la facultad de conciencia, ese algo in¬herente a la materia, que (cuando se pone en relación con el es¬píritu) despierta respuesta a un amplio y trascendente campo de contactos externos. Es lo que oportunamente desarrolla en el hombre un reconocimiento de la totalidad y del yo, y lo conduce a la autodeterminación y a la autorrealización. Cuando éstas se han desarrollado, como no están en los reinos subhumanos, un hombre puede llegar a percibir el primer tipo de energía men¬cionada anteriormente. Esta energía de conciencia sensoria pro¬viene del segundo aspecto de la deidad, desde el corazón del sol, así como la del primer tipo, técnica y simbólicamente hablando, emana del sol central espiritual. El símil de estos dos tipos de fuerza en el ser humano, es la energía nerviosa que trabaja me¬diante el sistema nervioso con su sede en el cerebro, y la ener¬gía vida que está asentada en el corazón.

3. La energía pránica o vitalidad. Es esa fuerza vital, in¬herente a la materia misma, en la cual todas las formas están sumergidas, pues constituyen las partes activas de una forma ma¬yor. A ésta responden todas las formas. Este tipo de energía vie¬ne del sol físico y trabaja activamente sobre los cuerpos vitales de cada forma del mundo natural, incluyendo la forma física de la humanidad misma.

En la terminología de la Sabiduría Eterna, estas tres son llamadas fuego eléctrico, fuego solar y fuego por fricción, y su propósito recíproco está resumido en La Doctrina Secreta en las palabras:

“La materia es el vehículo para la manifestación del alma en este plano de existencia, y el alma es el vehículo en un plano más elevado, para la manifestación del espíritu, y estos tres son una Trinidad sintetizada por la Vida, que los compenetra a todos".
D.S., T.I. pág. 106


La humanidad, en la cual se encuentran los tres tipos de energía, constituye por lo tanto el "punto medio" en la concien¬cia del Creador. El agente creador activo debe apoderarse de este "punto medio", así como el aspirante debe aprender a apro¬vechar sus puntos medios en la ínfima parte del trabajo mágico y creador que trata de llevar a cabo. La humanidad debe ser el medio en que ciertas actividades pueden ser instituidas. En rea¬lidad, es el cerebro de la Deidad planetaria, porque sus innume¬rables unidades son análogas a las células cerebrales del órgano humano. Así como el cerebro humano, compuesto por un infini¬to número de células sensitivas responsivas, puede ser adecuadamente impresionado cuando logra quietud y llega a ser el medio de expresión de los planes y propósitos del alma, transmitiendo sus ideas a través de la mente, también la Deidad planetaria, ba¬jo la inspiración de la Mente Universal, puede impresionar a la humanidad con los propósitos de Dios y producir los consiguien¬tes efectos en el mundo fenoménico.

Los miembros de la Jerarquía representan a quienes han al¬canzado la paz y la quietud y pueden ser impresionados; los as¬pirantes y discípulos representan esas células cerebrales que em¬piezan a formar parte del ritmo divino mayor. Están aprendien¬do la naturaleza de la respuesta. La masa de hombres son como los millones de células cerebrales, no usadas, que los psicólogos y científicos dicen que poseemos, pero no empleamos. Esta analo¬gía pueden desarrollarla muy detalladamente por sí mismos, pe¬ro cuando este punto sea captado, aunque superficialmente, les será evidente que el propósito para el cual la humanidad existe, el objetivo que tiene ante sí el grupo de místicos y trabajadores mundiales y el ideal presentado al aspirante, son los mismos que los de la meditación individual: obtener esa atención enfoca¬da y quietud mental donde se llega a la realidad, conocer el divino propósito y registrar lo verdadero y lo bello, siendo posible transmitir a la forma fenoménica, en el plano físico, la necesa¬ria energía, a fin de que la realización subjetiva se materialice. Si el aspirante tiene éxito en su esfuerzo, lo hace en conexión con el propósito de su propia alma; el discípulo aprende a reali¬zarlo en relación con el propósito grupal y el iniciado coopera con el propósito planetario. Esto constituye el grupo interno de células vitalmente vivientes en el cerebro planetario todo el grupo humano y es evidente que cuanto más potente sea su vibración unida y cuanto más clara la luz que reflejen y transmi-tan, tanto más rápidamente entrará en actividad el conjunto ac¬tual de células cerebrales inertes. La jerarquía oculta es para la Vida planetaria lo que la luz en la cabeza para el promedio de discípulos que ha despertado, sólo que en una escala tan amplia y con un alineamiento interno tan adecuado, que al leer estas instrucciones los estudiantes no pueden comprender la verdade¬ra significación de las palabras. El punto a captarse es que, a través de la humanidad, en el plano físico, se revelará la natura¬leza de la realidad; se manifestará lo verdadero y lo bello; el plan divino será oportunamente desarrollado, y la energía será transmitida a todas las formas de la naturaleza, lo cual permitirá que se ejerza la realidad espiritual interna.

II. El segundo tipo de actividad para la que el hombre es¬tá capacitado consiste en un intenso y progresivo desarrollo en espiral dentro del "círculo infranqueable" humano. Esta frase abarca el método de desarrollo y todo el proceso de desenvolvimien¬to de las unidades evolutivas que llamamos hombres. De esto no me ocuparé aquí. La historia del crecimiento estructural de la humanidad, todo el campo del desenvolvimiento humano cons¬ciente y la historia de todas las razas y pueblos que han vivido o viven en nuestro planeta, pueden ser considerados bajo este en¬cabezamiento. Concierne al empleo que ha hecho la humanidad de todas las energías disponibles, dentro del mundo natural de que forma parte, inherentes al cuarto reino y también prove¬nientes del mundo de las realidades espirituales.

III. El tercer tipo de actividad, aún poco comprendido, que debe ocupar la atención de la humanidad, consiste en actuar co¬mo centro transmisor de fuerzas espirituales fuerza del alma y energía espiritual unidas y combinadas para los prisioneros del planeta y para las vidas que existen en encarnación en los otros reinos de la naturaleza. Los seres humanos son propensos a preocuparse, principalmente, de sus relaciones grupales superiores, de su retorno al hogar del Padre y de la tendencia a "ele¬varse" y apartarse del mundo fenoménico. Se preocupan prin¬cipalmente de hallar el centro dentro del aspecto forma, lo que llamamos alma y, habiéndolo hallado, trabajan por llegar a co¬nocerse con esa alma y así encontrar la paz. Esto es correcto y está de acuerdo con la intención divina, pero no es todo el plan para el hombre, y cuando ese plan permanece como su principal objetivo, el hombre se halla en inminente peligro de caer en la trampa del egoísmo espiritual y la separatividad.

Cuando cualquier ser humano ha hallado el centro, se unifi¬ca con el alma y entra en relación con ella, entonces cambia au¬tomáticamente su posición en la familia humana y hablando simbólicamente se encuentra a sí mismo como parte del centro de luz y comprensión, denominado esotéricamente la Jerarquía oculta, la nube de testigos, los discípulos de Cristo y otros nom¬bres más, según las convicciones del discípulo. Esta jerarquía trata también de exteriorizarse en el grupo de trabajadores del mundo; cuando un hombre ha descubierto su alma y se le ha revelado en grado suficiente el principio de unidad, se desplaza también hacia este grupo más exotérico. Quienes encuentran el centro, no se unen aún con los grupos internos y externos. Se consagran al trabajo mágico, a la salvación de las almas y a la liberación de los prisioneros del planeta. Ésta es la meta para toda la humanidad, y cuando los hijos de los hombres hayan logrado tal objetivo, dichos prisioneros serán liberados. La razón de esto se deberá al trabajo mágico llevado a cabo perfecta e inteligentemente, y los grupos de seres humanos actuarán como transmisores de energía espiritual pura, vivificando todas las for¬mas en cada uno de los reinos de la naturaleza.

Al considerar el problema de los "prisioneros del planeta" y su oportuna liberación, debe recordarse que una de las fuerzas que se hallan detrás de todo el esquema evolutivo es el Princi¬pio de Limitación. Constituye el impulso primario que produce el acto de la creación y está íntimamente vinculado con el de la voluntad y su reflejo inferior, el deseo. Voluntad es deseo formu¬lado con tanta claridad y llevado potentemente a una culmina¬ción inteligente tal, que su método de materialización es captado con total exactitud y energetizado intensamente, con resultados inevitables. Pero la voluntad pura sólo es posible para el pensa¬dor coordinado y para las entidades verdaderamente conscientes de sí mismas. Deseo es instinto, o más bien es inherente a todas las formas, porque formas y organismos son parte de algún pri¬mer pensador y son influidos por el poderoso intento de esa fuerza primaria.

El Principio de Limitación por lo tanto es el resultado de la voluntad intencionada y del deseo formulado de algún Ser pen¬sante, y en consecuencia rige el proceso de tomar forma para todas las vidas encarnadas. Este Principio de Limitación contro¬la la duración de una encarnación, fija su medida y ritmo, de¬termina el radio de su influencia y produce la apariencia ilusoria de la realidad que llamamos manifestación.

Los "prisioneros del planeta" abarcan dos categorías:

1. Esas vidas que actúan bajo la influencia de un propósito consciente, "limitando la vida que está en ellas" por un tiempo. Éstas toman forma conscientemente, conociendo el fin desde el principio. Tales Seres comprenden, a su vez, tres grupos prin¬cipales:

a. El Ser que constituye la vida de nuestro planeta, el Uno en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Este Ser, o suma total de vidas organizadas, es a veces llamado el Logos planetario, otras el Anciano de los Días, a veces Dios y otras Vida Una.

b. Esas vidas que constituyen el Principio de Limitación en un reino de la naturaleza; la Vida que se expresa por me¬dio del reino animal es, por ejemplo, una entidad inteli¬gente autoconsciente, que trabaja con pleno conocimiento de intención y objetivo, y limita su esfera de actividad a fin de proveer debida oportunidad y expresión a las mi¬ríadas de vidas que encuentran su vida, ser y sustento en él. Observen en qué forma la ley del sacrificio se mani¬fiesta a través de toda la creación.

c. Los hijos de la mente, almas humanas, Ángeles solares, los divinos hijos de Dios, quienes en completa autocon¬ciencia desarrollan ciertos fines bien visibles por medio de la familia humana.

2. Aquellas vidas que están limitadas por la forma, porque no son autoconscientes, sino partes inconscientes que constitu¬yen una forma más grande. Todavía no han evolucionado hasta el punto de ser entidades autoconscientes.

Podría decirse que esta segunda categoría incluye todas las existencias, pero la línea de demarcación entre la limitación au¬toproducida y la incomprendida adquisición de forma, se halla totalmente en el reino de la conciencia. Algunas vidas son pri¬sioneras y lo saben. Otras lo son y no lo saben. La clave del su¬frimiento reside precisamente en el reino de la mente. Dolor y agonía, rebeldía e impulso consciente hacia algo mejor y cam¬bio de condiciones, sólo se encuentran donde está presente lo que llamamos individualidad, donde el complejo del "yo" controla y donde la entidad autoconsciente actúa. Existe, lógicamente, el equivalente del sufrimiento en los reinos inferiores al humano, pero entran en otra diferenciación. No están autorrelacionados. Las formas subhumanas de vida sufren y padecen malestar y están sujetas a los estertores de la muerte, pero carecen de me¬moria y previsión, y no poseen esa captación mental que les permite relacionar el pasado y el presente y anticipar el futuro. Es¬tán exentas de la agonía de la premonición. Todas sus reacciones, hacia lo que denominamos condiciones malignas, son tan diferen¬tes de las de la humanidad, que es difícil captarlas. El Antiguo Comentario describe estos dos grupos en los siguientes términos:

"Los hijos de Dios que conocen, ven y oyen (y conociendo, saben que conocen), sufren el dolor de la limitación consciente. En las más íntimas profundidades del ser consciente, su perdido estado de libertad corroe como una gangrena. Dolor, enfermedad, pobreza y pérdida, son considerados como tal, y contra ellos todo hijo de Dios se subleva. Sabe dentro de sí mismo que, como él era antes de estar prisionero en la forma, no conocía el dolor. Enfermedad y muerte, corrupción y malestar no lo afectaban. Las riquezas del universo eran suyas, y desconocía las pérdidas.

"Las vidas que entran en la forma junto con las vidas auto¬conscientes, y las vidas de los devas que construyeron las formas habitadas por todos los Hijos de Dios, no conocen el dolor, las pérdidas o la pobreza. La forma se corrompe, las otras formas se retiran y falta lo necesario para nutrir y mantener fuerte lo externo. Pero faltando también la voluntad y la intención planeada, no se exasperan ni sienten rebelión alguna".

Sería apropiada aquí una palabra respecto al dolor, aunque nada tengo que comunicar de naturaleza abstracta respecto a la evolución de la jerarquía humana por medio del dolor. Los de¬vas no sufren como la humanidad. Su grado rítmico es más constante, aunque está de acuerdo a la Ley. Aprenden por el trabajo de construcción y por la incorporación en la forma de eso que es construido. Crecen por la apreciación y el regocijo de las formas construidas y el trabajo efectuado. Los devas cons¬truyen y la humanidad destruye, y mediante el descontento el hombre aprende la destrucción de las formas. Así se logra el consentimiento en el trabajo de los grandes Constructores. El dolor es ese esfuerzo ascendente a través de la materia, que coloca al hombre a los Pies del Logos; dolor es seguir la línea de mayor resistencia y por ese medio llegar a la cima de la montaña; dolor es la destrucción de la forma y la obtención del fuego interno; dolor es el frío de la soledad que conduce al calor del sol cen¬tral; dolor es arder en la hoguera a fin de conocer la frescura del agua de la vida; dolor es viajar al país lejano, que trae co¬mo resultado la bienvenida al hogar del Padre; dolor es la ilu¬sión del desconocimiento del Padre, que conduce al hijo pródigo al corazón del Padre; dolor es la cruz de la pérdida completa, que trae de retorno las riquezas de la eterna generosidad; dolor es el látigo que hostiga al esforzado constructor para llevar la construcción del Templo a la completa perfección.

La utilidad del dolor es muy grande y conduce al alma hu¬mana de la oscuridad a la luz, de la esclavitud a la liberación y de la agonía a la paz. Esa paz, esa luz y esa liberación, más la ordenada armonía del cosmos, son para todos los hijos de los hombres.

Con el problema de la limitación está íntimamente relacio¬nado el de la liberación. Dentro de la prisión de la forma entra ¬todo lo que vive; algunos lo hacen conscientemente y otros in¬conscientemente, y a esto llamamos nacimiento, aparición, en¬carnación y manifestación. Inmediatamente entra en actividad otra ley o desarrollo del principio activo, denominado Ley de Ci¬clos. Éste es el principio de apariciones periódicas una acción benéfica de amor , sabiduría e innata divinidad, porque provoca la secuencia de los estados de conciencia que llamamos Tiempo. Por lo tanto, produce en el campo mundial de la percepción un progreso gradual y lento hacia la autoexpresión, autoaprecia¬ción y autorrealización. A tales Principios de Limitación y Ciclos se agrega otro, el Principio de Expansión. Esto trae el desarrollo de la conciencia, de modo que el germen latente de la respuesta sensible al medio ambiente es fomentado en la unidad viviente.

Por lo tanto tenemos tres Principios:

1. El Principio de Limitación.
2. El Principio de Manifestación Periódica.
3. El Principio de Expansión.

Estos tres principios constituyen los factores subyacentes en la Ley de Evolución, según la denominan los hombres. Causan el aprisionamiento de la Vida en sus diversas apariencias o as¬pectos; producen las formas ambientales y conducen las vidas aprisionadas a otras prisiones cada vez más constructivas. Finalmente llega el momento en que el Principio de Liberación comienza a ser activo, y se efectúa la transición de la prisión que entumece y deforma, a otra que provee condiciones adecua¬das para el próximo desenvolvimiento de conciencia.

Es interesante observar aquí que la muerte es regida por el Principio de Liberación, y no por el de Limitación. La muerte es reconocida sólo como un factor que concierne a las vidas au¬toconscientes, pero es mal interpretada por los seres humanos, que son los más ilusos y engañados de todas las vidas encarnadas.

El siguiente punto a observarse es que cada reino de la na¬turaleza actúa de dos maneras:

1. Como el liberador del reino de las formas que no han al¬canzado su particular etapa de percepción consciente.
2. Como la prisión de las vidas que han llegado desde el nivel de conciencia inmediato inferior.

Debe recordarse que cada campo de percepción constituye dentro de sus límites una prisión, y que el objetivo de todo tra¬bajo de liberación es liberar la conciencia y expandir su campo de contactos. Donde hay limitaciones de cualquier tipo, donde el campo de influencia es circunscrito y donde el radio de con¬tacto es limitado, hay una prisión. Reflexiónese sobre este enun¬ciado, porque contiene mucha verdad. Donde hay captación de la visión y un amplio campo de contactos sin conquistar, enton¬ces inevitablemente habrá sensación de aprisionamiento y res¬tricción. Cuando se comprende que hay mundos por conquistar, verdades por aprender, dificultades que vencer, deseos que sa¬tisfacer, conocimientos a adquirir, habrá una lacerante sensa¬ción de limitación, estimulando al aspirante a renovados esfuerzos e impulsando a la entidad viviente en el sendero de evolución. El instinto que rige a los reinos vegetal y animal, se desarrolla en intelecto en la familia humana. Después el intelecto se fusiona con la intuición, y la intuición lleva a la iluminación. Cuando la conciencia superhumana es evocada, ambas intuición e ilu-minación ocupan el lugar del instinto y de la inteligencia.

¿Hacia dónde nos conduce la iluminación? Directamente a la cima de la realización, al cumplimiento del destino cíclico, a la emergencia de la radiante gloria, a la sabiduría, al poder y a la conciencia de Dios. Estas palabras, sin embargo, significan po¬co o nada comparadas con una Realidad que puede ser sentida por cualquier ser humano únicamente después de despertar su in¬tuición e iluminarse su mente.

Al tratar de captar estas verdades respecto al aprisionamien¬to, ¿cómo puede un hombre llegar a ser un agente liberador de los "prisioneros del planeta"? ¿Qué puede lograr toda la huma¬nidad si sigue esta dirección? ¿Qué puede hacer el individuo?

La tarea de la humanidad cae principalmente dentro de tres divisiones de trabajo. Tres grupos de prisioneros pueden ser liberados y oportunamente hallarán el camino fuera de su pri¬sión, por mediación del hombre. Ya trabajan seres humanos en los tres campos:

1. Prisioneros de la forma. Significa trabajar con nuestros semejantes.
2. Prisioneros del reino animal; es mucho lo que se está haciendo ya en ese campo.
3. Prisioneros de las formas del reino vegetal. Se ha comen¬zado a hacer algo en ese sentido.

Mucho trabajo realiza el hombre para los otros hombres, y mediante la contribución del esfuerzo científico, religioso y edu¬cativo; la conciencia humana se expande constantemente, hasta abrirse paso uno por uno los Hijos de Dios a través de sus limi¬taciones hacia el mundo de las almas. Echando una mirada re¬trospectiva en la historia, el cuadro del emergente prisionero, el Hombre, puede verse claramente delineado. Poco a poco ha ven¬cido los límites planetarios; poco a poco ha ido evolucionando desde la etapa del hombre de las cavernas hasta la de un Sha¬kespeare, un Newton, un Leonardo da Vinci, un Einstein, un San Francisco de Asís, un Cristo y un Buda. La capacidad del hom¬bre para lograr destacarse en cualesquiera de los campos de la actividad humana parece prácticamente ilimitada, y si en los últimos mil años hemos visto un crecimiento tan extraordinario, ¿qué veremos en los próximos cinco mil? Si el hombre prehis¬tórico, poco más que un animal, ha crecido hasta llegar a ser un genio, ¿cuál no será su desarrollo a medida que se haga sentir más la innata presencia divina? El superhombre está con nos¬otros. ¿Qué será el mundo cuando toda la humanidad tienda ha¬cia la manifestación concreta de poderes sobrehumanos?

La conciencia del hombre se está liberando en diferentes di¬recciones y dimensiones. Se expande en el mundo de las reali¬dades espirituales y empieza a abarcar el quinto reino o reino espiritual, el de las almas. Interpenetra el mundo del esfuerzo so¬brehumano mediante la investigación científica, e investiga los numerosos aspectos de la Forma de Dios y de las formas que constituyen la Forma.

Referente al trabajo de la humanidad para liberar las uni¬dades de que está constituida y liberar a los prisioneros de los reinos vegetal y animal, deseo señalar dos cosas, ambas de pro¬funda importancia:

Primero, a fin de liberar a los “prisioneros del planeta“ que se hallan comprendidos bajo el título de subhumanos, el hombre debe trabajar bajo la influencia de la intuición; cuando trabaja para liberar a sus semejantes debe conocer el significado de la iluminación.

Cuando sea captada la verdadera naturaleza del servicio, se descubrirá que es un aspecto de esa energía divina que trabaja siempre bajo el aspecto destructor, porque destruye las formas con el fin de liberarlas. El servicio es una manifestación del Principio de Liberación, y la muerte y el servicio constituyen dos aspectos del mismo. El servicio salva y libera, y trae libe¬ración en diversos niveles, a la conciencia aprisionada. Lo mismo puede afirmarse de la muerte. Pero a no ser que el servicio sea prestado, comprendiendo intuitivamente todos los pormeno¬res del caso, interpretado con inteligencia y aplicado con espíri¬tu de amor sobre el plano físico, fracasará en el cumplimiento de su misión.

Cuando el factor iluminación espiritual entra en ese servi¬cio, tenemos esas Luces trascendentes que han iluminado el ca¬mino de la humanidad y han servido como proyectores de luz, dirigidos hacia el gran océano de la conciencia, revelando al hom¬bre el sendero que puede y debe seguir.

Quisiera señalar otra cosa. No he dado ninguna regla espe¬cífica con el fin de liberar a los prisioneros del planeta. Tampo¬co hice clasificación alguna de las prisiones y sus prisioneros, ni mencioné los métodos de trabajo ni las técnicas de liberación.

Sólo recomiendo a cada uno y a todos quienes leen estas instrucciones, renovar sus esfuerzos a fin de equiparse en el servicio mediante un consciente y deliberado esfuerzo, desarrollar la intuición y lograr la iluminación. Todo ser humano que alcanza la meta de la luz y la sabiduría, tiene, automáticamen¬te, un campo de influencia que se extiende hacia arriba y ha¬cia abajo, y ambos llegan internamente a la fuente de la luz, como exteriormente a los "campos de la oscuridad". Cuando ha¬ya logrado la realización, llegará a ser un centro consciente de fuerza dadora de vida, y lo hará sin esfuerzo alguno. En renovado esfuerzo estimulará, energetizará y vivificará todas las vidas con las cuales se pone en contacto, ya sea un compañero aspirante, un animal o una flor. Actuará como transmisor de luz en la oscuridad, dispersará el espejismo a su alrededor y per¬mitirá la irradiación de la realidad.

Cuando en gran número los hijos de los hombres puedan actuar de esta manera, entonces la familia humana emprenderá su destinado trabajo de servicio planetario. Su misión es actuar como puente entre el mundo del espíritu y el mundo de las formas materiales. Todos los grados de materia se encuentran en el hombre y todos los estados de conciencia son posibles para él. La humanidad puede trabajar en todas direcciones, elevando al cielo los reinos subhumanos, y trayendo el cielo a la tierra.

REGLA TRECE

El mago debe reconocer a los cuatro; observar en su trabajo el tono violeta que evidencian, y así construir la sombra. Cuan¬do esto ocurre, la sombra se reviste a sí misma y los cuatro se convierten en siete.



LOS CUATERNARIOS QUE DEBEN SER RECONOCIDOS

Esta regla es para mí una de las más difíciles de explicar, por tres razones:

Una: El número de personas, que en la actualidad están encarnadas físicamente y pueden trabajar en forma creadora y benéfica con las instrucciones dadas en estas regla, es excesiva¬mente reducido. Sólo el mago blanco, si tiene experiencia en su trabajo, puede darle la verdadera interpretación. Es peligroso impartir la significación de estas reglas a quienes no poseen cua¬lidades para trabajar correctamente. Por lo tanto, consideraremos las cualidades de quienes tienen derecho de recibir este cono¬cimiento, a fin de que el estudiante pueda empezar a desarro¬llarlas en sí mismo.

Dos: El peligro que implica dar ahora al mundo las instruc¬ciones, minuciosas y detalladas, consiste en que el mundo se ahogaría en las formas mentales creadas para expresar deseos puramente egoístas, y la materia mental sería impelida a la ac¬tividad según las fantasías y los caprichos de quienes no están desarrollados espiritualmente. Debe recordarse que todo pensa¬miento humano, sea un potente pensamiento colectivo o ideas dinámicas individuales, surgen en su oportunidad objetivamente en el plano físico. Esta regla es ineludible e inalterable, y al considerar debidamente la Ley que gobierna la sustancia mental, se demostrará el peligro del pensamiento incorrecto y el poder del correcto. El poder del pensamiento humano, en la actuali¬dad, puede describirse primordialmente como pensamiento co¬lectivo, pues pocos pueden pensar en forma creadora. La opinión pública, las ideas masivas, las tendencias del deseo y el pensa¬miento humanos, no son hoy de un orden muy elevados, y puede verse en forma muy interesante la precipitación física de estos pensamientos vagos e incipientes, caracterizados por su gran si¬militud, están matizados por la intención egoísta y la demanda personal y basados en simpatías y antipatías, prejuicios y an¬helos. La enorme multitud de insectos que pueblan actualmente nuestro planeta, objeto de creciente preocupación para los hom¬bres de ciencia, los agricultores y todos los que trabajan por el bienestar del animal humano, son resultado directo de la pre¬cipitación del pensamiento.

No puedo detenerme a ampliar este hecho, pero sí asegu¬rarles que a medida que los hombres aprendan a pensar con mayor altruismo y pureza, y a medida que la malicia, el odio y la rivalidad den paso a la hermandad, bondad y cooperación, la plaga de insectos, como comúnmente se dice, desaparecerá con toda seguridad.

Tres: Otra dificultad que experimento al dilucidar estas re¬glas, reside en que hoy es más fácil probar la existencia del reino de la mente que el reino del éter, aunque los científicos utilicen ampliamente esta palabra. Esta regla concierne a los cuatro grados de sustancia etérica que constituyen la envoltura etérica de todas las formas en la naturaleza, desde una montaña hasta una hormiga, y desde una planta hasta un átomo. Algu¬nos hombres de ciencia reconocen la realidad del cuerpo etérico y otros no, y desde el punto de vista de las masas no es recono¬cido. Lo que está más cerca nuestro y en el primer plano in¬mediato, a menudo lo pasamos por alto; para quienes enseñamos y guiamos ha sido muy interesante observar el énfasis puesto sobre los fenómenos psíquicos y astrales, y la poca atención pres-tada a las formas y fuerzas etéricas más evidentes y fácilmen¬te discernibles. Con un pequeño cambio en la forma actual del enfoque visual se descubrirá que el ojo humano es capaz de in¬cluir un campo completamente nuevo de percepción y conocimiento. Los hombres introvierten ciegamente su conciencia, y llegan a percibir los objetos astrales y ese ilusorio mundo de formas siempre cambiantes, en que vivimos, nos movemos y te¬nemos nuestro ser; sin embargo, no ven lo que está frente a ellos.

Tres dificultades:

1. la carencia de cualidades,
2. los peligros inherentes a la inconsciente construcción de formas y
3. la ceguera etérica,
me imposibilitan tratar con toda equidad esta regla y dilucidar el trabajo en los niveles etéricos, de allí su breve elucidación.
Al tratar el tema de las cualidades y respondiendo a la pre¬gunta: ¿Cuál es el equipo que necesita el mago blanco?, diría que todos los estudiantes comprenden que deben llenarse cier¬tos requisitos, si se quiere confiar a un hombre algún conoci¬miento de la técnica del Gran Trabajo. Sin embargo, supongo que las cualidades del carácter no son las que se refieren a la pregunta. Todos los aspirantes saben, y durante épocas se ha enseñado, que la mente limpia y el corazón puro, el amor a la verdad y una vida de servicio y altruismo, son los prin¬cipales requisitos, y cuando no existen estas condiciones nada tiene valor y ninguno de los grandes secretos puede ser im¬partido. Podrán decir aquí: También se nos ha enseñado que existen quienes trabajan en los cuatro éteres y que indudable¬mente ejecutan actos mágicos; sin embargo, no poseen esa esen¬cial pureza y bondad amorosa a que se ha hecho referencia. Sin lugar a dudas esto es verdad; pertenecen al grupo de los que trabajan con materia, llamados Magos Negros; están intelectual¬mente muy desarrollados y pueden activar sustancia o materia mental, de tal modo que adquieren objetividad en el plano fí¬sico para llevar a cabo sus recónditos intentos. Respecto a este grupo hay mucha incomprensión y profunda ignorancia. Quizá sea mejor así, porque su destino está ligado a la raza futura, la sexta, y el fin y cese de sus actividades se producirá en esa época distante, llamada técnicamente Sexta Ronda. La final ro¬tura o división, entre las fuerzas llamadas negras y blancas, pa¬ra este ciclo mundial, tendrá lugar durante el período de la sex¬ta raza raíz en la presente ronda. Hacia el final de la sexta raza raíz, antes de la emergencia de la séptima, tendremos el ver¬dadero Armagedón, sobre el cual tanto se ha enseñado. Un pe¬queño ciclo de separatividad y trastorno, no constituye el verdadero Armagedón. La guerra relatada en el Mahabharata y la actual última guerra, tuvieron las raíces de sus dificultades y las simientes de los desastres que produjeron, una, en el mundo astral inferior y la otra, en el superior. Egoísmo y deseos de orden inferior fueron los impulsos detrás de ambas. La próxi¬ma gran división tendrá sus raíces en el mundo mental y será consumada en la sexta subraza. La sexta raza raíz contendrá la simiente de enormes desastres, en la coordinada triplicidad de la mente, en el astralismo y en la naturaleza física, que causa¬rán un momento culminante en la dualidad planetaria.

No es necesario ir mas allá, porque la humanidad de la sex¬ta ronda será de una naturaleza muy distinta de la nuestra, y quienes se caracterizan como fuerzas negras y blancas, serán tan diferentes de lo que ahora entendemos por esas palabras, que no es necesario ocuparse de ese problema tan lejano.

Debe recordarse que el verdadero mago negro (no me re¬fiero aquí a la persona con tendencia a la magia negra) es una entidad sin alma. Es un ser en el cual el ego o alma, según com¬prendemos el término actualmente, no existe. A menudo esto es pasado por alto y raras veces se capta o dice que no tiene cuerpo físico. Su mundo es siempre el mundo de la ilusión. Tra¬bajan desde el plano mental inferior, con la materia de deseo y el cuerpo de deseos de aquellos que en el plano físico son arras¬trados por la ilusión, están esclavizados por el extremo egoísmo y la autocentralización. Lo que el ignorante denomina mago negro en el plano físico, es sólo un hombre o mujer sensible o que está en armonía o es sensible al verdadero mago negro, en el plano astral. Tal relación sólo es posible después de mu¬chas vidas de egoísmo, bajos deseos, pervertidas aspiraciones in¬teIectuales y amor al psiquismo inferior, pero únicamente cuando el hombre ha estado voluntariamente esclavizado por ellos. Ta¬les hombres y mujeres son pocos, porque el puro y genuino egoís¬mo es realmente muy raro. Donde existe, es excesivamente po¬deroso, como son todas las tendencias que se concentran en un solo punto.

La clave para los requisitos más esotéricos es dada en esta regla: "El mago debe reconocer a los cuatro". Se supone que ha construido un excelente carácter. Se ha educado a sí mismo para el servicio. Su aspiración es verdadera y constante, Vive con pureza y altruismo. Ha aprendido algo del significado de la meditación. Ahora debe comenzar a entrenarse en lo que se llama "reconocimiento oculto".

Esta regla es un ejemplo muy interesante de las numerosas re¬laciones y equivalencias que pueden transmitirse en pocas pala¬bras. Hemos dicho que debe "reconocer a los cuatro". En Tra¬tado sobre Fuego Cósmico, pág. 805, se dice:

"Esto literalmente significa que el mago debe saber discriminar entre los diferentes éteres y observar el matiz especial de los dis¬tintos niveles, asegurando así una construcción equilibrada de la . Lo , en sentido oculto, es decir, conoce su nota y clave y es consciente del tipo especial de energía que personifica. No se ha puesto suficiente énfasis en el hecho de que los tres niveles superiores del plano etérico están en comunicación vibratoria con los tres planos superiores del plano físico cósmico, y estos (con su cuarto nivel esferoidal) han sido denominados en los libros ocultistas . Este conocimiento pone al mago en posesión de tres tipos de fuerza planetaria y su combinación o cuarto tipo, liberando para sí esa energía vital que impulsará dicha idea a la objetividad. A medida que los diferentes tipos de fuerza se reúnen y coaligan, una tenue y umbría forma se reviste con la envoltura vi¬brante astral y mental, y la idea del Ángel solar logra una definida concreción".

El significado más evidente es, por lo tanto, el reconoci¬miento de los cuatro éteres, pero depende a su vez de otros significados, basados en el reconocimiento de otros cuaternarios. Resumiré brevemente algunas de las cualidades necesarias pa¬ra el mago blanco y los reconocimientos que gradualmente emergerán de su conciencia.

Primero, debe reconocer a "los cuatro que constituyen el Uno". En otras palabras, el primer cuaternario que debe cono¬cer, y conocerlo bien, es lo que él es esencialmente:

1. Cuerpo físico, naturaleza emocional sensoria, mente y alma.
2. Alma, mente, cerebro y el mundo externo de fuerzas.
3. Espíritu, alma y cuerpo, dentro del gran Todo.

Esto supone una realización verdaderamente espiritual y la capacidad, en consecuencia, de actuar como alma. Hasta no ha¬berla alcanzado se puede ser un aspirante que practica magia blanca, pero no todavía un mago blanco.

Segundo, debe reconocer a “la ciudad qué tiene cuatro la¬dos". También debe comprender el significado de "el hombre, el cubo", de tres maneras:

1. De sí mismo como ser humano,
2. de sus semejantes en relación a sí mismo y al Todo,
3. del cuarto reino de la naturaleza, el reino humano, o vien¬do todo el reino como una entidad, una vida organiza¬da funcionando en el plano físico, habitada por el alma, animada por el espíritu.

Esto significa, por consiguiente, que como hombre respon¬de a su especie y es consciente del propósito del reino al que pertenece. Esto puede ser expresado mejor en las maravillosas palabras tomadas de un antiguo escrito de los archivos de los Maestros. Se dice que datan de los primeros tiempos atlantes. El material con que está hecho es tan viejo y frágil, que lo úni¬co que los mismos Maestros pueden tocar y ver es una preci¬pitación del mismo, estando el original guardado en Shamballa. Dice así, con algunas omisiones que no es conveniente insertar:

"En las cuatro esquinas del cuadrado, los cuatro angélicos... son vistos. Son de color anaranjado, pero velados en luz rosada. Dentro de cada forma, rodeada de llama azul, se ve la llama ama¬rilla...
"Ellos expresan, cuatro palabras, una para cada raza humana, pero no el sonido sagrado que trae la séptima. Dos palabras se han desvanecido, cuatro son hoy pronunciadas. Una se pronuncia en reinos tan elevados que el hombre no puede penetrar como hom¬bre. Así las siete palabras del hombre resuenan alrededor del cuadrado, pasando de boca en boca.
"Cada día del hombre las palabras toman forma y parecen diferentes. En... las palabras serán las siguientes:
"Desde el norte es cantada una palabra que significa... sé puro.
“Desde el sur, la palabra surge. Yo dedico y...
"Desde el este, trayendo una luz divina, la palabra viene vibrando alrededor del cuadrado: Amad a todos.
"Desde el oeste, la respuesta es devuelta: Yo sirvo".

Este es un débil esfuerzo para expresar en lenguaje mo¬derno las antiguas frases atlantes, más antiguas que el sánscrito o el senzar, y conocidas sólo por unos pocos miembros de la actual Jerarquía. Pero en los pensamientos de pureza, dedicación, amor y servicio, están resumidos la naturaleza y el destino del hombre y debe recordarse que no representan las llamadas cua¬lidades espirituales, sino fuerzas potentes ocultas, dinámicas en su incentivo y creadoras en su resultado. Esto debe ser consi¬derado cuidadosamente por todos los aspirantes. Tenemos, por lo tanto, con estas cuatro realizaciones espirituales agregadas a la primera, cinco cualidades del mago blanco.

Tercero, el mago blanco debe reconocer la cruz que se alza en los Cielos, donde el Cristo cósmico es crucificado, y en la que el mago blanco, siendo una célula en el cuerpo del Cristo cósmico, es también crucificado. Técnica y astrológicamente ha¬blando, en esta época actual debe comprender el significado interno de Tauro, Leo, Escorpio y Acuario, porque son poderosos en nuestro ciclo mundial. También debe ser capaz, si puedo de¬cirlo al mismo tiempo simbólica y correctamente, de expre¬sar la realización que es la meta de su esfuerzo en cada uno de estos cuatro signos y bajo cada uno de estos cuatro poderes. En Tauro tiene que ser capaz de decir: "Busco la iluminación y yo mismo soy la luz". En Leo dirá: "Reconozco ser el Uno. Rijo por medio de la Ley". La palabra que expresará en Escorpio será: "La ilusión no puede atraparme. Soy el ave que vuela con entera libertad". En Acuario las palabras serán: "Soy el servi¬dor y el dispensador del agua viviente".

Las cualidades ocultas que he mencionado superficialmente deben ser estudiadas con cuidado por el estudiante, y a medida que las analiza y vive de acuerdo a estas reglas, emergerán di¬versas cualidades que lo caracterizarán. Debe recordarse que to¬do lo dicho aquí, tiene un significado distinto en cada plano y en las siete etapas de conciencia, a medida que se expresan en los siete campos del conocimiento.

Finalmente, en lo que respecta al aspirante lector de estas instrucciones, debe haber trascendido las cuatro nobles verda¬des, aprendido el significado de los cuatro evangelios, compren¬dido el significado y el propósito de los cuatro elementos tie¬rra, agua, fuego, aire y, esotéricamente hablando, haber pasado como un Salvador a través de los cuatro reinos. Esta última frase será comprendida verdaderamente en la cuarta iniciación. Cuan¬do lo haya hecho podrá decir: "El deseo no me esclaviza, per¬manezco libre. Deseo todo y nada. Vivo y muero, soy inmolado y me levanto de nuevo; vengo y voy por propia voluntad. Bajo mis pies está la tierra y el agua lava mi forma. El fuego des¬truye lo qué impide mi camino, soy amo del aire. A través de todo el mundo de las formas han pasado mis pies. Todo existe ahora para mí, y yo, el servidor del todo, persisto".

Estudien estas palabras y observen cómo el concepto de los requisitos ideales que constituyen las facultades del mago blan¬co han progresado constantemente.

Podría hablar más detalladamente sobre muchos otros cua¬ternarios, pero los pocos citados son suficientes para demostrar algunos de los reconocimientos hacia los cuales tiende el aspi¬rante. Únicamente voy a referirme al cuaternario de color vio¬leta, o los cuatro tipos de energía que constituyen el cuerpo vi¬tal o etérico de todas las formas del mundo natural. Nuevamente tenemos aquí tres superiores y uno inferior, que indican siem¬pre los tres aspectos o principios de la divinidad, y la forma mediante la cual los tres deben manifestarse. Espíritu, alma y cuerpo, expresan la misma idea desde otro ángulo, más lo que es producido por su interacción. Debe siempre recordarse que desde el punto de vista de la Realidad, lo que llamamos cuerpo físico denso, tangible y objetivo, es tan sólo una ilusión. Se nos ha dicho una y otra vez en las antiguas escrituras que no es un principio. ¿Por qué no lo es? Por ser sólo una apariencia pro¬ducida por la fusión de los tres superiores y el cuarto, y esta apariencia es una ficción e imaginación de la mente humana. No hablo en parábolas; sólo expreso hechos de la naturaleza, que serán considerados progresiva y plenamente por los filósofos de ambos hemisferios. Tanto en el sistema solar, el macrocosmos del microcosmos, como en el microcosmos, hay siempre tres planos superiores que incorporan los principios, producen el propósito dinámico y constituyen los cuatro niveles del cuerpo etérico, tanto de Dios cómo del Hombre, considerándolos desde el punto de vista físico o de la energía. Estos cuatro se reflejan en la divi¬sión de los cuatro niveles etéricos del plano físico, en lo que se refiere al cuerpo físico de todas las formas. Estos cuatro niveles etéricos o grados de sustancia vital, constituyen lo que se le lla¬ma "forma verdadera" de todos los objetos o fenómenos mate¬riales, y responden a los cuatro tipos superiores de energía es-piritual que generalmente llamamos divina. Esta relación entre la trinidad prototípica, su plano de fusión y el reflejo etérico, se encuentra en todas las formas, según el tipo de energía que predomine. En cada uno de los cuatro reinos de la naturaleza se hallan los cuatro tipos, pero el cuarto etérico se encuentra en mayor grado en el reino mineral que en el humano, mientras que el más elevado de los cuatro éteres se encuentra en mayor proporción en el humano que en los otros reinos. Esto que les digo puede confundir al neófito, porque las palabras energía, pro¬pósito dinámico, vitalidad y sustancia etérica, significan poco pa¬ra el principiante, pero sirven para indicar algunos de los co¬nocimientos que debe captar el trabajador en magia blanca Esto podría ser ilustrado por ejemplo, diciendo que al trabajar en el reino mineral, el cuarto reino de la naturaleza desde el pun¬to de vista de Dios, y el primero desde el punto de vista de tiempo y espacio, se trabajará con el cuarto éter cósmico (ener¬gía búdica), utilizando éter del cuarto grado en su propio cuer¬po como agente transmisor, y así sucesivamente en conexión con los otros tres reinos de la naturaleza. Uno de los secretos aún no revelados, afortunadamente, y que no lo será por algún tiem¬po, se refiere a la cuestión de si el violeta claro es el color del superior o el inferior de los cuatro.

La consideración de estos diferentes cuaternarios, que es ne¬cesario que el mago blanco comprenda, y las cualidades que debe poseer antes de efectuar el trabajo mágico, conduce a la siguien¬te pregunta: ¿Existe alguna fórmula o proposición básica que debe regir la actividad mágica?

Por supuesto esta pregunta es demasiado general y vaga, pe¬ro hasta que la inclusividad de la mente humana no sea mayor que la actual, inevitablemente se formularán tales preguntas. Sin embargo, puedo darles una respuesta breve, que contiene la cla¬ve de todo el proceso. Cuando sea correctamente comprendida, gobernará el método de trabajo y la vida mental del trabajador en magia blanca. Mi respuesta es la siguiente: Las Potestades producen precipitación. Estas palabras encierran todo el asunto. Resumen la historia del Creador y la historia de la vida y el medio ambiente que condiciona a cada ser humano. Dan cuenta de todo lo que es y subyace detrás de la ley de renacimiento. Estas potencias son impulsadas a la actividad por el poder del pensamiento, y al entrenarlas para que sean creadoras y al enseñarles a gobernar y controlar sus propios destinos, los Instructores de la raza comienzan con el aspecto mental de los aspirantes. Acen¬túan lo que regirá los poderes y tratan con lo que producirá la forma objetiva, la califican y energetizan y cumplen el propósito del pensador.

El pensador es entonces el factor esencial, por lo tanto lle¬gará a ser evidente, a medida que estudian estas palabras, lo que está sucediendo hoy en el mundo. La tendencia de nuestra civilización moderna, a pesar de todos sus errores, es producir pensadores. Educación, libros, viajes, en sus muchas y variadas formas, enunciaciones de la ciencia y de la filosofía, y ese an¬helo interno que llamamos impulso religioso, pero que en reali¬dad constituye un impulso hacia la verdad y su verificación mental todos estos factores tienen un solo objetivo, producir pensadores. Un verdadero pensador, es un creador incipiente que (inconsciente al principio, pero consciente después) mane¬jará el poder a fin de "precipitar" u obligar a emerger las for¬mas objetivas. Estas formas estarán de acuerdo al propósito y plan divino y, en consecuencia, harán progresar la causa de la evolución, o bien serán animadas por la intención personal, ca¬racterizadas por propósitos egoístas separatistas, por lo tanto constituyen parte del trabajo de las fuerzas retroactivas y de los elementos materialistas, perteneciendo por naturaleza a la magia negra.

Nuevamente aparecen los cuatro:

1. El pensador.
2. El poder.
3. La cualidad del poder.
4. La precipitación.


LA PRECIPITACIÓN DE FORMAS MENTALES

¿Qué es una precipitación? Podrían darse muchas definicio¬nes y la mayoría de ellas al expresarlas en palabras pier¬den mucho de su verdadera significación, pero podría darse una idea en los siguientes términos:

“Precipitación es una acumulación de energías ordenadas en cierta forma, a fin de expresar la idea de algún Pensador creador, y calificada o caracterizada por la naturaleza de su pensamiento y mantenida en esa peculiar forma mientras su pensamiento perma¬nece dinámico".

Estas palabras intentan expresar un símbolo hallado en el mismo libro antiguo, o más bien resume lo dicho anteriormente, al considerarse esta regla. En verdad estos símbolos que surgen del remoto pasado constituyen las herramientas de trabajo, si así puedo expresarlo, de los Pensadores que guían nuestra evolución racial y planetaria. Este símbolo especial podría descri¬birse de la manera siguiente:

Un sol radiante constituye el trasfondo y en el mismo cen¬tro de ese sol aparece un ojo; proyectándose hacia abajo, fluyen¬do a la derecha de ese ojo una corriente de energía en forma de haz de luz. Irradia hacia fuera, ensanchándose al final, en un segundo círculo, donde hay una cruz parecida a la denomi¬nada cruz de Malta. En el centro de la cruz hay otro ojo y den¬tro del ojo la Palabra Sagrada. Entre los brazos de la cruz y por lo tanto formando otra cruz, está la Svástica, cuyos brazos sur¬gen detrás de la cruz de Malta. Al pie de la página donde se encuentra este símbolo hay cuatro formas geométricas. H. P. B. se refiere a algunas de ellas y las extrajo de esta antigua lámina. Son conocidas pero muy raras veces aplicadas por los esotéricos en el trabajo creador, ellas son: el cubo, la estrella de cinco puntas, la estrella de seis puntas y el diamante de ocho lados, sobrepuestos uno sobre otro. Constituyen por lo tanto la base del símbolo. H. P. B. también se refiere al punto, a la línea y al círculo, pero éstos, con el triángulo, han sido aplicados exo¬téricamente a la Deidad y al universo manifestado. Más adelan¬te esas otras formas serán aplicadas también esotéricamen¬te a Dios y al hombre. Pero se hará únicamente cuando las verda¬des de la Sabiduría Eterna sean reconocidas universalmente.

Las leyes del pensamiento son las leyes de la creación, y todo el trabajo creador es llevado adelante en el nivel etérico. Esto constituye prácticamente una segunda fórmula. El Crea¬dor del sistema solar circunscribe su atención al trabajo efec¬tuado en lo que llamamos los cuatro planos superiores de nues¬tro sistema. Los tres inferiores, que constituyen el plano denso físico cósmico son objetivos y de precipitación, porque la materia del espacio responde o es atraída por la potencia de las cuatro vibraciones etéricas superiores. Éstas, a su vez, son im¬pulsadas a la actividad por el impacto dinámico del pensamien¬to divino. Hay procedimientos similares en lo que al hombre concierne. Tan pronto como un hombre se convierte en pensador, y puede exponer su pensamiento, desear su manifestación y energetizar "por el reconocimiento" de los cuatro éteres, es inevitable una densa manifestación física. Atraerá, mediante su energía pránica, matizada por el deseo superior o inferior y ani¬mada por el poder de su pensamiento, la materia de respuesta necesaria para dar forma a su cuerpo.

Mucho de esto ha sido considerado en Tratado sobre Fuego Cósmico, y como estas instrucciones están destinadas a desarro¬llar internamente al aspirante, me extenderé sobre ello sólo pa¬ra profetizar que dentro de cincuenta años el verdadero signi¬ficado de las precipitaciones ocupará la atención de los cien¬tíficos. Los estudiantes ocultistas deberían estudiar cuidadosa¬mente el tema. Puede ser abordado de dos maneras. Primero por el estudio del mundo objetivo, donde se encuentra el aspirante individual. Debe considerar el hecho de que su cuerpo de manifestación es una precipitación y el resultado de su potente pensamiento y el deseo y "reconocimiento" de los cuatro éte¬res. Debe comprender que esta forma creada por él persistirá mientras el poder dinámico de su pensamiento la mantenga en un estado de coherencia, y se disipará (esotéricamente hablan¬do) "cuando quite sus ojos de ella". Debe también considerar que su medio ambiente es el resultado del trabajo de un conjunto de pensadores grupales grupo al cual pertenece. El origen de este concepto puede buscarse, desde un grupo familiar hasta los egos que, íntimamente entrelazados, forman un grupo en el ni¬vel superior del plano mental, y de allí continuar hasta los siete pensadores mayores del universo, los Señores de los siete rayos. Estos siete, a su vez, son impulsados a la actividad por los tres supremos trabajadores mágicos, la manifestada Trinidad. Estos Tres, a su turno, serán reconocidos como respondiendo al pen¬samiento del Creador Uno, el Logos Inmanifestado.

La palabra "reconocimiento" es una de las más importan¬tes en el lenguaje ocultista y contiene la clave del misterio del Ser. Se relaciona con la actividad kármica, y de ello dependen los señores del Tiempo y del Espacio. Resulta difícil ilustrar es¬to en términos sencillos, pero podría decirse que el problema de Dios Mismo consiste en el triple reconocimiento que Él debe manifestar:

1. Reconocimiento del pasado, que necesariamente impli¬ca un reconocimiento de esa materia en el espacio que, mediante asociaciones anteriores, ya está matizada por el pensamiento y el propósito.
2. Reconocimiento de los cuatro grados de vida que, por asociaciones anteriores, son capaces de responder ahora a su nuevo pensamiento y pueden, por lo tanto, efec¬tuar sus planes y trabajar en colaboración con Él. Ellos subordinan sus propósitos individuales al plan divino.
3. Reconocimiento del objetivo que existe en Su mente. Esto, a su vez, necesita un enfoque unificado sobre la meta y mantener el propósito a través de las vicisitu¬des del trabajo creador, a pesar del poder de los numerosos Pensadores divinos, atraídos a Él por similitud de ideas.

Es inútil tratar de evitar el uso de pronombres personales cuando se habla gráfica y simbólicamente. Si el estudiante tiene en cuenta que tal intento de reducir palabras a principios y con¬ceptos cósmicos, es en sí ridículo, y lo único que puede hacer es presentar un panorama, entonces no causará ningún daño. Pero el panorama cambia a medida que prosigue la evolución, y el actual será considerado mañana como el tosco diseño de una criatura. Entonces será presentado un nuevo cuadro más sencillo, armonioso y bello, hasta que éste a su vez se estime inadecuado.

Estos mismos reconocimientos rigen, en escala menor, las actividades del Ángel solar, mientras prosigue con el trabajo de encarnación y manifestación en el plano físico. Debe reconocer la materia de los tres planos de expresión humana que, por aso¬ciaciones anteriores, ya está matizada por su vibración, y tam¬bién los grupos de vidas con los que ha tenido relación y debe trabajar nuevamente. Por último, a través del pequeño ciclo de una encarnación, debe mantener constante su propósito y ver que cada vida lleva adelante ese propósito, hasta una manifes¬tación más plena y consumada.

Además, el trabajo del ser humano se cumple a medida que éste se esfuerza en convertirse en un pensador creador. Su trabajo creador tendrá éxito si puede reconocer la tendencia de su mente a medida que surge a través de sus actuales in¬tereses, porque éstos tienen su raíz en el pasado. Tendrá éxito si puede reconocer la vibración del grupo de vidas, y de acuer¬do a dicho pensamiento su trabajo creador debe proseguir, por¬que a diferencia de la Deidad en el sistema solar, él no puede trabajar solo y aparte. ¿Y quién puede decir si en esas gran¬des esferas de existencia, en que nuestra Deidad desempeña Su parte, Él se halla más libre de influencias grupales cósmicas, que el individuo humano de las impresiones e impulsos del me¬dio ambiente? Debe reconocer el propósito, por el cual ha con¬siderado necesario construir una forma mental, y mantenerlo firme e incólume a través de todo el período de objetividad A esto se lo denomina atención centralizada y este trabajo crea¬dor es una de las metas aún no reconocida, del proceso medi¬tativo. Hasta ahora se ha insistido en el logro de una atención enfocada y en la necesidad cuando esto haya sido alcanzado- -de hacer contacto con el alma, el pensador espiritual. Pero las dé¬cadas venideras verán el surgimiento de la técnica de la creación. Cuando el alma, la mente y el cerebro, estén unificados y se haya adquirido facilidad para la unificación, se darán más ins¬trucciones para el arte creador. Meditación es la primera lec¬ción fundamental impartida a los hombres cuando alcanzan la capacidad de funcionar en el plano mental.

Bajo el gran ciclo de la rueda del renacimiento "la idea del Ángel solar logra una definida concreción". (Tratado sobre Fuego Cósmico, pág. 805.) Cada vida ve claro el propósito inicial, y el tiempo es, específicamente hablando, la longitud de un pensamiento. Esta misma verdad fundamental subyace en la creación de todas las formas en el plano físico, sea una forma mental en¬carnando el urgente deseo de adquisición egoísta de un hombre, o esa forma mental que llamamos grupos u organización y que, ani¬mada por un propósito altruista, es el modo con que un discípulo ayuda a la humanidad. Fundamenta el trabajo grupal, consideran¬do al grupo como a una entidad. Si un grupo apreciara el poder de este hecho y "reconociera" su oportunidad, podría, mediante la aguda fijeza de propósito y su enfocada atención sobre el objeti¬vo espiritual, producir milagros en la salvación del mundo. Ape¬lo a todos aquellos que lean estas palabras, a volver a consagrarse a sí mismos y a reconocer que tienen la oportunidad de realizar un esfuerzo unido de utilidad mundial.

Podría ser útil aquí expresar con sencillez los requisitos necesarios para manifestar un propósito espiritual, individual o grupal. Éstos podrían resumirse en tres palabras:

1. Poder
2. Desapego.
3. No criticar

Muy a menudo se usan palabras sencillas y, gracias al uso dia¬rio, pierden su real significado y valor esotérico.

Permítanme expresar algunas ideas referentes a estas pala¬bras, aplicables únicamente al trabajo creador de magia blanca.

Poder depende de dos factores para su expresión:

a. Unidad de propósito.
b. Carencia de impedimentos.

Los estudiantes se asombrarían si pudieran ver sus móviles co¬mo los vemos nosotros, los que guiamos el aspecto subjetivo de la experiencia. La mezcla de móviles es universal. Móvil puro es raro, y donde existe, hay siempre éxito y realización. Tal mó¬vil puro puede ser totalmente egoísta y personal o altruista y espiritual, y ambos están mezclados, en diversos grados, en lo que al estudiante concierne. De acuerdo, sin embargo, a la pu¬reza de intención y unidad de propósito, así será la potencia.

El Maestro de Maestros ha dicho: "Si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz". Las palabras que Él enunció, dan el principio subyacente en todo trabajo creador, y podemos vincular la idea que Él revistió con palabras, en el símbolo que describí anteriormente en este tratado. ¡Poder, luz, vitalidad y manifestación! Tal es el verdadero procedimiento.

Es evidente, por lo tanto, que la unidad manifestada, el hom¬bre, es exhortado a ser vital en su búsqueda y a cultivar su aspiración. Cuando esa aspiración es suficientemente fuerte, enton¬ces es instado a alcanzar la capacidad de "mantener su mente firme en la luz.". Cuando pueda hacerlo, adquirirá el poder y poseerá el ojo único que redundará en la gloria de la divinidad inmanente. Sin embargo, hasta no haber dominado este proceso de desarrollo, no puede confiársele el poder. El procedimiento es el siguiente: El aspirante individual empieza a manifestar al¬go del propósito del alma, en su vida del plano físico. Transmuta el deseo en aspiración, y esa aspiración es vital y verdadera. Aprende el significado de la luz. Cuando ha dominado la técnica de la meditación (y de esto se ocupan ciertas escuelas que exis¬ten actualmente) podrá manejar el poder, porque habrá apren¬dido a actuar como un Pensador divino. Ahora es un colabora¬dor y está en contacto con el Propósito divino.

Sin embargo, como bien saben los verdaderos estudiantes, los impedimentos son legión, pues los obstáculos son innumerables. Tal unidad de propósito puede ser realizada ocasionalmente en mo¬mentos elevados, pero no permanece siempre con nosotros. Hay impedimentos de naturaleza física, de herencia y medio ambien¬te, de carácter, tiempo y condiciones, de karma mundial, así co¬mo también de karma individual. ¿Qué puede hacerse entonces? Tengo sólo una palabra que decir, y ella es: persistir. El fracaso jamás impide el éxito. Las dificultades desarrollan la fortaleza del alma. El secreto del éxito es mantenerse siempre firme e impersonal.

El segundo requisito es desapego. El trabajador en magia blanca debe mantenerse en lo posible libre de identificarse con aquello que ha creado o intenta crear. El secreto para todos los aspirantes es cultivar la actitud del observador y del vigía si¬lencioso. La mayor parte del trabajo mágico queda anulado, por¬que el trabajador y constructor de la materia no guardó silen¬cio. Por hablar anticipada y excesivamente, destruye lo que ha tratado de crear, y el hijo de su pensamiento nace sin vida. To¬dos los trabajadores del campo mundial deben reconocer la ne¬cesidad del desapego silencioso, y el trabajo de los estudiantes que leen estas instrucciones consiste en cultivar una actitud de desapego. El desapego mental capacita al pensador para mo¬rar siempre en un lugar elevado y secreto, y desde ese centro de paz llevar a cabo con calma y poder, el trabajo que se ha propuesto. Trabaja en el mundo de los hombres, ama, consuela y sirve; no presta atención a la simpatía y antipatía personales, ni a prejuicios ni apegos; se mantiene fuerte como una roca y como una mano tendida en la oscuridad, para todos aquellos con quienes entra en contacto. El cultivo de una actitud personal de desapego, con una actitud de apego espiritual, cortará las raíces de la vida del hombre, pero devolverá mil veces todo aquello que ha cortado.

Mucho se ha escrito sobre el apego y la necesidad de prac¬ticar el desapego. Ruego a todos los estudiantes, en la urgencia de la situación actual, que en vez de leer piensen sobre ello y comiencen a practicarlo y a demostrarlo.

No criticar es el tercer requisito. ¿Qué puedo decir sobre ello? ¿Por qué es un requisito tan esencial? Porque la crítica (análisis y en consecuencia separatividad) es la característica sobresaliente de los tipos mentales y también de las persona¬lidades coordinadas. La crítica es un potente factor que pone en movimiento la sustancia mental y emocional, e impresiona fuertemente las células cerebrales y da origen a las palabras. Por un repentino estallido de pensamientos de crítica, la perso¬nalidad puede ser galvanizada en una potente pero errónea co¬ordinación, con resultados desastrosos. La crítica es una facul¬tad de la mente inferior, por lo tanto tiende a dañar y herir, y ningún hombre puede proseguir en el camino mientras daña y causa dolor a sabiendas. El trabajo de magia blanca y la reali¬zación del propósito jerárquico se ven obstaculizados fundamen¬talmente en las relaciones existentes entre sus trabajadores y los discípulos. En la tensión de la actual oportunidad no hay tiempo para la crítica, pues esto sería un obstáculo para sí y para el trabajo.

En la apremiante situación actual siento la urgencia de ex¬hortar a todos los que leen estas instrucciones, a olvidar sus simpatías y antipatías y a trascender los impedimentos de la per¬sonalidad que inevitablemente existen en ellos y en todos los que trabajan en el plano físico y los obstaculiza. Pido a todos los trabajadores recuerden que está ya con nosotros el día de la oportunidad, y que éste tiene su límite. Este actual tipo de opor¬tunidad no durará eternamente. Las pequeñeces de las fricciones humanas, la incomprensión entre unos y otros, las pequeñas fa¬llas, originadas en la personalidad y que después de todo son efí-meras, las ambiciones y las ilusiones, deben todas desaparecer. Si los trabajadores practicaran el desapego sabiendo que la Ley actúa, que el propósito de Dios debe llegar a una conclusión fi¬nal, y si aprendieran a no criticar jamás en palabra ni en pen¬samiento, la salvación del mundo debería proceder acelerada¬mente y sería anunciada la nueva era de amor e iluminación.

REGLA CATORCE

El sonido aumenta. Se acerca la hora del peligro para el
alma valerosa. Las aguas no han dañado al creador blanco
y nada puede ahogarlo ni mojarlo. Ahora amenaza el peligro
del fuego y de las llamas, sin embargo se observa tenuemen¬te
el humo que se eleva. Que él, después del ciclo de paz,
acuda nuevamente al Ángel solar.

LOS CENTROS Y EL PRANA

Cuanto más nos acercamos en pensamiento al plano físico, tanta mayor dificultad experimentará el mago, ya sea el Ángel solar que se ocupa del trabajo mágico de manifestación, o un tra¬bajador experto en el plan. Esto es debe a dos causas:

1 . La respuesta automática de la materia física densa a la sustancia, recordando siempre que la sustancia es fuerza.
2. Los peligros incidentales a la tarea de trabajar con los fuegos o pranas del universo. Este último peligro es el que concierne a esta regla.

Hay muchas formas de interpretarla. Podemos estudiar el trabajo del Ángel solar cuando se acerca al plano físico denso para encarnar, y llegar así a ese punto crítico de su trabajo creador donde la triple envoltura está en la etapa que debe ine¬ludible e inevitablemente hacer contacto con el aspecto materia, etapa en la cual, expresando esta verdad en términos ocultos, li¬teralmente lo induce a "vestirse y desaparecer dentro de la luz del día". El hombre espiritual está ahora velado por una envol¬tura mental o por un fuego. Está envuelto "en una niebla acuo¬sa", expresión antigua que se refiere a la gran ilusión. Este tér¬mino trasmite no sólo el concepto de la posesión de un cuerpo astral o acuoso, sino que también presenta a la mente el efecto que ese cuerpo tiene que producir sobre el oculto Ángel solar, el cual mira a través del fuego y de la niebla y ve distorsión y reflexión, y aquello que extravía.

Además de las envolturas de fuego y niebla, se ha revestido de una red externa estrechamente entrelazada de corrientes de fuerza. Éstas constituyen su cuerpo de naturaleza etérica o vital, semejante a una trama o red de millares de nadis de energía, entretejidos y formando, en ciertas partes de este cuerpo de energía, varios puntos focales de fuerza, de los cuales los más importantes son los siete centros. Sin embargo, hay muchos pun¬tos focales similares.

Cuando el Ángel solar ha asumido este ropaje, se llega a una etapa final, y el fuego solar y el fuego por fricción deben po¬nerse en contacto con "tres fuegos muy antiguos". Éstos son los fuegos de la materia físico densa objetiva, o de esas unidades de energía material que normalmente describimos con las palabras “gaseoso, líquido y denso”, una frase sin sentido que sólo nos sirve para establecer la diferenciación. Estos tres fuegos anti¬guos son un aspecto del fuego por fricción.

A esta altura llega la hora del peligro para el alma vale¬rosa. Es el momento en que el alma debe unificar el cuerpo eté¬rico y la envoltura gaseosa, aspecto superior de la envoltura fí¬sico densa, el instrumento de manifestación orgánica tangible.

Podemos también estudiar esta regla desde el punto de vis¬ta del iniciado que se ocupa de la manipulación de fuerza y que, mediante el poder de su pensamiento, pudo haber creado una forma mental. A esta forma mental la ha revestido de una en¬voltura astral o de deseo, vitalizada premeditadamente con su ener¬gía, y ahora trata de darle existencia objetiva y enviarla a cum¬plir su propósito o intención. En todo trabajo creador el mo¬mento decisivo se encuentra siempre en esta etapa, en que la forma vibrante y subjetiva tiene que atraer hacia sí ese mate¬rial que la organizará en el plano físico. Este hecho debe ser recordado, no importa lo que el mago trate de objetivar, sea una organización, un grupo o una sociedad, la materialización del dinero o la exteriorización de una idea. El momento de pe¬ligro para el mago se produce en la etapa final. Llega un punto de sutil discriminación y el mago debe proceder ahora con mu¬cha cautela. La mayoría de los buenos planes no se materializan, y la razón reside aquí. Después de todo, un plan es una idea liberada en tiempo y espacio para hallar una forma y hacer su trabajo. La mayoría no llega a nada porque su creador, o la mente creadora de la que emanó, no se da cuenta de este período crítico. Debe concertarse un correcto ajuste de fuerzas pa¬ra no utilizar ni mucha ni poca energía. Cuando se libera de¬masiada energía a través del cuerpo vital, resplandece un fuego al ponerse en contacto la energía gaseosa del plano físico denso con la energía vital etérica. Así se destruye la forma embrionaria. Cuando no hay suficiente energía o una adecuada y persistente atención, y cuando el pensamiento del mago titu¬bea, entonces la idea queda en la nada, la criatura nace sin vida y nada llega a manifestarse objetivamente. Esto tiene un equi¬valiente literal en el plano físico. Muchas criaturas nacen muertas justamente porque el Ángel solar titubea en su designio y no tiene suficiente interés. Numerosas y excelentes ideas no se ma¬terializan o no tienen existencia viviente y persistente "a la luz del día", porque no hubo energía suficiente para generar la chispa de viviente llama que debe arder siempre en el centro de todas las formas. El peligro por lo tanto, es doble:

1. Destrucción por el fuego, debido al excesivo desgaste de energía y a la expresión de un propósito demasiado violento.
2. Muerte, por falta de vitalidad y porque "la atención di¬rigida" al mago no tiene duración y fuerza adecuada como para llevar la forma a la existencia. Aquí rige la ley oculta de que la energía sigue al pensamiento.

Podríamos estudiar esta regla desde el punto de vista del aspirante, cuando aprende a trabajar con energía y con las fuer¬zas de la naturaleza, aprende el significado y propósito del cuer¬po vital y adquiere poder para controlar los fuegos vitales o pra¬nas, de su propio pequeño sistema. Me parece que para nuestro propósito este método de acercamiento sería el de mayor utilidad. Estas instrucciones van dirigidas a quienes están muy interesa¬dos en liberarse de la foma, y procuran prepararse a sí mismos para trabajar en colaboración con la Gran Logia Blanca. Están aprendiendo los primeros pasos en el trabajo mágico y, por lo tanto, es de primordial importancia la comprensión de los fuegos y las energías con que ellos deben trabajar. Por eso limitaremos nuestra atención a este aspecto del gran trabajo y no conside¬raremos el trabajo del alma, cuando encarna y se manifiesta objetivamente por medio de una forma, ni el trabajo de los ini¬ciados, cuando actúan como magos creadores bajo el impulso grupal y mediante una comprensión inteligente del plan evolu¬tivo. Estas instrucciones están destinadas a ser prácticas y a tras¬mitir la necesaria enseñanza a esos estudiantes que saben leer entre líneas y están desarrollando la capacidad de ver el sen¬tido esotérico detrás de los velos externos y las formas exoté¬ricas.

Vamos ahora a considerar los pranas, y quisiera acotar aquí algunos párrafos del libro La Luz del Alma, donde se los des¬cribe. En el Libro III, Af. 39, encontramos que cinco aspectos del prana actúan a través de todo el cuerpo etérico o vital, y por lo tanto lo constituyen.

Prana es quíntuple en su manifestación y corresponde a los cinco estados de la mente, el quinto principio, y a las cinco modi¬ficaciones del principio pensante. Prana se manifiesta en el sistema solar como los cinco grandes estados de energía denominados planos, el medio de la conciencia ... Las cinco diferenciaciones de prana en el cuerpo humano son:
“1. Prana se extiende desde la nariz al corazón, teniendo relación especial con la boca y la palabra, el corazón y los pulmones.
“2. Samana abarca desde el corazón al plexo solar; concierne al alimento y nutrición del cuerpo, por medio de la comida y la bebida, y tiene relación especial con el estómago.
“3. Apana controla desde el plexo solar hasta las plantas de los pies; concierne a los órganos de eliminación, de evacuación y de nacimiento; tiene una relación especial con los órganos genitales y evacuantes.
“4. Upana se encuentra entre la nariz y la cima de la cabeza; tiene relación especial con el cerebro, la nariz y los ojos; cuando está adecuadamente controlado produce la coordinación de los aire vitales y su correcto manejo.
“5. Vyana es el término aplicado a la suma total de la energía pránica, al distribuirse equilibradamente por todo el cuerpo. Sus instrumentos son los miles de nadis o nervios que se en¬cuentran en el cuerpo, y tiene una conexión peculiar y definida con los canales sanguíneos, las venas y las arterias" (pág. 211 12.)

"El cuerpo etérico constituye el cuerpo vital o de fuerza; interpe¬netra cada parte del vehículo denso, siendo el fundamento y la verdadera sustancia del cuerpo físico. Según sea la naturaleza de la fuerza que anima al cuerpo etérico, la actividad de esa fuerza sobre el mismo y el dinamismo o lentitud de las partes más im¬portantes del cuerpo etérico (los centros a lo largo de la columna vertebral), así será la correspondiente actividad del cuerpo físico. En forma similar, y simbólicamente según la plenitud del aparato respiratorio y su capacidad para oxigenar y purificar la sangre, así será la salud o plenitud del cuerpo físico denso". (pág. 145.)

Encontramos también que las fuerzas que componen el cuer¬po vital o los diversos pranas de que está compuesto, emanan:

“a. Del aura planetaria. En este caso es prana planetario, que con¬cierne principalmente al bazo y a la salud del cuerpo físico.
“b. Del mundo astral, por conducto del cuerpo astral. Esta fuerza será puramente kámica o de deseo, y afectará principalmente a los centros ubicados abajo del diafragma.
“c. De la mente universal o fuerza manásica, la cual constituye mayormente fuerza mental e irá al centro laríngeo.
“d. Del ego mismo, estimulando principalmente los centros coro¬nario y cardíaco". (pág. 146.)

Leemos, además, que "la mayoría de las personas reciben fuerza sólo de los planos físico y astral, pero los discípulos re¬ciben también fuerza de los niveles mental y egoico". Finalmen¬te leemos:

"Podrá ser de ayuda para el estudiante comprender que el correcto control del prana implica el reconocimiento de que la energía es la suma total de la existencia y de la manifestación, y que los tres cuerpos inferiores son cuerpos de energía, constituyendo cada uno el vehículo para un tipo superior de energía, y son también trasmisores de energía. Las energías del hombre in¬ferior constituyen las energías del tercer aspecto, el aspecto Espíritu Santo o Brahma. La energía del hombre espiritual constituye la energía del segundo aspecto, la fuerza crística o búdica. La finalidad de la evolución en la familia humana es llevar esta fuerza crís¬tica o principio búdico, a su plena manifestación en el plano físico, mediante la utilización de la triple envoltura inferior". (pág. 150.)

Esto proporciona un panorama general del tema en consi¬deración y también imparte los hechos elementales sobre los cuales nuestros pensamientos están basados. Es evidente, por lo tanto, a medida que estudiamos lo procedente, que el aspirante debe hacer tres cosas:

Primero, aprender la naturaleza de las energías o pranas, que han traído su creación mágica, el cuerpo físico, a la mani¬festación, o lo mantienen en tales condiciones que puede no alcanzar rápidamente el objetivo espiritual de su alma. Esta lección implica:

a. Llegar a un conocimiento de esas fuerzas que son es¬pecialmente poderosas en su vida y que aparentan di¬rigir sus actividades. Esto le traerá el conocimiento de los centros de su cuerpo etérico que están despertando y de los que no lo están. Todos los aspirantes deben comprender esto antes de poder consagrarse al verda¬dero entrenamiento para el discipulado.
b. Captar la relación entre estas fuerzas de la naturaleza que ha tomado para su propio uso, y que constituyen la suma total de sus energías personal, mental, senso¬ria, vital, y esas mismas fuerzas que se hallan en el mun¬do natural y rigen la manifestación del Macrocosmos.
c. Aprender a trabajar con estas energías en forma inte¬ligente para llevar a cabo tres acontecimientos:

Una armoniosa colaboración con su propio Ángel solar, a fin de que las fuerzas solares puedan imponer su ritmo sobre las fuerzas lunares.
Una inteligente respuesta y afiliación con el grupo de Trabajadores del Mundo, que en un momento dado han emprendido el trabajo de dirigir, por el poder del pensamiento, las fuerzas de la naturaleza y así llevan todo el cuerpo creador adelante, en línea con la intención divina.
La producción en el plano físico de una personalidad adecuada a su tarea creadora, capaz de adoptar esas formas de actividad que emanan de la mente, lo cual le permitirá llevar adelante el trabajo de los agen¬tes dirigentes.

Segundo, aprender a vivir como alma y, por lo tanto, libre de identificación alguna con la naturaleza corporal. Esto traerá tres cosas:

a. La capacidad de penetrar en la conciencia de la cabeza, y desde ese punto elevado dirigir la vida del yo per¬sonal.
b. El poder pasar, a través de los distintos centros del cuerpo, esas fuerzas y energías universales necesarias para el trabajo mundial. Esto debe hacerse consciente¬mente y con pleno conocimiento de la fuente de donde provienen, de las modalidades de su actividad y del pro¬pósito para el cual deben ser utilizadas. Esto implica también saber qué fuerza está relacionada con un centro, y por consiguiente, implica la necesidad de desarrollar los centros, llevarlos a un estado de potencia y armoni-zarlos en un ritmo unificado.
c. La capacidad, por lo tanto, de trabajar a voluntad por in¬termedio de algún centro particular. Esto es sólo posible cuando el alma puede morar como regente en el "trono entre las cejas", y cuando el fuego kundalini ha sido elevado ocultamente. Este fuego tiene que ascender, a tra¬vés de la red que separa un centro de otro, al "Dorado Centro de Poder".

Tercero, estudiar las reacciones que puede producir sobre los demás, cualquier energía que él exprese mediante su persona¬lidad, o si es un iniciado, un trabajador consciente del Plan, puede tener el privilegio de utilizar o trasmitir. Por un intenso estudio del "efecto" personal ejercido sobre sus semejantes, y mientras vive, piensa, habla y actúa entre ellos, aprende la na¬turaleza de ese tipo de fuerza que puede fluir a través de él. Por lo tanto, puede llegar a comprender su tipo, cualidad, fortaleza y rapidez. Estas cuatro palabras merecen ser consideradas y di¬lucidadas:

A. El tipo de fuerza utilizado por el aspirante y un estudio de la misma, significará la fuente o entidad de la cual ha ema¬nado. Un conocimiento de dicho tipo responderá a la pregunta: ¿En qué línea de energía y rayo se encuentra esta fuerza? Una cuidadosa observación sobre este aspecto del trabajo le indicará rápidamente al aspirante:

1. Sobre qué plano está trabajando.
2. La naturaleza de su rayo, rayo egoico y rayo de la personalidad. Sólo el iniciado de tercer grado puede deter¬minar su rayo monádico.
3. El "tattva" especial, en el cual está implicado.
4. El centro a través del cual puede estar trasmitiendo la fuerza.

Es evidente, por lo tanto, que el estudio de los tipos de ener¬gía será de utilidad práctica y no dejará de considerar parte al¬guna de la naturaleza del estudiante. Reflexionen un momento sobre las lecciones que puede aprender el hombre que somete la energía verbal, por ejemplo, al escrutinio del Regidor Interno, a quien después de tomar parte en las conversaciones y comen¬tarios de la vida diaria se formula las preguntas siguientes. ¿Qué tipo de energía empleé hoy al hablar? ¿Qué fuerza utilicé en el contacto con mis semejantes? Tal vez quieran que ilustre esto. Trataré de hacerlo. Simplificaré todo aquello considerado abstruso y difícil. Que el estudiante se pregunte a sí mismo, si la posición que mantuvo mentalmente y las palabras que pro¬nunció en algún momento especial, fueron impulsadas por el de¬seo de imponer su voluntad sobre los oyentes. Esta imposición de su voluntad podría ser correcta o incorrecta. Si fue correcta, significa que habló bajo el impulso de su voluntad espiritual, que sus palabras estarían de acuerdo con el propósito e intención de su alma y regidas por el amor y, por lo tanto, deberían ser cons¬tructivas, provechosas y paliativas. Entonces su actitud sería de desapego y sin ningún deseo de aprisionar la mente de su her¬mano. Pero si sus palabras fueron inducidas por propia voluntad y por el deseo de imponer sus ideas sobre otras personas y destacarse ante su presencia u obligarlas a estar de acuerdo con sus conclusiones, su método sería entonces destructivo, domi¬nador, agresivo, violento, descortés, torpe e irritable, según sus tendencias e inclinaciones personales. Esto indicaría la utiliza¬ción correcta o incorrecta de la fuerza de primer rayo.

Si el tipo de fuerza que maneja es de segundo rayo, puede someterlo también a un análisis similar. Entonces hallará que está basado en el amor grupal, servicio y compasión, o en el anhelo egoísta de ser admirado, o en el sentimentalismo y el apego. Sus palabras se lo develarán si las estudia cuidadosamen¬te. Del mismo modo, si utiliza la fuerza de tercer rayo en forma personal, será tortuoso en sus proposiciones, sutil y avieso en sus argumentos, manipulará las relaciones con sus semejantes, interferirá en todo, tratará de arreglar el mundo, manejará las vidas de otras personas, o tomará tan firmemente las riendas del gobierno, en beneficio personal, que sacrificará todo y a to¬dos para sus propios fines. Sin embargo, si es un verdadero discípulo y aspirante, trabajará con el Plan y manejará la fuerza de tercer rayo para llevar a cabo los propósitos amorosos de la Realidad espiritual. Será activo y su palabra trasmitirá la ver¬dad, la cual conducirá a ayudar a otros, porque serán sinceras y ecuánimes.

EL USO DE LAS MANOS

Al tratar sobre el manejo de las fuerzas, es de valor dar una breve información respecto al uso de las manos en este trabajo. Uno de los Maestros ha dicho: "Sólo mediante la mano armada o preparada, ya sea para conquistar o perecer, el místico moder¬no puede tener la esperanza de lograr su objeto". Diré algunas palabras respecto a las manos, pues en estas frases hay más en¬señanza oculta de lo que parece.

En uno de los libros antiguos, accesible para la instrucción de discípulos, se encuentran estas palabras:

"La mano armada es una mano vacía y esto protege a su poseedor de las acusaciones de sus enemigos. Es una mano libre de la mácula de los cuatro males simbólicos el oro, la lujuria, el puñal y el dedo incitador".

Estas palabras son muy significativas, y sería beneficioso estudiar brevemente el tipo y la cualidad de las manos que ca¬racterizan a los discípulos. En las distintas enseñanzas esotéricas las manos juegan un gran papel, debido a que son, por cuatro razones:

1. El símbolo de la adquisición.
2. Centros de fuerza.
3. Las que esgrimen la espada.
4. Empleadas en forma altruista:
a. Instrumentos de curación.
b. Medios para hacer girar ciertas llaves.

Viéndolas como símbolos de adquisición, debe recordarse que el hombre común las emplea para "asir y retener" y adquirir lo que quiere para sí y para satisfacer sus deseos egoístas. En el hombre espiritual las manos todavía son el símbolo de la adquisición, pero sólo toman lo que necesitan para ayudar al grupo y liberar inmediatamente lo adquirido para ese fin. El iniciado no retiene nada para sí; el salvador de la raza puede utilizar todo lo que está acumulado en el divino depósito, pero no para sí mismo, sino para quienes trata de ayudar.

A. Como centros de fuerza las manos desempeñan un papel muy importante, y esto es poco comprendido. Es un hecho ocul¬to que las manos de un discípulo (una vez que ha alcanzado tal adquisición, basada en el trabajo grupal altruista) se convierten en trasmisores de energía espiritual. La "imposición de las ma¬nos” no es una frase trivial ni está limitada solamente a las ope¬raciones del apostolado de cualquier fe. La “imposición de las manos", ocultamente, puede ser estudiada bajo cuatro aspectos:

1. En la curación. En este caso la fuerza que fluye a tra¬vés de las manos viene de una fuente dual y por medio de dos centros etéricos, el bazo y el corazón.
2. En la estimulación de un centro específico. La energía empleada en este caso viene de la base de la columna vertebral y de la garganta y debe ir acompañada de pa-labras apropiadas.
3. En el trabajo de vincular al hombre con su ego. La fuer¬za empleada aquí debe ser recibida desde tres centros eté¬ricos, el plexo solar, el cardíaco y el centro entre las cejas.
4. En el trabajo grupal. Aquí se utiliza la energía que ema¬na del ego por medio del coronario, el centro laríngeo y la base de la columna vertebral.

Es evidente, por lo tanto, que la Ciencia de las Manos es muy real y el discípulo tiene que conocer la naturaleza de las fuerzas de los diferentes centros, su trasmisión y unificación y entonces, por un acto de la voluntad, hacerlas pasar a través de los chakras de las manos. Las manos hacen su trabajo directamente a través de la proyección de un constante flujo una vez que las corrientes fu¬sionadas han sido extraídas o indirectamente por la manipula¬ción. Mediante el conocimiento de la Ley un discípulo puede utilizar no sólo las corrientes que fluyen a través de los centros de su propio cuerpo, sino también combinarlas con las corrientes planetarias o cósmicas, que se encuentran en su medio ambien¬te. Esto lo hacen frecuente e inconscientemente los oradores, quie¬nes magnéticamente utilizan las manos en cierta medida, y los efectos vistos por un clarividente son a veces asombrosos. Cuan¬do este trabajo se hace conscientemente se agrega un factor más potente al equipo de cualquier chela.

A este respecto debe tenerse en cuenta que es una cuestión muy abstrusa, y que ciertas fuerzas de rayo pasan por la línea de menor resistencia, unas de izquierda a derecha, otras de dere¬cha a izquierda. Ciertos centros trasmiten sus energías por la mano derecha y otros por la izquierda. Por lo tanto, se requiere mucho conocimiento para trabajar científicamente.

No tengo tiempo para considerar en detalle el significado de las manos cuando esgrimen la espada, excepto indicar que la es¬pada como símbolo representa muchas cosas:

1. La afilada espada de doble filo, es la facultad discrimina¬dora que llega hasta las raíces del ser del chela y separa lo real y verdadero de lo irreal y falso. Es esgrimida por el ego desde el plano mental y mencionada como "la Es¬pada de frío acero azul".
2. La espada de la renunciación, o esa hacha de doble hoja que el chela aplica voluntariamente a lo que él considera que puede mantener apartado de su meta. Es aplicada principalmente a las cosas del plano físico.
3. La espada del Espíritu, es esa arma que en las manos del discípulo derriba, ante los ojos del grupo al cual sirve, los obstáculos que se encuentran en el camino del progreso grupal. Solamente es manejada sin peligro por quienes han entrenado sus brazos para esgrimir otras espadas, y en las manos de un iniciado es un factor sumamente po¬deroso.

El Antiguo Comentario, al que se ha hecho referencia mu¬chas veces, dice:

"El acero es necesario para la trasmisión del fuego. Cuando la fuerza del hombre interno está unida a la energía transmitida a través de los chakras de la palma de la mano, desciende por la brillante hoja y se funde con la fuerza del Uno, que es el TODO. Así es consumado el Plan".

Y así, podría agregarse, aumenta la energía de la unidad por la fuerza del Todo mayor.

Se dice en los libros ocultistas y también en La Doctrina Se¬creta, que todos los iniciados deben ser curadores; por lo tanto, todos los iniciados emplean las palmas de las manos en el tra¬bajo de curación. Sólo quienes han esgrimido la espada, se atre¬ven a dejar la espada y permanecer con las manos vacías, eleva¬das en bendición. Sólo "la mano armada" puede ser utilizada sin peligro en el trabajo de salvación; sólo quienes han "tomado el reino del Cielo por la fuerza" y son conocidos ocultamente co¬mo "los Seres violentos" pueden tomar de la provisión celestial y emplearla en el trabajo de curación. Esto debe tenerse muy en cuenta. La verdadera fuerza curativa puede fluir únicamente a través de quienes en cierta medida están unidos a la Jerarquía, directa o indirectamente (por derecho de iniciación o por ser un discípulo avanzado), y son utilizados en el aspecto interno por algún adepto o sanador avanzado. Un hombre debe conocer su condición antes de poder curar correctamente. Esto no es apli¬cable a esos sanadores que son trabajadores inconscientes, pues son potentes trasmisores de prana o vitalidad solar. Son legión y hacen mucho bien, aunque a veces la energía que trasmiten sirva para estimular erróneamente.

En lo que concierne al empleo de las manos para hacer girar las llaves, haré simplemente una sugerencia. Las manos de quie¬nes han aprendido el "arte de los centros", la significación de las manos en el servicio, el manejo de la espada y las cuatro po¬siciones en que las manos se dedican al servicio grupal, son las que pueden hacer girar la llave de la puerta de la iniciación.

Estudien, por lo tanto, el tipo de fuerza que manejan usual¬mente, conozcan la línea de rayo de donde proviene la energía, y llegarán así a un conocimiento más verdadero de ustedes mismos y de su capacidad interna; averigüen asimismo el tipo de ener¬gía que les puede faltar y cómo pueden perfeccionar su equipo.

B. La cualidad de la fuerza utilizada depende necesaria¬mente del rayo del cual puede emanar. Me piden que diferencie las palabras tipo y cualidad. Diría que el tipo de fuerza indica el aspecto vida, mientras que la cualidad señala el aspecto concien¬cia, y ambas son aspectos de la entidad o ser, que constituye la encarnación de un rayo. El tipo se manifestará principalmente mediante lo que podríamos llamar dirección dinámica y por su poder de producir un efecto. Esto por supuesto tiene que ir uni¬do a una correcta cualidad y habilidad en la acción. La cualidad le indicará su poder de acercamiento atractivo. Tiene un aspec¬to más magnético que el tipo. Los estudiantes pueden llegar a conocer la cualidad de la fuerza que utilizan, observando lo que atraen hacia sí, tanto en las circunstancias y en las personas, co¬mo en sus reacciones ante lo que el estudiante pueda decir o hacer. En el tipo prevalece más el aspecto voluntad, en la cua¬lidad se encuentra principalmente el aspecto deseo. Es una ver¬dad profunda aquella de que, según los deseos de un hombre, así serán las formas de vida que como imán, atraerá hacia sí.

C. La fortaleza de una fuerza especial nos lleva nuevamen¬te a la regla que estamos estudiando, porque involucra en sí, el factor de verdadera persistencia, y hemos visto anteriormente que la emergencia a la vida funcional y de actividad de cualquier forma, depende de la persistente atención de su creador. La ener¬gía puede ser utilizada dinámica o constantemente, y los efec¬tos de estos dos modos de aplicación de la energía, difieren. Uno es principalmente utilizado en trabajo destructivo, y éste es el método dinámico. Hay, por ejemplo, ciertas palabras dinámicas de poder que cuando son empleadas por los Creadores Destruc¬tores, efectúan la destrucción de formas. Con dichas palabras los aspirantes no tienen nada que hacer. El trabajo importante es aprender el significado de la persistencia y de la fortaleza. Lite¬ralmente es esa persistencia en el tiempo, y la fortaleza está más allá del poder de resistir, soportar, mantenerse firme y seguir adelante, sin amilanarse. Estudien por lo tanto con atención los tipos dinámicos, la cualidad magnética y la persistente fortaleza de las fuerzas que constituyen el equipo de cada uno. Cuando puedan manejar, ya sea destructiva o constructivamente, egoís¬ta o altruistamente, de acuerdo al Plan universal, o al plan egoís¬ta y personal, trabajarán conscientemente, y entonces a sabien¬das seguirán el sendero de la derecha o el de la izquierda.

D. La rapidez de la fuerza utilizada depende de estos tres factores previos. La rapidez en este sentido no tiene relación esencial con el tiempo, aunque es difícil encontrar otra palabra para usarla en su lugar. Se relaciona con el mundo de los efec¬tos a medida que emana desde el mundo de las causas. Tiene quizás, esencialmente, una relación con la verdad, porque cuan¬to más verdadero es un impulso y cuanto más clara es la com¬prensión del propósito subjetivo, tanto más automáticamente se¬rá seguido por el correcto impacto y dirección de la fuerza. Tal vez la rapidez podría traducirse más correctamente por las pa-labras "correcta dirección” porque allí donde hay correcta direc¬ción, verdadera orientación, exacta comprensión de propósito y reconocimiento del tipo de fuerza requerida, entonces hay un efecto instantáneo. Cuando el alma haya registrado la cualidad deseada y posea la fortaleza del Eterno y la persistencia de Aquel que ha sido desde el principio, el proceso de expresión de la fuerza y la relación entre causa y efecto, serán espontáneos y simultáneos y no correlativos. Esto difícilmente puede ser comprendido por quienes aún no poseen la conciencia del Eterno Ahora. Pero este efecto espontáneo y simultáneo es la clave de todo el trabajo mágico, y estas cuatro palabras tipo, cualidad, fortaleza y rapidez abarcan la historia del Mago Blanco. No me atrevo a dar nada más, ni me es permitido hablar con mayor claridad. Muy pocos están aún capacitados para ser magos, y po¬cos quizás afortunadamente han despertado los siete centros para trabajar libremente en los siete planos y con los siete tipos de energías de rayo.

Quisiera señalar que estos cuatro aspectos de energía pue¬den ser estudiados por el aspirante en su propia naturaleza. En el plano físico él es aparentemente la causa iniciadora, y a me¬dida que trabaja con estas energías ellas provocarán respuesta y reacción de quienes sienten su impacto y demuestran su efec¬to. Por lo tanto, ¿no es verdad que trabajamos y vivimos en un mundo de fuerzas? No es necesario algún campo distante o do¬minio especial en el cual vivir, aprender y trabajar, pues habi¬tamos en un mundo de fuerzas y energías; nosotros mismos cons¬tituimos unidades de fuerza o energía, y manejamos fuerza, sa-biéndolo o no, durante las veinticuatro horas del día. El campo de nuestro entrenamiento ocultista es el mundo, y también el mundo de nuestras peculiares circunstancias y medio ambiente.

EL RECORRIDO DEL CAMINO

Hemos visto, a medida que consideramos esta regla, que en el trabajo mágico el aspirante ha alcanzado el punto culminante de la objetividad. Se esfuerza por llegar a ser un creador mágico y llevar a cabo dos cosas:

1. Crear de nuevo su instrumento o mecanismo de contacto, a fin de que el Ángel solar tenga un vehículo adecuado para la expresión de la Realidad. Hemos observado que esto involucra correcto tipo, cualidad, fortaleza y rapidez.
2. Construir esas formas subsidiarias de expresión en el mun¬do externo mediante las cuales la energía encarnada, flu¬yendo a través de las envolturas nuevamente creadas, puedan servir al mundo.

En el primer caso, el aspirante se ocupa de sí mismo, trabajando dentro de su propia circunferencia, aprendiendo así a conocerse, a modificarse a sí mismo y a reconstruir su aspecto forma. En el otro caso, está aprendiendo a ser un servidor de la raza, y a construir esas formas de expresión que encarnarán las nuevas ideas, los principios emergentes y los nuevos conceptos que de¬ben regir y perfeccionar nuestro progreso racial.

Recuerden que ningún hombre puede ser un discípulo, en el sentido que el Maestro da a esta palabra, si no es un precursor. Responder a la verdad espiritual, experimentar placer en idea¬les avanzados y aceptar con agrado las verdades de la nueva era, no constituye el discipulado. Si fuera así, las filas de los discí¬pulos se llenarían rápidamente, y esto desgraciadamente no es el caso. Lo que caracteriza al aspirante, que está en el umbral del discipulado aceptado, es la capacidad de comprender las pró¬ximas realizaciones que se hallan ante la mente humana; es el poder, moldeado en el crisol de la extraordinaria experiencia in¬terna, de ver la visión inmediata y captar esos conceptos que la mente necesariamente debe revestir, dando al hombre el derecho de ser un trabajador reconocido del plan (reconocido por los Grandes Seres, si no lo es por el mundo); es el logro de esa orien¬tación espiritual, mantenida firmemente aunque haya pertur¬bación externa en el plano físico de la vida que significa para Quienes observan y buscan trabajadores, poder confiar a un hom¬bre algún pequeño aspecto del trabajo emprendido por ellos; es la capacidad de sumergirse, perdiendo de vista al yo inferior per¬sonal, en la tarea de guiar al mundo bajo el impulso del alma, lo cual eleva a un hombre desde el rango de místico aspirante hasta el de ocultista práctico, aunque místicamente orientado.

Este trabajo intensamente práctico, en el que estamos com¬prometidos, es de tal proporción que ocupará la atención y el tiempo de un hombre, incluso toda su vida de pensamiento, y lo conducirá a una expresión eficiente en su tarea personal (impues¬ta por las limitaciones kármicas y las tendencias heredadas), y a una firme aplicación en el trabajo creador y mágico. El discipula¬do es una síntesis de arduo trabajo, desenvolvimiento intelectual, constante aspiración y orientación espiritual, además de cualidades poco comunes de positiva inofensividad y el ojo abierto que ve a voluntad en el mundo de la realidad.

Al discípulo deben hacérsele notar ciertas consideraciones que para mayor claridad detallaremos. Para llegar a ser un adepto le será necesario al discípulo:

1. Investigar el Camino.
2. Obedecer los impulsos internos del alma.
3. No prestar atención a algunas consideraciones mundanas.
4. Vivir una vida ejemplar para los demás.

Estos cuatro requisitos podrán parecer fáciles de realizar, en la primera superficial lectura, pero si se estudian cuidadosamen¬te será evidente por qué un adepto es "la rara eflorescencia de una generación de investigadores". Consideraremos cada uno de estos cuatro puntos:

1. Investigar el Camino. Uno de los Maestros ha dicho que toda una generación de investigadores puede producir un solo adepto. ¿Por qué será así? Por dos razones:

Primero, el verdadero investigador es aquel que aprovecha la sabiduría de su generación; es el mejor producto de su período particular y, sin embargo, permanece insatisfecho y con el anhe¬lo interno de adquirir sabiduría. Para él existe algo de mayor importancia que el conocimiento y algo superior a la experien¬cia acumulada de su propio período y tiempo. Sabe que tiene que dar un paso adelante y lo hace para obtener y agregar algo a lo ya adquirido por sus colegas. Nada lo satisface, hasta que en¬cuentra el Camino, y nada sacia el deseo desde el centro de su ser, excepto lo que se halla en el Hogar del Padre. Es lo que es, porque habiendo probado todos los caminos menores, los ha encontrado deficientes, y habiéndose sometido a muchos guías, sólo ha encontrado "ciegos conductores de ciegos". No le queda mas que convertirse en su propio guía y hallar por sí solo el ca¬mino al hogar. De esa soledad que es el sino de todo verdadero discípulo, nace ese conocimiento y confianza en sí mismo, que lo capacitará a su vez para ser un Maestro. Esta soledad no es debida al espíritu de separatividad sino a la condición del Camino mismo. Los aspirantes deben tener presente esta diferencia.

Segundo, verdadero investigador es quien posee ese valor po¬co común, que permite a su poseedor permanecer erguido y emi¬tir su propia clara nota en medio del alboroto del mundo. Es aquel que, mediante el ojo entrenado, ve más allá de las nieblas y las miasmas de la tierra, hasta ese centro de paz que preside todos los acontecimientos terrestres, y mediante el oído atento y entrenado (habiendo captado un susurro de la Voz del Silen¬cio), se mantiene a tono con esa alta vibración y, por consiguien¬te, está sordo a las seductoras voces menores. Esto nuevamente trae soledad y produce el alejamiento que sienten las almas me¬nos evolucionadas cuando están en presencia de otras más avan¬zadas.

Una situación paradójica tiene lugar cuando se le indica al discípulo que investigue el Camino, y sin embargo nadie se lo señala. Quienes conocen el Camino no deben hablar, pues sa¬ben que el sendero es construido por el aspirante, así como la araña teje su tela desde el centro de su propio ser. Únicamente de este modo llegan a florecer como adeptos aquellas almas que en una generación dada han "apisonado a solas el lagar de la ira de Dios" o que en otras palabras han expiado a solas su karma y han aceptado inteligentemente la tarea de recorrer el sendero.

2. Obedecer los impulsos internos del alma. Hacen bien los instructores de la raza en enseñar al neófito la práctica de la dis¬criminación y entrenarlos en la ardua tarea de distinguir entre:

a. El instinto y la intuición.
b. La mente superior y la inferior.
e. El deseo y el impulso espiritual.
d. La aspiración egoísta y el incentivo divino.
e. El impulso emanado de los señores lunares y el desenvol¬vimiento del Señor solar.

No es tarea fácil o halagadora, descubrirse a sí mismo y en¬contrar que quizás hasta el servicio prestado y nuestro anhelo de estudiar y trabajar, tuvieron un origen básicamente egoísta, o se han basado en un deseo de liberación o desagrado por los deberes cotidianos. El que trata de obedecer los impulsos del alma debe hacer un análisis exacto y honesto de sí mismo, cosa realmente rara en estos días. Que se diga a sí mismo "tengo que ser veraz con mi propio Ser" y, en la intimidad y en el secreto de su propia meditación, tratar de no pasar por alto falta alguna, ni disculparse nada a sí mismo. Que aprenda a diagnosticar sus propias palabras, actos y móviles, y a llamar a todas las cosas por su verdadero nombre. Sólo así se entrenará en la discriminación espiritual y aprenderá a reconocer la verdad en todas las cosas. Sólo así llegará a la realidad y conocerá el verdadero Ser.

3. No prestar atención a las prudentes consideraciones de la ciencia y sagacidad mundanas. Si el aspirante necesita cul¬tivar la capacidad de caminar solo, si debe desarrollar la facul¬tad de ser verídico en todas las cosas, tiene también que cul¬tivar el valor. Con frecuencia necesita estar continuamente en contra de la opinión mundial y de la mejor expresión de esa opinión. Debe aprender a hacer lo que le corresponde, tal como lo ve y conoce, a pesar de la opinión deliberada de los hombres más grandes y mencionados de la tierra. Debe depender de sí mismo y de las conclusiones a que llega en sus momentos de comunión e iluminación espirituales. Es aquí donde fraca¬san la mayoría de los aspirantes. No hacen todo lo que pueden; no actúan a conciencia como les dicta su voz interna; no reali¬zan las cosas que se ven incitados a hacer en sus momentos de meditación y no pronuncian las palabras que su mentor espiritual, el yo, les urge pronunciar. En el conjunto de estos detalles no realizados es donde se ven los grandes fracasos.

No hay trivialidades en la vida del discípulo, y una pala¬bra inexpresada o una acción incumplida, puede ser el factor que impide a un hombre llegar a la iniciación.

4. Vivir una vida ejemplar para los demás. ¿Es necesario que me extienda sobre esto? Me parece que no debería hacerlo, pero sin embargo es aquí donde fracasan los hombres. Después de todo ¿Qué es servicio grupal? Sencillamente una vida de ejemplo. El mejor exponente de la Sabiduría Eterna es aquel que vive cada día la vida del discípulo, esté donde esté, aunque no la vida donde quisiera vivirla. Quizás la cualidad que pro¬duce el mayor número de fracasos entre los aspirantes a adep¬tos, es la cobardía. Los hombres fracasan donde están, porque encuentran siempre alguna razón que les hace creer que debe-rían estar en otra parte. Huyen, casi sin darse cuenta, de las dificultades, de las condiciones inarmónicas, de las ocasiones que presentan problemas, y de las circunstancias que exigen una acción elevada, produciéndose para extraer lo mejor del hom¬bre, siempre que las enfrente. Huyen de sí mismos y de los demás, en lugar de vivir la vida.

El adepto no pronuncia palabra que pueda herir o perjudicar. Por lo tanto, ha debido aprender el significado de las palabras en medio del torbellino de la vida. No pierde el tiempo compade¬ciéndose o justificándose a sí mismo, porque sabe que la ley lo ha colocado en el lugar donde mejor puede servir, y porque ha aprendido que las dificultades son siempre provocadas por el hombre mismo y resultado de su actitud mental. Al deseo de justificación lo considera una tentación que debe evitar. Com¬prende que cada palabra pronunciada, cada acto realizado, cada mirada y cada pensamiento, tienen su efecto sobre el grupo, ya sea para bien o para mal.

Por lo tanto ¿no es bien evidente por qué tan pocos triunfan y tantos fracasan?

EL DESPERTAR DE LOS CENTROS

Hablando más técnicamente y por lo tanto justificando el uso de la palabra instrucciones, en relación con este tratado para aspirantes y discípulos, debe tenerse en cuenta cuidadosa¬mente, que la tarea principal del aspirante es el manejo de las energías, tanto en él como en el mundo de los fenómenos físicos y de la exteriorización. Esto abarca por lo tanto una compren¬sión de los centros y su despertar. Pero la comprensión debe venir primero y el despertar mucho después, en la correlación del tiempo. Este despertar se realiza en dos etapas:

Primero, etapa donde mediante la práctica de una vida disci¬plinada y la purificación de la vida de pensamiento, los siete cen¬tros son automáticamente puestos en una condición de correcto ritmo, vitalidad y actividad vibratoria. Esta etapa no implica pe¬ligro si no se le permite al aspirante en conexión con los cen¬tros pensamiento alguno dirigido, con lo cual quiero significar que le está prohibido concentrar su mente sobre algún centro, y no puede tratar de despertarlos o energetizarlos. Debe abocarse al problema de purificar los cuerpos en los cuales se encuentran los centros, que son principalmente el astral, el etérico y el físico, recordando siempre que el sistema endocrino y las siete glándulas principales, son especialmente exteriorizaciones efecti¬vas de los siete centros principales. En esta etapa el aspirante hace todo el trabajo alrededor de los centros y se ocupa de su material ambiental y de la sustancia viviente que los circunda totalmente. Esto es lo único que la mayoría puede emprender sin peligro. El conjunto de los aspirantes del mundo se han compro¬metido alcanzar esta etapa, donde deben permanecer durante largo tiempo.

Segundo, tenemos la etapa donde los centros, mediante el trabajo efectivo de las etapas anteriores, llegan a ser lo que esotéricamente se llama "liberados dentro de la prisión" y pueden ahora convertirse (bajo la adecuada dirección de un instructor) en tema de los métodos definidos, a fin de despertarlos y vita¬lizarlos variando los métodos según el rayo de la personalidad y el rayo egoico del aspirante. De allí la dificultad del tema y la imposibilidad de dar reglas generales.

Es interesante aquí observar que este método, que nada tiene que ver con el entrenamiento personal, el primero de un largo período de purificación y energetización científica, es em¬pleado por la jerarquía guiadora que permanece detrás de los asuntos mundiales. Ellos han trabajado constantemente para cla¬rificar la materia del mundo y efectuar una purificación mundial en gran escala. Ésta constituye la primera etapa de trabajo para la mayoría, y sólo fue posible cuando el hombre se convirtió en una entidad verdaderamente pensante, en amplia escala, durante los últimos siglos. Esta purificación continúa ahora en todos los sectores de la existencia humana, porque la humanidad, o más bien las tres quintas partes, se encuentra hoy en el sendero de proba¬ción. Por medio de los movimientos para el bienestar y la eleva¬ción de la humanidad y la difusión de la obra de sanidad, el trabajo avanza en el plano físico, por las conmociones políticas que revelan los abusos, mediante el descontento económico que, después de todo, es un esfuerzo por cambiar lo indeseable para dar al ente humano condiciones de vida que conduzcan a pensar, y de allí a ser controlados por el alma, a través de la propaganda religiosa y los esfuerzos de las numerosas organizaciones y gru¬pos de todo el mundo, que mantienen en la mente de los hom¬bres lo que se puede llamar simbólicamente "la esperanza del Cielo" (empleando la palabra "cielo" como símbolo de perfec¬ción y pureza), y el trabajo de esta etapa avanza firmemente. Tan¬to éxito ha tenido, que ahora las inmundicias e impurezas que rodean al alma mundial y mantienen a la humanidad apartada de su verdadera expresión, son conocidas y reconocidas, y hay por consiguiente un constante impulso hacia el mejoramiento. Todo ha sido llevado a la superficie, y el resultado parece aterra¬dor e incontrolable para quienes sólo ven la superficie. Pero por debajo fluye poderoso el profundo río de la pureza y de la verdad.

El éxito del movimiento mundial hacia la vida pura y la des¬trucción de eso que lo impide, se evidencia en el trabajo de la segunda etapa que ahora está en proceso de iniciarse. La Jerar¬quía, por primera vez en la historia del mundo, puede trabajar directamente con los centros en el cuerpo de la humanidad. Tene¬mos así la formación del Nuevo Grupo de Trabajadores del Mun¬do que, en su totalidad, constituye el centro cardíaco y el "cen¬tro entre las cejas" del cuerpo etérico de la familia humana. A través de uno, la vida espiritual puede empezar a fluir y vitalizar todos los centros, y a través del otro, la visión puede ser vista y los mundos internos ser presentidos y conocidos.

Quisiera puntualizar aquí otros dos asuntos, y así aclarar toda la situación. Existe mucha confusión respecto al tema de los centros y mucha enseñanza errónea, que desvía a la mayoría y causa muchas interpretaciones equívocas.

Primero, quiero establecer que no debería intentarse traba¬jo alguno, tal como el esfuerzo de despertar los centros, mientras el aspirante sepa que existen impurezas definidas en su vida, o que el cuerpo físico se halla en malas condiciones o enfermo. Tam¬poco debe ser emprendido cuando la presión de las circunstancias externas es tal, que no hay lugar ni oportunidad para un trabajo tranquilo e ininterrumpido. Para realizar un trabajo inmediato y enfocado sobre los centros, es esencial disponer de horas de ais¬lamiento y estar libre de interrupciones. Recalco esto con insis¬tencia para demostrar al estudiante ansioso que en este período de la historia hay muy pocos cuyas vidas permiten esta reclusión. Sin embargo, es una circunstancia muy beneficiosa y no debe la¬mentarse. Sólo uno de cada mil aspirantes está en la etapa en que debería empezar a trabajar con la energía de sus centros, y qui¬zás aun estimo que es demasiado optimista. Es mucho mejor que el aspirante sirva, ame, trabaje y se discipline a sí mismo, de¬jando a sus centros desarrollarse y desenvolverse con más len-titud y por lo tanto con menos peligro. Se desarrollarán inevita¬blemente, y el método más lento y seguro es (en la mayoría de los casos) el más rápido. Desarrollo prematuro implica mucha pérdida de tiempo y trae, con frecuencia, la simiente de prolon¬gados trastornos.

La excesiva estimulación de las células cerebrales es necesa¬riamente uno de los resultados de la fusión, por un acto de vo¬luntad, de los fuegos que circulan en el cuerpo humano. Tal es¬tímulo puede provocar la locura o destruir la estructura celular del cerebro y, mediante la excesiva actividad de la vida celular, puede también inducir a la fricción interna entre ellas y pro¬ducir tumores y abcesos cerebrales. Esto debe repetirse constan-temente.

El objetivo subyacente en todo trabajo de laya yoga (o con los centros) está basado en el hecho de que la energía de las cé¬lulas que componen el cuerpo o el aspecto materia (llamado en La Doctrina Secreta y en Tratado sobre Fuego Cósmico "fuego por fricción"), debe ser fusionada con el fuego de la conciencia. Este último es energía presente en la materia y, sin embargo, di¬ferente del fuego de la materia misma, que subyace en el sistema nervioso, y debido a lo cual produce sensibilidad y percepción. Co¬mo bien saben, es causa de la respuesta al contacto y confiere la capacidad de registrar impresiones. Este fuego es llamado técnicamente "fuego solar" y cuando se fusiona con el fuego de la ma¬teria y con el "fuego eléctrico" del más elevado aspecto divino, entonces el ser del hombre llega a su plena manifestación y el gran trabajo es consumado. Pero es una empresa muy peligrosa cuando es inducida, antes de estar el mecanismo preparado para realizarla.

Esta triple fusión puede ser emprendida sin peligro, única¬mente por una persona altamente organizada y perfecta, y por quien haya adquirido la capacidad de enfocar su atención en la cabeza y, desde dicho punto, puede dirigir todo el proceso de fusión. Implica la capacidad de retirar la conciencia en el cuer¬po etérico y al mismo tiempo mantener con pleno conocimien¬to un punto de contacto en la cabeza y, desde ese punto, di¬rigir al autómata, el cuerpo físico. Presupone, en caso de tener éxito, ciertas condiciones etéricas en el cuerpo. Una de éstas es el proceso de quemar o destruir (parcial o completamente) cual-quier obstáculo que se encuentre en la columna vertebral que podría impedir la libre ascensión del fuego en su base, llamado comúnmente fuego kundalini, mantenido estático, latente y en potencia en el centro más bajo. Ésta es "la serpiente dormida que debe ascender y desenroscarse".

Cada centro de la columna vertebral está separado del de abajo y del de arriba por una red protectora entrelazada, com¬puesta de una curiosa mezcla de sustancia etérica y gaseosa. Ésta tiene que ser quemada y disipada antes de poder actuar libre¬mente los fuegos del cuerpo. Existe una completa malla de na¬dis y centros y constituye la sutil contraparte de los sistemas nervioso y endocrino. Un poco de clara reflexión sobre esto de¬mostrará la necesidad de un cuidado excesivo, porque evidente¬mente hay un efecto directo sobre el mecanismo externo y éste a su vez afectará definidamente lo que los sicólogos llaman "con-ducta". Existen cuatro de estas "redes" circulares entrelazadas, que se hallan entre los cinco centros en el centro de la base de la columna vertebral, a saber 0/0/0/0/0/, y tres se encuentran en la cabeza. Estos tres dividen la cabeza y forman una serie de cruces de la forma siguiente:


Este símbolo se parece mucho al pabellón militar de Gran Bre¬taña, que siempre ha tenido un significado esotérico para el estu¬diante, e indica un punto en la evolución racial. Esta cruz en la cabeza separa el centro ajna (el centro entre las cejas) del cen¬tro coronario, porque está detrás de ese centro de la frente y, al mismo tiempo, forma un escudo protector entre los centros ajna y laríngeo.

Estas redes etéricas son en realidad discos, rotando o girando a velocidadades específicas, que difieren de los diferentes centros y de acuerdo al punto de evolución del sistema de cen¬tros involucrados. Sólo cuando estas redes son quemadas por los fuegos ascendentes y descendentes, pueden ser vistos los verda¬deros centros. Muchos clarividentes confunden los centros con sus contrapartes protectoras, porque las últimas tienen irradia¬ción y luz propias.

A medida que la vida alcanza una vibración acrecentada¬mente elevada mediante la purificación y la disciplina, el fuego del alma, que literalmente es el fuego de la mente, hace que los centros también acrecienten su vibración, y esta acrecentada actividad provoca un contacto con las protectoras "redes" o dis¬cos de energía pránica que están a cada lado. Así, mediante la interacción, se desgastan gradualmente, de modo que con el tiem¬po llegan a perforarse, si puedo utilizar un término tan inade¬cuado. Muchos aspirantes tienen la convicción de haber despertado el fuego kundalini en la base de la columna vertebral y que, por consiguiente, progresan rápidamente, mientras que lo único que han logrado es quemar o "hacer desaparecer por fric¬ción" la red, en un punto de la columna vertebral. Una sensa-ción de quemadura o de dolor en cualquier parte de la columna vertebral, cuando no se debe a causas fisiológicas en la mayoría de los casos, es producida por la perforación de una de las redes, mediante la actividad de los centros relacionados con ellas. Esto sucede muy frecuentemente en las mujeres en conexión con el centro plexo solar, y en los hombres en conexión con el centro sacro. Ambos centros como resultado del desarrollo evolutivo- -sumamente activos y altamente organizados, son la expresión de la naturaleza física creadora y del cuerpo emocional. Por lo tanto, una sensación de quemadura y dolor en la espalda in¬dica generalmente indebida actividad de un centro, que produce resultados destructivos en el mecanismo protector, en vez de señalar superioridad o verdadero desarrollo espiritual. Podría indicar esto último, pero debería recordarse que donde hay ver-dadero progreso espiritual, el dolor y el peligro son práctica¬mente eliminados.

Se ha hablado mucho del despertar del fuego kundalini y ha habido demasiada mala interpretación sobre la materia. Per¬mítanme asegurarles que es sumamente difícil despertarlo, y só¬lo puede hacerse mediante un definido acto de voluntad, intenso enfoque mental y concentrada atención del hombre, ubicado en el trono de la conciencia en la cabeza. La tradición masónica establece claramente la enseñanza, en el hermoso ritual de ele¬var al Gran Maestro Masón. Sólo cuando hay un quíntuple es¬fuerzo unido y después de repetidos fracasos, circulará la vida vivificadora a través de todo el cuerpo que da vida al verda¬dero hombre.

El segundo punto que quisiera abordar es que todo este tra¬bajo profundamente esotérico, debe hacerse únicamente bajo la dirección de un experto instructor. Se le repite al aspirante que "cuando el alumno está preparado, el Maestro aparece". Enton¬ces se sienta cómodamente y espera, o se concentra para llamar la atención de algún Maestro, porque cree que ya está prepa¬rado o es bastante bueno. Lógicamente, de vez en cuando, se aplica un pinchazo espiritual, y esporádicamente se ocupa del trabajo de la disciplina y la purificación. Pero el esfuerzo cons¬tante, prolongado y sin desviarse, por parte del aspirante, es muy raro.

Es realmente verdad que en el momento oportuno el Maes¬tro aparece, pero ese momento oportuno depende de ciertas con¬diciones autoinducidas. Cuando el proceso de purtficación se con¬vierte en un hábito de toda la vida, cuando el aspirante puede, a voluntad, concentrar su conciencia en la cabeza, cuando la luz en la cabeza resplandece y los centros están activos, entonces el Maestro se hará cargo del hombre. Mientras tanto él puede visualizar al Maestro o ver Su forma mental, u obtener mucho beneficio y verdadera inspiración al establecer contacto con la realidad reflejada, que no es el Maestro ni indica la etapa del discipulado aceptado. Por medio de la luz del alma, puede co¬nocerse el alma. "Por lo tanto, busca la luz de tu propia alma y conoce a esa alma como tu director. Cuando se establezca el contacto con el alma, tu propia alma, si puedo expresarlo así, te presentará a tu Maestro. Con la debida reverencia debería re¬petir nuevamente que el Maestro no está ansioso por conocerte. En el mundo de las almas, tu alma y el alma del Maestro es¬tán relacionadas, y conocen la unidad esencial". Pero en el mundo de los asuntos humanos y en el proceso del gran trabajo, debería recordarse que cuando un Maestro adopta un aspirante en Su grupo de discípulos, ese aspirante es, durante un largo tiempo, una responsabilidad y frecuentemente un obstáculo. Los estudiantes a menudo se sobreestiman, aunque lo nieguen; subjetivamente tienen una verdadera simpatía por sí mismos y con frecuencia se preocupan porque los Grandes Seres no les dan ningún signo, ni les indican Su protección. No lo harán, ni nece¬sitan hacerlo hasta que el aspirante haya utilizado plenamente el conocimiento que recibió de los instructores menores, de los libros y de las escrituras del mundo. Los estudiantes deben aten¬der el deber inmediato, preparar su mecanismo para el servicio en el mundo y evitar pérdida de tiempo buscando un Maestro; deben tratar de lograr maestría donde actualmente son derrotados, y en la vida de servicio y esfuerzo podrán alcanzar un punto tal de completo olvido de sí mismos, que el Maestro no tenga obstáculos en acercárseles.

Por lo antedicho se evidencia que no puedo dar instruccio¬nes específicas respecto al despertar de los centros, ni indicar cómo quemar la red etérica que libera la energía. Tal informa¬ción es demasiado peligrosa y seductora para ponerla en manos del público en general, el cual está impulsado por el deseo de algo nuevo y carece del correcto equilibrio y del desarrollo men¬tal necesario. Sin embargo, ha llegado el momento en que todo el mundo debe reconocer el hecho de que existe un cuerpo de energía subyacente en el sistema nervioso, que la naturaleza de los siete centros, su estructura y ubicación, debería ser com-prendida técnicamente, y que las leyes de su desenvolvimiento deben ser ampliamente conocidas. Pero no puede darse nada más que esto. La naturaleza intrincada de esta ciencia de los centros es demasiado grande para ser de utilidad general. La enseñanza a impartirse en cualquier caso particular y los méto¬dos a aplicarse, dependen de muchos factores para que puedan darse instrucciones y una regla general. Deben considerarse el rayo y el tipo, el sexo y el grado de evolución, y también el equi¬librio de los centros. Con esto quiero significar que es necesario considerar el desarrollo excesivo en un caso y el escaso desarro-llo en otro; si tienen preponderancia las fuerzas de abajo o de arriba del diafragma, o si la principal energía está concentrada en esa distribuidora central, el plexo solar. Deben ser estudia¬das la cualidad y brillantez de la luz en la cabeza, porque in¬dican la medida de control del alma, y deben ser cuidadosamente tratadas la relativa pureza de los vehículos y las dife¬rentes "redes" etéricas, como también el grado de vibración de la red y del centro. Deberá establecerse una sincronización, y esto es muy difícil de realizar. Éstos son algunos puntos que el instructor debe observar y, por lo tanto, es evidente que sólo un instructor que haya logrado visión sintética y pueda ver a un hombre "en su totalidad", o como realmente es, podrá dar esas instrucciones que invierten el antiguo ritmo de los centros, destruyen sin dolor ni peligro las envolturas protectoras y ele¬van el fuego kundalini desde la base de la columna vertebral hasta la salida de la cabeza.

El estudiante encuentra estos instructores cuando ha llevado adelante el trabajo de su vida bajo la dirección del alma, cuan¬do ha captado la teoría de la ciencia de los centros y ha domi¬nado y controlado la naturaleza astral y su correspondiente cen¬tro, el plexo solar. El énfasis puesto por el cristianismo sobre el dominio del principio crístico, ha colocado un fundamento seguro para el trabajo a efectuarse. Esta verdad está singularmente verificada en un estudio sobre el número "ocho" que, en cone¬xión con los centros, según se ha dicho, es el número de Cristo. Hay ocho centros contando el bazo, todos múltiplos de ocho, con excepción del centro en la base de la columna vertebral que tiene cuatro pétalos, la mitad de ocho. En nuestros días y a la manera anglosajona de escribir, el número ocho es el símbolo fundamental de todos los centros, porque los pétalos están for¬mados por ochos sobrepuestos. La palabra pétalo es puramente gráfica y un centro se forma sobre este modelo. Primero, un círculo, O; luego dos círculos, tocándose uno y otro, formando por lo tanto un 8. Después, a medida que aumentan los pétalos, es simplemente un crecimiento de dobles círculos, sobrepuestos, uno sobre otro, en ángulos diferentes, hasta llegar al loto de los mil pétalos en la cabeza.

En último análisis, estos centros son dobles en su función. Demuestran el aspecto constructor de forma de la divinidad, y mediante su actividad llevan a la manifestación la forma externa; luego hacia el final del ciclo evolutivo tanto en el ma¬cro como en el microcosmos traen a la expresión la fuerza del alma y de la vida y originan la encarnación de un hijo de Dios completamente revelado, con todos los poderes y el conocimiento contenidos en la divinidad.

REGLA QUINCE

Los fuegos se acercan a la sombra, sin embargo no la que¬man.
La envoltura del fuego se ha terminado de construir. Que el mago
entone las palabras que fusionan el fuego y el agua.

EL SENTIDO ESOTÉRICO

Llegamos ahora a considerar la última regla de la magia. A medida que pensamos retrospectivamente sobre esta larga serie de instrucciones, se destacan con claridad excepcional ciertas lí¬neas fundamentales de enseñanza, colocando en segundo término las de menor importancia. Los estudiantes deben recordar que al leer cualquier libro de texto (y éste es considerado como tal), debería adoptarse un procedimiento definido. El estudiante debe leer primero todo el libro, a fin de captar sus puntos más im¬portantes, sus principales líneas de enseñanza y las tres o cua¬tro proposiciones sobre las cuales está fundada toda su estructu¬ra. Habiéndolas captado, puede entonces comenzar a considerar y aislar esos puntos secundarios que sirven para dilucidar y es¬clarecer los puntos esenciales. Después de eso, puede ocuparse de los detalles. Por lo tanto, los estudiantes hallarán de interés, repasar estas instrucciones y entresacar de ellas los puntos prin¬cipales; luego pueden recopilar las enseñanzas secundarias y ubi¬car finalmente los detalles bajo los distintos encabezamientos. Esto, una vez terminado, constituye una sinopsis del libro, y fi¬ja en la memoria del estudiante el conocimiento que contiene.

Una de las principales enseñanzas que puede verse en todas las instrucciones de carácter realmente esotérico, concierne a la actitud del estudiante de ocultismo. Se supone que trata con co¬sas subjetivas y esotéricas, pues su propósito es trabajar en ma¬gia blanca. Por eso debe asumir y mantener firmemente la po¬sición del Observador, separado del mecanismo de observación y contacto; reconocerse a sí mismo como una entidad esencial-mente espiritual, cuya naturaleza, objetivos y métodos de tra¬bajo, son distintos de los de los cuerpos que considera inteligente ocuparlos temporariamente y emplearlos. Debe comprender su unidad y líneas de contacto con todos los trabajadores similares y así llegar a un conocimiento consciente de su posición en la jerarquía espiritual de Seres. Se ha difundido tanta información errónea y se ha puesto tan poco énfasis inteligente sobre el es-tado y la posición de lo que se denomina la jerarquía de almas, que los discípulos sensatos y equilibrados tratan ahora de diri¬gir sus pensamientos en otras direcciones y eliminar en lo posible todo pensamiento referente a grados y esferas de activi¬dad. Posiblemente, en esta oscilación del péndulo, se tienda a ir demasiado lejos en la dirección opuesta y a no tener en cuen¬ta estas etapas de actividades. Sin embargo, no me interpreten mal; no sugiero que se intente ubicar a las personas, decidiendo dónde se hallan en la escala de evolución. Esto se ha hecho insensatamente en el pasado, para desprestigio del tema, a tal extremo, que en la mente del público este tópico está des¬acreditado. Si estas etapas son consideradas sensatamente por lo que son –estados de expansión de conciencia y grados de responsabilidad— entonces el peligro de reacciones personales ha¬cia los términos "discípulo aceptado, iniciado, adepto, maestro”, sería insignificante y se evitarían muchas dificultades. Hay que recordar siempre que el estado individual debe mantenerse es¬trictamente para sí mismo, y el punto de evolución (que ver¬daderamente puede reconocerse como más avanzado que el de la persona común) será demostrado mediante una vida de ser¬vicio activo y altruista y por la manifestación de una visión iluminada que está por encima de la idea racial.

Al reunir hoy al Nuevo Grupo de Trabajadores del Mundo, debe tenerse gran precaución. Cada trabajador es sólo responsa¬ble de sí mismo, de su servicio y de nadie más. Es prudente me¬dir y tener una idea aproximada del estado evolutivo, no basándose en pretensiones sino en el trabajo efectuado y en el amor y la sabiduría demostrados. El fallo debe fundarse sobre un co¬nocimiento evidente del plan, a medida que se desarrolla en una inteligente formulación del próximo paso para la raza hu¬mana, en un sentido esotérico manifestado y en una influencia o poder áurico, amplio, constructivo e incluyente.

Se me pide que defina más claramente lo que quiero sig¬nificar por "sentido esotérico". Significa, esencialmente, la capa¬cidad de vivir y funcionar subjetivamente, poseer el constante contacto interno con el alma y el mundo en que se encuentra, y esto debe efectuarse en forma subjetiva a través del amor, de¬mostrado activamente; de la sabiduría, constantemente difundi¬da, y de esa capacidad de incluir e identificarse uno mismo con todo lo que respira y siente, una de las características sobresa¬lientes de todo verdadero hijo de Dios. Por lo tanto, quiero sig¬nificar que se debe mantener una actitud mental interna, que puede ser orientada a voluntad en cualquier dirección. Gober¬nar y controlar la sensibilidad emocional, no sólo del discípulo, sino también la de aquellos con quienes entra en contacto. Por la fuerza de su pensamiento silencioso puede llevar luz y paz a todo. Por medio de ese poder mental puede sintonizarse con los pensamientos del mundo y el reino de las ideas; puede discri¬minar y elegir esos elementos y conceptos mentales que le per-mitirán, como trabajador del plan, ejercer en su medio influencia y revestir los nuevos ideales con esa materia mental que facili¬tará el reconocimiento de esos ideales en el mundo común del pensamiento y del diario vivir. Esta actitud mental capacitará al discípulo para orientarse hacia el mundo de las almas y, des¬de ese lugar de elevada inspiración y de luz, descubrir a sus colaboradores, ponerse en comunicación con ellos y colaborar unidos en el desarrollo de las divinas intenciones.

Poseer este sentido esotérico es la principal necesidad de los aspirantes en esta época de la historia mundial. Hasta que lo capten en alguna medida y utilicen, nunca podrán formar par¬te del Nuevo Grupo, ni trabajar como magos blancos, y estas instrucciones continuarán siendo teóricas y principalmente inte¬lectuales, en lugar de ser prácticas y efectivas.

Para cultivar este sentido esotérico interno es necesario, en las primeras etapas de desarrollo, una continua meditación, pero a medida que pasa el tiempo y el hombre crece espiritualmente, dará lugar forzosamente a una orientación espiritual constante y entonces la meditación diaria, como la comprendemos ahora, no será ya necesaria. El desapego del hombre por las formas que utiliza será tan completo, que vivirá siempre en el "sitial del Observador", y desde ese punto y actitud dirigirá las activida¬des de la mente, de las emociones y de las energías, que harán posible y útil la expresión física.

La primera etapa de este desarrollo y cultivo del sentido esotérico consiste en mantener una actitud de constante y des¬apegada observación.

El Nuevo Grupo de Trabajadores del Mundo bien puede ser considerado, en las filas externas, como un cuerpo de observa¬dores entrenados y organizados. Dividiré al grupo en tres, ha¬ciéndolo con el fin de que los aspirantes y chelas de todo el mundo sean guiados en su conocimiento respecto al punto don¬de se hallan individualmente, y puedan, con toda sinceridad y verdad, empezar a trabajar inteligentemente. Así serán ayuda¬dos a conocer el lugar que les corresponde.

Primero, existen los Observadores Organizados. Estos aspi¬rantes aprenden a hacer dos cosas: practicar ese desapego que los capacitará para vivir como almas en el mundo de los asun¬tos cotidianos y comprender el verdadero significado de las pa¬labras: trabajar sin apegos. Segundo, están además aquellos es¬tudiantes de los asuntos mundiales en uno de los siete sectores, a los cuales me referí anteriormente al llamar la atención del mundo sobre el nuevo grupo. Estudian los signos de los tiempos. In¬vestigan el gran drama de la historia a fin de descubrir su ten¬dencia principal y expresar a todo el mundo académico y a los pensadores de la raza, lo que ven y comprenden.

A lo largo de toda la historia humana corre un triple hilo, y en la interacción de estos tres hilos se encuentra la historia de la evolución. Un hilo guía los pensamientos del hombre mien¬tras éste se ocupa de desarrollar el aspecto forma de las tenden¬cias raciales, y muestra que las formas de las razas, de los paí¬ses, de la fauna y la flora de nuestra vida planetaria, han ido, sin desviarse, paralelamente a las necesidades de los hijos de Dios que emergen lentamente. El segundo hilo nos lleva a una com¬prensión del desarrollo de la conciencia, e indica la emergente etapa que va desde la percepción instintiva a la intelec¬tual, y de allí a la iluminación intuitiva, meta actual de la con¬ciencia.

El tercer hilo concierne al Plan mismo, y aquí entramos en el reino de lo verdaderamente desconocido. Qué es el plan y cuál su meta, es aún totalmente incomprendido, excepto por los adep¬tos más elevados y los hijos de Dios más excelsos. Hasta que la mente iluminada o el poder de la respuesta intuitiva estén desarrollados en la familia humana, no podremos captar los con¬ceptos básicos que se encuentran en la mente misma de Dios. Hasta no haber escalado el punto más elevado del Monte de la Iniciación, es imposible visualizar la Tierra Prometida. Hasta no superar las limitaciones –las necesarias limitaciones— de los tres mundos y que el hombre pueda actuar libremente como al¬ma en el reino espiritual, lo que subyace detrás de ese reino debe permanecer oculto para el hombre, en la misma forma en que el estado de percepción del ser humano permanece como un libro cerrado para el animal. Ésta es una lección saludable y necesaria que todo discípulo debería captar.

Pero los observadores de las temporadas y estaciones pue¬den hacer rápidos progresos en el desarrollo intuitivo si perse¬veran en su meditación, entrenan su intelecto y se esfuerzan siempre por pensar en términos universales. Que observen la historia retrospectivamente como parte de la emergente prepa¬ración que va a inaugurar el futuro. Que eleven su ánimo en el reconocimiento de que el reino de las almas está convirtién¬dose paulatinamente en un fenómeno del plano físico (¿hablo, acaso, paradójicamente?) y será reconocido eventualmente co¬mo un reino de la naturaleza y considerado así por los hombres de ciencia antes de pasar dos siglos. Estos "Observadores Orga¬nizados" forman el círculo externo del nuevo grupo y su nota clave es la síntesis, la eliminación de cosas no esenciales y la organización del conocimiento humano. Al trabajar en muchos campos de la percepción humana, se los distingue por un espí¬ritu sin sectarismos, por la capacidad de ocuparse de las esencia¬lidades fundamentales y de vincular los diversos campos de la in-vestigación humana, en un todo organizado y unificado.

Segundo, el siguiente sector del Nuevo Grupo de Traba¬jadores del Mundo corresponde a los comunicadores telepáticos. És¬tos son muy pocos y se distinguen por su relativamente estrecha e interna relación. Son principalmente un grupo de enlace o puente. Son extraídos del círculo esotérico de los observadores organizados, pero con un alcance más amplio de servicio, porque trabajan en forma más esotérica. Están en contacto entre sí y con los observadores organizados, y también con el grupo de hombres y mujeres que se hallan en el mismo centro o corazón del grupo mundial. Su trabajo es triple y muy difícil. Deben cultivar constantemente el desapego, característica del alma que se conoce a sí misma. Continuamente obtienen el conocimiento y la información acumulada, de los observadores organizados, adap¬tándolos a las necesidades mundiales y difundiéndolos como en¬señanza. Trabajan en forma efectiva, pero siempre tras la esce¬na, y aunque pueden ser conocidos en el mundo en esta etapa primitiva del trabajo del nuevo grupo, y reconocidos como ins-tructores, escritores y trabajadores, posteriormente irán retroce¬diendo cada vez más hasta el trasfondo y trabajarán a través del círculo externo. Ellos los inspirarán y pondrán acrecentada responsabilidad sobre sus hombros; fomentarán el desarrollo del intercambio telepático en el mundo y así tejerán ese cordón que con el tiempo eliminará la actual separación entre lo visible y lo invisible, y hará posible el nuevo mundo, donde será abolida la muerte tal como la conocemos y se establecerá un entrena¬miento universal en la continuidad de la conciencia grupal. Por eso se acentúa el entrenamiento de la sensibilidad telepática de los miembros de este sector del nuevo grupo. A los miembros de este segundo círculo de trabajadores se les enseña a desarro¬llar la sensibilidad en tres direcciones: hacia los pensamientos de los hombres en encarnación física, hacia la mente de quienes han pasado al más allá y aún se hallan en cuerpos mentales y, tercero, hacia el grupo de Seres espirituales que son los cus¬todios del proceso evolutivo, a través de cuyas manos pasan cons¬tantemente los tres hilos de la vida en desarrollo.

Su tarea es excesivamente difícil, más difícil que la del pri¬mer grupo, y más aún que la del último, porque carece todavía de ciertos poderes y experiencia necesaria. Su centro de con¬ciencia es la intuición y no el intelecto sintetizador, y su esta¬do de percepción es amplio e incluyente. Pueden sufrir más que la mayoría, pues la mayor parte de los que se encuentran en esta etapa son muy sensibles a su propio bienestar y responden demasiado a las vibraciones emanadas del aspecto forma en los tres mundos. Su estado de desapego no es todavía completo. Sir¬ven de puente, por lo tanto soportan infinidad de problemas, y responden al dolor mundial. Ven demasiado, si puedo expresar¬lo así, pero aún no tienen el privilegio de visualizar con clari¬dad la meta que se halla doscientos años adelante. Perciben la necesidad actual. Responden a la nueva corriente de fuerza es¬piritual que está afluyendo. Llevan el peso de la humanidad so¬bre sus hombros, y como están coordinados en cierta medida, viven simultáneamente en los tres mundos, aunque pocos pue¬den hacerlo. Perciben la urgencia de la oportunidad presente y también la apatía de la mayoría, y por esas razones trabajan bajo una enorme presión.

Tercero, el grupo más interno de todos está constituido por los miembros de la Jerarquía misma. No importa que estas al¬mas liberadas sean reconocidas como Hermanos Mayores de la raza, Maestros de Sabiduría, la Nube de Testigos, el Cristo y su Iglesia, como Superhombres, o bajo cualquier calificativo im¬puesto por las tendencias heredadas, o la tradición de la humani¬dad. A Ellos no les interesa. Las disputas mezquinas respecto a Su personalidad, nombres y estado, no tienen ninguna im¬portancia. Pero constituyen las fuerzas inteligentes del planeta; expresan, debido a Su expansión de conciencia, la Mente de Dios; encarnan el principio inteligente, inmutable e inalterable, y a través de Ellos fluye la energía denominada Voluntad de Dios, a falta de mejor comprensión. Saben mucho más del plan que los dos círculos externos del Nuevo Grupo de Trabajado¬res del Mundo, porque ven con claridad el próximo paso que guiará a la raza hacia la evolución planetaria, durante los pró¬ximos doscientos años. No se detienen en especulaciones ociosas respecto a la meta final, al término de una era mundial. Quizás esto les sorprenda, en vista de las numerosas especulaciones de los no iniciados. Pero es así. Saben que hay un momento opor-tuno para todas las cosas, y mirando adelante y comprendiendo intuitivamente la meta de todos los reinos, en el futuro inme¬diato, todo su esfuerzo unido se halla abocado a un fin, el cul¬tivo de la respuesta telepática intuitiva de los comunicadores, que son su punto de enlace con el mundo físico. Estos últimos a su vez tratan de emplear a los Observadores. Los Conocedores, Comunicadores y Observadores –que trabajan todos en estrecha unidad, a menudo sin darse cuenta, responden plenamente (se¬gún su grado)— al impulso de la Mente y Voluntad del Logos, la Deidad solar.

Más allá de este triple grupo se hallan los Tronos, Princi¬pados y Poderes, de los cuales no es necesario ocuparnos. Al otro lado está la humanidad destrozada por los desastres de la pasada guerra mundial, perpleja por la presión social, religiosa y económica actuales, que responde y es sensible a las influencias y energías que fluyen de la nueva corriente de la era acuariana; al no poder comprenderla ni explicarla, sólo es consciente del an¬helo de libertad de expresión y de una condición física si¬milar, aferrándose a cualquier oportunidad para adquirir cono¬cimiento y proveer así un campo fértil donde este nuevo grupo pueda trabajar.

Hemos visto que el objetivo de todo entrenamiento interno es desarrollar el sentido esotérico y desenvolver esa percepción sensible interna que capacitará al hombre para actuar, no sólo como un hijo de Dios en encarnación física, sino como quien po¬see esa continuidad de conciencia que permite estar al mismo tiempo despierto internamente y activo externamente. Esto se logra mediante el desarrollo del poder que lo lleva a ser un Observador entrenado. Recomiendo estas palabras a todos los as¬pirantes. La persistencia en la correcta observación produce el desapego de la forma y el consiguiente poder para utilizarla a voluntad con el fin de acrecentar los planes jerárquicos y su consiguiente utilidad para la humanidad. Cuando se ha logrado en cierta medida este poder de observación, tenemos entonces al aspirante, unido al grupo intermedio de comunicadores entrenados que se encuentra entre los ya mencionados (los grupos exotéricos y el grupo de trabajadores espirituales en el plano subje¬tivo), interpretándose mutuamente. Es bueno recordar que tam¬bién los miembros de la Jerarquía se benefician con las opiniones y consejos de esos discípulos interesados a los cuales se les pue¬de confiar la interpretación y el reconocimiento correctos de la necesidad del momento.

Cuando un hombre ha alcanzado esta etapa se halla en con¬tacto consciente con el plan, entonces comienza el verdadero trabajo mágico. Hombres y mujeres, que empiezan a vivir como almas, se encargan del trabajo mágico de la nueva era, e inau¬gurarán los cambios y la reconstrucción que causarán la manifestación del nuevo cielo y la nueva tierra, Y de ellos son testimonio elocuente las Escrituras del mundo. Pueden entonces trabajar con fuerzas en la materia etérica, produciendo esas creaciones y organizaciones en el plano físico que encarnarán más adecuadamente la vida de Dios, en la era acuariana que está ahora entrando. La regla se refiere a esta etapa.

Estas palabras marcan la consumación del trabajo mágico, y son las mismas para el trabajo mágico de un Logos solar, de un Logos planetario, de un alma encarnada o un ser humano avan¬zado, que aprendió a trabajar como un mago blanco bajo el plan de la gran Logia Blanca. Se refieren, lógicamente, al trabajo de aquellos que a través de la realización intelectual, aprendieron a trabajar como magos, pero sobre el aspecto negro, porque pa¬ra los dos grupos rigen las mismas reglas del trabajo mágico, aun¬que difiera el impulso motivador. Con el trabajo del mago negro nada tenemos que hacer. Lo que ellos hacen es muy poderoso aunque de efecto transitorio, empleando la palabra transitorio en su sentido cíclico; pero estos efectos deben cesar a su debido tiempo y subordinarse a las demandas y al trabajo de los por¬tadores de luz y de vida.

La etapa de la sombra constituye el período nebuloso e in¬cierto, previo a la manifestación densa y concreta. Aquí no se refiere a la sombra como la contraparte de la manifestación fí¬sica del alma, sino a una de las etapas intermedias del proceso creador .Es llamada técnicamente la "etapa creciente y menguan¬te de las nebulosas", y precede a la aparición más estabilizada y relativamente estática de la forma exotérica. En la formación de un sistema solar, esto es reconocido como un período preli¬minar y puede ser observado en el cielo estrellado. Indica la etapa en que el Gran Mago está en el proceso de llevar a cabo Su trabajo; Él todavía no ha entonado esas místicas palabras o sonidos espirituales, que producirán concreción y la aparición tangible de la forma.

La Doctrina Secreta hace referencia a los tres fuegos, y estos se han utilizado antiguamente; el Vishnu Purana da a estos fue¬gos exactamente la misma nomenclatura extraída por H. P. B. de los términos de la antigua escritura. Cuando el Fuego Eléc¬trico, el Fuego Solar y el Fuego por Fricción, entran en con¬junción, producen el manifestado macro y microcosmos, y a esta conjunción se refiere mi anterior libro Tratado sobre Fuego Cósmico. Estos fuegos son esotéricamente un fuego, el cual pro¬duce como efecto, según la conciencia que lo testimonia (varia¬das etapas del desarrollo evolutivo), la esencia ígnea diferenciada. Esta esencia ígnea puede ser conocida como la Vida misma o como la "Luz brillante del Ser", o como la forma activa inheren¬te a la sustancia específica, subyacente en todo fenómeno. En esta última regla para la magia, son considerados los fuegos de la materia misma que se acercan a la sombra, y como lo expresa simbólicamente El Antiguo Comentario "se elevan desde la se¬gunda oscuridad al llamado del espíritu de luz, y encuentran en su lugar asignado, aquello que los absorberá y elevará al punto ígneo, de donde vinieron los fuegos de luz viviente y vida ra¬diante".


LA NEGACIÓN DE LA GRAN ILUSIÓN

La frase que en esta regla dice "mezclan el fuego y el agua" se refiere al efecto producido en el punto de condensación, des¬pués de pronunciadas las grandes palabras que provocan ese efec¬to. Esta regla es casi imposible de explicar y no me es permitido darles las palabras que originan este proceso. Sólo podrían ha¬cerse algunas insinuaciones que servirán para alentarlo a pensar al verdadero aspirante y quizás provoquen irritabilidad al pen¬sador casual que busca los métodos rápidos y las fórmulas fá¬ciles para trabajar. Calor y humedad están presentes en la pro¬ducción de toda forma de vida, pero el gran misterio (y casi el último misterio a serle explicado al adepto) es conocer que la fusión de los tres fuegos puede producir humedad o sea el elemento acuoso. Este problema y fenómeno constituye la base de la Gran Ilusión a la cual se refieren los libros antiguos; por la acción de estas combinaciones se desarrolla el maya envol¬vente. En verdad no existe tal cosa como agua; la esfera acuosa, el plano astral, es, si pudieran comprenderlo, un efecto ilusorio y no tiene existencia real. Sin embargo –en tiempo y espacio y para la comprensión de la conciencia que lo testimonia— es más real que aquello que oculta y encubre. No puedo exponer esto con más claridad. Sólo es posible sugerir al estudiante in¬teligente que la luz de su alma (reflejada en su mente) y la ener¬gía de la forma (como se expresa en el cuerpo etérico) son para él, en el reino de la dualidad temporaria, sus dos realidades bá¬sicas. La naturaleza acuosa de su experiencia astral en la que estos dos aspectos de la divinidad parecen encontrarse y tra¬bajar (obsérvese que es ilusión), es sólo fenómeno de espejismo y en sentido oculto está basado en los hechos. Todo verdadero as¬pirante sabe que su progreso espiritual puede ser medido en términos de su liberación de esta ilusión, para pasar a la límpida atmósfera y a la luz pura de su conciencia espiritual. El reino animal trabaja dentro de su conciencia, con la segunda de estas dos realidades básicas, para quien la vida del cuerpo etérico y la fuerza que rige la naturaleza animal o material, son las prin¬cipales expresiones de la verdad. Sin embargo, el animal empieza a percibir confusamente el mundo de la ilusión y posee ciertos sentidos y poderes psíquicos que reconocen el plano astral, pero no lo interpretan. El velo de la ilusión comienza a disiparse ante los ojos del animal, pero él no lo sabe. El ser humano ha deambu¬lado durante épocas en el mundo de la ilusión, porque es su pro¬pia creación. El hombre, a su vez, desde el punto de vista de la conciencia, tiene contacto con ambas realidades y aprende poco a poco a disipar la ilusión mediante el constante crecimiento de la radiante luz del alma. Permítanme detenerme para recordar¬les que la dualidad es tan sólo una etapa en el arco de la evo¬lución, que conducirá oportunamente a la realización de la unidad.

El velo de la ilusión se asemeja al momento previo al alba, cuando el mundo de las cosas familiares es visto a través de las nieblas y brumas que velan el mundo de las formas y también el del sol naciente. Entonces tenemos ese tiempo intermedio, el pe¬ríodo misterioso y vago cuando lo real está oculto por lo irreal; esa condición misteriosa y fantasmagórica cuando las formas no se ven como en realidad son, pues pierden su forma, color y perspectiva. Entonces la visión verdadera no es posible. La etapa astral, el inmenso ciclo de tiempo en que la gran ilusión domina, puede ser juzgada, de acuerdo al acercamiento simbólico anterior, temporario y transitorio. No es la etapa de una definida manifes¬tación divina, tampoco la de pura y clara percepción, ni la del trabajo perfeccionado. Constituye ese período de tiempo en que aparecen los semidioses; es el momento en que la verdad es sólo percibida tenuemente, la visión resulta vaga y se la ve ocasio¬nalmente; es la etapa en que el Plan es comprendido a medias, y cuando se trabaja con conocimientos parciales, inevitablemente se producirán dificultades y errores. Es asimismo la etapa de de¬formación y constante mutabilidad, mientras se pone en evi¬dencia tenemos la incesante atracción de las fuerzas que con¬ducen de aquí para allá, trabajando ciegamente y sin propósito aparente. En lo que concierne a la humanidad, es el momento en que el hombre está envuelto en brumas y nieblas, y perdido en las miasmas que se elevan desde el suelo (símbolo de la na-turaleza fundamental del reino animal). Sin embargo, a veces, esta etapa se ve tan irreal como la luz del amanecer de la con¬ciencia espiritual cuando atraviesa la oscuridad reinante. Es el intervalo entre el dominio de la conciencia animal y la espiri¬tual, y este intervalo de ilusión astral es conocido sólo en la familia humana. No existe el plano astral, excepto en la con¬ciencia del cuarto reino de la naturaleza, porque el hombre está "bajo la influencia de la ilusión" en un sentido diferente de la percepción consciente de cualquier otro reino, subhumano o superhumano.

Es desesperante no poder dar un significado más claro. ¿Có¬mo puede, aquel que está sujeto a las ilusiones de los sentidos, como lo están todos los seres humanos, concebir el estado de conciencia de quienes se han liberado de las ilusiones del plano astral, o comprender el estado de percepción de esas formas de vida que aún no han desarrollado la conciencia astral? La na¬turaleza dual de la mente es la causa de esta ilusión, porque la mente le presenta al hombre las llaves del reino de los cielos o le cierra la puerta de entrada en el mundo de las realidades espirituales. La mente concreta y sin principios provoca todos los trastornos de la humanidad. El sentido del yo y el espíritu de individualidad separatista ha llevado a la humanidad a su ac¬tual condición, y sin embargo, hasta eso forma parte del gran proceso de desarrollo. La conciencia de dualidad y el sentido subjetivamente comprendido y sincrónicamente reconocido de "Yo soy Dios" y "Yo soy forma” ha precipitado a la humanidad en la gran ilusión.

Sin embargo, esta misma ilusión es la que oportunamente presenta al hombre la secreta contraseña del reino de Dios y provoca su liberación. Esa misma ilusión sirve para guiarlo hacia la verdad y el conocimiento; en el plano astral la herejía de la separatividad debe ser vencida, y en el campo de Kuruk¬shetra el aspirante individual, Arjuna y el Arjuna cósmico, apren¬den la lección de que el conocedor y lo conocido son uno. La ciencia secreta del Maestro de la Sabiduría constituye el secreto para disipar las brumas y nieblas, la oscuridad y la tristeza, pro¬ducidas por la unión de los fuegos en las primeras etapas. El secreto del Maestro es descubrir que no existe plano astral; en¬cuentra que el plano astral es una ficción de la imaginación y fue creado por el incontrolado empleo de la imaginación creado¬ra y el abuso de los poderes mágicos. El trabajo de la Jerarquía consiste principalmente en poner fin a las sombras y dispersar la humedad; la meta de los Maestros es dejar entrar la luz del alma y demostrar que el espíritu y la materia son las dos reali¬dades que constituyen la unidad, y que sólo en tiempo y espacio y mediante el cíclico empleo de los poderes mágicos y psíquicos, el plano astral de la gran ilusión vino a la existencia y es ahora una cosa más real para el hombre –en cierto sentido— que el reino de la luz y el reino de la forma. Es muy cierto y sumamente interesante que la ilusión se produce porque el ser hu¬mano es un alma cuya luz se encuentra dentro de él y va al¬canzando gradualmente una radiación más completa. A causa de esta ilusión, el trabajo mágico ha ido adelante, siguiendo líneas erróneas, fundado en motivos equívocos y ajustado a un esque¬ma más potente que el del trabajador común, porque toda la fuerza del mundo de la ilusión está contra todos los esfuerzos del principiante en magia blanca.

Por lo tanto, las reglas para el aspirante finalizan con la declaración, que el mago entone las palabras que "mezclan el fuego y el agua". Las reglas similares para el iniciado, termi¬nan con las palabras: "Que el iniciado entone la nota que uni¬fica los fuegos". Esto es significativo y muy alentador para el principiante en el trabajo mágico. Forzosamente, aún trabaja en el plano astral y posiblemente no podrá evitar hacerlo así du¬rante mucho tiempo. La señal de crecimiento consiste en el constante retiro de su conciencia de ese plano y en el equilibrio y percepción mental logrados, seguidos del trabajo creador en el plano mental. Hay una interesante y antigua afirmación que se encuentra en los archivos de los adeptos, que abarca algunas de las etapas del trabajo mágico, expresadas, por supuesto, en forma simbólica:

"Que el mago se coloque en el gran mar del mundo. Que se sumerja en el agua y allí mantenga su posición. Que mire abajo, dentro de las profundidades acuosas. Nada es visto en forma co¬rrecta. No aparece nada más que agua. Se mueve alrededor de él, debajo de sus pies y encima de su cabeza. No puede hablar; no puede ver. La verdad desaparece en el agua.

"Que el mago se coloque en la corriente. El agua corre a su alrededor. Sus pies están firmes sobre la tierra y la roca, pero todas las formas que ve están perdidas en la inmensidad gris de la niebla. El agua cubre su cuello, pero progresa con los pies sobre la roca y la cabeza en el aire. Todo es aún deformación. Sabe dónde se encuentra, pero no sabe dónde ir y cómo ir, ni lo comprende. Ento¬na las palabras mágicas, pero con voz apagada, confusa y perdida, son devueltas por la niebla, y no surge ninguna verdadera nota. A su alrededor se escuchan los sonidos de las numerosas formas que absorben su sonido.

"Que el mago se coloque en la bruma acuosa, libre de la corriente que fluye. Algunos contornos aparecen confusos. Ve una pequeña distancia en el sendero. Llamas vacilantes de luz penetran a través de las brumas y las nieblas. Escucha su voz; su nota es más clara y verdadera. Las formas de otros peregrinos pueden ser vistas. Detrás de él está el mar. Bajo sus pies se ve la corriente. A su alrededor brumas y nieblas. Sobre su cabeza no se ve el cielo ni el sol.

"Que el mago se coloque en un terreno más elevado, pero bajo la lluvia. Las gotas caen sobre él; estalla el trueno; los relám¬pagos fulguran en el cielo. Pero a medida que la lluvia cae, disipa la niebla, lava la forma y aclara la atmósfera.

"Así las formas son vistas y los sonidos oídos, aunque todavía confusamente, porque el trueno retumba, y fuerte es el ruido de la lluvia que cae. Pero ahora es visto el firmamento, el sol aparece, y entre nubes a la deriva, pedazos del cielo azul alegran los can¬sados ojos del discípulo.

"Que el mago se coloque en la cima de la montaña. Debajo de él, en los valles y las llanuras, se divisa el agua, la corriente y las nubes. Sobre él está el azul del cielo, la irradiación del sol naciente, la pureza del aire de la montaña. Cada sonido es claro. El sonido es la palabra del silencio".

Después vienen las significativas palabras que presentan el cua¬dro de la consumación:

"Que el mago se coloque dentro del sol, contemplando desde allí el globo terráqueo. Desde ese elevado punto de serena paz, que emita las palabras que crearán las formas, construirán mundos y universos y darán su vida a lo que él ha creado. Que proyecte las formas creadas sobre la cima de la montaña, de manera que puedan hendir las nubes que circulan alrededor del globo terrá¬queo, llevando luz y poder. Éstos dispersarán el velo de las formas, que ocultan la verdadera morada de la tierra al ojo del espectador".

Tal es el fin del trabajo mágico. Implica el descubrimiento de que el plano astral y la llamada luz astral, son tan sólo un espectáculo creado por el hombre mismo. Lo que el hombre ha creado puede también destruirlo.

Es todo lo que puedo dar por ahora sobre el trabajo má¬gico. Las palabras que fusionan no pueden ser dadas bajo nin¬guna circunstancia, excepto bajo juramento de guardar secreto, que automáticamente rige al discípulo juramentado; estos jura¬mentos no son dados a ningún hombre, sino que el aspirante presta juramento a su propia alma cuando esa alma le ha tras¬mitido las palabras. Los encuentra por sí mismo como resultado de infatigable esfuerzo. Sabe que estás fórmulas son prerrogativas de todas las almas y sólo pueden ser conocidas y utilizadas, sin peligro, por quienes han comprendido que el Yo es el Uno. Por eso se compromete a sí mismo a no revelar estas palabras a quien no esté actuando como alma o esté vagando ciego en el valle de la ilusión. Debido a esta respuesta automática al conocimiento, de parte de los conocedores de la raza, la Jerarquía de Adep¬tos ha reunido su personal.


UN LLAMADO AL SERVICIO

Al finalizar este tratado sobre el trabajo mágico del aspi¬rante individual, trataré de hacer dos cosas:

1. Indicar el objetivo inmediato para los estudiante de es¬te siglo y resumir los pasos que deben dar.

2. Indicar lo que debe ser eliminado y vencido, más los casti¬gos en que incurren el neófito y el discípulo, cuando co¬meten errores, y las faltas perdonadas.

Ante todo debe ser bien reconocida la meta inmediata, si se quieren evitar esfuerzos inútiles y alcanzar verdadero progre¬so. Muchos aspirantes bien intencionados son propensos a dedi¬car demasiado tiempo a sus aspiraciones y a formular sus pla¬nes para el servicio. La aspiración mundial es actualmente tan pronunciada y la humanidad se está orientando tan poderosamente hacia el sendero, que en todas partes las personas sensibles son arrastradas hacia ese vórtice de deseo espiritual, y anhelan ardientemente alcanzar en la vida la liberación y emprender empresas espirituales y registrar la conciencia del alma. El reconocimiento de sus propias posibilidades latentes es hoy tan fuerte que se so¬breestiman a sí mismos; dedican todo su tiempo en imaginarse que son místicos ideales, o en deplorar su falta de realización es¬piritual o fracaso si no obtienen una esfera de servicio. Por un lado se pierden en los vagos y nebulosos reinos de un hermoso idealismo, de coloridas hipótesis y de encantadoras teorías; por otro se engolfan en un campo fructífero de servicio, haciendo autodramatizaciones como centros de poder; desarrollan planos mentales para esfuerzos mundiales, se ven a sí mismos como un eje en torno al cual se moverá ese servicio; con frecuencia se esfuerzan por realizar esos planes y forman, por ejemplo, una organización en el plano físico, potencialmente valiosa, pero al mismo tiempo potencialmente inútil, aunque no sea peligrosa. No comprenden que el impulso motivador reside principalmente en lo que los instructores indúes llaman "el sentido del yoismo", y su trabajo se funda en un egoísmo subjetivo que debe ser elimi¬nado, y lo será, antes de prestar el verdadero servicio.

Esta tendencia a la aspiración y al servicio es correcta y buena y debe verse como formando parte de la próxima con¬ciencia universal y de las facultades de la raza en su totalidad. Paulatinamente surge a la superficie debido a la creciente fuerza de la influencia acuariana que (más o menos desde el año 1640 d.C.) ha adquirido potencia y está produciendo dos efectos: destru¬ye las viejas formas cristalizadas de la era pisciana y estimula las facultades creadoras, mientras se expresan a sí mismas en conceptos y planes grupales. Como bien saben, esto es la causa de las perturbadoras condiciones actuales, condiciones que pue¬den ser resumidas en las palabras: impersonalización, en que el estado, grupo o grupos, son considerados de mayor importancia que el individuo y sus derechos; amalgamación, tendencia a fu¬sionar, mezclar, adherir y producir esa interrelación, que opor¬tunamente debe marcar el intercambio de la humanidad y pro¬ducir esa "síntesis de todos los hombres individuales”, que Brow¬ning tan acertadamente observa; es la meta del proceso evolu¬tivo y marca el final de la jornada del divino pródigo; la sen¬sible intercomunicación entre unidades, grupos y combinaciones de grupos, tanto en la manifestación subjetiva como en la objetiva. En estas tres palabras --impersonalización, amalgamación e intercomunicación— se han resumido los fenómenos que actual¬mente se destacan y aparecen entre nosotros. Los estudiantes son instados a considerar el plan tal como se está expresando, y a estudiar estas crecientes tendencias en los asuntos humanos. El hecho de que se destaquen tanto, se pondrá de relieve, si el estudiante se toma la molestia de considerar el panorama his¬tórico; entonces observará que hasta la historia de hace quinientos años le revelará que los grandes personajes de esa época fueron los factores prominentes, y que toda la historia está en gran parte interesada en la actuación de las poderosas personalidades que fascinaron en su tiempo y época; entonces el aislamiento y la separatividad gobernaban los asuntos humanos y cada hombre lu¬chaba por su propia tierra, olvidaba a su hermano y vivía egoís¬tamente; entonces había poca interrelación entre las diferentes razas o familias humanas, y no había verdaderos medios de comunicación, excepto el contacto personal que a menudo era im¬posible.

Los estudiantes deberían reflexionar sobre estas palabras, pues serán de acrecentada importancia en los próximos cincuen¬ta años. Esto pertenece al futuro, y el estudiante común puede planear y mirar hacia él, y al reconocer este aspecto de la actuación del Propósito divino, le sería benéfico estudiar su in¬dividual expresión de vida y preguntarse:

1. Si pierde el tiempo en sueños místicos, o se ocupa en la aplicación práctica de las verdades espirituales percibi¬das, haciéndolas de ese modo parte de su experiencia diarias.

2. Si encuentra que reacciona con resentimiento a la cre¬ciente impersonalidad de la era, o esta actitud relativa¬mente nueva de desapego personal, tiende a resolver sus propios problemas personales.

3. Si reconoce la creciente capacidad de percibir los pen¬samientos e ideas de otros, y que es más sensible y por lo tanto más capaz de introducirse en la gran corriente de la intercomunicación.

4. Hasta qué punto la facultad de dramatización gobierna su vida diaria. Si siente que es centro del universo, que gira automáticamente en torno de él, o está trabajando en el problema de la descentralización de sí mismo y de ser absorbido en el todo.

Estas y otras preguntas que pueden surgir, sirven para in¬dicar la respuesta del aspirante a la venidera nueva era.

En este tratado sobre el desarrollo individual y control as¬tral, se ha dado una visión y se ha expuesto una regla de vida que contiene la necesaria instrucción para el período que media entre las dos grandes eras, la pisciana y la acuariana. Una par¬te del propósito subyacente se ha expresado en palabras –pro¬pósito que es reconocido por muchas personas en todo el mundo y que se está desarrollando prácticamente en todos los sectores de la vida humana. Es subconscientemente registrado y seguido. intuitivamente por muchos que no conocen nada de los tecnicismos del plan. A quienes guían a la raza humana no les preo-cupa particularmente el éxito de las nuevas condiciones emer¬gentes. Eso está definitivamente asegurado y no puede ser de¬tenido el crecimiento de la comprensión humana y de la con¬ciencia espiritual de la no separatividad. El problema está en saber qué medios emplear para lograr estos fines deseados, de tal manera que la naturaleza forma pueda ser excitada y prepa¬rada para manejar sus nuevas responsabilidades y tratar con los nuevos conocimientos, sin excesivos sufrimientos, penosas sepa¬raciones y horas de agonía, que atraen la atención, más que el progreso sutil y constante de la percepción divina. Cada vez que hay una tendencia a la síntesis y comprensión en el mundo; ca¬da vez que lo inferior es fusionado con lo superior, y la unidad es mezclada con el todo; cada vez que los conceptos grandes y universales hacen su impacto sobre las mentes de las masas, hay un consiguiente desastre y cataclismo y una destrucción del as¬pecto forma y de lo que podría evitar que esos conceptos se con¬virtieran en realidades en el plano físico. Este, por lo tanto, es el problema de los trabajadores jerárquicos: cómo evitar el tan temido sufrimiento y conducir al hombre, mientras la oleada de realización espiritual invade al mundo y efectúa su necesa¬rio trabajo. De allí el presente llamado al servicio, emitido como una clarinada para el oído atento de todos los discípulos.

Este llamado al servicio halla generalmente una respuesta, pero una respuesta matizada por la personalidad del aspirante y por su orgullo y ambición. La necesidad es verdaderamente com¬prendida. El deseo de satisfacer esa necesidad es genuino y sincero; el anhelo de servir y elevarse es verdadero. El estudiante da los pasos necesarios que lo capacitarán para adaptarse al plan. Pero el inconveniente que debemos enfrentar forzosamente en el aspecto interno es que, aun no existiendo duda alguna respecto a la voluntad y deseo de servir, los caracteres y temperamentos son de tal índole, que se presentan dificultades casi insuperables. Por medio de estos aspirantes tenemos que hacer el trabajo, y con frecuencia el material que nos brindan da mucho que hacer.

Estas características latentes, a menudo no aparecen hasta después de haber emprendido el servicio. Los guías observadores pueden sospechar su existencia, pero ni aun ellos tienen el de¬recho de negar la oportunidad. Cuando tardan en aparecer, lo trágico es que otros sufren además del aspirante. A medida que el elemento humano se hace sentir y se desprende de la niebla del idealismo, de los hermosos planes y del demasiado hablar y reajustar, muchos son atraídos por el idealismo sincronizado que se congrega en torno al servidor. Cuando aparecen sus ocultas de¬bilidades, esta gran mayoría sufre conjuntamente con él. El método de los Grandes Seres, de buscar a quienes se han entre¬nado en cierta medida para responder sensiblemente y trabajar por medio de ellos, trae consigo ciertos peligros. El aspirante común, bien intencionado, no se halla tan en peligro como el dis¬cípulo más avanzado y activo. El peligro lo acecha en tres di¬recciones y puede arrastrarlo de tres maneras:

1. Toda su naturaleza está bajo un indebido estímulo, de¬bido a sus contactos internos y a las fuerzas espiritua¬les con las cuales está en contacto; esto lleva consigo un verdadero peligro, porque apenas sabe cómo mane¬jarse a sí mismo y casi es inconsciente del riesgo que corre.

2. Las personas que trabajan con él son, a su vez, su pro¬blema. Su codicia, adulación, elogios y críticas, tienden a oscurecer su camino. Porque no está suficientemente desapegado ni espiritualmente avanzado, camina como aturdido en una nube de formas mentales, sin saberlo. Pierde así su camino y divaga, desviándose de su inten¬to original, y tampoco lo sabe.

3. Su latente debilidad emerjerá bajo la presión del tra¬bajo, e inevitablemente dará señales de derrumbe, si pue¬do emplear esta palabra. Se fortalecerán las fallas de la personalidad a medida que trata de expresar en el mun¬do su forma especial de servicio. Me refiero a ese ser¬vicio buscado por él mismo y formulado desde las pro-fundidades de la ambición personal y amor al poder, aunque sea o no, parcialmente reconocido. Lógicamente está bajo tensión y –como hombre que lleva una carga pesada en una cuesta empinada— descubre puntos de ten¬sión y evidencia la tendencia a derrumbarse físicamente, o a empequeñecer su ideal para estar de acuerdo con su debilidad.

A todo esto hay que agregar la tensión de la época misma, y la condición general de la desdichada humanidad. Esto sub¬conscientemente tiene su efecto en todos los discípulos, y en quienes actualmente trabajan en el mundo. Algunos demues¬tran signos de presión física, aunque la vida interna perma¬nezca equilibrada y normal, sensata y correctamente orientada. Otros decaen emocionalmente, y esto produce dos efectos dis¬tintos según el grado de desarrollo del aspirante al servicio. A través de la tensión pueden estar aprendiendo el desapego, y en forma curiosa esto podría llamarse el "mecanismo de defen¬sa" del alma en el presente período del desarrollo mundial, o es¬tar cada vez más nerviosos, y en camino de convertirse en neu¬róticos. Otros, a su vez, sienten la presión en el cuerpo mental. En algunos casos están confundidos, y no ven con claridad la verdad. Entonces siguen trabajando sin ninguna inspiración, por¬que saben que es correcto y también porque tienen el ritmo del trabajo. Otros captan la oportunidad tal como la ven, y para hacerlo acuden a la innata autoimposición (que es la principal falla de tipo mental), erigen una estructura en torno a su servi¬cio y construyen una forma que en realidad encarna lo que ellos desean, y creen correcto, pero es separatista y fruto de sus men¬tes, no de sus almas. Otros, a su vez, que son más poderosos y están mejor coordinados, sienten la presión de la entera per-sonalidad; la versátil naturaleza psíquica responde tanto a la ne¬cesidad como a la teoría del plan; comprenden que su acerbo es realmente valioso y saben que tienen algo con que contribuir. Pero están aún, tan satisfechos de su personalidad que el servicio se ve gradual y continuamente llevado al nivel de esa personali¬dad, por estar sus simpatías y antipatías, sus tendencias y hábitos individuales de vida, matizados por sus reacciones. Éstas eventual-mente se imponen y entonces el trabajador hace un buen trabajo, pero lo echa a perder debido a su separatividad inconsciente y sus métodos individuales. Esto significa que tal trabajador reúne a su alrededor sólo a quienes puede subordinar y gobernar. Su gru¬po no estará matizado por los impulsos de la nueva era, sino por los instintos separatistas del trabajador en el centro. El peligro es tan sutil que un discípulo debe tener mucho cuidado al hacer su propio análisis. Es tan fácil dejarse ilusionar por la belleza y visión de los ideales propios, por la supuesta rectitud de su propia posición y, sin embargo, estar todo el tiempo bajo la influ¬encia subjetiva del amor al poder personal, ambición individual, celos de otros trabajadores y las muchas trampas que acechan al incauto discípulo.

Pero si se cultiva verdadera impersonalidad, se desarrolla el poder de mantenerse firme, se maneja toda la situación con espíritu de amor, no se actúa precipitadamente ni permite que se infiltre la separatividad, entonces se desarrollará un grupo de verdaderos servidores, que reunirá a quienes puedan mate¬rializar el plan, producir.el nacimiento de la nueva era y sus consiguiente milagros.

Para efectuar esto, debe haber un valor especial. El temor hunde al mundo en la esclavitud, y nadie está exento de su influencia. Para el aspirante y el discípulo hay dos tipos de temores, que requieren ser considerados especialmente. Los temo¬res que hemos considerado en la primera parte de este tratado y los que como bien saben son inherentes a la existencia misma, no son familiares. Tienen su raíz en la naturaleza instinti¬va (temores económicos, temores provenientes de la vida sexual, temor y terror físico, temor a lo desconocido, ese predominan¬te temor a la muerte que colora tantas vidas) y han sido objeto de muchas investigaciones psicológicas. Éstos no los voy a tratar aquí. Deben ser vencidos por la vida del alma a medida que com¬penetra y trasforma la vida diaria, y por el aspirante que se re¬siste a reconocerlos. El primer método tiene como finalidad for¬talecer el carácter y evitar que penetren nuevos temores. No pueden existir cuando el alma está conscientemente controlando la vida y sus situaciones. El segundo método contrarresta las vie¬jas formas mentales y provoca oportunamente su destrucción por falta de nutrición. Por lo tanto es llevado a cabo un doble proceso, que produce una genuina manifestación de las cualidades del hombre espiritual y una creciente liberación de la esclavi¬tud de los conceptos anticuados del temor. El estudiante se des¬apega constantemente de los primordiales instintos que lo rigen, y le han servido para fusionarlo con el esquema general de la vida planetaria elemental. Sería valioso señalar aquí que todos los instintos principales tienen sus raíces en la cualidad especial de la vida planetaria –reacciones del temor, que conducen a cualquier clase de actividad. Como saben, los psicólogos catalogan cinco principales y predominantes instintos, que trataremos bre¬vemente.

El instinto de autoconservación tiene su raíz en un innato temor a la muerte; mediante la presencia de ese temor, la raza ha luchado hasta alcanzar el presente punto de longevidad y resistencia. Las ciencias que conciernen a la preservación de la vida, al conocimiento médico en la actualidad, y a las proezas de la comodidad de la civilización, todo ha surgido de este temor básico. Todo ha tendido hacia la conservación del individuo y su persistente condición de ser. La humanidad persiste, como raza y reino de la naturaleza, y el resultado de la tendencia a ese temor, trae la reacción instintiva de la unidad humana a la pro¬pia perpetuación.

El instinto del sexo tiene su principal raíz en el temor a la separatividad y al aislamiento, en la rebeldía contra la unidad separatista y contra la soledad en el plano físico, y su resultado ha sido llevar adelante a la raza mediante la persistente propagación de las formas, por las cuales la raza puede venir a la manifestación.

El instinto de rebaño como puede observarse fácilmente tie¬ne su raíz en una reacción similar; por el sentido de seguridad –y por esta seguridad basada en un conjunto numérico— los hombres siempre han buscado su propio género, uniéndose en grupos para su defensa y estabilidad económica. Nuestra mo¬derna civilización es el resultado de esta reacción instintiva de la raza, como un todo; han emergido sus vastos centros, sus gran-diosas ciudades y sus aglomeradas viviendas, y tenemos el mo¬derno rebaño llevado a su máxima expresión.

El cuarto gran instinto, la autoimposición, está también ba¬sado en el temor; significa el temor del individuo a no ser re¬conocido y a perder lo que considera suyo. A medida que el tiem¬po ha transcurrido, el egoísmo de la raza ha crecido paralela¬mente; su sentido de adquisición se ha desarrollado y ha surgido el poder de apoderarse de diversas cosas (la "voluntad de po¬der" en una forma u otra), hasta llegar al intenso individualismo de hoy y al positivo sentido de importancia, que han producido gran número de los modernos trastornos económicos y naciona¬les. Hemos fomentado la autodeterminación, la autoimposición y el interés propio, al punto de encontrarnos con problemas ca¬si insolubles. Pero de todo eso ha surgido mucho bien y mucho más surgirá, porque ningún individuo tiene valor hasta que se da cuenta de ese valor por sí mismo, y entonces sacrifica defini-tivamente en bien del todo los valores adquiridos.

El instinto de investigación está a su vez fundado en el te¬mor a lo desconocido, pero de este temor ha emergido –como resultado de investigaciones durante épocas— nuestros actuales sistemas educativos y culturales y toda la estructura de inves¬tigación científica.

Estas tendencias, basadas en el temor, han actuado (porque el hombre es divino) como un potente estímulo para toda su naturaleza, conduciéndolo al presente punto de amplia compren¬sión y utilidad; han producido nuestra moderna civilización con todos sus defectos y, sin embargo, con toda su divinidad. De es¬tos instintos llevados adelante hasta lo infinito, y del proceso de trasmutación en sus correspondencias más elevadas, emerge¬rá la plena expresión del alma. Quisiera puntualizar lo siguiente:

El instinto de autoconservación halla su consumación en la segura inmortalidad, y el trabajo de los espiritistas e investiga¬dores psíquicos, durante épocas, constituye el método de acerca¬miento y su inevitable garantía.

El instinto sexual se ha desarrollado y encuentra su consu¬mación lógica en la relación –conscientemente comprendida¬— entre el alma y el cuerpo. Esto constituye la nota clave del misticismo y de la religión que, actualmente y como lo ha sido siem¬pre, es la expresión de la Ley de Atracción, no mediante el ma¬trimonio en el plano físico, sino (para el hombre) en el sublime matrimonio consumado con consciente intención entre el alma positiva y la forma negativa y receptiva.

El instinto de rebaño halla su divina consumación en la con¬ciencia grupal despierta, que se evidencia hoy en la tendencia general a la amalgamación, y en la amplia fusión y mezcla que se efectúa en todas partes. También se demuestra en la capaci¬dad de pensar en términos de internacionalismo, de conceptos universales, que oportunamente dará por resultado el estableci¬miento de la hermandad universal.

El instinto de autoimposición, a su vez, ha dado a nuestra moderna civilización su intenso individualismo, el culto a la per¬sonalidad y el establecimiento del culto a los antepasados y los héroes. Sin embargo, está conduciendo a la afirmación del Yo, el divino Regidor interno, y de nuestra ciencia más nueva, la psicología, surgirá la imposición de un conocimiento del Yo espi¬ritual dominante, que llevará finalmente a la manifestación del reino de las almas en la Tierra.

Y ¿qué puede decirse respecto al instinto de investigación? Trasmutado en divina investigación y trasformado por la aplicación de la luz del alma en el reino de la investigación, tendremos a la humanidad conducida al Aula de la Sabiduría, y el hombre dejará atrás las experiencias del Aula del Conocimiento. Nuestros grandes centros educativos serán escuelas para el des¬arrollo de la percepción intuitiva y el conocimiento espiritual.

El estudiante debe analizar cuidadosamente la clasificación siguiente:

Instinto Analogía Medio

1. Autoconservación....................Inmortalidad...........................Investigación
Espiritismo
2. Sexo........................................Unión espiritual.......................Religión
Unificación Misticismo
3. Rebaño ..................................Conciencia grupal....................Hermandad

4. Autoimposición........................Afirmación del Yo....................Psicología

5. Investigación............................Intuición..................................Educación

Como vemos, los temores que acosan a la humanidad tienen sus raíces en los instintos; sin embargo, parecen ser características divinas mal aplicadas y utilizadas. Pero cuando éstas son co¬rrectamente comprendidas, utilizadas y trasmutadas por el alma conocedora, traen percepción y son fuente de crecimiento y de aquello que imparte al alma dormida –en tiempo y espacio— ¬el necesario impulso, ímpetu y anhelo de progreso, que ha con¬ducido al hombre hacia adelante, desde la etapa de las cavernas y del ciclo prehistórico, a través del largo período de la historia, y puede confiarse en que, lo llevará adelante con mayor rapidez a medida que llega a la captación intelectual y se consagra al problema del progreso, con pleno conocimiento.

Los estudiantes deben comprender más profundamente que todo el proceso es divino, y lo que se llama mal, es tan sólo una ilusión y una parte inherente a la dualidad, dando lugar en el tiempo y fuera del tiempo a una divina unidad. El mal se debe a una percepción e interpretación errónea de lo que se percibe. El logro de la verdadera visión, además de la correcta compren¬sión, libera de las reacciones instintivas y evoca ese desapego interno que permite al hombre caminar libremente dentro del reino de Dios.

Pero, ¿qué decir de los dos temores que conciernen espe¬cialmente al aspirante, del temor a la opinión pública y al fra¬caso? Éstos son dos poderosos factores en la vida del servicio, y constituyen obstáculos para muchos.

Quienes comienzan a trabajar en colaboración con el plan y aprenden el significado del servicio, temen ser criticados y mal interpretados o, de lo contrario, creen que lo que hacen no agra¬dará ni será apreciado o comprendido suficientemente. Exigen ser queridos y elogiados. Miden el éxito por el número y la res¬puesta. No les agrada que sus móviles sean impugnados y mal juzgados, y violentamente se apresuran a dar explicaciones; se sienten desdichados si son criticados sus métodos, las personas de su grupo o la forma en que prestan servicio. Son dominados por los falsos objetivos del conjunto, del poder o del enunciado de una doctrina. Si hacen algo que no es de su misma categoría, ni está de acuerdo a la técnica mental del grupo que los rodea o atrae, se sienten desgraciados y con frecuencia cambian sus pla¬nes, alteran su punto de vista y rebajan su norma hasta estar de acuerdo a su psicología colectiva inmediata o a sus consejeros elegidos.

El verdadero discípulo ve la visión. Luego trata dé mante¬nerse tan íntimamente en contacto con su alma, que puede per¬manecer firme mientras procura hacer realidad esa visión; aspira a lograr aquello que desde el punto de vista del mundo parece imposible, sabiendo que la visión no se materializa por conveniencia, o indebida adaptación de las ideas sugeridas por consejeros mundanos e intelectuales. La opinión pública y el consejo de quienes tienen tendencias piscianas y no acuarianas, son cuidadosamente considerados, aunque no con exceso, y cuando el consejo es separatista, tendiente a eliminar la armonía, y no produce amor fraterno ni comprensión, es inmediatamente des¬cartado. Cuando se critica constantemente a los trabajadores en otro campo del servicio mundial y cuando sólo hay propensión a ver egoísmos y faltas e imputar móviles falsos y malos pen¬samientos, entonces el verdadero aspirante no se deja influir y sigue serenamente su camino.

Quiero recalcar que en el ciclo próximo el verdadero tra¬bajo será efectuado (el trabajo de unir espiritualmente al mun¬do en una síntesis y formar una reconocida hermandad de al-mas) sólo por quienes se niegan a ser separatistas y cuyas pala¬bras son vigiladas, de modo que nada malo se diga; estos tra¬bajadores ven lo divino en todo y se niegan a pensar mal y a imputar el mal; trabajan en silencio; no intervienen en los asun¬tos de su hermano, ni revelan lo que no les concierne; sus vidas están matizadas por la comprensión y el amor; sus mentes se caracterizan por una entrenada percepción espiritual y el co¬nocimiento que emplea un agudo intelecto, como corolario de un espíritu amoroso.

Repetiré este tema con otras palabras, porque su importan¬cia es vital y el efecto sobre el trabajo de estos instrumentos en el mundo es inmenso. Los hombres y mujeres cuya misión consiste en inaugurar la nueva era han aprendido el secreto del silencio; están animados incesantemente por un espíritu de amor incluyente; sus palabras no les permiten desviarse al campo de la crítica común; no acusan a nadie, y están animados por un espíritu de protección. Les está encomendado el trabajo de fo¬mentar la vida de la nueva era.

Aquellos que aún no han alcanzado este punto en la evolu¬ción y cuya visión no es tan clara, ni su naturaleza tan disci¬plinada, les queda la importante labor, en un nivel inferior, de actuar con los de su clase. Sus atributos y facultades les per¬miten atraer hacia sí a quienes se les asemejan; no trabajan tan solos y su actuación es externamente más productiva, aunque no siempre.

Debe recordarse que para los Grandes Seres todo trabajo es de igual importancia. Para esas almas que están en la etapa don¬de el hogar o la oficina les proporciona suficiente experiencia, constituye el supremo esfuerzo; su trabajo es –en su propio nivel— una hazaña tan grande como dar cumplimiento al des¬tino de un Cristo o un Napoleón. No olviden esto y procuren ver la vida tal cual es, sin las peligrosas diferenciaciones creadas por el hombre. El discípulo que no posee la plena visión de un trabajador más avanzado, y por lo tanto recién está aprendiendo el abecé del trabajo público, puede, con todos sus fracasos y estupideces, hacer su tarea tan bien como la de un discípulo más avanzado con su amplitud de conocimiento y experiencia.


LOS GRUPOS DE LA NUEVA ERA Y EL ENTRENAMIENTO

Para los que actuamos en el aspecto interno, los trabajadores mundiales se dividen en tres grupos:

1. Los pocos y muy diseminados, verdaderos acuarianos. Trabajan en condiciones muy difíciles, porque su visión va más allá de la comprensión de la mayoría, y con fre¬cuencia se enfrentan con la incomprensión los constantes desengaños, de sus colaboradores y además se hallan muy solos.

2. Los directamente piscianos. Trabajan con mayor facili¬dad y hallan respuesta más rápida de quienes los rodean. Su trabajo es más doctrinario, menos incluyente y mati¬zado por el espíritu de separatividad. Abarcan la masa de trabajadores mundiales en todos los campos del pen¬samiento y bienestar humanos.

3. Los piscianos que están suficientemente desarrollados para responder al mensaje acuariano, pero aún no tienen con¬fianza en sí mismos para los verdaderos mensajes y mé¬todos acuarianos de trabajo.

Por ejemplo, en el campo político poseen un sentido del internacionalismo, pero no pueden aplicarlo cuando tienen que comprender a otros. Creen poseer conciencia univer¬sal, pero cuando deben ponerla a prueba emplean la discriminación y la eliminación. Constituyen un grupo mu¬cho más pequeño que el de los verdaderos piscianos, están haciendo un buen trabajo y llenan un lugar muy necesa¬rio. Sin embargo, presentan un problema para el traba¬jador acuariano, porque si bien responden al ideal y se consideran a sí mismos como de la nueva era, en realidad no lo son. Ven una parte de la visión y han captado la teoría, pero no pueden expresarla en la acción.

Tenemos así estos tres grupos que efectúan un trabajo muy necesario, llegando a las multitudes mediante su esfuerzo unido y cumpliendo así su deber o dharma. Un grupo trabaja necesa¬riamente bajo el espejismo de la opinión pública. El grupo intermedio tiene una tarea muy difícil que cumplir, porque donde no hay clara visión la voz de su medio ambiente elegido y la voz del grupo interno de los Conocedores del mundo están con frecuencia en conflicto, y el grupo es arrastrado de acá para allá, a medida que responde primeramente a unas y después a otras. El grupo de quienes responden más plenamente a las entrantes vibraciones acuarianas, registran las voces de los conductores de los otros dos grupos, pero la voz de los Maestros guías y la voz del grupo de los Maestros del mundo, sirven para conducirlos infaliblemente hacia adelante.

He tratado de explicar estas modalidades y métodos de trabajo, porque los momentos actuales son difíciles y se requiere claridad de pensamiento para continuar el trabajo como es de desear. In¬cluso las triples distinciones que existen entre los grupos son de carácter separatista, y es aún imposible presentar una idea en su verdadera y sintética relación. Se logra una conquista cuando los millares de grupos separatistas pueden ser agrupados en tres grupos comprensivos y la mente del discípulo puede liberarse del detallado análisis de la situación mundial entre los trabaja¬dores del Plan.

La segunda gran prueba del discípulo sensitivo es el temor al fracaso. Está fundado en experiencias pasadas (porque todos han fracasado), en la comprensión de la necesidad inmediata y en la oportunidad y la aguda apreciación de la limitación y deficiencia del individuo. Es frecuentemente el resultado de una respuesta a la disminuida vitalidad espiritual y física de la raza ac¬tual. Nunca ha existido una época en que el temor al fracaso haya obsesionado tanto a la familia humana. Otra causa de esta reacción se encuentra en el hecho de que la humanidad como un todo y por primera vez en la historia de la raza, presiente la vi¬sión y por lo tanto tiene un sentido más exacto que nunca, de los valores relativos. Los hombres saben, que son divinos, y esto se está comprendiendo cada vez más universalmente. De allí la ac¬tual inquietud y la rebeldía contra las condiciones limitadoras. Sin embargo, es una seria pérdida de tiempo para el discípulo pensar en el fracaso o temer fracasar. No existe tal fracaso; sólo puede haber pérdida de tiempo. Eso en sí mismo es grave en estos días de aguda necesidad mundial, pero el discípulo inevita¬blemente debe rehabilitarse algún día y reparar los fracasos pa¬sados. No necesito repetir que aprendemos mediante los fracasos, verdad bien conocida, y sabida por todos los que procuran vivir, como almas. El discípulo debe afligirse por los fracasos, aparentes o reales, de sus condiscípulos. El sentido del tiempo produce espejismo y desengaño, mientras que el trabajo realmente avanza, y una lección aprendida mediante un fracaso actúa como resguardo para el futuro. Esto conduce a un rápido crecimiento. Un discí¬pulo honesto puede estar momentáneamente ilusionado, pero a la larga nada podrá detenerlo. ¿Qué son unos pocos y breves años comparados con un ciclo de eones? ¿Qué es un segundo de tiempo en los setenta años asignados a un hombre? Para el discípulo indi¬vidual son muy importantes; para el alma observadora no son nada. Quizás, para el mundo, un fracaso temporario podrá signi-ficar una demora en la ayuda esperada, pero eso también es bre¬ve, y la ayuda vendrá de otras fuentes, pues el Plan avanza infa¬liblemente.

¿Puedo, formalmente, ofrecerles el paradójico mandato de trabajar con toda seriedad, y al mismo tiempo no trabajar, sin embargo, con tanta formalidad y no tomarse a sí mismos tan en serio? Los que se hallan en el aspecto interno y estudian el tra¬bajo de los aspirantes del mundo, ven actualmente con lastimosa angustia la deficiencia del individuo, el esfuerzo sostenido y tenaz de su parte para "convertirse en lo que debe ser" y, sin embargo, al mismo tiempo, el penoso desequilibrio y ausencia del sentido del buen humor. Los incito a cultivar estas dos cualidades. No se tomen a sí mismos demasiado en serio, y hallarán que podrán liberarse para realizar el trabajo con mayor libertad y poder. Tomen seriamente el Plan y el llamado al servicio, pero sin perder el tiempo en el constante autoanálisis.

Por lo tanto, la meta inmediata para todos los discípulos aspi¬rantes en estos momentos, puede ser vista como:

1. El logro de la claridad mental respecto a sus problemas personales e inmediatos, y principalmente el problema concerniente a su objetivo en el servicio. Esto deberá hacerse a través de la meditación.

2. El desarrollo de la sensibilidad a los nuevos impulsos que afluyen al mundo en esta época. Esto se logrará amando más a toda la humanidad y, por el amor y la comprensión, haciendo contacto con ella más fácilmente. El amor revela.

3. El servicio prestado con completa impersonalidad. Esto se hace eliminando la ambición personal y el amor al poder.

4. La negación a prestar atención a la opinión pública y a los fracasos. Esto se hace mediante la aplicación de la estricta obediencia a la voz del alma y por el esfuerzo de morar siempre en el lugar secreto del Altísimo.

Hemos fusionado el primer punto, respecto a la meta inme¬diata y los pasos que deben darse para alcanzarla, con el segundo punto respecto a la conducta y los factores que deben ser elimi¬nados. Sólo resta, en consecuencia, señalar los castigos que sobre¬vendrán al discípulo en probación y al trabajador entrenado, en caso de dejarse llevar por el espejismo y las fallas inherentes a su naturaleza, permitiendo que éstas obstaculicen su trabajo y se interpongan entre él y la meta percibida.

Podría señalarse que hay tres puntos principales de peligro en la vida de servicio. No trato aquí del entrenamiento indivi¬dual del discípulo, sino de su vida de servicio y de los actividades en que se desempeña como trabajador. Su temperamento, sus ca¬racterísticas (físicas, emocionales y mentales), tienen un potente efecto sobre su ambiente y las personas que trata de ayudar, como también su trasfondo familiar, su entrenamiento mundial y su for¬ma de hablar.

El primer punto peligroso es su condición física. Respecto a esto no puedo explayarme mucho, excepto exhortar a todos los discípulos a actuar con sabiduría, dormir lo suficiente, alimen¬tarse adecuadamente (esto varía para cada individuo) y desen¬volverse en ese ambiente que les permita trabajar con la mayor facilidad. El castigo por violar estas sugerencias recae en la falta de poder para el servicio y en la creciente esclavitud del cuerpo físico. Cuando el cuerpo físico está en malas condiciones, el dis¬cípulo debe soportar las consecuencias surgidas por atraer fuerzas que él es incapaz de manejar.

El segundo punto de peligro reside en la ilusión astral, en la cual vive toda la humanidad, y su poder para ilusionar, aún a los trabajadores experimentados. He considerado esto extensamente en este tratado que, como ya saben, se refiere al control del cuer¬po astral y a la correcta comprensión de sus leyes. Únicamente el control mental y la verdadera percepción espiritual, serán su¬ficientes para penetrar en esta ilusoria miasma astral, y revelarle al hombre que él es una entidad espiritual encarnada y en con¬tacto –a través de su mente— con la Mente universal. Es evidente que el castigo sobreviene al discípulo que permite persistentemen¬te ser ilusionado. Su visión llega a ser confusa y nebulosa y "pier¬de el sentido del tacto” como se lo llama en los antiguos comentarios. "Vaga por las sendas de la vida y erra el camino recto que lo lleva a su meta".

El tercer peligro, y éste prevalece mucho en nuestros días, es el orgullo mental y la consiguiente incapacidad de trabajar en forma grupal. Su castigo consiste frecuentemente en el éxito temporario y la obligación de trabajar en un grupo que ha sido desvitalizado de sus mejores elementos y que sólo reúne a perso¬nas que se nutren de la personalidad del guía del grupo. Debido al énfasis sobre sus propias ideas y sus propios métodos de tra¬bajo, el discípulo encuentra que su grupo carece de esos factores y esas personas que lo hubieran integrado, equilibrando su esfuer¬zo y dando a su empresa esas cualidades de que él carece. Esto es en sí un castigo suficiente, y conduce rápidamente a su sano juicio al discípulo honesto. Si un discípulo inteligente, honesto y fundamentalmente verdadero, yerra de esa manera, con el tiempo despertará al hecho de que el grupo que ha reunido en torno suyo fue moldeado por él, y él está moldeado por ellos; con frecuencia son personificaciones de él mismo y sus repeticiones. La ley tra¬baja rápidamente en el caso de un discípulo, y los reajustes se efectúan con rapidez.

Quisiera indicar a los estudiantes que, si siguen adelante con perseverancia, descubrirán que la unión exotérica y esotérica de las escuelas externas e internas o grupo de conocedores, es tan estrecha, que ningún estudiante sincero pasa sin ser reconocido. En la presión del trabajo y en la carga y el afán de la tarea diaria, es alentador saber que hay quienes vigilan, y que cada acción amo¬rosa, cada pensamiento de aspiración y cada reacción altruista, es observada y conocida. Recuerden, sin embargo, que es recono¬cido por Aquellos que nos ayudan, mediante la vibración acrecen¬tada del aspirante y no por un conocimiento específico de la acción efectuada o el pensamiento emitido. Aquellos que enseñan se ocupan de los principios de la verdad, de los grados de vibración y de la cualidad de la luz que se verá. No se dan cuenta ni tienen tiempo para considerar hechos específicos, palabras y condiciones, y más rápidamente progresarán los estudiantes, cuanto más pronto capten esto y eliminen de sus mentes la esperanza de ponerse en contacto fenoménico con algún individuo, a quien llaman un Maes¬tro, con mucho tiempo disponible y tanto poderes desarrollados que puede ocuparse, en tiempo y espacio, de los asuntos triviales de los estudiantes.

Sin embargo, donde hay un crecimiento constante, una apli¬cación a los principios ocultos, a fin de producirse definidos cambios en los cuerpos empleados, y donde una acrecentada luz radiante es conocida y registrada, el aspirante es recompensado con progresivas oportunidades para servir a sus semejantes. No se recompensan las recomendaciones, ni se dan palmaditas en la espalda, tampoco se expresa conformidad con palabras de ala¬banza. Procuran hacer de los hombres y mujeres comunes, cono¬cedores e instructores:

1. Enseñándoles a conocerse a sí mismos.

2. Liberándolos de toda autoridad, despertándoles el interés y deseo de investigar en sus propias mentes, e indicándoles (nada más que eso) la dirección donde hallar la respuesta.

3. Dándoles las condiciones que los obligue a mantenerse en sus propios pies y depender de sus propias almas, ni de ningún ser humano, sea un amigo amado, un instructor o un Maestro de Sabiduría.

No quiero volver a repetir lo dicho. La mayoría de los puntos que conciernen al trabajo del aspirante, en la actualidad, fueron considerados anteriormente en este tratado. Sólo les resta estu¬diarlos con atención. Finalizaré exhortando a todos aquellos que leen estas instrucciones, reunir todas sus fuerzas, renovar sus vo¬tos de dedicación al servicio de la humanidad, subordinar sus pro¬pias ideas y deseos al bien del grupo, apartar la vista de sí mismos y fijarla nuevamente en la visión, vigilar sus palabras y no ocu¬parse de habladurías, críticas o insinuaciones, y leer y estudiar de tal modo que el trabajo pueda seguir adelante con inteligencia. Que todos los estudiantes se decidan en este día de emergencia y oportunidad a sacrificar lo mejor de sí mismos para ayudar a la humanidad. Ahora es la necesidad y la demanda. El tiempo nos apremia, e insto a todos aquellos a quienes estoy tratando de ayu¬dar a unirse al esfuerzo supremo de los Grandes Seres. Ellos tra¬bajan día y noche en un esfuerzo por aliviar a la humanidad y neutralizar esos males y desastres, que son inherentes a la pre¬sente situación. Les ofrezco la oportunidad y les digo que son necesarios, hasta el más insignificantes de ustedes. Les aseguro que los grupos de estudiantes que trabajan al unísono y con amor mutuo, profundo e inquebrantable, pueden obtener resultados sig¬nificativos.

Que todos trabajen así, y que cada uno pierda de vista al yo, en la comprensión de la necesidad mundial, es la sincera oración y la más profunda aspiración de vuestro hermano

El Tibetano